Mi primera historia dedicada a Bleach, es un universo alterno. Es de vampiros, contiene Lemmon e incesto fuerte al final de la trama, les recomiendo que si son sensibles a este tema, por favor, no lo lean o eviten el capítulo final. Gracias y disfrútenlo.
Disclaimer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Tite Kubo. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.
Chapter 11: Un Pasado Doloroso
"Porque incluso entre los sangre pura, hay uno que los gobierna…"– Aizen Sousuke
"Se lo merecía la princesita"– Kurosaki Karin
Orihime había partido de la casa de su padre a la siguiente noche, las ordenes que le había dado Ulquiorra era ir a su casa y hablar con su padre, lo único que le prohibió decirle era que él la había mordido, aun no era el momento, necesitaban que él confiara en su hija, no confiaban en él, no después de que Tatsuki les dijera las intenciones tras las que iba.
- Señor Aizen – le había llamado uno de los nobles que lo acompañaba - ¿notó el aroma que traía la princesa? – preguntó mientras se acomodaban en la sala de su casa.
- Por supuesto Gin, fue imposible no notarlo, era un aroma tan familiar – estaba evocando antiguos recuerdos mientras bebía una copa de sangre – parece que alguien ya la mordió, y ese alguien tiene que ver con Ichigo.
- Me pregunto si él ya sabrá…
- No lo creo, pero pronto tendrá el honor de enterarse de ese hecho.
- ¿Por qué no le ha dicho a la princesa quién es realmente Ichigo?
- Porque a una mujer como ella, que no ha estado en contacto con otros sangre pura que no sean Ichigo o sus padres, y que ha sido educada para tener lo que quiere, haría que esa información se volviera contraproducente para nosotros.
- ¿Qué te asegura que Orihime no fracasará esta vez? – Preguntó el otro noble que acababa de llegar a la habitación.
- Nada – respondió con simpleza mientras daba un sorbo a su bebida – pero no sería divertido si no tuviéramos una oportunidad de perder.
…
Ichigo se encontraba sentado en uno de los muebles de la sala con Rukia recostada sobre su regazo, ella no se había querido ir a su habitación hasta que regresara su hermano de su primera cacería. Él le hacía caricias en la cabeza y jugaba con el cabello de ella, contemplando la belleza encerrada en ese pequeño cuerpo, admirando la belleza de sus ojos, ella por su lado delineaba el rostro de él con un dedo, jugaba con sus labios haciendo que él los entreabriera para dejarla hacer a su gusto, tocaba sus filosos colmillos como queriendo ver más de lo que eran, se robaban un beso de vez en cuando, disfrutando el momento que estaban teniendo.
- ¿Quién es Karin? – preguntó curiosa, acababa de recordar que con ella salió su hermano, pero no sabía quién era.
- Es mi hija – respondió mientras intentaba acomodarle el mechón de cabello que le caía en la frente.
- Tu hija… - repitió en un susurro mientras procesaba la respuesta, una duda asaltó su cabeza – ¿eres casado? – en su voz se denotaba el miedo al realizar la pregunta, su corazón latía de una manera acelerada, volviéndose frágil con cada latido que daba, tan solo esperando a que el dijera sí para romperse en pedazos.
- No – respondió serio Ichigo, cosa que la llenó de curiosidad e hizo que olvidara sus miedos – nosotros, los que somos de sangre pura – empezó a explicar – somos poderosos por naturaleza, pero para evitar que nuestro poder nos consuma, necesitamos un compañero de nuestro mismo tipo de sangre, yo tenía la mía, era en cierto modo mi prima – ella se le quedó viendo con asombro ante esas palabras – no te asustes – le dedicó una sonrisa – era algo que ambos tuvimos que hacer si queríamos seguir viviendo, nos iban a poner a dormir a ambos y crear a uno como ustedes era una opción que se tomaba como último recurso – Rukia se entristeció al escuchar que su existencia era una medida desesperada e Ichigo lo notó – pero me alegra que esa medida desesperada este aquí –le dio un suave beso – conmigo – le dio otro más profundo, cuando rompió el beso siguió – sabíamos que íbamos a terminar juntos, siempre estamos en parejas; nos casamos, por llamarlo de alguna manera, ella me dio su sangre y yo le di la mía; mucho tiempo después tuvimos a Karin, que uno de nosotros nazca es muy raro, nuestra sangre encierra muchos secretos y poder, cosas que muchos desean, por eso somos tan pocos, pero ella nació, así como nació su mamá, así como nací yo, así como nacieron mis padres y varios más.
Atacarnos a nosotros es imposible, cualquiera que lo ha intentado ha terminado muerto, pero atacar a un recién nacido es algo más fácil, ellos, aunque haya poder en su sangre, no se pueden defender; intentaron secuestrar a nuestra hija, pero cuando los interrogamos ellos no decían nada, estaban sometidos a la voluntad de alguien y preferían morir a tener que abrir la boca.
Tomamos a Karin y la llevamos a un lugar lejano, la dejamos al cuidado de sus abuelos y regresamos al sitio, empezamos a investigar quién andaba tras un recién nacido de sangre pura, ya que no solo era peligroso para nuestra hija sino también para todos nosotros. No encontramos nada, era como si se hubiese esfumado cualquier rastro que condujera al causante; una noche, Kukakuu, la mamá de Karin, desapareció, seguí el rastro de su olor y la encontré en una casa abandonada, estaba agonizando, le habían drenado la mayoría de la sangre – la mirada de Ichigo se ensombreció, Rukia, que en esos momentos se encontraba sentada a su lado, pudo notar algo brilloso en sus ojos, igual su tono de voz había cambiado – sus ojos… jamás podré olvidar la expresión de miedo que había en sus ojos… me tenía miedo… lo pude sentir en cuanto me acerqué a ella… la forma en que se estremeció cuando la abracé… me preguntó porque lo había hecho… yo… yo no sabía que responder… no sabía a lo que se refería… – una lagrima recorría la mejilla de Ichigo –luego dijo "no, tu sí eres Ichigo, cuida a nuestra hija de él" – citó las últimas palabras de la que fue su mujer – yo no sabía qué hacer, intenté darle mi sangre pero ella la rechazó, yo solo podía verla debilitarse más a cada minuto, luego me dedicó una sonrisa y murió en mis brazos.
La saqué de ahí y la lleve a la casa, mis padres estaban ahí, acababan de llegar, mi madre tenía un mal presentimiento así que viajaron inmediatamente, pero llegaron tarde, cuando me vieron entrar con el cuerpo de ella en brazos temieron lo peor, yo había perdido el control, era algo que no podía soportar, perderla a ella fue como morir en vida, no era por el hecho de que el poder me consumiera, era por los sentimientos hacia ella, había vivido con ella durante demasiado tiempo.
Mi madre me aseguró que Karin estaba bien mientras intentaba separarme del cuerpo de ella pero yo no cedía, no quería separarme de ella, me sentía culpable por lo que le había pasado, si hubiese estado con ella no le habría pasado nada; lentamente regrese a la normalidad, fue entonces cuando me despegue de ella, enterramos su cuerpo y pedí que me durmieran, sabía que mi hija estaría en buenas manos, en esos momentos no podía hacer frente a lo que acababa de suceder, no quería hacer frente a esa realidad. Desperté casi un siglo después, en sueños escuchaba la voz de una niña que me llamaba, su sangre fue la que me despertó…
- Me han mantenido oculta desde que tengo memoria, mi padre me contó una noche lo que te acabo de decir – explicaba una pelinegra a Byakuya mientras se dirigían a la mansión – han pasado muchos siglos desde que mi madre murió, el que tú hayas aparecido ayudó, no ha nacido otro sangre pura para que sea mi pareja, no al menos entre nuestro clan, la última en nacer fui yo, pero ya no estaré sola y tu podrás protegerme – Byakuya sonrió ante las palabras que había dicho, estar con ella lo llenaba de una manera extraña, no se había dado cuenta de que él también se sentía solo hasta que ella mencionó esa palabra, era cierto, ninguno de los dos estaría solo, porque aunque él tuviera a su hermana, ella no podría ocupar el espacio que había empezado a ocupar Karin.
En algún punto de la noche, los papeles se habían invertido, ahora era Ichigo el que se encontraba en el regazo de Rukia, ella estaba jugando con su cabello, le había limpiado las lágrimas que había derramado sin darse cuenta; al escucharle hablar así de Kukakuu sintió celos, celos de que haya sido ella quien le diera una hija a Ichigo, celos de que haya sido ella quien lo conociera primero, pero también se sintió agradecida con el hecho de que ella este muerta, porque por ese motivo ella pudo conocer a Ichigo, se reprendió mentalmente por pensar así, no era correcto alegrarse por la muerte de alguien, no así.
- Rukia – la voz de Ichigo la sacó de sus pensamientos, él le estaba sujetando una mano, entrelazando sus dedos con los de ella – prométeme que tú nunca me dejaras.
- Te lo prometo – y le dedicó una sonrisa; era verdad, ella no lo dejaría solo, el corazón le dolía de solo pensar que él pudiera volver a sufrir de esa manera, no, ella seria fuerte, lo protegería a él y a la hija de Kukakuu, estaba segura, aquel sentimiento que no tenía nombre se aclaró, era amor, ella amaba a ese hombre; lentamente se fueron acercando, estaban perdidos dentro de la mirada del otro, Ichigo no podía dejar de ver los ojos de ella, había algo que lo cautivaba, quizás haya sido la inocencia oculta en ese cuerpo, la fascinación por enseñarle lo que eran, el haberla esperado durante tanto tiempo o que con ella se sintiera vivo como nunca antes, la amaba, estaba seguro, no como amó a la madre de su hija, con Kukakuu había sido más fraterno, pero Rukia era diferente, la deseaba de una y de mil maneras diferentes, ella era de él y él pronto sería de ella; el beso fue lento, acompasado, lleno de emociones que necesitaban ser transmitidas a la otra persona, tranquilidad, seguridad y amor; no se dieron cuenta cuando entraron Karin y Byakuya hasta que este último se aclaró la garganta, Rukia rompió el beso e Ichigo se acomodó en la silla.
- ¿Cómo les fue? – preguntó Ichigo a los recién llegados mientras tomaba la mano de Rukia.
- ¡Bien papá! Byakuya tiene talento para esto – respondió alegre la ojiverde. Rukia se quedó en estado de shock al verla, ella era hermosa, casi tan alta como Ichigo o Byakuya, cabello negro hasta los hombros ligeramente despeinado, unos enormes ojos verdes, una gran sonrisa y una bella figura; cuando ella al fin salió de ese estado se preguntó cómo habría sido Kukakuu, ya que la muchacha no se parecía en nada a Ichigo, y nuevamente se alegró de que ella estuviese muerta. - ¡Oh, tú debes de ser Rukia! – Se fijó en la ojivioleta – disculpa que hasta ahora me presente, pero estaba algo ocupada – Byakuya se sonrojó – soy Karin.
- ¡Hola! – le sonrió, no sabía que más decir, pero notó el sonrojo de su hermano y se le ocurrió algo para romper el silencio incomodo que se había formado - ¿estabas ocupada con… mi hermano? – preguntó inocencia fingida.
- ¡Rukia! – se sorprendió Byakuya.
- ¿Qué? Me dio curiosidad, vi que te sonrojaste – dijo en el mismo tono que había usado al hacer la pregunta, fue entonces cuando todos empezaron a reírse de lo que había insinuado.
- ¡Serás la mejor cuñada-madrastra que pude haber tenido! – Y las risas siguieron – aunque serás la única ¿Verdad papá? – señaló al pelinaranja acusatoriamente, ella sabía lo que había tenido con Orihime hacía tiempo
- ¡Claro! – Jaló a Rukia con uno de sus brazos para poder besarla – ella es la única.
El ambiente se relajó, Karin le estaba contando a su padre la forma en que Byakuya había realizado su primera cacería, Rukia lo miraba con asombro y realizaba unas cuantas bromas más. Ya era tarde, el sol amenazaba con empezar a salir en cualquier momento, ninguno de los cuatro se quería ir de la sala, el ambiente era de lo más ameno en la habitación.
Cuando Orihime entró a la mansión fue recibida por uno de los empleados del lugar, sin reverencias ni ceremonias, su estatus había caído después de la llegada de Rukia y eso era algo más que sumarle a la lista de cosas que cobrarle a la pelinegra, el poco respeto que le tenían era por estar por encima de la servidumbre; unas fuertes risas llamaron su atención, buscó con la vista el lugar de donde provenían y los encontró, ahí en la sala se encontraba Ichigo, la mocosa y dos personas más que no conocía, pero por el olor que despedían pudo constatar que eran unos sangre pura ya que olían igual que Ichigo, supuso que estaban de visita o algo así, realmente no le importaba quienes eran, le tendió la maleta al empleado y lo despidió, ella se fue al lugar de donde provenían las risas, si iba a causar dolor, que mejor momento que ahora.
- Ichigo, veo que estas con tu nueva mascota humana – el tono venenoso que utilizó llamó la atención de todos.
- Orihime… - siseo el pelinaranja, Karin le hizo una seña a Byakuya para que no se moviera, Orihime no sabía quiénes eran ellos dos y era mejor mantenerse con un perfil bajo, era mejor estudiarla antes de hacer algo - ¿Qué haces aquí?
- Nada Ichi – estaba empleando su tono dulzón – solo quería venir a saludarte como siempre – se estaba acercando peligrosamente a los labios de un tenso Ichigo, tenía toda la intención de besarlo frente a la mocosa humana, eso sería suficiente como regalo de bienvenida, un ruido sordo se escuchó en la habitación, Rukia se había parado de su asiento a una velocidad impresionante y había abofeteado a la ojigris tan fuerte que le había dejado la marca de su mano en su mejilla, Ichigo por puro reflejo había alcanzado a moverse - ¡¿Qué es lo que te pasa mocosa?! – preguntó con rabia, había levantado la mano con la intención de regresarle el golpe a la pequeña pero esta la detuvo.
- ¡Eso fue por haberme borrado la memoria e intentar matarme! – Sentencio – y esto otro – la volvió a abofetear con la mano que tenía libre remarcándole nuevamente la mejilla de rojo – ¡es por intentar besar a Ichigo! Escúchame bien princesita, no me interesa lo que hayas tenido con él en el pasado, pero si te vuelves a acercar a él como lo acabas de hacer, te aseguro que te vas a arrepentir toda tu vida – sentenció.
- ¡Suéltame miserable basura humana! ¡Tú no sabes con quien te estas metiendo! – forcejeaba para liberarse del agarre de la pequeña.
- Tu tampoco – el tono de su voz era calmado, había apretado más el agarre y un fugaz destello amarillo había iluminado sus ojos, pero solo lo pudo ver Orihime - ¿Te gustaría averiguarlo? – la retó mientras la soltaba.
- ¡Te arrepentirás por esto! – siseo antes de darse la media vuelta e irse de ahí, se estaba sobando la muñeca, le había dolido la forma en que ella la había sujetado, y ese destello que ella había visto aparecer en los ojos violetas de Rukia, hizo que el instinto de supervivencia se activara y pugnara para que ella se alejara de ese lugar.
Ichigo, Karin y Byakuya, habían estado observando la escena en silencio. Ichigo estaba feliz por lo que acababa de pasar, comprobó que Rukia no era toda dulzura y eso le agradaba; Karin reafirmó su idea sobre que ella sería la mejor compañera para su papá, y Byakuya estaba sorprendido, nunca había visto o imaginado a su hermana en ese estado, aunque estaba orgulloso por la manera en que había puesto en su lugar a esa mujer, a la cual, sin conocerla había llegado a odiar por lo que le habían contado de ella.
Gracias por leer :D
