El Segundo Apellido

El regreso a casa no se hizo notar para Jasón. Todo el tiempo estuvo cavilando en todo lo que había descubierto. En su mente recreaba todo lo que había vivido en la villa: Recordaba a Rosaleda con la impresión de que en el futuro le seria de ayuda, recordó a Foster y sus agrias palabras (no sabía si creer o no en la historia que le había contado acerca del amor de Ariel, quería no hacerlo, pero ¿Dónde se hallaba Andrew ahora?), recordó también aquel libro de los Thestrals que lo único que le había dicho era que manejaba bestias fuera de lo comunes y ahora se cuestionaba la realidad de esas bestias (eran reales o solo artefactos de la maldición, era cierto que nadie veía la maldición y eso podría ser por los Thestrals pero si la maldición tenia diversas formas de manifestarse ¿Cómo sabría cuando estaba siendo atacado? El factor sorpresa del que se había librado regresaba mucho más grande aún). Finalmente pensaba en la infructuosa búsqueda de F.H y si había cometido un error o no al no haberse entregado a Foster (que mejor forma que descubrir quién era aquel misterioso hombre si no entregarse para que lo llevaran hacia él; pero Jasón no podía confiar en que nada malo sucediera cuando se expusiera al mundo); además que pensó en que cabía la posibilidad de que Hipólito podría ser F.H, y encontrar un nombre era más fácil que encontrar unas iníciales además de que sabía la relación entre aquel hombre (su recién descubierto tío) y su padre así que encontrarlo no debía ser tan difícil.

Con ese pensamiento que no podía llamarlo del todo optimista pues no sabía que podría encontrar al final de aquel viaje (pues ya había tomado la decisión de que ese era el camino que iba a tomar) continuo un poco más tranquilo en dirección a la casa pues era mucho mejor tener algún lugar a donde ir, una pista que seguir a quedarse impaciente, asustado y con una falsa tranquilidad sentado en la casa de los Peverell arriesgando la vida de sus hermanos y la de tan buena familia que lo había aceptado.

Cuando llego a los límites de la casa vio a Any y a Lizzie que trataban de buscar flores en el jardín. Al verlo, saltaron entusiasmadas a recibirlo; la relación de Jasón con los niños no podía ser mejor.

¿Dónde estabas? – fue lo que pregunto Any.

No seas imprudente – le riño Lizzie – Jasón… ¿Dónde estabas?

En la villa – respondió Jasón dejando atrás todas sus meditaciones – estaba haciendo unas compras.

Wow – las niñas abrieron los ojos – Eso es increíble. A nosotras no nos dejan ir a la villa solas.

Eso es porque son muy pequeñas.

Eso no debería importar – contradijo Lizzie – cuando Ariel nos encontró yo fui quien la guio por la ciudad. Y pues Any estuvo perdida en el bosque mucho tiempo.

Pero ¿Y las compras? – pregunto Any cambiando rápidamente de tema de conversación. Any no recordaba mucho de su traumática experiencia pues el hechizo desmemorizante había hecho estragos en su cabeza pero no le gustaba que hablaran de ese tema.

Es cierto – dijo Lizzie – y las compras.

Pues al final no había lo que estábamos buscando – Roxanne había acordado con Jasón que le dirían a los niños que él viajaba al pueblo por víveres.

Las niñas lo miraron con duda en su rostro.

Y ¿algún avance con las flores? – pregunto Jasón. Lizzie se había tomado la misión de plantar algo que creciera en el jardín, pero hasta el momento todo intento fue inútil.

Aun no, han crecido algunas rebeldes pero finalmente mueren – dijo un poco afectada.

Vamos a ver – Jasón se dejo guiar hasta el jardín y a la pequeña huerta.

La imagen era desalentadora. Aunque la tierra fuera verde y pareciera perfecta para cultivar los pequeños retoños que crecían morían casi instantáneamente o crecían en precarias situaciones. Jasón miró a un solitario girasol que luchaba con todas sus fuerzas en abrir los pétalos al sol pero parecía condenada a morir en la oscuridad. Vio también la pequeña huerta donde apenas crecía un guayabo sin ninguna fruta visible. Jasón sintió un fuerte retorcijón en el estomago al ver aquella situación.

Saco su varita y las niñas se quedaron mirando hipnotizadas. Trato de pensar en algún hechizo que creyera que podría funcionar para hacer florecer las cosas pero no se le ocurrió ninguno. Así que tan solo para probar si la varita seguía sin funcionarle hizo un pequeño Wingardium Leviosa pero el pequeño girasol no se levanto ni por un segundo del suelo. Anteriormente aquel hechizo le salía muy bien pero ahora era incapaz de hacer levitar ni a una flor.

Las chicas miraron un poco decepcionadas la varita.

¿Por qué no dejas que Roxanne o alguien pruebe la varita si es que estas haciendo algo malo? – pregunto Any.

No – sentencio Jasón, todavía seguía con su política de no dejar que nadie tocara la varita. Quedaría completamente devastado si descubría que el artefacto le funcionaba a todo el mundo menos a él. Eso acabaría completamente su relación con su padre. – Mejor vamos adentro.

Las niñas decidieron seguir en el jardín así que Jasón se dirigió solitariamente a la casa. Cuando entro por la puerta principal vio que la mayoría de los niños estaban afuera jugando con Anuel al Quidditch terrestre así que pensó que encontraría a Ariel y a Roxanne en la cocina. Allí estaban y las acompañaban el pequeño Jasón (mocoso) y la dulce Emma. Afuera jugando estaban Milton, Cristo y Rupert (él ultimo era el más entusiasmado con el deporte), así que supuso que Susan debería estar arriba estudiando.

Al verlo Roxanne se apresuro a despachar a los niños.

Jasón, cariño – dijo – podrías llevar a Emma a jugar con los crayones.

¡Crayones! – grito Emma divertida.

Mocoso no presto atención.

¡Jasón! – llamo de nuevo Roxanne. Esta vez Mocoso levanto la cabeza irritado – podrías llevar a Emma arriba.

Pensé que te referías a él – señalo a Jasón con la cabeza – pues según lo que he oído yo ahora soy Mocoso – las lágrimas empañaron su rostro – de cualquier manera porque siempre tengo que ser yo el que se encargue de Emma.

Solo será por esta ocasión – la voz de Roxanne era dulce pero autoritaria.

Mocoso se llevo a Emma gruñendo y llorando.

Jasón sin duda es el más difícil de todos – dijo Roxanne con cariño. Jasón sabía que a Roxanne le gustaban los casos imposibles – aunque pienso que fue una mala decisión contarle el apodo que le tenías a Milton, él chico es un bravucón.

¿Cómo te fue? – dijo Ariel, tenia al pequeño Andrew durmiendo en brazos.

Nada

¿Qué buscabas?

Cosas de la maldición, historia de la familia – dijo Jasón sonando convincente – pero no había nada que no me hubieran contado. Además de que la información era muy limitada. Aunque la Sra. Rosaleda fue muy amable.

Qué bueno que hayas conocido a Rosaleda – dijo Roxanne – buena mujer aunque piensa que es demasiado vieja. Pero que malo que no encontraste nada que te pudiera ayudar.

Roxanne sonaba realmente apenada pero algo le hizo pensar a Jasón que Roxanne en su interior se sentía aliviada de que él no encontrara nada, como si no deseara que avanzara en su investigación y por ende no pudiera irse de la casa. Jasón rechazo el pensamiento de su mente.

No todo está perdido – dijo Jasón y saco el recorte del periódico de su bolsillo y se lo entrego a Roxanne – lo encontré por accidente y pienso que allí esta mi siguiente movimiento.

Roxanne leyó el titulo del recorte del periódico y de inmediato se lo entrego a Ariel. La mujer lo leyó y se lo devolvió a Jasón con tan solo un vistazo. Ambas hicieron una mala cara.

¿Qué pasa? – pregunto Jasón asustado. El rostro de aquellas dos mujeres no predecía nada bueno.

No quisimos decir nada por que estabas dolido y tu padre recién había muerto… y pensé que no era el momento… no pensé que fueras a encontrar el recorte…

¿Qué significa esto? – dijo poniéndose enfadado. Le molestaba que los Peverell le ocultaran información de su pasado y su familia.

Pensábamos decírtelo – dijo Ariel – si era necesario, después de todo… siempre fue un rumor… nadie lo confirmo nunca… y no queríamos que te sintieras peor.

¿Qué es lo que debería saber?

¡La boda! – dijo Roxanne – en ese entonces Ariel era fanática a la farándula y seguimos la boda paso a paso.

Lo supe todo acerca de ella – dijo Ariel – iba a ser la boda del año no solo porque se trataba del millonario y apuesto Franco Galeón si no que se trataba de una historia de amor que rompía todos los paradigmas. Una historia de novela.

¿Por qué?

El articulo está roto en la parte importante – aclaro Roxanne – déjame aclararte que la boda se realizo antes de que la maldición iniciara. En ese momento los Galeón solo debían preocuparse de sus gastos y de su hijo rebelde que se iba a casar con la persona que los padres menos deseaban.

Intuí eso – dijo Jasón – creí que mi madre había sido pobre y pensaban que era una robadora de fortunas o que pertenecía a una familia que los Galeón no apreciaba.

Va mas por lo segundo – dijo Ariel.

Necesito aclararte bien las cosas – dijo Roxanne – para que no saques conclusiones apresuradas. Como te dije la boda se realizo… espera un segundo… podrías pasarme el recorte de nuevo.

Jasón accedió aunque se hallaba impaciente por saber que era lo que pasaba. En esta ocasión Roxanne leyó la nota por completo. Primero hizo una cara de resignado asentimiento y luego sus ojos se abrieron completamente. Miro a Jasón y luego al periódico repetidas veces.

Cuando decías que este artículo te definía tu próximo movimiento te referías a que irías a buscar a tu tío – pregunto Roxanne.

Si. – Jasón no quería desviarse de la conversación pero intuía que pasaba algo importante.

Ariel ven aquí – y Ariel se acerco – se trata de Hipólito – Ariel miro la fotografía y abrió los ojos – muchas familias cambian el apellido de sus hijos al entrar a Hogwarts para que estos no sean maltratados o algo así… Hipólito nunca nos dijo su real apellido y como después de Hogwarts me case entonces perdí el contacto con él.

¿Qué está pasando?

Hubo un momento de silencio mientras Roxanne y Ariel se murmuraban en voz baja que Jasón no logro escuchar.

Conozco a tu tío – dijo Roxanne impresionada.

¿QUÉ?

Fuimos juntos a Hogwarts, estábamos en el mismo curso, jamás pude relacionarlo con tu madre, con tu padre o contigo por que el ingreso a Hogwarts con otro apellido distinto para protegerse, jamás se me ocurrió que pertenecía a esa familia. Era muy humilde y bonachón.

Enserio lo conoce ¿sabe cómo es? ¿Dónde vive? ¿Qué hace? ¿Podría llevarme hasta allí? – Jasón reconsidero sus preguntas - ¡¿Sabe cuál es mi segundo apellido?

Roxanne se puso muy nerviosa. Miro a Jasón y luego negó con la cabeza lentamente.

Cuando conocí a Hipólito, tu tío, éramos unos chicos, sé que puedo localizarlo pero pienso que no sea prudente hacerlo. Hipólito era un personaje increíble en Hogwarts y era querido por todos pero aun así jamás supimos su secreto ni que pertenecía a la familia de tu madre, y bueno esa familia no tenía muy buena reputación… - Roxanne no sabía si continuar o no – No pienso que deberías ir a ver a Hipólito, pienso que es tal vez lo más peligroso que puedes hacer – y Roxanne se mordió la lengua al decir eso.

QUE ES LO QUE PASA – dijo Jasón enfadado – ME PUEDEN EXPLICAR QUE PASA CON LA FAMILIA DE MI MADRE.

Roxanne miro a Ariel y luego a Jasón. Respiro hondo y se dispuso a contar la verdad.

Cuando se construyo Gringotts, los Galeón fueron los mayores benefactores del banco en sus inicios y por eso la moneda lleva su nombre. La segunda moneda en el orden lleva el nombre "Duendenedas" Sickles en la lengua de los duendes, pero hubo una segunda familia que participo muy activamente en la construcción de Gringotts y que lucho por que su apellido lo recibiera la moneda principal pero que al final solo tuvieron la satisfacción de darle el nombre a la tercera y última moneda… Aquello marco la enemistad de las dos familias para siempre, y aquella rivalidad continuo por años y fue conocida por todo el mundo.

Jasón estaba de piedra.

Justo después de la boda de Franco y Ángela… - Roxanne había revisado la fecha de la publicación solo para rememorarlo – mejor dicho… en la fiesta de ese matrimonio… en esa fecha fue cuando cayó la casa Galeón, ese mismo día dio inicio la maldición.

Jasón lo empezaba a comprender.

Aunque solo fue un rumor. Siempre fue la teoría mas creída por todo el mundo mágico. Todo el mundo lo pensó, y el Ministerio no se quedo atrás. Todo el mundo creía, incluyéndonos, que los Knuts, la familia Knuts fue quien les realizo la maldición a los Galeón y que el detonante de que los Knuts lo hicieran fue la boda entre Franco Galeón y Ángela Knuts.