La historia original pertenece a Princess Kitty1 y los personajes a Tite Kubo.

Si fuera la lluvia

Había demasiado ruido. Demasiado color. Demasiada vida. Todo el maldito mundo era una molestia. Aun así recordó que la primera vez había sido mucho peor que ese día, cuando al menos una espesa nube bloqueaba el sol infernal, un firme torrente de lluvia humedeciendo el frondoso verde del parque y realzando la melancolía de los edificios grises de la ciudad. Dio la bienvenida a cada gota de agua que caía sobre su ardiente piel, deseando que pudiera hacer algo para calmar el fuego que tenía dentro. Le dolía la cabeza. Un grupo de niños paseando, con idénticos sombreros amarillos, le hizo gruñir.

El mundo era demasiado para él. Tan acostumbrado como estaba a las arenas del desierto, el vacío de la luz eterna, el pálido brillo de la luna que no se imaginaba pudiera quedarse ahí mucho tiempo. Pero ya no tenía sitio entre lo inhóspito y lo familiar. Sus propios compañeros así se lo habían dicho.

- Has recuperado tu corazón- le dijo Nelliel, con una especie de sonrisa anhelante, mientras empujaba a Grimmjow por una puerta para que dirigiera a su nuevo ejército- No perteneces a Hueco Mundo.

El concepto era extraño para él. ¿Cómo podía no pertenecer a un lugar que encajaba con su naturaleza nihilista? Había tenido buenos motivos para decir eso; los demás hollows indudablemente se arremolinarían alrededor del castillo en cuanto sintieran brevemente el latido de un corazón- ¿qué era esa presión de su pecho?- y los dos Espadas restantes podrían solo contenerlos durante un tiempo.

Pero ¿a dónde se suponía que tenía que ir? Las dunas silenciosas, el cielo sin fin, las losas de cemento que formaban los muchos pasillos de Las Noches… eso era su hogar. Así había sido durante todo el tiempo que podía recordar, que realmente no se remontaba tan atrás.

Su vida, sus recuerdos, los acontecimientos de sus días como Espada… nada tenía sentido y, sin una muestra de significado, acababan por olvidarse. Ya no necesitaba romperse la cabeza con esas pequeñeces, mientras pasaba los días- ¿o eran noches?- vigilando a otros hollows en nombre de un amo que ya no tenía. De hecho, lo único que podía recordar al esforzarse en ello, era el día en el que se convirtió en Arrancar, el día en el que la multitud de gritos que había estado ignorando se desvanecieron al fin. Y después de eso…

- … No…

De pronto se quedó sin aire. Unos pequeños temblores le afectaron los músculos. La lluvia y el frío no le estaban haciendo ningún bien, pensó. Necesitaba encontrar refugio, pero no confiaría en ningún extraño en ese mundo ruidoso, colorido y vivo. Incluso a pesar de contar con algo de su poder, se sentía inseguro, vulnerable, como si le hubiesen robado la espada y el escudo en el campo de batalla… obligado a esconderse, como la basura que le rodeaba.

Se había convertido en basura.

Sin motivo, sin propósito ni dirección, sin nada a lo que aferrarse ni idea de lo que hacer, sin un amo al que servir… no valía nada. No tenía recuerdos de una vida humana a la que volver y aun así, probablemente habría cambiado mucho como para reconocerle. Las líneas dibujadas bajo sus ojos, que pudo ver en el reflejo ondeado de un charco de la acera, fueron prueba suficiente de eso.

No tenía ejército del que formar parte, ni ansias de devorar almas. Se había despojado de lo poco que una vez le había definido. Era un alma vacía en un contenedor carnoso, vagando sin rumbo fijo en un mundo de criaturas que jamás podría esperar comprender; lo había intentado, por supuesto, pero había sido tarea imposible.

Decidió que odiaba cómo se sentía, pero el hecho de que pudiera sentir era prueba suficiente de todo lo que había cambiado. Sus ojos verdes pasaron brevemente entre los rostros de los que le rodeaban, algunos de los cuales le miraban, sus ojos cargados de alguna emoción asquerosa como la preocupación o la lástima. Debía de tener un aspecto horrible.

¿Qué movía a esas personas a hacer lo que hacían? ¿A dónde iban y por qué? ¿Qué les hacía despertarse cada mañana y encarar sus trágicas debilidades humanas?

¿Tendrían compañeros que proteger? ¿Tendrían alguien a quien necesitaban derrotar? ¿Alguna tarea rara de importancia aleatoria que cumplir? ¿Estarían bajo órdenes? ¿Las de quién?

Pensó en preguntárselo, pero hubo algo en el fondo de su cabeza que le hizo ponerse ansioso, un temor fuera de lugar que le decía que cada humano tendría una respuesta diferente a esa pregunta. Y de ser ese el caso, ¿qué sería de él? ¿Tendría que buscar su propia misión, su propio significado? ¿Y qué aspecto tendría?

- No tengo…

Cerró los ojos mientras su corazón sufría un espasmo nervioso. Había llegado a la intersección de la cima de una colina, la lluvia cayendo pesadamente en los vehículos que había alrededor. Pero ahora él podía sentirla. Podía sentir la calidez, el refugio que sus pies le habían ordenado a su corazón que buscara, antes de que su mente pudiera opinar al respecto.

Y de pronto supo por qué había vuelto de entre el polvo del viento. No podía entenderlo, pero esa afirmación se había consolidado en él, como un niño preguntándose cómo era posible que las estrellas fuesen una masa de gas y energía ardiendo, mantenidas unidas por un núcleo magnético. Pero no era un niño en sentido literal; sabía que eso había sido posible y que había vuelto a la vida de su forma desintegrada.

El corazón se había formado en lo alto de la cúpula y había unido las piezas. En la cima del mundo- y aun así bajo la luna, incapaz de tocarla por poderoso que fuera- había vuelto de su existencia sin propósito.

Porque sabía lo que significaba ese órgano del tamaño de un puño, que bombeaba sangre por su cuerpo frío, débil y tembloroso.

Significaba un rostro, dos piernas y dos brazos. Significaba una melena del color del pelaje de un zorro, unos ojos de plata que derramaban lágrimas del color de la lluvia que le había mojado por completo y una piel pálida que se coloraba con facilidad. Significaba un nombre que no podía, que no debía pronunciar por miedo a lo que pudiera hacerle en ese estado tan lamentable.

Su cuerpo se giró en dirección a la colina, sus ojos buscando lo que ya sabía que estaba ahí. Justo debajo encontró un parque con un tobogán, un arenero embarrado, un césped extenso y un columpio en el que estaba sentada una sola figura. Con una sudadera con una capucha en forma de cabeza de conejito, esa persona parecía encajar en ese lugar tan infantil, pese a ser mucho más grande que un niño. Y mientras Ulquiorra Cifer, el ex Cuarto Espada en todo su esplendor pseudo humano, bajaba por la pendiente resbaladiza, descubrió que ahí- fuera lo que fuese ese ahí- empezaría a sentirse bien.

Una ráfaga de viento echó para atrás la capucha, revelando un pelo rojo que, igual que el resto del mundo, era demasiado colorido para su gusto. Se soltó las manos para evitar que se cayera, perdiendo el equilibrio del columpio y de pronto Ulquiorra echó a correr, usando la poca energía que le quedaba para alcanzar a la chica antes de que se cayera.

Porque esa mujer, con solo tres simples palabras, había borrado todo lo que él conocía del mundo y de los humanos con quienes ahora compartía forma. Esa mujer, con las pocas palabras que habían intercambiado en esa sombría extensión de blanco y negro, le había clavado unos sentimientos tan horribles como el egoísmo y la envidia, allí donde no debía de haber más que vacío. Esa mujer, con la poca fuerza que poseía, sin invocar ni una sola vez el poder que yacía en sus horquillas con forma de flor, le había destruido y renovado.

Separó los brazos de los costados, apoyando gentilmente sus palmas en los hombros de ella, frenándola antes de que sus dedos se enroscaran en las cadenas que sujetaban el asiento de plástico. Estaba sorprendida; él sintió la tensión en los músculos de su espalda mientras su cuerpo se tensaba. Le apartó las manos tan pronto como se las hubo puesto, sintiendo los restos de su calor que le cosquilleaban su piel fría y húmeda: la calidez de su sangre, las aspiraciones, los latidos del corazón, de su corazón, su corazón

Ella levantó la barbilla, encontrándose sus ojos plateados con los de él, sin que se diera cuenta de que las gotas de lluvia chocaban contra su cara.

- No tengo miedo.

Ella le había ofrecido perdón cuando no se lo había merecido.

- No tengo miedo.

Él había muerto antes de poder verla derramando una sola lágrima por él.

- No tengo miedo…

Él había sacrificado su vida por esa exasperante mujer humana y solo en el último momento había entendido por qué.

- U-Ulquiorra…

Ella era la luna brillante e inalcanzable de ese desesperante cielo negro y él quería que le bañara con su luz para siempre.

Había tanto que podía haberle dicho; la fiebre permitía que su sinceridad se descontrolara en su mente, cosas que jamás habría considerado se adueñaron con sensatez de sus sentidos. Pero su cuerpo estaba cansado. Le había llevado muy lejos y no iría más y el estrés de escuchar su nombre en sus labios le arrebató la poca consciencia que le quedaba. Se convirtió en presa de la gravedad, amigo del suelo. La humedad fría le calmó su cuerpo ardiente.

Viniera lo que viniera después- cómo reaccionarían los shinigami, qué decidiría la mujer- sus ojos no podían verlo y le resultaba completamente desconcertante. Odiaba dejar su destino en manos de sus enemigos, no ser capaz de defenderse lo suficiente en caso de que decidieran deshacerse de él. Pero esperaba, ahora que tenía la habilidad de hacerlo, que hubiese acertado al acudir a Orihime Inoue para que ella decidiera qué hacer con él. Después de todo, había dejado su corazón en sus manos; ella le había dado los medios para alzarse de entre las cenizas. Seguro que tenía un plan.

Le había costado mucho llegar hasta donde había llegado. Ella lo entendería. ¿Dónde si no le mandarían? No tenía ningún sitio más al que ir. Estaba desamparado, era humano… pero daba igual.

Estaba en casa.

/Continuará/

¡Buenas a todos! ¿Qué tal pinta el verano? Espero que bien, que disfrutéis de las vacaciones y que aprovechéis estos días para tocaros las narices de forma bien merecida y que no paséis mucho calor (o frío, según de dónde estéis leyendo). Volviendo al fic, espero que este capítulo os haya gustado mucho, porque a mí me ha encantado traducirlo. Ha sido muy emotivo y lo cierto es que me gusta mucho ver a Ulquiorra en estas situaciones tan "sentimentales" y cómo va evolucionando. Aunque si os digo la verdad, también tengo muchas ganas de ver cómo les va a los demás personajes en el mundo humano. Habrá que esperar. Nos vemos en el siguiente capítulo!

Princess Kitty1: Hi, congrats! I guess when you read this you'll be currently in Colorado, so I hope you're having fun, learning a lot and enjoying it above all. My guess is Ulquiorra will have a lot of trouble making up with his own feelings for Orihime, but I'm lloking forward to see how he'll deal with that. See you in the next chapter and have fun!

Hanasaki95: hola! Espero que este capítulo te haya emocionado igual. Bueno, la autora también suele hablar desde el punto de vista de Orihime en sus demás fics, así que en este supongo que también lo hará. Sobre todo cuando empiece a enamorarse seriamente de él. Habrá que tener un poco de paciencia y esperar. Un beso!

Kuchiki aNgEl: Hola! La gran gracia del fic es ver a un Ulquiorra humanizado, de eso no cabe duda. Ahora solo falta que ellos dos empiecen a acercarse más. La verdad es que no sé cuánto quedará para el próximo "love story", pero seguro que Ulquiorra acaba tan machacado como en este último. ¡Esperemos que no! ¡Un beso!

IrisTohruSohma: hola! Jaja, supongo que a las bibliotecarias les encantará hacerle sufrir. Bueno, yo sigo con la esperanza de que Tite se esté reservando la resurrección de Ulquiorra para algún momento culminante de la historia, porque sin duda será el culmen. Y si siguen vivos Nell y Grimmjow, seguro que mucha gente espera que también le llegue el turno a Ulquiorra. Esperemos que así sea. ¡Un beso y hasta la próxima!

GalateaDreams: hola! Ya, la verdad es que las reacciones de Ulquiorra son tremendas cuando lee estas historias. Entre que no las entiende y que sufre por ellas me da la impresión de que pueden con él. Pero bueno, Ulquiorra está hecho de hierro, así que seguro que no se amilana tan fácilmente. Un beso!

Cindira K. 94: Hola! Me alegra que te esté gustando la historia. Ya, aunque la historia sea diferente a "Musa", se nota mucho el toque de la autora, sobre todo en la caracterización de Ulquiorra. Espero que la historia te siga gustando y nos vemos en el próximo capítulo. Un beso!

Peith: hola! Gracias por los ánimos! Espero que la historia te siga gustando mucho. Un beso!

Helen96: hola! Siento la tardanza; he estado un poco ocupada. Pero bueno, aquí está recién salido del horno el nuevo capítulo. Que lo disfrutes!