Espero que les guste. Y eu… perdon por faltas de ortografía y gramatica y esas cosas… naruto no me pertenece… gracias a todos los review (y ese que me dijo mis faltas en frances, muchas gracias, luego lo cambiare ) y eso… ah… naruto no me pertenece.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Ciertas cosas
Era un departamento simple y espacioso. Solo había lo justo y necesario y me mareé un poco por el contraste del restaurante y la casa. Todo estaba limpio, blanco y reluciente al contrario del piso de abajo.
Fye nos invitó a sentarnos y conversar un poco antes de señalarnos nuestros lugares para dormir.
-
¿Por cuánto tiempo deben… pretender todo esto? –
preguntó Sakura luego de un incómodo silencio en el
cual Fye, ese estupido, no paraba de sonreír.
- Mmmm…
depende – dijo apoyando su mentón en la palma de su mano –
Depende de cuando terminemos de conseguir toda la información
que necesitamos. Y a todo esto, debe ser recolectada pronto – se
fijó en Hinata quien desvió la mirada.
- ¿Por
qué? – dijo Naruto.
- ¡Ah, pero que malos
anfitriones somos! - gritó cambiando de tema - ¿Quieren
té?
- Eh… si, té estaría bien – respondió
Sakura por los tres.
Fye se estaba parando de la silla cuando Hinata lo detuvo. Ella se paró y fue a la cocina. Naruto, Sakura y Fye empezaron a hablar de cosas banales, algo sobre el reciente festival. Era algo fuera de mi importancia. Seguí sus pasos hacía la cocina con la vista, tragué con fuerza, y luego de un momento de hesitación la seguí.
Ella se dio vuelta y se fijó en mí. Noté como las tazas temblaron en sus manos y su boca pronuncia mi nombre. No, mi apellido, siempre se mantenía lejana. Fuera de mi alcance. Dije su nombre. Quería que me respondiera, quería saber con certeza que se encontraba en la misma habitación. Las tazas se cayeron al suelo. No me podía importar menos. Nos miramos un buen rato pero ella, atemorizada, bajó su mirada. No me di cuenta y ya estaba aprisionándola con mi cuerpo contra la pared. Era algo… algo que escapaba de mi control…
-
Eh, Sasuke. ¡Sasuke!
- ¡¿Qué! –
Naruto y Sakura me vieron preocupados, Fye seguía sonriendo
con esa cara de idiota despreocupado de siempre.
- N-no, nada –
me dijo Sakura – Es que estabas medio ido.
- Estoy bien – me
crucé de brazos y cerré los ojos.
-
No ha-hay más té… I-iré a bu-buscar más
abajo – avisó Hinata mientras salía de la cocina y se
dirigía a la puerta de entrada.
- No, no, está bien,
puedo ir yo y así hablas más con tus amigos,
Hinata-chan – dijo Fye y se reincorporó rápidamente.
-
N-no hace falta – y antes de alguien pudiese decir algo más
(Naruto ya había abierto la boca) desapareció detrás
de la puerta.
Fye se quedó pensativo un momento y luego suspiró con tristeza.
-
En verdad, lo lamento mucho por Hinata.
- ¿Por qué?
– saltó Naruto aunque se le notaba un poco más serio
de lo habitual.
- Es que… bueno… Ustedes saben que Hinata es
una chica tímida y hacer este tipo de misión… Lo ha
hecho muy bien, o sea, ustedes vieron su actuación como
esposa.
- Creo que yo no podría hacerlo – murmuró
pensativa Sakura – Imagínense… pretender ser esposa de
alguien y besarlo…
- ¿Por qué? ¿Me
encuentras feo? – replicó cortante pero se notaba en su
seria voz una insinuante y juguetona broma. .
- ¿Q-qué?
¡No! Pero es que… es complicado, yo no podría
hacerlo…
- Sips, es el "yo no podría hacerlo" es lo
que define a un buen ninja. En todo caso, besar a alguien e incluso
acostarse con alguien no debería importar. Los ninjas no deben
tener sentimientos.
- ¡Eso es mentira! ¡No creo que
las cosas deban ser así! ¡Suena a que casi te estás
aprovechando de Hinata! – Naruto golpeó la mesa con uno de
sus puños.
Al fin, la sonrisa de ese idiota desapareció y observó a Naruto con seriedad y mucha atención.
- Ja ja. Nooo… yo jamás haría eso con mi adorada Hinata-chan – hizo una corta pausa - En lo personal no confió del todo en eso de no tener sentimientos pero… Pero debes dejar de soñar y darte cuenta que si, muchos ninjas piensan como tú pero el sistema está hecho así. Las misiones están hechas así y en muchos casos si los sentimientos interfirieran, algunas misiones que son de gran importancia para Konoha simplemente no podrían realizarse – Naruto apretó sus puños con fuerza, Fye miraba su dedo dar vueltas en la mesa distraídamente. Luego se fijó en Naruto con una expresión que caminaba entre lo serie y enojado – Tal y como esta.
Sakura puso una mano en el hombro de Naruto, sus ojos mostraban preocupación. Los puños de Naruto temblaban de furia e impotencia ante los hechos.
-
¡No es verdad! ¡Ya vas a ver! ¡Cuando sea Hokage
voy a cambiar todo eso! – gritó Naruto, ni a Sakura ni a mi
nos sorprendió. En situaciones así era habitual que
saliera con eso. Fye, por el contrario, se mostró muy
sorprendido pero luego su cara volvió a tener esa boba sonrisa
habitual.
- Entonces te lo encargo, Naruto – dijo con simpleza.
Naruto se mostró satisfecho y Sakura sonrió aliviada –
Además, debo de agregar, no siempre tiene uno la posibilidad
de besar a una chica tan bonita como lo es Hinata-chan.
- ¡¡Eres
un pervertido! – gritó Naruto apuntándolo con un
dedo acusador. Fye lo miró con una divertida sorpresa.
-
Oh, bueno, también podría besar a nuestra estimada
Sakura-chan – agregó dedicándole una sonrisita
juguetona y coqueta a Sakura.
- ¡Kya!
- ¡Pervertido!
– Naruto le pegó en la cabeza. Se enojó bastante, se
podría decir que no le gustaba que se aprovecharan de "su
chica". Fye rió de divertido y luego pidió disculpas,
que era una broma.
-
De todas maneras, estoy muy preocupado por Hinata.
- ¿Por
qué dices eso? – la confusión era clara en la voz de
Sakura.
- Por que mi esposa Yumi esta comenzando una relación
con el alcalde de este pueblo.
Naruto y Sakura se quedaron en shock. Todos habíamos comprendido a lo que se refería. "Mi esposa Yumi esta comenzando una relación con el alcalde", la frase resonaba en mí una y otra vez. La presión fría en mi pecho y garganta fue tan fuerte que por un momento creo haber tenido problemas para respirar. Apreté mis dientes con ira. Hinata, con su identidad de Yumi, se veía forzada a acostarse con el alcalde para sacar información. ¿Cómo podía ser eso posible? ¡Eso no era ético! ¡De que fuese ninja no significaba que fuese una prostituta! En mi cabeza reventaron millones de quejas y solo quería gritar y matar a ese imbécil con mis propias manos. Iba a gritarle a Fye de que era un idiota y de que clase de ninja era y de que se creía para obligarla a hacer una cosa así.
-
¿¡Pero de que mierda estas hablando! ¡Hinata no
es una prostituta, eh! ¡¿Por qué tiene que hacer
eso! ¡La verdad es que eres un enfermo, eso es lo que eres! –
reventó Naruto de golpe. Sakura miró a Fye enojada y
ofendida como si eso le estuviera pasando a ella.
- Tiene que
hacerlo porque la misión lo requiere. Ese hombre es nuestro
blanco y hay que sacarle la información con rapidez. La misión
debe proseguir – explicó como si estuviera hablando sobre el
clima.
- ¡E-eres un enfermo! ¡De seguro obligaste a
Hinata a hacerlo!
Ante ese último comentario de Naruto, Fye frunció el seño molesto.
-
Mira, Naruto, ella lo hace por su propia voluntad.
- ¡¿Qué!
– chilló Sakura al quedarse Naruto en blanco.
- Lo que
oyes – replicó Fye – No era obligatorio pero haría
las cosas más rápidas, más fáciles y
sobretodo era más seguro sacar la información de él
que de rumores en el restaurante. Era por el bien de la misión.
Yo le expliqué eso y ella aceptó.
En ese preciso momento recordé los ojos decididos de Hinata aquella vez cuando nos encontramos con Neji en la calle. Recordé su frío tono de voz al decir "cueste lo que cueste…". Su voz y esa frase se repitieron un par de veces en mi cabeza. Me dio un ligero escalofrío. Sus ojos volvieron a mí y me recordaron a Naruto e inclusive a mí mismo. En ese momento me di cuenta de que Hinata tenía más determinación de la que ninguno de nosotros se podía imaginar.
"Cueste lo que cueste…".
- ¡¡A ti no te creo ni lo que rezas! ¡Eres un… un enfermo de mierda! ¡Ya te voy a dar lo que te mereces! - decía Naruto mientras zamarreaba a Fye por el cuello de su camisa y alzaba un puño al aire amenazadoramente. Naruto lanzó su puño directo a la confiada sonrisa de Fye. Una mano bloqueó su ataque.
Hinata bloqueó su ataque.
- Hi-hinata-chan… - dijo Naruto incrédulo y soltó a Fye que al verse sin soporte se cayó al suelo.
Hinata permaneció cabizbaja. Respiró hondo y apretó sus puños con fuerza.
-
Hinata-chan, ¿pero qué estás haciendo? ¿Por
qué me detuviste? ¡Le iba a dar su merecido a este
imbécil, a este menti --
- ¡No está mintiendo!
Silencio.
Uno incómodo silencio.
-
¿Por qué haces esto, Hinata? – dijo Sakura, con un
tono tan leve y temeroso que me sorprendió que Hinata lo oyera
y pudiera responder.
- Porque… por-por que al i-igual q-que
Na-naruto-kun, U-uchiha-san y tu, Sakura-chan, - su frase fue tomando
fuerza con cada palabra – t-tengo un objetivo y yo… yo lo
cumpliré. Cueste lo que cueste porque así es mi camino
del ninja – levantó su cabeza con dignidad y firmeza hacía
nosotros, tal y como lo había hecho con Neji.
- ¡Pero
que creo que ambos concordamos que esta no es la manera, eh! –
Naruto tomó a Hinata por los hombros y la sacudió un
poco. Ella no despegó sus ojos decididos de él.
-
Cueste lo que cueste – le dijo con aquel tono frío que no
concordaba con ella y que inspiraba cierto miedo y confusión.
-
Pe-pero Hinata… - trató de decir Naruto.
No
había nada que decir.
¿Qué iba a decir ante
esos ojos de pura determinación?
Nada. Absolutamente nada.
-
Pe-pero…
Ella negó con la cabeza y de un frío
pero educado movimiento apartó las manos de Naruto de ella.
Dejó el té en la mesa y se fue de la habitación.
No se fue huyendo con la cabeza entre las manos, se fue caminando a
paso firme y con la cabeza en alto. No había en ella vergüenza
por sus actos ni indicios de retractarse.
-
¿Por qué…? ¿Por qué nos dijiste todo
esto, Fye? – le preguntó Sakura.
- Porque no podrá
sola con esto – su vista siguió los pasos de Hinata con
cierta pensativo, su sonrisa decayó y había un claro
deje de tristeza en su voz. Su cara no tenía su típica
sonrisa pero si una expresión de preocupación.
Los
tres lo miramos algo extrañados.
Su respuesta tenía
más de un significado, Naruto y Sakura intercambiaron miradas
de confusión. Cuando Fye me miró, me sonrió. Me
imagino que la duda era clara en mis ojos.
- Ja ja. Vengan, les mostraré donde van a dormir.
No
hubo más conversaciones ni peleas. Nadie andaba de humor ya.
Fye entró a su habitación para buscar la ropa de
las camas y cerró la puerta detrás de sí. Pude
echar un vistazo dentro de la habitación. De alguna manera, en
mi interior, suspiré aliviado; había dos camas en ella.
En una de ellas se encontraba Hinata y por como estaba pude
distinguir que estaba llorando.
Llegamos a la habitación de Sakura y Naruto. Era, igualmente, una habitación con dos camas. Sakura trató de protestar pero Fye empezó a cantar y a mirar para todos lados menos a Sakura. Antes de recibir un golpe me tomó por la muñeca y casi corrimos hacía el living. Me pasó la ropa de cama y me dijo que el sillón azul era un sillón-cama.
No pude conciliar el sueño.
Los besos que se daba con Fye. ¡Los besos, las tomadas de mano, las caricias, el coqueteo, las sonrisas…! No los soportaba pero no los podía sacar de mi mente.
No podía.
Me tomé la cabeza entre ambas manos. Me tiré el pelo. Cerré los ojos con fuerza.
No podía.
Me di vuelta una y otra vez. Miré el techo. Miré el pasillo que conducía a su habitación. Sacudí mi cabeza. Me dolía mucho la cabeza, no me estaba sintiendo del todo bien. Estaba enfermo, estaba delirando. Si, eso era, deliraba. Suspiré y miré la ventana.
"Mi esposa Yumi esta comenzando una relación con el alcalde de este pueblo…"
¡AH!
Mierda, mierda, mierda…
¿Qué no me podían
dejar en paz…? ¿No me podían dejar en paz esos
recuerdos, esas imágenes…, su voz?
Al escuchar esa frase, me mordí el labio inferior y clavé mis uñas en las palmas de mis manos. Eso no era posible. ¿Y si…? ¿Y si de verdad pasó…? La idea me daba mil vueltas. Me atemorizaba. Me hacía sentir profundamente inferior. Sentí una extraña sensación que pasó fugazmente por todo mi cuerpo. Era algo entre frío y calor, era algo punzante. Era como si alguien me clavase una aguja y me temía que ese alguien fuese Hinata.
Debieron ser como las cinco y media cuando al fin pude quedarme dormido.
-
¡Déjalo, Naruto-baka! Yo lo noté medio decaído,
de seguro está medio resfriado.
- Nah, yo no creo.
-
Fye, ¿podemos dejarlo aquí?
- Claro, luego nos
alcanzará.
Me
desperté.
Parpadeé un par de veces y me refregué
los ojos perezosamente.
Era
de día. Debían ser como las tres de la tarde.
Me
levanté alarmado y por la torpeza de mis movimientos me caí
de cara al suelo.
Luego de pararme me di una vuelta por la cocina. No había nadie. No podía escuchar el constante griterío de Sakura y Naruto ni tampoco sentir la presencia de Fye ni de Hinata. No había nadie en el departamento. Me habían dejado solo.
- ¿Uchiha-san?
Hinata estaba al lado de la puerta. Lo sabía. Era su voz. Era la única que me llamaba así. Pero no podía darme vuelta. Sentí como si alguien se sentara sobre mi pecho. La boca se me secó de repente.
- ¿Uchiha-san? – repitió.
¡No! ¡Cállate! ¡No lo quiero oír! ¡Cállate! ¡No te quiero oír!
- ¿Estás bien?
No me di ni cuenta como llegó frente a mí y puso su mano en mi frente.
Sus ojos… su boca… su mano… su cara… su piel… su voz… su pelo… sus dedos en mi frente… era todo algo que escapaba de mi razonamiento. Empecé a temblar.
-
Vo-voy a buscar a los o-otros, n-no te ves m-muy bien --
-
¿D-dónde están los otros? – la corté.
-
Ah… S-salieron al… al… festival… S-sakura-chan dijo que
e-estabas medio res-resfriado y… y t-te dejaron re-reposando
a-aquí… - noté como desviaba su mirada de mis ojos.
No al suelo como siempre, sino a mi boca.
- ¿Por… por
que estás tu aquí? ¿No deberías estar en
el festival con el resto?
Con cautela, tanta así que solo lo pude notar cuando era muy tarde, la distancia entre nuestros cuerpos se había acortado peligrosamente.
- N-no… e-es que… - su aliento rozaba la piel de mi cuello – Q-quedé con j-juntarme con el A-alcalde más t-tarde e… e ir al f-festival…
¡Que se callara! ¡No la quería oír! ¡Sus revolcadas con ese viejo no me podían importar menos! ¡Que se fuera a la mierda!
La aplasté contra la mesa de la cocina. Mis manos temblorosas agarraron su cabeza. La oí emitir un pequeño grito de sorpresa. Estaba decidido, el impulso fue demasiado rápido, demasiado agresivo. Ya no había vuelta atrás. Ella puso sus manos en mis hombros en un débil intento de apartarme. Su boca entreabierta estaba solo a centímetros de la mía.
Ese era el momento.
El momento donde debía tomar una decisión. Ambos los sabíamos. Ella respiraba entrecortadamente y no sabía que hacer. Sentía su pecho subir y bajar dramáticamente.
¿Qué estaba haciendo?
Me había dejado llevar por esta clase… clase de impulso. No sabía como explicarlo y en esos momentos fue en lo último que hubiese podido pensar. Pero yo no soy abusador y sea lo que sea que me haya pasado, soy un Uchiha y me sabía controlar. No soy un tonto impulsivo como Naruto.
- U-uchiha-san… - no podía verla a los ojos – T-tengo q-que i-irme…
Ahí estaba. Ahí estaba de nuevo con eso. Ahí estaba de nuevo esa sensación que traspasaba mi cuerpo. Ahí estaba de nuevo ese dolor punzante. Ese dolor que parecía multiplicarse mil veces cada vez que ella abría su boca para decir algo así. Todo mi cuerpo empezó a temblar y mi entrecortada respiración golpeaba bruscamente su clavícula izquierda.
Ninguno sabía que hacer.
Las manos de Hinata apretaron mis hombros con fuerza. No podría decir que pasaba por su rostro aparte que de seguro estaba roja. No podía darle la cara. Por un momento me había tirado a ella con tanta violencia que de seguro creyó que me iba a aprovechar de ella. En esos momentos creí que nunca hubiese podido volver a verme en un espejo de nuevo. Me mordí el labio inferior con fuerza. Me maldije mil veces por ser imbécil. Me sentía un imbécil, un pervertido y me comencé a levantar.
Las manos de Hinata tomaron mi cabeza. Ahora no hubo un momento de hesitación y nuestras bocas se juntaron. Fue un choque. Hinata me había atraído a ella de un rápido y poco calculado movimiento.
No
había momento de hesitación para pensar.
No había
que pensar.
Entre tirones, besos torpes, manos pasando debajo de las poleras, rasguños, agarrones indecisos, lamidas fugases, mordiscos insinuantes, gemidos casi silencios y una que otra palabra de negación caíamos al sillón-cama.
Estaba encima de Hinata. Entre el alboroto general me tomé un tiempo para observar su cara enrojecida. No me miraba a los ojos.
- M-me te-te-tengo q-que ir…
La besé con furia, con odio. Quería que se callara. No quería escuchar que debía irse para entregarse a un viejo asqueroso. No soportaba aquella idea. Me volvía enfermo. Me volvía loco. El beso fue un choque estrepitoso de ambas bocas, mis manos recorrían su cuerpo. No podía dejar de satisfacerme del tacto de su piel. Hinata se apartó un poco y fue besando mi cuello hasta llegar a aquel hueco que se forma entre las clavículas. Jadeé. Sentí sus manos recorrer mi espalda. Torpe y tímidamente toqué sus senos. Ella me abrazó con fuerza atrayéndome a ella y enterró su cabeza en mi cuello. Su aliento me hacía cosquillas. Pasé mis manos por sus cabellos de seda y nos volvimos a besar con la misma fuerte atracción.
Solo así podría explicarlo. Era una atracción, era un deseo que inundaba, ahogaba, arrastraba y llevaba consigo. No había manera de evitarlo, de luchar en su contra porque era mucho más fuerte que cualquier cosa a la que me haya enfrentado. Era enfermizo, era atrayente, era algo que no dejaba en paz.
Tanto a mí como a ella.
Pero me da miedo. Me da terror. Me da angustia. Era algo que me atemorizaba, me hacía pequeño, me podía aplastar cuantas veces quisiera porque yo seguiría siempre ahí. Me da pánico, me siento débil porque a veces me da la impresión que no le puedo hacer frente, me intimida, y me puede dejar cuando quiera. Me supera, me gobierna.
Sentí una lágrima en mi mejilla.
Hinata empezó a sollozar y nos estábamos besando. Me aparté un poco pero no podía darle la cara. Me sentía un enfermo. Sus hombros empezaron a moverse violentamente y por sus mejillas las lágrimas corrían permanentemente. Se acomodó la tironeada polera y se abrazó a sí misma. De cierta manera, su gesto me dolió un poco. Más que un poco.
Solo atiné a abrazarla.
A abrazarla con fuerza para mantenerla junto a mí. Solo junto a mí. Puse mi cabeza en su cuello y solo pude escucharla llorar. Me sentía total e infinitamente incapaz de decir algo. La abracé con más fuerza y ella escondió su cara entre sus manos.
-
No vayas – le dije.
- T-tengo q-que… e-es por la mi-misión…
D-debo i-irme… - trató de irse pero la retuve con más
fuerza.
Era una abrazo tierno pero con odio. Era suave pero agresivo, tanto así que por un momento creí ahorcarla. Ella no dijo nada y enterré con más fuerza mi cabeza en su cuello. Nos quedamos así y yo oí su llanto irse apagando de apoco. Al levantar mi vista me di cuenta de que estaba dormida. No pude evitar que una sonrisa se formara en mi rostro. Estaba muy cansado y la idea de quedarme dormido era tentadora pero surgió en mí una idea que arruinó la primera. ¿Y si se iba cuando estaba dormido? Me senté a su lado y le aparté el pelo de la cara. Me pareció verla sonreír. Me daba igual. La observé un buen rato, suspiré con pesadez mientras pasaba mis manos por mi pelo con nerviosismo.
No entendía nada. Solo sabía que esto estaba mal. Muy mal. Que me enredaba en algo en lo cual no podía enredarme. Jugaba con fuego, me gustan los retos, si, pero sabía que en este iba a perder. Estaba perdiendo de hecho.
Hinata se despertó. Luego de bostezar y estirarse como un gato se fijó en mí. Nos quedamos mirándonos un rato y sentí un calor en mis mejillas. Me costaba tragar al recordar lo sucedió anteriormente. Ella me miró confundida y su rojo típico subió a su cara y aumentó escandalosamente. Evitó mi mirada y su vista distraída divagó por la sala pero se detuvo en el reloj que adornaba la muralla de en frente. El rojo de sus mejillas desapareció, me empujó para que la dejara pasar y corrió frente al espejo del living a arreglarse el pelo.
El empujón me… molestó. Me sentí enojado, frustrado, me daba igual. Tomé un par de cosas de mi mochila y me fui al baño para asearme y cambiarme. Al regresar Hinata ya no estaba. Solo quedaba su olor y su esencia que eran palpables en el living.
No lo pensé dos veces y le pegué con todas mis fuerzas a la muralla.
Quedó una grieta pero no me importó. La mano me dolía y sangraba un poco pero no me importó. Tomé mis cosas y bajé para tratar de encontrar a los otros.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Fieu--- terminado al fin! Yeah. Aca la cosa es mucho mas rapido no? Y como que sasuke no se… no lo acepta--- encuentro linda y tiernucha la parte cuando sasuke aluncina xDD ah! Queria dejar claro que fye y hinata NO tienen relaciones sexuales. Solo pretenden ser marido y mujer, pretenden, afuera, en publico… eso… n.n enfeeen. Opiniones, o sea reviews, porfis y gracias por leer
