Comentarios de la Autora (aclaraciones, notas y comentarios).

La verdad es esta actualización, muy rápida que digamos, no es, lo reconozco… pero ¡la vida un día de estos me va a matar! Es increíble lo rápido que pasa el tiempo (y las zopotocientas cosas que uno tiene que hacer)

Pero bueno… dramas de la vida real aparte… he aquí un nuevo capítulo que espero disfruten.

Saint Lunase, Kumiko-son, Daga Saar, Beautiful Sadness, fanseiya, Ana Bella Aries Mu, AngelElisha y Koko ¡les deseo el mejor karma del mundo por sus lindos comentarios! No saben lo mucho que me han animado (de hecho, si no fuera por ellos, yo creo que ya hubiera dejado esta historia por la carga de trabajo que tengo en el 'mundo real')

Y Koko, al contrario, agradezco mucho que me hagas notar esas horribles situaciones, como muchas veces (la mayoría) voy de prisa, no tengo tiempo de revisar los capítulos (los cuales escribo también apurada)

Saludos a todos mis lectores y bendiciones a todos aquellos que dejan comentarios.

Capítulo X: Confusión

"Caballeros, los he reunido a todos esta tarde porque tengo una noticia importante que comunicarles" dijo Shion sentando en su gran trono en la Sala Principal en el Templo Central.

Casi toda la élite de Atena, los 12 caballeros dorados, estaban presentes, sólo Sagitario había sido exento de atender el llamado del Patriarca. Sin embargo la tensión en el ambiente era como si la reunión se llevara a cabo entre caballeros de diferentes órdenes en lugar de entre compañeros.

Aries y Virgo miraban aparentemente tranquilos a Leo, aunque ambos esperaban el momento de actuar si el impulsivo Aiolia decidía romper con ese aparente control que tenía sobre sí mismo.

Tauro y Capricornio miraban al techo, evadiendo a todos y perdidos en sus respectivos pensamientos.

En el caso de los gemelos, Saga se había rodeado de un aura de indiferencia, mientras Kanon había adoptado esa arrogancia tan característica en él. Y aunque el comportamiento era diferente, el resultado era el mismo: marcaban una cortante distancia entre ellos y sus compañeros.

Cáncer y Piscis se miraban mutuamente y parecían intercambiar ideas sólo con la mirada. Igualmente era la actitud de Escorpio y Acuario entre ellos.

Y Libra estudiaba atento a sus compañeros más jóvenes, tratando de descubrir algo que le permitiera ayudarlos en el momento oportuno.

"Como probablemente se hayan dado cuenta ya, las doncellas encargadas de atender las necesidades de sus respectivos Templos se han ido. La razón es que yo di la orden."

Disciplinados como eran, ninguno de los presentes dijo nada, pero las expresiones de sorpresa, curiosidad e incluso, en algunos casos molestia, le mostraron a Shion que lo más seguro era que algunas tormentas estallaran después de esa reunión.

"No necesito recordarles que son la élite de la Orden de Atena" siguió el Patriarca "Ni la responsabilidad que esto conlleva, no sólo en la guerra, sino de igual manera en épocas de paz. Es por ello que deben marcar un aura de respeto y misticismo en torno a su persona, lo cual gracias a sus heroicas acciones en la guerra contra Hades ya han logrado. Son leyendas vivas, grandes héroes como no hubo desde la era mitológica.

Pero esta aura debe ser también establecida en los Templos de los que son guardianes, lo cual es prácticamente imposible con un séquito de doncellas entrando y saliendo de ellos, por muy discretas que ellas sean.

Es por ello que he llagado a esta decisión: de ahora en adelante, los responsables del aprovisionamiento, alumbramiento y todas las cuestiones respectivas al funcionamiento de las Doce Casas recaerá en ustedes y sólo en ustedes.

Si llegaran a requerir cualquier cosa, por favor, no duden en recurrir a los demás caballeros dorados. Después de todo, todos son compañeros" Shion sonrió disimuladamente, en su corazón sentía que la decisión que estaba tomando era la correcta. Tal vez implicaría algunos problemas en el camino, pero estos eran necesarios para la unión de la orden que él lideraba.

Los caballeros dorados por su parte estaban atónitos. Mu y Shaka se miraron mutuamente, olvidando a Aiolia, quien frunció el entrecejo. Igualmente, los gemelos se miraron entre ellos azorados, olvidando toda pretensión de frialdad.

Dokho miró a Shion sutilmente y ambos intercambiaron una sonrisa.

"Es todo. Los procedimientos los abordaremos más tarde. Pueden retirarse"

Con una reverencia, los caballeros dorados comenzaron a salir de la sala principal y poco a poco se dirigieron a sus respectivos templos. Dokho se quedó con Shion, lo que no sorprendió a nadie.

"Interesante giro de los acontecimientos" dijo Mu reuniéndose con Aiolia, Shaka, Milo y Camus a un lado de la escalinata que bajaba hacia las doce casas.

"¡Qué horror! ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a funcionar?" decía Milo revolviéndose el cabello. Camus intercambió una mirada divertida con Mu.

"Así que eso era…" decía Shaka pensativo, descubriendo lo que sentía diferente en su Templo.

"Bueno Caballeros, dada la situación, creo que mejor regreso pronto a Leo para organizarme" dijo Aiolia mirando de reojo cómo Géminis bajaba la escalinata, mirada que no fue pasada por alto por Shaka y Mu, quienes intercambiaron un silencioso acuerdo.

Era momento en que la tormenta de Leo se desatara y ellos no interferirían. Con una inclinación de cabeza, los dos rubios se despidieron del griego.

"Nosotros también nos retiramos" dijo Milo con resignación, refiriéndose a él y a Camus "Tenemos que ir a coordinarnos"

"¿Tenemos?" preguntó Camus.

"Pues sí… no me vas a dejar solo ¿verdad?"

"¿Tengo opción?"

"Ninguna"

"Ya me lo temía. Pero Milo, vas a tomar en cuenta todo lo que te diga" Camus no le estaba preguntando.

"Absolutamente todo. En estos momentos soy una vasija que espera ser llenada con tu sabiduría"

"Vamos Milo" dijo Acuario con una media sonrisa que les dirigió a Aries y a Virgo como despedida mientras comenzaba su descenso a su Templo "Antes de verter cualquier cosa hay que tapar los agujeros"

"¡Oye!" Milo lo siguió con los brazos en la cabeza "Tampoco es para tanto… aunque… pensándolo bien…"

"Es en estos momentos cuando me alegra que Aries sea el Primer Templo" dijo Mu siguiendo con la mirada a Acuario y a Escorpio. "Si necesitas algo Shaka, por favor no dudes en buscarme a mí o a Kiki"

"Te tomaré la palabra Caballero. La verdad es que no puedo si quiera pensar en cómo voy a empezar a encargarme de cosas tan…. cotidianas" Shaka suspiró.

Los gemelos bajaron rápidamente hasta su templo. Ninguno habló durante el trayecto, hasta que llegaron a la Casa de Géminis donde entraron por un momento.

"Las cosas no están tan mal, de todas formas en Géminis las doncellas nunca jugaron un papel fundamental para su administración" dijo Saga suspirando "Ya nos dividiremos las pocas tareas que ellas llevaban a cabo dependiendo nuestras respectivas habilidades. De todas formas, empezaremos con lo básico… tú te encargarás de las comidas y todo lo respectivo a los víveres, mientras que yo me ocuparé de la lavandería y todo lo necesario para realizarla. ¿De acuerdo?"

Por un instante, el menor de los gemelos estuvo a punto de rechazar el plan de su hermano, pues él también tenía varias ideas para la organización del Tercer Templo, pero si bien no le sorprendió que Saga tomara el control de la situación, sí le causó asombro que al final, el mayor le preguntara su opinión.

Evidentemente le había costado trabajo a Saga hacerlo y eso hablaba de lo mucho que el mayor se esforzaba por hacer las cosas bien, por lo que Kanon decidió que si su hermano estaba poniendo todo de su parte, él no habría de quedarse atrás. Después de todo, había muchas formas hacer valer su opinión y él era un experto en hacerse escuchar.

La inteligencia y la astucia que le habían permitido manipular a Poseidón eran parte innata de su ser, pero ahora que en verdad se había redimido y había tomado los valores de los caballeros dorados como suyos, había logrado sustituir al hombre que manipulaba por el hombre que convencía.

"De acuerdo con prerrogativa de argumento" dijo el menor.

Saga sonrió. Era de esperarse que Kanon no se sometería a sus ideas tan fácilmente. Tanto mejor, el mayor de los gemelos ahora apreciaba el poder tener esa relación de iguales con su hermano.

"Por el momento debemos resolver lo más apremiante: las provisiones. Claramente Shion no contempló el pequeño detalle que comenzaríamos a tener escasez de alimentos tan pronto" siguió Kanon.

"Tú y yo sabemos que no es tan fácil contemplar todos los detalles cuando se tiene el mando, hermano"

"Pues sí" Kanon suspiró "De cualquier forma habrá que conseguir víveres pronto, así que… volveré en unas horas"

Saga lo miró arqueando ambas cejas.

"A Rodorio" dijo el menor entendiendo la pregunta tácita.

"No tienes dinero"

"No, no mucho, pero créeme, no lo necesito"

"Kanon…"

"Confía en mí Saga y déjame hacer algo por los dos" los ojos de Kanon parecían decir lo que sus labios habían omitido: por favor.

"Por supuesto que confío en ti" dijo Saga sin dudar un instante, lo cual hizo que la tensión en la boca del estómago de Kanon se relajara inmediatamente. El menor de los gemelos exhaló, inconsciente de que había contenido la respiración.

Sin una palabra más, Kanon se dirigió hacia la entrada del Tercer Templo, en el cual se respiraba un ambiente de esperanza.

Aiolia miró a Géminis salir del Tercer Templo. Seguro que era Saga quien en esos momentos estaba dejando las Doce Casas, el Caballero de Leo se dirigió hacia él, decidido a dejar en claro algunos puntos.

En su interior, Leo sentía que era el momento de enfrentar aquello que le estaba oprimiendo el corazón con un grillete de odio.

A Aiolia le tomó un tiempo alcanzar al otro caballero dorado, y cuando finalmente lo hizo, no fue sino hasta varios metros alejados de la Primera Casa.

Y cuando Kanon se dirigió hacia unas ruinas con la intención de cortar camino, se encontró con que Leo le cerraba el paso. Las vibraciones de Aiolia eran tan agresivas que el menor de los gemelos no tuvo la más mínima duda del por qué el otro griego estaba delante suyo.

"Caballero" dijo Kanon arqueando una ceja, pero con todos sus sentidos alerta.

"No eres digno de mencionar esa palabra… No eres digno de hablar siquiera" le dijo Leo con una voz tan dura y cargada de resentimiento completamente diferente a la usualmente suave voz que tenía.

"Soy consciente de ello, sin embargo, parece que Atena no lo ve así"

"¡Cállate Saga! ¡No tienes derecho siquiera de mencionar su nombre!"

Kanon frunció el entrecejo, entre confundido y sorprendido. ¿Así que Leo pensaba que era su hermano? No es que eso fuera lo que le sorprendiera, pues en realidad, salvo Shion, todos los caballeros aún eran incapaces de distinguir a los dos Caballeros de Géminis. Lo qué le molestaba es que el otro griego estuviera buscando a su hermano ¿Qué no le había quedado claro que Saga no había sido el principal culpable? Cierto, su hermano se había dejado poseer [1], pero había sido él, Kanon, quien había sido el detonante para que aquello ocurriera. El culpable principal era él y lo aceptaba.

Si Kanon creía sinceramente en algo con todo su corazón era en aceptar las consecuencias de sus propios actos, sin importar el precio.

"¿Qué es lo que quieres Aiolia?" dijo el gemelo sin corregir al menor con respecto a su identidad.

"Quiero que me devuelvas a mi hermano, quiero que le regreses esos años que Aiolos perdió por tu culpa cuando lo asesinaste, ¡quiero que corrijas todo lo que hiciste!"

"Pfff" Kanon resopló "Hablas como un niño. Lo pasado, es pasado Leo, no hay manera de cambiarlo. Además, tu hermano está de regreso"

"¡No! ¿No te das cuenta de lo que le has hecho? ¡Aiolos esta…!"

"Ya te lo dije, soy perfectamente consciente de lo que he ocasionado, pero en lugar de estar aquí recriminándome algo que no se puede corregir, deberías estar buscando la manera de acercarte a tu querido hermano"

"¡Cállate! ¿Tú que sabes? ¿Tú que sabes acerca de los vínculos fraternales? Trataste de matar a tu propio gemelo y no sentiste el menor remordimiento"

"Eres tú quien no sabe de qué habla. Deja de comportarte como un niño malcriado y avanza hacia el futuro, no te estanques en un odio que no te llevará a ningún lado. Si dices que te he hecho daño, entonces no permitas que te dañe más"

"¡Maldito!"

"Si, lo estoy"

"Eres un cínico, Saga, un infeliz"

"Te lo repito, te estás comportando como un niño malcriado ¿o acaso es que esta situación va más allá del comportamiento?"

"¿Qué quieres decir?" Aiolia entrecerró los ojos cada vez más colérico.

"Lo sabes perfectamente. Antes te daba el beneficio de la duda, pero con estas acciones estás demostrando que eres un inmaduro, visceral e irritante intento de caballero"

Kanon sabía que provocar a Aiolia no era algo sensato, pero también sabía que el menor tenía que sacar toda esa ira para poder avanzar. Y no es que Kanon se considerara un mártir, ¡nada más lejos!, pero pensaba que era mejor comenzar a serle útil a la Orden de Atena.

Por ello cuando vio que toda la frustración, la tristeza, la desesperación y la ira que Aiolia había guardado desde antes de la guerra contra Hades, salían a flote y se materializaban en un golpe, Kanon no lo esquivó. [2]

El puño de Leo se impactó directamente en su torso y el menor de los gemelos pudo oír el sonido de, al menos, un par de sus costillas romperse. Vagamente, maldijo el no llevar la armadura de Géminis, aunque si veía el lado bueno, Aiolia tampoco llevaba la armadura de Leo.

Una vez que Aiolia dio el primer golpe no pudo parar y Kanon simplemente elevó su cosmo para que el daño no fuera tan severo. Varias veces, el antiguo general marino tuvo que reprimir su propia naturaleza para no atacar a Aiolia, dejando que éste se desahogara con él.

Ninguno de los caballeros supo cuánto tiempo pasó, pero finalmente Aiolia se detuvo sintiendo que algo no estaba bien. Mirando a Géminis en el suelo, quien respiraba dolorosamente mientras se sujetaba el torso, el caballero de Leo sintió cómo la tristeza y la angustia aún estaban aferradas a su corazón. El haber golpeado al que pensaba culpable de todo su sufrimiento no le había dejado más que un vacío en su ser.

Emocionalmente exhausto, Aiolia sintió la necesidad de sentarse, por lo que se desplomo en el suelo a una poca distancia de Kanon.

"¿Te… te sientes mejor?" dijo el gemelo en un susurro.

"La cólera se ha ido" respondió Aiolia con la mirada perdida "Pero la desolación aún sigue conmigo"

"A… Aiolia. P… para tí, por t… tu noble naturaleza… L.. La respuesta no… no es la violencia"

"Ahora lo empiezo a entender"

"B… bien"

Un silencio que pareció durar milenios cayó sobre los dos dorados

"No me arrepiento de lo que acabo de hacer…" dijo Aiolia finalmente "Pero Saga…"

Kanon intentó reír, pero el dolor fue demasiado y terminó resoplando quedamente.

"Aiolia… hay algo que… que tienes que entender" dijo el gemelo interrumpiendo al otro griego "El verdadero responsable de…. de todo lo que sucedió… fue el menor de los gemelos. Por culpa suya… fue que todo… empezó"

"Saga ¿cómo puedes decir eso? ¿Acaso no se supone que Atena les dio una oportunidad para que ambos corrigieran todo lo que había pasado entre ustedes y alcanzaran el perdón?"

"Es por… por eso que te lo digo. Aiolia… no soy Saga"

Leo abrió desmesuradamente los ojos ante la revelación del menor de los gemelos.

"No… no es posible, tú no puedes ser Kanon"

"Triste… realidad"

"Pero ¿por qué? ¿por qué no me detuviste? Mi problema no era contigo"

"Precisamente por eso… tu problema… debió haber sido… conmigo… desde un principio."

"¿A qué te refieres?"

"Ya… te lo dije… la culpa de que Saga fuera poseído por Ares fue mía y por tanto… también son míos los crímenes que de ello… derivaron."

"Kanon…"

El menor de los gemelos nuevamente resopló al ver la mortificación de Leo.

"Quita esos… esos ojos de venado acorralado Leo… no tienes por qué sentirte incómodo… Después de… de todo, no golpeaste a un hombre inocente. ¿Querías justicia… contra aquel que perjudicó a ti y a tu hermano? Pues… ya… ya la obtuviste"

"Yo no… yo no sé qué pensar" dijo finalmente el castaño abatido. Las palabras de Kanon lo habían confundido bastante y tendría que meditarlas profundamente.

"Entonces regresa a tu… templo o a cualquier parte y… haz lo que tu amigo Virgo hace mejor… medita"

Aiolia asintió y tan conmocionado estaba por lo que acababa de suceder, que se dirigió rumbo al norte, lejos de las Doce Casas y de la confusión que los guardianes de éstas le provocaban.

Si las circunstancias hubieran sido normales, Aiolia jamás se hubiera olvidado de la persona herida que estaba dejando atrás. Y si Leo hubiera dado una última mirada hacia Kanon, se habría dado cuenta que el menor de los gemelos había perdido el conocimiento.

El aumento del cosmo de Kanon no pasó inadvertido en el Santuario, pero los caballeros de rango inferior a los caballeros dorados [3] sabían que no debían interferir en los asuntos de sus superiores.

En cuanto a la élite de Atena, los guardianes de las Doce Casas no le dieron importancia, pensando que se trataba de un entrenamiento. Sólo Saga se inquietó lo suficiente como para estar dispuesto a investigar por qué su hermano estaba elevando su cosmo, pero recordando que había prometido confiar en él, controló el impulso.

Después de todo, aún no entendía muy bien ese vínculo de gemelos que le permitía tener un lazo estrecho con Kanon.

Kiki se aproximaba cansado hacia las Doce Casas después de haber terminado su entrenamiento físico. El pequeño aprendiz esperaba que la reunión que el Patriarca había convocado no fuera de naturaleza secreta y que su maestro pudiera compartir algo con él.

El aprendiz de Aries decidió tomar un atajo para llegar con mayor rapidez y cuál no fue su sorpresa cuando, entre las ruinas que ahí se encontraban vio una figura de un hombre rubio en el suelo.

Acercándose curioso, pero alerta, Kiki se llevó el sobresalto de su vida cuando reconoció el hermoso rostro de uno de los Caballeros de Géminis. En un primer impulso, el pelirrojo creyó que el gemelo estaba dormido y pensó que retirarse sigilosamente era lo mejor, pero cuando oyó la dolorosa respiración del caballero dorado, Kiki comprendió que algo no estaba bien.

Acercándose más, pudo ver que los brazos del rubio mostraban heridas que parecían bastante dolorosas.

Asustado, Kiki corrió hacia la primera casa en busca de su maestro.

El ceño de Mu cada vez se fruncía más a medida que Kiki narraba el estado en el que había encontrado al Caballero de Géminis. Cuando su aprendiz terminó su relato, Aries se dirigió hacia el interior de su templo, para salir casi inmediatamente con algunas vendas.

"¿Maestro?"

"Voy a ver qué sucedió Kiki, tú quédate y prepara mi habitación. Quiero traer al Caballero aquí antes que alguien más en el Santuario lo vea. Y Kiki, esto es un asunto que requiere discreción ¿entiendes?"

"Si maestro"

Mu llegó en pocos minutos al lugar que Kiki le había descrito, pues en realidad no estaba tan lejos de la Primera Casa.

No le fue difícil dar con Géminis.

"Por las estrellas ¿qué pasó aquí?" dijo mientras se arrodillaba para estudiar mejor las heridas que el gemelo presentaba. Mu había sentido el cosmo de Kanon, pero si el caballero que tenía frente a él era el menor de los gemelos o su hermano, no lo sabía, después de todo, aún no los conocía lo suficiente para diferenciar incluso su cosmos.

Mu intuyó que si los brazos estaban heridos, las posibilidades que su torso y abdomen también hubieran sufrido daño eran altas, así que hábilmente, le descubrió el pecho. [4]

Aries había escuchado por Milo la prueba que éste le había aplicado al menor de los gemelos cuando lo descubriera en el templo central protegiendo la Tercera Casa con la aprobación de Atena en la guerra contra Hades, por lo que cuando Mu vio las pequeñas cicatrices que la Aguja Escarlata de Escorpio había dejado, supo que se trataba de Kanon.

No dudando un instante, el lemuriano vendó el torso del griego, que efectivamente mostraba severas heridas, aunque ninguna de ellas mortal, y se preparó para moverlo.

Asegurándose por medio de su cosmo que el breve camino a Aries estuviera despejado, Mu cargó con cuidado a Kanon y lo llevó de regreso a las Doce Casas.

Lo primero que Kanon sintió fue dolor y su primera reacción fue sobreponerse a él.

Respirando profundamente, el menor de los gemelos abrió los ojos y se sentó en lo que parecía ser una cama.

Mirando curioso la habitación donde se encontraba, distinguió que ésta tenía varios estantes con libros, aunque también había libros que se podían encontrar en el suelo, abiertos en determinadas páginas, también divisó herramientas aquí y allá.

Sobre una silla cercana, había una túnica dejada ahí con prisa y en la mesita que estaba junto a la cama había varios listones de color marrón.

No teniendo idea en qué Templo se encontraba, aunque tenía claro que estaba en alguna de las Doce Casas, decidió levantarse y resolver el misterio de una vez por todas.

Preparado para el dolor que sabía sentiría al ponerse de pie, Kanon se mordió el labio inferior y respiró, notando que algo le oprimía el pecho debajo de su ropa.

Comprobando que eran vendas, iguales a las que cubrían la mayoría de sus brazos, Kanon se dirigió fuera de la habitación, hacia la cocina donde escuchó suaves voces.

"… y entonces el Caballero del Cuervo salió corriendo para que cuando la señorita June regresara no lo viera y supera que había sido él" decía Kiki quedamente, sentado frente a su maestro en la pequeña mesa.

"Definitivamente los caballeros de plata tienen que dejar de molestar a la koree de Camaleón. Un día se le va a acabar la paciencia" dijo Mu divertido viendo complacido cómo Kiki bebía ávidamente un vaso de leche, cortesía de Dokho.

"¿Aries?" dijo incrédulo Kanon.

"Kanon, despertaste" dijo Mu con esa tranquila actitud que lo caracterizaba "Kiki, ve a la Sexta Casa y recuérdale a Shaka que es la hora de la cena" y en un abrir y cerrar de ojos, el pelirrojo había salido corriendo hacia la salida de la primera casa.

"Tiene mucha energía" comentó el menor de los gemelos apoyándose en el marco de la puerta.

"Es por el pastel que cenó. Generalmente me abstengo de darle azúcar después del atardecer, pero…" Mu se encogió de hombros levantándose "Dadas las circunstancias con respecto a las doncellas y las provisiones, tuve que recurrir a Camus, a quien sólo le quedaban postres"

"¿Y por qué no a Escorpio o a Virgo?"

"Muy sencillo. Milo primero tendría que encontrar sus víveres y Shaka… bueno… digamos que aún no está familiarizado con cosas tan… cotidianas"

"Ah"

"¿Y tú Kanon? ¿Cómo te encuentras?"

"Estoy bien" dijo distraídamente el griego, estudiando lo diferente que se veía la cocina de Aries. Nunca había estado en las partes privadas de las Doce Casas, salvo la tercera, por supuesto, y cómo se organizaban los demás caballeros siempre le había llamado la tención.

"¿Estás seguro?"

"Yo siempre estoy bien Aries"

"Salvo cuando te encuentras golpeado e inconsciente a la mitad del Santuario, claro"

Si hubiera sido cualquier otra persona, Kanon ya lo hubiera agredido, pero por alguna razón, el aura de tranquilidad de Mu lo detenía.

"Estaba descansando"

"¿Quieres quedarte en el marco de la puerta o prefieres sentarte en la sala?" dijo Mu cambiando el tema por el momento.

"Afortunadamente para ti, rechazaré ambas opciones. Tengo cosas que hacer"

"¿A mitad de la noche?"

"¿Cómo?"

"Por si no lo has notado Caballero, ya es de noche"

"¿Medianoche?"

"No tan tarde… pero sí lo suficiente como para llevar a cabo cualquier actividad que tengas pensada"

"Me retiro a Géminis entonces"

"Kanon, en verdad me gustaría aclarar algunas cosas, como por ejemplo ¿qué sucedió?"

"No te debo nada Aries"

"Ni yo busco remuneración, pero si es un enemigo con quien te encontraste, entonces es mi derecho conocer la situación"

"¿Enemigo? ¿Cómo quien?"

"No lo sé, tú dímelo"

"No hay ningún enemigo aquí Aries." Kanon quería decir algo más mordaz, pero un mareo lo detuvo. Mu se dio cuenta del malestar del mayor.

"La sala está a tu derecha Caballero y mucho te agradecería si llegaras a ella por tu propia cuenta"

"Por cierto ¿cómo llegué aquí?"

"No por tu propia cuenta"

Kanon no pudo evitar reír ante la sagaz respuesta del menor, aunque su risa fue cortada por la punzada de dolor en su torso. Eso hizo que Kanon aceptara la invitación de Mu.

Cuando el lemuriano vio cómo el menor de los gemelos se sentaba con cuidado en una de las sillas que eran uno de los pocos muebles de la sala, junto con una mesa, se dirigió a la cocina y partió sus dos últimos duraznos, los cuales colocó en un plato y se los ofreció al otro rubio.

"Pensé que habías dicho que tenías escasez con los víveres" dijo Kanon arqueando una ceja.

"¿Rechazas unos duraznos?" dijo Mu verdaderamente sorprendido "Nadie puede negarse a comer duraznos"

"¿A no?"

"Claro que no, es la fruta más deliciosa que existe"

"La verdad es que yo prefiero los higos"

"¿En serio?"

Kanon guardó silencio cuando se dio cuenta que sin ser consciente, había entablado una conversación con el guardián de la primera casa. Pensando en Aiolia, decidió terminar en un día con dos pendientes.

"¿Por qué me ayudas? ¿Por qué eres amable conmigo? Si debes odiarme"

"¿Odiarte? Yo no odio a nadie"

"Yo fui la causa de que tu maestro muriera" dijo Kanon directo al grano y de manera cortante. "Yo orillé a Saga tanto, que él terminó proporcionándole una oportunidad a Ares para que lo poseyera por completo, lo cual resultó en la conspiración cuyo inicio lo marcó el asesinato del legítimo Patriarca… tú maestro" Kanon esperó alerta la reacción de Mu

"Te equivocas"

"¿Cómo dices?" ahora sí que Kanon estaba verdaderamente sorprendido.

"Creo que te equivocas al asumir que toda la culpa fue tuya"

"¿Cómo puedes decir eso? tú que de entre los caballeros dorados eres quien mejor conoce lo que sucedió, además de Libra y el mismo Saga" [5]

"Justamente porque tengo una visión un poco más clara de lo que ocurrió es que puedo decirte que te equivocas"

"Muy bien, pequeño sabio. Entonces ¿quién es entonces el culpable?"

"El Destino"

Kanon lo miró arqueando una ceja.

"Te guste o no Kanon, todos estamos predestinados. Nuestra historia está escrita en las estrellas y si tú fuiste en contra de ese Destino al negar al Santuario y abrazar el lado de Poseidón, por las razones que hayan sido, es porque estabas destinado a hacerlo"

"Mu…"

"Es un círculo vicioso ¿no?"

"Con lo que dices sólo estás proporcionando escusas a aquellos que somos perversos, crueles y ambiciosos"

"Tal vez no me has entendido. Estoy totalmente convencido que existen personas sanguinarias y atroces cuyas faltas son totalmente su elección. Sin embargo, hay veces que estas personas son utilizadas con fines específicos para un propósito. Si quieres discutir cómo la vida se los cobrará, entonces te recomiendo que busques a Shaka.

A lo que me refiero con todo esto es que la muerte de mi maestro Shion estaba predestinada desde el día en que nació. Así debió de ser y así fue. Por ello creo que culparte obstinadamente no significa nada"

"¿Así que, lo pasado, pasado?" Kanon arqueó una ceja socarronamente.

"Pues sí" dijo Mu "Aunque no te equivoques. No lo hago por el hombre que fuiste, sino por el caballero que eres ahora. Si no hubieras dejado ese camino de ambición y destrucción no estaríamos teniendo esta conversación en este momento"

Kanon lo miró impresionado y aunque no le gustara admitirlo, las palabras de Aries tenían cierto sentido para él.

Mu dejó que el menor de los gemelos pensara en lo que acababa de decir, por lo que guardó silencio mirando hacia el jarrón de rosas blancas que le había regalado Aphrodite varios días después de su conversación y que se encontraba en la mesa frente a las sillas donde él y Kanon estaba sentados.

Largo tiempo pasó durante el cual, el Caballero de Aries pudo ver por el rabillo del ojo a Kiki que regresaba de la casa de Virgo. Si su aprendiz había considerado que había pasado suficiente tiempo como para que fuera prudente que regresara a la Primera Casa, entonces él y Géminis en verdad ya llevaban más que unos momentos hablando.

Negando suavemente con la cabeza, Mu le indicó a Kiki que aún no había terminado. EL pequeño pelirrojo asintió y salió sigilosamente.

"¿Por qué me dices esto Mu?" dijo Kanon finalmente cuando pasó otro lapso de tiempo.

"¿Y por qué no habría de hacerlo?"

Kanon resopló e inconscientemente se llevó una mano a su torso y Mu suavizó su mirada.

"Toma, come algo."

Kanon lo miró por unos instantes, para después aceptar la fruta que el otro le ofrecía.

Continuará…

No olviden sus comentarios…

[1] Uyyy… este es un tema taaan difícil… Entre que se dice que Saga tenía una parte malvada que permitió que fuera poseído, entre que se habla que la posesión fue por Ares, entre que se cree que fue Cronos, entre que se rumora que no fue posesión siquiera, sino doble personalidad… y entre que Kurumada-sensei no confirma nada…es un caos. Por el bien de esta historia voy a tomar la versión donde fue Ares quien poseyó a un Saga con cierta ambición de poder y que el mismo Saga lo expulsó para siempre de su cuerpo cuando se atravesó el corazón con su propio puño cuando estuvo frente Atena al final de la Guerra Civil (Saga de las Doce Casas)

[2] Pues sí… el dramatismo regresó…

[3] O sea un 86% aprox. de la Orden. Sólo como dato :D

[4] Recuerden… no es yaoi… esto es sólo para deleite de aquellos que gustamos de los Caballeros dorados sin tanta… protección (llámese armadura, ropa, vendas, sábanas, capas o lo que se le parezca que impida la visibilidad)

[5] Vale… muy oficial esto no es. Pero de entre todos los caballeros dorados, además de Dokho, Mu es el que más probabilidades tiene para conocer la verdad de lo que pasó, por su carácter, su maestro y el amigo de su maestro.