CAPÍTULO ONCE: Regalos
PASADO
-¿Qué fue eso? –Lexa se sobresaltó al escuchar un ruido proveniente de afuera de la habitación, sintió el brazo de Clarke aferrarse con más fuerza a su cintura, y la rubia se removió acercándose más a la castaña, ocultando su rostro contra el cuello de Lexa.
-No fue nada –Respondió la voz adormilada de Clarke, quien se encontraba a espaldas de Lexa, el aire cálido de su aliento golpeó contra la piel de la ojiverde.- Sigue durmiendo. –Pidió la rubia volviendo a acurrucarse contra su novia.- Por favor –Susurró al sentir que Lexa intentaba levantarse.
-¿No quieres saber qué sucede? –Preguntó la ojiverde intentando girarse para quedar frente a la rubia, quien al comienzo no la había dejado, pero después terminó desistiendo en impedirle aquello. Clarke tomó aire y lo soltó en un suspiro, haciendo que Lexa sonriera al ver el rostro de su novia.- Clarke, no te duermas. –La aludida abrió sólo un ojo para ver a su novia, luego lo volvió a cerrar y le sacó la lengua.
-Sabes cómo es, se aburre y quiere que alguien vaya. –Respondió la rubia, intentando volver a acurrucarse contra el cuerpo de Lexa.- Nos levantaremos, ¿verdad? –Lexa dejó salir una leve carcajada, y Clarke volvió a suspirar, sabiendo que eso era un sí. Abrió los ojos y se separó de Lexa, tomó su celular para comprobar la hora.- Si no fuese mi abuela, la mataría –Comentó la rubia dejándose caer en la cama.- Son las ocho de la mañana –Clarke arrugó la nariz, y Lexa llevó su mano hasta su rostro para acariciar la mejilla de la rubia, haciendo que esta sonriera.
Habían llegado a mitad de la tarde del día anterior, tiempo suficiente para darse un baño, acomodar las cosas y cenar. Se encontraban en la casa de los abuelos maternos de Clarke, desde que habían comenzado a salir, hacía un poco más de dos años, pasaban la Navidad allá, a Clarke le había parecido algo extraño cuando Lexa había aceptado ir con ella, cuando apenas llevaban unos cuantos meses después de ser oficialmente novias, pero le había encanto saber que la castaña había aceptado sin dudarlo. Pasaban alrededor de una semana, unas pequeñas vacaciones que les gustaba tomarse.
Clarke se levantó a regañadientes de la cama, el clima estaba demasiado frío, afuera la nieve cubría las calles de blanco, por ese motivo habían tardado más de lo debido en llegar el día anterior. Se giró para observar a Lexa, quien entraba al baño para, lo que supuso Clarke, cambiarse de ropa, todas las veces que habían ido, la castaña jamás había dejado que la vieran con el pijama puesto.
-Algún día vas a acostumbrarte y salir con la bata puesta. –Comentó Clarke mientras se colocaba la suya, la puerta del baño volvía a abrirse, y por ella salía Lexa, llevaba unos simples vaqueros, y una camisa a cuadros, Clarke puso los ojos en blanco.- De la misma manera que te acostumbraste a que te abriera la puerta. –Clarke sonrió de forma triunfante, Lexa hasta el momento intentaba que la rubia no hiciera eso, pero siempre le había ganado de mano.
-Todavía nos queda mucho para cambiar eso –Respondió la castaña mientras se acercaba a la rubia para depositar un beso en sus labios.- Buenos días –Susurró contra sus labios, para después volver a besarla.- Bajemos antes de que tu abuela nos venga a buscar. –Clarke asintió con la cabeza, se dirigió al baño y una vez salió de allí, ambas se dirigieron a la cocina.
-¡Oh! Se levantaron temprano. –Comentó su abuela de forma inocente, Marie era una mujer bajita, de cabello rubio y ojos azules. Clarke puso los ojos en blanco, su madre, quien ya se encontraba allí, la observaba divertida. Estaba a punto de responderle cuando sintió un leve golpe en su brazo, se giró para observar a su novia quien le negaba con la cabeza.
-Buenos días –Saludó Lexa, la castaña amaba ir allá, siempre la habían tratado como a un integrante más de la familia, siempre se había sentido querida.
-¿Tenías que hacer tanto ruido a esta hora de la mañana? –Harper aparecía por la puerta de la cocina, la rubia vestía su bata de dormir, y su rostro mostraba cansancio, detrás de ella aparecía Bryan, con una leve sonrisa, observando divertido a su novia.
-Intenté no hacer ruido. –Se excusaba la anciana, Abby le pasó una taza de café a cada uno de los chicos, los cuatro agradecieron a la mujer.- Pueden volver a la cama si quieren –Clarke soltó una pequeña carcajada, volviéndose a ganar un golpe de Lexa.
-Ya estamos despiertos –Volvía a quejarse la menor, a quien se la podía notar de mal humor, Clarke llevó la taza a sus labios, intentando ocultar una sonrisa.- Además no mientas, sabemos perfectamente que haces ruido en la mañana porque te aburres. –La mayor de las hermanas asintió con la cabeza.- Si no te levantaras tan temprano…
-¿Por qué no se sientan a desayunar? –Abby había interrumpido a su hija, siempre se habían quejado de lo mismo, la mujer sabía que su madre odiaba estar sola para desayunar y cada vez que habían ido sus nietas habían dormido hasta el almuerzo, alegando que eran vacaciones, hasta que comenzó a implementar hacer ruido mientras preparaba el desayuno y así se unían a ella.
-Tengo que ir a comprar unas cosas. –Comentó Marie una vez todos comenzaron a desayunar.- ¿Alguna puede llevarme? –Preguntó observando a sus nietas, ambas chicas se miraron, las dos estaban vestidas con sus pijamas, y al parecer ninguna tenía intención de salir esa mañana de la casa.
-Nosotras la llevamos –Se apresuró a decir Lexa, quien se ganó una mirada de reprimenda por parte de su novia, y una sonrisa triunfante se dibujó en el rostro de Harper. Clarke tomó aire y asintió con la cabeza, no le quedaba de otra más que terminar de desayunar y subir a la habitación para cambiarse.
-¿Por qué le dijiste que nosotras la llevábamos? –Preguntó Clarke una vez ella y Lexa se encontraban en la habitación.- Y no me salgas con "es amabilidad" –Dijo aquellas dos palabras intentando imitar la voz de Lexa, mientras con sus dos dedos imitaba las comillas. Lexa sonrió al escuchar a su novia, y dejó que continuara hablando mientras se sentaba en la cama, apoyando su espalda en el respaldo, observándola ir de un lugar a otro.- Estaba en pijama Lexa, quería ver una película –La aludida se encogió de hombros.
-Quiero también comprar unas cosas, Clarke –Respondió tranquila, Clarke la observó desafiante y una sonrisa se dibujó en los labios de la rubia. Se quitó primero la bata, para dejarla sobre la cama, y Lexa supo exactamente lo que haría la rubia a continuación.- Clarke, no me tientes –Pidió la castaña observando a su novia, quien se acercó hasta ella y colocó sus rodillas una a cada lado de la cintura de Lexa para sentarse a horcajadas.
-Si no le hubieses dicho a mi abuela de llevarla… –Comenzó diciendo en forma de susurro, Clarke llevó sus manos hasta los botones de la camisa de Lexa y los fue desprendiendo uno a uno. Se inclinó para depositar un beso en los labios de Lexa, la castaña sonrió antes de corresponder el beso.- …nosotras podríamos estar haciendo otra cosa. –Susurró contra los labios de Lexa, para luego unirlos nuevamente, pero a diferencia del anterior, este no era en absoluto corto. Clarke llevó sus manos hasta la cintura de la castaña, y con la yema de los pulgares comenzó a acariciar la piel a su paso, la rubia sonrió internamente cuando un gemido salió de la garganta de Lexa.
-Clarke –Susurró Lexa cuando se separaron para tomar aire, ambas respiraciones estaban entrecortadas, y Lexa sentía que cada vez la pasión aumentaba más.- Cariño –Clarke intentaba continuar besando aquellos labios, con un solo propósito, sabía que no podrían hacer nada pero quería mostrarle a Lexa lo que se perdería por haberse ofrecido a llevar a su abuela, no era que le molestara, pero estaba su madre o Marcus que podrían haberse ofrecido. Lexa llevó sus manos hasta la cintura de Clarke, la aferró con fuerza y de un rápido movimiento hizo que quedara debajo de ella.- Te esperaré abajo –Comunicó la castaña una vez logró separarse de la rubia, se puso de pie y volvió a abotonar su camisa.- Apúrate –Fue lo último que escuchó la rubia antes de que la puerta se cerrara.
Clarke suspiró recostada en la cama, se puso de pie y resignada comenzó a buscar la ropa para vestirse. Lexa tomó aire del otro lado de la habitación, Clarke la había tentado y había necesitado mucha fuerza de voluntad para dejarla en esas condiciones e irse. Volvió a tomar aire, y antes de bajar a la sala se acomodó el cabello y la ropa, sabía que iba a ser una semana complicada.
Media hora más tarde, las cinco mujeres se encontraban en el centro de la ciudad, Abby y Harper habían decidido acompañarlas, y dejar que los tres hombres se quedaran arreglando un auto viejo del abuelo de las chicas. Mientras que Abby, Marie y Harper recorrían el lugar comprando lo que necesitaban, Clarke acompañaba a Lexa a que comprara aquello que necesitaba comprar, pero la rubia estaba comenzando a darse cuenta, después de dar vueltas y no comprar nada, que en realidad Lexa no necesitaba nada, hasta que se detuvo en una cafetería y compró dos café para llevar.
-¿Realmente tienes que comprar algo? –Preguntó Clarke mientras tomaba el vaso de café que Lexa le tendía, la castaña depositó un beso en la mejilla de su novia.
-Esto –Dijo levantando el vaso que tenía en su mano.- Además podemos caminar un poco o ir al parque. –En su rostro se dibujó una pequeña sonrisa, Clarke suspiró y puso los ojos en blanco, para luego asentir con la cabeza.
-Prefiero el parque. –Lexa sonrió de forma triunfante al ver que la rubia estaba cediendo un poco, pasó su mano por los hombros de su novia, mientras que esta pasaba su brazo por la cintura de la castaña y ambas se encaminaban al parque que se encontraba a unas pocas cuadras del lugar.
Una vez llegaron al parque, las dos tomaron asiento en unos de los bancos, Clarke pasó su brazo por entre el brazo de Lexa y colocó su mano dentro de su bolsillo, Lexa imitó el gesto, y la rubia recargó su cabeza sobre el hombro de la castaña.
-Reconozco que fue una buena idea venir –Clarke observaba el casi desierto parque, todo teñido de blanco debido a la nieve que había caído el día anterior, por suerte en esos momentos todavía el cielo estaba claro y no se veía caer copos por ningún lado. Lexa sonrió al escuchar a la rubia, y aferró su brazo con el de su novia.
Se quedaron allí en silencio, disfrutando de la tranquilidad que les ofrecía el lugar, los silencios que se presentaban cuando estaban solas no eran para nada incómodos, sino que todo lo contrario, ambas disfrutaban de la compañía de la otra, así sea en silencio, conversando, viendo la televisión o escuchando música.
-Estaba pensando –Rompió el silencio Lexa, después de varios minutos, Clarke bebió del café, esperando que su novia continuara hablando.- Creo que cuando pasen las fiestas, buscaré algún departamento. –Clarke levantó la vista para observar a Lexa, quien bajó la mirada con una leve sonrisa para observar la reacción de su novia.- Ya es hora que me vaya de la casa de mis padres. –Lexa se encogió de hombros mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.- Y estaba pensando… -Continuó diciendo, se tomó su tiempo para continuar con ello, esperando la reacción de Clarke, quien parecía no inmutarse.- …que podríamos ir juntas
-¿Te refieres a que te acompañe? –Preguntó dudosa Clarke, la rubia se irguió observando a su novia, quien estaba bebiendo un poco de café antes de negar con la cabeza en forma de respuesta.- ¿Entonces? –Volvió a preguntar Clarke, pero esta vez no esperó respuesta de Lexa.- ¿Quieres que vayamos a vivir juntas? –Concluyó al final, Lexa sonrió y asintió con la cabeza, sin quitar sus ojos verdes de los azules.- ¿Estás segura? –Preguntó la rubia con un poco de duda que Lexa pudo notar.
-Si no quieres…
-Nada de eso. –Interrumpió la rubia.- Me encanaría que vivamos juntas. –Clarke se removió en el banco, para depositar un casto beso en los carnosos labios de Lexa, quien después de responder aquel beso sonrió.- No tengo que temer a que tu hermana me mate, ¿no? –Bromeó la rubia, haciendo que Lexa riera ante el comentario, negó con la cabeza como respuesta.- Entonces creo que no habrá problema. –Clarke sonrió y se acercó para unir sus labios con los de Lexa.
-Hasta que las encuentro. –Ambas chicas se separaron cuando escucharon la voz de Harper detrás de ellas, se giraron para ver a una frustrante rubia que se acercaba a ellas para sentarse al lado de su hermana.- Siento si interrumpí, pero estar con la abuela y mamá, me estaba matando –Harper se reclinó contra el respaldo del banco, y luego suspiró cansada.- La abuela quiere comprar no sé qué especia, pero mamá le dice que no porque es muy fuerte, que compre la otra –Continuó hablando la menor. – Después conversaron… –Clarke sonrió al escuchar esa palabra, siempre que su madre y su abuela discutían ellas decían que estaban conversando o intercambiando opiniones.- …sobre qué cocinar –Continuó Harper, volvió a suspirar, y aunque todavía parecía que seguía frustrada, Clarke sabía que se había calmado un poco.- Será mejor que vaya a buscarlas, antes de que se maten mientras eligen lo que harán de postre. –Harper se puso de pie y por primera vez desde que había llegado observó a la pareja.- ¿Se quedarán acá o me ayudarán a que se apresuren con las compras? –Clarke se giró para observar a Lexa, quien estaba sonriendo por el monólogo que había hecho Harper.
-Te ayudaremos –Dijo la rubia mientras ambas chicas también se ponían de pie.
Las tres se dirigieron hacia donde se encontraban las dos mujeres, quienes efectivamente estaban decidiendo qué comida preparar para cena de Noche Buena, aunque les habían preguntado, ninguna de las tres había querido tomar partido por alguna mujer. Lexa había aprendido el primer año que había asistido que en esas cosas era mejor no opinar, así que también prefirió mantenerse en silencio igual que las dos rubias.
Los días habían pasado y con ello las cortas vacaciones estaban llegando a su fin, esa noche era Noche Buena, por lo que a pesar de que las dos mujeres habían logrado coincidir en la comida que harían estaban esperando a los presentes. La familia de Abby había llegado, después de todo la que se había mudado de ciudad había sido ella, dejando a sus padres con sus hermanos, era por eso que la casa era grande, y cada pareja tenía su habitación, las cuales poco tiempo después de que los dueños originales se fueran de la casa, los abuelos de Clarke las habían convertido en habitaciones para huéspedes.
Lexa se acercó a Clarke, quien estaba de espaldas a ella, y depositó un casto beso en la mejilla de la rubia, ambas tenían sus copas con champagne para brindar. Clarke se giró para observarla, y después de hacer que sus copas golpearan haciendo un pequeño sonido, la rubia depositó un beso en los labios de su novia.
Lexa había estado emocionada desde que Clarke le había dicho que sí quería ir a vivir con ella, pero había intentado no mostrarlo, al menos no por el momento, por su parte la rubia había tentado a la castaña más de una vez, pero esta alegaba que no harían nada estando en casa de sus abuelos, y hasta el momento lo había cumplido. Aunque Clarke sabía muy bien que a Lexa le costaba mucho cumplir aquello, la rubia admiraba la fuerza de voluntad que tenía su novia, sobre todo cuando en más de una ocasión, Clarke se había paseado completamente desnuda por la habitación en presencia de Lexa, o cuando había entrado a la ducha mientras la ojiverde se estaba bañando, pero Clarke sabía que cuando regresaran a la ciudad, recuperarían el tiempo.
-Tengo tu regalo en la habitación –Susurró Clarke y luego se mordió su labio inferior, Lexa sabía perfectamente que esa iba a ser una nueva manera de tentarla, pero estaba preparada para volver a decirle que no a su novia, a pesar de que se moría por sentir su cuerpo desnudo contra el de ella.
-También tengo el tuyo en la habitación. –Respondió Lexa mientras pasaba su brazo por la cintura de la rubia y la atraía más hacia su cuerpo.- Pero podríamos esperar hasta más tarde. –Clarke bebió un poco de la bebida que tenía en su copa y Lexa la imitó mientras sus miradas se hacían una, el azul y el verde, sólo un color en unión. Lexa se inclinó para depositar un beso en los labios de Clarke, quien correspondió el beso gustosa, aunque sabía que sería corto ya que toda su familia estaba presente.- Te lo daré más tarde –Lexa volvió a inclinarse para unir nuevamente sus labios, pero tuvieron que separase ya que Marie se acercaba a ellas con algunos bocaditos dulces.
La noche transcurrió tranquila, y una vez que los invitados se despidieron y se retiraron, alegando que la mañana siguiente volverían a reunirse, entre todos limpiaron la casa, y una vez que todo quedó impecable se retiraron a sus respectivas habitaciones. Lexa en esta ocasión fue más rápida, y para que la rubia no pudiera volver a tentarla decidió esperar que la rubia entrara al baño para ella poder vestirse en la habitación. Se sentía como una adolescente virgen intentando escapar de su pareja que quería quitarle aquello, sonrió ante aquella idea y se sentó sobre el borde de la cama esperando de Clarke saliera del baño.
No fue ninguna sorpresa cuando la rubia salió con una fina camiseta de tirantes, y unos boxers navideños. Lexa al verla no pudo evitar soltar una pequeña carcajada, siempre había amado cómo aquellas ropas le quedaban a Clarke, y la rubia lo sabía a la perfección sobre todo cuando quería que pasara algo entre ellas, la castaña había admitido que eso la ponía mucho.
-No sé de qué te ríes –Comentó la rubia observando a su novia, Clarke se mordió el labio inferior pensando en sus posibilidades, y en ese momento sólo veía dos, una era darle el regalo a Lexa en ese momento, y la segunda volver a intentar tentarla, lo que ganaría que la opción uno se hiciera presente. La rubia se dirigió a su maleta, resignada a que sería mejor intentarlo después, en una de esas el regalo ayudaba mucho a que lograra su cometido.- No puedes cambiarlo por varias razones. –Comenzó diciendo mientras sacaba una cajita de su maleta.- Uno, yo te lo prohíbo –Dijo mientras comenzaba a enumerar con sus dedos.- Dos, sé que va a gustarte y no lo harás –Clarke se fue acercando hasta la cama, donde Lexa la miraba expectante escuchando lo que la rubia le decía.- Tres, lo compré hace meses, así que… -Se encogió de hombros y luego tomó aire.- Y cuatro, porque te lo regalé yo –Finalizó con una gran sonrisa mientras estiraba su mano que llevaba el regalo, Lexa tomó aquella pequeña cajita envuelta en papel de regalo, al principio no reconocía los dibujos pero al ver que se trataba de unas tazas de café volvió a reír mientras negaba divertida.
Clarke juntó sus manos, y comenzó a jugar con sus dedos, nerviosa observando a Lexa mientras esta con una sonrisa desenvolvía la pequeña cajita cuadrada. Estaba segura que le iba a gustar, en cuanto lo había visto había pensado en ella, pero aun así el miedo y la duda estaban presentes.
-Lexa –Susurró la rubia.- …tu lentitud para abrir el regalo, me está matando –Lexa comenzó a reír al escuchar aquellas palabras, la misma frase que ella le había dicho a Clarke cuando habían tenido relaciones por primera vez. Lexa llevó su mano a la cintura de Clarke y la acercó a ella, la rubia se inclinó para depositar un beso en los labios de su novia.- Será mejor que te apures –Susurró contra sus labios, y la castaña asintió con la cabeza. Lexa terminó de desenvolver el regalo, y ates de abrir la cajita cuadrada afelpada de color azul marino se puso de pie. Clarke se mordió el labio inferior, su mirada estaba fija en el rostro de Lexa, esperando alguna reacción de la castaña.- ¿Te gusta? –Preguntó Clarke con duda.
-Clarke, me encantó, es hermoso –Respondió la castaña con una sonrisa, intercambiando su mirada entre los ojos azules y la cadenita con el símbolo del infinito en ella.- ¿Puedes…? –Lexa tomó la cadenita y se la tendió a la rubia para que la ayudara, Clarke la tomó y Lexa se giró mientras se recogía el cabello y lo levantaba. Clarke pasó la cadena por el cuello de Lexa y con un poco de temblor en sus manos logró unir las puntas. Clarke llevó sus manos hasta los hombros de Lexa, y se estiró un poco para depositar un casto beso en el cuello de la castaña, haciendo que un escalofrío recorriera el cuerpo de esta.- Clarke… -Intentó que su voz sonara tranquila, pero estar durante esos días esquivando a su novia, estaba comenzando a perder el control. Un gemido salió de sus labios cuando la aludida volvió a besar aquella parte de su cuerpo, mientras pasaba sus manos por la cintura abrazándola por detrás. Lexa pudo sentir los erizados pezones de Clarke contra su espalda, y sintió como su entrepierna comenzaba a palpitar.- …de verdad cariño. –Intentó detenerla, se giró para observar a la rubia, quien sus pupilas estaban dilatadas por la excitación que sentía, Lexa supo que las suyas seguramente estaban en las mismas condiciones.- Estoy perdiendo la cordura –Susurró la castaña.
-Lo sé –Respondió Clarke, su respiración golpeaba contra la piel del cuello de Lexa, y la castaña cerró los ojos, si la rubia seguía así le iba a terminar importando muy poco el lugar donde se encontraban.- ¿Crees que no me siento igual? –Susurró contra el cuello de Lexa, al mismo tiempo que sus manos se colaban por debajo de la ropa de Lexa, acariciando con la yema de sus dedos la espalda de esta.- Dios, no llevas sujetador –Un gemido salió de la garganta de Clarke, y Lexa tuvo que morder su labio inferior, intentando recordar que no debían hacerlo allí.- Lexa, admite que quieres este tanto como yo –Clarke se alejó para mirar los ojos verdes, los cuales se abrieron cuando sintieron que la respiración de la rubia no se encontraba contra su cuello. Lexa se inclinó para recargar su frente con la de Clarke.
-Te juro que es lo que más quiero en este momento. –Susurró mirando directo hacia los ojos de Clarke, sus ojos claros como el agua estaban oscuros, Lexa sonrió al imaginarse que parecían como el mar, claros de día, pero de noche oscuros, y por alguna extraña razón aquello la excitó más aun.- Pero estamos en casa de tus abuelos, tus padres están al lado y…
-Lo sé, lo sé –Clarke suspiró resignada.- ¿Y si nos metemos un poco de mano? –Intentó al rubia de nuevo.- O podríamos hacerlo en silencio. –Lexa dejó salir una pequeña risa mientras negaba divertida.
-Mejor te doy tu obsequio –Respondió la castaña, depositó un beso en los labios de Clarke, y se alejó apresurada antes de que la rubia tuviera oportunidad de profundizar aquel beso, porque estaba segura que no podría volver a decirle que no si lo volvía a intentar. Se dirigió a su maleta, y de allí tomó una caja cuadrada, Clarke no supo cómo hizo Lexa para esconderla y lograr que la rubia no lo hubiese visto.- Las mismas razones que dijiste, aplican ahora para ti también. –Comentó Lexa mientras le tendía el regalo, el cual Clarke tomó con una sonrisa, la rubia estuvo tentada a sacudirlo para escuchar lo que podía ser, pero el peso del regalo le hizo entender que aquello no sería una buena idea.
-¿Por qué siento que mi regalo es inferior comparado al tuyo? –Preguntó la rubia enarcando una ceja.
-Dime que eso fue una broma, porque esta noche dormirás sola –Lexa se cruzó de brazos, observando a la rubia con el rostro serio, Clarke se encogió de hombros y Lexa volvió a tomar el regalo.- Ahora no te doy nada. –Dijo la castaña dándose la vuelta para volver a guardarlo.
-¡Es mío! –Se quejaba la rubia.- Ya me lo regalaste, no te puedes arrepentir. –Clarke intentaba tomar la caja, pero Lexa no sólo era un poco más alta que ella, sino que también más fuerte.- ¡Lexa! –Intentó no gritar.- Quiero mi regalo –Ahora era la rubia quien se cruzó de brazos seria.- Me das el regalo o tendremos sexo en este momento –Sentenció la rubia, creyendo que la castaña estaría entre la espada y la pared, por lo que aceptaría a devolverle el regalo.
-Perfecto –Lexa se giró y tomó la mano de Clarke.- Tendremos sexo –Dijo mientras la conducía a la cama, y en el camino se estiró hacia la pared para apagar el interruptor de la luz.
-Mmmm –Clarke intentaba no sonreír.- Me duele la cabeza, mejor quiero mi regalo –La rubia sonrió intentando zafarse del agarre de su novia, quien se lo pidió haciendo que esta cayera a la cama y Lexa sobre ella.- Lexa, quiero mi regalo. –Se quejaba intentando salir de debajo de la castaña.
-Olvídalo –Lexa se sentó a horcajadas de Clarke, y llevó sus manos hasta el borde de su remera.- Estuviste cinco días intentando tener sexo…
-Espera… -Clarke llevó sus manos hasta las de Lexa, y la detuvo a medio camino impidiendo que esta se quitara su remera. La rubia tomó aire y suspiró.- Siento lo que dije, no fue mi intención. –Clarke se recargó sobre sus codos, intentando quedar a una altura más cerca de Lexa.- Estuve mal y sabes que no pienso eso. –Continuó diciendo la rubia.- Lo siento –Se disculpó, Lexa supo que realmente sentía lo que había dicho.
-Clarke, los tamaños de los regalos no importan sino están dedicados con afecto, con cariño. –La aludida se mordió el labio inferior y asintió con la cabeza.- Tu regalo y mi regalo están dedicados con cariño… -Lexa no pudo terminar la frase, Clarke la tomó de sorpresa, llevando su mano hasta la nuca de la castaña y la atrajo hacia ella uniendo sus labios.
El beso era dulce, no se parecía a ninguno de los que la rubia le había dado durante aquellos cinco días buscando algo más, Lexa amaba aquella forma que tenía de besarla, esos eran los besos que más la ponían pero sabía que Clarke sólo lo hacía con una intención, y no se acercaba a ninguna de las intenciones anteriores. La rubia acarició con su lengua los labios de Lexa, esta abrió la boca, dejando que aquella parte de su cuerpo sea explorada por la rubia. Un gemido salió de su garganta, y Clarke llevó sus manos hasta la cintura de Lexa para aferrarla con fuerza, la ojiazul no supo en que momento había terminado recostado por completo sobre la cama, tampoco era que aquello le importara demasiado.
-Te amo –Susurró contra los labios de Lexa, cuando tuvieron que separarse por falta de aire. Las respiraciones de ambas estaban aceleradas, y cuando sus miradas volvieron a encontraron, sus pupilas nuevamente estaban dilatadas.
-Te amo –Respondió con un susurro Lexa, y volvió a unir sus labios, haciendo que un gemido se escuchara de la rubia. Si seguían en esa posición y de esa manera, lo más probable sería que las dos terminaran desnudas, cosa que Lexa no quería, pero su cuerpo lo estaba pidiendo a gritos.- Creo que te volviste a ganar el regalo –Volvió a susurrar, y ante aquellas palabras Clarke soltó una pequeña risita, Lexa se volvió a inclinar, para depositar un beso en el cuello de la rubia y luego se separó para ir por el regalo.- Si vuelves a decir una estupidez, te quedas sin regalo y sin sexo –Clarke sonrió mientras asentía con la cabeza y se sentaba sobre la cama, expectante de volver a tener el regalo en sus manos.
Como una nena chiquita, lo desenvolvió emocionada por saber lo que contenía aquella caja. Era cierto lo que Lexa le había dicho, no importaban los regalos o los tamaños, siempre y cuando estos se dieran con cariño y amor, serían perfectos, y aunque no sabía todavía lo que iba a encontrarse, sabía que amaría aquel regalo, que le encantaría por el simple hecho de que iba de parte de Lexa. Clarke abrió la boca sin poder pronunciar palabra, jamás se hubiese imaginado que Lexa le haría un regalo así, al menos no en dos años de relación, levantó la vista observando a Lexa, y dibujó una sonrisa sincera. Lexa se inclinó delante de la rubia, recargando sus rodillas en el suelo de madera.
-¿Te gustó? –Preguntó sonriendo.- Imaginé que la que tenías era un poco vieja a como la tecnología avanza… -Lexa se encogió de hombros, intentando que esa pequeña explicación mostrara el porqué de la elección de su regalo, llevó sus manos hasta las rodillas de Clarke.- Espero no haberme equivocado, aunque averigüé mucho y fue Indra quien me ayudó –Sonrió la castaña, los ojos de Clarke comenzaron a tener un brillo que Lexa sólo lo había visto en las ocasiones que la rubia era completamente feliz.
-¡Es perfecto! –Dijo emocionada Clarke, abrió la caja para sacar la nueva cámara que Lexa le había regalado.- De verdad, es…perfecto –Volvió a repetir emocionada, la rubia dirigió la mirada hacia la cámara, y luego a Lexa, y antes de regresar a la cámara depositó un beso en los labios de la castaña.- Mañana regresaremos al parque y la probaré –Anunció la rubia mientras guardaba la cámara en la caja y la llevaba hasta su maleta.
Clarke regresó a la cama, y junto con Lexa se recostaron debajo de las mantas, a pesar de que hacía minutos atrás estaban a punto de tener relaciones, Clarke no quiso intentar nuevamente, después de todo en unas cuantas horas debían levantarse, pues toda la familia regresaría para el almuerzo de Navidad. Tan sólo le quedaban un día más, al segundo día deberían regresar, pero las dos estaban emocionadas de hacerlo, después de todo en menos de dos semanas comenzarían a buscar departamento para vivir.
A pesar de que Lexa se había quedado demasiadas veces en el departamento de Clarke, la rubia creía que aquella había sido una buena idea, por lo que ninguna le comentó a nadie de esa idea, pero entre las dos habían llegado a un acuerdo demasiado rápido de lo que buscaban y querían, por lo que sería muy fácil para ellas decidir el departamento, o al menos eso era lo que creían.
Había transcurrido una semana y media desde que el año había comenzado, pero aun así el frío podía sentirse que penetraba hasta llegar a los huesos del cuerpo. Clarke esperaba que Lexa saliera de la cafetería con dos cafés, deseando que algo caliente recorriera su cuerpo, se suponía que en unos minutos deberían ver a una corredora de bienes raíces para ver los departamentos, la rubia sabía que sería un largo día, sólo deseaba ver uno y que ese sea el indicado, pero sabía perfectamente que eso no sucedería tan fácil.
Lexa salió de la cafetería y le entregó su café a Clarke, quien lo agradeció con una sonrisa, antes de beber un poco, tomó aire oliendo el aroma que desprendía este, todavía seguía prefiriendo el de Lexa. Una sonrisa se dibujó en su rostro, tomó el brazo de su novia y juntas comenzaron a caminar hacia el lugar acordado con la mujer.
-Siempre haces lo mismo –Comentó Lexa con una media sonrisa, su mirada estaba fija en el camino, pero se giró para observar a Clarke, quien arrugó la frente sin comprender a lo que se refería.- Cada vez que recibes una taza de café, la hueles –Comentó con tranquilidad la castaña, haciendo que las mejillas de la rubia se tornaran de un rosado, y no a consecuencia del frío precisamente.- ¿Por qué? –Preguntó intrigada la castaña.
-¿Por qué lo hago? –Preguntó Clarke sin dejar de caminar a su lado, Lexa asintió con la cabeza y esperó paciente la respuesta de la rubia.- Porque comparo todos los aromas de café con el tuyo –Respondió con total sinceridad.- Y antes de que preguntes, no sé porque lo hago, simplemente es algo que se me es natural –Clarke se encogió de hombros, y Lexa no pudo decir nada más porque había llegado al departamento que verían.
Aquel departamento estaba entre sus favoritos por el simple hecho de estar cerca de la cafetería en la que se habían conocido, pero así como había ganado aquellos puntos, los había perdido. A ninguna de las dos les había gustado la idea de que sea un mono ambiente, preferían algo más grande, a pesar de que no se quedarían a vivir toda la vida allí, quería que fuese algo cómodo para las dos.
Durante el resto del día habían estado viendo departamentos, ninguno les había llegado a gustar lo suficiente como para decidir quedarse por ese, por lo que al día siguiente volverían a reunirse con la mujer para seguir viendo más. Esa noche Lexa se quedaría en el departamento de Clarke, quien la rubia estaba demasiado emocionada por la mudanza que ya había comenzado a guardar sus cosas en cajas, Lexa no había podido aguantar con la risa, pero tuvo que guardar silencio cuando Clarke la había acusado de que seguro ella estaba haciendo lo mismo, y por el rostro que la castaña le había dedicado, la rubia había sonreído triunfante al ver que no se equivocaba.
Una semana después, y las dos salían contentas del que sería su nuevo departamento, para su suerte los papeles de alquiler no tardarían en llegar y al final de la semana estaban listas para poder mudarse. El departamento estaba completamente desamueblado, y jamás había sido alquilado, por lo que ellas serían las primeras inquilinas y aunque eso les subía un poco el precio, no les importó. Durante aquellos días mientras esperaban que les entregaran las llaves, las dos habían salido a comprar los muebles para el departamento.
-La cama primero –Había comentado Clarke mientras entraban a una mueblería, Lexa no había podido contener la risa, y había asentido con la cabeza divertida. Que Clarke dijera aquello, no significaba que ella no lo pensara.
Clarke había pasado a buscar a Lexa para llevar sus cosas en el auto, a pesar de que Lincoln se había ofrecido, la castaña se había negado. Ontari había intentado disuadir a su hermana de aquella idea, diciéndole más de una vez que eso era un gran paso, y que en cualquier momento podría separarse de Clarke, sin contar que la convivencia siempre era complicado, por lo que según la menor no era buena idea. Lexa se había dado cuenta de dos cosas, la primera Ontari estaba segura que su relación con la rubia no iba a durar mucho, y la segunda era que su hermano tenía razón, la menor estaba celosa pero nadie lograba entender muy bien el porqué.
-Juro que esta noche caigo rendida en la cama –Clarke estaba exhausta, primero habían tenido que limpiar bien el lugar, todo porque la noche anterior Raven había comenzado con sus ideas raras de suciedad, que lo hacía sólo para molestar a la rubia, y esta se había negado a acomodar algo si antes no limpiaban todo, por lo que a Lexa no le quedó de otra que hacer aquello.
-Terminemos así vamos a dormir. –Hacía varias horas que había comenzado a acomodar todo, se habían tomado un descanso para comer, una pizza y un par de cervezas, algo rápido para volver al trabajo.- O podemos ir a dormir y continuar mañana –Intentó persuadir Lexa, Clarke negó con la cabeza de forma divertida.
-Prefiero terminar todo hoy cariño –La rubia se había acercado a Lexa, con esa sonrisa pícara que Lexa tanto amaba, y sabía lo que vendría. Clarke rodeó la cintura de la castaña con sus brazos, mientras que Lexa la abrazó acariciando su espalda.- porque mañana tenemos que guardar las energías para otra cosa –Lexa soltó una pequeña carcajada.
-Mejor guardemos energía –Susurró antes de depositar un beso en los labios de la rubia.
-Además, tenemos que bautizar el departamento –Lexa volvió a reír ante el comentario de Clarke, y regresaron a sus tareas para terminar de acomodar todo de una vez.
¡Hola! Como verán hubo un salto de un poco más de dos años, en el siguiente también habrá otro salto, y a partir de ahora los capítulos tendrán saltos en el tiempo.
Estoy empezando un OneShot Niylarke, así que cuando lo termine lo voy a subir, para quienes estén interesados, tendrá que ver con Cábala, será antes de que Clarke conociera a Lexa, espero que a pesar de ser Niylarke le den una oportunidad, igual cuando vaya a subirlo, les avisaré.
Espero que les haya gustado el capítulo, dejen sus comentarios para saber sus opiniones.
Gracias a quienes leen, votan y comentan.
