"JIGEN NO HANASHI"
Libro II
La Sacerdotisa Intergaláctica
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Aun no comenzaba a anochecer pero era ya tarde cuando una joven de cabellos rojos y ojos verdes apareció cerca de la casa de los dueños de la Corporación Cápsula, sabía que su maestra la regañaría duramente si se enteraba de donde estaba en ese momento, pero el hecho de haberle ahorrado tanto papeleo a Enma Sama tan eficientemente le había ganado un poco de ayuda por parte del mismo, era libre para llegar al Templo a la mañana siguiente.
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Cap 6.- Misión
Bulma.- Trunks, quédate quieto, te ves horrible con ese cabello.
Trunks.- Lo siento mucho, pero, ¿crees que podrías terminar pronto?
Bulma.- Oh, vamos, no volveré a verte tan grande por algunos años.
Trunks.- Si, lo se, pero…
Vegeta.- ¿Y a que se debe tanta urgencia?
Trunks.- Bueno, es que yo, preferiría asearme pronto papá, y …
Vegeta.- No tiene nada que ver con lo que hay afuera, ¿o si?
Trunks.- ¿Qué?
Bulma.- ¿Qué hay afuera Vegeta?
Vegeta.- Preferiría que no te enteraras mujer… y que este mocoso tampoco.
Trunks.- Papá…
Vegeta.- No me debes ninguna explicación, solo venía por un poco de agua para regresar a entrenar.
Bulma.- ¿Otra vez?
Vegeta.- A mi no me interesan las patrañas sentimentales de ustedes los terrícolas, estaré aquí a la hora de la cena, espero verte aquí a esa hora jovencito.
Trunks.- S-si papá.
Vegeta.- Solo.
Trunks.- S-si papá.
Bulma.- ¿A que se refiere con eso de solo?... no tendrás una admiradora esperándote afuera, ¿O SI?
Trunks.- ¡MAMÁ!
Bulma.- ¡Pero que emoción! Después de todo si tengo un hijo sumamente apuesto, es una lástima que tenga que esperar tanto tiempo para que comiences a traer a tus novias a la casa.
Trunks.- Mamá, por favor
Bulma.- Por cierto, ya terminé, si lo que tu padre dijo es verdad, no le hagas caso, puedes traer a cualquier persona a cenar, y también en el futuro, puedes estar seguro de que me sentiré muy contenta en cualquier época de conocer a la chica que…
Trunks.- ¡MAMÁ!
Y se escabulló por una de las puertas para llegar hasta su habitación y tomar un baño. No habían pasado ni 15 minutos cuando finalmente salió limpio, con el pantalón puesto y una toalla en la cabeza, estaba buscando una de las playeras que su abuela tan amablemente había dejado ahí para él cuando notó que, sentada en el marco de la ventana, había una chica pelirroja viendo hacia afuera.
-¿Cuándo entraste?
-Después de que encendieras la luz, solo que, no pensé que tomarías un baño apenas a estas horas.
-Ya veo… ¿desapareciste tu ki al entrar? No te sentí.
-Pensé que sería lo más indicado.
-Mi padre te detectó hace un rato según parece, no se veía muy contento.
-Debió notarme cuando llegué, aun no logro ir y venir de diferentes planos manteniendo oculta mi presencia.
Estaba completamente sonrojada, y se sintió arder en cuanto aquella maciza y fuerte mano tomó su mentón para hacer girar su rostro, aun con aquel corte de cabello, debía admitir que se veía terriblemente encantador.
-Trunks, ¿podrías ponerte una playera encima? Por favor
-¿Nunca habías visto a un hombre de esta manera?
-Solo a mi padre.
-¿Y también te incomoda verlo a él?
-No, en realidad… esta es la primera vez que me siento… así.
Pronto el ojiazul volvió donde ella estaba, portando esta vez una playera blanca de algodón con el logo de la capsul corp en una de las mangas. Él tomó delicadamente las manos de la chica para ayudarla a bajar y guiarla cerca de la cama donde ambos se sentaron, sonrojados, sonriendo como si estuvieran haciendo una travesura, entonces él tomó la palabra otra vez.
-¿Siempre vistes así de extraño?
-No, solo cuando estoy haciendo cosas del Templo.
-No creo que esta visita sea para el templo.
-No, esta… es porque quería hacerla, necesitaba despedirme del chico que salvó a mi padre de morir enfermo… el chico que hizo posible salvar este mundo que tanto ama mi padre.
-Yo, me halagas, realmente, yo no… alguien viene, ven, tengo que esconderte.
Escuchaban pasos, un taconeo a decir verdad, pronto se abrió la puerta y una mujer rubia, de ojos pequeños y un esbelto cuerpo, demasiado juvenil para pasar de los 40 entró con una bandeja de comida… la madre de Bulma.
-¿Dónde está mi apuesto nietecito que no bajó a cenar?... oh… pobrecillo, debió haber llegado muy cansado, le dejaré esto aquí.
La mujer dejó la bandeja con dulces en un mueble cercano a la puerta, luego se acercó a la cama donde yacía Trunks, dormido y abrazando una almohada, la mujer le acarició el rostro, acomodó un poco sus cabellos y depositó un beso sobre su frente antes de darle un último vistazo desde la puerta.
-Descansa mi príncipe, yo hablaré con tus padres.
Y se fue, aun se escuchaban los pasos cuando el joven de cabellos lilas abrió de nuevo los ojos, apretando más la supuesta almohada contra su pecho, esta comenzó a moverse un poco, y entonces develó a la pelirroja que se encontraba dentro de la funda blanca de la almohada… sus mejillas sonrojadas y su mirada apenada lo hicieron sonreír por un momento antes de soltarla para sentarse y ayudarla a sentarse también, después de todo, ella era su invitada en aquel momento.
-Lo lamento, debí bajar a cenar hace un rato, pero tenía algo más importante que hacer.
-Esta bien… no importa.
Silencio, y luego él se levantó para regresar con la bandeja de dulces que ambos comieron sin el típico apetito saiyano que Luin había terminado por adoptar como propio… charlaron toda la noche sin parar, sobre la vida que habían llevado, sobre lo que habían realizado, as cosas que les esperaban aun, las cosas que les gustaba hacer, charlaron hasta notar lo baja que la Luna estaba en el horizonte, entonces el joven del futuro se puso serio por un momento antes de mirarla a los ojos.
-Pronto tendré que irme… y hay algo que quiero hacer antes… pero… no quiero incomodarte.
-¿Qué quieres hacer?
-¿Podría… darte… un beso?
Ambos se sonrojaron, ella desvió la mirada un momento, él la siguió observando con tranquilidad, esperando ansioso, dándole tiempo para pensar.
-¿Por qué querrías besarme?
-Porque tú… bueno… en la línea del tiempo de la cual vengo, tú ya no existes, no tuve el privilegio de conocerte, Gohan no te mencionaba mucho y, definitivamente, nunca me dijo lo… lo bonita que eras, además… tú me gustas.
-Trunks…
Estaban completamente rojos, él aguantando la incertidumbre, ella sin poder creer del todo lo que había escuchado… con timidez, tomó aquel rostro varonil con una mano, sintiendo cada detalle de la piel bajo su palma, su otra mano encontró pronto otra que comenzaba a sentir muy familiar, cálida, y poco a poco se acercó, despacio, sin poder creer lo que estaba por hacer, entonces se detuvo a milímetros de su boca, con los ojos cerrados, sintiendo la respiración de su acompañante.
-¿Miedo?
-No, es que, nunca he hecho esto
-Tampoco yo
-Y dijiste que querías darme un beso… no que yo te lo diera
-En este momento… creo que quiero ambas cosas.
No dijeron más, solo cerraron la distancia para rozar sus labios en un principio, y luego juntarlos del todo, sin saber muy bien que hacer, pero guiándose por el instinto.
Comenzaba a amanecer, ninguno había dicho nada más después de aquel beso, solo estaban recostados, abrazados, esperando la hora en la que ella debería volver al Templo y él a casa, lejos, en otro tiempo, en una dimensión alterna a la cual ella jamás podría acceder, no querían alimentar esperanzas, se habían dado cuenta de que aquello que había brotado, era algo imposible de llevar a cabo, por alguna razón dolía, y era extraño porque, en realidad, acababan de conocerse.
Un poco más y ella se enderezó sin ganas, observó al chico a los ojos y sintió como una lágrima traicionera bajaba por su mejilla, él la limpió con la punta de sus dedos antes de preguntar con la sola mirada que estaba sucediendo.
-Lo siento, es solo que… no te contesté.
-¿Qué cosa?
-Tú también me gustas
Él sonrió mientras la sentía lanzándose sobre él para abrazarlo, no sabía que más hacer, se conformó con pasear su mano por aquella espalda fuerte y esbelta, y enredar uno de sus dedos en aquellos ensortijados cabellos rojos.
-Esto es muy triste y muy injusto, nunca había sentido algo así por nadie.
-Estoy de acuerdo, pero, así es como se dieron las cosas.
-Nunca te olvidaré Trunks.
-Ni yo a ti.
-Y si encuentras a alguien que te guste más que yo…
-Eso será difícil.
-Quédate con ella, por favor, quiero estar segura de que serás feliz.
-Claro que lo seré, primero acabaré con esos androides, y luego, buscaré a alguien para hacerla feliz… todo lo feliz que no podré hacerte a ti, pero tengo una condición.
-¿Cuál es?
-Que tú también serás feliz.
-Lo prometo.
Una última lágrima, un último beso, un último abrazo, y la pelirroja salió de nuevo por la ventana, emitiendo un silbido extraño, la nube voladora no tardó en llegar por ella, llevándola al Templo mientras decía adiós con la mano a su primer amor… mientras lo veía despedirse cada vez más y más lejos de ella… más y más inalcanzable.
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Había pasado un año exacto desde que ambos se despidieran, los únicos que lo sabían eran Paris y Goku, ninguna de sus madres estaba enterada, Milk se sentía un poco agobiada con un nuevo bebé, la última herencia de su difunto esposo, Anaís por su parte pasaba cada vez más tiempo en Mundo Místico, por lo cual sus dos hijas mayores habían comenzado a sospechar que algo no andaba bien, ninguna sabía que pasaba, una había comenzado a estudiar política para ayudar y posteriormente suceder a su padre en Céfiro, la otra estaba metida hasta el cuello en sus estudios de hechicería y adivinación, necesitaba mantenerse lo más ocupada posible, tenía que hacerlo para no resentir tanto la ausencia del chico del futuro.
A media mañana estaba ocupada haciendo un ensayo sobre la poción que había vuelto invisible a uno de los guardaespaldas de Uranai Baba y cuales eran los efectos secundarios que ella y los otros habían observado a lo largo de sus vidas cuando fue llamada de urgencia por su maestra, cuando entró al cuarto de las esferas la vio sumamente concentrada, al parecer, estaba apareciendo algo en una bandeja de plata con algo de dificultad, debía ser un objeto mágico sumamente importante; Luin simplemente se sentó en uno de los cojines que había cercanos a la puerta, esperando hasta que su maestra terminó de aparecer un brazalete de plata con dos gemas, una blanca y otra de color rojo, la anciana adivina tomó con mucho cuidado la bandeja y volteó mientras hacía una señal a su alumna con un movimiento de cabeza, la pelirroja se acercó, observando aquella gema y sintiéndose rara, Uranai Baba era de la opinión de que aquellas cosas eran solo baratijas que servían para conseguir comida y favores entre la gente ignorante.
-Acércate niña, y pon pronto una rodilla en el suelo, esto que voy a darte ahora es realmente importante.
-Si maestra.
La chica obedeció, bajando la vista al círculo que estaba trazado en el suelo y que no había notado antes, ¿qué estaba pasando?
-Son Luin Chan Cephirot, como tu maestra me complace comunicarte que has alcanzado el nivel de adivina, además has conseguido ya suficiente experiencia en los viajes inter dimensionales, por lo tanto, es mi deber como tu maestra entregarte esta llave dimensional, úsala con cuidado y respeta siempre las leyes de Ygdrassil.
La joven tomó el brazalete y observó como su maestra le indicaba que se lo colocara en el brazo derecho, ya lo estaba haciendo cuando notó que no estaban en el Templo del Oeste, sino en la central misma de donde se originaban las leyes y se abrían las puertas a otras dimensiones, Ygdrassil.
-Yo, yo agradezco tan grande honor y juro respetar las leyes que se han forjado en el árbol sagrado que conecta mi mundo con todos los otros que existen en el universo.
-Ahora levántate, pues has alcanzado el nivel de sacerdotisa dimensional.
Ella obedeció, volteó a ver a las operadoras, dioses y diosas que la observaban con respeto y ofreció algunas reverencias pequeñas con la cabeza para agradecer por aquel regalo, luego sacó de entre sus ropas la llave provisional que había estado llevando al cuello desde que supo toda la verdad sobre si misma y la entregó a la diosa que se la había entregado hacía tanto, una joven de cabellos castaños muy muy largos, ojos azules sumamente amables y las marcas de los dioses dimensionales en la frente y las mejillas, la diosa por su parte le hizo otra reverencia mientras cerraba sus ojos con un destello de alegría controlada, sus ropajes azules y blancos se movieron con gracia a la par que las pulseras en sus manos y pies resonaban, Luin observó los pies de la diosa retroceder, solo cubiertos en el talón por aquellas telas azules parecidas a zapatos, definitivamente, no comprendía muy bien la forma de vestir de los dioses de Ygdrassil, pero le fascinaba.
La diosa, cuyo nombre era Belldandy hizo desaparecer la llave de las dimensiones con un movimiento fino de sus manos para luego tomarse las manos y ver a Luin con seriedad.
Belldandy.- Ahora que has alcanzado el nivel de adivina y sacerdotisa de las dimensiones, debemos informarte de una misión que tienes, la primera, tal vez la última.
Luin.- ¿Misión?
Baba.- Cuando un hechicero o hechicera obtiene una llave dimensional, no solo sube de estatus, una de las leyes de Ygdrassil dice claramente que el sacerdote o sacerdotisa debe llevar a cabo una misión en una dimensión diferente a la propia, puede ser conceder un deseo a un mortal que en verdad lo merece, puede ser entrenar a otros en alguna de los artes de la hechicería o la adivinación, puede ser incluso guiar a todo un pueblo o nación dentro de un nuevo mundo, estas misiones son designadas el día en que se te entrega una llave.
Luin.- Ya veo.
Belldandy.- Tu misión, sacerdotisa Luin Chan, será ir al planeta Gaea para ayudar al país de Fanelia con su oráculo.
Luin.- Tengo entendido que los oráculos son objetos de adivinación.
Belldandy.- En este caso, el oráculo es una persona, cuando el planeta fue poblado por primera vez, se ordenó que cada nación debería poseer un oráculo que les ayudara a los reyes a guiar a su pueblo, cuando este oráculo está por morir, nace un niño con los dones necesario para tomar su lugar, es entonces que se le entrena para ser el siguiente oráculo y estar listo a la muerte del anterior para servir al rey y a su pueblo.
Luin.- Pero, si ya tienen oráculo, ¿Qué debo hacer?
Belldandy.- Al parecer hubo un problema con el oráculo del reino de Fanelia, ellos te explicarán la situación, tendrás un mes, a partir de tu llegada, para encontrar una solución a su problema, en el caso de que no haya nacido aun el nuevo oráculo y al anterior le quede poco tiempo, o que no exista de momento ninguno de los dos, deberás informarnos cuando nacerá el siguiente para decidir las medidas a tomar.
Luin.- Bien, entonces acepto.
Baba.- Antes de irte, es mi obligación como tu maestra enseñarte a usar tu llave dimensional, debes tocar las gemas en tu brazo, la roja es para volver a Ygdrassil, la blanca para viajar a otro lugar, cuando la toques, piensa en el lugar o en el nombre del lugar al cual necesitas viajar.
Luin.- Entendido maestra.
Baba.- Una cosa más, mientras estés en tu misión, tienes prohibido salir del planeta Gaea.
Luin.- ¿Cómo?
Belldandy.- Mientras una misión dure, es imperativo que la sacerdotisa solo se concentre en cumplir con su obligación, toda visita a otros planetas, dimensiones o planos queda prohibida para obtener el éxito de la misión, sabemos que tú llevas años viajando para visitar a tus padres en Céfiro y a tus abuelos en la Tierra, así que se les enviará a tus padres biológicos una notificación por medio de Guru Clef, ahora arrodíllate donde estás y prepárate, los monjes del reino de Fanelia llevan todo un día tratando de hacernos llegar sus súplicas, no podemos hacerlos esperar más.
Luin.- ¿Sus su… bien, a, a la orden.
La pelirroja volvió a colocar una rodilla en el piso, se tapó la cabeza tal y como le había indicado su maestra que hiciera cuando se presentara ante personas de un rango mayor al suyo, pensó en el nombre del planeta y del reino al cual debía viajar y tocó la gema blanca incrustada en su llave dimensional, luego de lo cual sintió como era convertida poco a poco en energía, esto era nuevo, la sensación no duró mucho, pronto sus oídos se llenaron de lo que parecía ser una canción, sabía que su cuerpo no estaba completo todavía, temía perder el equilibrio al terminar de aparecer, por lo que colocó los dedos de una de sus manos cerca de la tierra para estabilizarse, estaba por terminar de llegar cuando los cantos cesaron de golpe, el aire volvió a llenar sus pulmones, estaba nerviosa, el corazón le latía con gran velocidad, entonces escuchó una voz gruesa, cascada y varonil frente a ella.
-Sacerdotisa enviada de un lugar lejano, levántate y se bienvenida a Gaea.
La joven se incorporó con lentitud, tomando aire para calmarse un poco, levantó el rostro con cuidado para evitar marearse, y lo primero que vio fue a un hombre de piel tostada, delgado, de cabello negro azabache que se había levantado de lo que parecía ser un trono, observó sus ropas, una túnica blanca con detalles simétricos en las mangas y el cuello bordados con hilos de oro, atado a la cintura llevaba una especie de fajín también blanco, lo que más llamó su atención fueron los ojos de aquel hombre, rojo carmín, no era un color de ojos usual.
-Sacerdotisa enviada desde otra dimensión, descubre por favor tu rostro y dinos tu nombre.
Desvió su mirada para observar al sacerdote que estaba entre el joven de cabellos negros y ella, su piel también estaba curtida por el sol, se veía viejo y aun así muy fuerte, llevaba una túnica blanca sin adornos con un cordel dorado del cual pendía un símbolo, sin duda alguna, debía pertenecer a la religión que profesaban, ella volvió a respirar, cerró los ojos un momento mientras se quitaba la capucha de encima, pudo sentir sus cabellos rozando sus manos, y el recuerdo de otros igual de sedosos la atacó un instante, suspiró antes de abrir los ojos nuevamente para ver al sacerdote… y al hombre detrás de él.
-Mi nombre es Son Luin Chan Cephirot, sacerdotisa dimensional, adivina y aprendiz de hechicera, estoy a sus servicios.
Notas de la autora:
Bueno, hemos vuelto justo a donde nos quedamos en la historia anterior, espero que este pequeño cap… ni tan pequeño, jejeje, les haya gustado o al menos parecido interesante, y si, este es el último capítulo del Libro II, lo cual significa que el próximo capítulo será parte del Libro III, ¿Qué sucederá ahora en Fanelia?, ¿encontrarán a la niña destinada a ser el oráculo faneliano?, ¿Soportará nuestra pelirroja pasar un mes sin ver a sus dos familias?
Pasando a otra cosa, mil gracias a shizuka22 y a Camila Fanel again, jejejejeje, gracias por sus comentarios (los demás podrán notar que el botón de review en realidad no muerde, piérdanle el miedo y no dejen de pasar a dejar su opinión), en fin, shizuka, me reí mucho con tu comentario, jajajajajajajaja, definitivamente el Trunks del futuro es un bombonzáso en todos los sentidos, no es solo como se ve, es su actitud tan comprometida y seria y madura ^^, nada que ver con su papá, jejejejejejejeje, me encantó la primera vez que lo vi hace ya varios años, o si, de hecho se podría decir que una parte de esta historia nació con su salida de Dragon Ball, técnicamente ahí fue cuando nació la primer Luin, jajajajajajaja, aunque esa no era pelirroja xD, ni tenía los ojos verdes, jajajajajajajaja, Camila, eso es valor, mira que ir a buscar de que demoños están hablando en un fanfic ^^, rara vez he visto algo así, jajajajajaja, bueno, traté de plasmar en el anterior un resumen bien resumido de lo que sucede en la saga de Cell con respecto a Goku y Trunks, pensando en todos aquellos que no han visto Dragon Ball, pero también pensando en no aburrir mucho a los que vieron la serie, a veces es un poco tedioso leer demasiadas repeticiones de algo que ya viste, así sea de muchos años atrás, pero se feliz, la próxima semana volveremos a Fanelia y... adelantandome a algunos caps... la historia va a desarrollarse mayormente en Fanelia durante el libro III, aunque no de forma exclusiva, habrá algunas escenas en el Dragon World, otras en Céfiro y muy, pero muy poquititas aqui en la Tierra, en Japón para ser más exactos xD aunque de hecho, serán las menos, Fanelia sigue gustándome más que todos los demás planetas, en fin, nos estamos leyendo.
SARABA
