Y se vino el capítulo de Navidad! No pensaba hacerlo pero se me ocurrió medio de la nada. Sinceramente no quería hacer tu típica historia con familia e hijos y bla bla. Quería algo más de pareja, por así decirlo. Estoy satisfecha con el resultado, notese que hay varias aclaraciones jaja

Mientras escribía creo que agregué cosas de mi vida, en partes. En fin. No los retengo más. Disfruten.

Disclaimer: Bleach le pertenece a Tite Kubo.

Advertencia: Universo alternativo.


Universos Alternativos

Navidad


Todo sobre esa fecha trataba de lo mismo, los colores no variaban de dos o tres, las luces resplandecían por igual, los regalos estaban por todas estaban partes, los árboles estaban completamente adornados y las sonrisas más grandes que nunca. Es un hecho, la Navidad está más cerca que nunca inclusive en países orientales como Japón que de igual forma lo toman como una celebración.

Es un momento donde la familia es muy importante y verla es algo casi como obligatorio. Pero hay ocasiones donde, sencillamente, esto no puede ocurrir si estás bastante alejado en cuanto a distancia. Era justamente la situación que enfrentaban dos recién casados viviendo en Sapporo*, mientras que sus familias viven del otro lado del país. ¿Podrían hacerse un espacio y un momento para verlos? Capaz si en sus trabajos no los presionaran tanto o si su casa no estuviese llena de cajas de mudanza. En ese caso, sería más fácil pero no y a pesar de que todos los familiares entendieron que no podrán asistir se sienten un poco culpables. En realidad, lo que sienten es que hay algo extraño ya que nunca han pasado esa fecha lejos de ellos. Especialmente las últimas navidades donde ambas familias se juntaban. Fechas memorables.

Todo era muy distinto ahora.

La única familia que había eran ellos dos. La pequeña familia.

Era 24 de diciembre y la temperatura era la más baja de todas. Kurosaki Orihime ya se encontraba en su pequeño y acogedor departamento, que luce entre vacío y lleno ya que todo el piso estaba lleno de cajas pero no habían sacado casi nada de ellas, así que era todo raro. Estaba tomando chocolate caliente sentada en su gran sofá, esperando a que su esposo volviera. Como ya se comentó el departamento es pequeño y desde la sala de estar (donde ella está sentada) puede ver con comodidad la puerta de entrada. Solo quería verlo y calentarle chocolate. Hoy es un día especial y, por otro lado, no sabe lo que comerán en la noche, no es la mejor cocinera del mundo pero duda mucho que Kurosaki quiera cocinar. ¿Deberían comprar comida hecha? Mmm... ¿pero cuál? Se ha acostumbrado a que siempre alguien más haga comida casera y deliciosa. Ahora que están solos, se le complica bastante y al mismo tiempo no porque, digamos la verdad, no es que tienen una fiesta planeada. Pueden simplemente hacer lo que quieran y les sacaba un peso de encima. Pero... también quiere comer algo delicioso.

La Navidad es muy diferente cuando están ellos dos solos y recién lo nota. Será todo un reto, probablemente.

Terminó de tomar su chocolate y lo dejó cerca de una mesa. Volvió para sentarse al sofá pero se le ocurrió que hasta sería mejor dormir una pequeña siesta. Si, pequeña. La última vez que hizo eso durmió diez horas. Pero seguro su esposo la despertará cuando llegue. Se acostó y cuando estaba a nada de cerrar sus ojos, escuchó el ruido de la puerta. Era él. Observó su llegada: tenía un gran abrigo gris, una bufanda larga negra que le cubría la mitad de la cara y un gorro del mismo color. No llevaba guantes porque no le gustaban muchos los que le había comprado Orihime que eran temáticos de Gudetama*. Parecía estar congelado, era divertido para ella. Cuando cerró la puerta, se quitó la bufanda.

—Vinimos en la peor época del año—. Se quejaba mientras se quitaba el gorro y luego su abrigo.

—¡La mejor época del año!—. La chica levantó sus brazos chistosamente, intentaba animarlo un poco. —Viniste más tarde de lo que pensé que vendrías.

—Tuvimos que adelantar algunas cosas—. Antes de siquiera sentarse. se acercó a la chica y le dio un pequeño. Ella lanzó una risita ya que los labios del joven estaban fríos a pesar de haberse protegido. De verdad hacía mucho frío. —¿Cómo te fue en el trabajo?

—A la mañana hubo mucho trabajo pero al final el jefe nos dijo que podríamos todos irnos temprano—. Ahora ambos estaban sentados y mirándose habitualmente mientras conversaban. La muchacha trabaja en una casa de té como mesera. Le encanta ese lugar. —¡Y aquí estoy lista para celebrar Navidad!

—¿Tienes algo planeado?—. Verdaderamente él no pensaba que iban a hacer algo especial pero también recuerda que a ella le encanta todo eso de la Merry Christmas. A él... mmm... no tanto. Cuando era un niño era otra cosa, ahí realmente se entusiasmaba por el asunto pero ya ha crecido y solo quiere pasar una velada tranquila en casa.

—¡Pasar tiempo contigo!—. La hermosa sonrisa que le dio no puede ni describirla, se quedó casi sin habla por la dulzura de su mujer. No puede ser tan increíble. Sabe que no lo dice por decir, no. Es un sentimiento auténtico. —Aunque... —. De repente se puso un poco pensativa, tanto que inconscientemente se tapó la boca levemente con un par de dedos, como si quisiera retener su pensar. Decidió que sola no podía y que definitivamente necesitaba la ayuda del pelinaranja. —¿Qué podemos cenar?

—¿Cenar?—.¿Qué onda con esas preguntas tan temprano (según él) y en un día como este? Espera que no le pida que cocine o algo parecido porque hoy ni loco ni nada. —Primero me gustaría algo caliente.

Oh, claro, el chocolate. Estaban ambos sentados pero muy encimados y hasta desparramados así que la bella mujer no se levantó enseguida pero obvio que lo haría.

—¡Yo te preparo!—. Casi pega un salto cuando lo dijo pero aquello no pasó porque una suave mano la detuvo. Cuando lo vio a los ojos, su mirada se había ablandado. Se ve muy guapo cuando hace eso y eso, claro, solo lo hace con ella. —¿Qué pasa, Ichigo?

Delicadamente la llevó a sentarse encima de él. Creo que es muy obvio lo que quiere.

—No quiero que prepares nada—. Comenzó a besarle la nuca, sabe que le da un cosquilleo agradable. Se conocen muy bien íntimamente. Los besos que parecían secos pronto se humedecieron e instantáneamente Orihime agarró la mano de su pareja con fuerza, luego se giró para enfrentarlo y sus labios se encontraron casi salvajemente. No se habían besado con esa intensidad desde... bueno, desde temprano a la mañana de ese mismo día. La pasión de los recién casados estaba intacta. No perdían la ocasión para darse unos que otros besos. La intensidad de sus lenguas era casi parecida, en momento uno era más desenfrenado que el otro. No podían más, es como si necesitaran más contacto. Las manos de ella se posaban en el pecho de él, cada tanto le acariciaba el cuello. Las manos de él estaban en la cintura de ella y cada tanto alguna mano se le escapaba más abajo. Inevitablemente el ambiente se les tornó pesado y no había dudas de que entraron en calor si era lo que inicialmente querían... eso y darse cariño. No deseaban parar mucho el ritmo pero unos minutos después la temperatura se les hizo insoportable, ambos estaban muy rojos (especialmente Ichigo) y se estaban comenzando a sentir sudorosos. Ya era un poco absurdo si comparamos el clima que en realidad hace afuera. —Orihime.

Se separó un poco para mencionarla, en su voz se le notaba agitado.

—Dime—. A ella se le notaba igual e inclusive su voz parecía más baja que antes.

—Deberíamos apagar la calefacción—. Era lo lógico, ¿para qué sufrir de ese calor?

—Está apagada.

—Ah.

La chica se rió con mucha fuerza, fue una situación casi adorable el que se diera cuenta que ese calor era de ellos y nada más. Lo mejor era parar, por ahora y ver de qué forma podrían pasar esa velada. Ya la cosa pintaba a que sería genial. Nunca se aburría con él. Mientras tanto, al Kurosaki le dio un poco de vergüenza, hasta se sentía un poco tonto porque no nos olvidemos que tiene una "imagen" que preservar. Imagen que se descuida mucho cuando está a su lado.

Ya habían vuelto a los lugares que principalmente ocupaban y respiraron tranquilos, recuperando el aliento. A ella todavía le causaba todo un poco de risa.

—¿Es muy pronto para los regalos? —. Creyó que, ya que no iban a hacer ciertas cosas, lo mejor sería seguir con algo de estilo navideño.

—No creo que tengamos que esperar a Santa Claus para eso, ¿no?—. Le sonrió sinceramente y eso bastó totalmente.

—¡Genial!—. Fue con rapidez a agarrar su bolso, que se encontraba a unos metros de allí y sacó un pequeño paquete, el diseño era de árboles de Navidad. Algo en el interior de Ichigo le decía que sería un regalo extraño o algo que él jamás usaría. Cuando volvió a su asiento, se lo entregó en mano con felicidad. —¡Ábrelo!

No tardó nada en sacar ese papel y... sorprenderse curiosamente. Eran, otra vez, unos guantes. Pero no eran de ningún diseño infantil. Eran simplemente negros. Los miró por todos lados, como esperando encontrarse con algo más. No era este el caso.

—¿Son... simples?—. Era tan llamativo que no lo creía, inclusive se le escapó un carcajada.

—Sé que no es mucho y son bastante imperfectos pero... —. Bajó la cabeza, algo avergonzada. —Los hice con mucho amor.

¿Los hice?

—Tú... tejiste esto... —. Observaba el par de guantes como si fuera algo de otro mundo. —¿Para mi?

—Claro que sí. He estado haciéndolos en mis tiempos libres y me costó. Como decías que necesitabas guantes quise hacerlos pero no tardé demasiado. Por eso te compré los otros—. Bueno, ahora entendía un par de cosas con esa explicación. —¿No te gustan?

Ichigo, reacciona.

—Me encantan. De verdad que me encantan—. Le besó la mejilla mientras le demostraba con su rostro lo feliz que lo había hecho con ese gesto. Era realmente un gesto de amor y jamás lo olvidaría. Es la mujer que ama y más. Pero entonces... pensó en el regalo que tenía para ella. Era menos que perfecto... mucho menos que perfecto. Hasta tenía sus fallas pero nunca creyó que su esposa lo sorprendería de esa forma. Bueno, ya no hay nada que hacerle. —Voy a buscar tu regalo—. Inmediatamente se fue, tal vez al cuarto de ambos. Mientras la mujer, más que pensar en el regalo, estaba pensando que ya tenía hambre. No tuvo mucho tiempo que pensar porque enseguida estaba él ahí, con algo que ocultaba detrás. Supone el regalo.

—Quiero ver—. Estaba tan animada como si fuera una niña. Además, ¿qué tanto misterio?

—Compré un papel de regalo muy bonito para el regalo pero... —. Hasta le daba un poco de pudor admitir su error. —No pude envolverlo bien y lo rompí y... y... bueno, después de lo tan maravilloso que hiciste para mi, me sintió un poco idiota y desanimado y...

—Ichigo, seguro me va a encantar—. Lo tranquilizó. —Quiero verlo.

Sin más tiempo para ocultarlo y maldiciéndose, se lo mostró. Era un peluche de un Pikachu* en tamaño mediano pero... no cualquiera. Era el peluche de Detective Pikachu*. Cuando lo vio, gritó de emoción y velozmente atajó al muñeco nuevo en un abrazo. Esto casi asusta a Kurosaki.

Sin parar de abrazar al peluche, volvió a hablar.

—¡Es tan lindo! Tiene su gorrito y su lupa y... ¡es mío!—. Dio un par de vueltas en el lugar junto al nuevo integrante. —Es el mejor regalo que me podrías haber dado.

—Es muy insignificante comparado a tu esfuerzo. El regalo que te di ni siquiera estaba envuelto—. Ahí estaba de nuevo, dando hasta lástima a pesar de tener en frente suyo a una persona feliz.

—La presentación no es lo importante. Lo importante es que hayas pensado en mi de esa forma—. Otra de sus sonrisas matadoras.

—Sé lo mucho que te gusta ese videojuego así que... —. Ni terminar la frase pudo porque Orihime ya lo estaba abrazando. Se sentía muy bien el contacto, era cálido, era real y era amor.

Si podía estar así toda la vida, ni le molestaría. Y mucho menos le molestaría pasar todas las Navidades así.

De la nada, la barriga de la ahora Kurosaki hizo ruido, causando mucha risa en ambos. Tal vez los abrazos hay que guardarlos para después.

—¿Vamos por algo de pollo frito? Yo invito—. Dijo el pelinaranja.

—Me parece una gran idea.

Ni iban a hablar ni mencionar el tremendo frío que seguro hace afuera. Solo tenían en la mente esa suculenta comida. Nada más importaba.

—Pedimos el pollo, comemos en casa y nos vamos a dormir temprano hoy, ¿qué me dices?—. Fue casi una obligatoria propuesta.

—Temprano pero... —. La sonrisa pícara del joven le hizo comprender todo. Dormir. Temprano. —Esta va a ser una Navidad muy diferente y especial.

—Ya lo es.

Fin del capítulo.


Aclaraciones (*):

Sapporo: Es la capital de Hokkaido (Japón). Algo muy conocido de este lugar son sus inviernos duros. Me pareció un buen lugar para Navidad.

Gudetama: Es un personaje hecho por Sanrio, los responsables de Hello Kitty. Es el conocido "huevo perezoso". Es muy popular en Japón.

Pikachu: No creo que haga faltar decir que es el Pokémon más conocido. Registrado bajo la Pokédex con el número 25.

Detective Pikachu: Es un videojuego del 2016 hecho por la Pokémon Company, jugable en la Nintendo 3DS. Pronto saldrá su película.


Esta ha sido mi contribución para esta Navidad. Espero que les haya gustado. Sé que leen lo que escribo y eso me hace muy feliz pero agradecería un comentario.

Gracias por leer!

Feliz Navidad, por cierto!