Y otro jueves por aquí, muchas gracias a todas como siempre por comentar
franchiulla,Sweet22,MissMariFranco,gencastrom09,aquarius7,evazqueen,MsCarolinaVictoria,jkto, Silviasi22 :)
Os aviso desde ya que es muy posible que este domingo no haya capitulo, estoy con los finales de la uni y estoy reventada y no se si me dará tiempo, aunque lo intentaré ¿vale?
No me voy a entretener más así que os dejo directamente con el capitulo.
Recuerdo que tanto la historia como los personajes de OUAT no me pertenecen.
Capítulo 10
Regina me dejó elegir la mayoría de la ropa y los zapatos. Al final, fue muy generosa. Ignoré completamente a Aurora, cuando le dijo el coste total de la compra, temerosa de sentirme como si fuera su amante o peor aún como si fuera su puta.
Cenamos en un restaurante italiano y después me llevó al club. Y como no, tuvo la suerte de encontrar un sitio libre, así que aparcó cerca de la entrada.
"El Desfile de Caridad de mi madre empieza a la una. Te recogeré a las doce." me dijo " Siento que no puedas dormir más. ¿Estarás fuera antes de las tres?"
"Si. No te preocupes."
"Graham estará aquí para recogerte. Me aseguraré de que tenga todas las bolsas y que te ayude a llevarlas a tu apartamento." Una sonrisa maliciosa apareció en su rostro. "A menos que prefieras que yo te recoja."
¿Llevarme a casa? Sí, claro que lo prefería, pero necesitaba tener algunos límites. "Probablemente no sea una buena idea."
Nos quedamos durante varios segundos mirándonos fijamente, la tensión palpitaba en el aire. ¿Debía darle un beso de despedida? ¿Debía ella dármelo? ¿Teníamos tiempo para colarnos en el guardarropa para un polvete?
Nos habíamos limpiamos, como pudimos en el baño del restaurante cuando fuimos a cenar, pero el olor a sexo aún flotaba en el aire y eso me hacía pensar en cosas sucias. No quería salir del coche.
"¿Está todo bien en el trabajo?" Era una excusa para quedarme, pero también estaba interesada en los mensajes de texto y las llamadas que hizo durante toda la tarde.
"No es nada." Me aseguró.
Esperaba que me dijera algo más, pero ella nunca había compartido nada de sus negocios conmigo. No había ninguna razón para creer que lo haría ahora.
Entonces miré por la ventanilla, Lacey paseaba por la calle. Esto me dio una idea. Una excusa, para conseguir el contacto físico que anhelaba.
"El engaño está en marcha, deberíamos hacerlo oficial." Hice un gesto hacia mi amiga y Regina asintió.
"Excelente idea." Hizo una pausa, esperando a que Lacey estuviera un poco más cerca, asegurándose de que tuviera un buen espectáculo. Nos bajamos del coche y se puso a mi lado, pasó el pulgar por mi mejilla. "¿Lista?"
Nunca estaba lista para su contacto, pero asentí con la cabeza. Nuestros labios se unieron, nuestras lenguas revolotearon una alrededor de la otra. Mis rodillas se doblaron, pero sus manos estaban alrededor de mi espalda, sirviéndome de apoyo. Me agarré a su camisa, deseando desesperadamente enredar mis dedos en su pelo a sabiendas de que eso sólo alimentaría mi lujuria. Sólo habían pasado un par de horas desde nuestra aventura en el vestuario sin embargo, me sentía como si no hubiera conseguido nada en meses.
Ella se apartó y miró hacia Lacey. "Nos vio." Dijo en voz baja.
"Oh." Ya me había olvidado de lo que nuestras demostraciones públicas de afecto significaban para ella. "Bueno." Tragué. "Gracias." Dije en voz baja, aún sin aliento. "Por hoy." Por comprarme ropa bonita, por ignorar mi petición de tener un día libre de sexo, por tomar el aire de mis pulmones con un beso.
"Hasta mañana, Emma. "
Me las arreglé para alejarme del coche, echándole una última mirada antes de que se metiera en su deportivo. Lacey cruzó los brazos sobre su pecho, apoyada en la puerta, esperándome. "Quiero todos los detalles guarros." Dijo mientras pasaba por su lado.
Y me liberé, contándole todo sobre Regina y Emma, la pareja feliz, entretejiendo la verdad con la ficción. Le dije que nos habíamos conocido en Stern y que ella había comprado el club para estar cerca de mí que estábamos locamente enamoradas. Las mentiras llegaron con facilidad y eran creíbles, no porque sabía que Lacey las creería, cosa que hizo, sino porque casi me las creo yo misma.
Eran casi las tres cuando Graham y yo terminamos de descargar todos los paquetes en mi apartamento, pero aún no estaba cansada. Por un momento sentí rabia, deseando haber dejado que Regina me llevara a casa en su lugar.
Los continuos pensamientos que tenía sobre ella me habían afectado toda la noche. Ya había perdido la cuenta del número de veces que había querido llamarla o enviarle un mensaje, mi sexo se sentía hinchado y dolorido por su falta.
En vez de dirigirme directamente a la cama, cosa que debería haber hecho, encendí mi portátil y me permití hacer la única cosa que había intentado no hacer; acoso cibernético.
Me dije a mi misma que tenía que encontrar información sobre Regina para estar preparada. ¿Y si su madre comentaba sobre su historial universitario? ¿O que había estudiado en Harvard? O ¿qué pasa si alguien me preguntara sobre las inversiones de Regina? Me gustó saber que era una gran benefactora del Centro Lincoln y que financió una beca privada en Julliard.
Y sus ex novias. Necesitaba saber acerca de ellas, también. Sin embargo, no encontré mucho sobre eso. En la mayoría de fotos Regina salía con una variedad de mujeres. Di un grito ahogado cuando reconocí una de ellas, Aurora la ayudante de Zelena. Ella al menos tuvo una cita con Regina. No es de extrañar que tuviera esa actitud conmigo.
Ningún solo rostro se repitió, excepto el de Elsa Werner, la guapa rubia con la que su familia quería que se casara. Ellas en realidad nunca aparecían "juntas" juntas, pero Elsa tenía esa mirada de adoración en sus ojos que me hizo dudar de que no quería casarse con Regina. De hecho, no podía creer que alguien no estuviera contento de casarse con Regina.
Me enteré de muchas cosas sobre mi supuesta novia en unas horas, pero, sinceramente, mi búsqueda en Internet tenía poco que ver con estar preparada para su familia y amigos. Busqué porque me sentí obligada a entender a la mujer que me afectaba de una manera tan extraña. Leí artículo tras artículo porque quería saber cosas de esas que sólo un verdadero fan o amigo íntimo sabrían.
Absorbí cada artículo que pude encontrar de ella, porque no podía dejar de hacerlo.
Si estaba obsesionada ya poco importaba. Regina me atrajo hacia ella con una fuerza magnética. Y aunque sabía que mi comportamiento era ya obsesivo, no había vuelta atrás, porque esa mujer había dejado claro que nunca sería mía.
Jugaba con el bordado gris del corpiño cuando la limusina se detuvo en el centro de Manhattan. Estaba nerviosa.
"Deja de preocuparte." Dijo ella "Estás perfecta."Se acercó a mí y me sonrió.
Respiré hondo cuando Graham abrió la puerta
"Espera." Levantó una ceja cautelosa.
"¿Otra solicitud de tarde sin sexo?"
Me sonrojé. "Nunca renunciaría a eso."
Ella sonrió, sin molestarse en ocultar la lujuria en sus ojos.
"En fin..." la miré "Sólo quería decir... que estás muy guapa." Y wow, que sí. El desfile de caridad pedía una vestimenta semi-formal y Regina se veía fantástica con ese vestido negro palabra de honor que le llegaba justo por encima de la rodilla. Y ese escote. Ese escote me estaba volviendo loca. "Realmente muy sexy."
Me miró un momento, luego negó con la cabeza antes de indicarme con la mano que saliera de la limusina. Pero seguía mirándome con una expresión curiosa.
"¿Qué?" exigí, preguntándome si había dicho algo malo.
"Emma. Suspiró. "Hay tantas cosas que quiero hacer contigo ahora. Pero estamos trabajando, así que voy a tener que conformarme con esto." Me atrajo hacia ella para darme un beso que, aunque no era casto, era más restringido de lo normal. Este beso era para los espectadores, el puñado de fotógrafos que rodeaban las puertas del Hammerstein Ballroom.
Cuando rompió nuestro beso, me tomó la mano, con los dedos ligeramente rozando la goma que llevaba en la muñeca. "¿Qué es esto?" preguntó mientras entrabamos al interior de la sala.
"Me recuerda comprar café." Mentí. En realidad, la llevaba para recordarme de no pensar en ella. Había aprendido esa técnica en la terapia de grupo. Cada vez que un pensamiento no deseado o insalubre pasaba por mi cabeza tenía que chasquearlo y el ardor me ayudaría a frenar el comportamiento.
Sí, claro. Como si el chasquido de una goma pudiera detener los pensamientos que Regina provocaba, pensamientos de nosotras juntas, desnudas, durante toda la noche. Y esos no eran incluso los pensamientos que me preocupaban. La fantasía de que pudiéramos estar juntas más allá de nuestra pequeña farsa, más allá de la habitación, esos eran los pensamientos que me preocupan, y no los tenía. Aún. Pero después de mi aventura en Internet a principios de mañana, sentí la necesidad de una red segura. La goma fue todo lo que se me ocurrió.
"¿De verdad necesitas un café?"
"¿No me has visto ir..."Mis palabras se desvanecieron cuando reconocí algunas de las personas que estaban en el vestíbulo. No sé por qué me sorprendió. El Desfile Anual de Caridad de los Mills por el Autismo era un gran evento y siempre atraía a los ricos y famosos. En serio, no había pensado en ello.
Regina sonrió ante mi asombro.
"Si quieres una copa, puedes conseguir algo en el bar. Mi madre estará ansiosa de conocerte."Nos detuvimos cerca de la puerta, Regina escaneó la habitación.
"¡Regina! ¡Emms!" Me giré hacia la voz tan familiar y vi a Zelena que se dirigia en nuestra dirección tan rápido como su vientre redondo le permitía. "¡Te ves increíble! Me dijo. "Este vestido se ve genial combinado con esos zapatos. ¡Y Gina también estás espectacular! ¡Qué monas!"
El brazo de Regina se apoderó de mi cintura, indicación que sugería que su hermana la molestaba. "No eres la única en la familia que tiene buen gusto por la moda, Zelena."
"Ya lo sé" dijo Zelena en tono infantil y sonrió.
Gina también sonrió. Entonces el rosto de la pelirroja se tensó bruscamente. "Disculpa, sé que esto es totalmente grosero, pero..." se acercó a la oreja de su hermana para susurrarle algo que no pude oír.
La mandíbula de Regina se puso rígida y se enderezó, alejándose de Zelena. "Ella sabe de Emma."
Zelena asintió con la cabeza hacia mí. "¿Y Emma sabe de...?"Se fue apagando.
"Ella lo sabe."Sus palabras relajaron a Zelena, aunque sólo ligeramente.
No quería que me afectara, pero sabía que mi perplejidad se leía en el rostro. Estaban hablando de mí y de alguien más que al parecer yo conocía o parecía que conocía, cosa que dudaba, porque Regina nunca me decía nada. Mi curiosidad me ganó. "¿Qué?"
Lenny miró a Regina como pidiendo permiso para ponerme al tanto. Ésta permaneció inexpresiva. "Elsa está aquí." Su boca se torció. "No sé si eso será un problema."
Elsa Werner. Ella había dicho que la conocía, pero realmente no era verdad. Sabía que su familia quería que se casara con Regina, que su padre se dedicaba a los medios de comunicación y sobre todo sabía que era bonita. Muy bonita. Y que adoraba a la mujer que estaba acariciado mi mano en este momento. Mujer que ni siquiera me adoraba a mí. Si mi mano estuviera libre, habría roto la goma, aquel pensamiento había sido de todo menos sano.
Tragué saliva y sonreí alegre. "No, Elsa no es problema. ¿Cierto, Gina?"
"En absoluto."
"¿Dónde está?" Si la zorra estaba en el teatro, tenía que averiguar cuál era la mejor manera de enfrentarme a ella.
"Allí." Zelena señaló discretamente.
Y allí estaba ella, la mujer de las fotos, llevaba un vestido rojo de un solo hombro que se acentuaba a su perfecta figura.
"Tú estás mucho más guapa." Dijo Zelena. No era verdad, pero me gustó el comentario. No me veía mejor que ella en absoluto.
Chasquido. Otro pensamiento poco saludable.
"¿Zelena, tienes que ser tan mala? Regina me apretó la mano. "De todos modos, Emma se ve mejor que la mayoría de las mujeres."
Le di un beso. No sólo porque parecía un buen momento para que una novia recompensara a su novia por un cumplido, sino porque yo quería. Quería recordarme a mí misma que no importa lo que Regina y yo tenemos o no tenemos, yo era la que la besaba, yo era la que convencería a la gente de que no debía estar con Elsa.
Me devolvió el beso de manera reservada, la manera que había aprendido que era para el público, su lengua apenas se deslizaba dentro de mis labios.
"Oh, infiernos, no. Gina ligando, no es algo que quiero ver…" una voz desconocida interrumpió nuestro beso. Y ahí estaba la muchacha de unos dieciséis o diecisiete años, de cabello rojillo, de ojos azules, llevaba un vestido corto, justo como a mí me gustaban, era de color rosa y tenía unos zapatos de infarto. "Pero, wowwww." La muchacha me escaneó de arriba abajo con una mirada lujuriosa.
"Ariel. Zelena la regañó. "Compórtate."
Ariel. La más joven de las hermanas Mills. Había leído algunos blogs que especulaban la razón por la que no se parecía a sus hermanas y que por lo visto era porque no compartían el mismo padre.
"Emma es nueve años mayor que tú." Dijo Regina con una mirada severa.
"Tendré dieciocho el mes que viene." Los ojos de Ariel se quedaron clavados en mí.
Nunca le dije a Regina que tenía veinte y seis. No debería estar sorprendida obviamente, me había investigado, también. Bueno, estábamos en el mismo nivel ahora. Como si se pudiera estar en el mismo nivel con Regina.
"Emma, esta es nuestra hermana, Ariel." Regina golpeó a su hermana en el hombro, un gesto que parecía casi divertido. "Ariel, para de desvestir a Emma con los ojos. Es inapropiado."
Éstal se cruzó de brazos con una mirada de desafío y de superioridad que sólo podría ser propio de una adolescente.
"¿Por qué estamos en público o porque viene contigo?"
"Porque esa no es forma de tratar a las mujeres, ni a los hombres…." El tono de Regina era cortante pero en vano.
"¿Y tú eres quien me va a enseñar cómo tratar a las mujeres o a los hombres?" Ella miró a su hermana mayor. Y entonces Ariel desistió. "Mamá me mandó buscarte. Quiere conocer al bombón."Se giró sobre sus tacones.
Zelena la siguió, agarrándola por el codo para susurrarle al oído, corrigiéndola por su descaro, seguramente.
Regina suspiró. "No le hagas caso. Es una adolescente cachonda."
"Se parece a su cachonda hermana mayor." Le susurré.
"Compórtate." Tomó mi mano entre las suyas. Me estremecí ante su tono de mando y la sensación de su piel contra la mía.
Seguimos a sus hermanas por todo el salón de baile, hasta que nos acercamos a una de las mesas más cercana al escenario.
"Esta es nuestra mesa." Dijo Ariel. Hizo un gesto con la barbilla a un grupo de personas hablando a unos pocos metros de distancia. "Mamá está allí."
Me quedé mirando la espalda de la mujer que sabía que era Cora Walden Mills por las fotos de Internet. Su cabello oscuro estaba recogido en un perfecto moño. Incluso desde atrás, era evidente que la madre de Regina era una mujer hermosa e imponente.
Como si ella sintiera nuestra presencia, miró por encima del hombro hacia nosotras, dedicándole una sonrisa a sus conocidos mientras se acercaba.
Una oleada de energía corrió a través de mí. ¿Y si ella no se tragaba nuestra farsa? ¿Qué pasaba si lo arruinaba todo?
Regina debió sentir mi ansiedad porque me apretó la mano y se inclinó para susurrarme. "Lo harás genial. No tengo ninguna duda." Me besó el cabello.
Su distracción funcionó. Ya no estaba preocupada por impresionar a su madre, ahora me preguntaba si su tierno beso fue para mí o por cualquiera que pudiera estar mirándonos.
¿Y por qué siquiera me importaba? No éramos una pareja, era una farsa. Sexualmente, sí. Románticamente, no.
Visualicé otro golpe de la goma. Obviamente, no había contado con la mano de Regina durante todo el día, cuando me puse la banda elástica en mi muñeca.
Me recordé a mí misma que todo lo que Regina hacía era minuciosamente fingido, Cora se acercó a nosotras. Como había sospechado, era muy hermosa. Su cuerpo era delgado y esbelto y su tez perfecta. Usaba Botox, por su frente lisa e inexpresiva. O no era una persona expresiva cosa era muy posible teniendo en cuenta que estaba emparentada con la Sra. No-Muestro-Verdaderas-Emociones.
"Regina." El leve movimiento de cabeza coincidía con la rigidez de su saludo.
Regina respondió del mismo modo. "Madre." Sus ojos se posaron en mí brevemente. "Me gustaría que conocieras a Emma Swan. Emma, esta es mi madre, Cora Mills."
"Encantada de conocerla... " De repente no sabía cómo llamarla ¿Cora? ¿Señora Mills? Pero había dejado la frase colgando y tenía que terminarla. Me decidí por la apuesta segura. "Sra. Mills." Solté la mano de Regina para estrechar la de Cora, esperando que mi palma no fuera sudorosa.
Mi preocupación era infundada. Cora no hizo ningún esfuerzo por tomar mi mano. En lugar de eso me escaneó con los ojos entrecerrados, dando vueltas a mí alrededor como un halcón. "Ella es muy guapa."
Antes de que pudiera dar las gracias, siguió. "¿Dónde dices que la conociste?"
Me quedé atónita. Hablaba de mí como si yo no estuviera allí como si fuera un cachorro que Regina había encontrado al lado de la carretera.
"Mamá." Zelena intentó rescatarme.
Cora la calló con un gesto y vi la disculpa en los ojos de mi nueva amiga.
Miré a Regina, pero su mirada estaba enfocada en su madre. "Te lo dije. Nos conocimos en una función en Stern."
Cora se rio. "¿Qué diablos estabas haciendo en NYU? ¿Los barrios bajos?"
Me sonrojé de rabia. Y Regina se puso rígida. "Madre, no seas una zorra."
Ariel sonrió abiertamente por la elección de palabras.
Su madre, por otro lado, no hizo ninguna indicación de haberla escuchado. "Dime, Emma ¿Qué fue lo primero que te atrajo de mi hija su dinero o su nombre?"
Enfadada ni siquiera empezaría a describir cómo me sentía. Estaba furiosa, así que envolví mi brazo alrededor de Regina y respondí. "Ninguna de los dos. Me fijé en ella, porque está muy buena. Sin embargo, me quedé porque es jodidamente increíble en la cama."
La boca de Cora se abrió. Tuve la sensación de que era una mujer que rara vez era pillada con la guardia baja y al verla sorprendida me dio un escalofrío.
Regina levantó una ceja, pero no parecía disgustada. De hecho, el brillo en sus ojos parecía divertido. "Mire, señora Mills. Puede que no me haya graduado de Harvard como su hija y su marido." Admití, pausando para observar la reacción de Regina el hecho de que yo sabía esos detalles sobre su familia a pesar de que no me había dicho ni una sola palabra. "Pero estoy orgullosa de mi grado de NYU. Y no he venido aquí hoy para que mi educación sea insultada por una mujer que abandonó la facultad de derecho."
Cora dio un paso amenazador hacia mí. Yo era más alta que ella por los tacones, pero esta mujer llevaba su estatura con autoridad. "¿Y por qué has venido hoy?"
Se me ocurrió que como Cora Mills estaba siendo una bruja, por muy madre de Regina que fuera, no era la mía. Mis padres me habían enseñado a ser amable y cariñosa y no tratar a nadie así de mal y mucho menos si ese alguien me importaba. Pero la malicia con la que me estaba tratando la madre del supuesto amor de mi vida, era algo vergonzoso. Y ahora entendí por qué Regina no tiene ningún reparo en mentir a su madre acerca de nuestra relación.
Así que en lugar de retroceder decidí atacar "Vine aquí porque Regina quería que la conociera. Parece preocuparse por su opinión, por alguna razón. Y ya que me preocupo por ella mucho, debo añadir, acepté venir."
Regina envolvió su brazo alrededor de mi cintura, atrayéndome. Sentí su sonrisa mientras me besaba la sien.
Los labios de Cora alzaron una leve sonrisa.
"¡Oh!" Lenny jadeó y Ariel pareció estar igual de sorprendida.
De nuevo, Cora ignoró las reacciones de su familia. "Iremos a nuestra casa en los Hamptons a finales de esta semana. Espero que tú y Regina vengáis con nosotros."
Abrí la boca para decir, no gracias. Bueno, tal vez realmente quería decir, jódete puta, pero no.
Pero Regina se me adelantó. "Este fin de semana… claro"
Cora parecía querer imponer su voluntad, lo cual no era nada comparado con lo que yo quería hacer.
"Algunos de nosotros trabajamos para ganarnos la vida." Añadió Regina.
Ella suspiró. "Está bien. Ahora tengo gente importante con la que necesito hablar." Ella agitó la mano en señal de saludo. "¡Richard! ¡Annette!"
La observé alejarse, sorprendida por su tono repentinamente agradable y amable. Supuse que fingir era cosa de familia. Cuando giré vi a las hermanas mirándome "¿Qué?"
Zelena y Ariel se miraron y luego se echaron a reír.
Fruncí el ceño, todavía confundida.
Regina me tomó entre sus brazos, con una sonrisa en los labios. "Emma. Eres increíble."
Empecé a derretirme, pero recordé que le dijo a su madre que iríamos con ellos a los Hamptons. La golpeé ligeramente en el hombro. "Trabajo este fin de semana."
"Olvídate de eso. No era una petición, era una orden."
Yo no podía decir eso "olvidarme del trabajo" era imposible. Tenía una reunión con Ruby al día siguiente, por fin me daría oficialmente un ascenso. ¿Qué se supone que debo decir? Gracias por el ascenso, pero ahora ¿necesito el viernes y el sábado libre? Tendría que decirle que estaba saliendo con Regina, aunque la idea me hizo temblar.
Además , no quería ir a los Hamptons con Cora. Me aparté del abrazo de Regina. "Gina, siento decir esto ya que ella es tu madre y todo eso, pero no puedo soportar pasar tiempo con ella. Es una bruja."
Se echó a reír.. "No vamos a pasar cada minuto con ella. De todos modos, parecías manejarla bien."
No pude evitarlo. Su sonrisa juvenil y sus ojos tenían un poder sobre mí. Y, había dicho que no pasaríamos cada minuto con Cora, enviando mi imaginación a toda marcha con imágenes de lo que estaríamos haciendo en su lugar. Mis pezones se endurecieron ante la idea. ¿Cómo iba a resistirme? "Está bien, pero no puedo ser responsable de mis actos si ella vuelve a atacarme."
Se inclinó para besarme, susurrando. "Eso es con lo que cuento."
Bueno como os dije es uno de mis capítulos favoritos hasta ahora. Porque adoré sinceramente a Cora, vale que es una bitch total, ES CORA ¿VALE? No lo puedo evitar, esa mujer tiene algo!
En el próximo capitulo viene el bombazo del siglo! Vamos a conocer a Elsa!Y sobre todo conoceremos el gran secreto de Regina...
Gracias por leer chicos, me alegro que os guste la historia enserio :)
