Matt's feelings

Miraba hacia la nada mientras en la pantalla del aparato que tenía entre sus manos se divisaba el letrero de 'game over'; estaba atento a cada sonido que inundaba el lugar, algún rastro de lucha a lo lejos, algo que le hiciera saber que había una pelea en el piso de arriba, sin embargo, el silencio reinaba y ese silencio era angustiante; apretó más el aparato "¿qué está pasando?"

Sintió una mirada sobre él y alzó la cabeza casi instintivamente; miró a L con un gesto impenetrable. Se veía raro, su mirada calculadora había sido reemplazada con una perturbada y hasta por un momento, pensó Matt, había perdido la postura con la que siempre se paseaba por la casa. Casi automáticamente había evadido la pregunta del pelinegro, que se veía indeciso y decidió ayudarlo.

Cuando L se fue, él siguió con la mirada hacia la entrada de la habitación. Se escucharon pasos pero después, por los sonidos, supo que L se había encontrado con Mello y éste se pasaba para el piso de Watari. Se dejó caer ruidosamente en el sofá y volvió a tomar la PSP.

Tardó más de tres horas para escuchar de nuevo sonidos, al parecer L relevaría a Mello y, con poco de suerte, Mello iría hacia la planta baja y podrían platicar un poco "un poco" se repitió; sin embargo, Mello no bajó y Matt decepcionado se fue a dormir.

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Al otro día no se levantó sino hasta después de las 11; iba bajando las escaleras mientras se rascaba la cabeza perezosamente. Paró en seco cuando escuchó la voz de Mello hablando en japonés.

— ¿Estas segura?… Se supone que no volvería a Japón, me encargué de ello… ¡¿Esas son tus medidas drásticas?! ¿Sabes lo que pasara si Ryuuzaki se llega a enterar de que esos dos se han encontrado?… Desiste, no es buena idea…mira, deja salir donde pueda hablar… obviamente no… en diez minutos.

Matt bajó lo que quedaba de la escalera y se pegó a la pared, cuando escuchó que el rubio había terminado de hablar caminó hacia la cocina pero la voz de Mello lo hizo voltear de súbito.

— ¿Qué tanto oíste? —le dijo con una mano en la puerta. Matt se encogió de hombros.

— Lo suficiente para saber que Misa va o ya está en Japón.

—Pues ten listo tu equipaje, porque si es verdad iras para allá. Y con un gesto cerró la puerta tras de sí.

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Unas horas después, se veía en el aeropuerto. Sin dudarlo había preparado su equipaje y en ese momento esperaba que el avión despegara. No hubo necesidad de mentir al albino, Mello se encargó de informarle que ante el hecho solo quedaba vigilar a Misa Amane porque así lo había ordenado L, "recuerda Near, Light y Misa no pueden encontrarse" le había dicho en tono solemne.

A Matt no le importaba hacer de perro a Mello (si L quería dulces, se lo decía a Mello y éste mandaba a Matt de compras) siempre había sido así. Trató de jugar mientras volaba, sin embargo, no se concentraba. Desde hace ya un tiempo se había dado cuenta de las miradas sigilosas que Near le dedicaba a Mello y también de como el rubio trataba a Near "lo maltrata, le grita, le deshace los puzles…". Para Matt, la actitud de ambos significaba una cosa: "tienen una relación"; nada más pensarlo sintió aflicción, no podía hacer nada respecto a eso, sabía que entrometerse era algo estúpido y de cierta manera traicionero, pero una parte de él se desesperaba al imaginar los sentimientos de Mello hacia Near y viceversa, al imaginar, también, lo que harían a solas…

Paró en seco esos pensamientos, sabía muy bien que eso no era de su incumbencia, que por más que hubiera llegado a sentirse atraído por el rubio, él no sentía lo mismo por el castaño. Si tan solo fueran como esos dos tontos.

Al llegar a Japón, lo primero que hizo fue buscar una de esas secciones para fumar. Trató de dejar el hábito, sin buenos resultados y esa era otra de sus recaídas. Sonrió al recordar que los papeles que llevaba recitaban '24 años', cuando en realidad tenía 19. Se dio el lujo de recordar –mientras se fumaba el segundo cigarrillo –la primera vez que había optado por dar la bocanada de humor, hacía ya 3 años, cuando L los había sacado de su encierro para ponerlos a prueba y viendo que eran buenos, guardándolos bajo su tutela.

Pero los sucesores se habían amotinado y en dos años habían fundado su propia agencia llamada "NOT"; el nombre era estúpido, pero era un nombre con el que se referían a una entidad hecha de ellos tres. Matt aún no estaba seguro si hacia bien estando en esa agencia, pero su desesperada estrategia de quedarse a lado de Mello lo orilló a seguirlo, mimarlo y hacer todo lo que él quería.

Y por esa desesperación estaba en Japón siguiendo a la rubia de un lado a otro (había ido a entrevistas, de compras y generalmente solía pasearse en Shibuya) pero por mucho que la siguiera, no había contactado con Light. Pero eso cambio la última semana de Enero, mientras que él estaba en el auto mirando desde lejos a la idol; de pronto, esta gritó como colegiala y hecho a correr para abrazar a un hombre que iba en su dirección.

― ¿Cuándo se comunicó con él? ―dijo apachurrando el cigarrillo sobre el tablero.

Entonces, se dio cuenta de que el castaño la tomaba de sus hombros para separarse de ella y la miraba consternado. Hablaron un poco y después entraron a una cafetería; "maldición" se dijo mientras salía del vehículo. Momentos después entró teniendo cuidado de que Light no lo viera; se sentó casi junto a la salida a unos metros de ellos, detrás de un gran anuncio de comida que le permitía escuchar sin ser visto. Aunque la conversación no fue más allá del viaje de la rubia, y de la relación finita de Light y L.

Después de una hora, Light se despedía de Misa que estaba más calmada y se le veía algo triste. Matt los miró desde la cafetería que acababan de dejar; unos momentos más tarde él salía del establecimiento y se disponía a encontrar a la rubia, que se le había perdido.

No hubo otra reunión con Yagami Light. Aunque, después de eso, Mello lo había mandado a la mierda y lo llamaba a diario para cerciorarse que cumpliera con su trabajo, siempre enojado. Y aun así, a Matt le agradaba escuchar la voz del rubio, no importaba las palabrotas y las maldiciones de éste; para él lo imprescindible era que Mello le pusiera un poco de atención.

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El auto alquilado en esa recta final (Misa se iría de Japón en unos días) apestaba a humo de cigarro, el tablero estaba quemado en algunas partes y se miraba totalmente sucio. Matt miraba como la rubia hablaba por teléfono, él, que escuchaba todas sus conversaciones, prestaba particular atención a la llamada de ese momento, que era con Light.

― "sal con alguien más" ― se escuchaba por una bocinita que estaba en el tablero –"si dices que ya no hay oportunidad con Ryuuzaki…"

― "voy a pensarlo…"

― "pero yo no estoy disponible" –se escuchó una risa –"vamos, es broma, sé que eres gay"

― "Misa-chan no me tortures. Tengo que colgar, mi clase empieza en 5 minutos".

―"Ok, me iré en unos días, sé que no puedes venir a despedirme, pero dentro de un año volveré y podremos ir a comer"

― "Está bien. Nos vemos"

―"ya te extraño" –después de eso colgó. Se disponía a cruzar la calle pero, al parecer, no podía guardar su celular. Iba tan distraída que no se dio cuenta de que un camión de basura estaba a punto de arrollarla.

El castaño actuó por instinto. En un abrir y cerrar de ojos había abierto la puerta del auto y se había lanzado para quitar del camino a la rubia; se escuchó como el camión destrozaba la portezuela del auto que él había abierto unos instantes atrás. Ambos quedaron en el piso, más allá el camión chocaba con un muro de contención y algunos curiosos se acercaban. Matt miraba los ojos de la rubia, ojos azul intenso que lo miraban con sorpresa "tan azules como los de Mello".


El siguiente es un plus, pero igual tiene mucho que ver con la histroia