CAPITULO 011
Mientras las pequeñas amazonas lo pasaban en grande en los ponis, sus progenitores mantenían una charla bastante informal.
- ¿Qué vais a hacer en vacaciones? - Richard.
- Normalmente NaNi pasa conmigo los 15 días de junio, después de acabar el colegio. En julio y agosto se va de campamento porque, como mi padre y yo, trabajamos, la tendría que dejar con una canguro y mi sueldo de policía no me lo permite. - se encogió de hombros.
- Entiendo... - le sonrió tímido.
- ¿Y vosotros? ¿Qué hacéis?
- Nos vamos a los Hamptons y así aprovecho para escribir. Alexis disfruta de la playa. Pero como este año mi madre se marcha de gira estaremos solos, además tengo trabajo así que me parece...cuando las cojas tú, las cogeré yo también.
- Eso no es necesario Rick, puedes marcharte todo el verano, si quieres. No creo que te echemos de menos y seguramente a tus locas teorías tampoco... - le guiñó un ojo.
- Muy graciosa inspectora... - le sacó la lengua.
- Eres peor que un niño de 9 años con una bolsa de chucherías...
- ¿Os gustaría veniros a la playa? Así, mientras yo escribo, me podrías ayudar con Alexis.
- Tú lo que quieres es un canguro que trabaje gratis... - sonrió.
- Te vendría bien relajarte un poco y tomar el sol... Estas más blanca que un vaso de leche... - la picó.
- ¿Lo puedo pensar?
- Claro, no te quiero obligar a nada.
- Gracias por el ofrecimiento.
- Para eso están los compañeros...
- Una cosa...
- Dime.
- ¿Crees que les haría ilusión ir al mismo campamento? Ya que dices que cogerás vacaciones cuando yo, pues había pensado que tal vez como Martha no estará podrían ir juntas...
- También podemos mandarlas solo en julio y en agosto me las llevo yo a los Hamptons. Tú podrías venir los fines de semana.
- No se Rick, me acabas de decir que tu solo no puedes con Alexis mientras escribes... ¿cómo podrías hacerte cargo de las dos?
- Creo que con 45 días podría acabar la novela de sobra y estar todo agosto pendiente de ellas.
- Hagamos una cosa... - lanzó Kate misteriosa.
- Tú dirás... - la miró atento.
- Pasaremos contigo esos 15 días y, si me demuestras que has acabado el libro de Nikki Heat, antes de que vuelvan las niñas del campamento te dejare que te lleves a NaNi contigo a los Hamptons.
- ¿Es un trato? - dijo acercándole la mano para sellar el trato.
- Trato. - le contesto ella, estrechándole la mano.
Dejaron la conversación para seguir observando a sus pequeñas y así poder hacerles fotos sin que se dieran cuenta. Cuando el viaje en poni acabo, Rick bajo a las pequeñas mientras Kate las esperaba a la salida del reciento con una botella de agua para cada una. Estaban sedientas ya que el sol empezaba a apretar. Los días de verano se acercaban.
Se pusieron en marcha en dirección al recinto de los delfines ya que las pequeñas estaban emocionadas con el espectáculo que querían ver de los mamíferos. Al llegar aún faltaban 15 minutos para que empezara así que se adentraron al edificio a buscar un sitio donde sentarse.
La gente comenzó a acercarse y al tiempo que empezaba el espectáculo las niñas se acercaron a las vallas de seguridad ya que así se encontraban delante de todo. En un sitio desde donde no perderían detalle de lo que allí se preparaba. Salió el entrenador acompañado de su ayudante y, al salir los delfines, estos, saludaron con una de sus aletas. El espectáculo duro 30 minutos, tiempo que a las niñas se les hizo relativamente corto. Al acabar Rick las detuvo.
- Esperaos aquí y no os mováis. - les dijo.
- Rick... - pronunció Kate sin entender nada.
- Hazme caso Kate, os gustara. - sentenció.
Rick desapareció entre la marabunta de gente que había entrado a ver el espectáculo.
- Mami, ¿dónde ha ido Rick? - preguntó NaNi.
- Eso... - acompañó Alexis a la petición de su amiga.
- No lo sé pequeñas. Ha dicho que lo esperáramos aquí y eso haremos.
Pasados cinco minutos, Rick apareció con el entrenador de los delfines. - ¡Chicas! ¡Bajad! – gritó. Las chicas le hicieron caso. Kate bajo delante, ayudando a las dos pequeñas, para que no se cayeran con los altísimos escalones.
- Bien chicas... ¿queréis conocer a los delfines? - preguntó el monitor.
- ¡Sí! - gritaron a la vez.
Malcolm hizo sonar su silbato y aparecieron tres delfines de la piscina exterior, la que se encontraba colindante al edificio donde ofrecían el espectáculo.
- Este de aquí... - dijo señalando al primer delfín - ...se llama Earth. ¡Saluda Earth! - Y así lo hizo, con un sonido muy peculiar. - Esta de aquí es SEA. - dijo señalando al segundo delfín - ¡Saluda Sea! - actuó igual que el primer delfín - Y este pequeñín es World. El hijo de ambos. ¡Saluda World! - El pequeño delfín se acercó al borde de la piscina, a los pies de las pequeñas, abriendo la boca en señal de saludo. - Podéis tocarlo. - les dijo el monitor.
Las niñas se arrodillaron al borde de la piscina y empezaron a acariciar al pequeño delfín, haciendo que los padres reaccionaran y con un chorro de agua las empaparon. - ¡Chicos! ¿Qué os tengo dicho de hacerle eso a las visitas? - se enfadó Malcolm.
Los delfines desaparecieron de la piscina dejando a las dos pequeñas empapadas de arriba abajo. Cuando quisieron darse cuenta ya se encontraban otra vez allí llevando algo en la boca y entregándoselo a las niñas. Eran unos ramos de flores de plástico. - Esa es su manera de pedir perdón. - les explicó el monitor.
- ¡Gracias! - sonrieron ambas pequeñas.
Rick le comento algo a Kate al oído y desapareció del recinto para volver al momento con unas bolsas idénticas. Una para cada niña. Estuvieron un rato más jugando con los delfines, lanzándoles la pelota y los aros. Malcolm les entrego un cubo lleno de pececitos que las pequeñas les daban como premio, cada vez que hacían bien un ejercicio.
Cuando ya hubieron terminado, Malcolm, les mostro donde estaban los vestuarios de ellos para así que pudieran secarlas un poco. Kate lo agradeció llevándose a las dos niñas, con las bolsas que había traído Rick.
- Señoritas, quitaros esa ropa húmeda y poneros esta de aquí. - dijo entregando una bolsa a cada una de las pequeñas.
- Mami, ¡mira mi camiseta!
- ¡Kate! ¡Mira la mía!
Kate rompió a reír. - Creo que Rick no tiene mucho gusto cuando se trata de ropa de niñas...
- Mami no te rías, que a mí, ¡me gusta!
- ¡Mucho! - confirmó Alexis.
- ¡Perdonad! - sonrió - Pero es que parecéis un tigre y una cebra con esos leggins a rayas y la camiseta a conjunto.
Al salir del vestuario, se encontraron con Rick y Malcolm manteniendo una agradable conversación mientras las esperaban.
- Mirad lo que tengo para vosotras. - Les dijo Malcolm a las niñas, dándoles un pequeño paquete envuelto en papel color azul cielo.
- ¡Gracias Malcolm! - dijeron las pequeñas, mientras desenvolvían el paquete.
- ¡Oh! ¡Un delfín de peluche! - gritaron NaNi y Alexis, a pleno pulmón - ¡Gracias Malcolm!
- Vuestro padre me ha dicho que os encantan y aparte es para pediros perdón por mi torpeza habiendo dejado que os pusieran empapadas.
- ¡Gracias Malcolm! - sonrió Kate.
- ¿Una última vuelta al parque? - propuso Richard. Sus tres mujeres aceptaron encantadas.
Una vez salieron del recinto de los delfines se dedicaron a dar otra vuelta por el parque sin prestar demasiada atención a nada en particular. Las pequeñas iban un poco por delante de sus padres charlando, abrazadas a sus respectivos peluches y cogidas de la mano.
- Gracias por todo Rick. Ha sido un día fantástico. - pronunció Kate, feliz.
- Lo que sea por ver a mis chicas felices... - le guiñó un ojo.
- ¿Tus chicas? - alzó las cejas.
- Hmmm... - señalando a las pequeñas.
- Hmmm... - asintió sonriendo - Por cierto, gracias por comportarte así con NaNi.
- Lo mismo te digo por Alexis.
- Para eso están los compañeros, ¿no?
- ¿Crees que deberíamos decirles lo de las vacaciones?
- No, déjalas. Les daremos una sorpresa, ¿te parece?
- Que pilla eres, inspectora...
- Mira quien fue a hablar... ¡El que le robo un caballo a la policía!
- ¡Eso fue por una apuesta!
- Un día tendrás que contarme esa historia.
- Cuando guste, inspectora.
- ¡Chicas! ¿Un refresco? - les lanzó la propuesta Kate.
- ¡Sí! - se giraron al unísono.
Buscaron una zona con cafetería. Cuando la visita al zoo hubo terminado se encaminaron al coche de Rick para así, cada uno, irse a su casa. El viaje fue tranquilo. Las pequeñas quedaron rendidas de tanta emoción y nada más subirse al coche, se quedaron dormidas. Tras viajar cuarenta y cinco minutos, Rick llego al portal de la detective.
- Gracias por todo Rick...
- Cuándo queráis lo repetimos. Seguro que las niñas lo están deseando.
- Yo también... - susurró muy bajito.
- ¿En serio? - Richard sonrió al escucharla.
- Es tarde y debo meter a NaNi en su cama para que descanse... - salió del coche huyendo de aquella intimidad que, cada día, iba creciendo entre ambos.
Rick, bajo del coche, para acercarse a la puerta trasera y sacar a NaNi de la sillita de Alexis. Mientras Kate la llevaba en brazos, Rick le abrió la puerta del portal.
- ¿Nos vemos el lunes? - Kate.
- Allí nos vemos. Te llevare el café que tanto te gusta... - sonrió.
- Gracias... - Kate le dio un beso en la mejilla y desapareció por el portal, dejando a un atónito Castle, tocándose la mejilla. Como si fuera el mejor beso que le hubieran dado en su vida.
