¡Día Miércoles! Día de una nueva actualización de éste fic!
La verdad estoy super desganada con pokémon por la pinche pelicula,
pero como voy a desquitármela, haciendo sufrir a Ash, mis ganas parece que volvieron xD
Les dejo el capitulo de hoy, abajo el rinconcito!
Capítulo V
«Pov Ash»
Obligaciones
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Aun después de llegar a ciudad Verde, no podía creer que me había atrevido a realizarle a Misty aquella proposición.
…
—Nada es gratis en esta vida, estimada amiga —le había dicho con una sonrisa, pero traté de demostrarle la seriedad del asunto.
—¿A qué te refieres? —preguntó desconfiada.
—Si aceptas, tienes que hacer algo por mí —le dije, y me acerqué mucho hacia su rostro, para soltarle el resto de lo que tenía en mente—. Tienes que pasar conmigo todo el tiempo que compartamos bajo el mismo techo. ¿Y bien? —pregunté al no ver respuesta en mi amiga, al parecer se había perdido en sus pensamientos. ¿Creerá que es una broma? Tenía que asegurarme que no lo creyera— Misty —dije haciendo mucho hincapié en su nombre, extendí mi mano hacia ella para que comprendiera que esto no era una broma y que iba enserio—, ¿aceptas?
—Claro —la respuesta tan de golpe, me sorprendió, pero ella tomó mi mano—, claro que sí Ash.
Realmente aquella respuesta me puso tan feliz, que aún tomado de su mano, me puse de pie y la ayudé a ella a pararse.
—¡Bien Misty! —dijo soltándome la mano— ¡Empecemos!
…
Decidí llevarla hacia el recinto en donde practico, en donde me ejercito cuando logro tener pequeños recesos en mi itinerario. La veía observar todo con miedo, quizás esperando que algún insecto brotara de los edificios abandonados. A mí me gustaba el lugar, estaba tan abandonado, que era imposible que alguien se asomara ni siquiera a husmear. Estacioné y la ayudé a entrar a mi lugar de entrenamiento.
— ¿Qué tal? —le pregunté tras iluminar todo el sitio.
—Estoy impresionada —comentó ingresando y observando todo a su paso—. ¿Y de quién es? —solo pude sonreír— Mentira…
—Ahora yo también tengo mi propio gimnasio, para humanos, pero gimnasio al fin y al cabo. No puedo tener una casa, ni nada por el estilo, así que cuando gané mi primera recompensa, decidí comprar este pequeño gimnasio, que antes rentaba Lance para mí.
—Vaya.
—¿Qué dices? —me paré frente a ella, cruzado de brazos— ¿Quieres ser entrenada por este hombre que casi fue un maestro Pokémon? —pregunté, haciendo un asentamiento con la cabeza para auto señalarme con el mentón, pero ella solo se rio de mí— ¿Qué?
—No soy un Pokémon, señor Ketchum —me gruñó entre risas.
—Lo sé —afirmé con la cabeza, ¿por qué tenía que recordarme que no era un Pokémon, sabía muy bien que era una mujer. ¡Rayos! Y hablando de rayos, tomé a mi compañero eléctrico para apagar mis pensamientos—. Pikachu y yo estamos listos para enseñarte todo lo que hemos aprendido, ¿te parece?
—Me gusta —dijo, pero se cruzó de brazos.
—¿Y ahora qué?
—¡Aun así quiero mi batalla Pokémon después de todo esto!
—Ah… —le guiñé el ojo con una media sonrisa— ¡Por supuesto!
…
Luego de practicar un poco de todo, llevé a Misty a un par de tiendas deportivas para comprar algo de ropa y que pudiéramos así, practicar de forma más cómoda y segura. Sus botines no son lo mejor para un octagonal de pelea.
Revisamos algunas tiendas, y me dí el gusto de comprarle un par de equipos de gimnasia que ella había estado revisando en la tienda, en otra compramos un par de poleras deportivas y en la última fuimos por las zapatillas. Busqué con la vendedora una que fuera practica y liviana para hacer ejercicio, cuando me la mostró fui a probársela a Misty, quien curiosamente se había portado muy tranquila y sin quejas… claro… no fue por mucho tiempo.
—¿Sabías que, si un hombre le regala zapatillas deportivas a una mujer, hay muchas probabilidades que esa mujer se aleje de él? —me comentó mientras le colocaba las zapatillas en sus pies.
—¿Tienes intención de huir de mí, Misty? —si bien seguí colocándole las zapatillas, la miré desde abajo, con una sonrisa ladeada.
—Pues… yo… no… no creo —respondió tartamudeando, aquello me causó gracia. Terminé de abrochar sus zapatillas y me puse de pie, aún sonriendo.
—Entonces —dije—, no hay problema con ellas. ¡Listo, mira! —la ayudé a ponerse de pie— ¿Cómo se sienten? ¿Te gustan?
—Sí —afirmó.
—¡Entonces, nos las llevamos! —respondí contento por haber podido realizar las cosas que había querido para con ella de una vez por todas. ¡Porque siempre pasa algo! Me acerqué a la dependiente, y cancelé las zapatillas.
Con el equipamiento correcto comprado, fuimos por unos helados y decidimos armar una agenda de lo que haríamos todos los días: Las mañanas eran para que pudiera manejar la motocicleta sin problemas en pueblo Paleta, las tardes serían en ciudad Verde, para que aprendiera a defenderse con total confianza y seguridad.
Sabía que ella podría defenderse de cualquier sujeto por sí sola, pero quería tener la garantía, de que lo hiciera sin salir lastimada.
En los ratos libres, salíamos. Por lo general, íbamos al cine o a comer afuera. Supongo que -es a eso- a lo que la gente normalmente llamaría cita. Y lo mejor, era que no había echado a perder ninguna de ellas.
Antes de salir un fin de semana, mi mamá me había preguntado si estaba seguro de lo que estaba haciendo, manteniéndome fuera de la casa con Misty prácticamente como mi sombra una vez más, como cuando éramos niños.
—Esta vez no es una sombra que me sigue mamá, esta vez no. Ella está a mi lado.
Tras decirle eso, no volvió a comentarme nada. Al parecer, no quería seguir interfiriendo, o tal vez… ¿ella podría imaginarse lo que planeo hacer?
Aunque realmente la pregunta aquí es ¿Aún deseo hacerlo? Cada minuto que paso en su compañía, cada segundo que paso con Misty, entrenando, peleando, o bien, saliendo, esa decisión se hace más difícil.
¿Estaría dispuesto a sacrificar esta especie de felicidad que estoy disfrutando cada día que pasa al lado de Misty por mi trabajo?
¿Qué alternativas tengo si dejo de ser un hombre G?
Podría ahorrar lo que he ganado hasta ahora, podría retomar el entrenamiento Pokémon y permanecer con mis seres queridos.
Aquella opción iba haciéndose cada vez más tentadora, porque esa pelirroja me tenía totalmente hechizado.
Sin embargo, ella misma fue quien pinchó mi burbuja, el día que un sismo grado siete sacudió ciudad Carmin.
—Espero que esto no sea como en ciudad Celeste —susurró, pero como estaba sentado a su lado, pude escucharla muy bien.
—¿Qué quieres decir con eso?
—El terremoto de ciudad Celeste no ha presentado réplicas. Solo fueron dos sismos y nada más.
—¿Qué? —me paré de golpe del sillón, preocupado por aquella información.
—Pues… —la vi dejar su taza de chocolate, y hacer una mueca con los labios—, Violeta me lo había comentado primero, después de mi cumpleaños.
—Misty… —caí sentado de nuevo a si lado. Esto era muy grave—, te das cuenta que, si realmente no hay réplicas del terremoto, aún pasado quince días, todo indica que no fue en verdad un desastre natural. Podría estar pasando lo mismo en ciudad Carmin.
—Sí sé —suspiró—. Cuando la enfermera me llamó para regresarme a Lapras, me comentó de eso. La gente estaba muy preocupada por la falta de réplicas, siendo la magnitud que fue… Creen que pudo haber sido un ataque a la ciudad…
—Demonios, ¿cómo me lo dices hasta ahora? —me sentía enojado y frustrado. ¡¿Cómo fue capaz de ocultarme ese tipo de información?! ¿Cómo, sabiendo que las ciudades costeras de Kanto pueden estar bajo amenaza, me lo oculta?
No quería discutir con ella, así que tommi teléfono y salí hacia el balcón de la casa, necesitaba hablar con Lance urgentemente.
«Ash»
—Lance, disculpa estar llamándote desde mi móvil personal, pero necesito hacerte una consulta.
«Dime»
—¿Qué sabes de los posibles ataques a ciudad Celeste y actualmente a ciudad Carmin?
«Así que ya lo sabes…»
—Misty me lo dijo —exclamé con rabia—. ¡Ella lo sabía y no me dijo nada! ¡Ustedes tampoco!
«Ash, respira y concéntrate» me pidió «Tú en este momento no puedes hacer nada, estás de baja, ¿recuerdas?»
¡Rayos! Maldije para mí mismo.
«Es por eso que tienes que apurarte a tomar una decisión. Te necesitamos en el equipo Ash, queremos realizar un scanner en la región para ver desde donde están provocando los sismos en las ciudades costeras»
—Quisiera ir ya mismo Lance, pero… tengo cosas que hacer —le había dado mi palabra a Misty y no quería irme sin verla con la licencia en manos antes.
«Entonces, termina de ordenar tus cosas y me avisas para ir a buscarte. Mañana estaré en ciudad Verde con los papeles que necesitas firmar antes de ascender. Es tu decisión, al fin y al cabo.»
Hablar con Lance no me había servido para nada, al contrario, veía como todo ese castillo de naipes que había construido esos días, se derrumbaba ante mí sin yo poder hacer nada. Me sentía tan atados de pies y manos, que solo quería gritar y capaz que recibir una que otra descarga de Pikachu.
Necesitaba salir de mi casa, así que entré una vez más para ir por mi mochila, pero estaba claro que Misty no se iba a quedar de brazos cruzados por mi actuar, me tomó del brazo para frenar mi subida.
—¿Pasó algo? ¿Lance te dijo algo? —su voz sonaba tan preocupada, y yo por más que apreté los ojos para no soltar una idiotez, la dije de todas formas.
—No es asunto tuyo —respondí soltándome de su agarre, con un movimiento de mi brazo. Iba a seguir subiendo cuando su voz me gritó.
—¿Qué no es asunto mío? —solo me detuve sin voltear— ¡Es mi ciudad de la que estamos hablando! ¡La ciudad donde nací y crecí! ¡La ciudad que protejo como líder de gimnasio!
—Si tanto amas tu ciudad, ¿por qué aún estás aquí? —y tras decir eso, quise golpearme por idiota, llevé mi mano izquierda para cubrir mi vista, cuando sentí los pasos encolerizados de Misty subir las escaleras, golpearme al pasar para encerrarse en su habitación.
¡Bravo Ash, bravo!
Fui hasta mi habitación, tomé mi mochila y antes de que Pikachu pudiera decir algo desde el sillón donde lo dejamos solo, le hice un gesto con la cabeza para que me siguiera afuera, y ahí me electrocutara con gusto.
¡Y vaya que se dio el lujo mi estimado amigo!
Pero podría ahora pensar con lucidez, tenía que arreglar esa horrible frase que le dije a Misty, y la electrocutada me recordó un collar que vio en ciudad Verde. ¡Es mi oportunidad para al fin comprarle algo de regalo de cumpleaños! Aunque haya pasado ya dos semanas.
Me apuré a llegar a la ciudad y me dirigí rápidamente hacia la tienda. Al ver el collar aún en vidriera, me emocioné e ingresé.
—¡Buenas tardes! —saludé, en cuanto una señorita se acercó a atenderme.
—Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle?
—Quiero el colar de estrella que está en exhibición —le pedí, sin poder dejar de mover mi cuerpo por lo nervioso que me sentía.
—¿El Nova Marina? —supuse que es el nombre del collar, así que afirmé para que me lo trajeran. Efectivamente, era el que quería— ¿Éste?
—Sí —afirmé.
—El Nova Marina —me indicó, señalando con su mano el dije—, se llama así porque posee una flor con pétalos de agua en el centro —me gustaba eso—. Es un collar único, se conoce también como la flor acuática que brilla en el océano. De ahí su nombre —sonreí aún más.
—Ahora es aún más perfecto para ella —susurré sin quitar mi mirada de aquel dije en forma estrellada— ¡Me lo llevaré!
Haber encontrado el collar, me ponía emocionado y asustado por partes iguales. Emocionado porque esperaba ver sorpresa en su rostro al verlo, asustado, porque puede que ni abrá el estuche y me lo revoleé en la cabeza.
Esa última opción no me gustaba nada.
Cuando me entregaron el estuche, nos encaminamos con Pikachu una vez más a Pueblo Paleta.
…
De regreso en el pueblo, mi casa estaba a oscuras. Al parecer, mi mamá y Misty deben estar dormidas. Entré con cuidado, con Pikachu sobre mi hombro.
—¿Cómo debería darle esto a Misty? —me pregunté quitándome las zapatillas— Espero que le guste, Pikachu —le comenté acariciándolo mientras ingresaba a la sala— y me perdone por lo de la tarde.
—¡Gustarme qué, ¿eh?! —se escuchó de golpe, y la luz de la cocina se prendió permitiéndome ver a la causante de mi miedo.
—¡Cielos Misty, me asústate! —protesté.
—¡Pika! —Pikachu también protestó, pero a diferencia mía, a él si le hizo caso en el regaño, levantándolo del piso para abrazarlo.
—Lo siento Pikachu, no era mi intención asustarte…
—¿Y yo qué? —me quejé.
—En ti —me miró de reojo— cumplí mi objetivo.
—Eres cruel —susurré, pero el siguiente paso de ella, no lo vi venir nunca. Apegó mucho su rostro a mí, tanto que apenas si podía decir algo.
—¿Cruel? —dijo enojada— ¿Yo soy cruel? ¿Quién fue el que tras hablar con Lance me mandó a casa? ¿Quién se olvidó que no estoy aquí por gusto sino porque no tengo a dónde ir? ¡Si no fuera tan tarde, me hubiera ido a lo de mi hermana! —tras terminar de decirme esas cosas, se enderezó para cruzarse de brazos.
—Lo siento —dije, acomodándome bien en el sillón, para luego observar un punto en la nada en la mesa—. Le pregunté a Lance sobre lo que me comentaste, y efectivamente de eso es la misión en la que están… —no quería mentirle en ese aspecto, así que se lo dije—. Quizás tenga que volver al trabajo pronto.
—Oh —la oí exclamar.
—Lance me dijo que van a necesitarme, le dije que esperaran al menos dos semanas más porque tengo algo que hacer.
—¿Qué cosa? —aquella pregunta fue totalmente indignante. ¿Acaso todos nuestros planes no importaban? — ¿Qué?
—¡Tu examen! —le recordé— Yo te di mi palabra, y voy a estar contigo hasta ese momento —afirmé con la cabeza—. Por cierto —busqué en mi chaqueta el estuche y lo apoyé en la mesa. Con un poco de vergüenza, se lo acerqué hacia ella—, fui a ciudad Verde y te compré esto. No compensan mis palabras feas para contigo, pero espero que me disculpes de verdad por lo que dije, ya que no representa lo que siento.
—¿Cómo? —la miré con una sonrisa y solté esa frase que tanto esperaba poder decirle en algún momento.
—Estoy feliz de que estés aquí —al verla tan sorprendida y luego perderse en sus pensamientos, decidí regresarla— Aún te debía tu regalo de cumpleaños así que… —cuando abrió el estuche pude ver cuánto le gustaba aquel obsequio, aun así, quería que ella me lo dijera— ¿Te gusta?
—Me encanta —susurró, así que me paré del sillón donde estaba y me acerqué a ella, para colocárselo.
—De nada —le susurré al oído, mientras terminaba de prender la cadena.
Por suerte, el día termino bien contra todo pronóstico. Tras comer la comida que mamá nos dejó, nos fuimos a dormir porque había que seguir practicando y seguir entrenando.
…
Sinceramente, poco y nada pude conectarme ese día con mi mente. Aun no podía creer que alguien estuviera atacando la región, que alguien se atreviera a poner en peligro la vida de tantas personas a la vez.
Suspiré y miré a Misty, ella parecía molesta por mi lejanía en ese momento, me disculpé con ella, y tras pedirle que me cuidara a Pikachu por un momento, salí del gimnasio para ir al encuentro con Lance.
Llegué al edificio y entré, como era de esperarse, Lance estaba adentro y me recibió como siempre, levantando su vaso de whisky.
—¿Qué tal Ash?
—¿Qué papeles tienes para mí? —le pregunté sin rodeos.
—El seguro —sacó un par de papeles y los puso frente a mí—. Siéntate y léelo, tienes que poner los datos de tu beneficiario y luego firmarlo. Supongo que le dejaras tus cosas a tu mamá —negué con la cabeza.
—¿Entonces?
—Mi mamá ya pasó por el calvario de tener que cobrar un seguro de vida, no puedo hacerla pasar por lo mismo —volví a negar ante aquellas palabras.
—¿Entonces? —me volvió a preguntar.
—Le dejaré mi seguro y mis cosas a Misty —Lance no alcanzó a sentarse cuando estaba de pie de nuevo— ¿Qué?
—¿Estás loco? —protestó señalándome— ¿No vas a dejarle el seguro a tu mamá para que no pase por un calvario, y se lo vas a dejar a la líder de gimnasio que con suerte salió viva del terremoto en su ciudad? —si lo ponía de esa forma…
—De todas formas, prefiero dejarla protegida a ella, quiero que tenga las cosas que tendría si pudiera estar a su lado…
—Ash —Lance se sentó una vez más y me señaló—, si no quieres hacerlo, renuncia ante de que sea tarde para ustedes.
—¿Y cómo podría ser feliz? Kanto está siendo atacada.
—¡Bueno Muchacho! —el muchacho indicaba que mi querido maestro se había enojado— ¿Qué rayos vas a hacer entonces?
—¡Como te dije, no le dejaré mi seguro de vida a mi madre! —volví a sentenciar—. Será ella quien se quede con mi seguro de vida, con mis cuentas, con todo. Si después de todo, lo que ella quería de mí no lo va a poder tener…
—¡De acuerdo! —resignado Lance movió su mano libre— ¡Es tu vida y es tu seguro, llénalo y fírmalo! —y volvió a beber de su vaso hasta vaciarlo.
Llené la ficha del seguro con el nombre de Misty y lo firmé.
—Y este es otra ficha que necesito que firmes —cuando me dio la otra nota, lo miré confundido—. Al momento que pases a estar muerto, oficialmente tus Pokémon son considerados libres nuevamente —me indicó observando los cubos de hielo de su vaso—. Pero los tuyos están en una reserva, no es fácil para nosotros acceder a ellos para que tú puedas seguirlos usando, por ende, necesitamos de esto.
—¿Y es? —al leerla, veía que era una entrega voluntaria de algunos de mis Pokémon a la organización en caso de muerte. Ellos tienen todo muy bien calculado.
—Escribe ahí los nombres de seis de tus Pokémon, para que pueda ir por ellos al laboratorio del profesor Oak —coloqué los nombres de los cinco Pokémon que más uso en misiones y se la entregué—. Bien Ash, avísame cuando estés listo para hacerlo, te llevaré un automóvil para que puedas movilizarte hasta ciudad Fucsia.
—De acuerdo —me puse de pie y volví hacia el gimnasio.
Los días siguientes, parecían pasar enfrente mío, como un Pokémon usando Velocidad Extrema, estaba ahí con Misty, practicando, entrenando, pero solo podía mirarla, como si la quisiera grabar con fuerza en mi memoria para los días, los meses y años que vinieran después. Aunque ella creía que estaba con la mente muy volátil, no se imaginaba lo cerca de ella que estaban mis pensamientos.
Cuando al fin logró conseguir su licencia, estaba feliz, realmente estaba contento con ella, pero aquel paso significaba que era el fin de mi descanso, al otro día debía regresar a la rutina.
El auto que Lance me acercó al laboratorio Pokémon, era la prueba fehaciente de que esta hermosa burbuja que armé durante un mes, estaba a punto de reventar frente a mí, como una pompa de jabón.
Pero aún me quedaban un par de horas, tomé la mano de Misty y la llevé conmigo a varios puntos, e hice que nos tomáramos fotos, muchas, tantas que hasta las que nos veíamos mal, iban a ser atesoradas por mí desde mañana.
Al regresar a casa, me acerqué a mi hermosa madre, y le di un beso en la mejilla para luego abrazarla, con todas mis fuerzas.
—Te amo Mamá —le susurré al oído, y ella me abrazó también, palmeándome la espalda.
—Yo también mi pequeño hijo.
Nos sentamos a comer, y esperé que ambas comieran un poco para dar la noticia de manera oficial.
—Mañana a la mañana salgo para ciudad Fucsia, mamá —le dije sin levantar la mirada de mi plato—. No sé cuándo vuelva a venir, así que por favor cuídate —miré a Misty que me miraba con una clara tristeza— Cuídamela Misty, y tú también cuídate.
—Y yo —la vi dejar de comer y bajar las manos de la mesa—, ¿no puedo acompañarte hasta el límite de Pueblo Paleta? —la miré un tanto confundido— Quiero despedirme bien de ti, ¿puedo?
Miles de cosas pasaron por mi mente en ese momento, por una parte, quería, porque aprovecharía hasta el último segundo con ella, pero por el otro lado no, porque el dolor de separarnos sería mucho peor… pero aun así solo le dije…
«Me encantaría.»
Al otro día partiría temprano, por lo que mi mamá y Misty me prepararon un gran banquete como desayuno, con gusto a despedida. Aquello casi me impide pasar bocado, pero tenía que agradecer el esfuerzo de mi madre.
Con todo listo, y mi mochila preparada para partir una vez más, me acerqué a mi madre, la abracé y luego me dirigí hacia Misty para que nos fuéramos.
Coloqué a Pikachu en el asiento trasero, y le abrí la puerta a Misty para que subiera, y luego lo hice yo, no fueron muchos minutos hasta llegar al punto sin retorno. Ahí estacioné, apretando con fuerza las manos en el volante. Había tanto que decir, y tanto miedo a la vez.
—Cuídate —me dijo de pronto, por lo que la miré—. Tengo un mal presentimiento, Ash, por favor —pude ver su angustia en la mirada—, cuídate por lo que más quieras.
—Lo haré —respondí, luego de que me costara tragar. ¿Es que acaso ella podía ver a través de mí?—. Misty… hay tanto que me gustaría decirte… pero…
—¿Pero?
—Yo… —desvié la mirada hacia mi amigo, que me veía expectante, al parecer, él también quería que me animara a decirle la verdad a Misty, pero—, no… no puedo —me negué desabrochándome el cinturón para salir del auto. Apoyé mi frente en la puerta helada del vehículo para tratar de calmarme. Pero era imposible.
—¡Ash! —su voz sonó a protesta y solo apreté más los ojos.
—Adiós Misty —le dije corriendo la mirada hacia el camino que me esperaba adelante—. Vive bien, por favor, ¿sí? Y ahora que tienes la licencia, cuando regreses a ciudad Celeste, asegúrate de venir a ver a mi mamá seguido, sabes que ella te adora.
—Si lo haré, pero… —su voz sonaba tan entrecortada que no pude más que apretar los puños— ¿Qué hago Ash? —me gritó enojada. Seguramente no entendía mi comportamiento.
—Vete a casa Misty —le pedí con una sonrisa falsa— No lo hagamos más difícil.
Subí al auto antes de que pudiera decirme nada, y arranqué, pero no pude avanzar más que un par de metros. Le pegué al volante por la rabia que sentía, por ser tan cobarde hasta el último segundo.
Aspiré profundo antes de abrir la puerta una vez más para salir del automóvil. Ella aún estaba ahí, protestando contra el pobre camino. Me acerqué hasta ella, la tomé del brazo para hacerla girar, y en cuanto pronunció mi nombre, no pude más que pedirle perdón antes de tomarla por el rostro y hacer eso que tanto anhelé ese mes: Besarla.
Para mi suerte, Misty no tardó en responder, en entregarme todo de ella en ese beso. Poco a poco me fui separando hasta dejar nuestras frentes pegadas.
—No podía irme, no sin antes decirte—ya no había vuelta atrás, tenía que hacerlo— cuanto te quiero Misty.
Y antes de escuchar su respuesta, o antes que envié todo al demonio, di media vuelta y regresé al auto para encaminarme una vez más a ciudad Fucsia, a iniciar con la siguiente misión que me esperaba.
Alejándome de ella, por su futuro y el de todos mis seres queridos.
Hoy era el último día donde yo vivía con ella bajo el mismo techo, pero siempre, en donde estemos, íbamos a estar bajo el mismo cielo.
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El Rinconcito de la que escribe:
¡Como odiar a Ash en simples pasos! xD Pobre, estaba en una encrucijada, y prefirió salvarlos a todos xD
Así están las cosas, ¿qué pasará con esto? ¿Misty aceptará la muerte de Ash fácilmente? ¿Ash podrá encontrar a quienes atentan contra Kanto? ¡No te lo pierdas en los próximos capítulos de este fic! Hemos llegado a la mitad cabe decirles. Son 20 Pov sin contar los de Delia. Así que aún queda mucho por que vivan este par!
Ahora, con respecto a sus reviews:
armando aaron: Aquí está el lado de Ash xD Bueno, tú ya saber que va a pasar jajaja xD
AndyelZ: ¡Sí, Gracias! Cualquier cosa que noten, me avisan, si a mí no me molesta que me corrijan, suelen irseme cosas a veces también. ¡Gracias por leer!
darkdan-sama: Lo que Misty hará, lo sabrás la semana que viene! xD Sabemos como es... ¡Gracias por leer!
mimato bombon kou: ¡Pero si me matas, no sabes como continuará el fic! xD Gracias por leer, y rabíar conmigo (?)
Sil Lisbeth: Es que hago los spoiler con estilo, para que quieran leerlo! xD Jajaja soy mi mejor promotora xD ¡Gracias por leer!
Riel K Tsuki: ¡Aún no muere, va camino a eso xD! Cuando tengan que llorar, pondré la advertencia de leer con pañuelos a mano, no te preocupes xD Gracias por Leer!
Flor Algaraaz: ¡Ash e idiota deberían ser sinónimos, ¿no? Bueno, prácticamente para mí lo es xD ¡Gracias por leer!
Mizuzu93: ¡Gracias por leer! ¡La semana que viene se vienen capítulos bueno!
sgtrinidad: ¡Tranquila! xD Estos capítulos si serán un subibaja de emociones!
Anonimo: ¡No llores! Las lagrimas guárdalas para luego (?)
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Y eso sería todo por ahora, nos leemos el lunes o/
Pasen buena semana santa ^^
Sire~
