Digimon no ser de mi propiedad pero cuando conquiste al mundo, eso sera lo primero que compraré, volveré a transmitir la serie y quitaré ese horrible epílogo =D
Capitulo Diez.
De Riñas.
Observó el techo de su habitación sin realmente mirarlo, una de sus manos acariciaba su vientre de manera inconsciente, su cuerpo seguía recostado en su cama y su mente vagaba por los recónditos lugares de su cerebro, en donde habitaba el miedo, la desolación y la desesperanza.
No le gustaba estar así, sabia que dañaban a su pequeño con pensamientos negativos pero era algo que no podía evitar, se sentía pésima y con el corazón partido, miró su reloj una vez mas, ya eran las ocho con diez minutos y de Yamato no hubo señal, ni una pequeña llamada, nada y eso le mataba porque la ausencia de Matt era una sutil indirecta de desligamiento de ella y de su bebé.
— ¡Mimi!
La chica rodó y se tapó la cabeza con su almohada, seguramente su madre le exigiría explicaciones que ella no estaba dispuesta a dar, sus ojos se tornaron vidriosos, se sentía mas sola que nunca, también sabía que no podía acudir a Taichi para que le salvara el pellejo a menos que le hablara a Izzy o a su superior pero moriría de vergüenza antes de pronunciar una sola palabra.
— ¡Mimi!—le gritó una vez más su madre—Que vengas... ¡Ya!
La joven se levantó de su cama con desgano, se colocó sus pantuflas y salió de la habitación, su cabeza la mantenía gacha y su cerebro inventaba una y mil escusas para darle a sus padres.
Se detuvo en seco cuando miró la puerta principal abierta, su madre estaba ahí sosteniéndola y en el pasillo, con sus manos metidas en sus bolsillos estaba él, Yamato, con su cuerpo rígido y su semblante ensombrecido.
Mimi quiso lanzársele y abrazarle por no haberle dejado plantada al mismo tiempo quiso agarrarlo a golpes por haberle hecho pasar la peor hora de su vida.
Ella le sonrió tímida, él solo asintió con la cabeza, Mimi pudo notar como los ojos azulinos de Yamato no tenían ese brillo particular y como su rostro se mantenía inmutable, no tenia que ser adivina para darse cuenta que algo no estaba bien con él y sus miedos volvieron a hacer acto de presencia en su cabeza.
Esa noche, Hikari se quedó en la residencia de Juri, debido a una tarea que debían de presentar en menos de una semana, no tenia deseos de marcharse de su casa para tener que trabajar en una tediosa investigación, mucho menos cuando ya había solucionado su problema con Taichi.
Ella no era una chica orgullosa, era atenta y muy cariñosa, ella sabia cuando estaba equivocada y en esa ocasión en la que juzgó a Mimi sin ponerse a escuchar la versión completa supo que estaba haciendo mal, por eso, primeramente acudió con Tai, para disculparse por no actuar como la persona que era y dejarse llevar por los prejuicios.
Tai le sonrió pero al mismo tiempo le dijo que no era con él con quien debía disculparse y fue en ese momento cuando Mimi llegó al campo de futbol, era la ocasión perfecta para pedir perdón, pero no se atrevió y terminó huyendo de aquel lugar.
Su celular vibró al mismo tiempo que en el de Juri sonaba una melodía, ambas chicas cogieron su celular, era un mensaje de texto. Específicamente una carta cadena.
"O.M.G Esto es peor que una telenovela en auge chicas y chicos, Nuestro querido Yagami, capitán del equipo de Futbol de nuestro instituto e Ishida el vocalista de la famosa banda "Teenage Wolf" envueltos en un CUARTETO, si, queridos compañeros, nuestros dos chicos mas populares del instituto están envueltos en un tórrido romance que nos dejará con los pelos e punta, ahora, la pregunta aquí es ¿Quién es el cornudo en este colosal enredo? ¿Yagami? ¿Ishida? ¿Takenouchi? ¿Tachikawa?"
Hikari observó impresionada las tres imágenes en las que Mimi aparecía sentada en las piernas de Tai, había otras mas, en una aparecía su hermano abrazando a Sora cariñosamente, en otra a Yamato y a Mimi hablándose muy de cerca y en la última a Sora y a Yamato besándose, seguramente mucho antes de que todo ese problema surgiera.
La castaña dejó su celular a un lado, miró como los ojos de Juri estaban vidriosos, sintió una pesadez invadirle al ver la tristeza que embargaba a su amiga, ella sabía muy bien lo enamorada que estaba Juri de Taichi, gruñó, no era justo, que vinieran un par de personas sin vida y jodersela a los demás.
—No es lo que tu crees—trató de excusarse Hikari.
— ¿Ah no?—preguntó con ironía—Porque esto parece exactamente como yo creo.
Kari se mordió el labio, tomó su celular y salió de aquella habitación, dispuesta a buscar como solucionar ese embrollo.
La castaña no tuvo tiempo de meditar el rostro fúnebre de Yamato, lo tomó del brazo y lo jaló para que entrara en la residencia, Satoe cerró la puerta, escrutó al joven con la mirada, era guapo no lo podía negar, lo había visto en una que otra fotografía pero nunca en persona, no supo descifrar si él era o no una buena persona.
Lo arrastró hasta la sala, en donde su padre miraba televisor sentado en uno de los sillones, Satoe los siguió, Mimi carraspeó nerviosa, el hombre alzó su cabeza y cuando los miró les sonrió amable, apagó el televisor y se puso de pie.
—Así que nuestro invitado ya llegó—se acercó hasta la pareja e hizo una pequeña reverencia—Tachikawa Keisuke.
El rubio hizo lo mismo, no muy seguro de si mismo—Ishida Yamato.
Keisuke asintió alegre, con su mano derecha llamó la atención de su esposa la cual se colocó a la par de su marido—y ella es mi bella esposa Satoe.
Satoe hizo una reverencia, su rostro se mantenía serio todavía sin saber que pensar acerca de ese chico.
Los cuatro acudieron al comedor, Satoe ya le había mencionado a su esposo que el novio de Mimi iría a cenar a casa, él al principio se impresionó, para él su hija todavía era una pequeña niña, nunca se imaginó que tan rápido ella ya estaría presentando a su primer novio, con cena y todo.
La cena transcurrió relativamente tranquila, Satoe no pudo hablar, Mimi mantenía su mirada en cualquier punto menos en su padre, Yamato se seguía preguntado si había sido lo correcto haber acudido ahí y Keisuke estaba enfrascado en hacerle todas las preguntas posibles al joven rubio.
— ¿Tienes hermanos?
—Si—contestó cordial—Un hermano menor.
—Oh…nuestra pequeña siempre quiso un hermanito—El rostro del hombre se transformó a uno nostálgico—Es una pena que no pudiéramos concebir a otro pequeño, a esta casa le vendría bien la alegría de un niño.
Satoe y Mimi tragaron en seco, su padre no estaba muy lejos de la verdad, ya que, dentro de siete meses un bebé estaría en esa casa.
— ¿te llevas bien con tu hermano?
Él asintió—Somos inseparables.
—Veo entonces que no les causan problemas a sus padres.
—No, todo lo contrario, mis padres están divorciados, mi hermano vive con mi madre y yo con mi papá.
Keisuke guardó silencio sintiéndose apenado, él no concebía un hogar destruido, para él, el matrimonio y la familia era lo mas sagrado que pudiese existir en la tierra, que una pareja destruyese una familia era, según él, el peor pecado que pudiese existir.
El resto de la cena fue en un total y rotundo silencio.
Taichi jugaba entretenido en su consola a pesar de tener millones de tareas y una prueba pendiente él prefirió continuar con ese entretenido juego de peleas y no con una aburrida tarea, su celular comenzó a sonar, el suspiró y le puso pausa a su juego, con desgano miró su móvil.
Era un mensaje de texto de un número desconocido, con curiosidad lo abrió y sus ojos se abrieron como dos grandes platos, era una carta cadena, con varias imágenes de él, Matt, Mimi y Sora, su corazón latió con fuerzas, estaba en problemas, en grandes problemas, eso era grande, si Yamato o Sora llegaran a ver esas fotografías…tragó saliva con dificultad, tenia que hablar con ellos y solucionar ese embrollo, marcó el número de Sora pero de un solo lo mandaron al buzón de voz, llamó a Yamato pero éste no contesto, optó por marcarle a Mimi pero al igual que su amigo tampoco contestó.
Se revolvió los cabellos con verdadera frustración, una llamada entrante cayó, se desilusionó al ver que se trataba de su hermana y no de sus amigos.
— ¿A que diablos estas jugando Taichi Yagami?
El moreno separó el celular de su oreja—No es lo que tu crees, Kari.
— ¡Yo no lo creo! ¡Pero los demás sí y sinceramente no importa lo que yo crea!—le continuó gritando—Ash, eres un tonto, todo lo arruinas.
— ¿Podrías dejar de gritarme?—le reprochó—Mejor ayúdame a pensar como solucionar este problema.
—Suficiente tengo con tratar de arreglar a Juri, eres un tonto, bien que te esmeras en romperle el corazón a mi amiga… ¡Tonto!
— ¡No fue mi intención!—chilló—. Lo que menos deseaba era hacer sentir mal a Juri. Yo no pagué para que me fotografiaran con Mimi y con Sora, ellas dos son mis amigas y no veo de malo abrazarlas y darles un poco de cariño.
—Mimi estaba en tus piernas—murmuró entre dientes.
—No te hagas Hikari Yagami, si sé muy bien que la última vez que T.K se quedó a dormir en la casa se escabulló a tu cuarto y no salió de ahí hasta que amaneció—le reprochó. No era un tonto y a pesar de tener sueño pesado, aquella noche fue capaz de sentir los pasos del menor hasta salir de su habitación y entrar a la de Hikari—Si no dije nada fue para evitar un escándalo frente a papá.
Hikari guardó silencio, Taichi sonrió victorioso, a demás había recordado que le debía una paliza a Takeru… ¡Dos pájaros de un solo tiro!
—Eh…yo…. ¡Se me quema la sopa! Tengo que irme.
En cuanto la llamada terminó, Taichi abrió su armario y busco algo de ropa, debía ir donde Matt y explicarle las cosas antes de que estas se tergiversaran mas de lo que ya estaban.
Después de la cena, los cuatro pasaron a la sala, Satoe les sirvió té, Yamato y Mimi estaban sentados frente a Keisuke y su esposa.
Keisuke sentía el ambiente terriblemente pesado, no lograba comprender por qué, su mujer y su hija, dos mujeres que hablaban hasta por los codos, estaban en silencio y el chico se miraba demasiado nervioso para una simple cena formal ¿Se estaba perdiendo de algo?
Mimi se mordió la punta de su lengua, insegura de que decir, miró a Yamato de reojo él estaba entretenido mirando sus zapatos y no parecía muy dispuesto a empezar con la conversación, la castaña deslizó su mano hasta colocarla sobre la del rubio, él, de manera disimulada la apartó, un pequeño nudo se formó en la garganta de Mimi, algo malo había pasado con Matt y ella aún no lograba comprender que era.
Yamato estaba sumergido en sus propios pensamientos, él no quería llegar a ese lugar, no después de haber visto aquella imagen, no después de que Sora le haya insertado la semillita de la duda, justo después de haber leído aquel mensaje, Yamato agarró su moto y se dirigió sin rumbo fijo. En menos de lo que imaginó se encontraba en el edificio donde vivía Mimi, estuvo apunto de dar la vuelta y continuar con su desenfrenado paseo pero él le había dado su palabra a la castaña, a pesar de dudar de su paternidad, él prometió llegar a esa cena y dar la cara, ya después vería que hacer, así que entró a ese lugar con un cincuenta por ciento de duda.
— ¿Cuánto tiempo llevan juntos?—Preguntó Keisuke interrumpiendo los pensamientos de los demás presentes.
—Hace algunos meses—contestó toscamente Yamato.
—Me alegra mucho que hayan decidido formalizar su relación—les dijo con sinceridad el hombre—Es un paso grande y que lo estén dando habla mucho de ustedes dos.
Mimi agachó su mirada al mismo tiempo que su madre lo hacia, Matt tragó duro, la peor parte venia, tener que dar la cara por algo en lo que no estaba cien por ciento seguro ¿Por qué había puesto un pie en ese lugar?
—En realidad he venido por algo mas—anunció Matt, el estomago de la castaña se revoloteo, se arrepintió tanto de haber comido esas bananas, con arroz blanco, helado y jarabe de chocolate.
— ¿Eh?—Keisuke alzó sus cejas.
—Señor Tachikawa—agarró una de las manos de Mimi y la apretó con fuerza tanta que le dolió a la castaña— Mimi y yo…vamos a tener un bebé.
El vaso de Keisuke cayó al suelo derramando en la alfombra todo su contenido, Mimi no fue capaz de enfrentarlo, Satoe permaneció en silencio, los ojos del señor Tachikawa se ensancharon y quedó en trance por varios segundos.
— ¿Qué…Dijiste?—preguntó en un hilo de voz.
Matt trató de ignorar el temblor de sus piernas.
— ¿Qué dijiste?—preguntó de nuevo alzando su voz.
—Dije que…
—Estoy embarazada—intervino Mimi—. Papá.
La joven volvió a apartar su mirada, moriría si su papá le mirara completamente decepcionado, Keisuke se puso de pie, se quitó los lentes y restregó sus ojos, Satoe lo observó desde su lugar con verdadera preocupación, Yamato se preguntó una vez mas que hacia ahí.
—Mimi—musitó el hombre.
—Papá…—varias lagrimas recorrieron sus mejillas, detestaba llorar, pero la situación lo ameritaba tan sólo un poco.
—Keisuke—Satoe agarró a su esposo del brazo y lo jaló hasta sentarlo nuevamente en el sofá.
El hombre escondió su cabeza en sus manos en un gesto derrotado, Mimi sintió una opresión en el pecho al verlo así.
—Yo…no te crié de esa manera, Mimi.
Ella no pudo decir nada, el nudo en su garganta se lo impedía.
—Siempre cumplí con todo lo que me pediste…querías el mejor vestido de la tienda te lo di, querías los juguetes mas caros del mundo….todos te los di….querías la mejor casa en los suburbios te la di….quisiste regresar a Japón…regresamos, todo te lo di, Mimi, Todos y cada uno de tus caprichos te los cumplí—le reprochó con su voz entrecortada—. ¿Por qué tú no pudiste cumplir con lo que yo quería? ¿Por qué nos pagas de esa manera?
—Keisuke—intervino Satoe—. Tranquilo, esto no es malo, incluso tu dijiste que a esta casa le hacia falta la alegría de un niño.
—Yo sé que no es malo—aseguró—. No lo es, pero en estas circunstancias, es peor que malo—le dedicó una mirada intensa a Mimi—. A penas tiene dieciséis, ni siquiera ha terminado el instituto, su futuro se verá truncado porque tendrá que criar a su hijo—Apartó su mirada de la de su hija y la dirigió a Yamato—. ¿y tú? ¿Cómo pretendes hacerte cargo?
—Ah…. —Él ya había tenido esa plática con su papá, decirle a él que con su disco cuidaría a su bebé no era difícil, decirle al padre de Mimi que mantendría a su futuro nieto con un disco inexistente sonaba a suicidio—. Trabajaré después del colegio—optó por decir.
Keisuke rió irónico—. ¿Lo ves, Satoe? Es un niño aparentando ser un adulto.
Matt apretó sus dientes—Yo no…
—Ese no es el futuro que yo quería para ti, Mimi—continuó el hombre—. Yo esperaba verte realizada, que te graduaras primero, que estudiaras en la universidad y cuando ya fueras una profesional, casarte y luego tener hijos…
—Lo siento, papá—Musitó Mimi entre lagrimas.
—Lo siento mas yo—Pronunció sintiéndose completamente rendido, Satoe trató de descifrar las palabras ocultas de esa oración—. Mimi, tú sabes que tu mamá y yo te amamos…lo mucho que yo te amo, pero esta vez…no puedo consentirte en esto.
Yamato y Mimi temblaron, temiendo lo peor, él estrujó la mano de la castaña con más fuerza, olvidó por completo todas sus dudas y se preparó para luchar hasta con los dientes por ese bebé.
—No pienso permitir…
—No me malinterpretes—le interrumpió tajante—. Mimi estoy decepcionado de ti.
Y esas simples palabras rompieron por completo el corazón de la castaña, ella siempre fue la princesa de su padre y saber que le había decepcionado era el peor castigo de todos.
—Y no puedo ni quiero verte en estos momentos.
Ella se levantó de su asiento como un resorte, Yamato miró con incredibilidad aquella escena.
— ¿A que te refieres?—le preguntó con su rostro conmocionado.
—No soy capaz de verte a la cara en estos momentos—el hombre también se puso de pie—. Lo mejor será que te vayas con él y formes tu propia familia.
Los tres contuvieron el aliento con semejante declaración, Mimi sintió como alguien la empujaba hacia un desesperanzador abismo, Yamato pensó que en cualquier momento se desmayaría, Satoe jamás imaginó la decisión tan radical de su marido. El hombre le dio la espalda a Mimi, dispuesto a marcharse de ahí.
— ¿De verdad?—inquirió la castaña con su corazón latiéndole a mil —. ¿Eso es lo que quieres?
Por segunda vez, Keisuke rió con ironía—No—contestó gélidamente—. Eso tú lo sabes muy bien, y aún así en ningún momento pensaste en lo que yo quería para ti, así que ahora no importa lo que yo quiera o no.
Mimi lo observó encerrarse en su habitación con su alma hecha pedazos.
Miró con cierta turbación el edificio en donde vivía desde el pavimento, a unos cuantos centímetros Yamato hablaba con su celular, ella se abrazó a si misma para darse confortación, esperó impaciente y con esperanzas a que la puerta de su apartamento se abriera y de ella saliera su padre pidiéndole que regrese.
Todo había pasado en un pestañear de ojos, en un segundo estaba en su casa enfrentando a su padre y en el otro era arrastrada por Matt, ni siquiera tuvo tiempo de cambiarse sus zapatos, mucho menos buscar sus cosas, hecho que le dolía tanto pensar, ella no quería dejar su hogar e irse al de una persona que aún no le tenia cien por ciento de confianza, el nudo en la garganta se extendió pero la misma conmoción no le permitía llorar.
Sintió un calor envolverla por completo y el delicioso aroma al perfume de Yamato inundó sus fosas nasales, observó sus brazos y su pecho los cuales estaban envueltos en la chamarra del rubio, agradeció mentalmente ese gesto, pues, logró conseguir la confortación que tanto deseaba.
— ¿Todo Bien?
La pregunta estaba de más, él bien lo sabía, nada estaba bien, pero se sentía en la necesidad de preguntar.
—Tranquilo—dijo Mimi—No te preocupes, mi mamá convencerá a mi papá, todo saldrá bien.
Yamato no dijo nada, esas palabras parecían que iban dirigidas hacia ella que a él mismo, metió sus manos a su bolsillo y esperó que su papá llegara lo más pronto posible, por mucho que Mimi dijera que nada pasaría lo único que se le ocurrió a Matt fue llamar a su progenitor, tal vez con él presente se podrían solucionar o empeorar las cosas.
Mimi comenzó a impacientarse cuando los minutos pasaron y ni su padre ni su madre aparecieron ahí, se abrazó aún más y cruzó sus dedos mentalmente, esperando a que un milagro sucediere.
Al cabo de unos diez minutos una camioneta se estacionó justo en frente de ellos, su corazón se agitó cuando el señor Ishida bajó de éste, verlo con su rostro serio y caminando hacia ellos sólo demostraba aquella escena un poco mas real.
Yamato se adelantó, ella quedó congelada en su sitio, tragó con dificultad cuando el señor Ishida asesinó con su mirada al rubio.
Matt rió nervioso, su papá tenía cara de pocos amigos, y vaya que lo comprendía, llamarlo a la hora de su serie favorita para anunciarle que debía venir a traer a la madre de su futuro nieto porque la corrieron de su casa no era para nada bonito, ciertamente, se merecía una paliza.
Mimi hizo una larga reverencia cuando los ojos de Hiroaki se posaron en ella, el hombre pasó su vista de lado y la enfocó en su primogénito al cual desheredaría pero no sin antes de torturarlo por haberla metido hasta el fondo—literalmente—
Agarró a su hijo del codo y lo jaló lo más lejos posible de la castaña, Yamato sonrió nervioso, sintió como todo su cuerpo sudaba frio.
—Ves lo bonita que es—Dijo una vez que se detuvieron, ensanchó su sonrisa exageradamente, Hiroaki entrecerró los ojos—. El bebé será realmente guapo o guapa, ya sabes con los genes Ishida y los de ella… ¿Qué crees que saldrá?
Hiroaki apretó con fuerza el brazo de su hijo, él reprimió un gemido lamentoso.
—Matt, eres un idiota—Sentenció el mayor de los Ishida—. Es una niña, ¿Cuánto tiene? ¿Catorce?
— ¡No seas exagerado!—replicó Yamato sin dejar de reír a causa de los nervios—. Tiene dieciséis no es tan niña, sé que tiene carita de bebé pero nada que con el tiempo no se pueda arreglar…
Hiroaki soltó a Yamato, llevó ambas manos a su cabeza en un gesto dramático y exagerado—. ¡Dios! ¡Te van a meter a la cárcel! ¿Pero que diablos sucede contigo? Idiota.
— ¡Hey!—alzó sus brazos en un gesto protector—. No solo yo tengo la culpa de todo esto, tú también tienes parte de la culpa.
El cuerpo del hombre se tensó, Yamato pudo notar como el rostro de su padre se enrojecía por completo.
— ¿En que mierda tuve yo la culpa?—ladró—. ¿Es que acaso los obligué?
—Bueno, hubieras comenzado con enseñarme que el sexo antes del matrimonio es malo.
Hiroaki sintió como estaba a punto de ebullición, extendió sus manos dispuesto a zarandear a Matt hasta hacerle vomitar la cena de la navidad pasada.
— ¿Qué parte de "No se la metas a ninguna chica a menos que tengas un puto condón a mano" no entendiste?—le recriminó con los dientes apretados.
— ¡Vamos papá!—Chilló el rubio—. Lo sobrellevé bien por un año, no tengo la culpa que esa noche estuviera demasiado borracho para no recordar usar un condón.
Upss…Eso era algo que no pretendía contar en su vida, retrocedió dos pasos al momento en que los ojos de su padre crisparon, estaba en un terrible problema, no sólo había embarazado a una chica, si no que la había embarazado estando terriblemente borracho sin mencionar que el hecho se suscitó en su hogar…Y bueno, eso si que no pensaba decírselo nunca, ya bastaba con la tortura que se avecinaba.
—Yamato…juro que te voy a matar, lo juro.
Mimi los miró discutiendo, no logró escuchar lo que decían, estaban a una distancia prudencial pero con sólo notar la palidez en el rostro de Matt supo que estaba en problemas, por lo menos, no era la única que sufría en esos momentos.
—Mimi…
Su corazón brincó de alegría al escuchar la suave voz de su madre, ella sabia que no la dejaría sola, su mamá le había salvado el pellejo una vez mas, con ilusión la encaró, sus esperanzas murieron al ver el rostro compungido de su madre, su corazón se partió al ver que entre sus manos sostenía una pequeña maleta.
—No—Musitó.
—Lo siento mucho—dijo la mujer con su voz entrecortada—. De verdad que intenté pero él necesita tiempo.
Mimi retrocedió varios pasos—. No, por favor, mamá…no me dejes ir…
Satoe soltó varias lágrimas, no la quería dejar ir y mucho menos con personas desconocidas, observó como ese chico junto con un hombre mayor se dirigían hacia ellas, una vez que estuvieron al frente de ella, el hombre hizo una reverencia.
—Ishida Hiroaki—se presentó el mayor—. El padre de Yamato.
La mujer respondió con otra reverencia—. Tachikawa Satoe.
Le entregó el celular y la maleta a Matt al ver que Mimi aún no reaccionaba, caminó unos cuantos pasos seguida por Hiroaki, estando a una distancia prudencial, habló:
—Por favor, acepte a mi pequeña por un tiempo—pidió—. Prometo pagar su estadía, sólo necesito un poco mas de tiempo para convencer a Keisuke que lo que hizo está mal…Por favor…no me la deje desamparada….
Mimi ocultó su rostro en el pecho de Yamato y lloró amargamente, él no supo que hacer, acarició su cabello con una de sus manos, él era malo para dar consuelo, no supo si estaba haciendo lo correcto o no.
Satoe los miró desde lejos, su hija se aferraba a ese chico como si fuere su tabla de salvación, él sin embargo se miraba incomodo incluso en la forma de acariciar a su Mimi, él no aparentaba el tipo de chicos de los que su hija vivía enamorada, esos que parecían príncipes o caballeros de blanca armadura, él se miraba rudo, el típico chico malo que enamoraba a todas las niñas a excepción de Mimi, por eso, no lograba comprender en qué momento su hija se enamoró tanto para entregarse a él, se preguntó internamente si estaba haciendo lo correcto en dejarla ir.
Se despidió de su hija con un abrazo más, ella seguía llorando siendo incapaz de pronunciar palabra alguna, la mujer también lloraba y le pedía entre sollozos que tuviera paciencia.
Yamato llevó la maleta al carro, abrió la puerta corrediza y la introdujo ahí, su papá ya estaba dentro esperando por la castaña, cuando ella se vio liberada del abrazo de su madre caminó hacia el carro cabizbaja.
El rubio la ayudó a subir, Mimi le sonrió tímida, él le correspondió y acto seguido cerró la puerta, la chica pegó sus manos a la ventana y le miró incrédula, él le dio unas palmadita a la puerta y el carro arrancó, marchándose sin Yamato, dejando a la castaña a solas con el abuelo de su hijo.
Matt suspiró, no era su intención dejarla sola con el ogro de su papá, pero, él andaba en su moto y no podía dejarla desamparada en ese lugar tan frio.
— ¿Por qué hiciste eso?
La chica resopló ante esa pregunta, bebió de su café para tomarse un poco mas de tiempo para contestar con verdadero fundamento aquella pregunta.
Luego de haber platicado con Sora y haberla escuchado llorar, sin olvidar la sorpresa de las fotografías que Kaoru, una de sus amigas del instituto, le mandó, Koushiro le llamó, diciéndole que estaba cerca de su edificio, ella no lo pensó dos veces, arregló su atuendo y salió corriendo a su encuentro.
Y como solían hacer cada vez que terminaban de arreglar su proyecto, fueron por un café, charlaron un rato, rieron otro más y luego, de regreso a casa, Yolei se atrevió a contarle los motivos por los cuales comenzaba a sentir arrepentimiento.
Se detuvo a mitad de camino, estaban a unas cuantas calles de su edificio, Izzy se paró al lado suyo esperando por la respuesta de su amiga.
—No lo sé—admitió sintiéndose avergonzada—. Simplemente actué por impulso, no imaginé que Sora se iba a poner tan mal por ver esas fotos.
Izzy también miró aquellas imágenes, las cuales seguramente se propagaron por todos los celulares de los alumnos, quiso buscar la manera de detener ese mensaje, pero supo que era tiempo perdido, ya a esa hora, todos tendrían esas imágenes en su celular, lo único que le quedaba eran borrarlas cuando estuvieren en internet.
—A veces un simple impulso puede dañar muchos corazones.
Yolei asintió sintiéndose a cada segundo un poco peor.
—De verdad que estoy arrepentida—dijo—. No quiero causar más problemas.
—No te sientas mal, eso era inevitable, de cualquier manera Sora se iba a enterar.
—Es que no lo puedo creer—exclamó ella en un tono frustrado—- La gran imagen que tenía de Mimi se desmoronó, comprendo que se haya metido con Tai, es un buen chico y está soltero, pero ¿Meterse con Matt? Era el novio de su mejor amiga y ella aún así no vio eso, a demás ¿No cuidarse? ¡¿En que cabeza cabe eso?!
— ¿Estas segura que así son las cosas?—preguntó Izzy con su tono de voz sereno.
Ella le miró incrédula—Los hechos me lo dicen una y otra vez—le dijo—. ¿Cómo no voy a estar segura de lo que mis ojos ven?
El peli rojo sacó el celular de su bolsillo, buscó las imágenes y se las enseñó a su amiga.
— ¿Estas imágenes que te dicen?
Ella las observó detenidamente, abrió la boca para decir algo pero fue interrumpida por el joven.
—A mi muestran lo gran amigo que es Taichi al reconfortar a Mimi y a Sora.
Yolei miró nuevamente la imagen de Mimi junto con Taichi, en ese instante lo que pudo presenciar fue una conmovedora escena como de unos hermanos que se apreciaban mucho.
—En ésta—Mostró la fotografía de Matt y Mimi—. Estoy viendo a dos amigos que están platicando de cualquier trivialidad.
La chica observó nuevamente esa foto y pudo ver lo que Izzy le decía, se mordió el labio inferior al saber que todo lo mal interpretó.
—Una imagen nos puede decir cualquier cosa, Yolei—concluyó el joven—. Uno ve lo que quiere ver.
—Pero…Mimi está embarazada de Matt, hizo algo malo—Refutó más para ella misma que para él
—Y ¿Eso a ti en que te afecta?—le demandó sin exaltar su voz—. Los implicados en todo esto sólo son Sora, Matt y Mimi, no quiero sonar grosero….pero nadie mas encaja ahí, ni siquiera Tai.
Yolei se cruzó de brazos y apartó su mirada, la vergüenza la invadió por completo, Izzy tenía razón, ella no encajaba en eso, ella no tenia nada que ver con el problema y aun así se inmiscuyó como si fuera la principal afectada.
—Por un momento imaginé que Mimi había hecho todo eso pero con Ken—confesó—. Y solo con pensar que Ken hubiere embarazado a una de mis mejores amigas….
Guardó silencio incapaz de continuar, Izzy tampoco mencionó nada, decir que no le dolió lo que Yolei le confesó seria engañarse a si mismo, en realidad le había dolido mas de lo que imaginó, su amiga estaba ciegamente enamorada de Ken y él no podía hacer nada para detener un amor tan puro.
—Supongo que me puse en el lugar de Sora sin pensar en un solo segundo en Mimi.
Él notó la tristeza que se albergó en el rostro de Yolei y en cuestión de segundos también se sintió mal, en un impulso colocó su brazo alrededor del hombro de la chica, atrayéndola hacia él, ella acomodó su cabeza contra la de él, al ser del mismo tamaño, era la mejor manera para acurrucarse.
—Lo bueno es que ya te diste cuenta.
—Pero…lo que hizo Mimi estuvo mal, Izzy…
—Lo que haga o no haga Mimi tampoco es nuestro problema Miya…
Ella suspiró—Tú no lo entiendes, nosotras somos chicas, para nosotras ese tipo de cosas son importantes y…lo que mas me duele es que no me haya contado nada de eso.
—Por algo debe de ser, si tanto te agobia eso, ve donde ella y pídele que te explique por qué hizo eso.
—No se si pueda—murmuró—. ¿Tú lo sabes?
—Sí, Matt y Mimi me contaron hace poco.
Los ojos de la chica brillaron esperanzados—. ¿Me contaras?
Izzy rió al anticipar eso, lo que mas le gustaba de Yolei era su carácter, tan impulsivo y un poco predecible.
—Si de verdad quieres saber pregúntale a Mimi.
—Pero…
—Mira—el joven alzó una de sus manos al cielo—. Una estrella fugaz.
Mimi observó el paisaje desde la ventana del carro del señor Ishida, sus piernas y manos no paraban de temblar, su corazón parecía estar a punto de una arritmia, el silencio la estaba volviendo loca, en esos momentos deseaba pedirle al señor Ishida que prendiera la radio, pero la pena le impedía hablar.
— ¿Me repites tu nombre?
La chica respingó en su lugar, la fuerte y ronca voz del padre de Matt la sobresaltó.
—Mimi…
Esperó impaciente a que él contestara, pero al parecer la gran conversación había muerto ahí, empezó a tronar sus dedos para tener un poco de ruido, le impacientaba tanto el silencio, ella era una de las personas que no podía estar encerrada en una habitación sin ruido.
—Por mas que lo intento, no logro recordarte—dijo Hiroaki tras meditarle un largo rato.
—Oh…Yo fui al campamento también, fui una de las niñas elegidas, tal vez no me recuerde, pero usaba un enorme sombrero rosado.
Hiroaki trató de hacer memoria, por su mente cruzó una pequeña niña de vestido rosado.
—Y pues estuve viviendo durante un tiempo en Estados Unidos—continuó la joven tratando de opacar con su voz el silencio—. Y hasta el año ante pasado regresé.
—Ya veo…pero aún así el año pasado nunca te vi en la casa.
—Lo que pasa es que casi no me llevo con su hijo.
—Ya—musitó el hombre.
Mimi quiso golpearse una y otra vez al haber dicho aquello, se insultó con todas las malas palabras que ella conocía tanto en ingles como en japonés, al haber confesado aquello.
"Eres una tonta, Tachikawa, le dices que no te llevas con su hijo pero bien que cargas a su bebé…. ¡Tonta mil veces! Ahora te creerá peor que una prostituta"
En ese instante, la castaña ratificó su odio al silencio, tanta tranquilidad le hacia pensar y hablar de mas, el señor Hiroaki se miraba muy serio y ella no sabia como llegar a él.
—Por un momento pensé que tenías catorce o menos—le contó—. No tienes idea de las ganas que tenia de colgar a Yamato por infanticida, lo bueno es que sólo te lleva un año, ¿Cuándo cumples años?
Mimi agradeció que el señor Ishida hiciera lo posible por romper el hielo eso le hizo sentir un poco mejor consigo misma y con la situación.
—El dieciocho de octubre.
—Vaya, falta bastante tiempo, espero que Matt no vaya a la cárcel, el cumple los dieciocho en abril.
Mimi le miró atenta, ya faltaba poco para el cumpleaños de Yamato, seguramente ese seria el primer cumpleaños que lo pasaría sin Sora y con una serie de problemas que venían uno tras uno, ella se sintió mal, no deseaba que el rubio la pasara mal en ese día.
Taichi se recargó en su camioneta, marcó nuevamente el número de Yamato y tras varios repiques lo mandó al buzón de voz, se despeinó sus cabellos, fue al apartamento de su amigo y nadie le abrió, decidió esperarlo afuera, para tomar un poco de aire y pensar exactamente en lo que le diría con claridad.
El auto del señor Ishida estacionó, el moreno soltó un suspiro aliviado, a menos con el padre de Matt ahí, él ya tenia asegurado la platica con Yamato, no pudo evitar sorprenderse cuando la castaña salió del coche siendo ayudada por el señor Ishida.
Mimi agradeció con una sonrisa cuando el papá de Matt la ayudó con la maleta, ella buscó a Yamato a su alrededor peor no vio rastros de él, Tai levantó una de sus manos en forma de saludo y ella se percató de su presencia al igual que Hiroaki, el castaño caminó hasta quedar frente a ellos.
—Tai—el hombre le dio una pequeña palmada al hombro del castaño—. Tiempo sin verte por la casa.
—Lo siento, he tenido mucha tarea en todo este tiempo—Explicó el chico—. Pero no se preocupe ya me tiene aquí de nuevo.
Hiroaki asintió, le lanzó una mirada de reojo a la castaña la cual no pasó desapercibida por Tai—Bueno, me iré adelantando.
El moreno esperó a que el señor Ishida estuviere dentro del edificio para enfocarse completamente en Mimi.
— ¿Él ya lo sabe?—preguntó—. ¿Qué haces aquí?
Mimi suspiró cansinamente, ella apenas estaba procesando todo lo que le había pasado en esos dos últimos meses.
—Matt le dijo cuando se dio cuenta—le respondió—. Y pues yo…
— ¿Era una maleta lo que llevaba él?
Ella asintió—. Al parecer a mi papá no le agradó mucho la idea de ser abuelo.
El rostro de Tai se desencajó—. ¿Te corrió?—le interrogó sin poderse creer que el señor Tachikawa, la persona mas dulce y bondadosa del planeta tierra haya hecho eso.
El sonido del motor de una moto acercándose le impidió contestar, ambos observaron como Yamato estacionaba, al quitarse el casco, Mimi pudo notar como el rostro del rubio había vuelto a ensombrecerse.
Matt dejó el casco sobre su motocicleta casi con furia, apretó sus labios hasta formar una sola línea, enterró sus uñas en la palma de sus manos al cerrar sus puños con fuerza.
— ¿Matt?
Le llamó Taichi y escuchar su voz fue el detonante que explotó dentro de él.
— ¡¿Es enserio, Mimi?!—Le reprochó a la castaña la cual le miró extrañada— ¡¿Tuviste que llamarlo a él?!
Sus cejas se levantaron—Yo no lo…
— ¡¿Por qué mierda no lo llamaste desde un principio?!—le interrumpió—. Así me hubieras evitado toda esta mierda.
Ella abrió su boca, vaciló, insegura de que decir, Yamato se miraba enfurecido y ella no lograba comprender exactamente el por qué, el rubio se restregó los ojos y comenzó a caminar en círculos.
—Matt, Mimi no me llamó—aseguró Tai—. Yo he venido porque quiero platicar contigo.
El rubio detuvo su caminar y fulminó con su mirada al castaño.
— ¿Qué casualidad, no?—Indagó con ironía—.Justo cuando la princesita tiene un problema llegas tú con tu armadura blanca a rescatarla ¿No?—Rió al sentirse nuevamente un idiota que se dejó ver la cara.
Mimi miró de reojo a Taichi— ¿Qué le pasa?—Susurró lo mas bajito que pudo.
— ¡Oh, Si! ¡Claro!—bramó— ¡Secretéense como la linda y cursi parejita que son!
La castaña frunció el ceño, Tai se maldijo al comprender que su amigo ya había visto esas fotografías.
—Matt, no es como tú crees—Se explicó el joven.
—No es como yo creo, es como es—Replicó— ¿Por qué me hacen esto? ¿Es que acaso quieren volverme loco?
—No entiendo—dijo Mimi—Nosotros no te estamos haciendo nada, no estamos juntos.
—No te hagas, que tampoco soy estúpido, esa fotografía me lo confirmó.
La chica comenzó a impacientarse, ¿De que fotografía hablaban?
Taichi se asombró, él había acudido ahí para aclarar más que todo la situación con Sora, sin embargo, era solo de Mimi por quien le reclamaba su amigo.
—No hagas caso a esa carta cadena, Yamato.
— ¿Qué carta cadena?—Preguntaron Matt y Mimi al mismo tiempo.
Taichi se extrañó, ellos parecían verdaderamente consternados, no habían visto la carta, eso quería decir que alguien más mandó las fotos, con peor intención que esa estúpida carta cadena.
—Una que andan mandando a los celulares.
Mimi agarró su celular y lo ojeó, tenia varias llamadas perdidas de su amigo y para su sorpresa un mensaje, con sus dedos temblorosos lo abrió, tapó su boca con una de sus manos sin poder creer lo que sus ojos miraban.
— ¿Quién carajos te mandó esa foto?—le exigió el moreno.
Yamato le mira desafiante—. Sora, Yagami, ella parece haberse dado cuenta y yo de idiota les creí a ti y a Mimi que ese bebé que espera es mío— río con sarcasmo—. Vaya torpe resulté, ¿no?
De todas las personas que pensó, nunca se imaginó que Sora fue la que mandó ese mensaje, sintió un ligero dolor recorrerle en el pecho, muy cerca de su corazón, ella mandó ese mensaje para perjudicarle, a él, a la persona que estaba perdidamente enamorado de ella,
—Espera un momento, Ishida, al bebé no lo metas en todo esto—le advirtió Mimi—. No tengo necesidad alguna de mentirte.
— ¿A sí? –Levantó una ceja—. Has estado mintiéndome en todo este tiempo, Tachikawa.
—Mimi, no tiene caso—intervino Taichi con su voz apagada—. Vamos—la tomó del brazo—.Deja que este idiota crea lo que quiera, yo no pelearé, ni perderé mi paz por eso.
Yamato se indignó cuando esos dos le dieron la espalda, se enojó aún mas cuando Mimi aceptó dejarse llevar por el que se supone era su mejor amigo, y su sangre hirvió al darse cuenta que lo dejarían con la palabra en la boca.
Pero no, él no lo permitiría, su orgullo no lo permitiría, cerró su puño derecho y cegado por la furia avanzó hasta alcanzar a Taichi.
Todo fue cuestión de un parpadear de ojos, Tai sintió que lo jalaron del hombro y no tuvo tiempo si quiera para pensar en el puño que se estrelló en su rostro, escuchó el grito aterrador por parte de Mimi, retrocedió unos cuantos pasos, aturdido, llevó una de sus manos a la comisura de sus labios, sobre ella viajaba un hilo de sangre.
El moreno sonrió con pesadez, él no quería llegar a eso, no buscaba pelea, sólo deseaba solucionar todo ese problema, pero si Yamato lo buscaba, lo encontraría, limpió el resto de sangre y se lanzó con su puño alzado el cual fue a dar contra el ojo del rubio.
Mimi miró horrorizada como Yamato no se quedaba quieto y respondía al ataque de Taichi, lanzándose de nuevo a pegarle, ella retrocedió varios pasos hasta chocar contra el auto de su amigo, ella odiaba las peleas, siempre las odió, en el Digimundo no aguantaba cuando ellos dos se agarraban a golpes y tener que revivir la escena en vivo le hacia sentir peor.
El moreno esquivó uno de los golpes de Yamato, lo agarró del cuello de la camisa y lo empujó, él perdió el equilibrio pero eso no le impidió lanzarse contra Taichi y tirarlo contra el suelo en donde le dio otro puñetazo.
Mimi cerró los ojos sintiéndose mareada al escuchar el ruido seco de los puñetazos, ninguno de los dos se dejaba vencer, ambos rodaban por el suelo lanzándose golpes, la chica trató de buscar la manera en como detenerlos pero estaba en desventaja, una: era mujer, dos: estaba embarazada, nunca lograría separarlos.
Cuando abrió los ojos, era Taichi el que estaba encima de Yamato, ella exploró desesperadamente a su alrededor, tratando de encontrar a una persona que le ayudara a separarlos, con decepción se dio cuenta que estaba sola, sin saber que mas hacer, llevó sus manos a su vientre y gritó.
Taichi detuvo su ataque al escuchar los gritos de dolor provenientes de Mimi, se levantó de inmediato, Yamato con cierta dificultad también se puso de pie, se alarmó cuando miró a la castaña retorciéndose de dolor.
— ¡Mimi!—Taichi la agarró del hombro— ¿Qué te duele? ¿Está todo bien con el bebé?
La chica detuvo su pequeña actuación-se felicitó mentalmente por haberlo hecho también- alzó su rostro y fulminó con su mirada a ambos jóvenes.
—Idiotas—musitó—. Son unos idiotas.
Ambos chicos quedaron callados incapaces de refutar lo que Mimi les dijo.
—No pretendan que pelean por mí—les pidió con su tono de voz apagado y su rostro contraído en decepción. Alzó su rostro y pasó de lado, indispuesta a soportar otra rabieta por parte de ellos dos.
Yamato entró a su apartamento, la sangre aún le hervía y aún sentía deseos de discutir, cuando Mimi se adentró al edificio, se volteó hacia Taichi dispuesto a terminar con lo que empezó, pero el moreno sólo le miró despectivamente y se adentró a su auto, dejándole con las ganas de pelear.
Se revolvió el cabello con furia y sin pensar ni medir las consecuencias se fue en busca de la castaña.
— ¿Qué diablos te pasó?
Le preguntó su padre en cuanto le vio entrar por el umbral, él le ignoró y buscó a su alrededor, Hiroaki previendo las intenciones de su hijo, le paró en seco.
—Yamato, no busques pleitos, deja a la chica en paz y atiende a tu ojo.
Él chasqueó la lengua, abrió la puerta que comunicaba a la sala y ahí la encontró, sentada en aquel sillón donde la vio cantar aquella vez, ella revisaba su celular, absorta en sus pensamientos.
Entró dando un portazo, Mimi respingó pero al darse cuenta que se trataba de él, rodó los ojos. Ese gesto le enfureció mas, se sentó en el borde de la mesa, quedando justo frente a la castaña a la cual agarró bruscamente por los hombros.
Mimi le miró con la boca ligeramente abierta.
—Vamos a arreglar esto ahora, Mimi—siseó— ¿Es o no es mío?
— ¡Oh por Dios!—exclamó ella— ¿Por qué tengo que responderte esto? ¿Por qué tendría que hacerte creer que eres el padre del bebé?
—Eso me lo tendrás que responder en este instante—la apretó con mas fuerza—. ¿A qué estas jugando?
— ¡A nada!—vociferó— ¡Vamos Yamato! Usa ese pequeño cerebro que tienes, como te dije antes, no tengo necesidad de mentirte.
— ¡Ves! Estas mintiéndome ahorita mismo, eres una gran mentirosa.
— ¡¿En qué?! Soy una pésima mentirosa, mencióname una sola vez en la que te haya mentido—le retó.
Él entrecerró sus ojos—Me has estado mintiendo, incluso con tu supuesta virginidad.
— ¡No puedes estar hablando enserio!—chilló.
— ¡Esto es muy enserio!—le gritó—. ¿A caso crees que olvidaría el día en que te encontré bañándote con Tai?
Mimi se maldijo internamente, había olvidado por completo aquel incidente tan comprometedor, explicarle a Matt que eso no fue como sucedió era más que imposible y una gran perdida de tiempo.
—Tú viste la sangre en tu cama—dijo entre dientes.
—Algunas mujeres sangran más de una vez—refutó.
—Si tienes respuestas para todo, deja de estar preguntándome.
— ¡No! Quiero que me digas la verdad en este preciso momento, ¿Estas o no estas con Taichi?
Mimi le miró incomprensible, ¿Cuándo la discusión de "De quien es el bebé" pasó a ser "Con quien está Mimi"?
— ¿Por qué te interesa mi vida amorosa?
—Mira, no eché a perder mi relación con Sora, sólo para cuidar al hijo de otro…
La castaña rodó los ojos por segunda vez, la actitud de Yamato le estaba sacando de sus casillas.
— ¿Sabes qué Matt? No me creas... no te necesito.
La soltó como si quemare, esas palabras le habían perforado hasta lo mas profundo de su ser, se levantó y se paseó por toda la habitación ante la inquisidora mirada de Mimi, pronto, el dolor que sintió se tornó en cólera ¿Cómo que no lo necesitaba? Si horas atrás le había dicho que lo necesitaba, eso solo le ratificaba lo mentirosa que era.
— ¿A sí?...demuéstramelo.
— ¿Qué cosa?—le miró con el ceño fruncido.
—Demuéstrame que no me necesitas, y así me alejo de ti.
Él sonrió con arrogancia, eso a ella le alteró los nervios, se levantó del sillón y le dedicó una mala mirada.
—Me largo—anunció—. Ni el bebé ni yo te vamos a estar aguantando tus berrinches de niño malcriado.
Ella le dio la espalda, Matt apretó su mandíbula, no quería empeorar las cosas, de verdad que no, pero su lengua le picaba por hablar y estaba seguro que no aguantaría tanto.
— ¿Dónde se supone que te iras?—soltó sin poder contenerse—Te recuerdo que no tienes donde ir…
— ¡Eso no te importa!—le gritó sin darle la cara.
— ¿Te iras con él no es así?
¡Oh vamos! ¿Por qué tiene que mencionar a Taichi en todo?
— ¡Si! Me voy con él, ¿Estas contento? Cumpliré con tu estúpida fantasía….
¡Oh Diablos! ¿Por qué tuvo que sentir que se le paró el corazón con esas insensibles palabras? Pero no, no se lo demostraría, jamás le demostraría a esa niña el posible daño que le hiciera.
— ¿Sabes qué? ¡No me importa! ¡Lárgate con él! Si están hechos el uno para el otro…
Ella le ignoró, salió de ahí con su cuerpo ardiendo en cólera, abrió la puerta principal y se fue sin saber exactamente a donde ir, pero no le importaría dormir en la calle con tal de no tener que escuchar los gritos de Yamato.
Matt salió de la sala dispuesto a buscar a Mimi para…bueno ciertamente no sabia para que la quería encontrar, tal vez para pelear un poco mas ya que aún no se sentía completamente descargado.
—Matt—le llamó Hiroaki desde el comedor, sostenía el control remoto, el televisor estaba en silencio— ¿A dónde vas?
—A buscar a Mimi—contestó secamente.
—Matt—el hombre apagó el televisor—Te daré un consejo, no eches todo a la borda como yo lo hice con Natsuko, que te separen de un hijo es un dolor que no te puedes imaginar.
Él agachó la mirada.
—Es aún más doloroso cuando también te están quitando al amor de tu vida y si sigues así los perderás a los dos.
Se asombró, su padre no era de los que contaban su vida privada, de ese divorcio sabia tanto como sabia de Brad Pitt y Angelina Jolie, es decir nada, porque no le interesaba—Angelina y Brad—Su padre si le interesaba, pero cada vez que tocaba el tema, su viejo siempre huía y esa era la primera vez que le escuchaba decir que estuvo enamorado de su mamá.
— ¿Escuchaste todo?
—Todo Odaiba los escuchó.
Se mordió el labio inferior—Lo siento….Ah…Yo…trataré de solucionar esto.
—Entonces, ve, no te retrases.
No tardó mucho en encontrarla, a unas cuantas cuadras la divisó, en una banca frente al mini mercadito, no se miraba triste, ni parecía estar llorando, estaba bebiendo algo de una cajita, seguramente leche por el color de ésta.
Yamato suspiró aliviado, por lo menos ya la había encontrado, se acercó al lugar y se sentó a la par de ella, Mimi no reaccionó.
—Mimi—le llamó—Yo….
—Dijiste que te alejarías de mí—le interrumpió en un tono de voz gélido— ¿Por qué no cumples tus promesas?
No dijo nada, la opresión en el pecho le cortó el habla.
—Quiero estar sola, vete.
—Discúlpame—le pidió pronunciando lo mas rápido que pudo, esperó alguna reacción en la chica, tal vez que se lanzara en sus brazos llorando, como comúnmente le hacia, pero esa vez, no se inmutó.
— ¿Por qué dudas, Matt?—le preguntó— ¿Por qué haría algo así? No tiene lógica Matt.
—Tal vez porque…. —Yamato quiso decir "porque tú tampoco sabes de quien es" pero el amaba su pellejo y decirle algo así seria una muerte lenta y dolorosa, por lo tanto se tragó esas palabras y optó por hacerse el desentendido—. La verdad no lo sé.
— ¿Por qué sabiendo el gran hombre que es Tai y su deseo de ser el padre, prácticamente me arrastré para que tú me aceptaras?
Él apartó la mirada, las palabras "Gran hombre" acompañadas con "Tai" le hicieron sentir mucho peor de lo que ya estaba.
— ¿Qué no ves que con Tai me hubiera evitado todo este sufrimiento?—continuó ella— ¿Por qué tendría que acudir a ti teniéndolo a él?
—Entiendo—musitó.
—No tienes idea de cuanto deseé que él fuera el padre….
Y esa simple oración fue el puñal que le atravesó lento, profundo y desgarrador, tanto su orgullo como su corazón estaban heridos, pero él tenia la culpa, desde un principio la tuvo, nunca aceptó a Mimi, ni siquiera cuando se dio cuenta que se acostaron, fue un egoísta y se preocupó por el mismo y por su relación con Sora, no se detuvo a pensar en lo que Mimi sintió en ese mes, tampoco puede culparla de haber acudido a Tai primero, su amigo era una persona muy considerada y sobre protectora, no podía culparla por haberse sentido protegida por él y de haberlo aceptado a él como el padre, mucho menos de que ella se enamorará de él, no tenia derecho si quiera a inmiscuirse en su vida amorosa, por mucho que le doliera tener que lidiar con una relación de a tres.
—Pero…al verte tan ilusionado y todos los sacrificios que hiciste por el bebé, de verdad que me alegré de que tú eres el padre.
Un pequeño rayo de luz le iluminó disipando por un segundo todos sus tormentos.
—Actuaste como un idiota—Sentenció.
Sonrió de lado, su especialidad era esa, actuar como un reverendo idiota y añadidos, pero esa vez, dejaría su orgullo a un lado y lucharía por lo que el quería.
—Mimi—agarró la mano de la chica entre una de las suyas y la estrechó contra sí—No me alejes del bebé, de verdad lamento tanto haber dudado de ti, soy una persona impulsiva y la mayor parte del tiempo actuó por impulsos, así que…—inhaló todo el aire que sus pulmones le permitieron—Perdóname—Soltó el aire un poco mas aliviado—Regresa a casa, prometo cuidarte y te daré todo lo que quieras.
Ella llevó su mano libre a su barbilla y aparentó estar pensando.
—Mmmm…. ¿Y si me levantó a las tres de la madrugada pidiéndote un pastel?
Una pequeña sonrisa de felicidad se formó en los labios del rubio—Entonces, te buscaré el mejor pastel del mundo.
Ella le sonrió de vuelta, se levantó de la banca sin soltarse de su agarre.
—Entonces, vamos—lo jaló—Hay que ver como curamos ese horrible ojo morado.
él también se levantó, había olvidado por completo su golpe y en cuanto Mimi se lo recordó el dolor apareció atacándole con fuerza, pero lo ignoró, había ganado una batalla contra su orgullo y eso era suficiente para hacerlo sentir pleno, caminó junto con la castaña sin soltarse de las manos, a ella no parecía molestarle el agarré y eso le dio la seguridad para entrelazar sus dedos con los de ella y en silencio se dirigieron a su apartamento.
—Mimi…. ¿Es enserio lo del pastel?
Bien antes que todo, o primero que nada, o antes que nada, no se como es la cosa xD quiero agradecer a Sleeping Hook Shipper
por haberme regalado sus lindas ideas ;) gracias a ella pude moldearme mas xD
Bien, hablando un poquito de la historia, como dice una amiga a Mimi le llueve sobre mojado xD pero bueno, tenia que hacer esto para que el Mimato en realidad empezara, asi que apartir del diez es cuando empieza el Mimato xD pero lo bueno es que nuestra chica sabe pelear y ha dejado en su lugar a Yamato, el cual al final terminó disculpandose y tragandose todo su orgullo!
En algunas paginas sale que la fecha de cumpleaños de Mimi es el 28 de febrero, en Wikipedia sale que es el 28 de octubre, lo he dejado en octubre porque en la historia ellos estan en febrero mas o menos por esas fechas y no quiero que Mimi sufra en su cumpleaños =D
Bueno y como siempre, olvidé lo demas que tenia que decir asi que mejor me dedicaré a responder los reviews sin cuenta:
Bertha Jovel: Hola amiga =) un gusto leerte por aqui ^^ jajajjajajajaj me dio risa tu comentario pero tienes razon, nuestra Mimi si que está salada, pero ya se le acabará su racha de mala suerte (Espero) Poco a poco los chicos se daran cuenta que no tienen que andar juzgando a las personas sin realmente saber lo que pasó, Hikari y Yolei ya estan entendiendo, T.K tambien, Sora será lo ams complicado ella es la mas afectada en todo y eso la hace actuar por impulsos y regarla mas :/ Y Aqui esta el capi espero que te guste =)
criiiis: EL CORREO NO SE QUEDÓ GUARDADO, si quieres revisa el review, no hay nada T.T mandamelo por separado así: nombre hotmail o yahooo para que pueda guardarlo, borra las direcciones electronicas ¬¬ tontos. En fin contesando tu review: yo pense que me habia quedado interminablemnte largo :O lo bueno que no, asi que por eso hice este capi con tres hojitas mas xD Sora está actuando solo por despecho, pero no es porque sea algo innato de ella, ya con el tiempo se le pasará xD aunque seguirá molestando un pixin mas a Mimi xD ya sabes para no perder la costumbre xD si T.K es una ternurita y para su edad muy maduro, a mi me encantó esa escena, todo celosin pero sin aparentarlo es una dulzura xD QUE bueno que descargaste la cancion es una de mis favoritas y siempre que la escucho me emociono, y bueno el papá de mimi no reaccionó muy bien que digamos :/ Me dejas tu correo si =) lo estaré esperando ;) cuidate.
Faby Hol: Hi, hi, =) gracias por tu lindo review =) jajajjajajja yo soy la hija mayor y no soy consentida =( mis papas no me concienten T.T no es justo, pero bueno el señor Keisuke no reaccionó muy bien, no se enojó simplemente está decepcionado y eso le duele mas a Mimi que cualquier otra cosa, Yo tambnien quiero a Mimi y a Tai juntos (me gusta esa pareja xD) pero hacerlo alargará mucho mas la historia y habrá menos oportunidad para el Mimato y no, no, no conviene xD pero los celos seguiran, esto solo fue una premisa (ya que Matt aun no está enamorado) imaginatelo enamorado? sera peooooooooor xD espero que te guste el capi =)
Leah: Hola gracias por tu review =) yo tambien odie a Sora, no te imaginas cuanto xD pero al mismo tiempo la comprendo, el corazon de una mujer despechada es el que mas rapido se oscurece. El personaje en sí nunca lo e odiado, pero si odie que se quedara con Matt y le partiera el corazon a Tai, nunca se lo perdonare u.u espero que te guste el capitulo =) nos leemos pronto.
Tefy: Hola Tefy gracias por tus reviews y por apoyarme en mis historias, no sabes cuanto me alegra eso =) Y si Yamato ha dudado pero aún asi se atrevio a aparecerse en la casa de Mimi eso quiere decir que en el fondo no ha dudado y que por los celos actuo como lo hizo, es tan lindo xD Espero que te guste el capitulo =D cuidate =)
Palmon: Hola =) gracias por tu super largo review, los amo asi de largos, incluso si son mas largos los amaré mas xD T.K fue un tarron de azucar es tan lindo, siempre preocupado por su hermano *.* Kari ya se está rectificando al igual que Yolei que gracias a las palabras de Izzy esta comprendiendo que actuo mal, y que tampoco debio de haber mandado esas fotos, por suerte nuestro Matt se atrevió a dar la cara por el bebé aunque aun tenga dudas, pero mas que todo eran los celos que lo tenian mal, lo bueno es que nuestra Mimi lo puso en su lugar Yeeey, las chicas no escucharon la conversacion pero si la regaron un poco mas de lo regado que ya estaba xD colegios siempre con sus chismes, pero, que seria un colegio sin chisme? Espero que te haya gustado el capitulo =) cuidate
Mag: Hola gracias por tu review jajajjaja me hiciste reir con esas palabras, trateré de hacercelo llegar a la Toei xD cuidate q tengas un lindo dia.
Deniss: Hola gracias por tu review =) que bueno que los capitulos no se te hagan largos xD tratare de alargarlos mas, solo por eso =) cuidate =) espero leerte de nuevo =)
Guest: Hola, tu nombre no quedó guardado creo :/ pero bueno gracias por tu review =) actualicé lo ams rapido que pude y espero no haberte dejado en esperas xD pero aqui estoy presente y con nuevo capitulo sacado del horno xD jajajajja si Sora está actuando muy mal, pero ya se redimirá aunque ahora tambien tendra a Tai en su contra por haberlo querido perjudicar :/ pobre pero lo bueno es que Matt si apareció =) con dudas y con ganas de pelear con todo mundo pero apareció xD me alegra mucho que te guste la historia, hago mi mejor esfuerzo =) y ojala que ste capitulo tambien te guste, nos leemos pronto ;)
