Los personajes no me pertenecen, solo juego con ellos en mi cabeza
contiene temas fuertes, si eres menor de edad o no te gusta; no lo leas...
LEER NOTA FINAL
Estas verdaderamente jodido dijo mi mente y lastimosamente tenia toda la razón.
- Ey Ed te perdimos- dijo Emmet sacándome de mis cavilaciones. No me había dado cuenta que me había quedado viéndola tanto tiempo.
Después de traernos nuestras bebidas, estuvimos conversando de trivialidades, me tense un momento cuando Emmet pregunto sobre como me iba en mi trabajo. Pero gracias a mi experiencia para mentir había salido bien librado del asunto dejándolo satisfecho con mi respuesta.
A cada tanto volteaba buscando a Isabella, que al parecer hoy tenia un día realmente ajetreado, se movía de mesa en mesa sin descansar.
- Voy al baño no me tardo- escuche decir a Rosalie, quien se levanto rápidamente.
- Voy contigo- dijo Alice rápidamente poniéndose en pie. Las dos se perdieron entre la gente. De repente vi a Jasper levantándose de su silla.
- Mucho cuidado con lo que hagas- le advertí entre dientes. El me ignoro olímpicamente perdiéndose entre la multitud.
Voltee a ver de nuevo a Isabella, y lo que vi no me gusto para nada, un tipo de complexión delgada estaba demasiado cerca de ella, podía ver en el rostro de Isabella la molestia que sentía. El la miraba descaradamente de arriba a bajo, lo iba a matar. No estábamos muy lejos de ellos por lo que pude escuchar un poco lo que ese miserable le decía.
- Que dices preciosa, porque no vamos a un lugar mas privado a hacer cosas deliciosas- le decía el muy imbécil.
- Estoy ocupada- dijo secamente, sabia que quería contestarle una bola de insultos porque se le notaba en su rostro, pero no podía porque podrían llamarle la atención. De repente vi a Jasper acercarse a ellos indiferentemente.
- Disculpa linda, ¿podrías traerme un whisky en las rocas?- dijo el con su al parecer característica pose despreocupada. Ella lo miro agradecida por la interrupción. Quise golpearlo, pero la había sacado del apuro por lo que tan imbécil no era.
- Enseguida- dijo ella rápidamente escapándose del otro tipo, quien por cierto lo miraba con odio por según el, arruinarle la oportunidad con Isabella.
- Oye viejo ella estaba conmigo, porque no te vas y me dejas divertirme- dijo el tipo molesto. Jasper simplemente poso su mirada en el. Y no se que habrá visto, que en sus facciones se veía miedo, rápidamente dio un paso hacia atrás asustado. Jasper solo sonrió.
- Piérdete- dijo simplemente y el tipo asustado no necesito que se lo repitiera para huir. Isabella volvió con la bebida de Jasper.
- Muchas gracias por su intervención- dijo sonriéndole cálidamente, y sentí una punzada en el pecho, ella nunca había sonreído así para mi. Tal vez porque el no a tratado de lastimarla como tantas veces haz hecho tu dijo mi mente, molesto la ignore y seguí viendo la escena.
- Cuando quieras preciosa- sonrió, ella lo miro una última vez y se dio la vuelta para volver al trabajo, mientras que el tenia fija la mirada en su trasero y se lamia los labios. Esa imagen me causo repugnancia.
Voltee ahora poniendo toda mi atención en mi bebida, no quería sentirme como me sentía. No quería ser débil. Debí matarla cuando pude.
- Ey Ed, ¿estas bien?- pregunto Emmet, haciendo que volteara a verlo.
- Claro, ¿porque no lo estaría?- dije tratando de sonreír.
- Estas mas distraído que de costumbre- dijo serio. Y viniendo de el, me preocupaba por que quería decir que mi pesadez era notoria.
- No digas tonterías, estoy bien-
- Siempre estas solo, nunca llevas chicas a casa cuando raramente vas- dijo de repente. Lo mire sin comprender, ese nunca había sido un problema para mi, no me molestaba la clase de vida que llevaba, es mas, me gustaba tener acción en mi vida y no depender de nadie, si llevara a alguna chica a casa le haría pensar que es importante, además ilusionaría a mi hermana y madre y no podía permitirlo.
- No estoy solo, siempre tengo amigas que…- me corto
- ¿Te calientan la cama?- sonrió irónico. – Sabes, yo pensaba igual que tu hace tiempo, pero un día que caí enfermo, me di cuenta de lo patética que era mi vida, y lo solo que me sentía. No había nadie que se preocupara realmente por mi, ni que realmente calentara mi cama, pero no de la forma que tu piensas, sino llenándola de calor, un calor que no cualquiera puede ofrecer. Tampoco había nadie que me levantara con un desayuno en la cama o que me preguntara como estuvo mi día después de llegar del trabajo. Hasta que conocí a mi Rose. Ella fue la luz de mis ojos desde que la vi.- dijo soñadoramente, con una sonrisa de idiota. Me reí de el.
- Te sonara ridículo y cursi, pero así son las cosas- continuo – Se que no opinas lo mismo porque no lo has experimentado, pero se que cuando lo hagas te pegara tan fuerte que te asustara- dijo viéndome completamente serio, sin esa pizca de humor que siempre lo caracterizaba. Este discurso era totalmente nuevo ya que Emmet y yo no acostumbrábamos a hablar de estos temas y es que el había sido igual o peor que yo con el tema de las mujeres en su momento hasta que conoció a su dulce Rose.
- Te estas volviendo un cursi de mierda- le dije soltando una carcajada, pero por dentro mi mente maquinaba miles de ideas, me asustaba estar tomando enserio estos discursitos de felices por siempre, porque al final de cada uno, había una imagen que me perseguía y era Isabella. No quería sentir nada, no quería terminar así dominado como Emmet.
El solo me miro y sonrió negando, tal vez necesitaba un par de piernas esta noche para dejar de pensar idioteces, no podía dejar que estas conversaciones calaran hondo en mi. Jasper regreso a la mesa con su trago, y las chicas llegaron segundos después.
- ¡Vamos a bailar!- chillo Alice en cuanto llego a la mesa. Ni siquiera le dio tiempo a Jasper para contestarle, simplemente lo tomo de la mano y lo jalo hacia la pista. Rosalie y Emmet prácticamente estaban follando en la mesa, por lo que prácticamente salte de mi silla, no quería imágenes perturbándome, ya tenia una que no me dejaba en paz como para tener otra.
Camine hacia la barra a pedir otro trago, y me dispondría a buscar con quien distraerme, ya que no me sentía muy cómodo con todos esos pensamientos rondando en mi cabeza.
Una vez con mi trago, me di la vuelta para checar el lugar y ver si había alguien interesante. Habían mujeres de sobra, en otro momento me hubiese dado un banquete, pero ahora que las veía, no provocaban nada en mí. Una morena con un vestido ocre que no dejaba mucho a la imaginación no me quitaba la mirada de encima y me lanzaba miradas lujuriosas, le sonreí de lado sabiendo que nadie podía resistirse a esa sonrisa, excepto una me dijo mi mente, y la mande a callar. No quería pensar en Isabella en este momento, claro que si estuviera dispuesta a follar no me quejaría, pero esta noche ni siquiera se había percatado de mi presencia, lo que me molestaba demasiado y me hacia querer enseñarle quien es su dueño. Y cuando llegara el día que la tuviera, claro que se lo enseñaría.
La morena camino a mi dirección meneando sus caderas provocadoramente, tal vez y no fuera tan malo después de todo. Una vez llego hacia mi, se sentó a mi lado.
- Hola guapo, soy Emily- dijo sonriendo mordiendo sus labios.
- Edward- dije devolviéndole la sonrisa.
- Un verdadero placer Edward- dijo con voz sensual.
Yo simplemente sonreí malicioso, mirando sus pechos sin ningún descaro, ya que era bastante voluptuosa, ella me miraba complacida, y orgullosa, sacando mas su pecho para hacerlo mas visible si es que eso era posible.
Ella comenzó a hablar de superficialidades que me importaban una mierda, la verdad es que ya me tenía un poco aburrido. De vez en cuando ella rozaba mi brazo accidentalmente para atraer mi atención como ahora lo estaba haciendo.
- Vaya se nota que te ejercitas- dijo tocando mi brazo. Dios, no pensé que iba a encontrar a alguien mas estúpida que Samantha, pero ya vez que en esta vida todo es posible. Yo simplemente le hice un gesto con la cabeza y voltee la mirada, y en cuanto lo hice me tope con esos hermosos ojos achocolatados que no me dejaban en paz. Ella se encontraba paralizada viéndome, luego desvió su mirada hacia mi brazo y cuando lo hice me di cuenta de lo que veía, la zorra esta con la que me encontraba ahora, seguía tocando sutilmente mi brazo. Regrese mi mirada hacia Isabella quien me miro unos segundos mas y rápidamente se dio la vuelta, casi se cae de tan rápido que lo hizo, pero el tipo que estaba detrás de ella la detuvo, tocándola de mas. juro que empecé a respirar hondo, nadie debía tocarla, absolutamente nadie. Hice el ademan de pararme pero me di cuenta que no valía la pena, no debía mostrarle mi interés, porque ni yo estaba seguro, sabia que deseaba su cuerpo, eso estaba demás decirlo pero no me gustaba sentirme tan posesivo con ella cuando no lo había sido con nadie en toda mi vida.
Seguí conversando con la mujer que tenia enfrente de mi, la verdad es que ya no recordaba su nombre, además después de haber visto a Isabella había perdido todo el interés. De vez en cuando volteaba la mirada buscándola, ella seguía sirviendo tragos y atendiendo a los clientes.
Media hora después la vi salir del bar con su abrigo y cartera, pero vi algo sospechoso, el mismo tipo que había estado molestándola antes se fue disimuladamente detrás de ella. Fruncí el ceño, ojala que ni siquiera intentase lo que estaba pensando porque las pagaría muy caras. Me pare de un salto de mi silla ignorando a la mujer con la que estaba y camine rápidamente por donde los dos habían salido, mire rápidamente donde mis hermanos, ellos Alice y Jasper seguían bailando y Emmet y Rosalie, seguían en la mesa. No me preocupaba por ellos, no notarían mi ausencia.
Salí rápidamente del bar, no habían rastros de ninguno de los dos, tenia un mal presentimiento, recordé el camino por el que Isabella se había ido la primera vez que la vi, por lo que me fui por ahí. Camine unos cinco minutos y escuche ruidos, provenían de un callejón oscuro, por lo que me acerque.
- ¡Suélteme!- esa era la voz de Isabella, se escuchaba quebrada en llanto.
- ¡Cállate! Vamos a divertirnos preciosa- escuche ropa desgarrándose. En ese instante lo vi todo rojo y me entre rápidamente.
La imagen que tenía frente a mi era terrible, el tipo la tenía aprisionada contra el muro y su cuerpo, besaba su cuello frenético, con una de sus manos trataba de romper su ropa y con la otra sostenía una navaja a la altura de su costado, manteniéndola quieta. No aguante mas la furia de verlo tocándola que lo aparte bruscamente de un golpe, arrebatándole la navaja y tirándola lejos en la oscuridad. Isabella que en todo momento había tenido los ojos cerrados, los abrió asustada y me miro, lo hizo como nunca en el tiempo de conocerla lo había hecho, y sentí algo cálido en mi pecho. Voltee la mirada al cabron que ahora se encontraba en el suelo, y lo levante de un jalón brusco, el me miro asustado, pero lastimosamente ya era muy tarde para arrepentimientos. Isabella miraba todo horrorizada, con lágrimas en sus ojos, abrazándose ella misma.
- ¡Isabella sal de aquí!- ordene
- Pero…- la corte
- ¡QUE SALGAS DE AQUÍ!- grite, ella se encogió en su lugar y dando una ultima mirada salió casi corriendo del callejón.
- Por favor, no me mate, ella tiene la culpa, ella me provoco- dijo tratando de excusarse, le pegue en el estomago, sacándole todo el aire.
- Escúchame bien imbécil, te metiste con la chica equivocada, y la vas a pagar- dije moliéndolo a golpes. Tome su mano y la doble bruscamente, se escucho un crack seguido de un fuerte alarido de dolor. Callo al suelo acunando su mano, luego con fuerza patee su pierna y otro crack resonó seguido de otro alarido de dolor mas fuerte. Aburrido de esto y ansioso de ver si Isabella se encontraba bien saque mi arma y apunte su cabeza. El tipo rogaba por su vida, como si me diera compasión. Jale el gatillo y su cuerpo inerte callo en el frio suelo. Sonreí al verlo. Al menos había tenido un poco de acción. Como no podía dejar el cadáver aquí, llame rápidamente a Demetri para que se encargara de el. Quien me dijo que en cinco minutos estaría aquí deshaciéndose del cadáver. Respire profundo para tranquilizarme y Salí del callejón indiferentemente. Camine unas cuadras cuando vi un pequeño cuerpo temblando, sentado en la acera.
- ¿Isabella?- la llame. Ella volteo a verme parándose como un resorte y tirándose a mis brazos. Que sorpresivamente la recibieron gustosos. Ella sollozaba en mi pecho y mis manos se fueron a su espalda haciendo círculos tranquilizándola.
- Gracias- dijo mirándome con ojos brillantes. Y otra vez sentí ese calor en mi pecho. – ¿Que has hecho con el?- me tense, pero rápidamente le sonreí despreocupado.
- Solo le di su merecido-
- ¿Estabas siguiéndome?- pregunto de pronto, una vez separada de mi.
- Claro que no- conteste receloso – Simplemente pasaba por ahí y los escuche- ella me miro con desconfianza pero creo que se dio cuenta que no tenia derecho a reclamar dadas las circunstancias.
- Será mejor que me vaya- dijo después de haberse quedado viendo mis ojos por unos cuantos minutos, igual que yo a ella. No quería que se fuera, bien podría obligarla a estar conmigo, pues no había nadie alrededor, estaba todo oscuro, fácilmente podría tomar lo que había venido ansiando desde hace tiempo. Pero algo dentro de mí me decía que no lo hiciera, que luego podría arrepentirme. Me estaba volviendo un debilucho de mierda, un blando, pero no podía hacerlo. No lo disfrutaría por lo que cuando vi pasar un taxi, hice una seña para que se detuviera. Ella me miraba insegura, tal vez temiendo que intentase hacerle daño como antes, y frunció el ceño al verme llamar el taxi.
Me acerque al taxi jalándola suavemente del brazo, ella me miraba confundida y asustada, pero también podía ver en sus ojos fascinación.
- Lleve a la señorita a donde le diga y asegúrese que llegue a salvo- dije dándole un billete de cincuenta dólares. – Quédese con el cambio- el sonrió feliz. Yo le abrí la puerta a Isabella para que entrara. Ella me miro, se paro en la punta de sus pies y me beso en la mejilla, sonrojándose. Entro al taxi y dándome nuevamente las gracias se perdió entre las calles.
Su acción me había dejado paralizado, había sido algo tan íntimo, y lo peor es que lo había disfrutado. Después de unos minutos me encamine de regreso hacia el bar. Mis hermanos ni siquiera habían notado mi ausencia por lo que despreocupadamente me senté en la mesa.
Todos seguían en sus asuntos, yo tenía mi cabeza en todo lo que había pasado. Podía decir con seguridad que esta noche no podría dormir. Algo en mi había cambiado esta noche. No estaba seguro de que exactamente y me confundía, por lo que decidí beber y olvidarme de todo por esta noche.
CHICAS de verdad, que pena con ustedes, me tarde muxisimo... lo siento, tuve problemas con el internet :S
tengo una propuesta que darles, estaba pensando... ¿quienes quieren lemmon? creo que todas, bueno mi propuesta es que me digan sus opiniones de como, donde cuando, en fin todos los detalles de su primera vez... y la mejor, la publicare en su primera vez, que dicen? les parece la idea? pueden decirme que actitudes les gustaria, en que circunstancias, el lugar, etc... si no pues no ay problema, pero seria divertido oir sus ideas... y publicare el nombre de la ganadora que les parece?... bueno ahi me dicen que piensan ..
ahora si, ¿Que les parecio?
gracias a todas las que comentar y agregan el fic... niñas saben que adoro k comenten, hasta que me amenacen jaja
espero sus review lindas...
besotes y abrazotes atte... teishi muak
