Dirk sintió como si una bola llena de espinas subiera y le raspara toda la garganta. El alarido que pegó probablemente atraería atención indeseada por parte de los muertos, pero no lo había podido evitar.

En el fondo, muy en el fondo, tapado por mucho, mucho dolor, agradecía haber actuado rápido y sin pensar.

No lo mires. Si ves abajo, vas a encontrar tu brazo en el suelo, tu sangre mojando el asfalto, simplemente, no lo mires.

Dirk siempre pensó que mantener el rostro serio y la cabeza fría era mejor para desenvolverse en la vida, y hasta el momento no le había ido nada mal. Pero, en aquel momento, comenzó a entrar en pánico. Esto era mucho más de lo que podía soportar.

Podría haber mantenido la paz en su interior asumiendo que iba a seguir el resto de su vida con un solo brazo, incluso llegar a aceptar, positivamente, que se había quedado con el más hábil. Ayudaría a Jake, oh, Jake, donde diablos estás. Podría hacer un montón de cosas, bajo su máscara de seriedad y su cabeza fría.

Podría. Pero no puede. No ahora. No en este momento.

Jake estaba junto a su lado, intentando arrastrarlo por el camino que el cual habían venido y tratando de disparar al mismo tiempo. Dirk no lo veía. El dolor lo aturdía, y aun así, lograba pensar con una claridad que lo asustaba.

― Hazme un torniquete ―balbuceó demandante a su compañero.

― ¡No puedo!

Sí, Jake estaba ocupado, salvándoles la vida de los zombies, pero eso no iba a importar si se desangraba en un segundo. Era muy raro sentir la sangre escaparse hacia abajo con tanta fluidez, hasta le parecía una sensación ajena, como si no fuera suya y se la estuvieran relatando. O por ahí no lo podía saber de verdad como se le escurría la sangre y solo era un juego de su mente al sentir la sangre mojarle la ropa.

Rogaba porque las chicas llegaran. Ese fue su último pensamiento antes de que se le nublara la vista y soltara su arma sin fuerzas para evitarlo.

La garganta le quemaba de sed. Se remojó los labios, abriendo los ojos con suavidad.

Parecía haber tenido una horrible pesadilla, mas supo que no era así porque algo en el cuerpo le dolía. No sabía determinar exactamente qué, si es que le dolía. O quizá no sentía ningún malestar.

Algo parecido al enojo surgió de su interior. No podía ni pensar en detectar qué le dolía exactamente, pero el mareo era tan fuerte que ni siquiera formulaba un pensamiento completo.

Se dejó llevar por el mareo, cayendo nuevamente en la inconsciencia.

― Jake, Dirk despertó hace un rato.

No la miraba. Estaba demasiado frustrado como para ver a alguien.

― Hum... ¿Cómo está?

― Bueno... débil, sí. Pero que despertara es un progreso. ―Dijo la voz de Roxy con cansancio. Al no responderle, oyó sus pasos alejarse.

Cuando sintió que Dirk se había desmayado, dejó de dispararle a esas cosas del demonio. Fue como si todo su cuerpo preparado para el instinto de auto-supervivencia hubiera anulado la prioridad máxima de preservar su vida, todo para ayudar a Dirk. Sin pensarlo, lo tomó como pudo y corrió de vuelta al refugio. Las chicas supieron cómo detener la sangre rápido, pero había pasado tiempo y era incierta la salud del rubio. La única certeza era que la pérdida de sangre había sido mucha y la fiebre lo estaba matando lentamente.

Jake dejó de recordarlo, puesto a que volvería a enojarse, a frustrarse, a decepcionarse, hasta culparse, volvería a usar toda esa fuerza vana que tenía y descargarla de nuevo contra la pared. Jane le había vendado las manos, ya que tenía los nudillos a la miseria.

También sufría de insomnio. Pasaba las noches cerca de la cama de Dirk y los días pensando en alguna alternativa para salir. Necesitaban urgentemente ayuda médica, pero había quedado más que claro que era imposible acceder al exterior.

Jake se quemaba la cabeza pensando en alternativas para escapar, para buscar un hospital. Parecía todo tan oscuro, se encontraban tan ciegos...

Al segundo día, hubo un milagro.

Roxy llegó chillando que había algo en el baño. Acudieron rápido en la ayuda, solo para ver como se destrozaba el retrete desde abajo: saltaron todas las baldosas y los pedazos de cerámica. Se quedaron juntos, con las armas en la mano bajo el umbral... para ver como surgía una chica de pelo corto con anteojos rosados y expresión molesta.

― ¡Hay gente! Por mi glub, que molestia.

Alguien la estaba alzando desde abajo y ella hizo un esfuerzo por subir. Ayudó a llegar a dos personas más.

La primera era la mujer más bonita que Jake había visto en su vida. Tenía un vestido sucio color azul, roto por las rodillas. El cabello azul le llegaba a los hombros y sus ojos celestes eran más que bonitos, con una mirada inteligente y enigmática.

El segundo, un chico de sweater rojo que empezó a quejarse, hasta que la chica de pelo corto y anteojos rosados (sí, tenía pelo corto, pero con dos delgadas trenzas bastante largas), le dio un golpe en la cabeza para que se callara. La chica del vestido azul se adelantó y tendió la mano hacia Jake, quien estaba entre medio de Roxy y Jane.

― Soy Aranea, ellos son Kankri y Meenah.

Jake estrechó su mano despacio, intentando ser delicado como ella parecía.

― Soy Jake, ellas son Jane y...

― Roxy, es un placer ―dio un paso al frente con una sonrisa.

Jake la conocía bastante como para saber que en situaciones como estas no sonreiría. ¿Qué podía significar aquello? ¿Una oportunidad o una apariencia para ocultar la desconfianza?

― Les pedimos disculpas por interrumpir así y...

― Aranea, ve al grano. Estuvimos en las alcantarillas bastante tiempo como para querer oler algo que no sea mierda, y terminamos aquí.

― ¿De dónde vienen? ―Preguntó Jane.

― Del centro comercial ―contestó Kankri― y somos muchos, pero no podíamos subir todos, por cuestiones obvias, además de que estamos cansados y un poco susceptibles, nos molestarnos e irritarnos debido al grupo y a los problemas qué...

― Cállate, Kankri ―le gruñó Meenah.

― Podemos dejarlos dormir a todos... no sé cuantos sean, pero este lugar es medianamente grande y cómodo en comparación a lo que han estado pasando ―Roxy sonaba muy seria. Eso preocupó más a Jake.

― Ah, sería estupendo ―suspiró Aranea con tranquilidad― una noche nos basta para reponer fuerzas y descansar. No somos muchos, doce en total, y...

― A cambio de algo.

Y Jake entendió a Roxy. Y Jane también lo hizo, y todo encajó.

― Tenemos un amigo cerca de la muerte ―a Jake le dolió decirlo, pero así era― y necesitamos ayudarlo a toda costa.

― Si pueden hacer todo lo que esté en sus manos por ayudarle, pueden quedarse el tiempo que les plazca, será como su casa ―concluyó Jane.

Los tres parecieron considerarlo.

― Meulin ha sido muy cuidadosa con los heridos... Todos podemos intentar ayudar, tenemos todo lo que pudimos llevarnos de la farmacia ―replicó Aranea.

Jake sintió un gran alivio y agradecimiento. Después de todo, siempre había esperanza.

Dirk despertó desorientado. Los malestares en su cuerpo eran tantos que no ya no se molestó en identificar cuáles y en dónde estaban, no se permitió decepcionarse como la última vez.

Se sentó lentamente, la cabeza le daba vueltas.

¿Dónde estoy? Tardó un rato en reconocer que seguía en la habitación de la cual había partido en primer lugar. Pero entonces, ¿Por qué hay el triple de gente en la habitación?

No pensó mucho en eso, de hecho, no pensó en nada más cuando su mirada se cruzó con la de Jake.

Estaba en un rincón, a diferencia de todos los demás, no estaba ni acostado ni durmiendo. Se encontraba contra la pared, abrazándose las piernas con la mirada perdida. Cuando lo vio, sonrió.

Caminó en cuatro patas hasta donde estaba él, con cuidado de no hacer ruido.

― Estás bien ―murmuró.

Dirk asintió.

Lo estaba evitando, porque su mente estaba lo suficientemente lúcida como para recordar todo lo que había pasado. Así que, respiró hondo y dejó de evitar lo inevitable, eso que le hacía encogerse de tan solo pensarlo.

Inspeccionó su brazo, un muñón que agradecía que estuviera envuelto y vendado, además de la bendita oscuridad de la noche que hacía que no se distinguiera bien si aquello oscuro era sangre o líquido con olor medicinal.

Era muy extraño. Tenía la sensación de que algo así, naturalmente, debía doler un montón. Pero su agonía venía más por el hecho de que no sentía nada, porque no había nada.

Bajó la mirada, incapaz de continuar mirando.

― ¿Sabes? No tienes que ser todo el tiempo fuerte.

Las palabras de Jake lo sorprendieron. Aun así, no podía llorar, ni quejarse, ni horrorizarse. Quizá estuviera en shock, o por ahí solo se dio cuenta que estaba roto, y que ninguna lágrima, queja u horror cambiaría ese hecho.

― ¿Puedo salir a tomar algo de aire? ―Preguntó en vez de contestarle.

― No, estás muy débil.

Dirk no contestó. Nunca había estado suficientemente débil. Nunca había sido débil. Esto era muy duro para él. Se sentía miserable, todo había cambiado, ¿Realmente creía que podía atravesar todos esos pecados a la naturaleza? Todas esas abominaciones, que le habían quitado una de las cosas más útiles de su vida, irremplazable, inconcebible su idiotez ante tal decisión, ¿Cómo pudo ser tan ciego? Le dolía en el alma, pensar que había podido ser útil y...

Sintió el cálido brazo de Jake rodearle los hombros y atraerlo hacia él.

― Me alegro que estés con vida. No sabes cuánto me alegro. ―Le susurró al oído.

Que tonto había sido. Pensar tanto en él. Es decir, sí, iba a llevarle mucho tiempo superar... esto. Pero, ¿Qué hubiera pasado de haber muerto?

Dirk le correspondió el abrazo, apoyando el mentón en el hombro del contrario, suspirando. Cerró los ojos.

― Jake...

― ¿Sí, Dirk?

― Realmente... ¿Estoy bien?

― Sí... espera, ¿Qué quieres decir?

― Quiero decir que no sé si estoy en una cuerda floja entre la vida o la muerte o si ya estoy a salvo.

Bueno, podía ser un tanto cruel preguntarle eso, también saberlo. Sin embargo, Dirk Strider es una persona que prefiere saber las condiciones a ciencia cierta, sin miramientos, saber la verdad no importa cuán inapropiado fuera, o cuánto daño causara.

― No lo sé realmente. Todas estas personas que vez aquí entraron por la alcantarilla, y llevaban muchas cosas. Entre ellas, vendas, calmantes y una cosa que te inyectaron para que no se te infectara. Les dejamos descansar aquí y tomar agua de tu reserva a cambio de que hicieran todo lo posible para salvarte la vida. Y mira, has despertado ―apretó su cuerpo suavemente, como si estuviera realmente preocupado, o feliz, Dirk no sabría decirlo con exactitud― eso es buena señal.

― No quiero morir.

Fue un comentario de esos que se oyen tontos después de decirlos, pero lo dijo con total sinceridad. Jake no lo soltó.

― No vas a morir.

― De todas formas... es deprimente ―contestó, en voz baja.

Se separó del abrazo, el dolor de cabeza hacía que le diera vueltas toda la habitación. Tenía miedo de desmayarse.

― Estás mucho más pálido que de costumbre. Mejor... descansa. Descansa mucho, recupérate.

Dirk se acostó. Todo daba vueltas con los ojos cerrados o abiertos, daba igual.

Antes de quedarse dormido, o desmayarse, quién sabe, oyó un "Despierten a Meulin, su fiebre es altísima".

tipsyGnostalgic empezó a molestar a uranianUmbra.

TG: estas conectada?

UU: lo estoy. mi hermano se fUe a consegUir algo de comida para los dos :U

UU: me dicUlpo por no haber pregUntado

UU: ¿Ustedes tienen comida?

TG: si tenemos no te preocupes calli

TG: aunque no es la comida lo que me preocupa

UU: ¿qUé te preocUpa, cariño?

TG: dirk fue mordido

TG: y se corto el brazo para no ser infectado

UU: Oh, no, Dirk.

UU: ¿está bien?

TG: no lo esta

TG: pero hay gente que nos esta ayudando

UU: me alegro tanto de leer eso

UU: la herida no es mortal, ¿Cierto?

TG: no lo es el puede recuperarse

TG: es fuerte

UU: lo sé. Es el príncipe del corazón, después de todo.

TG: esas cosas de las historias tuyas? espero que tengas razon

UU: generalmente la tengo.

UU: qUerida, debo irme. mi hermano necesita ayUda y está bastante cabreado por los problemas que nos trae consegUir alimento en estos días u_u

UU: hablaremos más tarde

UU: mándame Un mensaje en cUanto sepas sobre la salUd de dirk

TG: claro

TG: cuidate :)

uu: ^u^

Dirk no tenía idea de cuánto tiempo había transcurrido desde que se levantó la última vez con conciencia. Podrían haber pasado dos días, o meses enteros, no lo sabía. Había despertado incontables veces, pero tan solo para beber, comer e ir a rastras al baño. Nada más. No recordaba nada más.

Esta vez, estaba solo. Si no fuera por la confianza que les tenía a sus amigos, creería que lo habían abandonado, porque no había rastro de nadie más que él en esta habitación. Apestaba, aunque no estaba muy seguro a qué. De repente, se sintió incómodo de permanecer allí.

Estiró la mano para tomar sus anteojos negros, más por instinto que por intensión. Se levantó, sintiendo la horrible realidad: estaba débil. Sus piernas temblaron al momento en que se puso de pie, por lo que buscó auxilio en la pared. Caminó despacio, para no marearse y sacar energía de donde no tenía.

Quizá si lo habían abandonado. Después de todo, ahora era un inválido debilucho que no podría seguir adelante sin la ayuda médica necesaria. Caminar era un martirio, pero considerar que estaba solo, solo de verdad, solo de nuevo, como antes, era aun peor.

Pero, vaya, no los culpaba. Es un puto apocalipsis. La supervivencia viene primero, y cualquiera en su sano juicio dejaría atrás a quien no puede seguir adelante.

Dirk podía seguir adelante, pero no al ritmo normal, lo que haría peligrar la vida de sus amigos. Entonces, deseó que lo hubieran dejado.

Pero no, allí estaban, en el patio, observando a los zombies del otro lado de la reja caminar de un lado al otro, pasearse como si fueran los nuevos reyes del mundo, mientras otros chocaban contra las rejas intentando abrirlas, en vano. Jane, Roxy y Jake los observaban como si fuera la nueva televisión. Ese pensamiento lo espantó.

Dejó la pared para ir a la baranda del balconcito, aferrándose a ella. Debió haber hecho ruido sin darse cuenta, porque Roxy exclamó su nombre y al instante estaban los tres a su lado.

― Dik, debesh descansar ―Le recriminó.

― ¿Estás borracha? ―Cuestionó― ¿De dónde has sacado alcohol?

― Tranquilo, Dirk, y no te esfuerces ―le dijo Jane preocupada.

― Estoy bien, puedo solo. ¿Cuánto tiempo ha pasado?

― No sé ―dijo Jake, mirando a Jane.

― Más de una semana, quizá dos. Los días se pierden...

― Ahá.

― ¿Qué hay de los suministros? ―Inquirió.

― Strider, shiempre preocupándote, relájate ―interrumpió Roxy con una sonrisa.

― No puedo creer que hayas conseguido ponerte ebria de nuevo. Espero que ninguno de ustedes haya estado tomando...

― Tú sí ―le informó Jake― mantenerte ebrio mientras dormías hacía que dejes de sufrir mientras dormías.

― Oh.

Eso no lo sabía. Le resultaba bastante extraño hablar con ellos así, sin tener idea de lo que estaba sucediendo. Dirk Strider es el tipo que hace que las cosas pasen, que tiene en cuenta todo y lo calcula todo. Estar en una situación donde se sentía un papel en blanco era algo nuevo para él.

Apretó los labios en una línea recta, frunciendo el ceño.

― ¿Me pueden decir exactamente qué ha estado pasando?

― No mucho. ¿Recuerdas cuando despertaste y preguntaste por todos los desconocidos? ―respondió Jake.

― Sí. ¿Dónde están?

― Se han ido por donde vinieron. Después de eso, no hicimos nada más que cuidarte y analizar zombies. Ya sabes, la mejor manera de vencer a tu enemigo es saberlo todo de él.

― Las alcantarillas son muy convenientes ―opinó Jane―. Nos ofrecieron irnos con ellos, pero no podíamos dejarte ni tampoco llevarte. Pero en cualquier caso, han sido, en general, muy amables...

― Y revoltosos ―añadió Roxy.

― Sí. Es decir, no tienen ningún problema de que usemos las alcantarillas a nuestro gusto, siempre y cuando no dejemos a los zombies ninguna posibilidad de que ellos pasen.

― Así conseguí vodkaaaa ―festejó Roxy infantilmente.

― Las alcantarillas son un asco, pero llevan al centro comercial ―continuó Jake―. El grupo se llevó todo lo que podían cargar, pero después de registrarlo pudimos sacar un par de cosas, bebidas alcohólicas había a montones. Tenemos cuchillos, por si las dudas, y comida que aun no está rancia.

― Entonces cuando la comida se termine, ¿Los seguimos? ―concluyó.

― Más o menos ese es el plan.

― ¿Qué averiguaron de los zombies?

Dirk suspiró. Estaba haciendo un esfuerzo que no debía en mantener su cuerpo erguido, tan solo sosteniéndose de la baranda. Se permitió deslizare al suelo para sentarse y Jake lo ayudó y luego se sentó a su lado. Las chicas los imitaron.

― Reaccionan principalmente al ruido.

― Son torpes, pero no ciegos ―agregó Jane.

― Aglunos son shapidos.

― Los que son rápidos es porque su cuerpo muerto aun no se pudrió ―le explicó Jane―, en cambio, si pasa mucho tiempo, el cuerpo se les pudre tanto que solo viven en un estado parecido al de un vegetal. Tan solo se mueven de vez en cuando, en el suelo.

― Y el calor ayuda a la descomposición ―asintió Dirk.

― Por fin este calor agobiante sirve de algo ―bufó Jake.

Si le preguntaban a Dirk qué pensaba al respecto, diría que si el calor obligaba a Jake a usar esos shorts tan cortos y ajustados, entonces que fuera verano por siempre. Ah, y qué buena noticia sobre que, además, los muertos se descomponen más rápido.

― ¿Algo más a destacar?

― Bueno, tienen restricciones humanas ―prosiguió Jane.

― No es como en los videojuegos, donde de la nada aparece uno que tiene super visión en la oscuridad o garras afiladas, o dientes de dinosaurio...

― Qué alivio ―asintió Dirk, más animado por la manera tonta con la que lo describió Jake.

― Bueno, es hora de que vuelvas a la cama ―lo retó Jane.

― Ya me siento bien y...

― Eso no me importa, descansarás lo que sea necesario. Ve.

Dirk quiso reclamar, pero cerró la boca. Era mejor no decir nada y obedecer. Se trataba de su salud, entonces era mejor reposar el tiempo que ellos dijeran.

Sin embargo, aún le quedaban cosas por preguntar.

― No vi mi espada.

― Está allí, en alguna parte. Se ve desde el techo cuando le da el sol ―dijo Jake.

― Ni se te ocurra ir a buscarla ―previno Jane.

Pero a Dirk ya se le había cruzado por la cabeza el recuperarla, y pensaba hacerlo en algún otro momento.

― Entonces, ¿Mi vida no corre peligro o sí? No me mientan, quiero la verdad.

― Meulin, Kurloz y Kankri han hecho todo lo posible para salvarte. Meenah te ha tomado cariño, ella se divertía escuchando cuando murmurabas incoherencias entre sueños. Dijeron que si no morías a mitad de semana y si la herida no se infectaba, dentro de todo estarías bien ―le aseguró Jane.

― Y estás bien ―murmuró Jake, esbozando una amplia sonrisa.

Y con la promesa de aquella sonrisa optimista, Dirk accedió a volver al colchón a rendirse ante el cansancio.


Bueno, bueno, me tardé un cacho más en investigar si lo que estaba escribiendo era biológicamente posible xD Así que, acá tienen c: Pude haber sido más cruel, ámenme (?) (Aunque no descarto hacer capítulos extras donde todos mueran, siempre es divertido hacer eso ^^)

Como siempre, sus comentarios me ayudan bastante a la hora de seguir escribiendo, opiniones, alientos o tan solo saber que hay gente que lo lee~