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-Aмаήтэs.


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La debilidad de un título, la fuerza de un corazón.


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Sentí una fuerte puntada en la cabeza y me di cuenta que mis ojos se comenzaban a cerrar.

Solté un quejido al intentar moverme, el dolor era desagradable, constante, se extendía por todo mi cuerpo como si quemara.

Abrí mis ojos, estaba todo borroso. Tomé asiento con las fuerzas que me quedaban y aguardé a que el mareo desapareciera y mi vista se normalizara. Suspiré al alzar mis parpados por segunda vez y comprobar que podía ver, descubrí mi cuerpo y lo encontré lleno de cortadas, aparentemente aún abiertas, eran pequeñas pero algunas parecían ser profundas.

Mis ojos se aguaron y me sentí torpe por ello.

Por fin despiertas...

Los ojos blancos.

Las lágrimas fluyeron con más fuerza. ¿Cómo no pude reconocer ése cabello? Intenté limpiar mis ojos para asegurarme que estaba bien lo que veía, que no era una mentira. Al comprobarlo mi corazón se aceleró.

Neji...

Me pregunté mentalmente si era correcto llamarlo primo ó por su nombre. Había pasado demasiado tiempo.

Hinata—Me sonrojé ante su dureza, cohibida.

Siempre que pensaba en él, lo veía como un niño, jamás como el hombre que se erguía frente a mí. Intenté calmar mis sollozos, mis lágrimas no paraban de caer, y no estaba segura si era por la felicidad de tenerlo allí, por la calma que me producía el pensar que él volvería a protegerme como antes ó si era por la rabia de seguir en aquella realidad; sola, en un prostíbulo, sin Gaara. De una manera u otra, había deseado con todo mi corazón que quién me salvara fuera Gaara, aún ahora, después de todo lo que había sucedido, lo sentía como mi salvador. Pero ya no era así, era Neji quien me había salvado, ahora estaría bien junto a él, las cosas mejorarían y no tendría por qué seguir pensando en Gaara.

Así que eres una prostituta.

Mis pensamientos se detuvieron junto a mis movimientos, mi corazón se estrujó. Y aún cuando aquellas palabras me dejaron en un estado de perplejidad, pero era consciente de mis lágrimas, las cuales no dejaron de caer. Él miró con asco el lugar al que le decía hogar.

¿Dime por qué has terminado así?
Mi esposo me engañaba.

Respondí automáticamente, como si deseara no dejarlo hablar y protegerme de lo que sentía que se avecinaba. Él volteó a verme. Y con su mirada fría ahogó todo intento de valentía en mí.

Me engañaba con la mujer que me atendía y yo... Yo decidí tener un amante... Pero.
Tch... Te descubrió—Alcé la vista—Tan torpe como siempre, eres una cualquiera, no puedo creer cuán bajo has caído.

Mi cuerpo vibró de furia. Tenten entró junto a una de las chicas que trabajaba allí, Kin. Ambas se alegraron al verme despierta, pero las lágrimas en mis ojos las alertaron. Tenten me conocía y al ver la contracción en mi cuerpo supo que algo iba mal.

Avanzó como una sumisa criada, se dispuso a curarme mientras Kin esperaba en la entrada de la puerta, consciente de la mala aura.

Algo en mí interior se rompió en miles de pedazos, mis lágrimas pararon de salir y aferré con fuerza las sabanas entre mis manos, estaba cansada de sentirme tan humillada, no tenían derecho. No lo tenían.

¡Tú no me llamas puta! —Gruñí— ¡Toda mi vida fui humillada, por ti, por mi padre y por Kiba! ¡Pero él no me humillaba! ¡Él me miraba! ¡Pensé que estaría conmigo, a diferencia de ti! ¡Estaba lista! ¡Estaba perfecta a su lado, porque con sólo decirme te amo me sentía feliz! —Sus ojos me miraron confundidos— ¡Todo me daba igual porque lo había encontrado! ¡Pero él me dejo! ¡Prefirió la venganza, y me estoy recuperando! ¡No pretendas que me disculpe por como decido reparar lo que, en gran parte por tú culpa, se rompió! ¡No sé qué sucedió con Gaara! ¡No sé lo que sucedió con tú padre! Pero… —Me detuve, atragantándome con mis sollozos—Pero no permitiré que me llames puta de ésa manera, así como tampoco permitiré que me vuelvan a arrastrar en el suelo por sus estupideces de macho, cuando sólo demuestran una falta de inteligencia inimaginable.

Me levanté como pude y, manteniendo una posición erguida le señalé la puerta.

Ya no te necesito…

Él me miró con el seño fruncido. Avanzó fuera de la habitación como si estuviera a punto de matar a alguien. Contuve mi respiración hasta que me sentí lo suficientemente segura como para derrumbarme. Me dejé caer y escuché lejanamente el grito que Tenten dio al verme caer. Deseaba perder la conciencia pero me mantuve lo más despierta que pude. Era una mujer fuerte, y aún si no lo era, debía llegar a serlo.

Las palabras de Tenten sonaban lejanas, no les tomé importancia. Me mantuve quieta en el suelo, ella dejó de parlotear y me abrazó.

Estoy tan orgullosa de usted, Señora Hinata.

Sonreí interiormente, cerré mis ojos y descansé entre los brazos de mi dulce Tenten.

Era suficiente para ése día.

*

Mis manos recorrieron su espalda amplia. No tenía cabeza para nada, sólo podía sentir como entraba en mí una y otra vez, expandiéndome. Mi corazón hacía eco en mi mente mientras mis gemidos parecían alentarlo a aumentar el ritmo.

Mis labios lo buscaron desesperadamente y mis manos se perdieron en sus cabellos color sangre. Mordisqueé su labio inferior y él sonrió divertido mientras me sonrojaba más.

No deseaba abrir del todo mis ojos, deseaba quedarme con la visión de su cuello grueso, marcado por el esfuerzo, sus labios con una maliciosa sonrisa, sus mejillas adornadas por sus patillas. Su cuerpo sobre el mío.

No deseaba ver sus ojos y ver que no eran verdes.

Abrí mis labios para gritar su nombre mientras alcanzaba el orgasmo. Él se salió de mí con rapidez antes de alcanzar el clímax. Termino sobre mi cuerpo, jadeando con placer con locura, podía sentir ése líquido blanco caer sobre mí. Mientras se vestía y me miraba triunfante desde la puerta, abrí mis ojos. Aquél no era Gaara, él no iría a un lugar como este, tenía a su mujer personal.

Suspiré cansadamente. Tomé mis ropas y me vestí con lentitud. Era mi tercer cliente. Estaba agotada.

Salí de la habitación y caminé por los pasillos dorados del lugar, adornados por cuadros eróticos y candelabros. De cada puerta salía un sonido diferente. Le habían dado una habitación a Neji, hacía dos días no salía de ella; estaba comenzando a preocuparme, así que, ya que había cubierto la cuota del día, me dirigí hacia su habitación. Hablar con él no dañaría a nadie.

Crucé hacia las habitaciones de las chicas, el color beige terminaba en aquél punto, y la madera desgastada y carcomida era el detalle más interesante del lugar. Suspiré cansinamente al ver las escaleras.

¿Hina? —Me volteé para encontrarme con el cabello desordenado de Kin—Hay alguien que te busca.

¿Hun?

Abrí mis labios para preguntarle quién era, pero ya había desaparecido para ése entonces, curiosa camine hasta la sala de espera personal de mi señora, imaginé que era allí donde estaba aquella persona, no tenía en mente quién podría ser, quizá era algún amigo de mi primo Neji, quien lo buscaba por el apellido Hyūga y habían pensado que era para mí.

Entré a la habitación dándole la espalda a aquella persona y al girarme me encontré con quien menos deseaba en ése momento. Él se volteó tan galantemente como siempre.

Hinata

Mi corazón vibró al escuchar mi nombre de sus labios.

Gaara.

Mi voz sonó demasiado dura y él lo notó.

-

No entendía qué sucedía conmigo. Desde que había llegado al prostíbulo ó posada de placeres como muchas de nosotras preferíamos llamarlo, había pensado sólo en una cosa: en el hombre que se encontraba delante de mí. Sólo llegaba a mi mente su hermosura, su perfección, su galantes, el amor que solía profesarme y sólo llegaba a ver tales cosas porque me había bloqueado ante cualquier hecho que me recordara lo malo. Pero al tenerlo frente a mí, todo me golpeó en la cara.

Esto que vivía era por él, y mientras yo parecía envejecer cada día más, pasando hambre, siendo tomada en brazos de hombres que ni siquiera conozco, todas las noches, él permanecía siendo perfecto.

Miles de cuestiones que habían cambiado en mi vida y que eran simples desgracias, cada una de ellas desembocaba en él.

Él era el culpable. Él se la pasaba haciendo el amor con Sakura, a quien amaba—A ella, no a mí—mientras yo me conformaba con aquellos pelirrojos que me dejaban soñar en paz. Mi mirada se afiló. El tenerlo frente a mí era sólo una ayuda a que el odio que sentía, aumentara en mí.

¿Cómo estás? —Preguntó. Aparentemente divertido.

No mejor que tú.

Bajé la mirada, debía ser fuerte. Me deslicé hasta tomar asiento en el mueble, y sin ánimos de que se me acercara—Porque aquello tendría fatales consecuencias—apoyé las piernas en el resto. Ocupando todo el espacio, adoptando una posición que era preferida entre mis clientes. Él me observó desde mi pierna descubierta, pasando por el escote de mi pecho y los trozos de telas arrancadas por aquél pelirrojo, hasta mi rostro.

Sabía lo que él veía. Una mujer demasiado sensual, con los labios rojos, con rastros de piel al descubierto, tentadora… Pero había más que eso. Una mujer demasiado cansada como para levantarse, que esperaba a que la abrieran de piernas y le dejaran el dinero para poder comer, con los labios rojos por todos los hombres que se tomaban una libertad que no tenían, con rastros de piel al descubierto, intentando ocultar los cárdenos en su cuerpo, muerta… Muerta en vida.

Abrí mis labios y la pregunta casi se desliza por ellos. ¿Ves la verdad, Gaara?

¿Qué quieres?

Vine a pagar por mi puta.

Dejó una cantidad de dinero sobre la mesa. Mis lágrimas humedecieron mis ojos y para ocultarlo fijé mi rostro en la pieza de madera, parpadeando hasta lograr que las lágrimas se fueran.

¿Por qué te has hecho prostituta? —Pude percibir un matiz parecido a rabia en su tono de voz.

Bueno—Sonreí de medio lado, alzando mi rostro hasta toparme con el suyo—Te amaba, así que… Ya que tú corazón le pertenecía a una prostituta como Sakura—Hice una pausa analizando su rostro calmo— ¿Qué más daba quitar la barrera que nos separaba a ella y a mí? Ahora somos iguales, aunque, he terminado por tomarle el gusto ¿Sabes? —Mi sonrisa aumentó—Es un alivio, pues me habría sentido avergonzada después darme cuenta que tú ya no me interesas.*

Él sonrió como si aquello fuera divertido. Yo le respondí la sonrisa y su mandíbula se tensó sin perder esa sonrisa.

¿Has visto a Neji? —Me preguntó.

No—Dije mientras tomaba el dinero y lo metía dentro de mi falda, me levanté— ¿Ya puedo irme?

No—Su voz

Caminó sin detenerse hasta mí tomando mi muñeca entre sus manos, con furia y odio.

He pagado algo extra para que me atiendas, deberás cumplir con tú trabajo.

El aire comenzó a faltarme cuando él se pegó a mi cuerpo.

Oh, pero ya tienes quién te atienda en casa—Susurré— ¿Ó es que necesitas de mis caricias?

No seas estúpida Hinata, no eres más que una cualquiera, sólo quiero verte humillada.

Me dolía, él no entendía cuánto moría por pertenecerle, pero me daba asco. Era como revivir esa imagen, esos hombres recorriéndome, penetrándome. Así lo sentía, sentía que quien me había violado era Gaara y ahora le tenía asco.

No temor.

No amor.

Asco.

Me liberé como pude y le empujé, para poder respirar con tranquilidad.

Ya te puedes ir

Por primera vez mostró una mueca distinta a la pasiva ó la sonrisa falsa. Su ceño se frunció, como si no entendiera aquello que le decía.

Volveré.

No le respondí. Pero antes de salir me volteé a verle con una sonrisa.

Dime algo, Gaara—Pronuncié su nombre roncamente, con rabia— ¿Qué es peor, darte cuenta que ya no puedes dañarme, ó ya no ser mi dueño ahora que soy del tipo que te gusta?

Cerré la puerta detrás de mí. Caminé lentamente hasta llegar, una vez más, donde vivía, mis ojos se guiaron hasta la habitación de Tenten, necesitaba llorar, no quería dormir sola, estaba cansada, asqueada y sobre todas las cosas, sentía que me había enamorado más de ése bastardo. Tenía que sacarme este sentimiento y sólo había una forma de hacerlo.

Odiándolo.

Esperaba que él siguiera dañándome, que buscara hacerme trizas para odiarle más.

Entré a la habitación de Tenten y me acosté a su lado, necesitaba descansar. Ella tembló, pero al ver que era yo, me abrazó con calidez. Con dulzura.

*

Miré con horror el cuerpo ensangrentado de mi madre. Grité a todo lo que daban mis pobres pulmones y al sentir como el aire se terminaba caí de rondillas, el humo no me dejaba recuperar el aire, no podía respirar.

¿Por qué pasaba todo aquello? ¿Qué sucedía? Volteé mi rostro y noté que mi alrededor estaba prendido en fuego. No era mi hogar, no era mi casa. Aterrorizada me levanté, antes de salir miré el cuerpo de mi madre y me tragué las lágrimas. Corrí. Corrí sin detenerme hasta que logré dar con una puerta abierta. Necesitaba respirar. Necesitaba salir de allí.

Me detuve y noté que mi vestido estaba prendido en fuego.

Grité por auxilio, intenté salir por la puerta pero algo no me lo permitía. Miré al suelo y noté como unas manos agarraban mis piernas.

¡Para! —Grité.

Miré a mí alrededor. Tenten no estaba a mi lado, el sudor mojaba mi rostro y cuello y mi respiración era acelerada. Me dolía, como si no hubiera podido respirar por horas. Llevé mi mano derecha hasta dar con mi desbocado corazón, como si lograra calmarlo con aquello. Aspiré todo el aire que pude y luego lo boté, logré calmarme.

Seguramente había sido la visita de Gaara, eso era todo. Me levanté de la cama y caminé hacia la cocina, las chicas comían con hambre voraz lo que se preparaban mientras hablaban de su noche. Todas me saludaron al verme pasar. Mis ojeras denotaban que no había dormido bien.

¿Qué pasa Hinata, una noche ardua?

Todas rieron divertidas excepto Tenten. Suspiré cansadamente.

No, e-es sólo que… La visita de ayer me dejó trastornada.

¿Visita? —Preguntó Kin— ¿Qué visita?

— ¿Uh? P-Pero, Kin… —La miré confundida, mi corazón dio un brinco al plantearme aquello—Fuiste tú quien me avisó que un hombre me buscaba…

Uhm… No Hina, lo siento, pero ni siquiera trabajé anoche.

Oh Dios…


D


«Nota de Autor»

Bueno, deseaba esperar a que dejaran más reviews –Suspira- pero creo que es imposible esperar siendo un fic tan malo, así que no puedo hacer esperar a aquellas que realmente disfrutan de éste. ¿Qué puedo decir? Aquellas que intentaban saber quién era el dueño de los cabellos largos acertaron; Neji, quiero aclarar que el diálogo que tiene Hinata con Gaara, al final resaltado con un asterisco, ha sido idea de Chibik-Lady, me gustó mucho como lo había expresado, cambié algunas palabras para que siguiera la corriente de la situación.

Realmente Hinata imaginó esa conversación con Gaara, me preguntaron hace poco que cuándo se verían y será muy pronto, de igual forma, en los capítulos que ya llevo escritos explico mucho, el fic ha quedado algo corto con respecto a la relación de Hinata con sus amigos(Sasu, Naru, Kakashi, Hanabi, etc…) así que sólo esperen a que actualice para que puedan entender qué ha sucedido, de igual forma aclararé lo pasado entre Gaara y Neji, agradezco de antemano sus reviews y espero que les guste el capítulo.

¡Saludos!