- Alice, tenemos que salir de la casa – le dije
- A ver, Renesmee Carlie Cullen, fue tan solo un ruido, Irina no existe, ni siquiera estamos seguras si alguna vez existió. Estuvimos todo el día con los chicos, quiero descansar un rato.
- Mira, si no quieres creer en la leyenda, bien por ti, pero yo sí creo. Por favor, tan solo esta noche, vayamos al hotel de la ciudad. O si no llamemos a Ángela para ver si podemos ir a su casa.
Estábamos discutiendo esto cuando la puerta de la entrada exploto. Llenando la habitación de polvo y pedazos de madera. Vimos que en la puerta había una chica rubia, vestida con un vestido negro, muy hermosa, pero con una sonrisa que te helaba la sangre.
- Chicas, chicas, chicas… acaso no escucharon hablar de mi? – dice adentrándose en la habitación. Miro de reojo el agujero que había donde antes había estado la puerta para tratar de calcular cuánto tardaríamos en correr desde donde estábamos hasta la salida para largarnos de allí. Viendo mis intenciones, Irina reconstruyo la puerta con magia e hizo que aparecieran verjas en las ventanas, para que no podamos salir. Estábamos encerradas con una bruja asesina.