Hola se que fue mucho tiempo, mi abuelo esta enfermo :( y esta en el hospital, realmente no sentia ganas de escribir y sabia que si escribia algo en ese estado no se lo iban a merecer :) Estoy un poco mejor, mi papá a decidido adoptar una perrita ahora que se permiten mascotas en mi edificio asi que decidir retomar la historia. Saludos y suerte para todos

-¡CONSENTRESE POTTER!-

-Profesor Snape ¡Hago todo lo que puedo!

-25 puntos menos por su insolencia. Su intento de concentración es incluso peor que el de Weasley- estaba rojo de la ira

-Pues el está Hermione usted solo me grita y me dice que soy un fracaso- el moreno lo miro furioso

-Otra vez Potter- el muchacho se revolvía en su silla

- Legeremens

-PROTEGO

Un rayo de luz lo envolvió el salón donde se encontraban Potter y el y luego el pasado simplemente volvió, su pasado

Pudo ver aquella discusión en su casa de la calle Hilandera donde su padre le rompió la nariz a su madre y el, escondido en una esquina llorando, veía todo el maltrato que su madre soportaba por él, por accidentalmente hacer magia. La escena cambió, se encontraba en Hogwarts más precisamente cerca a la orilla del lago negro leyendo un libro de pociones nivel avanzado recostado en un árbol, su otro yo se vea tranquilo, relajado, algo que él no volvía a gozar desde hacía mucho tiempo, cuando se a cerco Potter padre con sus amigos y lo pusieron de cabeza, en la escena pronto apareció Lily y fue ahí donde dijo aquella frase que rompería su vínculo con su mejor amiga. Cuanto se arrepentía. Las imágenes empezaban a pasar más rápido, su encuentro con Dumbledore para pedirle protección para los Potter, como protegió a Hermione del ebrio en Gales, cuando fueron a la sala de los fundadores…

Terminaron los recuerdos, Potter estaba en su silla con los ojos abiertos por la sorpresa, no todos los días puedes ver los recuerdos más íntimos del profesor que te odia.

Snape estaba iracundo, su vida fue ventilada, desnudada, ante Potter.

-Te juro Potter- lo agarraba fuertemente del cuello de la camisa- que si abres tu boca y cuentas lo que has visto no dudaré en hacerte la vida miserable- lo soltó.

Harry veía algo más en la cara de ira de su profesor- vergüenza- todo era confuso para él Snape sabía lo que sentía ser maltratado, pero que lo hagan tus propios padres era… simplemente terrible. El y su madre fueron amigos y al parecer Snape sentía algo más por su madre pero dejaron de ser amigos en Hogwarts, pero los últimos recuerdos eran sobre su mejor amiga y estos transmitían calidez y felicidad no como los otros recuerdos que solo le provocaban ganas de llorar.

-Profesor- se había parado de su silla- no le diré nada a nadie pero-

-¿Qué quiere Potter? Sobornarme – sonrió irónicamente

-No, quiero saber si aún ama a mi madre – podía despedirse de su vida, talvez podría saltar de la ventana, pensó Harry nerviosamente

-No – Harry miro los ojos de Snape, se veía seguro

- Entonces- le extendió la mano- cuide de Hermione con si vida, ella es como mi hermana, mi mejor amiga, y si le hace sufrir le juro yo también que no me importará que sea mi profesor y le haré la vida miserable.

Snape levantó la ceja como solo él podía hacerlo

-¿Qué esta insinuando Potter, que estoy enamorado de su amiguita sabelotodo?

- Ella a estado, ¿Cómo decirlo? Diferente, en el buen sentido claro, ella cree que no me he dado cuenta- sonrió- pero es como mi hermana y cosas como esas no pasan desapercibido para un hermano

-¿Y qué cosa podría ser esa, señor Potter?

-Amor, profesor

Snape se quedó helado, ¿si Potter decía la verdad? ¿Granger estaría enamorada de él? ¿Era esto solo una broma elaborada por el trio de oro?

-Ya es tarde Potter, salga de aquí

Se sintió examinado por Potter, aquellos ojos verdes que le recordaban a su amiga de antaño buscaban algo en él. Potter le volvió a extender la mano, dudó un poco, pero al final estrecho la mano de su "enemigo"

-Hermione, ya no puedo más- el pelirrojo se sentó en el piso de la sala de los menesteres

-Está bien Ron, sé que es difícil para ti, Harry también se está esforzando al máximo- la castaña se sentó a su lado

-La debe estar pasando horrible con el murciélago grasiento- hizo una mueca de asco

-¡Ron! Harry necesita aprender oclumancia, todo sería más fácil sin el señor tenebroso hurgándole la cabeza, por suerte el profesor Snape protegió todos recuerdos de Harry relacionados con la misión, sin embargo esas protecciones se vendrán abajo en cualquier momento si Harry no aprende a disciplinar su mente.

Hermione estaba agotada, había entrenado con Ron desde la cena y ya se habían pasado el toque de queda, todo este entrenamiento era orden de Dumbledore con la aprobación y apoyo- a regañadientes- del profesor Snape.

-Hemos realizado un gran avance Ron, hace dos semanas terminabas totalmente agotado en 30 minutos, ahora la sesión se extendió pasado el toque de queda- le dirigió una gran sonrisa a su amigo pelirrojo.

-Gracias Herms- se sonrojo levemente-

-Vamos a la torre, con el nivel de nuestros hechizos desilusionadores nadie nos descubrirá, en especial Filch – el celador estaba más pendiente de alumnos fuera de la cama que nunca.

Antes de salir lanzaron los hechizos, ahora nadie los podría ver, oír, u oler, que se chocaran con algo o alguien los pondría en evidencia pero gracias a entrenar sus reflejos y reacción esa posibilidad ya era mínima.

-Solo me falta acercarme más, casi lo toco, creo que era un perro

-Lo lograras en la próxima sesión, Ron, no te preocupes

Llegaron a la entrada de la torre

-Pasen, pasen pero no hagan ruido que todos están durmiendo – la Dama Gorda sabía que el Trío de Oro tenían permiso del director para llegar a semejantes horas de la noche.

Hermione y Ron retiraron los hechizos desilusionadores al llegar a la sala verificando que nadie esté ahí haciendo tareas o algo, el retrato se abrió nuevamente y los amigos saltaron hacia unos sillones y cogieron unos libros abriéndolos en cualquier página para disimular estudio.

-¿Chicos?

-¡Harry! – Exclamaron al mismo tiempo- Nos diste un gran susto – Hermione respiraba agitada por la adrenalina

-¿Cómo te fue con el vampiro?- Ron agradecía infinitamente que Dumbledore lo pusiera con Hermione para los entrenamientos.

-Todo bien- respondió el moreno alzando los hombros.

La cara del pelirrojo se era un poema…

-¡¿Qué?!

-Como lo oyes Ron no fue nada malo ¿Cómo les fue a ustedes?

-Muy bien creo que Ron logrará el objetivo en la próxima sesión- sonrió ampliamente

-Eso es genial- Harry sabía que ese era un gran logro para su amigo, en especial porque era una materia difícil para él.

-Bueno, ya es tarde creo que debemos ir a dormir

-Sí, mañana hay pociones dobles con las serpientes – Murmuro ya con sueño el pelirrojo- me adelanto a los dormitorios Harry, hasta mañana Herms

-Si, yo también me voy a dormir hasta mañanas chicos- la castaña dio un para de pasos en dirección a su dormitorio cuando sintió que una mano la detenía

-Espera Herms, tengo que decirte algo – susurro Harry

La castaña asintió algo confundida

-Quiero decirte que siempre puedes confiar en mi para lo que sea- Harry la miro directamente a los ojos- eres mi mejor amiga, mi hermana y estoy seguro que Ron también piensa y siente lo mismo.

-Harry tú también eres mi hermano junto con Ron los quiero muchísimo, te aseguro que venceremos a Voldemort y podremos vivir tranquilos sin que ningún maniático desquiciado intente arruinar el mundo en el que vivimos- las lágrimas caían por sus mejillas

Los amigos se abrazaron fuertemente afirmando los profundos lazos afectivos que compartían, a ambos se le deslizaban lágrimas de los ojos. Al separarse limpiaron sus lágrimas y sonrieron realmente felices.

-Harry yo también tengo que decirte algo, es complicado- estaba hecha un manojo de nervios- sé que talvez no te vaya a gustar pero yo tampoco se cómo sucedió exactamente, es decir-

-Respira profundo y exhala

Hermione siguió sus consejos

-Me enamore de Snape – soltó de golpe

Los alumnos de todas las casas se dirigían al Gran comedor para el almuerzo, algunos ya se encontraban ahí aprovechando el tranquilo ambiente antes de que se convirtiera en un bullicio.

-Harry tienes que ayudarme a decírselo a Ron- la castaña estaba realmente preocupada, ni siquiera termino su tarta de mermelada de cereza- su favorita.

-Será mejor decírselo cuando termine el entrenamiento, ya sabes para que no afecte en nada. Yo te ayudaré a decírselo no te preocupes – le dirigió una gran sonrisa.

-Gracias Harry, enserio

Los profesores comenzaron a llegar, uno a uno se sentaban en sus respectivos sitios, el aún no aparecía.

-Ya no tengo hambre- miro con desgano su tarta y la mitad de su almuezo que no había comido- iré a pasear por los jardines.

-Está bien, pero ten cuidado – la miro Harry con preocupación

-Si papá- bromeo la castaña – dile a Ron que puede guiarse de mis apuntes, debe estar con un hambre feroz pero tiene que terminar el ensayo de Pociones.

-Cuídate- le volvió a decir Harry mientras ella se dirigía a la puerta del Gran Comedor.

Ya afuera miro hacia ambos lados del pasillo, totalmente vacío, así que adopto su forma felina para ir a los jardines a pasear. El hielo ya estaba en su mayoría derretido y daba paso a las flores el verdor característico de los jardines de Hogwarts. Seguía caminando cuando un ave comenzó a seguirla, ella cautelosamente seguía su caminata pero alerta a cualquier movimiento del ave, de pronto esa ave se lanzó en picada directamente hacia ella.

-¡RAYOS!- corría a toda velocidad de vuelta a Hogwarts, ya casi había llegado al Bosque Prohibido cuando se percató de que la seguían desde lo alto.

-No voy a llegar, por favor que aparezca alguien – seguía corriendo pero el ave casi la alcanzaba miro atrás rápidamente y vio como las garras extendidas del depredador estaban desesperadamente apresarla.

-Petrifucus totalus

Todo acabo, volvió a su forma humana y vio que estaba hecha un desastre: todo su cuerpo estaba sudando, te dolía demasiado las piernas y brazos por la carrera y tenía vario rasguños como moretones.

-¿Se encuentra bien señorita Granger? - Esa voz… -peso la castaña con los ojos totalmente abierto y con un creciente rubor en su rostro

Efectivamente, ahí estaba su profesor de pociones mirándola con aire… ¿Preocupado?

-Profesor gracias enserio- intento pararse pero sus piernas estaban entumecidas, por suerte los rápidos reflejos de Snape la atraparon en el acto.

-Señorita Granger tendré que llevarla a la enfermería- maldita ave… pensó el profesor

-Espere, quiero decirle algo profesor- Hermione había juntado cada gota de valentía que podía, era ahora o nunca.

-Tendrá que esperar, tengo que llevarla a la enfermería- ¿será acaso que ella…? No. Imposible, ella nunca se fijaría en alguien como yo.

-Quiero decirle que lo amo

Snape de congelo, empalideció, sintió como su cuerpo sudaba del nerviosismo, su corazón palpitaba a mil por hora como si fuera a salirse. Recordó esos momentos adolecentes en los que él había experimentado cosas parecidas, pero esto era único. ¿Esto sería amor?

-Si profesor, la insufrible sabelotodo está enamorada de usted- estaba llorando- y sé que nunca más querrá dirigirme la palabra pero-

Hermione no pudo terminar lo que quería decirle pues los labios de quien creía no ser correspondida estaban posados en los suyos.