Muy buenas a mis viejos (y quizá nuevos) lectores, son ya unos 5-6 años ¿verdad? Ha pasado su tiempo desde que volví a siquiera intentar escribir, pero finalmente les traigo una actualización.

El "¿por qué?" de mi regreso, puede ser que mi antigua musa volviera al ver otra vez la serie de Inuyasha y recordar el porque mi fanatismo por escribir historias alternas.

Pero, puede que este capítulo traiga malas noticias para la mayoría, ya que con el pasar de los años, los gustos cambian y en cuanto a los míos, se han vuelto mucho (BASTANTE) más oscuros de lo que eran hace tiempo

Por eso he hecho unos retoques, y este fanfic pasa a ser para +18.

Las que han llegado a leer hasta este punto y deseen continuar, adelante, las que desean volver, presionen la flecha para retroceder y no regresen por su bien mental.

Disclaimer: Inuyasha y ningún personaje de la serie me pertenece son de Rumiko Takahashi. Este Fanfic esta hecho solo por diversión del autor y para la de los lectores.


Capítulo 11. Influencia oscura.

Pasados unos días desde el encuentro con su madre y el hablar con la joven sacerdotisa que iba delante de él había sido bastante duro, más porque la joven parecía no estar nada contenta con su persona. Después de todo había evadido el hablar realmente lo que ella quería saber, si bien se las arregló para no decir nada relevante, sabía que en algún momento tendría que decirle lo mismo que se atrevió a decirle a su progenitora.
Pero no era el tiempo, aún no podía decírselo a ella.

Suspiró con cierto pesar, desde entonces iban a pie, ya que por sus heridas no podía estar volando demasiado tiempo, eso y que su madre podría retractarse de su reciente "bondad" de dejarlos ir al notarlos volar por sus tierras.

Más el hecho de recuperarse de las lesiones no explicaba el porque sentía un inquietante calor que subía por su cuerpo con cada noche que pasaba, o al menos no lo entendió hasta notar un ligero cambio en su olfato. Miraba de reojo a la chica, la cual no había hecho nada extraño para que su olor cambiara, observó durante de la noche la luna y tuvo un muy mal presentimiento de ello.

—Se acerca... ¿un eclipse? —se llevó una mano al pecho, eso era muy malo.

—¿Te pasa algo? —Le habló desde atrás la joven la cual volvía de conseguir algo de comida —¿Se te abrió alguna herida?

—Ahh...—al voltear a ella y sentir de nuevo su olor la sensación de calor paso a convertirse en una quemazón casi insoportable —. No es nada.

Se alejo de forma instintiva de la fogata que hacía dentro de la cueva que habían encontrado, necesitaba aire urgentemente sin su esencia mezclada. Tomó una bocanada del viento invernal, calmando aquella sensación que tenía en el cuerpo, debía haberlo notado mucho antes, no era normal que estuviera tan débil pero el sello lo había confundido.

—Tengo que alejarme de ella, esto no funcionara mañana... —sintió su respiración jadeante, era un esfuerzo para él estar expuesto de esa forma por esas fechas.

—Sesshoumaru, entra, tengo que ver tus heridas.

Maldijo internamente, entrando casi forzado ya que esa joven estaba aún de mal humor como para intentar convencerla de algo. Se sentó delante de ella, aguantando respirar en algunos momentos que se encontraba demasiado cerca de él, más la sensación de quemazón volvía lentamente y eso lo terminaba desgastando mentalmente.

—¿Por qué esa expresión? —Habló al terminar de vendar las heridas que aún estaban cicatrizando.

—A diferencia tuya, a mi me es molesto estar tanto encerrado, el aire se vuelve pesado y me es incomodo respirar — miró a otro lado, sin encararla.

—¿Te molesta mi olor? —Al notar la tensión en los hombros del otro se delató —, así que es eso... pues si te es tan molesto duerme fuera.

Al mirarla de reojo notó un aura nada agradable en ella, para su desgracia, ella se había ofendido con el comentario anterior y dudosamente le daría oportunidad de darle una explicación. Salió sin protestar para sentarse en la entrada de la cueva, mañana sería otro día.

Desde la partida hasta la tarde, las sensación solo había empeorado, luchar con el sofoco que sentía al tener a la chica cerca le mantenía levemente jadeante mientras sentía el cuerpo cada vez mas pesado conforme pasaba el día.

—Nhh... —se detuvo al ver que la noche no tardaría en caer, sin embargo Ahome no tomo en cuenta su acción y siguió caminando como si nada —. Mierda... no puedo estar cerca de ella, no esta noche —pensó bastante nervioso y retomó la caminata.

—Parece que tendremos que parar por la zona... —miró alrededor en busca de algún río en el cual pescar, no tendría la suerte de conseguir otra cueva, siendo invierno no había mucho para escoger.

—Ahome... está noche no debería estar cerca —, controló sus nervios y habló con voz neutra pero era imposible no notar que ocultaba algo.

—¿Por qué? ¿Qué tienes planeado? —miró de reojo por arriba de su hombro, sin dignarse a mirarlo de frente, aún parecía enfurecida con él.

—Es... algo personal ¿de acuerdo? No puedo decirlo.

—Sabes... nunca me deshice del látigo —le recordó con cierta molestia en sus palabras aún sin voltear.

El demonio tragó saliva con dificultad, sintiendo el peligro inminente de la sacerdotisa cabreada. Mantuvo una distancia prudente, incluso posicionando sus manos delante por si se le venía a la mente tirarlo de golpe al suelo.

—Necesito estar solo esta noche, no haré nada... solo déjame estar alejado y volveré al amanecer.

—¿Qué es lo que harás? —Se volteó mirándole bastante impaciente.

—Yo... una vez cada ciertos años no me... controlo muy bien y prefiero estar alejado, no sé del todo que sería capaz de hacer —. Volvió a tragar saliva al notar a la joven volver sobre sus pasos y pararse frente a él.

—¿Así que quieres estar lejos por qué no puedes controlarte?

—Algo así —. Contuvo la respiración durante unos segundos mientras sentía un sudor frío bajar por su frente.

—Me lo pensaré —. Habló seca y se alejo de él bastante rápido.

Sesshoumaru respiro una vez que se alejo lo suficiente de él, pasando la mano por su rostro, no iba a soportar estar cerca de ella esa noche, esperaba que al menos la distancia del sello le dejará estar al límite donde su fragancia no llegara a su fino olfato. Observó el firmamento, notando que la oscuridad estaba apareciendo y comiéndose la luz del día, ya no tenía demasiado tiempo.

Con la llegada del firmamento oscuro, los nervios de Sesshoumaru aumentaron al punto de que era imposible ocultarlo; Kirara se paseaba a su alrededor, frotándose en una de sus piernas.

—Incluso tú lo notas —. Miró a la pequeña mascota y respiro hondo.

—¿Notar qué? —Ahome habló desde atrás.

El susto que se llevo hizo que se sobresaltará antes de voltear a verla, ella no parecía nada contenta de lo que había logrado escuchar. Sesshoumaru no pudo decir ni media palabra ya que la chica no dudo en aparecer la cadena y hacerlo caer de rodillas con una descarga que hace tiempo no le daba.

—Ugh... ¿por qué tu...? —Jadeo con la cabeza baja, intentando resistir el sello tanto como su cuerpo lo aguantara.

—Habla —. Ordenó seca, con la mirada puesta sobre él.

—Khh, no... puedo... —susurró sabiendo que esa negativa podía condenarlo.

Ahome no estaba de buen humor de hace unas semanas cuando hablaron poco después de salir del territorio de Sara, contando que la baja temperatura del invierno hacía que se pusiera aún peor.

Tomó de uno de los mechones del lado derecho del rostro de Sesshoumaru, obligando a que levantara la vista para encontrarse con la suya, la cual se veía con un brillo peligrosamente oscuro que estaba comenzando a expandirse más en su mirar. Él solo pudo pasar saliva de manera nerviosa mientras sus miradas se sostenían, contenía la respiración a duras penas mientras ella acercaba lento el rostro al suyo.

—Suéltame, Ahome... —Entrecerró los ojos sintiendo que el aire le faltaba.

—Te di una orden. Habla —. Repitió mordazmente mientras apretaba el agarre.

Sesshoumaru solo atino a no respirar el olor de la sacerdotisa que mantenía sus cadenas sobre su cuello, sentía que el corazón se le iba acelerando y los latidos eran más fuertes con cada palpito, no quería que ella le viera esa noche, podía soportar cualquier cosa pero no eso.

No ese secreto que mantenía celosamente guardado de todo ser vivo.

—De...ja...me... —Su voz inevitablemente tembló.

Sucumbió a respirar cuando Ahome le soltó y él bajo rápido la cabeza, tomando una gran bocanada de aire, inundando sus pulmones con el característico olor dulce de la chica, que a pesar de los años, nunca había cambiado. Pasó una mano por su pecho, ahogando un jadeo mientras sentía las frías gotas caer de su frente nuevamente, estaba en un punto crítico y debía irse cuanto antes fuera posible; tenerla a su lado en esos momentos era como respirar veneno que iba aumentando la sensación de quemazón dentro de su cuerpo.

—No te irás a ningún lado hasta que hables.

—Nhh... —Levantó la vista apretando los dientes —. ¿Tú no tienes nada personal que no quieras que otros descubran o qué? —Gruñó molesto, al punto que no le importaba si usaba el látigo o cualquier cosa para castigar su comportamiento.

Ahome se quedo mirándole un instante, como analizando sus palabras. Suspira pesadamente mientras cierra los ojos y pasa una mano por su cabeza para calmar su ira, no estaba siendo racional con su actitud, si bien estaba furiosa debía controlar esos impulsos tan erráticos.

—Largo de aquí —. Desvió la mirada y se puso a prender el fuego.

—¿Ah? —Volteó a verla incrédulo.

—¿Qué esperas? Largo.

El demonio solo atinó a asentir como si de una orden se tratara, se alejo del lugar cuidando de que no le siguiera, o al menos mirando detrás cada tanto para comprobarlo. Dejo su estola caer en las raíces de un árbol para seguir él al sentir sus piernas flaquear; maldijo por lo bajo mientras sentía su respiración más jadeante y agitada, estaba tan débil por la sello de esclavo que tardo demasiado en darse cuenta de que esa noche era peligrosa para su persona. No solo por sentirse realmente agitado, si no porque ella pudiese ver aquello tan vergonzoso.

Intentar dormir y esperar que el tiempo pasara rápido le sería una tortura peor que cualquiera que había tenido con la joven.

Mientras tanto Ahome se encontraba cocinando algo de lo que había conseguido, mirando cada tanto a Kirara, que se quedo observando la dirección que Sesshoumaru había tomado; esa actitud tan curiosa y pegajosa que tenía hacía el demonio le parecía extraña ya que no eran nada cercanos.

"¿Curiosidad?"

—Calla —. Susurró en un suave pero firme murmulló.

"Tu mente divaga una y otra vez, deseas saberlo."

—Ese es mi problema no el tuyo —. Sentenció mordaz mientras atizaba el fuego.

"Puedes ir por él y averiguarlo... hazlo."

Maldijo por lo bajo, estaba consciente de que la ira y la curiosidad habían despertado otra vez eso en su interior, aunque quería negárselo, tenía la sensación de que no debía dejar que Sesshoumaru deambulara solo por los alrededores. Más allá de eso, esa oscuridad en su interior quería hacerle algo al verlo tan... Afligido, esa sería la palabra exacta. Respiró hondamente, calmando las inseguridades que estaba teniendo, incluso ella sabía que habría algún momento en el cual Sesshoumaru haría lo que sea para estar solo.

—Kirara a dormir, es tarde ya —tomó a la pequeña mínima en brazos y la puso en una pequeña almohada antes de cubrirla con una toalla que era lo mas cercano a una manta para su tamaño.

Sacó de su mochila la bolsa de dormir y se acomodó las ropas de invierno antes de meterse para descansar, ignorando la voz de su interior. Más el silencio sepulcral que tuvo su mente al cerrar los ojos la hizo bajar su guardia y dormirse antes de lo esperado. Pero su cuerpo no permaneció en esa posición más que unos pocos minutos antes de moverse por su cuenta.

Lo siento~ pero si tú no lo averiguas, yo lo haré —. Sonrió ligeramente mientras se sentaba en el lugar, levantando la mano para aparecer la cadena y ver en que dirección estaba él.

No muy lejos de pequeño campamento se oía al demonio con la respiración ahogada, los pocos minutos que habían pasado solo no habían calmado la sensación que tenía, miro jadeante al cielo, notando la brillante luna llena siendo lentamente tragada por la oscuridad del eclipse.

—Nhhh... maldita sea, como pude dejarlo pasar por alto, ya decía yo que me sentía raro estos días —. Pensó con cierto fastidio.

Pasó una mano por su rostro, corriendo los flecos pegados a su frente mientras intentaba serenar su respiración; hacía siglos que no se descuidaba de una manera como esa, más estando lejos de sus tierras. Apretó con la mano libre una parte de su estola, solo debía esperar hasta el amanecer para que esa sensación pasara.

—Agh... quema más de lo habitual —jadeo bajo intentando relajar el cuerpo.

—Parece que no te has alejado mucho...

No pudo evitar sentir una tensión general al oír su voz justo detrás de donde estaba sentado, trago saliva pesadamente sin atreverse a voltear para encararla, solo había pedido una cosa y ella no pudo ni respetar eso de él.

—¿Por qué has venido? —Aguantó no decirlo de forma amenazante por muy poco.

—Porque... —se pudo oír una leve risa de su parte lo cual no hizo más que molestar al otro.

Por sentir el orgullo herido o simple despecho volteó el rostro molesto, cambiando la expresión al mirar sus ojos, que se veían mucho más oscuros y hostiles que sus ojos fríos de color café. Ella solo se acercó aprovechando que había bajado unos instantes la guardia por la sorpresa, alzando la mano para aparecer la cadena, lo cual hizo reaccionar al demonio pero muy tarde al sentir una descarga del collar que tenía en su cuello; aturdido logro alzar la vista para observarla.

—No me ha gustado demasiado tu actitud antes, ni que me andes ocultando cosas.

—. . . —Articular palabra era inútil, sentía ligeros espasmos por todo el cuerpo con cada pequeño movimiento que intentaba.

—Se te ha olvidado lo que puedo hacer, ¿verdad? —Tomó de nuevo la cadena pero no parecía querer darle otra descarga.

—Nhh... tú... —Jadeo ahogando, intentando evitar su olor.

—Parece que apesto para ti últimamente o eso haces denotar —. Se arrodilló aún lado de él, apretando la cadena con cierta molestia.

Sesshoumaru no pudo evitar por acto de reflejo el llevar las manos a donde estaba el collar de su cuello, solo para toparse con la desagradable sorpresa de tener unos grilletes en las muñecas. Ahome sonrió algo divertida, jalando de la cadena de su mano, haciendo que las manos del demonio fueran a su espalda, uniéndolos de manera bastante incomoda contra la tela.

—¿C-Cuándo...? ¿Desde cuándo tú...?

—Desde hace tiempo —, le miró aún respirar por la boca bastante ahogado —. Respira por la nariz.

—Nhh... —Apretó los dientes, negando con la cabeza lo cual no parecía una buena respuesta.

—Terco —. Le tomó por detrás de la cabeza, aferrando sus dedos entre sus cabellos de la nuca, tirando de ellos para mantenerlo quieto donde quería; uso su mano libre para tomarlo del mentón y alzarle el rostro para tenerlo delante del suyo —. Será a las malas entonces.

—¿Qué... planea...?

No le dio tiempo a terminar la interrogante antes que los labios de la chica sellen los suyos, el cuerpo entero se tenso al sentir el tacto que solo una vez le dejo probar, no tenía forma de apartarse de ese tentador roce. Por más que su mente le ordenaba resistirse su cuerpo no obedeció, menos aún al notar la traviesa lengua de la joven colarse entre sus labios y juguetear con él a gusto.

Aquel beso demandante robaba las pocas fuerzas que conservaba para esa noche y terminó respirando como ella pidió, haciendo que aquella fragancia llegara de nuevo a él, una sensación de quemazón se esparció por su cuerpo, consiguiendo que temblara.

Al notar la reacción del demonio se separó para observarle, era la primera vez que veía el rostro del demonio con una expresión como esa, si bien ya había tenido oportunidad de besarle, su reacción era mucho mayor a la de esa vez; su cara ahora roja apenas dejaba ver las marcas de sus mejillas, la respiración ahogada y levemente temblorosa mientras podía notarse un leve hilo de saliva bajar por la comisura de sus labios. Se relamió con suavidad, podía comprender poco a poco que era lo que escondía tan celosamente.

—Creo que empiezo a notar que pasa contigo —, sonrió al decir aquello sin soltar sus cabellos —. Es simplemente que no tienes control sobre ti o...
— ¡Nh! —Arqueó la espalda involuntariamente al sentir la mano de la chica bajar lento por su pecho.

—O como esperaba, no puedes evitar que otros te controlen —, una leve risa salió al decir eso y hacer que el demonio se sobresaltara nuevamente al pasar la mano bajo la tela.

—P-Para de una vez, ya... te has divertido humillándome —, jadeó molesto aún sin recobrar el aliento.

—Realmente no sabes cuando tienes que hablar y cuando realmente estar callado, ¿verdad?

Llevo su mano al pecho, justo donde había puesto el sello en su piel, sonrió ligeramente antes de mandar otra descarga, pero menos potente que las usuales. Sesshoumaru soltó un grito ahogado ante la sensación de la electricidad que corrió por su cuerpo, la sensación asfixiante del calor que tenía antes había aumentado.

—Podría ser... ¿qué te ha gustado eso? —Interrogó inevitable al ver que la reacción denotaba algo que no era dolor.

Sesshoumaru por el poco orgullo que le quedaba no tuvo la más mínima intención de confirmar o negar lo que preguntaba, lo cual fue un error bastante grande viendo su posición. Solo le quedo soportar otra descarga similar a la anterior, arqueándose nuevamente y soltando un grito más fuerte.

Ahome miró atenta los pequeños espasmos y temblores que tenía por la corriente, bajó instintivamente la mirada por su cuerpo; quizá él no lo aceptara, pero la reacción que tenía debido al choque lo delataba ante ella.

—Mira nada más... ¿así qué, eres un poco masoquista Sesshoumaru? —Habló con un tono diferente al usual.

—Déjame de una vez... —gruño por lo bajo aún sintiendo los espasmos —¡Nhh!

—Lo dices por esto de aquí ¿verdad? —susurró con cierta diversión en sus palabras.

—No me... toques... —jadeo ahogado sintiendo el dedo índice de la chica sobre un punto sensible.

—¿Sientes pena por esto quizá? —Susurró nuevamente pero esta vez cerca de su oreja al mismo tiempo que presionaba por la zona —. Puedo ver que es la primera vez que eres tú el sometido, no es nada agradable, ¿verdad?

—¿Desde... cuándo te has nhh... vuelto así de... atrevida? —aguantó el soltar algún gemido al sentir el roce sobre la tela.

—¿Debería contestarte o...?

—¡Ngh...! —mordió sus labios al momento se lo tomo entero por arriba de su ropa.

Ahome lamió suave una de las orejas del demonio, sujetando aquello con cierta malicia, presionando con sus dedos y frotando lento, notando fácilmente como reaccionaba más a las caricias. Sesshoumaru mordió más hasta sentir el sabor metálico, no iba a darle el lujo de oírlo de nuevo, ese nivel de humillación no lo iba a conseguir, aún sí le volvía loco con la sensación que tenía en esos instantes.

—¿Cuanto más puedes resistirlo? —Susurró antes de morder su lóbulo.

—N...No te d-daré ese gusto... —Habló entrecortado, crispándose cada que ella tiraba de su oreja.

Ante esa negativa la joven mordió con más fuerza mientras con su mano le dio otra descarga por la nuca, logrando que abriera la boca y soltara un jadeo tembloroso. Sin darle mucho tiempo a recuperarse del golpe presionó más con su mano, sintiéndolo palpitar.

—Parece que si me has dado el gusto —sonrió suavemente mirando que aquel demonio estaba vulnerable ante su presencia en ese momento.

—Para y-ya... —no pudo evitar que su voz se entrecortara y soltar un gruñido ahogado cuando se detuvo de golpe.

—¿Qué pasa? ¿No querías que parará? —Susurró con voz maliciosa y jalo suave de la cinta que sostenía la parte inferior de sus ropas.

—¡Agh...! —Sintió una corriente ligera cuando lo libero de las telas.

—Incomoda, ¿verdad? —Susurró suave contra su lóbulo y pasó uno de sus dedos por la piel caliente, arañando apenas la punta provocando al demonio y que tirara la cabeza hacia atrás, apretando los dientes para no soltar ni un sonido —. ¿Piensas que podrás resistirte más tiempo?

—Mujer del... ¡ah...! —Se sobresaltó sintiendo su piel erizarse, más su voz murió al intento de hablar nuevamente.

—Parecías muy valiente hace un segundo, entiendes lo que sigue ¿no? — se acomodó para poder mirarlo a la cara, la cual a pesar del sonrojo se le notaba ligeramente más pálida quizá por cierto... miedo.

—N-No te... atrevas, eso no...—Habló con un hilo de voz, sintiendo la presión en esa zona haciendo que se estremeciera.

Cerró los ojos con fuerza y ahogando su voz con una clara mueca de dolor, sintiendo aquella invasión en su ser; nunca imagino que la joven se atrevería a cruzar ese tipo de límites. Apenas pudo abrir sus ojos, tensando el cuerpo ante cualquier movimiento y tratando de provocar él que ella hiciera algo.

—S-Saca...los, t-te has pasado... —respiró entrecortado, con los hombros tensos —, ¡khh! —Aguantó un grito al sentir que los entró completos de golpe —. D-Duele... —apenas pudo decir aquello.

—¿Duele? —sonó hasta sarcástica, moviendo de nuevo y provocando que se arqueara soltando otra queja — parece que tu cuerpo opina diferente ¿no crees?

Sesshoumaru no entendía del todo a que se refería con eso hasta que sintió de nuevo el movimiento dentro de él, pero eso no fue lo único, ya que en su entrepierna notaba ligeros tirones con cada toque y la quemazón sofocante que había olvidado por el enojo estaba regresando. Alzó la vista algo desorientado por el calor, notando la mirada filosa de la chica que por un instante la sintió familiar.

Más la sonrisa nada inocente de la joven le hizo sentir peligro inminente, su voz no salía para intentar detener sus intenciones.

—¡. . .! —a pesar de abrir su boca, el grito que quiso dar murió en su garganta.

—Parece que se me ha ido un poco la mano... —Sonaba divertida notando que a pesar de que podía haberle dolido, lo había dejado al límite al frente.

A pesar de que no parecía recuperado de lo anterior dio otra descarga desde dentro, exaltándolo nuevamente y logrando que soltara un gemido ahogado. No podía evitar mirar su expresión con cierto deleite, uno de los demonios más poderosos y señor de uno de los cuatro territorios dominantes, ahora, estaba aguantando gemir con la poca cordura que le quedaba.

—P-Para... n-no m...más... —Apenas pudo hablar en murmullo con la respiración cortada —, ¡ahh! —se arqueó soltando aquel gemido ahogado al sentir de nuevo movimiento y como golpeaba profundo.

—Por más que te lo niegues, tu cuerpo no puede mentirme —jaló de sus cabellos para hacer que levantará la vista —¿tan vergonzoso es para ti, como demonio el ser dominado por una mujer humana? O incluso más, como hombre...

—¡Nh! Y-Ya no más a-ah...—su voz tembló intentando controlar los espasmos que tenía, sintiendo que la mente se le iba poniendo en blanco —. Por... favor... y-ya no... — volteó el rostro a un lado sin poder verla directo al hablar. Ya a esa altura no tenía nada que perder.

—Oh...—Rió por lo bajo tirando más de su pelo y obligarlo a volver a mirarla — ¿Suplicas acaso? Me pregunto si las cosas estuvieran al revés, ¿oirías mis plegarías?

Sesshoumaru ante la pregunta se tenso casi quedando sin aliento, si las cosas fueran invertidas... la piedad no sería algo que lo caracterizara cuando trataba con sus esclavos.

—¡Ah! —Sintió un golpe por su interior, apenas manteniendo su mente estable.

—Tu cara lo dice todo —acercó su rostro al suyo, con la mirada filosa —se mucho más de lo que tu crees... y de lo que eres capaz —. Sonrió de lado al notar una mirada muy diferente — lastima que tu no tienes esa ventaja.

No le dio opción de decir una sola palabra, volviendo a estimularlo y haciéndolo gemir ahogado mientras su cuerpo se estremeció solo con el toque de sus dedos, podía notar como intentaba contenerse, que, a pesar de que su cuerpo se había rendido, su mente aún se oponía. Alzó su rostro sin mucho problema, tomando su boca de nuevo, sintiendo los gemidos ahogados y el temblor al seguir su beso torpemente; mordió su lengua tirando de ella, se veía que había llegado a su límite y no tardó en hacer que terminará, gritando con la voz sofocada.

—Quien diría que un ser tan orgulloso podría verse en una situación tan vergonzosa... —sonrió y sacó sus dedos mientras soltaba su cabello.

—K...Khh... —mantenía el rostro bajo, respirando agitado y aún sintiendo los espasmos por todo el cuerpo.

Ahome solo pasó una de sus manos por el vientre, viendo que la piel se le erizaba al contacto; la reacción era justo lo que quería: Temor.

—Te espero al amanecer... si sabes lo que te conviene —rió por lo bajo mientras se levantaba y se iba alejando de él — No puedo dejar que se lleven tan bien~ esto ha sido un alto a tus intentos de borrarme~

Se relamió divertida los labios, en todo ese tiempo solo había sido una espectadora ausente a casi todo, pero después de lo del castillo de Sara y su descuido de dejar que Ahome escuchara aquello necesitaba tiempo para remediarlo. El mantener a Sesshoumaru fuera de combate nunca fue tan fácil, fue un golpe de suerte.

De mala, para ellos.


Hasta aquí ha llegado, ¿un poco mas largo o corto que los anteriores? No me he fijado.

Para las que se pregunten que ha sucedido en este capitulo, es una idea que tenía vagamente pero no tenía como hacerla, la parte "oscura" del alma de Ahome sería denominada "Dominatrix"

Quienes deseen saber más, ya saben por donde buscar.

De aquí en adelante, las cosas pueden ser mucho mas hostiles para nuestro demonio, o no.

Espero no tomarme tanto tiempo para el siguiente capitulo, ya estoy empezando la siguiente parte.

Hasta entonces.