HOLA! REVIVÍ!, BUENO MÁS O MENOS JEJE, A DECIR VERDAD SIGO EN UN SUPER BLOQUEO PERO BUENO, SE HACE LO QUE SE PUEDE JEJE, ASI QUE SEAN PACIENTES!. LES DEJO UN PEQUEÑO CAPITULO, Y NO SE PREOCUPEN EL SIGUIENTE SERÁ EL CAPITULO CON MÁS YOH/ANNA EN TODA LA HISTORIA.


La tensión aumentaba no solo en la plataforma sino que entre el público, no solo porque todos allí sabían lo poderosos que eran Yoh y Anna sino porque para quienes los conocían de antes nunca ni en un millón de años imaginaron un enfrentamiento entre ellos.

Yoh y Anna estaban parados frente a frente tan solo observándose entre sí, esperando el primer ataque, Anna con el rosario de los 1080 en mano, Yoh con sus espadas y posesión, aunque ambos con una pose bastante relajada para lo que vendría.

Una leve y gélida brisa agitó el cabello de los shamanes, el movimiento no duró más que un par de segundos pero en cuanto este cesó la tierra tembló y se escuchó un gran estallido, la pelea había comenzado y el primer golpe lo había nada más ni menos que Anna con sus confiables demonios, Zenki y Goki.

Sin embargo, el sitio en donde los demonios habían aterrizado su primer ataque y en que Yoh encontraba hace tan solo unos segundos estaba a vació, ya que Yoh había esquivado el ataque con facilidad, cosa que no pasó desapercibida para la rubia, el castaño definitivamente había mejorado bastante en cuando a su velocidad, pero ya verían si sería lo mismo en cuanto a poder.

Zenki y Goki se lanzaron al ataque una vez más pero definitivamente era inútil si quiera intentar tocar a Yoh, era simplemente demasiado rápido, por lo cual Anna no tardó mucho en cambiar de estrategia. Los demonios desaparecieron de la arena de repente, pero no por esto Yoh iba a bajar su guardia, el chico simplemente observó como a pocos Anna empezaba a realizar rápidas posiciones de manos que gracias a su entrenamiento con Hao identifico casi que de inmediato.

-Amo Yoh- llamó Amidamaru desde su posesión en la espada. El castaño apenas asintió, sabia lo que le diría el espíritu, el ataque que venia no era uno que simplemente pudiera esquivar, tendría que dejar de jugar a la defensiva y empezar con el ataque.

El piso debajo de Yoh empezó a temblar, casi que a palpitar en cuanto Anna detuvo sus manos, el chico saltó con toda su fuerza enseguida mientras que su posesión lo mantenía en el aire como un cohete, desde el aire el castaño pudo ver lo que ya se esperaba, la plataforma parecía un revoltijo de arena movediza que no dudaría en atraparlo en cuanto pusiera un pie en ella, el único sitio que permanecía solido e inalterado era el suelo en donde estaba parada Anna.

-¡QUE! ¡NO ME DIGAS QUE… ANNA PUEDE MANIPULAR LA TIERRA Y LOS DEMÁS ELEMENTOS!- Exclamó un sorprendido Horo viendo la escena con estupefacción.

Len sonrió levemente, definitivamente Anna sería una caja de sorpresas los demás que se habían perdido cuanto más había avanzado durante esos años. -No precisamente-

-Pe…pero entonces ¿cómo?-. Preguntó Tamao con notoria duda.

-Si se fijan bien Anna no está manipulando la tierra- dijo Len sin quitar la mirada de la arena esperando a ver como Yoh escaparía de esta. Horo, Sakura y Tamao lo miraron con duda antes de volver su mirada a la arena de combate.

Yoh sabía lo que debía hacer ya que no podía gastar más furyoku permaneciendo en el aire y que Anna no se lo permitiría por más tiempo, asi que dando un largo suspiro, cerró los ojos, levantó sus brazos empuñando su espada mientras empezaba a descender y arrojo el arma manteniendo la posesión con fuerza al suelo haciendo que parte de este explotara.

-Pero que dem… ahora la tierra va atraparlo apenas ponga un pie en está ¡y ni siquiera va a tener con que defenderse!- gritó Horo esperando recobrar visibilidad después de la explosión.

Pero contrario al pensamiento del Aniu, en cuanto el polvo de la pequeña explosión se disipo Yoh estaba intacto, parado sobre el mango de su espada que al tirarla con fuerza se había clavado en el suelo; y no solo esto el suelo alrededor de la espada había vuelto a la normalidad pero ahora se encontraba lleno de unos pequeños y paralizado seres.

-Son... ¿espíritus de la naturaleza?- dijo con duda Horo

Len asintió levemente con los brazos cruzados.

-¿Es así como Anna controlaba el suelo?-

-Anna puede otorgarles su poder a los espíritus de la naturaleza para que realicen ataques de tal magnitud-

-Pero… como es que pudo encontrar tantos para controlas en un sitio como este?-

-Acaso lo olvidas- dijo con una sonrisa de autosuficiencia Len mirando a Horo – Anna es una de las mejores sacerdotisas que ha existido por eso puede invocar la cantidad de espíritus que necesite, no solo a gran escala, sino que en caso como el de los espíritus naturales sin siquiera usar un rosario-.

Los demás quedaron boquiabiertos ante tal explicación, pero su sorpresa no duro mucho al ver que Yoh empezaba a movilizarse al bajarse de su espada con un pequeño saltó para luego desenterrarla y levantarla.

-¿Entonces finalmente atacaras?- dijo Anna con una sonrisa petulante y tranquilidad.

-Parece que no tengo más opción- respondió el castaño sin mucho ánimo. Yoh blandió su espada de la cual salieron dos potentes ráfagas azules que parecían de aire, pero que al pasar por el campo de batalla golpeaban y paralizaban a los espíritus que Anna había convocado para transformar el suelo, haciendo que este volviera a su estado normal.

La rubia observó como el ataque de Yoh rodeó todo el campo de batalla liberando el suelo de su poder, pero aun así la energía expulsada por la espada de Yoh ni siquiera se acercó a ella que permanecía en guardia con su rosario frente a ella esperando.

-Pensé que ibas a comenzar tu ataque- dijo la chica al ver la energía desaparecer.

Yoh sonrió levemente. – Usar ese ataque directamente hubiera resultado en mi contra, tal como le pasó a la chica con la que peleaste en la primera ronda-.

Anna sonrió también, definitivamente Yoh era tan observador o más de lo que ella recordaba, ya que como el lo habia dicho si Yoh hubiera lanzado energía como la que acababa de liberar contra ella, la chica lo hubiera absorbido con su rosario para devolvérselo tal como lo habia hecho con Tenten.

-El tiempo se agota- le recordó Anna – ¿no crees que deberías empezar a tomar esto enserio?-

Yoh pasó pesadamente saliva, ya se imaginaba a lo que Anna se refería con eso, más cuando la chica estiró su rosario que comenzó a brillas y alargarse para atrapar a Yoh. El rosario parecía tener vida propia ya que perseguía a Yoh por toda la plataforma, el castaño sabía que no debía dejarse tocar y mucho menos atrapar por el rosario, más teniendo en cuenta la poderosa y misteriosa aura que despedía; cuando Yoh vio que empezaba a quedarse sin espacio ya que empezaba a formarse un laberinto entre las cuentas (las perlas del rosario) decidió girarse y detenerlo con su espada, cosa que no salió muy bien ya que en cuanto su posesión y la de Anna hicieron contacto sintió una gran descarga pasar por su brazo.

-AAAA!- se escuchó un grito un tanto ahogado salir de la espada de Yoh.

-Amida!, ¿te encuentras bien?- Dijo un preocupado castaño saltando hacía atrás y esquivando las otras partes del rosario.

-Amo Yoh, el poder del rosario, casi me extrae de la espada, pudo haber terminado la posesión- respondió el espíritu del espadachín.

Yoh miró alrededor analizando la situación, se estaba quedando sin espacio a donde correr y por lo que decía Amidamaru, no podría detener ese ataque atacando el rosario, la única opción que quedaba era hacer lo que menos quería, atacar directamente a Anna.

Anna empezaba a impacientarse, en verdad Yoh iba a seguir simplemente escapando y evitando sus ataques, ¿¡Qué clase de pelea era esa!?

Desde debajo de a plataforma varios se preguntaban lo mismo, ¿a dónde se había ido todo el poder que tenía Yoh? Porque solo parecía escapar del encuentro, el no era un amante de las peleas, pero tampoco era un cobarde que huía de ellas, menos en una amistosa como la que debía de ser con Anna.

-VAMOS YOH!- Gritó Horo animando a su amigo -MUÉSTRALE DE QUE ESTAS HECHO!, HAZLO POR MI Y POR TODO EL SUFRIMIENTO QUE NOS HIZO PASAR CON SUS INHUMANOS ENTRENAMIENTOS!-

-Vamos Yoh!- secundo la prometida de Horo.

-ACABA CON EL!- Gritó Takato, animando a la rubia ya que sabía que su esposo no era de los que animaban abiertamente, ganándose una mirada fría por parte de su hermana. Len apenas chasqueo la lengua, mientras Tamao sonreía a los dos en la arena.

Yoh observo a los demás como meditando sobre el momento, a el no le importaba tanto ganar, pero tampoco podía perder así como así, menos después de ver cuanto se había esforzado Tamao, sopesaba todo aquello mientras esquivaba los ataques del rosario, aun asi lo que más tenía peso en su mente era Anna, más exactamente el estado de Anna. El chico miró de reojo a la rubia, parecía empezar a molestarse, ya se imaginaba el porque, miró el rostro de la chica y luego por un momento posó su mirada en su vientre, tal vez y solo talvez podría acabar con la pelea sin tener que hacerle daño a ella ni al hijo de Len, sería complicado pero no imposible, asi que con esa resolución en mente el castaño dio un largo salto en la dirección que menos se esperaban.

Yoh aterrizó enseguida frente a Anna haciendo que esta frunciera el ceño al verlo tan cerca a ella, la cara de Yoh no era de enojo, pero tampoco era la de su típica tranquilidad y alegría, parecía serio, y bastante. Sin siquiera parpadear o intercambiar una palabra Yoh levantó su mano y tomó la de Anna, más exactamente la mano en que la chica sostenía el rosario. La chica se paralizó por un momento hasta que empezó a sentir como la mano de Yoh la quemaba, por lo cual intento retirarse del agarre, sin embargo, todo esfuerzo parecía inútil, y no por que Yoh no soltará el agarre sobre la mano de la chica, sino sobre el rosario.

-¡Que demonios!- pensó para si misma Anna intentando arrebatar sin éxito las blancas perlas del agarre de Yoh. El rosario que tanto se había expandido por todo el campo de batalla intentado atrapar a Yoh comenzaba a retraerse lentamente, dejando de ser así una amenaza.

Anna no entendía lo que pasaba, se supone que Yoh no debería poder tocar el rosario, no sin perder su posesión; pero cuando lo analizó mejor lo entendió, no había contacto como tal entre el rosario y la posesión del chico, lo que había era un contacto entre Yoh y el rosario y no era contacto normal, Anna podía sentir como la energía que ella transmitía por las perlas empezaba a ceder, y cedía por que algo la estaba empujando, algo bastante fuerte y cálido.

Anna miró al chico frente a ella, aunque parecía inalterado no lo estaba del todo, parecía empezar a sudar. Allí fue cuando todo encajo para la rubia, Yoh sabía que Anna podía absorber su poder o el de su espíritu acompañante a través del rosario, por lo cual el chico decidió usar su ataque en su contra empezando a pasar a propósito su furyoku a través del rosario, que como ella y todos los presentes sabían después de su encuentro con Hao, si se sobrecargaba se podría reventar.

Anna no lo pensó más sintiendo que el rosario estaba casi en su límite, se soltó del arma dando un rápido saltó hacía atrás, ya que al abandonar el rosario quedaba un tanto desprotegida.

Yoh apenas vio que la chica dejaba a los 1080 dejo de pasar su energía al rosario ya que aunque sus niveles de furyoku eran altos, no eran infinitos y definitivamente esa pelea aun no acababa.

-Sin su rosario la señora Anna estará en desventaja- dijo con algo de tristeza Tamao, ella iba tanto por Yoh como por Anna, asi que la ventaja de uno o del otro no la alegraba del todo.

Len bufó por lo bajo, como si hubiera encontrado el comentario de la pelirrosa gracioso.

Yoh miró a Anna, sabía que le acababa de arrebatar su arma principal, de seguro las cosas se calmarían un poco, pero después de todo se trataba de Anna, quien no solo no se rendiría, así como así sino que tendría más de un as bajo su manga.

-Jum 5 años- dijo Anna de manera acusadora rompiendo el silencio – ¿5 años y eso es lo mejor que puedes hacer? -. Yoh no dijo nada, sabía mejor que caer en las provocaciones de Anna. La rubia soltó un largo suspiro, habían pasado 30 de los 40 minutos y no parecía que Yoh tuviera la menor intensión de atacar. -Será mejor terminar con esto-. Dijo la chica de manera cansada y resignada.

La rubia sacó de su bolsillo tres papeles que al poner entre sus dedos enseguida se consumieron por el fuego. Genki y Goki reaparecieron enseguida, al parecer Anna podía invocarlos como Hao con etiquetas y pergaminos sin necesidad siempre del rosario. Yoh arrojó el rosario de Anna fuera del campo de batalla para luego saltar fuera del camino de los dos demonios y finalmente empezar a devolverles el ataque, si acababa con ellos Anna no tendría con que luchar y la pelea acabaría, o al menos eso esperaba.

Yoh le devolvió unos cuantos golpes a los demonios hasta que estos dieron un largo saltó en el aire, la visibilidad empezaba a verse afectada por la enorme cantidad de nieve que empezaba a caer por lo cual Yoh perdió de vista a los demonios por unos segundos hasta que volvieron a aterrizar en el suelo frente a el, pero cuando lo hicieron definitivamente no eran los mismos, y no solo eso, ya no estaban solos.

Yoh vio la extraña figura frente a el con duda, no se lo habia imaginado, cuando Anna quemó las etiquetas no habían sido dos, sino que en verdad tres, ahora una tercera e impactante posesión estaba ahora frente a él.

-fiuuu- soltó a modo de silbido Takato observando la pelea. -Con que los rumores eran ciertos, a tu esposa le fue otorgado uno de los guerreros legendarios de la dinastía Tao-.

Len asintió y respondió viendo la imponente posesión creada por Anna. -Pocos en la dinastía han sido merecedores, por no decir capaces de manejar tal poder-.

-Vaya- dijo sorprendido Takato - ¿Y ese es?-

-El subteniente y mano derecha de Bason-

-Una coincidencia muy grande o casi que una metáfora para tu caso con Anna si me lo preguntas-. Se burló el chico. Len sonrió, definitivamente el también pensaba lo mismo, asi que no, no era solo una coincidencia.

Frente a Yoh se encontraba un enorme guerrero, en su opinión bastante parecido a Bason, no solo por sus rasgos sino por ciertas partes de su armadura, sin embargo este soldado tenia rasgos que Yoh reconocería donde fuera -No solo tiene el hacha de Goki y el escudo de Zenki, sino que su piel parece recubierta por la piel de ambos demonios- pensó Yoh para si mismo bastante impresionado.

Anna había fusionado a sus dos demonios con el espíritu que se le había concedido como matriarca y cabeza de los Tao, una combinación en verdad poderosa.

Yoh bloqueó el primer golpe del soldado con su espada, y aunque su cara no lo demostrara, le había costado bastante trabajo, los golpes empezaron a ir y a venir de manera cada vez más fluida, definitivamente Yoh solo se estaba librando por su increíble velocidad ya que parecía estar casi que a la par con la invocación de Anna.

Anna veía con intensidad la pelea ya que transcurría a alta velocidad, a decir verdad mantener tal posesión empezaba a agotar la energía que le quedaba y más por cuanto gastaba de foryoku respondiendo y reparando los daños causados por la espada de Yoh. Anna miró por un momento al lado de la arena, el rosario de los 1080 estaba por fuera, podía invocarlo para que fuera hacia ella, pero requeriría gastar mas energía que ahora estaba concentrada en su posesión y no podía simplemente desperdiciar mas por la intensidad de los ataques de Yoh; la chica miró el reloj junto a la arena de a batalla, quedaban un poco menos de 5 minutos, lo mejor seria apostarle todo a su guerrero, asi que pensando en acabar la batalla de una buena vez hizo unas cuantas señas con sus manos llamando por un rápido momento la atención de su posesión.

El enorme soldado dio un salto hacia atrás mientras levantaba su hacha sobre su cabeza para luego clavarla en el suelo en una manera un tanto conocida para varios allí.

-Ese ataque…- dijo Horo con los ojos muy abiertos

-Se lo enseñe yo- dijo Len con orgullo viendo como luego de que el hacha impactará el suelo, de este emergían a toda velocidad varias hachas y cuchillas dispuestas a empalar todo en su camino, a lo largo de toda la plataforma.

Yoh quien en realidad no esperaba que Anna hiciera un ataque tan… típico de Len apenas saltó para esquivar las armas que salieron de golpe del suelo para luego ser pateado con fuerza por la espalda desde el aire por la posesión de Anna.

-AMO YOH!/ YOH!/ JOVEN YOH!- Gritaron en unisonó Amidamaru, Horo, Sakura y Tamao al ver que Yoh caería de frente contra las filosas armas y de seguro terminaría empalado. Aun asi Yoh transformó la posesión de su espada a la de un tipo de escudo cayendo sobre este y rompiendo varias de las armas en su aterrizaje.

Anna por su parte miraba como Yoh se paraba con dificultad, definitivamente el golpe lo había afectado en algo, más considerando que había recibido varios rasguños y cortadas con la caída. La chica dio un largo suspiro y camino hasta el castaño con aparente tranquilidad mientras las diferentes cuchillas empezaban a desaparecer a su paso.

Cuando Yoh vio los pies de Anna frente a él se terminó de levantar para quedar frente a ella.

-Eso en verdad dolió- dijo intentando bromear el chico sosteniendo su costado donde de seguro se habría golpeado.

Anna lo miró con su típica frialdad y algo de aburrimiento, entendía que Yoh no era de los que peleara solo por que si, pero era algo insultante para ella que ni siquiera hiciera el esfuerzo cuando ella lo hacía. Es decir ella no estaba apuntando a matar, ¿que no podía el hacer lo mismo y darle la satisfacción de una sana pelea después de todo?.

La chica levantó su mano con tranquilidad, no tenía sentido si quiera preocuparse por guardar energía o siquiera ponerse en guardia cuando Yoh definitivamente no haría más. El rosario de los 1080 brillo y enseguida empezó a flotar dentro de la plataforma al encuentro de Anna.

-Decepcionante- dijo por lo bajo Anna a Yoh. Dicho esto la chica apretó su rosario alistando su último ataque, quedaban menos de 2 minutos para finalizar la batalla. Yoh apenas y levantó su espada listo para repeler lo que sería de seguro el último ataque, lo que ni el ni Anna tuvieron en cuenta en ese momento era la cantidad de energía con la que ya estaba cargado el rosario ya que apenas este hizo contacto con la espada del chico intentando repeler automáticamente el ataque, las perlas empezaron a brillar con intensidad mientras se agrietaban.

-No… no puede ser- fue el último pensamiento de la rubia antes de que el rosario explotara con fuerza casi que en su cara.

-DING! DANG! DONG!- Anunció el sonido de la campana dando por terminada la pelea. Tanto los espectadores como los monjes de Asin esperaban con ansias a que el polvo levantado por la inexplicable y repentina explosión les dejara ver el resultado.

-TIEMPO!- Gritó uno de los monjes subiendo a la plataforma -EL RESULTADO DE LA BATALLA ES… UN EMPATE-

En cuanto el aire se aclaró lo primero que se podía ver en el destruido campo de batalla fue a un inconsciente Yoh de espaldas contra el suelo.

-¡JOVEN YOH!- grito Tamao subiendo con afán a la plataforma seguido de Horo y Sakura.

Len y Takato tampoco se quedaron atrás, en cuanto pudieron saltaron a la plataforma en búsqueda de Anna, ya que al menos desde donde estaban y con el polvo y escombros en la pista no tenían visibilidad de la chica. Sin embargo la búsqueda fue rápidamente concluida cuando los monjes levantaron a Yoh con cuidado para ponerlo en una camilla y llevarlo a la enfermería, ya que al mover al chico pudieron ver que la rubia se encontraba junto debajo de este.

-Anna- pensó Len con preocupación Len acercándose a su esposa -¿Qué fue lo que sucedió?-.

Los pensamientos de Len fueron cortados por uno de los monjes. -Lo mejor será llevarla a la enfermería y mantenerla en observación al menos mientras despierta ya que puede estar aturdida por el golpe y la explosión, aunque gracias al chico Asakura no parece tener mayores daños-

Len la miró por un largo momento antes de asentir y ver como los monjes trasladaban a Yoh y Anna en las camillas.

-Señor Len- dijo Kabuto llegando a donde el chico quien apenas se agacho como observando algo en el suelo. -¿Quiere que arregle que la señora sea trasladada a un hospital?, es decir acá solo podrán atenderla en la enfermería del templo ya que en el pueblo de por si no hay un hospital-

Len tomó algo entre sus manos para examinarlo con cuidado, mientras respondía casi que sin cuidado a su empleado -La única manera de llegar a una ciudad u otro pueblo es por aire, y parece que se avecina una tormenta, esperaremos esta noche y depende de como siga en la mañana pensaremos en un traslado-

Kabuto asintió y se marcho viendo que Len estaba hundido en sus pensamientos y que por el semblante del horroroso clima tenia razón.

El pelinegro observó por varios segundos lo que había encontrado en el suelo de la plataforma -Entonces la explosión fue causada por los 1080, ¿pero como?, el rosario había sido no solo arreglado sino que perfeccionado, ¿cuánto poder se requiere para que suceda esto?- meditó Len antes de guardar el pedazo roto en su bolsillo y seguir a los demás a lo que de seguro sería la enfermería.

Len no había estado antes en la enfermería pero reconocía que era tal como Horo se la habia descrito días antes cuando su prometida era quien estaba allí, era una especie de cabaña, pequeña, rustica al pie de la montaña, un tanto retirada del templo, con tan solo una habitación para tres camillas y un baño, definitivamente no el mejor lugar para tratar a alguien verdaderamente herido, pero gracias a los grandes espíritus ni Yoh ni Anna lo estaban, estaban un tanto golpeados e inconscientes pero fuera de todo peligro.

Len acababa de despachar a Kabuto y Brigita ya que por como estaba el clima si no se marchaban en ese momento tendrían que pasar la noche junto a ellos en la pequeña enfermería donde no tendrían un lugar cómodo ni para dormir, observaba a Anna quien seguía inconsciente desde la batalla, cuando una voz lo sacó de sus pensamientos.

-Felicidades- Dijo Horo entrando al sitio. Len lo miró con extrañeza, no entendía que tenia ese momento para merecer una felicitación. Horo viendo la confusión en su amigo aclaró. -Pasaron a la final con el mejor puntaje-.

Len había estado pensando en varias cosas desde que había terminado la pelea, por lo cual ni siquiera se fijó en eso hasta ese momento, pero Horo tenía razón. Tamao e Yoh habían empatado en sus peleas (0,5+0,5) teniendo entre ambos 1 punto; los Yaru habían perdido 1 pelea y empatado la otra (0 + 0.5) tan solo habían conseguido 0,5 puntos, mientras que el había ganado su batalla y Anna empatado (0,5-+1) dándoles un total de 1,5 puntos.

Dentro de todo tenía algo por lo que alegrarse, aunque no del todo, su victoria y la de los Asakura solo significaba, se enfrentaría con Yoh en la final. Len no pudo evitar girar levemente y ver al castaño que se encontraba en la misma habitación descansando en otra de las camillas. Lucharía nuevamente con su amigo, después de 5 años, ¿Qué tan diferente seria esa ocasión? Luego de ver la pelea entre Yoh y Anna, se daba una idea de que bastante.

Horo acompañó por un largo rato a Len y Tamao quienes cuidaban pacientemente de Yoh y Anna luego de que el doctor que los había revisado se marchara, al parecer el más lastimado era Yoh, no solo por los golpes que recibió durante la batalle sino por que se llevo la peor parte de la explosión, aun asi no tardaría en despertar y empezar a recuperarse.

Eran cerca de las 5 de la tarde cuando Tamao decidió que ya que al parecer pasarían la noche allí lo mejor sería ir buscar algo de comida y ropa no solo para ellos sino para cuando Yoh y Anna se despertaran por lo cual le encargó a Len que por favor cuidara de Yoh mientras ella iba por todo hasta la casona en que se quedaban. Len aceptó al fin y al cabo también pensaba que seria lo mejor dadas las circunstancias. Había pasado un poco más de una hora desde que Tamao había salido cuando Len se percató de dos cosas, la tormenta de nieve afuera empeoraba exponencialmente y Tamao estaba tardando demasiado.

-Bason- llamó Len a su espíritu acompañante quien enseguida apareció junto a él. -Tamao, ¿sigue en la casona?-

-Ire a investigar señorito-

Luego de eso Bason desapareció, pasaron un poco más de 10 minutos antes de que apareciera nuevamente con una alarmante noticia.

-Señorito! La señorita Tamao necesita ayuda!- Len enseguida se levantó del sitio para seguir a su espíritu quien mientras le explicaba la situación. -Fui a verificar si la señorita Tamao seguía en la casona como usted me encargó, pero una vez allí los demás me informaron que había regresado a la enfermería hace más de media hora, por lo cual recorrí el camino pensando que tal vez por el clima se estaba retrasando, pero no fue asi, la señorita está peleando-.

-¿Peleando?, ¿con quién?-

Len no tuvo que alejarse mucho de la enfermería cuando la respuesta se presentó ante sus ojos.

-Oliver Yaru- dijo Len con frialdad llamando la atención del excompetidor.

Oliver, quien tenía a Tamao agarrada por el cuello sosteniéndola frente a él sonrió con sadismo, había emboscado a Tamao al sentirse inconforme con como había terminado su pelea esa tarde, era su oportunidad de arreglar cuentas. -Por un momento pensé que se atravesaría nuevamente Asakura-

Len formó su posesión, claramente Tamao no estaba en condiciones de pelear más. -El se encuentra indispuesto por el momento, pero yo puedo tomar su lugar por ahora-.

Oliver tiró a Tamao a un lado preparándose para el ataque, la chica cayó con fuerza sobre la nieve que se habia amontonado alrededor totalmente inconsciente.

-¿Qué eso mismo le dijiste a tu esposa para que dejara de ser su prometida?- se burló Yaru haciendo crecer la ira de Len.

La pelea entre Len y Oliver empeoraba con cada momento, no solo por el inhóspito clima sino por la intensidad de los ataques, el Yaru iba con todo lo que tenia lo que significaba que Len no solo batallaba contra la nieve de la tormenta sino contra la tierra y los rayos que su enemigo tan hábilmente manejaba, aun así el shaman chino se las arregló para llevar la batalla a un punto crítico y casi qué final.

-Parece que eso es todo- dijo Len sudando y sin aliento viendo el estado de Oliver.

Aun así, eso solo encendió la decisión de su oponente que concentrando la energía que le quedaba empezó a manipular nuevamente la tierra y el rayo haciendo temblar con violencia el sitio.

-Asi es, eso es todo- dijo Oliver con confianza

Una gran porción de tierra se levantó formando una gran ola que enseguida arremetió contra Len, el pelinegro necesitaba saltar fuera del camino, pero tampoco podía arriesgarse a saltar y ser golpeado por los rayos manipulados por Oliver, por lo cual Len hizo lo único que pudo al correr hasta donde Tamao, quien seguía desmayada a unos pocos metros, y crear un escudo para protegerlos a ambos de la avalancha de tierra.

Uno, dos, tres y hasta cuatro minutos estuvieron enterrados Len y Tamao bajo la avalancha de tierra creada por Oliver, el chico era en verdad fuerte, era una suerte que no hubiera en verdad matado a Tamao esa tarde o durante la emboscada. Con la fuerza que le quedaba Len salió con la chica en brazos de su entierro, no perdió ni un segundo para mirar alrededor, parecía ser que la avalancha de tierra de Oliver había sido peor de lo que había pensado, considerando que había sepultado hasta el sitio en donde se encontraba el cansado chico al lanzar su ataque final y habia alcanzado parte de la enfermería que estaba a unos cuantos metros.

Una vez Len desvaneció su posesion Bason apareció junto a el. -Parece ser que el chico fue arrastrado por su propia avalancha-

Len soltó un cansado suspiro -Lo mejor será llevarla a la enfermería- dijo refiriéndose a la inconsciente Tamao. El shaman apenas y se dio la vuelta cuando sintió otro enorme temblor, mucho peor que el que habia se habia causado con la ola de tierra.

-Señorito! ¡Una avalancha!-

Len apenas y pudo correr con Tamao en sus brazos cuando la montaña frente a el pareció empezarse a derrumbar. Todo pasó en un abrir y cerrar de ojos, Tamao y Len siendo alcanzados y arrastrados unos cuantos metros por la nieve que habia descendido a gran velocidad de la montaña, el chico levantándose y retomando a Tamao en brazos para girar y encontrarse con la peor de las vistas.

-¡¿Dónde demonios está la enfermería?!-

Dentro de la pequeña cabaña Anna empezaba a moverse en la camilla, llevaba ya un rato sintiendo extrañas vibraciones en el aire, probablemente el encuentro de dos fuertes furyouku y de repente un fuerte temblor.

-umm, ¿Qué sucedió? ¿donde estoy?- dijo la chica para si misma despertándose

-¡Señora Anna!-

Anna empezó a sentarse en la camilla con lentitud, se sentía algo mareada y le dolía la cabeza, de seguro se había golpeado. Aun así cuando pudo enfocar su vista vio frente a ella a -¿Amidamaru?-

El espíritu asintió levemente mirándola con algo de preocupación y una pequeña sonrisa.

-¿Dónde…-

Sin embargo la pregunta de la chica fue interrumpida por un segundo y mucho más fuerte temblor.