Disclaimer:
La trama es original y está basada en los personajes de la serie animada "Miraculous: Les aventures de Ladybug et Chat Noir". Los personajes son propiedad de Thomas Astruc.
Los personajes originales así como las situaciones aquí presentadasson ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
[PROHIBIDA SU COPIA]
Faltaba media hora para el inicio del desfile y Marinette ya estaba sentada en su sitio junto al señor Agreste y Nathalie, estaba ansiosa por ver a Adrien. Pensaba en lo increíble que había sido aquella semana y en lo agradecida que estaba con Adrien por haberla invitado, todo el tiempo había sido muy atento y cariñoso con ella. Si, cariñoso, cualquier otra persona podría pensar que había sido amable pero Marinette en estos meses de prácticamente acosar al modelo había aprendido a interpretar sus acciones y sabia cuando el chico era solo amable o realmente mostraba su afecto. El haber convivido con él fuera del colegio y compartir aunque fuera solo esa parte de su vida, le había despejado cualquier duda que en el pasado haya podido tener sobre sus sentimientos, ya que en más de una ocasión se había auto cuestionado pensando que lo único que sentía era admiración por él, pero después de ver la humildad hacia sus compañeros que aunque él fuera el hijo del "jefe" siempre los trataba como si fuera uno más de ellos, su devoción y lealtad hacia su padre que a pesar de siempre mostrarse frio y distante Adrien siempre se mantiene a su lado, la entrega en su trabajo, lo había visto participar y esforzarse en cada una de las tareas que se le habían encomendado o simplemente ayudar a sus compañeros, él no quería ser únicamente la cara bonita del equipo, quería ser útil para el equipo. Y así podría seguir enumerando por horas las virtudes que había descubierto del joven modelo y por todo ello ahora era capaz de gritar al mundo que amaba a Adrien Agreste y eso le llenaba el pecho de un agradable calor.
Ahora solo quedaba un inconveniente, ¡Juleka!, a pesar de todos los consejos de Alya, no sabía cómo enfrentarse a ella. Todo había sido un cumulo de malas decisiones, empezando por no decirle la verdad sobre sus sentimientos hacía él, todo esto había motivado a que la chica se acercara cada día más a Adrien, ¿y ahora qué?, simplemente se acercaría y le diría "Juleka, lo siento tienes que alegarte de Adrien porque lo amo", esto no funciona así. Hablaría con ella y sabia que de esa conversación alguien saldría lastimado, pero ya había cometido muchos errores y no cometería el de renunciar a él.
- Un centavo por tus pensamientos.
- ¿Eh? - dijo volviendo a la realidad y girándose hacia la voz. - Hola Jean Paul. - saludo con una sonrisa.
- Hola a ti también bella durmiente. Estabas muy concentrada, podía ver el humo salir por tus orejas. - decía agitando sus dedos sobre su cabeza.
- ¡Ey!, no te burles, solo estaba pensativa. - dijo haciendo un puchero y cruzándose de brazos.
Se inclino en su asiento hacia adelante y agito la mano a forma de saludo. - Buenas tardes Gabriel, Nathalie un placer como siempre. - saludo amable.
- Buenas tardes señor Affre. - saludo con seriedad la asistente.
- Hola Jean Paul, es un placer verte...con pantalones. - dijo serio Gabriel.
- ¡Ouch!, eso ha sido un golpe bajo, viejo amigo. - se llevo la mano al pecho a modo de ofensa.
- Es su forma de decirme que me quiere. - dijo a Marinette en un susurro, ella solo contenía la risa.
Las luces se apagaron y dos proyectores al final del escenarios empezaron a moverse lanzando destellos de luz hacia el techo del recinto. - Buenas noches damas y caballeros les damos la bienvenida a la presentación de la nueva temporada de la firma Gabriel. - la música empezó a sonar y dos enormes "Videowalls" colocados a ambos lados del escenario y que abarcaban desde el suelo hasta el techo se iluminaron en blanco. - Y sin mas preámbulos comenzamos. - la música subió de volumen y en las pantallas apareció la imagen de Adrien con la cabeza agachada, estaba vestido con uno jeans deslavados, una camisa blanca con líneas gruesas rojas y azules formando cuadros, un suéter de cuello ancho gris claro y una chaqueta marinera azul marino.
Marinette contenía la respiración, estaba muy emocionada. De pronto Adrien levanto la cara y clavo la mirada al frente, en ese momento las luces que iluminarían la pasarela se fueron encendiendo secuencialmente una a una y la música cambio a una mas rítmica aumentando su volumen. En las dos pantallas se vio un destello y Adrien ya estaba caminando por la pasarela al ritmo de la música ante el asombro de la gente por el espectáculo que les estaban ofreciendo. Desde las filas de atrás se escucharon los gritos de varias chicas.
Marinette no podía creer lo que estaba viendo, Adrien parecía flotar al compas de una coreografía planeada al milímetro, su mirada clavada en el público, su expresión pétrea, todo era perfecto, cuando llego hasta donde ella estaba hizo un giro sobre sí mismo y fue ahí cuando noto que la miraba a ella con una sutil sonrisa, ella dio un sobresalto y se llevo la mano a la boca para evitar gritar mientras que su otra mano afianzaba algo fuertemente. Después de ese instante la expresión de Adrien volvió a ser tan seria como al principio, una vez que el rubio hubo desaparecido al final del escenario, comenzaron a salir los demás modelos.
- Marinette, ¿dulzura? - la llamaba Jean Paul con expresión de dolor.
Marinette se gira hacia el diseñador con los ojos agrandados por la emoción y una enorme sonrisa en su cara, nota como este le señala hacía abajo con los ojos, al bajar la mirada se le escapo un pequeño grito y soltó rápidamente su mano con cara de asombro.
- ¡Lo siento!...¡de verdad lo siento! - exclamaba llevándose los puños hasta los labios mientras Jean Paul levantaba a la altura de sus ojos su roja mano en la que se apreciaban perfectamente cinco profundos surcos. - ...¡no me di cuenta!. - bajaba la mirada apenada.
El diseñador giraba su mano tratando de encontrar algún rastro más que hubiesen podido dejar las uñas de la azabache.
- Vaya que tienes agarre "gatita", - sonreía tratando de aliviar la angustia de la azabache - hoy podre decir que una bella dama me ha dejado marcado. - dijo llevándose la mano al pecho y soltando un suspiro.
Marinette soltó una risita. - De verdad que lo siento.
- No te preocupes cariño no ha sido nada...además ya se lo hare pagar a Adrien.
- ¿A Adrien?...¿por qué a él? - pregunto extrañada.
- Porque fue culpa. - dijo con una sonrisa burlona.
La cara de Marinette se sonrojo al instante al comprender lo que quería decir.
La azabache y el diseñador se giraron hacia el escenario al escuchar de nuevo los gritos de las chicas, ahí estaba Adrien esperando su turno para comenzar a recorrer la pasarela, estaba vestido con un pantalón de lino beige y una camisa azul marino también de lino, arremangada por debajo de los codos y solo tenía abrochados los últimos dos botones, el cabello lo llevaba desordenado y le habían colocado unos lentes de sol tipo aviador. Al empezar a caminar la vaporosa camisa dejo ver unos pectorales ligeramente marcado y unos bien definidos abdominales, como era de esperar se empezaron a escuchar los suspiros y algún que otro grito.
Marinette estaba maravillada hacia la vista que la camisa le ofrecía. Nunca había pensando que su amable compañero de clase tuviera ese cuerpo. Si, él era guapo, era de los más altos del grupo, y se notaba que estaba tonificado...peeero eso, en ese momento había muerto y ahora estaba en el cielo.
- ¡Por dios!, esta para comérselo y no dejar ni los huesos. - exclamo Jean Paul cerca de Marinette, abanicándose con la mano.
- Siiii...ni los huesos. - murmullo la azabache.
Cuando Adrien paso a su lado, no pudo evitar inclinar un poco la cabeza, esa imagen del modelo la intimidaba. Cuando él venía de regreso ella lo miraba atentamente con los ojos hacia arriba a través de las pestañas, el modelo se veía tan sexy que no pudo evitar morderse el labio inferior.
Adrien cuando vio la sensual expresión en el rostro de Marinette no pudo dejar de mirarla, seguía caminando pero no despejaba los ojos de la azabache. Aun antes de entrar por el escenario se giro para verla de nuevo.
- No hagas eso. - dijo Jean Paul en tono serio.
- ¿El qué? - pregunto confundida.
- Esa adorable carita. - dijo señalando en un circulo su cara - Me desconcentras al niño.
Un rojo intenso una vez más se fue apoderando del rostro de Marinette.
Nathalie que había estado atenta a todo desde el primer día, le parecía entrañable además de divertida la actitud de los dos adolescentes.
- ¿Que te ha parecido el desfile hasta ahora, Marinette? - pregunto la asistente.
- Me encanta, la ropa, las luces, la música, la gente...todo es magnífico. - respondió con emoción.
- Me alegro. - dijo volviendo la vista a su tableta.
- ¿No habrás hecho enfadar a la dama de hielo? - pregunto Jean Paul en tono burlón.
- No seas malo. - respondió Marinette dándole un ligero golpe en el brazo.
Gabriel Agreste y Nathalie se levantaron y sin decir nada se fueron hacia atrás del escenario.
Marinette los miraba con curiosidad. - Se han ido para el cierre del desfile. - dijo Jean Paul.
Marinette volvió a centrar su atención en la pasarela. La música volvió a cambiar y la iluminación se concentro al principio de la pasarela, todas las miradas estaban puestas ahora ahí. Del lado derecho del escenario apareció una hermosa joven de cabellos pelirrojos y ojos azules y en el izquierdo estaba Adrien, iban vestidos con los trajes que ella había modificado, se emociono ante ese hecho. Los dos modelos caminaron de frente hacia el otro y antes de encontrase en el centro se giraron empezando su paseo por la pasarela. Los trajes quedaban magníficos en los jóvenes modelos, los movimientos de Adrien le daban vida a la prenda.
Ya de regreso Adrien se giro hacia Marinette y le guiño el ojo, el gesto no paso desapercibido para la prensa que inmediatamente comenzó a disparar sus cámaras hacia el modelo y la azabache.
- Mira por donde te acabas de convertir en la envidia de Paris. - le susurraba Jean Paul divertido por la cara de fascinación de la azabache.
- Buenas noches a todos. - hablaba Gabriel rodeado de todos los modelos - es un placer haber contado con su presencia en este evento y espero que hayan disfrutado de él. Todo el equipo de la empresa Gabriel, desde los diseñadores hasta los modelos - dijo señalándolos - han realizado un excelente trabajo hoy y desde aquí les reitero mi agradecimiento por el éxito de este desfile, por ello les pido un aplauso para ellos. - toda la sala rompió en aplausos - Gracias...siempre me he vanagloriado de la autenticidad y originalidad de nuestros diseños y nunca hemos hecho nuestro el trabajo de otra persona sin darle el merecido reconocimiento, es por ello que agradezco su colaboración en los dos últimos trajes a la señorita Marinette Dupain-Cheng. - la sala volvió a aplaudir.
Marinette estaba hecha un manojo de nervios, no podía creer lo que estaba pasando, había asistido como invitada y ahora Gabriel Agreste le agradecía su pequeña aportación frente a todos, no era capaz de hacer un solo movimiento por la emoción.
- Eso si no me lo esperaba, muy bien cariño. - decía Jean Paul mientras aplaudía.
Adrien bajo de la pasarela y se acerco a ella, haciendo una reverencia tomo su mano y la ayudo a levantarse, enlazo su brazo con el de ella y la acompaño hasta el escenario. Sin soltarla volvió a su lugar junto a su padre. Marinette estaba tan cohibida que inconscientemente se apego al brazo de Adrien medio enterrando la cara en él.
- Una vez más gracias a todos y buenas noches. - concluyo Gabriel.
La gente empezó a desalojar la sala mientras los modelos y demás personal técnico abandonaban el escenario, todos menos Adrien y Marinette, el rubio trato de dar un paso pero le fue imposible ya que su compañera estaba paralizada, por lo que decidió esperar a que hubiera menos gente.
- Marinette, ¿estas bien?. - dijo tiernamente mientras retiraba un mechón de su cara.
Marinette reacciono ante la caricia, levanto la mirada fijándola en los verdes ojos del modelo y una sonrisa se formo en sus labios, se abrazo fuertemente a su cuello. - Gracias, gracias, ha sido lo mejor que me ha pasado en mi vida. - el rubio correspondió al abrazo, sonrojándose por la reacción de su amiga.
Pasaron los minutos y no eran capaces de romper el abrazo, se sentían tan cómodos que incluso Marinette ya había apoyado su cabeza en el hombro de él y Adrien descansaba su mejilla contra la cabeza de ella, ni siquiera hablaban solo escuchaban la tranquilidad de su respiración. - ¿Adrien?, ¿Marinette? - se soltaron con un sobresalto, era Nathalie - Tu padre les espera en el cóctel de clausura.
- Si, gracias Nathalie, ya vamos. - dijo Adrien ruborizado tanto o más que Marinette que mantenía la vista al suelo.
Ya en el salón vieron a Gabriel rodeado de gente que al parecer le estaban felicitando por el desfile, se acercaron a él.
Interrumpiendo a sus acompañantes les presento a Adrien y a Marinette, el rubio recibió varios elogios por su desempeño de esa noche y a Marinette la felicitaron por su bien elaborada aportación a los trajes.
Una vez que se quedaron los tres solos, Nathalie se acerco a ellos. - Bien Marinette y qué opina del mundo de la moda, ¿sigue interesada en formar parte de él? - pregunto Gabriel sin mostrar una sola emoción.
- Ha sido la mejor experiencia de mi vida, he aprendido mucho en esta semana y estoy más decidida que nunca en ser diseñadora. - dijo con convicción.
- Me alegra oírlo porque quiero hacerle una propuesta, - Marinette y Adrien abrieron los ojos sorprendidos - quiero ofrecerle una beca para que asista a clases de formación que se imparten en la empresa junto con prácticas en los distintos departamentos de producción y cuando termine su educación superior se le otorgará una beca para estudiar en el "Ecole de la chambre syndicale de la couture parisienne" y de acuerdo a su desempeño contara con un puesto de trabajo en la empresa. No tiene que responder ahora, Nathalie se pondrá en contacto contigo en los próximos días para saber tu decisi...
- ¡Acepto!...¡si acepto! - exclamo entusiasmada.
Rompiendo todo protocolo le dio un abrazo a Gabriel - Gracias - dijo con una gran sonrisa.
Adrien estaba a punto de reír viendo la cara de su padre y de Nathalie que no sabía qué hacer.
- Muy bien Gabriel, veo que no pierdes el tiempo. - dijo Jean Paul, sosteniendo una copa.
Marinette se separo del diseñador y se coloco junto Adrien.
- No te basta con tener al mejor modelo si no que ahora tienes la exclusiva de esta bella promesa de la moda. - dijo pasando sus brazos por los hombros de Marinette y Adrien.
- Bueno ya me conoces, siempre me ha gustado rodearme de lo mejor. - dijo Gabriel acomodándose los puños de la chaqueta.
- Tóuche. - dijo el diseñador con una sonrisa.
- Adrien, ahora tengo que ver a unos clientes, imagino que acompañaras a Marinette a su casa, así que cuando quieran retirarse solo avisa al chofer.
- Muy bien padre.
- Marinette le agradezco el que haya aceptado la oferta, ya Nathalie se pondrá en contacto contigo para ultimar los detalles.
- Si, gracias.
- Jean Paul como siempre ha sido un placer verte. - dijo dándole la mano a su colega.
- No sigas que me harás llorar. - dijo burlón, sin soltarle la mano tiro de él dándole un abrazo. - Ven aquí cascarrabias no seas tan estirado.
Adrien y Marinette hacían un esfuerzo por no soltar una carcajada y Nathalie estaba boquiabierta esperando cual sería la reacción de su jefe.
Jean Paul soltó a su amigo y contra todo pronóstico Gabriel solo se acomodo la chaqueta con una sonrisa en la cara.
- Nunca cambiaras. - fue lo único que le dijo manteniendo la sutil sonrisa. - Nathalie nos retiramos, disfruten de la fiesta. - el diseñador y su ayudante se perdieron entre la gente.
- ¡Adrien! - exclamo dándole un fuerte abrazo. - Has estado sublime ha sido tu mejor desfile que yo recuerde.
- Graap...cias. - respondió el rubio tratando de respirar.
- ¡Y tú!, - se dirigió a Marinette - espero que sigas hablándome, coomo ya eres famosa.
Marinette solo se sonrojo.
- Por cierto Marinette quisiera tu ayuda sobre algo. - dijo más serio el diseñador.
- Sí, claro, ¿en qué te puedo ayudar? - le sonrió.
Sacando su teléfono se acerco a la azabache. - Quisiera tu opinión sobre esto. - dijo poniendo el teléfono frente a sus ojos, en la pantalla estaban las fotos de ella cuando caminaba del brazo de Adrien hacia el escenario, la de cuando ella estaba abrazada al brazo del rubio enterrando su rostro en él y por último el abrazo que compartieron en el escenario.
La cara de Marinette había perdido el color, estaba boquiabierta con los ojos desorbitados, mientras que Jean Paul solo mantenía una sonrisa ladina.
- ¿Que te parecen?, ¿son buenas, verdad?.
- ¿Que tienes ahí? - pregunto Adrien inocentemente.
- Ah, pues son unas fot...
- ¡NADA!, no tiene nada...interesante - exclamo nerviosa Marinette, tomando de la camisa al diseñador lo acerco a ella. - ¡Bórralas! - exigió en un susurro.
- Cariño, tú tienes tus fotos y yo las mías. - respondió él en otro susurro.
- No es nada importante, solo son imágenes de...aburridos diseños. - dijo mirando de reojo a Marinette, a quien le resbalaban algunas gotas por la frente.
Adrien los miraba confuso pero prefirió ya no preguntar.
- Gracias. - fue lo único que dijo la azabache.
- A tus servicios.
- Muy bien chicos la noche es joven y yo aun tengo que deleitar con mi presencia a más gente. Diviértanse - y dándole dos besos a cada uno se retiro.
- ¡Jean Paul! - lo alcanzo Marinette - ¿Po...podrías pasarme las fotos? - susurro apenada con la mirada hacia el suelo y jugando con sus dedos.
- Jajaja, ¿así que ya no quieres que las borre? - ella negó con la cabeza - ahora mismo te las hago llegar...aunque no se para que las quieres si ahí tienes al original. - la cara de ella empezó a sonrojarse de nuevo - No te torturo mas dulzura. - y dándole otros dos besos se fue.
Después de un rato los dos adolecentes ya estaban cansados, habían estado saludando y hablando con mucha gente.
- ¿Estas cansada? - pregunto Adrien.
- Si, han sido muchas emociones para un día.
- Llamo al chofer y nos vamos, ¿te parece?.
Ella asintió con la cabeza.
Durante el trayecto a la casa de la azabache, los chicos conversaban animadamente sobre lo que habían vivido en esa semana. Al llegar a la casa Adrien la acompaño hasta la puerta y se despidió de ella.
Marinette ante la atenta mirada de sus padres les conto emocionada todo lo que había pasado ese día, sobre todo su presencia en la pasarela y la oferta de señor Agreste. Sus padres la abrazaron felicitándola.
Cuando ya estaba preparada para acostarse, su teléfono empezó a sonar, vio que había un mensaje de Jean Paul, al abrirlo tenía más de veinte fotos. Aparte de las últimas que le había hecho durante el desfile, había fotos de ellos caminando por los pasillos, hablando con gente, incluso los había sacado comiendo en el restaurante. Con una sonrisa infantil se acostó sin dejar de verlas.
