DISCLAIMER: nadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa me pertenece todo todo todo es de Harmony Gold mi alma mi corazón mi cuerpo en una sola frase todo mi ser le pertenece a la gran corporación. Amen
Haciéndose a un lado para que ella ingresara a su cuarto, el joven piloto cerró la puerta tras de sí y con un cansado movimiento apoyó su espalda en la pared esperando a que Lisa le dijese a que había venido. Rick cruzó los brazos sobre su pecho observando cómo ella lidiaba con sus propios demonios, evitando a toda costa hacer contacto visual con él , ella sujetaba nerviosa el hombro con su mano, como si no supiera qué hacer con sus extremidades.- pareces una niña esperando recibir su reprimenda.- Pensó con un dejo de tierna complicidad no consentida.
- Bueno Lisa, tú dirás… estoy un poco cansado por lo que te rogaría que no perdiéramos el tiempo y fueras directo al grano.
Los ojos de la joven oficial se abrieron temblorosos al percatarse del tono frío e impersonal que él empleó. Mirándolo de soslayo ella vio que tenía esa misma expresión molesta del principio, cuando recién se conocieron y él no se molestaba en disimular lo mucho que ella le desagradaba. Casi de manera inconsciente se giró sobre sus talones y caminó en dirección a la puerta.
- Creo que no fue una buena idea venir hoy.- dijo Lisa en tono monocorde.- Mañana… cuando los dos estemos mas descansados hablaremos…
Ella cubrió con su mano el interruptor que abría de la puerta y justo cuando iba a presionarlo la mano de Rick cayó pesadamente sobre la puerta impidiendo que la joven arrancase de la habitación. Él apegó todo su cuerpo al de ella, susurrándole levemente sobre su oído.- viniste a decirme algo y no te dejaré salir de aquí hasta que lo hagas.- Un fuerte estremecimiento recorrió a Lisa que ya no podía ocultar lo que la cercanía del piloto provocaba en ella, y sintiéndose atrapada entre la puerta y sus fuertes brazos creyó que su corazón arrancaría desbocado de su pecho.
- ¿Qué quieres decirme Lisa?- le instó él, con un tono pesado denotando que no sólo ella era la afectada por la cercanía entre ellos.
- Yo… vine… es decir, yo quería… yo quería disculparme Rick, actué como una tonta, me dejé llevar por mis miedos.- le expresó y apoyando su frente en la puerta continuó desahogándose.- Me dio miedo… ver cómo estabas mirando a Mimmey, sentí de pronto que todo lo nuestro no fue más que una vana ilusión… la dulce mentira de un sueño hermoso.- dejando que las lágrimas cayeran profusas por sus ojos.- Y no pude soportarlo Rick… fue un dolor tan profundo que me aterrorizó y antes de que tener que enfrentar esa realidad preferí escapar y dejarte… ser yo la que se marchara antes de que tú me miraras con lástima y me dijeses que lo nuestro fue un error.
Las tibias lágrimas de Lisa caían una a una sobre sus mejillas, dibujando surcos que se asemejaban a las cicatrices que el dolor delineó en su alma herida. Repentinamente sintió cómo los brazos de Rick la rodearon protectoramente, a la vez que su fuerte barbilla se posó sobre su hombro con la única intención de que ella supiera que él estaba ahí para acompañarla y contenerla. No dijo nada… absolutamente nada, únicamente se limitó a escuchar cómo los suaves sollozos que acompañaban sus lágrimas escapaban tímidamente de su boca.
- Me gustaría tanto decirte que no tuvieras miedo Lisa.- le dijo después de varios minutos.- Pero no puedo hacerlo… pues yo mismo tengo también mucho miedo.
Estas palabras sorprendieron a la joven que lentamente volteó su cuerpo hasta quedar frente a él y sin perder un ápice la cercanía entre ellos, lo quedó mirando con sus ojos cargados de interrogantes.
- Miedo, Rick.- acariciándole su mejilla.- ¿Pero por qué?
- Tú te preocupas por Mimmey, una chica que no significa ya nada para mí… y que menos aún yo significo algo para ella… en cambio…- agachando sus azules ojos.- Yo debo luchar contra el recuerdo de un hombre prefecto, el gran amor de tu vida con quien te ibas a casar y tener hijos.- ella iba a interrumpirlo pero él no se lo permitió.- Tan perfecto era Karl, que no dudaste ni un segundo en morir junto a él en Base Sarah… y tan importante es aún para ti, que en tu habitación el único objeto personal que hay es una fotografía de ustedes.
Suavemente él se separó de Lisa y pasándose la mano por su desgarbada cabellera trataba de poner sus pensamientos en orden, no se había dado cuenta lo mucho que le afectaba y molestaba la imagen de ese fantasma, al verbalizarlo ahora lo hacía consciente de lo doloroso que le resultaba sentirse el segundo en el corazón de ella.
- Si tú la has pasado mal con Mimmey, piensa en la pesadilla que he estado viviendo… competir con un recuerdo es imposible… y me he devanado los sesos tratando de dilucidar cuál es el lugar que él ocupa en tu vida… y cuál el que ocupo yo… Lisa, también tengo miedo yo no quiero ocupar el lugar de Karl… yo quiero…
- ¿Cómo puedes siquiera compararte con Karl?… No existe ni el más mínimo parangón entre ustedes dos.- el rostro de Hunter se petrificó ante las destempladas palabras de Lisa.-¿Cómo podría ser posible comparar el dulce cariño que me evoca el recuerdo de Karl?, con la locura y desesperación que tu amor despierta en mí… porque te amo Rick.- mirándolo con sus ojos llorosos y una retraída sonrisa en sus labios.- …te amo como no tienes idea… es… es tan profundo lo que siento por ti que no me siento capaz de dimensionarlo.
El shock fue tan grande para Rick, que no podía salir de su estado de parálisis y nada más cuando estas frases se fueron haciendo carne en su piel, él avanzó hacia ella abrazándola con tal fuerza que parecía que tuviese miedo que ella no fuese real y se esfumara por entre sus dedos.
- Júrame que me amas así como dices…- le exigió Rick sin soltarla de su abrazo.- Porque yo siento lo mismo… te amo Lisa, te amo de una manera que hace que el corazón duela… es como si siempre hubiera sido así y nada más ahora me he dado cuenta.
- Te amo más que a nada, Rick.
- Lisa Hayes te amo.- sonriéndole fanfarronamente.-… y no te dejaré ir.
Un beso desesperado unió los labios de estas dos almas solitarias que jamás pensaron que en el otro encontrarían aquello que por tanto tiempo la vida les negó. Y mientras sus percepciones se perdían en las cálidas emociones de sentirse correspondidos, llenando de ese modo cada una de las cavidades de su alma, sus cuerpos empezaban a demandar sus propias necesidades, esas que ellos mismos llevaban un tiempo ignorando pero que ahora producto de los huracanados sentimientos que brotaban de su propia piel ya no podían contener más.
Sin saber cómo, Rick arrinconó a Lisa entre la pared y su cuerpo prodigándole besos al tiempo que sus manos recorrían el cuerpo de ella con una reticencia que disminuía conforme las yemas de sus dedos notaban el calor que provenía de ese cuerpo exquisito de mujer, que reaccionaba con ligeras convulsiones cada vez que este la tocaba, que trataba de salir de su estupor atrayendo con ambas manos el rostro de su amado. Las cosas avanzaban a una velocidad confusa para ambos, que guiados por instinto deseaban estar con el otro desesperadamente.
Por lo que no fue de extrañar que Rick desabrochara de un modo casi brutal la guerrera de Lisa, además de la blusa de esta, para después introducir sus manos en el espacio entre ambos aprisionando con las mismas las delicadas pero abundantes formas redondeadas. Ella separó sus labios de él y casi en tono de disculpa le dijo:
- Ha pasado mucho tiempo… y yo no… no alcanzó a terminar ya que Rick la besó desde sus mejillas hasta los labios antes de decirle al oído:
- Tranquila mi amor… nada más confía en mí, te amo.
Dijo antes de sumergirse en su cuello, tan embriagado estaba por el sabor de ella, que los labios de Hunter siguieron bajando desde el cuello para descansar finalmente en el valle que se formaba entre sus pechos. Todo mientras mantenía un fuerte agarre sobre esa delicada visión que respiraba agitadamente. Lisa por su parte también retenía a Rick con inusitada fuerza, con una mano en las caderas de este pegando el cuerpo del piloto con el suyo. El contacto resultante le hizo estar consciente a la joven de los efectos que ella estaba teniendo sobre él. Mientras que con la otra acariciaba su cabeza que continuaba bajando hasta situarse en su abdomen.
- Ven.
Intempestivamente Rick se levantó. Tomándola de las manos la condujo a la pequeña cama de su camarote donde, recostados ambos, los besos continuaron hasta que él se detuvo por unos momentos para contemplarla.
- ¿Qué pasa?- Preguntó ella enderezándose, consciente de la mirada penetrante que recibía por parte de los ojos de Rick.
- Nada…- masculló el piloto conteniendo el aliento ante la visión que tenía a su lado. El peinado estaba casi deshecho, la guerrera y blusa abierta dejando entrever una delicada prenda color rosa, y un par de orbes que invitaban a abandonarse al gozo.- Simplemente eres hermosa.
Con eso él la tendió en la cama a la vez que seguía besándola, desvistiéndola poco a poco hasta dejarla simplemente en sus bragas y brazier, que pronto desaparecerían de la vista también. Hunter se colocó encima de ella y permitió que sus manos emularan su acción anterior. Por su parte, Lisa desvistió al piloto con cuidado mientras se dedicaba a guardar en su memoria cada instante de este momento.
- Rick…
Fue un suave murmullo lo que salió de su boca cuando por fin tuvo el pecho desnudo del piloto a la vista. Sus manos no perdieron tiempo y recorrieron el delgado pero formado cuerpo de este, deleitándose al notar cómo el contacto con sus dedos estremecía al hombre sobre ella. Tanto que no pudo contener más y besó el pecho de este.
La situación para el joven era totalmente surreal. Debajo de él, la mujer más hermosa del mundo estaba acariciándolo y después sintió los suaves labios de esta en sus pectorales y el delicado control que mantenía comenzó a derrumbarse.
- Lisa…- dijo casi sin aliento, antes de muy a pesar suyo retirarle los labios y tomar ambas manos para colocarlas por encima de ella.- ¿Tienes miedo?
La pregunta desconcertó a la joven por unos instantes. Pues claro que se sentía nerviosa, era la primera vez en mucho tiempo que se encontraba de esta manera con otro hombre, fuera de exámenes médicos, nadie la había visto desnuda como muy pronto lo haría Rick. Pero no pudo articular palabra alguna. No fue necesario…
- Dime. ¿Confías en mí?
- Absolutamente.- respondió sin dudar.
Rick no respondió verbalmente eso último en lugar de eso sus manos llegaron hasta el punto más ardiente de la anatomía de Lisa, para detenerse mientras él miraba a la mujer que entendió el gesto y asintió con su mirada. Una mano se deslizó por dentro de la ropa interior mientras él reanudaba sus besos y masajeaba sus pechos con una mezcla de delicadeza y ardor que hicieron sacudir a Lisa que comenzó a jadear mientras recibía tales atenciones.
- Son hermosos.- comentó mientras la yema de su pulgar recorría el pezón de uno de sus pechos. Con eso se dispuso a degustar del delicado manjar ante sí.
- Mmm… sí.
Unos gemidos suaves acompañaban una respiración que poco a poco aumentaba su ritmo como si fuera un oleaje silencioso que acumula impulso antes de romper contra la costa. Todo mientras los dedos del piloto jugaban a entrar y salir del interior de ella que respondía excitándose más, desprendiendo mucho más calor y el inconfundible aroma del deseo. Lisa trataba vanamente de mantener algún dejo de consciencia que le permitiese disfrutar de todo los que estaba experimentado, mas el continuo y delicioso azote pudo mucho más que ella, que pronto adoptó el ritmo al cual Rick la sometía respondiendo en forma de deslizar sus bragas por sus piernas y colocar su mano por sobre la de Hunter. Este aupado por evidente deleite del cual Lisa era presa, continuó incrementado la deliciosa exploración hasta que todo llegó a su inevitable conclusión.
- ¡Ahhhhhhhh!
Fue la breve pero concisa declaración de que Lisa había alcanzado la cima más alta y sí el rostro sonriente de esta no le mentía al piloto, ella estaba aún ahí, satisfecho consigo mismo pero deseando todavía más de ella, supo que el momento se encontraba próximo cuando su prominente erección demandaba ser liberada de su algodonadura, por lo que convenía prepararse. Con pesar se levantó de la cama, dirigiéndose a la diminuta mesita de noche pero antes de que pudiese abrir el cajón, Lisa tenía otros planes.
Como si lo hubiese sabido de antemano, sobre su creciente y agonizante necesidad ella se enderezó sobre el lecho y de forma automática se dirigió a sus pantalones desechándolos en rápidos dos movimientos para terminar tirados junto a la demás ropa. Y antes de que él la volviera a tumbar en la cama, ella se aferró a sus bóxers bajándolos de cuajo y dejando expuesto a sus ojos la tamaña virilidad de su pareja haciendo que su libido se disparase al infinito.
- Házmelo ahora, Rick… no demores más…- tomando la mano del piloto e introduciéndolo nuevamente a su empapado y candente interior.- Como ves, ya no puedo esperar más.
La mirada amorosa que se desprendía de esos ojos verdes contrastaba con el cuerpo desnudo de Lisa que lo llamaba incitándolo a que comprobase cuánto lo necesitaba. Y también el control de Rick Hunter terminó por ceder ante la presión ejercida por la pasión que reinaba suprema entre ellos. Una vez más la depositó en el tálamo y esta vez Lisa le dio acceso completo a su interior al tiempo que lo alentaba en silencio a continuar. Rick alcanzó a reprimir una breve sonrisa y se colocó por encima de ella mientras apuntaba su hombría hacia el interior. Habría tiempo sin embargo de dejar en claro una vez más sus sentimientos, un último instante de racionalidad en medio de la pasión que pronto azotaría con toda su fuerza a ambos.
- Te amo, Lisa.- le dijo inclinándose sobre ella rozando su masculinidad que buscaba el punto de entrada hacia la felicidad.- Estoy loco de deseo por ti.
- Yo también te deseo con desesperación.- abrazándolo con sus piernas invitándolo a que entrara hacia su intimidad.
Sin dilatar más la agonía, entró lentamente en ella, ahogando un pesado gruñido cuando lo hacía y sintiendo cómo todo el cuerpo de Lisa se conmovía ante el contacto. Podía notar la piel sudorosa de ella temblaba y se erizaba mientras se adaptada a la invasión de la cual Rick la estaba siendo víctima. Una parte de ella tuvo miedo, otra sintió un poco de dolor al notar cómo su interior era lentamente dilatado por su amante, pero la parte que importaba deseaba con todas sus fuerzas que llegara hasta el final, deseaba entregarse a él sin reparo.
- Eres deliciosa… Lisa eres deliciosa…- dijo Rick sin poder contener más su dicha ante lo que estaba pasando.
La mujer que amaba y él se estaban volviendo uno. Conforme sus caderas empujaban su miembro al interior de Lisa, la velocidad de dicha penetración fue reduciéndose, inconscientemente quería disfrutar de esta primera vez con ella, deleitarse en la estrechez de su pareja y refugiarse en el ardor que podía sentir dentro de Lisa. Con un último esfuerzo llegó hasta el final, llenando todo el interior de ella y con eso se detuvo por unos momentos para contemplarla.
Había pequeñas gotas de sudor en su frente, gemía débilmente, su respiración era agitada, su firme pero delicado cuerpo temblaba lánguidamente, sin embargo lo único que importaba era esa bella sonrisa, de ese semblante deseoso de su rostro decía mucho más que cualquier palabra. Sería una imagen que él atesoraría para el resto de sus días.
- Te amo.- fue casi como una plegaria lo que se formó en su cabeza. Su nueva razón de ser. Y con eso Rick embistió por primera vez.
- ¡Ahhh… Rick!- fue lo único que alcanzó a decir ella después de sentir el inicio del vaivén al que él la sometería.
Uno a uno sus ataques pasaron de ser dolorosas injerencias a deliciosos momentos. Mientras él incrementaba el ritmo y la fuerza del vaivén, ella cerraba una de sus piernas para maximizar la profundidad de cada incursión, al tiempo que ayudada por las manos del piloto, levantaba sus caderas para poder sentir mejor todo lo que ocurría en esas tierras lejanas. Rick la besaba con toda la intensidad de la cual él podía emplear mientras que sus manos iban de las caderas a los pechos de Lisa, que pronto lo abrazó fuertemente.
Era una dulce condena aquella, el pistón carnal entraba y salía del interior de Lisa con un ritmo increíble provocando los temblores de ambos a su paso. Rick cambió brevemente de posición arqueándose, apoyando sus manos en el colchón de la cama, mientras trataba de llegar al límite del interior de Lisa e ir más allá si eso acaso fuera posible. La sobrecarga sensorial para ella era simplemente embriagadora pero antes de que pudiera acostumbrarse a la misma, Hunter volvió a cambiar la postura. Sentándose en la cama y haciendo que ella se montase en él, mirándose así frente a frente, antes de que él reanudara ese vaivén que paulatinamente estaba volviendo loca a Lisa. Mientras continuaban las manos de Rick volvieron a los pechos llegándolos a apretar suavemente los mismos.
- De verdad son maravillas lo que ocultas tras uniforme, Lisa.- comentó mientras besaba nuevamente sus pechos sin notar el sonrojo de esta.
- Dios.-Murmuró ella al deleitarse con los labios y lengua del piloto sobre su pecho, tanto que abrazó su cabeza para mantenerlo unos momentos más allí.
Hunter sonrió, simplemente se había vuelto adicto al sabor de su piel, a su aroma, a su pasión. No sólo mimaba esos pechos, los sorbía e incluso llegó a morder delicadamente los pezones que los adornaban. El breve quejido de Lisa fue rápidamente acallado por un beso pasional del piloto que volvió a depositarla de nuevo en su cama. Esta vez Lisa le aprisionó las caderas con ambas piernas, buscando que entre ambos no hubiese separación alguna posible. Para el joven esa fue una muestra más de que ella no deseaba separarse ni por un instante de él, por lo que decidió quemar sus naves y dar todo lo que tenía a esa… su mujer, incrementado el ritmo de su vaivén hasta el punto del frenesí, todo mientras Lisa gemía su nombre y le colmaba con besos su rostro.
- Rick… ya no doy…. ya no doy más. Lisa simplemente sabía que estaba cerca de su límite, su cuerpo no podía resistir tanto placer, tanta felicidad, tanto amor.
- Yo tampoco, Lisa tengo que salir… ya no aguanto más.- apretando los párpados hacía grandes esfuerzos por contenerse. Pero sabía que sería inútil, pronto él también estaría tocando el límite de la dicha que un hombre podría experimentar. Un último resquicio de consciencia permeó en él y trató de separarse de ella.
- No… no salgas… no es necesario.- le suplicó. Al tiempo que lo aprisionaba aún más fuerte entre sus piernas.
- Pero…
- Confía en mí…- fue todo lo que dijo ella. Fue todo lo que bastó para que Rick lo diera todo para que ella se le uniera en el cielo a donde Lisa lo había llevado.
Él sonrió e inclinándose sobre ella la besó profundamente dejando que el ritmo frenético se apoderara de ellos y entre gemidos, sollozos y palabras cargadas de amor el clímax llegó para ellos sembrando en Lisa toda su eternidad. Ella por su parte sintiendo cómo su interior fue anegado en la explosión que los mandó a ambos a alturas, a mundos surreales que muy pocos eran capaces de alcanzar, para después caer al mundo terrenal aún entrelazados.
- Te amo, Lisa.
Le dijo él apoyando su rostro en el pecho de la mujer de sus afectos mientras aún su cuerpo convulsionaba inconexo producto del profundo y absoluto orgasmo que experimentó con ella.
- Yo también te amo…. Y esto fue perfecto Rick… simplemente perfecto.
- Y nada más es el principio.- socarronamente.- Eres demasiado exquisita para una sola vez… no te dejaré dormir hoy, Lisa.
- Tienes suerte de que no tenga sueño esta noche.- le respondió con una lenta sonrisa.
Y la besó con una gran sonrisa, se sentía feliz, pleno. Incluso todo el tema de la guerra, los enemigos y ese enredo de la protocultura dejó de importarle. Estaba con la mujer que amaba y ella lo amaba también, no necesitaba más… no quería más nada. Y con eso se abandonaron nuevamente al amor y la pasión nuevamente.
Continuara
