Capítulo IX: Punto de quiebre

Sam.

Aun podía sentir los gritos de todas las personas que estaban en la casa de Danny. No nos movimos, nos quedamos allí hasta que el ruido de todo a nuestro alrededor haciendo corto circuito cesara. Finalmente, así fue.

-¿Estás bien?- A través de la oscuridad pude ver cómo él asentía. Y me hubiera tranquilizado, de no ser por el líquido caliente que corría por mis dedos mientras éstos permanecían aferrados a su brazo. Solté un grito a lo bajo ante la alarma. Danny alejó mi mano y me sostuvo por los brazos.

-No es nada, Sam. Estoy bien.

Las luces volvieron a encenderse como si nada hubiese ocurrido. Llevé mis manos a mi boca para no volver a gritar.

Durante la explosión de los artefactos, Danny me cubrió con su cuerpo, y pude ver el motivo; en el área de sus bíceps, una enorme cortada atravesaba su brazo de manera horizontal, numerosas gotas de sangre caían a través de su brazo y se prolongaban hasta sus muñecas. Él observó mi expresión horrorizada, pero parecía más preocupado por tranquilizarme que por la herida. Si no me hubiera protegido, ahora yo estaría así, tal vez peor.

-Necesitas que te curen eso ¡Pero ya!- Dije acelerada. Él miró hacia su brazo y parecía que no hubiese visto nada fuera de lugar. No se había inmutado en lo absoluto. Estaba… ¿Riéndose?

-Empiezo a creer que me pongo más torpe a medida que pasan los años… ¿Por qué no me hice intangible?- Parecía estar hablando consigo mismo. Me acerqué y, dejando de lado mi dolor al ver a Danny herido, examiné la llaga.

-Necesitarás algunos puntos. Vamos, busquemos a Jazz.- Lo arrastré de su brazo bueno hacia las escaleras, pero él forcejeó y me atrajo hacia él. Su mirada azul estaba sobre la mía.

-Aún no hemos terminado de hablar.- Asentí.

-Lo sé. Así que te diré lo último que necesitas saber.- Suspiré frustrada ante lo que estaba a punto de decir.- En cuanto salgamos de aquí, debes pretender que nada ha ocurrido. Tú y yo sólo bajamos hasta aquí para seguir discutiendo, y las cosas no mejoraron. ¿Bien?- Con su ceño fruncido, él me observó con una gran interrogante en su rostro.

-¿Por qué?

-Hace unos momentos dijiste que confiabas en mí. ¿Podrías... hacerme caso esta vez sin hacer preguntas?- Respiró pesadamente, tratando de contenerse. Me miró decidido.

-No estoy seguro acerca de todas las cosas que me dijiste la última vez que hablamos, Sam. Por la manera en que me besaste, se me hace muy difícil creer que en verdad me odies… Aunque puedo estar equivocado, no lo sé. Estoy al tanto de que hay algo más que estás escondiendo, eso jamás me lo cuestiono, y por alguna razón que no entiendo, me lo ocultas como si fuese incapaz de comprenderlo. Confío en ti, Ángel, más de lo que debería, aparentemente. La verdadera pregunta aquí es: ¿Acaso tú confías en mí?

No, Danny, esta vez no puedo confiar en ti. Porque temo que mi confianza en ti se transforme en la pala que comience a cavar tú tumba. Y junto con tu muerte, la mía te acompañará.

Hace poco estuve a punto de decírselo, y es un error que no quiero volver a repetir. Por mucho que quiera ser honesta con él, tendré que seguir en silencio.

Tardé bastante en responder, y eso sólo hizo que Danny dejara de necesitar una respuesta, porque ya la tenía.

De pronto, un destello de comprensión brilló en sus ojos.

-¿Este voto de silencio que me pides… tiene algo que ver con Lucian?- Preguntó él, y pude ver todo el dolor impreso en sus ojos. No dije nada, helada a causa de todo lo que implicaba su pregunta.- ¿Acaso… e-estás… saliendo con él?

Oh… Iba a seguir con eso.

La pared imaginaria que he construido entre Danny y yo comenzaba a hacerse insostenible. No podía alejarlo de mí sin herirlo, y viceversa. He tenido bastantes pruebas de eso, y me siento estúpida al intentar rayar sobre el agua. No puedo mantener a Danny feliz y al mismo tiempo a salvo.

Creo que todos tenemos un punto de quiebre, y yo he encontrado el mío.

Me mantuve de pie frente a él, tratando de encontrar las palabras que yo sé muy bien que no existen. Durante el proceso, pude sentir como mis ojos se inundaban en lágrimas.

Danny me observó y, a juzgar por el sufrimiento impreso en sus ojos, supe que había malinterpretado mi silencio.

¿Eso estará bien? ¿Dejar que su imaginación llene los espacios? Bueno, eso era mejor que cualquier otra cosa que yo pudiese decir, porque en realidad ya ni sabía qué podría decir.

Pensé que tal vez el silencio diría mucho más que las palabras. Danny suspiró mientras ahogaba la tristeza. Finalmente, endureció su expresión y mandó al demonio toda la pena que trataba de esconder de mí.

-¿Él te hace feliz?- Es lo último que pensé que me diría. No me quedaba otra; simplemente seguiría su juego. Asentí lentamente, de muy mala gana. Mintiéndonos a ambos. Él continuó con voz quieta y letal.- Bien, entonces yo no quiero ser quién te separe de él.

-Danny…- Logré decir en un susurró.

-Ya entendí, Sam. Tú y yo sólo tuvimos un arrebato… O sólo me besaste por lástima. Sea lo que sea, da lo mismo. Es mejor que él no se entere.

-No puedo creer que pienses…- Ni siquiera me escuchó cuando me interrumpió.

-¡Sam! Ya no sigas, por favor. Será como tú quieres; aquí no ha pasado nada.- Dijo derrotado, y esas palabras se sintieron como un hierro caliente en mi pecho.

Piensa que estoy con Luc… Y que él no me importa… Danny ¡Eres tan despistado!

-Vamos por Jazz.- Logré decir para cambiar el horrible tema.- Te puedes desangrar.

Él me siguió hacia las escaleras, sin tocarme o siquiera mirarme. Detrás de mí, logré escuchar su débil susurro:

-Eso no sería el fin del mundo. Sería un alivio.

…..

A pesar de las fallas técnicas, la fiesta había seguido su curso. Todos continuaban festejando como si nada. Aparentemente, Danny era el único que había resultado herido.

Logramos encontrar a Jazz en el segundo piso, cerca de su cuarto.

Un ambiente incómodo y amargo se formó en el cuarto de Danny, en donde nos habíamos encerrado para que Jazz pudiese curarlo. Fue una suerte que hubiese un equipo de primeros auxilios a mano, porque Jack Fenton no era precisamente un hombre de seguridad. Era obvio que la madre de Danny era la precavida en este lugar.

Tuck y Danni también se habían enterado de que Danny había resultado herido, el rumor corrió por toda la casa. Pero sólo Tuck, Danni, y yo estábamos en su cuarto, observando cómo Jazz lo curaba.

Danny estaba inexpresivo mientras observaba cómo su hermana limpiaba la herida, y Tucker buscaba no mirar directamente hacia la sangre. Sabía acerca de las fuertes nauseas que Tuck sentía cada vez que veía sangre, y ahora al ver su expresión supe que estaba aguantando las ganas de vomitar. Yo estaba de pie, lo más alejada posible de Danny. Sin ser capaz de verlo a los ojos, y ni él a mí.

-¿Por qué no te hiciste intangible cuando esa cosa explotó? ¿Estabas muy ocupado con Sam?- Preguntó Danni con malicia. Me preguntaba cuánto tiempo tardaría en comprender que no era el momento de bromas.

-No fui lo suficientemente rápido.- Se limitó a responder Danny, todo sin dejar de mirar su cortada.

-Ahora que la herida ya está limpia, empezaré a ponerte los puntos.- Dijo Jazz.

-Eh… ¿Y cómo te ha ido en la universidad? ¿Te gusta la neurocirugía?- Le preguntó Tucker a Jazz en un duro intento de hacer conversación y no mirar directamente hacia el brazo de Danny.

-No quiero alardear, pero soy la primera en mi clase. Simplemente no puedo evitar que los profesores me adoren.- Jazz reía, como si hubiese recordado algo.- Oh, fue tan gracioso cuando la profesora Rossell me llamó "un prodigio", recuerdo que todos mis compañeros…

-¿Te lincharon por ser un dolor egocéntrico en el trasero?- Interrumpió Danni. Jazz le lanzó una mirada asesina, y simplemente hizo silencio mientras comenzaba a coser la cortada de Danny. Tuck se puso verde, y Danni trataba de distraerlo. Mi pobre Danny continuaba sin observar a nadie, sólo admiraba la aguja entrando y saliendo de su piel.

-¿Sin anestesia y ninguna mueca de dolor? Me sorprendes, hermanito.- Dijo Jazz asombrada mientras terminaba su trabajo. Danny no respondió.-Bien, ya terminé. No hagas movimientos muy bruscos, y estoy segura que todo estará en su lugar.- Jazz guardó los implementos y se puso de pie.

-Gracias, Jazz.- Susurró Danny. Jazz miró a su hermano con un genuino cariño.

-Te diría "Cuando quieras", pero prefiero que esto no se vuelva a repetir.- Respondió ella.

-Me gustaría saber por qué la electricidad falló de esa manera.- Insinué frente a todos. Tuck me respondió avergonzado:

-La verdad es que no me sorprende. Instalé demasiados equipos de sonido por toda la casa… Eso sin mencionar las luces. Creo que me entusiasmé demasiado. Lo siento, viejo.- Se disculpó con Danny.

-Lo importante es que nadie más salió herido.- Susurró él, aún sentado en su cama. No pude evitar leer entre líneas y entender el mensaje en sus palabras; creo que ni siquiera se refería a la cortada.

Sentimos que alguien tocó la puerta de Danny.

-¿Estás aquí, nena?- Escuché una voz masculina llamar.

-¡Sí! ¡Espera un segundo!- Gritó Jazz. Luego se dirigió a nosotros.- Con todo este lío, olvidé que mi novio estaba rondando por la casa.- Ella abrió la puerta y…

La pesadilla se mezcló con mi realidad.

Entró como si nada al cuarto de Danny ¿Cómo tenía el descaro?

Otra vez, lucía como un chico normal, pero yo sabía que sólo era un disfraz.

Mi versión de un monstruo… Resucitado de mis pesadillas.

Sus ojos negros recorrieron la habitación hasta llegar a mí, y un escalofrío nauseabundo me inundó.

-Chicos.- Dijo Jazz enérgicamente.- Les presento a mi novio, Jared Davis.

¡¿Cómo se atreve?!

El pensamiento de que yo era la única que lo veía se esfumó de inmediato cuando Jazz se enganchó de su brazo. Ahí estaba él, un lobo vestido de oveja, en todo su tenebroso esplendor mientras una sonrisa encantadora parecía derretir a la pobre Jazz.

Tucker fue el primero en darle la bienvenida al miserable, aunque no parecía muy feliz de ver a la hermana de Danny rodeando el brazo de Jared de esa manera, y no era precisamente porque Tuck estuviese al tanto de su malicia. Era un tema que no deseaba tocar por el momento.

Se detuvo en Danni y le hizo un comentario que la hizo ruborizarse, cosa que nunca pensé que vería en ella.

-Creo que ya te he hablado mucho de mi hermano.- Dijo Jazz mientras arrastraba a ese "novio" suyo hacia la razón de mi vida. Sentía cómo la ira comenzaba a inundarme.

Danny se puso de pie para darle un apretón de manos. Jared observó su brazo con la herida recién cosida, y una sonrisa burlona se dibujó en sus labios.

-¡Vaya! Se podría decir que has tenido una fiesta intensa, compañero.- Pude notar el sarcasmo grabado en su voz, pero para mi sorpresa, nadie más lo hacía, porque Danny sólo se encogió de hombros y le brindó una sonrisa amable al intruso.

-No me has atrapado en mi mejor momento. Es un placer conocerte, Jared.- Respondió distraídamente.

-Oh, créeme, el placer es todo mío.- La burla en su voz era incontenible. Nadie más parecía entenderlo.- No puedo creer que tenga frente a mí a Danny Phantom. Siento que debería pedirte un autógrafo o algo así.- Jared comenzó a reírse de una manera insoportablemente empalagosa como si se tratara de una broma privada. Danny sólo lo observó extrañado y le sonrió de manera torcida.

La mirada de Jared de pronto se posó sobre mí.

-Y… Supongo que esta encantadora chica debe ser Samantha.- Se acercó a hacia mí a paso lento y ligero. La manera en que decía todo sonaba como algo hipócrita. Lo observé pálida, conteniendo mi ira y tratando de no meter la pata al atacarlo en ese mismo instante.

-Sam.- Dije de manera cortante, mientras lo fulminaba con la mirada. En ese momento el pareció comprender que no me prestaría para su teatro.

-Claro, mis disculpas.- Ahora de pie frente a mí, el maldito comenzó a observarme de pies a cabeza. Y con ese simple gesto logré sentirme ultrajada.- Jazz me ha dicho tantas cosas acerca de ti…- Suspiró de manera dramática.- Ella no para de hablar acerca de la gran amiga que eres para ella.

¡Idiota! ¡Mil veces idiota!

-Por supuesto.- Susurré de manera mortal.- No sabes las cosas que haría con tal de proteger a mis amigos.- La amenaza estaba explícita en mi voz. Pude ver un destello de diversión en sus ojos.

-¡Sam! No hay necesidad de ponerse tan intensa con él.- Me dijo Jazz en medio de una sonrisa nerviosa. Luego se dirigió a Jared.- Discúlpala, cariño.- Él soltó una carcajada.

-No te preocupes, Jazz. Sólo lo tomo como lo que es; una broma. ¿Cierto, Sam?- Vi en su rostro todo lo que necesitaba ver. Sabía que me estaba retando, sólo trataba de provocarme para que explotara frente a todos. Quería que le diera motivos para hacernos algo. No lo conseguiría.

No le respondí, simplemente me quede quieta, sin saber qué me diría ahora.

Rápidamente, le lanzó una mirada de soslayo a Danny, y con una brillante sonrisa, dijo:

-Eres un hombre con suerte, Danny. No la dejes ir.- Pude ver la incomodidad inmediata en Danny al oírlo decir aquello. Yo me sentí así también, eso y mucha rabia hacia Jared. Estaba tratando de darme una bofetada emocional, y lo había conseguido.

-¡Jared…!- Jazz lo estaba tironeando por detrás, como si tratara que su nuevo novio cerrara su boca y no siguiera metiendo la pata con nosotros. Pero él sabía muy bien lo que estaba diciendo, era algo obvio. Después de todo, su objetivo era herirme.

-¡Oh, por favor, muñeca! A ninguna pareja le hace daño oír lo bien que lucen juntos.- Jared nos sonreía a mí y a Danny con esa hipocresía empalagosa que no podía seguir soportando por más tiempo.

En cuanto vi la mirada destrozada de Danny sobre mí, me vine abajo.

¡Oh, no! ¡Sam, no llores! ¡No llores! ¡No frente a Jared!

Mi vista comenzaba a ponerse borrosa a causa de las lágrimas aún no derramadas. Y antes que alguien lo notara, salí corriendo del cuarto de Danny.

Tropecé con algunos chicos que estaban instalados en las escaleras bebiendo, conversando y besándose, pero los esquivé a todos.

No supe hacia donde iba, sólo sabía que ya no podía seguir cerca del monstruo con rostro angelical que era Jared. No sé por qué había venido, o por qué estaba usando a Jazz para meterse con nosotros, pero no podía dejar que todo esto continuara. Jamás me lo perdonaría si Jazz o alguno de mis amigos resultara herido por él.

Llegué a la cocina sin siquiera notarlo, y me apoyé sobre la mesa para evitar caerme. Mi respiración entrecortada me impidió escuchar los pasos que venían detrás de mí.

Me tomó por las caderas con sus manos y me impidió darme la vuelta para encararlo, de pronto sentí su húmeda respiración en mi oído. Las náuseas que sentí me hicieron comprender quién era.

-¿Disfrutando de mi espectáculo, gatita?- Me solté de su agarre con fuerza para hacerle frente. Jared no paraba de ser un hipócrita, ni siquiera para hablar conmigo a solas. No le veía el caso a actuar así, si yo ya sé quién es él en realidad.

-¿Qué estás haciendo con Jazz?- Pregunté con mi voz cargada con ira mientras sentía que mis lágrimas se evaporaban. Él sonrió con malicia.

-No estés celosa, cariño. La pelirroja es sólo un pasatiempo. Aunque…- Pasó uno de sus dedos a través de los botones abiertos de mi blusa.- Debo admitir que uno muy aburrido. ¿Me puedes creer que luego de dos meses de novios aún no me la puedo llevar a la cama?

Le di una bofetada en el rostro, fuerte. Un golpe tan sonoro que llamó la atención de los chicos que estaban bebiendo en la cocina. Él me había dejado golpearlo, lo supe porque estoy al tanto de su velocidad sobrehumana, y seguramente habría detenido mi mano muy fácilmente.

Efectivamente vi que estaba disfrutando de lo que hice, porque ahora estaba riendo. Pasó sus manos por sus labios para ver si estaba sangrando.

-Tu y yo seremos terribles juntos, gatita. No sabes cómo me excita tu violencia.- Me trató de acercar hacia él, pero yo me alejé con fuerza. ¿Juntos? ¿En qué universo podría yo estar atada a este monstruo?

-¡Eres repugnante!- Respondí con asco.

-Soy muchas cosas, belleza. Y… hablando de eso, ser compasivo no es una de ellas.- Dijo cambiando de tema.

-Si intentas decirme algo, sólo dilo. No quiero pasar mucho tiempo en tu presencia.

-Sé lo que estabas a punto de hacer en el laboratorio hace rato.- Me insinuó como un niño burlándose.

Por supuesto, estaba a punto de decirle la verdad a Danny. Y de la misma manera en que Jared ha estado al tanto de mi vida personal, también sabía esto.

-Pero no lo hice.- Respondí de inmediato. Cortante.- Mantuve el acuerdo.

-No te halagues tanto, cariño. Se lo hubieses contado todo si yo no hubiera interferido.

De pronto, comprendí cuál fue su intervención.

El cortocircuito…

-¡¿Tú heriste a Danny?!- Grité con furia. Sin embargo, él mantuvo su serenidad.

-Considéralo como un pequeño castigo por tu desobediencia. Creo que ahora lo pensarás dos veces antes de querer confesarte con el santurrón ese.- No respondí, ya ni siquiera creía que responderle pudiera servir de algo. Él sonrió más abiertamente, casi orgulloso.

-Te odio…- Logré susurrar, pero todo era una broma para él.

-Y eso que sólo has visto el acto inicial del espectáculo, cariño.- Me susurró.- Será una noche muy larga. Lo único que espero es que estés preparada para el acto principal.- Tomó uno de mis cabellos y lo puso detrás de mí oreja. Inmediatamente, lo empujé lejos de mí.

-¿De qué demonios me estás hablando?

-Tan sólo digamos que me encargaré personalmente de que tu querido tenga un cumpleaños que jamás olvidará.

-Escúchame, imbécil. Si le haces algo más a Danny voy a…- Puso su dedo en mis labios para silenciarme.

-¡Shhh! Por favor, querida, que tu boca no firme cheques que tu humanidad no pueda pagar. Tú muy bien sabes que eres sólo una chica patética y débil que ni siquiera se atreve a comer algo que estuvo con vida. ¡Mírate! Eres frágil, y yo más fuerte de lo que alguna vez podrías llegar a imaginar. Nunca podrías atacarme, es por eso que es tan divertido ver cómo intentas guardarme mi pequeño secreto a cambio del bienestar de tu queridito, cosa que muy pronto se volverá obsoleta.- Lo alejé de mí.

-¿Qué? Pero tú me dijiste…

-¿Qué no le haría nada si te mantienes callada?- Comenzó a reírse de manera sardónica.- Bien, malas noticias para ti; me he aburrido de nuestro acuerdo anterior. De hecho…ya no quiero más acuerdos contigo. Lo único que quiero es la diversión de la que me he estado privando desde hace tiempo.

-Hablaré.- Respondí completamente nerviosa, en un intento ridículo de amenazarlo. Él me sonreía.

-Habla todo lo que quieras. Grita, si así lo deseas, porque no me podrás detener ni aunque tu vida dependiera de ello. ¡Oh! ¡Espera! Se pone mejor; tu vida sí depende de ello.- Me sentía diminuta. Tan insignificante como un insecto, porque temía que él tuviera la razón.

-¿Sam? Te estuve buscando por todas partes.- La voz de Luc interrumpió, él se me acercó con alarma y se puso a mi lado. -¿Estás bien? Luces pálida.- Cuando se fijó en la persona que estaba frente a mí, su expresión se volvió sombría. Jared, en cambio, parecía satisfecho de ver a mi amigo.

-Estoy bien.- Dije tratando de guardar compostura frente a Luc.

Era una escena extraña; ver a Luc, que es tan bueno conmigo frente al peor de los monstruos que he conocido. Sentía que veía a un ángel y a un demonio cruzar sus caminos.

-Soy Jared, por cierto.- Le dijo él a Luc y luego estiró su mano para saludarlo.

-Lucian.- Respondió con voz fría, y no le correspondió el gesto a Jared, noté que se negaba a estrechar su mano. Es como si supiera que el chico que tenía en frente era sólo problemas.

El monstruo sólo observó a Luc con genuina diversión, aparentemente algo le causaba mucha gracia.

-Bien, como sea… Fue un placer, "Luc".- Jared dijo su nombre como si se estuviera burlando, algo que a estas alturas de la noche ya no me sorprendía.- Oh, y Sam… Espero que disfrutes de la fiesta.

Él se marchó, y por unos segundos, sentí que podía respirar de nuevo. Sólo por unos segundos.

-Sé que no es de mi incumbencia, pero no te conviene estar cerca de él. Ese tipo es un maniático.- Dijo Luc mientras posaba su mano en mi hombro de manera cariñosa. Me fijé en que su mirada seguía a Jared mientras éste se alejaba.

-¿Cómo lo sabes?

-Llámalo "experiencia".- Dijo mientras su buen humor volvía.- En fin, eso ya no es importante. ¿En dónde te habías metido?

-Hablé con Danny.- Dije cambiando de tema. Luc me miró atento.

-¿Y…? ¿Recibió tu regalo?- Preguntó esperanzado. No pude evitar ruborizarme. Sé que Luc se refería al modelo a escala del Apolo 11 que le regalé a Danny, pero la imagen de mi ex novio besándome y atrapándome con su abrazo era lo primero que se me vino a la mente.

-Sí…- Luc sonrió.

-¿Lo ves? Ahora supongo que te sientes mucho mejor.- La verdad es que era lo opuesto, y que el regalo era lo menos importante en estos momentos.

Y todo por culpa del maldito idiota de mis pesadillas.

El plan de Jared era ese; verme rota frente a todos, hacerme llorar como a una niñita y esperar a que comenzara a fingir que aquí no había pasado nada extraño para poder continuar con lo que sea que está tramando. Tal vez a eso estaba acostumbrado, a tener un montón de títeres a su alrededor. Jazz se había convertido en uno, y yo lo he sido por el simple hecho de guardar silencio todo este tiempo.

Él lo estaba disfrutando. Y mi paciencia se había agotado.

¿Acaso Jared contaba con que yo no haría nada al respecto? ¿Qué no hablaría?

Por supuesto que lo haría.

Una idea peligrosa vino a mi mente. Algo definitivamente mejor que sólo hablar. Era arriesgado, pero a este punto ya me importaba muy poco lo que me pudiera ocurrir a mí.

-Luc ¿Podrías traerme algo de beber?- Él no pareció extrañarse por la pregunta, simplemente me respondió:

-Por supuesto ¿Qué te gustaría beber?- Me preguntó con ánimo, como si intentara contagiarme y tratar de borrar todos los malos ratos que he pasado últimamente.

-Lo que tú bebas estará bien.- Le dije mientras forzaba una sonrisa.

-Entonces, cloro será.- Me respondió mientras se alejaba bailando de manera cómica al ritmo de la música y me guiñaba con un ojo. Ni siquiera sus bromas terribles me iban a sacar de mi estado.

En cuanto vi que Luc se había alejado lo suficiente, comencé a pasearme por la cocina, revisando cada gaveta que pudiese guardar lo que estaba buscando.

Entre tantas conversaciones y juegos a la vez, pasé desapercibida por los chicos en el lugar cuando encontré lo que necesitaba.

Escondí el puñal entre la cintura de mis pantalones, y me dirigí hacia el segundo piso.

…..

Danny.

El dolor de la herida era un buen distractor, pero no era suficiente.

¿Sam y Carter?

Sentía nauseas ante el simple pensamiento de él acariciando la piel de mi Sam. No me imaginaba lo que sentiría si los atrapaba besándose.

Demasiado horrible para imaginármelo. Pero supongo que era algo que debía aceptar con el tiempo, porque tarde o temprano los vería juntos.

Jazz, Tucker y Danni seguían conmigo en mi cuarto. Me había negado a bajar por el momento, y para ser sincero, los puntos que me había hecho Jazz hace poco servían como una excelente excusa para quedarme encerrado.

Ahora no sólo estaba herido físicamente, sino que también lo estaba por lo que había dicho el novio de Jazz. Pero no podía molestarme con el pobre tipo. Quiero decir, no había manera de que hubiese estado al tanto de mi situación con Sam. Sólo había intentado ser agradable y darnos un cumplido. No es como si lo hubiera hecho a propósito ¿Cierto?

-¿Alguna idea de por qué Sam huyó?- Me preguntó Danni, lo que hizo que ella, Jazz y Tucker me observaran expectantes, como si estuviese a punto de decir una confesión impactante.

-Sam puede hacer lo que quiera. No entiendo por qué siempre piensan que yo sé todo lo que pasa con ella.-Me limité a decir encogiéndome de hombros, tratando de lucir desinteresado. Los tres me seguían observando, con escepticismo.- ¿Alguna otra duda?

-Mi teoría es que uno de los dos se le ofreció al otro y la cosa se puso incómoda.- Le dijo Jazz a Danni y a Tuck, ignorándome, y luego vinieron los murmullos entre los tres, varios pasos alejados de mí. ¿Acaso me debería sorprender por el interés que tienen por Sam y por mí? Por lo que sé, uno de sus hobbies favoritos es hablar de nosotros a nuestras espaldas. A decir verdad, lo esperaba de mi hermana habladora y de mi prima entrometida ¿Pero de mi mejor amigo? Admito que eso me sabe un poco a traición.

-Saben que estoy frente a ustedes ¿Cierto?- Pregunté algo ofendido.

-Sí.- Respondieron los tres al unísono. Decidí ignorar su completa falta de consideración conmigo. Supongo que para ellos debe ser divertido ver cómo me la paso peleando y reconciliándome con Sam, aunque yo no le veía la gracia en lo absoluto, porque presentía que no habrían más reconciliaciones en nuestro futuro.

Nos interrumpió el sonido de la puerta al abrirse.

-¿Cómo te fue?- Preguntó Jazz al chico de ojos negros que entraba a la habitación.- ¿Pudiste encontrarla?

-Sí.- Respondió Jared, quién hace unos minutos atrás se había ofrecido para ir a buscar a Sam. No es como si alguien le hubiera insinuado que trajera de vuelta a mi cuarto a la chica que hace un rato atrás me había hecho sentir como basura. No sé realmente el motivo por el cual Jared estaba tan interesado en ir por ella, pero de todas maneras nadie le dijo que no lo hiciera.

-¿Y bien?- Dijo Tucker de manera brusca. ¿Acaso no le había agradado el novio de Jazz? La verdad es que a mí no, pero mi desagrado hacia él es por el simple hecho de que trate de pretender a mi hermana. No sé el motivo por el cual Tuck había aborrecido a Jared tan rápido.

Si Jared se había dado cuenta del desprecio de mi mejor amigo, no parecía importarle en lo absoluto.

-Tan sólo digamos que estaba en muy buena compañía.- Respondió él con malicia en su voz.

-¿A-a qué te refieres?- Pregunté tratando de no tartamudear. Jared me observó y pude jurar que trataba de sonar compasivo sin sentirlo.

-Bueno, cuando la encontré, un chico la estaba abrazando. Y créeme, no de una manera muy amistosa que digamos.- Sentí un golpe certero en el pecho. Pero también experimenté algo más; la sangre hirviendo… Ira… Mis celos me harían perder la cabeza en poco tiempo. De pronto atrapé a Jazz, Danni y Tucker observándome como si fuese un cachorro golpeado.

-Creo que te debiste haber equivocado, Jared.- Insinuó Danni.

-No, definitivamente era Sam, y un chico alto y rubio que la estaba abrazando.- Así que el idiota había obtenido lo que estaba deseando desde que llegó a la escuela...

A mi Sam.

No sé cómo reaccionaré la próxima vez que vea a Carter. Probablemente lo mataré con mis propias manos. Sin necesidad de mis poderes.

-Eh…Será mejor que dejemos ese tema por ahora.- Escuché a Tuck decir de manera nerviosa luego de un incómodo y prolongado silencio. Mi amigo me observaba con preocupación, y fue en ese momento en el que me percaté de mis manos ahora convertidas en puños. Relajé mis músculos de inmediato, sólo para evitar que Tuck continuara mirándome de esa manera.

¿Soy tan tenebroso cuando me enojo?

-Como sea…- Dijo Jared despreocupadamente mientras rodeaba con su brazo a mi hermana, un gesto al que jamás podré acostumbrarme. Luego le habló.- Oye, linda ¿Qué te parece si vamos a festejar un poco?- Jamás pensé que Jazz observaría a alguien como una estúpida, no desde el incidente con Johnny 13 hace años, cuando ese vago hipnotizó a Jazz y planeaba convertirla en su verdadera novia Kitty.

¡Pero aquí estaba otra vez! Una Jazz completamente aturdida observando a un chico como si fuese una especie de aparición majestuosa.

-¡Aléjate de ella!- Un grito cargado con ira proveniente desde la puerta nos hace sobresaltar a todos.

Sam estaba allí, dirigiéndose con rapidez hacia Jared y Jazz. Lucía agitada, nerviosa y furiosa, todo al mismo tiempo. Si no se hubiera movido a toda velocidad, habría jurado que estaba temblando.

Sin que me diera cuenta, ella había empujado con todas sus fuerzas a Jared. El chico había perdido el equilibrio y se había sujetado con la pared.

-¡Sam!- Se quejó Jazz con molestia.- ¡¿Qué estás haciendo?!

Sin embargo, Sam ni siquiera pareció oírla, porque su mirada estaba clavada en el chico de ojos negros. La reacción de Jared me sorprendió.

¿Se estaba riendo?

-¡Déjate de tonterías, imbécil!- Gritó Sam sin medir el volumen de su voz.- ¡Se te acabó el juego!

¿Qué estaba pasando?

Ni Tucker ni Danni parecían querer entrometerse en esto, y sabía el por qué; creo que ni siquiera yo había visto a Sam así antes…

Era un arrebato de furia que jamás había conocido en ella. Creo que incluso inspiraba terror.

Para mi sorpresa y la de todos, Jared era el único que parecía tranquilo ante la reacción de Sam. De hecho, estaba riendo con más ganas. Luego, comenzó a aplaudir.

-¡Realmente me dejas sin aliento, gatita!- Dijo él con euforia. ¿Gatita? ¿Quién se creía que era él para llamar de esa manera a Sam? – Pensé que te tardarías más tiempo en hacer el ridículo, pero una vez más me sorprendes. Lo dije antes y lo digo ahora; tú y yo juntos seremos imparables.

Me puse en medio de ambos sin pensarlo dos veces. Miré a Sam.

-¿Este tipo te ha hecho algo?- Ella me observó por primera vez, y noté la angustia tratando de esconderse en un rincón de su mirada.

Sí… Definitivamente este idiota le había hecho algo. La furia comenzaba a consumirme a mí también.

-¿Qué te hizo?- Pregunté tratando de contenerme. Sam ahora lucía más asustada que enojada. Era obvio que no quería decirme nada.- Sam…- Insistí de nuevo.- Dime qué está ocurriendo.

-Adelante, Sam.- Jared intervino con sarcasmo.- Dile a tu queridito qué es lo que te he hecho.- Se estaba burlando de ella.

Miré a este chico con desconcierto, tratando de comprender qué era lo que estaba pasando aquí. Sin darme cuenta, me había acercado a Sam lo suficiente como para ser un escudo entre ella y esta persona que parecía ser alguien que no era. Él suspiró y se encogió de hombros.

-Oh, bueno, supongo que ya no le veo el sentido a seguir siendo el Jared agradable en frente de todos ustedes. La verdad es que estaba comenzando a sentirme asqueado con todo esto. ¿Y qué creen?- Me miró directamente hacia los ojos y lo supe; no era un humano.- El verdadero Jared salió de su jaula y quiere desquitarse con alguien.

Me transformé en el instante, sintiéndome estúpido por no haberlo hecho antes.

¿Cómo no me di cuenta en el momento en que lo vi entrar por la puerta?

-¿Quién eres?- Pregunté. Jared sólo me sonrió con malicia. Luego de unos segundos, torció su boca y respondió.

-¿Por qué no le preguntas a la perra de tu noviecita?- Eso fue la gota que derramó el vaso. Me acerqué de manera feroz hacia él para volarle la mandíbula con mi puño.

Todo ocurrió muy rápido; él esquivó mi golpe sin siquiera haberlo visto moverse. Y de manera abrupta, sentí un fuerte golpe en mis costillas que me lanzó hacia el otro lado de mi cuarto.

Solté un gemido ahogado y traté de ponerme de pie lo más rápido que pude. ¡Demonios! Eso había dolido. Mucho.

Luego vi una luz apoderarse del cuarto. Danni se había transformado y sorprendió al chico con la guardia baja, porque había logrado atarlo con un lazo fantasmal y dejarlo adherido a la pared. Eso me dio tiempo para recuperarme. Durante ese tiempo, también logré gritarle a Jazz que saliera del cuarto, y sorprendentemente accedió sin decir nada. Supe que iría por ayuda. Tuck no logró moverse, ya que no estaba cerca de la salida.

Y sin darme tiempo para sacar a Tuck y a Sam del lugar, Jared logró liberarse. Me sorprendió la facilidad con la que lo hizo, pero me impactó más lo que hizo después; vi como el lazo fantasmal que lo rodeaba comenzaba a quemarse, volverse negro y poco a poco convertirse en débil ceniza.

Nunca había visto algo así, y supongo que no pude esconder mi sorpresa, porque Jared comenzó a reírse.

-¿Te crees muy superior al resto, Phantom?- Escupió él con molestia.- Ahora debes sentirte como basura al enterarte de que hay seres mucho más superiores a ti. Ahora, por ejemplo, tienes a uno en frente.- Lo ignoré.

-¿Qué eres?

-¡Como si te lo fuera a decir!- Dijo él, y pude darme cuenta que antes sólo trataba de esconder todo el odio que ahora no se molesta en esconder de mí.

Con paso decidido, Jared comenzaba a acercarse a mí de manera amenazante, pero no me asustó en lo absoluto. Cuando empezó a alzar su mano, supe que quería golpearme, y traté de estar preparado para esquivarlo.

Antes de que pudiera reaccionar, Sam se había puesto frente a mí, con sus brazos extendidos, como si quisiera ser un escudo para protegerme. Jared la notó en su camino, y de inmediato se detuvo, a una distancia muy cercana de ella.

-¡Sam, no te metas!- Le reclamé.

-¡Cállate!- Me gritó sin siquiera mirarme. Jared le estaba sonriendo a ella ahora.

-¿Algo que agregar antes de partirle la cara a tu novio?- Le preguntó a Sam de manera suave.

-Sí.- Susurró ella.- Sólo quiero que sepas algo.

Mientras Sam hablaba, vi que pasaba su mano de manera cautelosa a través de su espalda hasta llegar a la parte baja. Lentamente, comenzó a sacar algo que tenía escondido entre el cinturón de su pantalón.

Empuñó el mango del cuchillo con fuerza hasta sacar la brillante y plateada hoja por completo de entre sus ropas. Me quedé callado, porque sabía exactamente lo que iba a hacer.

-¿Y bien?- Preguntó él mientras se ponía impaciente.

-Nadie se mete con Danny sin tener una probada de mí.- Dijo Sam con fingida inocencia.

Lo siguiente que vi fue el rápido movimiento de Sam mientras enterraba el cuchillo justo a través del cuello de Jared. Pude sentir el sonido de la carne del chico mientras el arma atravesaba todo a tu paso. Luego, con la misma rapidez, Sam retiró el cuchillo sin vacilar.

Él soltó un alarido mientras abría sus ojos ante la sorpresa. Jared retrocedió mientras trataba de tomar aire, pero creo que le era imposible; Sam había cortado su garganta.

Cuando pensamos que ya lo habíamos vencido, Jared comenzó a erguirse.

Con horror observamos cómo la herida comenzaba poco a poco a desaparecer. Muy pronto la abertura que estaba en su cuello empezaba a desaparecer hasta dejar sólo el rastro de la sangre que había salido a chorros.

-¿Qué dem…?- Maldije. Jared ahora se había curado. Y miraba a Sam con ira. Antes de que se le acercara, la tomé del brazo y la puse detrás de mí, protegiéndola de este fenómeno. Ella se aferró de mi espalda.

-Eres una zorra traviesa.- Dijo mientras se acercaba hacia nosotros y yo retrocedía para alejarlo de Sam.- Me las pagarás, gatita, pero hoy no será el día.- Sonrió de manera malévola. Luego dirigió su atención hacia mí.- No quiero arruinar la sorpresa que les tengo para esta noche. Un pequeño regalo para ti, Phantom.

-¿Qué harás ahora, maldito?- Preguntó Sam.

-Si lo dijera ahora, sólo arruinaría la sorpresa.- Se detuvo en mí, y me dio una mirada significativa.- Feliz cumpleaños, Danny. De parte de tu peor enemigo.- Dijo mientras hacía una reverencia.

Luego vimos cómo su silueta comenzaba a volverse transparente hasta ser completamente imperceptible. Supe que se había esfumado cuando dejé de sentir su presencia.

Al fin se había ido.

Me di la vuelta y vi a Sam completamente pálida. La tomé por los brazos mientras volvía a mi forma humana.

-¿Estás bien?- Me preguntó ella con horror.

-Sólo si tú lo estás.- Sam asintió. De alguna manera aquello me tranquilizó.

Nos dimos la vuelta al mismo tiempo para encontrar a un muy asustado Tucker en el rincón de mi cuarto. Danni se nos había adelantado, y ya estaba junto a él para ver si estaba bien.

-¡¿Qué demonios fue todo eso?!- Gritó Tucker de pronto. No era una pregunta al aire, sino que era para alguien en específico. Mi amigo miraba a Sam de manera horrorizada.

-Eso fue la prueba de que no estoy loca.- Susurró ella.

-¿Ya lo conocías?- Me atreví a preguntar. Ella tardó en responder.

-Algo así.- Dijo ella con temor.

-¡¿Y por qué no dijiste una maldita palabra?!- Pregunté sorprendentemente molesto. Los ojos de Sam de inmediato se pusieron vidriosos.

-Es una larga historia.

-Pues tenemos bastante tiempo para que nos la cuentes.- Dijo Tucker.

-Yo…

Sam no pudo continuar, ya que los gritos que provenían de la fiesta y unos fuertes sonidos nos interrumpieron. Los cuatro compartimos una mirada y sin decir nada nos dirigimos hacia el primer piso a toda velocidad para ver qué es lo que ocurría. En cuanto bajamos vimos como todos los chicos de la escuela comenzaban a salir corriendo de la casa. No tardamos mucho en descubrir el por qué.

El insoportable sonido de unas sirenas en las afueras de Fenton Works era la causa de que muchos huyeran del lugar. Sólo la mitad de las personas se quedaron dentro.

¿La policía estaba desalojando la fiesta?

Supongo que eso era lo último que me interesaba en este momento.

-¿Vas a hacer algo al respecto, viejo?- Me preguntó Tucker, y yo puse los ojos en blanco.

-Después de lo que pasó allá arriba y de que casi mojas tus pantalones… ¿Me estás diciendo que aún quieres que siga la fiesta?- Tucker se encogió de hombros, avergonzado.

-Sólo decía.

Cuando pensé que el ruido que provenía de afuera se iría, sólo se intensificó. De pronto, muchas personas comenzaron a entrar a mi casa a toda velocidad. Estaban armadas, y traían puestos uniformes.

Sólo que no se trataba de la policía.

Los Hombres de Blanco habían entrado a mi casa, y parecían buscar algo… o a alguien.

-¡Oh, genial! Justo lo que me faltaba para hacer de este día el mejor de mi vida.- Dije con sarcasmo.

Uno de sus oficiales al mando iba a la cabeza, específicamente uno de los Hombres de Blanco que menos me agradaba en toda la fuerza. De mala gana me acerqué para reclamarle esta intromisión a mi hogar.

-¿Se puede saber qué hacen aquí?- Le pregunté a él, y no me respondió de la manera en que esperaba.

-¡Asegúrenlo!- Le ordenó a un par de sus hombres, y estos de inmediato se abalanzaron sobre mí y me hicieron caer al suelo. Necesitaron dos hombres para poner mis brazos en mi espalda y esposarme.

-¡Hey! ¡¿Qué está pasando?! ¡Exijo una respuesta!- Grité.

Miré hacia arriba para encontrarme con el Hombre de Blanco a cargo.

-Daniel Fenton, bajo las leyes del Estado y de la ciudad de Amity Park, junto con los estatutos impuestos para entidades fantasmales, es nuestro deber arrestarlo bajo los cargos de robo de la propiedad intelectual de Laboratorios Axion y por Homicidio.

-¿Qué?

-Todo este tiempo quisiste vernos la cara, Phantom. Pero ahora estás atrapado. ¡Tú eres el asesino!

Pensé en Jared y en el regalo del que hablaba:

Mi condena.

Continuará….

Espero les haya gustado.

Se vienen muchas otras cosas más en el próximo capítulo.

También quiero aprovechar de agradecerles por todos los reviews que me dejan, de verdad que me hacen sentir bien todas sus palabras, y además me alientan para seguir escribiendo.

En fin, sólo quería que supieran cuanto aprecio que se molesten en escribirme. :P

Bueno, y eso.

Besos y abrazos!

Nos leemos pronto :P