Advertencia: Este capítulo contiene un ligero contenido lime, en el caso de que no sea muy seguidor del genero tiene toda la libertad de no leerlo.


Capítulo 11: Un sentimiento "casi" al descubierto.

—No puedo creer que se hayan ido sin nosotros —se quejaba Megami cruzada de brazos.

—Oye, te has estado quejando desde que partimos, ¿podrías hablar menos y caminar más? —reclamó con tono de sarcasmo.

—Esto no estaría pasando si no hubieras salido de esa manera —contestó causando que se detuviera en seco.

—Necesitaba estar solo, eso es todo —respondió.

—Sabes, no te creo para nada. Deja de intentar parecer duro, no ganas nada con eso. —Ella se apoyó en un tronco cercano—. Vamos, dilo, yo no le contare nada a nadie.

—Prefiero guardármelas para mí solo. Y este no es el tiempo de descansar, si somos rápidos podemos dejar los descansos para la noche —dijo antes de retomar el paso, ella suspiró frunciendo el ceño.

«Estas actuando más raro de lo normal, Mewtwo. Pero igualmente lo voy a saber.» Dijo para sí misma, aunque de todo el asunto no evitaba sentir algo extraño. «Algo no encaja en lo que paso ayer, Giovanni no habría sido tan descuidado como para dejar que el plan tuviera éxito tan fácilmente. Esto me está dando mala espina.» Mientras caminaban se podía notar el ambiente incomodo que esa conversación había ocasionado, Megami observaba a su alrededor, pudiendo observar unas bayas abriendo su apetito. Aunque lo dudo por un momento, el olor de las bayas eran más fuertes que la mirada de reproche de, según ella, el amargado de Mewtwo.

Sin que él se diera cuenta ella desvió su camino observando esas deliciosas bayas, sintiendo como se le hacía agua a la boca, aunque al intentar comer algunas sus sabores amargos o picantes eran demasiado para su gusto. Siendo así hasta que encontró una baya que podía ajustarse a sus criterios, se trataba de una grande y posiblemente jugosa Baya Meloc.

Al mirarlo sus ojos brillaron como si esa fuera la última Coca-cola del desierto. Pero tenía solo un inconveniente, el árbol se encontraba lado a lado a un precipicio, y la codiciada baya estaba colgando lista para caer al vacío. Aunque eso no fue tomado enserio y decidió ir de todas maneras. Al llegar debía estirar su brazo todo lo que podía.

—Vamos hermosa baya, ven con mamá —dijo haciendo sus últimos esfuerzos, hasta que, logro tomar el fruto—. ¡Toma esa!

Algo que no tenía previsto ocurrió, el suelo donde estaba el árbol no soportaba su peso. El suelo comenzó a caer, si no fuera por alguien quien la había tomado desde atrás ella habría caído también.

—Desvió mi mirada de ti unos segundos y ya te metes en problemas —dijo quien estaba atrás de ella.

—M-Mewtwo —murmuró sintiendo algo extraño, percatándose de que su mano estaba en un lugar indebido—. ¡Maldito pervertido!

—Oye, agradece que te salvo la vida. Aparte, para que tanto alboroto si tu busto no se nota con esa armadura —respondió apuntando a la armadura que rodeaba su pecho.

—¡¿Estas tratando de decir que soy plana?! —exclamó con una evidente vena de furia, él se quedó pensativo antes de contestar.

—Sí. Y también deberías comer menos, ya que subirás de peso —contestó causando que dos nuevas venas de furia se hicieran presentes. Ella levanto su mano decidida a darle una buena cachetada en el rostro, pero Mewtwo fue más rápido y tomo su muñeca—. Pero no estoy diciendo que eso sea malo, ser "plana" también tiene sus ventajas. Y tampoco estoy diciendo que eres fea, eres todo lo contrario. Aunque en realidad, lo importante es tu alma. —Ella se detuvo abriendo sus ojos como platos—. Lo mejor será continuar.

Ella se mantuvo en silencio, observando como Mewtwo soltaba su muñeca y continuaba con su camino «Y tampoco estoy diciendo que eres fea, eres todo lo contrario», esas palabras resonaron en su mente, como si de una gran campana se hablara. Incluso su apetito se había extinguido, olvidando la baya en el suelo.

—Idiota —murmuró sintiendo como su corazón palpitaba rápidamente, incluso llevando una de sus manos hacia su pecho, apretando ligeramente su puño antes de retomar el paso.


Mewtwo al caminar pensaba detenidamente lo que había dicho anteriormente, utilizando sus instintos para determinar cuál era el camino correcto. Su compañera solo estaba limitada a bufar y gruñir, cosa que ya comenzaba a hartar a Mewtwo «si no fuera porqué tengo una política de no golpear mujeres, ya la habría callado de un solo golpe». Sus quejas mentales callaron cuando sintió que alguien jaló de su capa repentinamente. Al mirarla suspiró pesadamente.

—Está anocheciendo, lo mejor es descansar un poco, ¿no crees? —dijo apuntando hacia lo poco que podía verse del horizonte.

Él al entender lo que dijo también recordó algo que había olvidado hace mucho tiempo.

¿Qué es eso? —preguntó una voz infantil.

Eso de ahí es el Sol —contestó otra voz. La de una niña.

—Mewtwo —habló ella interrumpiendo su recuerdo, el mencionado se sobresaltó al oír su voz—. ¿Ocurre algo?

—Nada, solo estaba recordando algo. Tienes razón, descansaremos aquí —respondió desviando su mirada hacia ella. Después de unos segundos pudo escuchar como sus estómagos exigían algo de comer—. Esto, si quieres puedo buscar algo de comida.

Ella asintió sentándose en el suelo, dándole a entender que estaba cansada. Después de unos minutos, que para ella parecían horas, Mewtwo había vuelto con muchas bayas, suponiendo que no pudo encontrar un rio para capturar a un Magikarp. Pero al menos podía comer algo después de un día agotador. Megami al mirar muchas bayas Meloc, tomo una para comerla de forma inmediata; tenía un sabor dulce, muy blando, su sabor era único e indescriptible para ella. Él al mirar como degustaba las bayas no evito observar la suya, la cual era algo dura y con un sabor amargo. Con solo sentir su sabor un escalofrío recorrió toda su espalda hasta la punta de su cola. Cuando Megami se dio cuenta tuvo que aguantar las ganas de reírse a carcajadas. Pero su expresión no había pasado desapercibida.

—Parece que no te gusta mucho lo amargo, qué irónico ¿no? —dijo en tono de burla, sin dejarle tiempo para contestar ella le dio una baya más dulce y blanda—. Intenta probar esta, por lo menos sabe mejor que la que tienes en la mano.

Él al mirar la baya solamente arqueó una ceja mientras la tomaba. Al darle la primera mordida pudo sentir su sabor, entre lo dulce y lo amargo, el sabor si se ajustaba a su criterio, continuando con la baya hasta que ya no quedaba nada de ella. Cuando se terminaron todos los frutos se quedaron recostados en el césped observando el cielo estrellado.

—Oye, ¿alguna vez te preguntaste que viene después de la muerte? —le preguntó Megami rompiendo el silencio. Mewtwo lo pensó con cuidado antes de dar una respuesta clara.

—A veces, pero según tengo entendido, la muerte es algo natural. Es algo completamente inevitable, y no se puede revivir a nadie. —Respondió.

—Mewtwo, ¿alguna vez has sentido que no encajas en este mundo? —preguntó de nuevo, pero sin animo en su hablar.

—Sí, creo que perdí la cuenta de las veces que me hice esa pregunta. Pero ya no se puede hacer nada, ante la sociedad somos seres que fueron creados en contra de la moral. Somos Pokémon que nunca debieron existir —contestó apretando ligeramente sus puños.

Al relajarse suspiró antes de esperar una respuesta, al no recibir ninguna y al mirarla se dio cuenta de que ella se había quedado dormida. Con una posición fetal y su cola completamente inmóvil. Mewtwo frunció el ceño por unos segundos, suponiendo que posiblemente no lo había escuchado.

—Te resfriaras si nos quedamos aquí, voy a tener que cargarte —dijo mirando como ella dormía antes de cargarla entre sus brazos, aunque solo se movió un poco sin despertarse.


Unos minutos después Mewtwo pudo llegar hasta una cueva completamente deshabitada, donde la humedad del exterior no llegaba. Allí ambos podían protegerse de alguna futura lluvia. Después de todo eso, solo hubo silencio. El frio que hacía en esa cueva era algo completamente soportable para ambos, pero no evito el hecho de que ella sintiera algo de frio, causando que temblara en algunos momentos, siendo así hasta que sintió que algo la cubría «¿Por qué siempre termino haciendo esto?», se quejó Mewtwo en su mente, ya era la tercera vez que le prestaba su capa para que pudiera dormir tranquila. Suspiró con algo de fastidio, y al mirarla pudo contemplarla mejor, deteniéndose para mantener su mirada fija en ella. Mewtwo tragó al sentir su garganta seca, observando detenidamente como su compañera dormía, sus labios entreabiertos exhalando el aire que inhalaba. Ella parecía completamente indefensa.

«Esto no puede ser real, es imposible que pueda sentir algo por ella», pensó mirando hacia el otro lado arrugando el entrecejo. Al observar hacia la salida tenía ganas de salir del lugar, aunque, tampoco quería dejarla sola.

—¿Por qué siempre lo tienen que hacer tan difícil? —se preguntó a sí mismo, aguantando las ganas de maldecir—. Creo que necesito dormir, necesito despejar mi mente.

Se levantó alejándose de la pared, para tomar posición fetal, su cola quedo entre sus patas. Intentando quedarse dormido, aunque una voz lo interrumpió en la tarea.

—Mewtwo, ¿estás despierto? —le preguntó Megami adormilada, aunque al no recibir respuesta volvió a quedarse dormida. Sin saber que en realidad estaba despierto, pero no le había contestado.

Unos minutos después se dejó caer por el sueño, sin imaginarse que en ese sueño varias visiones recorrerían su mente.

En un lugar que desconocía por completo, Mewtwo estaba volando junto a los iniciales de Kanto y a una niña, tenía sus ojos y cabello verde con un vestido aparentemente blanco. Ese lugar, según esa niña, se llamaba "lugar del recuerdo". Allí fue cuando el sol hizo acto de presencia, pero después de unos minutos apareció la luna. Y, después de eso, los clones comenzaron a desaparecer. Y desde ese día, Mewtwo cayó en un sueño por más de veinte años.

Mewtwo despertó con la respiración muy agitada, observando como sus manos temblaban. «Ahora lo recuerdo, ese día fue deprimente para mí. No podía soportar el hecho de que había muerto. Ahora me siento como un imbécil», pensó antes de observar al otro Mewtwo; al acercarse solo se recostó a su lado, aunque le estaba dando la espalda, sabía que estaba profundamente dormida. Por primera vez en muchos años, sus ojos se humedecían, causando que su mano hiciera contacto con la piel de la hembra. Él tragó procurando que no se hubiera despertado a causa de ello, aunque Megami solo se volteó, quedando frente a frente; sin embargo, ella comenzó a acurrucarse junto a él, Mewtwo podía sentir como su corazón latía a mil por hora.

Cuando la miró pudo notar como su aroma se había mezclado con la fragancia de los frutos que había consumido previamente. Causando que observara como estrechaban sus cuerpos cada vez más. «Megami, ya perdí a Amber, no quiero que ocurra lo mismo contigo. Tú eres importante en mi vida, no quiero perderte, aunque eso signifique irme con Giovanni y desaparecer de tu vida», pensó rodeando su cuerpo con sus brazos. Mewtwo podía sentir un líquido que se acumulaba en el rabillo de sus ojos, con su mano libre limpió su rostro, antes de juntar su boca con su frente, deseándole buenas noches. Finalmente, se había dormido nuevamente.


A la mañana siguiente ambos no habían cambiado sus posiciones, Megami solo se movió sin despertar «¿desde cuándo la pared de la cueva es suave… y peluda?», se preguntó abriendo sus ojos lentamente, dándose cuenta de quien estaba a su lado.

«¡Esto debe ser una broma! Es imposible que haya pasado la noche con él… ¿o sí?», se dijo sintiendo como su corazón latía con mucha fuerza, tragó para humedecer su garganta, necesitaba despertarlo de alguna manera.

—M-Mewtwo, despierta —murmuró tomando sus hombros aunque eso no sería buena idea—. Despierta, por favor.

Y así fue, Mewtwo comenzaba a despertar; para encontrarse con la mirada del Mewtwo hembra. Después de unos parpadeos por parte de ambos un grito causo que algunos Pokémon se sobresaltaran al escuchar un golpe.

—¡¿Por qué haces eso?! —preguntó Mewtwo un poco adolorido—. Para empezar tú estabas acurrucada en mi pecho.

—¡Pero tú me estabas abrazando! —contestó antes de ser interrumpidos por una voz que desconocían.

—¡Eh! ¡Parejita! ¿Hay algún problema? Sus gritos de seguro se escucharon desde Johto —dijo un Dugtrio mientras salía de la tierra.

—No es algo que te incumba —respondieron ambos, mirando al Pokémon de tierra.

—Yo solo preguntaba, por cierto, parecen que ustedes dos no son de por aquí.

—Necesitamos hallar a unos humanos acompañados de un Gallade, ¿acaso… tú sabes el camino? —habló ella casi dejando su molestia de lado.

—Hum… Yo he visto a un Gallade en los alrededores, ustedes pueden tomar el camino oeste. Sigan sus instintos —respondió antes de sumergirse nuevamente en la oscuridad de la tierra.

—Oh. Entonces… gracias —respondió mirando el interior del agujero, antes de mirar a Mewtwo con molestia—. ¿Me podrías explicar lo que estabas haciendo anoche?

—¿Qué? Solo dormí a tu lado porqué esa era mi capa, tenía frio y… y… —respondió bajando su tono de voz en el proceso, pero sabía que no le estaba diciendo la verdad—. ¿Qué pensabas? ¿Caricias subidos de tono o qué?

—Claro que no, aunque me sentí cómoda… contigo —dijo casi en un susurro, apretando uno de sus puños—. Se nos hace tarde, mejor vayámonos de aquí cuanto antes.

Mewtwo solo suspiró, levantándose para irse lejos de ese lugar. Unas horas después de ello, el camino había sido retomado; ninguno de los dos emitía una palabra. Y ese silencio era muy incómodo, posiblemente siendo así hasta la tarde. Cuando el sol volvía a ocultarse, ambos se quedaron cerca de un lago que habían encontrado. Aunque para ambos el ambiente era muy incómodo por lo que había pasado horas antes. Ella observaba su reflejo mientras Mewtwo miraba hacia otro lado, cuando observaba el agua una idea se formaba en su mente. Cuando Mewtwo se volteó para verla, noto que no estaba. Reacciono más que rápido para ver si estaba en el agua.

—¿Megami? ¡Oye, esto no me parece gracioso! —dijo casi para regañarla.

Antes de continuar con el regaño, ella salió del agua de forma sorpresiva, jalándolo obligándolo a caer en el lago. Mewtwo estaba aguantando su respiración, abriendo sus ojos de forma lenta; sorprendiéndose de la cercanía de sus rostros, ella sonrió casi de manera burlona, antes de subir a la superficie por la falta de oxígeno.

—¿Era necesario hacer eso? —preguntó con molestia.

—Claro que sí, gruñosito —respondió mientas salía del agua—. Lo que tú necesitas es relajarte, estas estresado. Sabes que el estrés no es sano para ti.

—¿Y desde cuando te preocupas tanto por mí? —preguntó.

—Yo debo preocuparme, Mewtwo, tú eres importante para mí. Si no me importaras, en este momento aún estarías sufriendo en ese lugar —contestó cambiando su mirada, dándole a entender que estaba hablando enserio—. Te refriaras si te quedas con la capa puesta, si quieres puedo colgarla para que se seque.

Mewtwo suspiró quitándose la tela lentamente, dejando ver su plana armadura que tenía en el pecho. Ella al recibir la tela no pudo evitar sonrojarse, no era la primera vez que lo veía de esa forma, pero ahora era diferente ¿acaso había notado algo que no había visto antes? Tragó de solo pensar en ello «él… parece esculpido por Arceus», se dijo apretando la capa entre sus manos.

—¿Estas disfrutando de la vista? —interrumpió sus pensamientos, causando que su contraparte femenina se sobresaltara.

—¿Eh? Pues la verdad… —intentó decir antes de voltearse y darle la espalda, acercándose a la rama del árbol más cercano para colgar la tela. Pudiendo observar que sus manos temblaban por lo nerviosa que estaba, pero, ¿nerviosa de qué?

Al terminar con su tarea suspiró en silencio, mirando a Mewtwo de reojo quien estaba sentado en el césped observando a la luna reflejada en el agua. Megami sonrió al notar una calidez en su interior, no sabía cómo llamarlo. Después de unos segundos comenzó a acercarse a él, aunque no podía distinguir si ese movimiento era voluntario o no. Ella pensó en sus palabras, con una de sus manos en el pecho.

—Mewtwo —dijo en un murmulló que solo él pudo escuchar, volteándose encontrándola con su mano extendida, y con su rostro invadido con un tinte rosa—, ¿bailas?

Mewtwo frunció el ceño confundido, en realidad nunca se esperaría eso de ella. También recordando que no era muy bueno en ese tipo de cosas, se dispuso a observar a su alrededor, pudiendo asegurarse de que no había ningún Pokémon a la vista.

—Yo no soy bueno en eso —respondió levantándose—, al menos dime cómo hacerlo.

—Claro, Mewtwo "pies izquierdos" —contestó—. Primero debes apoyar tu mano en mi espalda.

—¿Cómo? Pero… —Ella apoyo uno de sus dedos en sus labios, silenciándolo.

—Solo hazlo —murmuró apoyando su mano izquierda en su hombro derecho, Mewtwo obedeció, causando que la cercanía de sus cuerpos aumentara, él tomo su mano derecha entrelazando sus dedos—. Ahora solo debes seguirme.

Después de unos segundos ella dio un paso hacia adelante, por lógica pensó que debía dar un paso hacia atrás, aunque debía admitirlo, eso no era lo suyo. A los minutos después finalmente pudieron coordinarse, con algunos movimientos torpes claro, pero sabían que nadie se burlaría —estaban solos después de todo—, al mirarse podían sentir un ligero calor en el rostro.

—¿Cómo aprendiste esto? —preguntó.

—No eres el único que aprendió algo de los humanos —respondió antes de apoyar su cabeza en su hombro, dando una semi-sonrisa sin darse cuenta de que ya casi no había milímetros que los separara.

Mewtwo por su parte, casi no estaba respirando. Su corazón palpitaba con fuerza, con el solo hecho de tenerla tan cerca de su cuerpo causaba que sus manos temblaran. Reacciono cuando soltó su mano, separándose lentamente.

—Ven —dijo tomando su mano casi de forma sorpresiva, llevándolo hacia lo más profundo del bosque, junto a un acantilado.

—¿A dónde vamos? —preguntó confuso observando como estrechaba su mano. Aunque se detuvo casi de forma repentina, causando que sus narices rozaran. Pero ella intento pasar eso por alto.

—Mewtwo, yo… necesito decirte algo —habló sintiendo como su respiración se ponía tensa.

Él no pudo evitar tragar, teniendo el presentimiento de que iba a decir "esas palabras". Pero frunció el ceño antes de escucharla.


Cuando Ash y compañía habían llegado al laboratorio días antes se enteraron del peligroso poder que tenían las piedras, causando preocupación en él. Sabía que si no hacían algo, todo se podría ir al drenaje. E incluso podría terminar peor que eso. Ash sacudió su cabeza para alejar ese pensamiento, había aprendido que no debía rendirse hasta el final. Suspiró mientras tenia los brazos cruzados, pensando que palabras decir para no crear un ambiente incómodo.

—Disculpe, Natsumi-san. Lo he estado pensando… —pronunció con pesadez en su voz— ¿es posible que Mewtwo pierda el control de sus poderes?

—Lamentablemente no lo sé con certeza —respondió—. Pero de algo estoy segura, esta máquina debe funcionar, por el bien de ambos.

—Pero, ¿por qué Hans haría esto? Por culpa de esas piedras ambos están sufriendo —añadió apretando sus puños al recordar ese momento.

—Gracias a las piedras hemos creado a los verdaderos dioses Pokémon, sus niveles de poder superan a los del mismísimo Arceus —dijo acariciando a su Liepard—. Si crees que ambos están destinados a estar juntos, estas equivocado.

«No puedo evitar tener un muy mal presentimiento de esto.» Suspiró aflojando sus puños, ¿dejarlos solos era una buena idea? No sabía cómo responder a esa pregunta.

—Ocurre algo —dijo Natsumi interrumpiendo sus pensamientos.

—N-Nada —contestó.

—Para empezar fue mi culpa, de haber sabido que las piedras eran peligrosas, ellos no estarían en esta situación. Pero la curiosidad mato al Meowth, ¿no? —habló apretando su puño, logrando tragarse su ira—. No quiero que ellos sufran las consecuencias de mis actos.

—No se preocupe, yo sé que Mewtwo no dejara que eso pase.


—A que te refieres con…

—Yo… últimamente he sentido algo diferente, no sé cómo explicar lo que siento. Desde el ataque de Domino y cuando te llevaron, he sentido algo muy diferente —contestó ella cerrando sus ojos para relajarse—. Mi estómago, es como… si hubiera muchos Butterfree ahí.

—¿Te duele el estómago?

—¡No! Digo, no… Es otra cosa —respondió—. Quiero decir que…

—¿Podrías ir al grano y decirlo? —preguntó Mewtwo con sarcasmo, cosa que la enojo.

—¡Para que haces eso! ¡Lo que trato de decirte es que…! —fue interrumpida por el suelo que se había partido y casi cayendo si no fuera porqué Mewtwo pudo sujetarla a tiempo.

Pero eso no fue suficiente, al no aguantar el peso de ambos, cayeron emitiendo un grito que de seguro muchos Pokémon escucharon. Al impactar con el suelo, ella se quejaba del dolor, abriendo lentamente sus ojos solo para encontrarse a Mewtwo apoyado de sus manos para no aplastarla. Cuando se miraron a los ojos, ella no solo noto que el color de sus ojos eran un tono más oscuro que los suyos, sino que también eran penetrantes, que podían intimidar a cualquiera. Aunque ese no era el caso, sus ojos reflejaban confusión y nerviosismo —debido a la proximidad de sus rostros—. Mewtwo por su parte, sentía la misma sensación, los ojos de quien se encontraba debajo de su cuerpo eran más claros, no mostraban ningún signo de intimidación o algo por el estilo. Eran los ojos de alguien que solo lucharía si era el último recurso.

Ella estiró su brazo, llegando hasta su rostro, su toque había causado que él cerrara sus ojos pensando que se trataba de una cachetada. Pero no era nada de eso. Solo estaba acariciando su rostro, abriendo sus ojos encontrándose con una mirada que reflejaba mucho nerviosismo. Aunque Megami se levantó causando que quedaran sentados, y que la proximidad aumentara «¿qué está haciendo?», se preguntó Mewtwo en su mente. Ella sintió su rostro enrojecer, apretando sus puños a causa de lo nerviosa que estaba; al mirar el pelaje grisáceo de su compañero no evito oler, sentir su aroma. Debido a lo sorpresivo que había sido eso Mewtwo se sobresaltó, algo que fue evidente para Megami; subiendo su rostro hasta llegar a su hombro, acurrucándose entre el hombro y el cuello. Aunque ella no estaba haciendo nada más que olfatear como si fuera un Purrloin sintiendo el aroma de otro, Mewtwo sentía que su auto-control se estaba yendo por los suelos.

Segundos después comenzó a recorrer su cuello, sintiendo ese aroma que la embriagaba; él estiraba su cuello, dándole más terreno por recorrer «¿qué estoy haciendo, por qué no la detengo? ¿Acaso… lo estoy disfrutando?». Cuando Megami llegó al lado izquierdo de su cuello podía sentir como la respiración de Mewtwo se estaba acelerando. Ya no lo estaba soportando más, con solo olerlo no tenía suficiente; comenzó a lamer su piel, causando que se sobresaltara nuevamente, esta vez, apretando el césped entre sus dedos. Mewtwo había emitido algo parecido a un gemido, ella sonrió en su piel mientras continuaba. Él estaba sintiendo que perdía la fuerza de sus brazos, sintiendo como sus sentidos se estaban agudizando con cada roce. «Su olor… lavanda, me pregunto… si ese también es su sabor.» Al mirarse ella apoyo una de sus manos en su pecho, empujándolo con suavidad hasta el suelo, donde el césped se entremezclaba con su pelaje. Mewtwo se encontraba casi a su dominio, aunque posiblemente su última pizca de auto-control se lo llevaría el aire.

«¿Qué… que va a…?» sus pensamientos fueron interrumpidos por Megami, quien había unido sus labios con tanta suavidad que no era necesario moverlos para sentir una sensación extraña en su pecho. Ese había sido la sensación más extraña que había sentido en su vida. Al separarse pudo sentir como su corazón iba con rapidez, cuando se miraron ella unió sus frentes. Pero eso no significaba que él no haría nada, tomo sus hombros invirtiendo sus posiciones. Y ahora Megami estaba debajo de él. Con sus ojos cerrados por la sorpresa, al sentir el césped los abrió, dejando ver unos ojos empañados, y, por unos segundos, ella era la mujer más hermosa que había contemplado. Al acercar su hocico al cuello de la hembra pudo sentir su olor a frutos del bosque, ahora ella se había sobresaltado, emitiendo un leve gemido y estirando su cuello. Pero, para él, ella era como su fruto prohibido. Mewtwo ya no sabía si podía seguir controlándose, ella estaba pidiendo a gritos que la tocara, que la hiciera gemir del placer, que la hiciera… completamente una mujer.

«No dejare que le hagas daño; entre nosotros no debe haber nada; tú eres importante para mí; ¿Quién dijo que yo estoy enamorado de ella?; no quiero perderte a ti también; me prometí a mí mismo nunca apegarme de ese modo a alguien.» Escuchó sus propias palabras, haciéndolo reaccionar. Se separó de ella de forma instantánea. Dejándola confundida.

—No… No puedo —murmuró levantándose, cosa que también ella hizo.

—¿Por qué no? —preguntó con confusión en su tono de voz.

—No puedo, no lo entiendes. Entre nosotros no puede haber nada, venimos del mismo maldito fósil —respondió dándole la espalda, ya no quería permanecer en ese lugar. Antes de comenzar a caminar una mano sujeto su muñeca.

—Y eso que importa, que seamos del mismo fósil no significa nada. Mewtwo, aún no te has dado cuenta de que… te amo —pronunció mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Mewtwo se sobresaltó con solo escucharla decir "te amo", eso era lo que menos quería que dijera. Eso, significaba que quería quedarse con él.

—Lo siento, pero si continuas a mi lado, solo tendrás dolor. No puedo corresponder ese sentimiento —explicó zafándose de su agarre, alejándose lentamente de ella—. Nuestros caminos se separan aquí, tú ve al laboratorio. Pero yo ya no puedo seguir con esto.

Continuó caminando, tratando de no mirar atrás, sabiendo que no podía verla llorar por su causa. Mientras que ella aún no se movía, con ambas manos en su pecho «¿por qué… duele?», se preguntó sintiendo como una parte dentro de su ser se rompía en mil pedazos. Cuando reaccionó comenzó a caminar en el sentido contrario, sintiendo ese líquido que salía de sus ojos y que estaba empapando su cara; cambio de forma para solo ir más rápido y para que nadie la viera llorar. Ella solo llego hasta una cueva, no sin antes volver por la capa que había colgado horas antes, no sabía si el lugar estaba habitado o no, pero eso no importaba en el momento. Se sentó en el piso sin volver a su forma original, fue entonces cuando rompió en llanto; y con solo ver a Pokémon juntos pasar frente a ella solo hacia esa sensación peor.

«Ellos nunca entenderán», se dijo cubriéndose con la capa, intentando de una vez por todas dormir.


Al despertar pudo notar como los rayos del sol invadían su vista, abriendo sus ojos lentamente; al mirarse pudo notar que estaba en su forma mega, haciéndole caso omiso y estirándose.

—Mewtwo, ya es de día, debemos… —hizo una pausa recordando el día anterior, y su semblante cambio completamente—. Cierto, se fue… Y posiblemente no lo volveré a ver.

Suspiró con pesadez, sintiendo como su corazón le dolía. «Lo mejor es ir al laboratorio, ellos me están esperando.» En el laboratorio, todos estaban esperando que ambos finalmente llegaran, sin imaginarse que solo llegaría ella. Cuando finalmente pudo encontrar la señal de que había llegado una débil sonrisa se formó en su rostro, cuando todos la miraron se quedaron algo confundidos —había llegado sola—, pero antes de que uno de ellos preguntara habló.

—Mewtwo, se fue, nos separamos antes de llegar.

—Pero, ¿qué ocurrió? —preguntó causando que ella se pusiera incomoda con la pregunta.

—No quiero hablar de eso —respondió encogiéndose de hombros.

—Te entiendo. Bueno, como estas aquí ya podemos probar la máquina —dijo haciendo una señal para que entraran.

El laboratorio era grande, con algunos cables sueltos y muchas computadoras y frascos con elementos químicos, incluso Megami sintió un poco de asco al ver "una cosa de forma extraña" en un frasco con un líquido ámbar. Con suerte pudo evitar vomitar al ver eso. Aunque su creadora solo rio levemente. Al observar la cámara Megami no sabía cómo reaccionar eso era mucho más grande que ella, con una pantalla y muchos botones.

—Ahora, solo hay que rezar para que funcione —dijo mientras oprimía algunos botones y jalando una palanca—. Entra, por favor.

Megami obedeció a la orden, entrando en la cámara, cerrando sus ojos esperando que todo pasara. Una luz de color verde la rodeó, sintiendo algo extraño en su cuerpo, era como un cosquilleo que recorría toda su espalda. Logro escuchar el ruido que emanaba de la computadora, imaginando que se trataba de un escáner para saber sus ondas cerebrales. Después de todo, sentía que su corazón ya no le dolía tanto —al menos no por la piedra—, se había recuperado completamente. Al ver por la pantalla que todo estaba normal la científica emitió un suspiro de alivio.

—Ahora, ¿puedes decirme que paso entre Mewtwo y tú? —preguntó apoyando ambas manos en su cintura.

—Pues vera… —ella le relató todo, con mero detalle. Sin evitar sonrojarse en el proceso.

—Entonces… si Mewtwo no hubiera reaccionado, ustedes se habrían hecho uno.

—No quiero ni pensarlo, por unos segundos me sentí muy atraída. No sé cómo explicarlo, ¿acaso me estaba dejando llevar? —indagó encogiéndose de hombros por eso.

—Eso es normal, estabas dejando que tus hormonas tomaran el control de tu cuerpo. En lo que a mí respecta, Mewtwo posiblemente se fue para aclarar su mente; posiblemente está confundido con respecto a lo que siente por ti.

—Mewtwo es muy terco, dudo que eso pase.


Mewtwo estaba sentado en un árbol del bosque, mirando a los Pokémon que pasaban caminando por ahí. Maldijo en su mente a los Pokémon que estaban en pareja «¿acaso todos se pusieron de acuerdo para molestarme hoy?», se preguntó gruñendo. Aunque no pudo evitar recordar lo que había ocurrido la noche anterior, ¿cómo pudo dejarse llevar de esa forma? No evito darse una cachetada en el rostro, se había comportado peor que un humano necesitado de placer. Miro sus manos por un segundo, sintiéndose repugnante por casi tocarla de esa manera. Pero sus propias palabras eran contradictorias cuando se trataba de ella, era como si su mente dijera algo mientras que su corazón decía otra cosa. Estaba tan confundido que no sabía cómo solucionarlo.

Suspiró con molestia, apretando uno de sus puños. Antes de que algo lo interrumpiera, por alguna razón… su pecho le dolía «¿qué… qué me está pasando?». Logro bajar del árbol, sin lastimarse cayó de rodillas sintiendo como su corazón estaba latiendo con fuerza, como un extraño poder lo invadía. Apretaba sus parpados para soportar el dolor, hasta que, un aura azul lo rodeo, cambiando de forma. Al abrir sus ojos sus pupilas se contrajeron, formando una línea. Cuando los Pokémon que estaban ahí intentaron acercársele, este reaccionó de forma violenta, atacando a todo lo que estuviera en su camino.


—Ah~ esta comida deja un buen sabor de boca —dijo Cilan, con sus típicas frases—. Señorita, usted tiene mucho talento culinario.

—Eh… gracias —respondió algo confundida, aunque esa paz fue interrumpida por una explosión que venia del bosque—. ¿Qué ha sido eso?

Unos Pidgey volaron hacia el grupo de humanos, intentando advertirles del peligro.

—No podemos entenderles si siguen alterados, cálmense y después dígannos el problema —dijo Pikachu con su voz física.

—Un extraño Pokémon está atacando el bosque, deben hacer algo —informó uno de ellos, causando que Megami se sobresaltara.

—Ese Pokémon, ¿se parecía a mí?

—Un poco, solo que tiene algo en los hombros.

—Oh no… —musitó mirando hacia el bosque—. ¡Mewtwo!

—¡Espera, Megami! —gritó Natsumi, quien había entendido la conversación gracias a su Gallade.

—¿Qué ocurrió? —preguntó Ash levantándose de su silla.

—Mewtwo, ha perdido el control de sus poderes. ¡Diablos! Esa es la razón por la cual las piedras son peligrosas. Su poder es demasiado para él, más aún cuando apenas está aprendiendo a usarla —respondió causando que todos se preocuparan.

—Debemos hacer algo, no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras Mewtwo se destruye a sí mismo —contestó Ash corriendo hacia el bosque.

«En estas circunstancias no podremos calmarlo con palabras», se dijo la científica.

—Vamos, Gallade —dijo mirando sus dos Pokéballs «vamos a necesitarte, amiga».


Rápidamente todos se dirigieron hacia las explosiones, las cuales eran causadas por la Bola sombra de Mewtwo. Y él al darse cuenta de su presencia se volteó para miraros a todos. Daba miedo ver a Mewtwo. Sus ojos eran como los de un Entei que esperaba por su presa, y ellos obviamente eran la presa. Cuando Mewtwo se preparaba para atacar, Natsumi lanzó la Pokéball antes de que atacara, revelando a un Gardevoir en su interior.

—Gardevoir, ¡usa Protección ahora! —ordenó mientras Mewtwo lanzaba una Bola sombra. Gardevoir levantó sus brazos mientras sus ojos brillaban, creando un escudo que detuvo el ataque.

Esto solo hizo que el ya enfurecido Mewtwo se enfureciera más, pero un Pokémon se interpuso entre ambos Pokémon psíquicos.

—Mewtwo, detente por favor, ¿acaso no me recuerdas? —preguntó mientras se acercaba lentamente—. Soy yo, Megami. Nosotros… somos amigos —murmuró apenas esa palabra, sabiendo que la noche anterior estuvieron a punto de romper esa barrera—. Mewtwo, nosotros podemos ayudarte, solo deja de destruir.

Mantuvo su mirada en ella, con su respiración tensa. Y una parte de su ser que aún era Mewtwo comenzó a recordar los momentos que habían pasado, incluso… los momentos de la noche anterior. Apoyó ambas manos en su cabeza, esperanzando a algunos de que estaba entrando en razón, aunque, eso duro por poco tiempo. Él volvió a atacarlos, rompiendo los troncos de los árboles en el proceso; Gardevoir tuvo que usar Psíquico para evitar que algunos cayeran sobre un Pokémon o alguno de los que estaban presentes.

—Mewtwo, nosotros somos tus amigos.

Él aún no reaccionaba, cuando Gardevoir y Gallade se le acercaron utilizo Onda Mental para alejarlos. Después un aura roja lo rodeaba, como si estuviera cargando un ataque. Todos abrieron sus ojos como platos al darse cuenta de que se trataba de Giga Impacto. «De seguro aprendió esos ataques cuando experimentaron con él», se dijo la científica chasqueando la lengua. Sin darse cuenta hacia quien iba dirigido el golpe. Ella sintió que alguien la empujaba, y al mirar, vio como el ataque impactaba con Mega-Mewtwo Y; esto causo que ella impactara contra un árbol, rompiéndolo a causa del impacto.

—¡Megami! —gritaron todos. Pikachutwo y Meowthtwo fueron los primeros en acercarse a ella.

Mewtwo sentía como ese dolor en el pecho volvía, causando que sus pupilas volvieran a la normalidad, solo para encontrarse con una escena que lo estremeció por completo. Observó que estaba en posición de haber hecho un movimiento, y al seguir la dirección encontró al Mewtwo femenino tendido en el suelo, con sus amigos llamándola por su nombre para que reaccionara, no tardó en darse cuenta de que fue él quien la atacó «oh no, no, no, no, no», repetía en su mente, pensando lo peor.

—Megami, ¿estás bien? —preguntó el Genesect rojo. Mientras ella se apoyaba de uno de sus brazos, pudiendo sentir que un líquido abría paso por su rostro. Cuando se limpió parte del rostro se dio cuenta de que se trataba de sangre.

«¿Qué he hecho?», se preguntó Mewtwo con angustia, cayendo de rodillas.

—Llévensela de aquí. —Escucharon una voz, causando que todos se voltearan a mirar a Mewtwo—. Salgan de aquí, solos les causare dolor si se quedan.

Sin objetar nada ellos tomaron a Megami, llevándosela para curar su herida. Aunque los clones de Pikachu y Meowth no se iban.

—Eso los incluye a ustedes también —dijo sin atreverse a mirarlos.

—Pero Mewtwo…

—Por favor, váyanse —interrumpió apretando sus puños.

—Mewtwo…

—¡¿Están sordos o qué?! —interrumpió de nuevo, causando que se sobresaltaran—. Váyanse y nunca vuelvan por mí.

Sin decir nada más, ambos se fueron siguiendo a los demás. Mewtwo se levantó, usando levitación para volar hacia cualquier lugar, no sabía a donde ir, solo sabía que debía alejarse, para no hacerle daño a nadie más. Sin saber que un Pokémon rosa había visto toda la escena, mirándolo con tristeza. Mewtwo se había quedado solo. O eso estaba creyendo.

Continuara...


Hooola finalmente termino este capítulo, siendo este el más largo del fanfic. Y por lo de la parte "lime" pues... estaba practicando un poco. Pero no sé si escribir algo parecido otra vez en mis fanfics. Espero no haberme pasado del rated T con esto. Y lo del mewtwo fuera de control, pues, me inspire en el lucario de Korrina en el anime, ya que este se descontrola cuando Mega-Evoluciona. Bueno, espero que este capítulo haya sido de su agrado.

Sayonara