CAPÍTULO 11

Comunicación

—¡Pero padre!

—¡Está decidido, Trunks! —interrumpió Vegeta con firmeza.

—Es que, ¡¿Por qué?! ¡Por qué no hacer público este descubrimiento!

Tarja, quien se encontraba junto a su primo, posó su mano en el hombro del príncipe —Trunks, calma.

—Tarja, ¡Estuvimos ahí! ¡Descubrimos la ubicación de nuestro Planeta de Origen!

La princesa asintió con la cabeza, procediendo entonces a inclinarse ante el rey —Tío Vegeta... Majestad, me ofrezco para las expediciones al Planeta Saiyan que sean necesarias, ¡Aún hay muchas reliquias qué recuperar!

—Trunks, Tarja; Vegeta tiene razón —interrumpió Odette desde el asiento que ocupaba a un costado de su hermano mayor en aquella sala de descanso del palacio. —Hasta que Bulma no pueda reunir mayor información de la órbita y trayectoria de esa galaxia errante, no podemos estar organizando expediciones a ciegas; y mientras no podamos reunir más información, tampoco tiene caso hacer esto de conocimiento público.

Al ver la frustración de su hija, así como la impotencia de su sobrino, Vilandra decidió intervenir en la conversación —Vegeta, si tú y Odette están de acuerdo, propongo conservar los objetos y escritos traídos desde el Planeta Saiyan al templo; Heron y los otros sacerdotes se encargarán de validarlos, y Bulma puede verificar su antigüedad.

—¿Planeta Saiyan dijiste? —preguntó Vegeta de forma irónica. —Ni siquiera estamos seguros que hayan estado realmente en EL Planeta Saiyan, ¡Nada se sabe de ese Planeta desde hace siglos! —Se levantó de su asiento, y cruzándose de brazos caminó hacia una ventana —Pudieron haber estado en algún otro planeta donde hubo saiyajines antes de que llegaran aquí al Planeta Vegeta.

—¡Padre! ¡Era el Planeta Saiyan! ¡Lo sé! Yo...

—Contrólate, Trunks —dijo Vilandra, sosteniendo a su sobrino del antebrazo.

—Tío, incluso hay un sobreviviente...

—¿Te refieres al chiquillo congelado que no sabe hablar nuestro idioma? —interrumpió Vegeta, haciendo uso de su clásico sarcasmo. —El saiyan antiguo se habló por siglos hasta que los saiyajin llegamos al Planeta Vegeta, que él lo hable no me sorprende en lo más mínimo.

Odette se quedó observando unos momentos, tanto a su hermana, sobrinos, y hermano mayor —La decisión está tomada; todo lo relacionado a ese planeta quedará en secreto hasta que no se confirme la autenticidad y antigüedad de los objetos y textos encontrados.

—¡Pero tía! —exclamó Trunks, cerrando sus puños con fuerza. —¡Padre! ¡No lo entiendo! ¿Por qué...?

—¡Ya basta! —dijo Vegeta. —Tienes mucho por aprender aún, Trunks. No siempre puedes hacer público toda la información, y a veces debes esperar para hacerlo; las masas son estúpidas y se dejan llevar y si no tienes toda la certeza e información reunida, el precio político a pagar puede ser muy alto.

Era inútil, su padre, como rey, había tomado una decisión y si a nivel personal era difícil persuadirlo; tratándose de decisiones sobre cómo gobernar el imperio la tarea de hacerlo desistir era imposible. Bajó los brazos, y agachó la cabeza —Pido permiso para retirarme.

Un silencio incómodo reinó por unos segundos —Puedes retirarte, Trunks —dijo Vegeta mientras seguía cruzado de brazos observando a través de aquel ventanal.

Tarja miraba con incomodidad a su primo marcharse de ahí —También me retiro, debo ir a los cuarteles a supervisar a las tropas, mi padre me espera.

—Antes de que te vayas —interrumpió Vilandra. —¿Cómo sigues? ¿Ya puedes volver a sentir el ki? ¿Te dijo algo el doctor? —preguntó, intentando controlar el tono de preocupación en su voz.

Tarja asintió con la cabeza —Sigo sin percibir nada, el doctor me dijo que tengo una... especie de inflamación o algo así en una sección de la corteza cerebral, se quitará en unos días.

—En ese caso deberías estar descansando —dijo Vilandra.

—Estoy bien.

—Tu madre tiene razón —interrumpió Vegeta. —Tómate unos días de descanso, Kakarotto puede hacerse cargo de las tropas a tu cargo además, un comandante del ejército que no está al cien por ciento no me es muy útil que digamos.

Suspiró resignada, estaba acostumbrada al modo de ser del monarca y sabía que detrás del estricto rey que deseaba la excelencia entre los miembros del ejército saiyajin; estaba su tío quien era su segundo padre, y que obviamente deseaba su pronta recuperación —como ordenes, majestad.

Finalmente los tres se quedaron solos una vez que Tarja se retiró de la sala de descanso. Vegeta dio la media vuelta y regresó a los sofás donde sus hermanas se encontraban.

—Por cierto, Vegeta, sobre ese chico —dijo Odette —ya que Bra domina mejor el saiyan antiguo, quizás el chico ese podría ser su escolta en tanto aprende el idioma y se incorpora al ejército, o la guardia real.

—¡De ninguna manera! —espetó el Rey —¡No sabemos absolutamente nada de ese sujeto! ¡Por ningún motivo lo asignaré para que esté cerca de mi hija!

—¡Vegeta, tranquilo! Sólo era una sugerencia —dijo Odette.

Rechistó los dientes y volteó la cabeza —Estará asignado a ti, Vilandra.

—¿Disculpa? —replicó ella, más que molestarle la encomienda, era la manera en que se lo decían.

—El mocoso congelado estará a tu cargo, tú decidirás si lo mandas al templo, al ejército, de niñera de tus hijos, ¡No me interesa! Pero dado que tú eres la experta en ese idioma muerto, serás la responsable de ese insecto.

Se cruzó de brazos —como ordenes. —Dijo, resignada a acatar la orden de su hermano mayor.

Desde una mesa de trabajo en su laboratorio, Bulma observaba de lejos a Mai quien, en otra mesa de trabajo a unos tres metros de donde ella se encontraba, estaba muy concentrada en armar un rastreador.

—Si tienes alguna duda, sólo dime.

Terminó de embonar un diminuto tornillo, y dirigió sus ojos a la científico —¡Gracias! Por ahora creo que voy bien —dijo tímidamente antes de continuar con su labor.

Flashback

Como cada mañana, Bulma salió de la habitación que ella y Vegeta compartían desde hacía más de veinte años para ir a su laboratorio. Esperó a que las mucamas entraran para hacer limpieza y recoger el desayuno, y entonces se dispuso para ir al departamento de ciencia y tecnología del imperio.

—¡Mamá! —dijo Trunks quien, justamente iba saliendo de su alcoba. Podría haber parecido una casualidad que madre e hijo salieran de sus respectivas habitaciones al mismo tiempo, pero en realidad, el príncipe había estado al pendiente para poder hablar con su madre esa mañana.

—¡Trunks! ¡Justamente quería hablar contigo!

El príncipe se acercó a su madre —¿Si? ¡Oh!... Bueno, ¡Claro! ¿De qué quieres hablar?

Colocó sus manos en sus caderas, lanzando una mirada perspicaz a su hijo —Me puedes decir, ¿Qué es eso tuyo con esa chica? De pronto, me entero que tienes a una muchacha metida en tu alcoba, ¡Y lo peor es que ni siquiera me entero por ti sino por terceras personas! ¿Qué está sucediendo?

Se puso bastante nervioso, de por si no era muy bueno mintiendo y si se trataba específicamente de su madre, simplemente no podía —mamá... —suspiró —te lo diré.

Extrañamente, no había nadie presente en el pasillo en esos momentos, y Trunks fue bastante cuidadoso de su discreción para que, ya fuera guardias o sirvientes que pudieran estar cercanos no escucharan la conversación.

Le contó todo, cómo la conoció y la llevó al palacio, que había sobrevivido a un ataque de reptilianos, el intento de violación por parte del guardia, la idea de su primo de hacerla pasar por su amante. Todo.

—Pobre muchacha.

—Quiero ayudarla, mamá, a ella y todos los que estaban fuera de los planetas atacados justo cuando sucedieron las masacres; Mai se quedó sin nada al ya no poder volver a Baiku y como ella, no sé cuántos otros estén en la misma situación —apretó los puños, impotente de no tener, por ahora, datos precisos de esos sobrevivientes olvidados.

Bulma sonrió, y puso sus manos sobre los puños de su hijo —¡Ánimo, Trunks! Sé que quieres ayudarlos a todos, ¡Y yo te apoyaré en eso!

—¿Enserio, mamá?

—¡Claro que si! Tú sólo dime qué necesitas, y yo lo hago.

Trunks tomó las manos de su madre entre las suyas, besándolas con agradecimiento —muchas gracias, mamá. —Levantó la mirada —por cierto, volviendo al tema de Mai, quería preguntarte ¿Tendrás alguna vacante para ella?

—¿Vacante?

—Sí, verás, Mai reparaba motores en Baiku y de hecho, de no ser por ella jamás habríamos salido de ese planeta, ¡Ella reparó nuestra nave! Y pues...

Colocó suavemente su mano en el hombro del príncipe —Entiendo, llévala a mi oficina, me hará bien tener un par de manos extras.

Fin del flashback

"La concubina del príncipe, ¿Dónde he escuchado eso antes?" Pensó Bulma, conteniendo la risa al recordar que su historia con Vegeta había sido muy similar.

Siguió atenta a Mai quien continuaba armando el rastreador. Estaba impresionada con la habilidad y rápido aprendizaje de la joven, pues sólo habían armado dos rastreadores juntas, y ahora Mai parecía ser capaz de armar uno ella sola.

Era claro que una vez que terminara debía probar las funciones para ver si todo estaba correcto o bien, señalar detalles que podría haber pasado por alto y que podrían provocar un mal funcionamiento del aparato.

Por lo pronto, Bulma continuó también en su labor. Ella misma estaba haciendo unas adecuaciones para un rastreador especial que Sarah le había solicitado, esto poco después de haber hablado con su hijo. Ya había ingresado la mayor parte de la información, era cuestión de que los datos de la computadora se terminaran de vaciar en la memoria del rastreador para proseguir con las otras configuraciones.

En los cuarteles, Goku se encontraba en uno de los amplios campos de entrenamiento, frente a los niños y jóvenes que estaban en plena formación militar, mientras que a sus espaldas se encontraban soldados de rango medio, quienes a la vez fungían mayormente como instructores de los aspirantes a soldados.

Filas y filas de saiyajines de tres a quince años se formaban ante el General de más alto rango y Príncipe Consorte del Imperio, y encabezando dos de esas filas se encontraban sus hijos varones: Dahda y Bardock.

Después de un informe de actividades según los grupos de edad, así como un pase de lista militar; Goku ordenó el rompimiento de filas para que los jóvenes y niños continuaran su entrenamiento, no sin antes hacer un movimiento con la cabeza para que sus hijos fueran con él, lo cual hicieron.

Los tres se introdujeron a un área techada, pero con vista al área de entrenamiento donde había asientos.

—¿Qué pasó, papá? —preguntó Bardock.

Goku les miró con una sonrisa de orgullo —Nada realmente —dirigió sus ojos a su hijo más grande —Dahda, Tarja me contó que peleaste contra reptilianos tú también.

Emocionado, el adolescente asintió con la cabeza y apretó sus puños con entusiasmo —¡Si! ¡Fue genial! —Comenzó a dar puñetazos al aire, recordando la batalla —Esos reptilianos eran muy escurridizos, ¡Pero acabamos con todos ellos! —Era tanta su emoción, que uno de sus puños casi impacta el rostro de su padre, quien lo bloqueó sin ningún problema.

—¡Yo también quería ir! —dijo el pequeño Bardock, aún decepcionado por haberse quedado en el planeta. —¡Incluso Carrote también fue y yo no!

—¿En verdad quisieras ir a una misión? —preguntó Goku, revolviendo el cabello del menor.

Asintió con la cabeza —¡Si! ¡Yo también quiero pelear y vencer enemigos! ¡Los aplastaré como insectos!

Sonrió —El Capitán Zilik pronto hará una expedición al borde exterior con chicos de ocho a diez años, le diré que te incluya en el grupo.

—¡Gracias, papá! —exclamó el pequeño Bardock con entusiasmo.

—¡Yo también voy!

—Me temo que eso tendrá qué esperar, Dahda —dijo Goku, tratando de ser lo más firme posible.

—P... ¡¿Por qué?!

Posó su mano en el hombro del adolescente —Tuviste un gran desempeño en Namek, lo que no estuvo bien fue que desobedecieran a Trunks, y otra cosa, tu madre y yo sabemos bien que te separaste de Bra y Sarah en el Planeta Saiyan, aún y cuando ustedes tres debían permanecer juntos.

—¡Esas dos son unas chismosas igual que Tarja! Papá, ¡No es mi culpa que a Bra le haya dado tanto frío en ese planeta que tuvo qué detenerse un momento! —dijo lo último fingiendo la voz, burlándose de su prima.

Goku estrechó la mirada, observando con seriedad al joven —No está bien que te expreses así, ni de tus primas, ni de tu hermana.

Agachó la cabeza —Lo lamento.

—Bien —puso sus manos en las cabezas de sus hijos, revolviendo sus cabellos —¿Les parece si vamos al comedor? ¡Me estoy muriendo de hambre!

—¡Si! —respondieron al mismo tiempo.

Padre e hijos emprendieron vuelo para dirigirse al enorme comedor de los cuarteles militares. Aún quedaba toda la tarde por entrenar; y en el caso de Goku, ver directamente el progreso tanto de soldados, como de saiyajines en formación militar.

Esa misma mañana y como de costumbre, Bra se levantó media hora más tarde de lo que normalmente su familia lo hacía, al menos, aquellos miembros que tenían esa relación obsesiva-compulsiva con los entrenamientos y disciplina militar quienes se despertaban al amanecer.

Se estiró para quitarse la pereza y se levantó para ir a su vestidor, el cual estaba en la puerta de la izquierda al lado de su cama (a la izquierda si se observa desde la entrada del dormitorio). Se sentó en un tocador de color blanco con detalles rosegold, y cogió el cepillo que se encontraba encima de aquel mueble.

Mirándose en aquel espejo circular con luces led, cepilló su cabello comenzando con las puntas para desenredarlo poco a poco, subiendo hacia los medios y finalmente, cepillarlo desde la raíz.

Se dirigió, no a la puerta que conectaba con su habitación sino a otra justo en frente de esa, la cual llevaba a su baño donde, como cada mañana, tomó una ducha de agua caliente.

Saliendo de la ducha se envolvió en una toalla y fue hacia el lavabo, el cual estaba empotrado en un mueble que tenía gavetas y cajones. De uno de éstos últimos sacó un tarro de color rosa, y acto seguido lo abrió para poder untarse en todo el cuerpo la crema humectante que dicho tarro contenía.

Volvió a salir a su vestidor, y junto al tocador activó una touchscreen que mostró la siguiente leyenda:

Bienvenida, Princesa Bra.

Tocó la pantalla una vez más, y una "Bra virtual" apareció en aquel dispositivo —¡Hola! Selecciona el tipo de atuendo que deseas usar hoy. —Dijo la Bra virtual.

La princesa se quedó observando las opciones que el sistema desarrollado por su madre, con muchas aportaciones de ella misma, le arrojaba.

Vestuario para: Entrenar, misiones de purga, misiones diplomáticas, combate, militar, visitas diplomáticas (cuando visitaba otros planetas pertenecientes al mismo imperio), estar en el palacio, reuniones regulares con el parlamento, reuniones formales con el parlamento, festejos, eventos religiosos, pijamas, casual, informal, Planeta Tierra.

Seleccionó la opción Planeta Tierra, la cual le desplegó otras sub categorías: formal, informal, causal, día, noche, playa, invierno, primavera, verano, etc.

Observó las diferentes prendas que el sistema le daba para escoger, y después de ingresar más comandos, se escuchó el sonido de una campanilla.

—¡Tu atuendo está listo! ¡Hasta pronto, bella! —dijo la Bra virtual.

La princesa se dirigió a una gran gaveta del tamaño de un refrigerador; abrió la puerta, y ante ella estaba un vestido de encaje color coral sin mangas. El cuello era algo redondo aunque cubría totalmente el escote, la falda era línea A y le llegaba unos cuantos centímetros arriba de la rodilla. Y para complementar, un fino cinturón dorado y unos zapatos con un tacón de apenas tres centímetros color perla.

Una vez vestida, se dirigió nuevamente a su tocador. Una ventaja de ser híbrida, es que podía cambiar su cabello tanto como quisiera, usarlo largo, corto, darle diferentes formas, etc. Lo cepilló, y lo sujetó en media coleta utilizando un broche dorado que le había obsequiado su abuela Bunny; para entonces aplicarse una crema capilar para ondular un poco las puntas.

Salió de su recámara rogando no toparse con su sobreprotector padre. El resto de su familia estaban acostumbrados a ver a Bra con diversos atuendos e incluso, con algunos estilos terrícolas, pero dado a donde sus pasos se dirigían, y a que ese día había puesto más énfasis en su arreglo que de costumbre como lo hacía en ocasiones especiales, no quería enfrentarse a cuestionamientos por parte de su progenitor ni tener qué dar explicaciones de por qué, hoy quería verse más linda de lo habitual.

Bajó por las escaleras, pues sólo descendería un nivel. Y caminó por el pasillo hasta llegar a cierta puerta. Acomodó un mechón de cabello para traerlo en frente sobre su hombro, y tocó.

Al interior, Calaphor se encontraba en una de sus repeticiones de lagartijas con una de sus manos a la espalda. Esa habitación no era el espacio ideal para entrenar técnicas de combate ni nada parecido, ¡Pero después de siglos congelado, necesitaba volver a estar en forma!

Cambió de mano, y comenzó otra serie más, aunque el llamado a la puerta lo desconcentró totalmente.

(Dado que en la siguiente escena sólo estarán Calaphor y Bra, y ambos hablan saiyan antiguo, no pondré los diálogos en ruso. Eso lo haré si es que algún otro personaje interviene posterior)

—¿Calaphor, estás ahí?

Se desequilibró al escuchar la voz de la princesa, cayendo de lado al suelo. Se levantó rápidamente y gruñó, frustrado por aquella interrupción. Caminó hacia la puerta, pero al no haber alguna palanca, o traba, o algún mecanismo que conociera, empezó a palmear la puerta —¡No puedo abrir!

—¿Qué? ¿Cómo que no puedes abrir?

—¡Esta puerta no tiene cómo abrirse!

"No tiene cómo abrir..." Lo entendió —Sólo presiona el botón verde a la izquerda de la puerta.

El joven observó hacia los costados de la puerta, aunque estaba tan exasperado que pasó por alto el botón que le había indicado la princesa —¡Aquí no hay nada, Bra!

Llevada por el instinto, iba a buscar debajo de donde normalmente estaría su armadura puesta, dándose cuenta que no contaba con ella y por tanto, su acceso a —casi— cualquier área del Palacio, tampoco estaba —¿Está tu ventana abierta?

—Si

Caminó en dirección a un ventanal para salir de ahí volando y entrar por la ventana del adolescente, aunque en el camino tropezó con alguien —¡Tú! —dijo con cierto desagrado, pues desde que su primo la había —literal— subido a la nave, simplemente sintió un rechazo hacia ella —¡Fíjate por dónde caminas!

Con una expresión fría, Zerixé se le quedó mirando a la princesa —Pido disculpas.

Bra pasó de largo y siguió su camino, mientras Zerixé llevó su mano hasta el collar de piedras rojas que portaba —No es candidata... Por ahora. —Dijo para sí misma.

No tardó en llegar al ventanal, y justo como lo pensó, salió volando para entrar por la ventana a la habitación de Calaphor.

—¿Qué es esto? ¿Me tienen acaso como prisionero? —espetó con enojo.

—¡Claro que no! —exclamó, cruzándose de brazos y caminando hacia la entrada —¡Sólo tenías qué hacer esto! —presionó el botón verde a la izquierda de la puerta, el cual se tornó rojo; y después de diez segundos la puerta se cerró automáticamente, volviendo el botón a ser verde.

Totalmente sorprendido, Calaphor se acercó a Bra y él mismo accionó el botón, saltando hacia atrás como si el que la puerta se abriera lo asustara.

Bra no pudo contener una pequeña risita, y no porque se burlara de él ni nada similar, pero se dio cuenta que ese tipo de cosas tan cotidianas eran tan comunes, que todos lo dan por hecho; pero tratándose de alguien que, literal, venía de un mundo distinto, quizás era demasiada información en muy poco tiempo.

—¡No te burles de mi, Bra! ¡Yo no conocía esta magia! ¡Ni siquiera la Reina Brigid lo hacía!

—¡Tranquilo! ¡No me burlo de ti! —dijo mientras agitaba las manos frente a su rostro —Disculpa, es sólo que olvido que no conoces este tipo de tecnología, obviamente.

El joven dio la media vuelta, mientras apretaba fuertemente su puño —Todo es... Diferente, ¡Mucho!

—Sí... —Agachó la mirada —La verdad no puedo ni siquiera imaginar cómo te debes estar sintiendo, o lo que debes estar pensando.

Relajó sus puños —No importa. —Volteó para estar frente a ella, percatándose de los bellos ojos azules de la princesa —In... Interrumpiste mi entrenamiento.

—¿Entrenamiento? —Volteó para observar las dimensiones de la alcoba. Era menos grande que su habitación, o la de cualquier otro miembro de su familia, que en total, cada alcoba de la familia imperial medía cincuenta y cinco metros cuadrados; y aún así, ésta habitación de invitados era de veintiséis metros cuadrados.

—Pues... no hay mucho espacio aquí como para que puedas entrenar.

—Tú... —bajó la mirada, sonrojado; se sentía tonto de hacer este tipo de preguntas —¿Sabes dónde puedo entrenar?

Se llevó la mano a la barbilla —está la... ¿Cómo se dice? —pensó en cómo poder decir "Cámara de gravedad" en saiyan antiguo, aunque no recordó las palabras exactas. —Bueno... Es el lugar preferido de mi papá... Están los campos de entrenamiento en los cuarteles, el desierto, las montañas...

—¿Me llevas a alguno de esos lugares? —preguntó entusiasmado, tomando el antebrazo de la princesa.

Bra se sonrojó ante ese contacto, y sonrió —sí... claro que te llevaré pero —en un rápido movimiento lo tomó del brazo, y reclinó su cabeza en el hombro de él —Pero ¿Qué tal si primero vamos a desayunar algo? Apuesto a que mueres de hambre tú también.

Calaphor se le quedó mirando sin saber cómo reaccionar ante esa cercanía, no porque le desagradara, sino que incluso eso era muy nuevo para el saiyajin —Sí... Tengo hambre.

—¡No se diga más! —tiró suavemente del brazo del joven, y ambos salieron de la habitación para dirigirse al comedor del Palacio. —Te enseñaré el palacio, y los jardines, ¡Oh! Y quizás podríamos ir por la ciudad... —decía sin parar durante el trayecto, mientras Calaphor se preguntaba sobre en qué momento es que lo llevaría a alguna área apropiada para entrenar.

Después de tropezar con Bra, Zerixé salió a uno de los jardines del palacio donde aguardaba por ella Vegeta IV —Mi señor, Ralik, aquí estoy como ordenaste —dijo con solemnidad.

Los ojos del príncipe se tornaron totalmente negros —¿Has encontrado portadores? —dijo con una voz sombría; no era el clásico tono grave y varonil de Vegeta IV, sino una voz más aguda, y que sonaba como si hubiera ruido blanco* de fondo.

—Aún no, mi señor —respondió con la cabeza baja.

Ladeó la boca con desagrado —¡Debes apresurarte! Este saiyajin cede muy lentamente, ¡No podemos arriesgarnos a que nos descubran ahora!

—Te juro que encontraré a los portadores perfectos, mi amo.

—Tú dedícate a eso, debemos liberarlos lo más pronto posible —sonrió de manera maliciosa —yo reuniré las reliquias, ¡Y exterminaré a la heredera de esa maldita bruja!

—Ayer que la vi cuando llegamos —apretó un puño cerca de su cara —¡No te imaginas lo mucho que quería estrangularla!

Ralik tomó de la cintura a Zerixé, cerrando el espacio entre ellos —Lo sé —la besó —pero eso déjamelo a mí. ¡Yo me encargaré de acabar con ella y su maldita sangre!

—¿Y por qué no lo haces de una vez? —una bofetada por parte de su señor la calló.

—¡Estúpida! ¡Sabes que aún no tengo todo mi poder! ¡Ni siquiera tengo un cuerpo propio para existir! —se llevó las manos del príncipe cerca de su rostro —estoy recién acostumbrándome a este cuerpo, sus recuerdos, ¡Todo! Pero... Aún se resiste a mí. —Bajó los brazos, tomando del cuello a su sacerdotisa —¡Una afrenta directa con esa perra sería un suicidio!

Zerixé sólo intentaba zafarse del agarre, más todos sus esfuerzos eran en vano... Hasta que su señor finalmente la liberó.

—Ahora deja de decir estupideces, ¡Y apégate al plan!

Tocía y tocía, tratando de recuperar el aliento —será como tú ordenes, mi señor.

En el laboratorio, Bulma continuaba con sus labores al revisar las investigaciones, datos, informes; y a la vez dedicándose a sus propios proyectos, mientras que Mai continuaba ensamblando aquel rastreador.

—¡Terminé! —exclamó la joven.

Bulma terminó bajó la pluma electrónica que sostenía, y acudió a la mesa de trabajo —¿Tan pronto? Mai, ¡Me impresionas! La primera vez que ensamblé un rastreador me tomó el doble del tiempo que a ti.

—Me habría tardado una semana si usted no me hubiera dicho cómo hacerlo —dijo tímidamente mientras sus mejillas se coloreaban de rojo ante el halago de su nueva jefa.

—Es cierto que yo tuve qué descubrir sola todo acerca de estos pequeños amiguitos —dijo mientras revisaba visualmente el aparato —pero si alguien podía hacerlo ¡Era la gran Bulma Briefs!

Mai comenzó a ponerse nerviosa al ver que la mayor se lo colocaba para verificar el funcionamiento —¿Cómo quedó?

Lo activó, y los números iniciales comenzaron a marcarse; aunque en realidad no marcaban nada ya que aún no estaba configurado, tan sólo mostraba cifras al azar, o leyendas de "ingrese esta información".

—Mai, ¡Lo has hecho muy bien! —se retiró el rastreador —Ya sólo es cuestión de ingresarle la configuración y funciones.

Los ojos de la más joven brillaron ante aquellas palabras —¡De verdad!

—Sí, es más, ven conmigo. —Se dirigió al ordenador donde tenía conectados otros rastreadores, buscó un cable libre de la computadora, y conectó a la computadora el rastreador a través de una diminuta entrada en la parte de la oreja, esto gracias a un fino cable de fibra óptica. —Te enseñaré cómo vaciarles la información, toma asiento.

Obedeció, y acercó su silla a la de su nueva jefa para ver cómo es que se ingresaban los datos, funciones, aplicaciones y configuraciones a cada rastreador; desde lo más básico como era el detectar nivel de poder, hasta detalles más complejos, como traductor para los idiomas más comúnmente hablados en el imperio, etc.

Después de aquella reunión con sus hermanos, su hija y sobrino; Vilandra se encerró en la cámara de gravedad para entrenar por varias horas; finalmente, Tarja estaba en reposo por el ataque que sufrió en Namek y la tenía temporalmente inhabilitada para sentir el ki o teletransportarse, Goku y sus hijos varones iban a estar todo el día en los cuarteles; y Carrote tenía lecciones de índole más académico a las cuales asistir con su abuela materna.

Habría continuado su entrenamiento, de no ser por una reunión con el parlamento que tendría lugar dentro de un par de horas, por lo que apagó el control de gravedad, y salió de la sala para dirigirse a su habitación con la intención de ducharse y cambiarse.

—Emperatriz.

Vilandra se paralizó al escuchar aquella voz femenina detrás de ella, girándose de inmediato —¡Nemu! Q... ¿Qué haces aquí?

Aquella joven de cabello oscuro que no se definía bien si era negro o violeta intenso, se acercó tímidamente a la saiyajin —pe... perdone que la moleste, yo...

—No, Nemu... —suspiró, y aunque sus labios parecían dibujar una especie de sonrisa, fue su mirada la que se tornó cálida —No me molesta para nada tu presencia. ¿Pasa algo?

La joven se sonrojó ante aquellas palabras —el amo Mayuri me pidió que le trajera esto —extendió la palma de su mano, donde sostenía un diminuto frasco transparente con un líquido oscuro en el interior.

Tomó el frasco —Me sorprende que te haya enviado hasta aquí, digo, pudo simplemente hablarme para ir por él como siempre lo hace.

—Me disculpo por el atrevimiento, será mejor que me vaya.

—¡No! —exclamó de inmediato. —No tienes por qué disculparte... Tú puedes venir cuantas veces quieras, Nemu.

Se sorprendió, tanto que sintió algo en la orilla externa de su ojo, por lo que llevó su dedo hasta ahí. Fue desconcertante ver esa minúscula lágrima en su yema —Yo... Debo irme, el amo Mayuri me está esperando, sólo vine a dejarle la fórmula nueva.

—Eres bienvenida al palacio cuando sea, Nemu.

La joven asintió con una tímida sonrisa —gracias, emp...

—Sólo llámame... —interrumpió, pero fue interrumpida nuevamente.

—Vilandra, sí... me tengo qué ir. —De manera sigilosa se escabulló al jardín, para entonces brincar hacia un árbol y de ahí, saltar las altas bardas del palacio e irse, aprovechando un punto ciego en el sistema de seguridad.

Ralik caminaba cerca de la sala del trono. Observaba hacia todos lados y, a pesar de que todo resultaba familiar, aún se adaptaba al cuerpo y recuerdos del príncipe —¡Demonios! ¡Deja de resistirte! —murmuró.

—Vegeta

Ralik le miró con desprecio, a pesar de una opresión que sentía en el corazón. Pensó en alzar su mano contra ella pero, como si se tratara de un instinto, observó la cola alrededor de la cintura —¡Madre!

Odette se quedó observando a su primogénito con la ceja arqueada —¿Qué sucede? Pareciera que viste un fantasma —dijo entre risas.

—Es obvio que no.

—¿Ocurre algo? Te veo un poco pálido —tocó el rostro de su hijo, palpando su frente y mejillas —no tienes fiebre, de hecho... Te siento un poco frío.

Hizo su cabeza hacia atrás para librarse de las manos de la madre de su portador —¡Basta! ¡Estoy bien!

—Sí, eso puedo verlo —dijo Odette entre risas —igual de gruñón que siempre, a veces me pregunto si eres hijo mío o de tu tío Vegeta.

—¡Bah! —dijo con fastidio, volteando la cara y cruzándose de brazos.

Sin importarle las habituales actitudes de chico rudo de su primogénito, Odette se acercó a él para alborotar su cabello —Ya que estás tan bien, supongo que no te molestará acompañar a tu madre a la reunión con el parlamento.

"Parlamento" Algo en esa palabra le dio una sensación de deseo, de ambición "Así que te agradan esas reuniones con el parlamento porque te gusta soñar y pensar que eres el Rey. ¡Vaya, vaya!" Pensó.

—Sí, iré contigo... mamá.

—¡Pues vamos! —tomó el brazo de su hijo mayor, y Reina y Príncipe emprendieron camino para acudir a dicha asamblea a través de aquel pasillo que conectaba el palacio y la sede del parlamento.

Vegeta caminaba por los pasillos del palacio luego de una reunión con Sullión en el centro de mando para ver varios asuntos sobre las colonias. De entre sus ropas sacó su rastreador, y se lo colocó, activándolo —Faltan quince minutos. —Dijo para sí mismo.

Se dispuso a continuar su camino, hasta que el sonido de una voz aguda que se acercaba a él llamó su atención.

(Nota: Los diálogos en cursiva es porque están hablando en saiyan antiguo)

¡Y por aquí está el centro de mando! Es una sala muy grande con muchas máquinas, ¡Y todo lo hizo mi mamá! Es en esa puerta de en frente —explicaba Bra mientras Calaphor la seguía, observando todo con asombro sin embargo, por enésima vez iba a preguntar lo que, desde en la mañana, era su mayor interés.

¿Y ahí podemos entrenar?

¡Después vemos eso! Antes tienes qué conocer...

—¡Bra! —exclamó el rey, molesto de ver a su hija en compañía del recién llegado. Se acercó a los adolescentes con el ceño fruncido, y los brazos cruzados —¡¿Se puede saber qué haces con este insecto?!

La princesa se encogió de hombros, y caminó hasta su progenitor —Pues, yo sólo le enseñaba el palacio y bueno... Por cierto papá, pensaba en... Pues igual en lo que Calaphor aprende el idioma, pues quizás... Se me ocurría que podría ser mi escolta y...

—Ya lo asigné como escolta de tu tía Vilandra.

—¿Cómo? —dijo ella, sorprendida por la decisión, y quizás también algo decepcionada.

—Fuera de esa bola de fósiles conocidos como sacerdotes, tu tía Vilandra es quien mejor domina el saiyan antiguo en todo el imperio.

—Pues... —apretó sus puños, ante ese argumento no tenía nada qué rebatir. Ella podía defenderse en esa lengua, pero su nivel no era como el de su tía, quien fue forzada a dominar el idioma antiguo desde su niñez; y mucho menos se comparaba al dominio de los sacerdotes y sus aprendices.

Vegeta observó al acompañante de su hija —¡Tú! ¡Ve... Tu lugar! —dijo con autoridad, intentando recordar aquella lengua que hacía mucho no practicaba.

Calaphor sólo lo observó confundido —¿Mi lugar?

Mi papá dice que vayas a tu alcoba — pronunció lo siguiente en un tono de voz más bajo —es mejor que no te opongas, ¿Si te dije que mi papá es el rey?

—¡Basta de traducciones! —miró con frialdad al adolescente —Será mejor que te apresures en aprender el idioma, ¡Mi hija no será tu diccionario de por vida! —ahora sus ojos se posaron en su hija —Bra, ven conmigo, hay una reunión en el parlamento, y como princesa del imperio ya va siendo hora de que asistas a esas asambleas tú también.

—¡¿Al parlamento?! ¡No! ¡Me rehuso! ¡De ninguna manera!

—Jovencita, no te estaba preguntando si querías, es que vas a venir conmigo —dijo con firmeza, mientras sus ojos se posaban con recelo contra el joven que aún seguía físicamente no muy lejos de su princesa.

Suspiró —iré a cambiarme.

—No, no lo harás —interrumpió el Rey. —La asamblea es en menos de diez minutos, no hay tiempo.

Resignada, la princesa volteó para despedirse de Calaphor —Te veré después —dijo con decepción.

Vegeta comenzó a avanzar unos pasos —Vámonos, Bra.

La princesa se despidió con un movimiento de manos antes de caminar detrás de su padre en dirección al parlamento.

Los miembros del parlamento estaban ya reunidos, tanto líderes militares, aristócratas, sacerdotes, etc.

Respecto a la familia imperial, Lord Vegeta y Brássica fueron los primeros en llegar, seguidos por Zorn, y Kratos. Al poco tiempo había llegado Vilandra; y después Odette junto a Ralik en el cuerpo de Vegeta IV.

En la cuarta tribuna, Bandor se dirigió hacia el noble que se sentaba a su lado —¿Entiende mi punto? Aquí está el Príncipe Vegeta acompañando a la Reina ¿Y dónde está el Príncipe Trunks? —resopló con fastidio —¡Además de híbrido, también es impuntual!

En ese momento, la puerta por donde los miembros de la familia imperial se abrió, dando paso a Vegeta quien llegaba con una enfadada Bra, que desearía estar donde fuera menos en esa reunión.

Era obvio que ya la había visto en repetidas ocasiones, aunque su rechazo ante el hecho de que la princesa era híbrida quizás le provocaba que Bra fuera prácticamente inexistente para él. Pero el verla fuera del clásico atuendo de batalla, con su cabello suelto en lugar de recogido en una coleta, con ese vestido rosa que resaltaba el azul de sus ojos y de su cabello... No, no es que quedara precisamente deslumbrado, sin embargo captó su atención.

Quizás era el hecho de que no era una estética muy común de ver en el Planeta Vegeta, donde la mayoría de la población eran saiyajines de raza pura y por tanto, los ojos oscuros y el cabello negro era una regla general entre sus congéneres.

O tal vez, sólo era la novedad de ver a alguien vestido así y con rasgos tan llamativos, justamente en la Sede del Parlamento, un lugar bastante exclusivo.

O posiblemente era también, el hecho de que al estar arreglada así, Bra se veía ligeramente mayor; además de que la belleza de la princesa era innegable. Hija de la terrícola que cautivó al rey mismo quien a su vez, era bastante atractivo; no era de sorprenderse que haya heredado la belleza de sus padres.

O quizás era todo a la vez. Ni él mismo era consciente de que sus ojos no se apartaban de la princesa.

—¿Lord Bandor?

Volteó sobresaltado —¿Sí? Lord Hocu.

—Pareciera que la Princesa Brássica lo ha cautivado.

Sonrió con malicia —Eso jamás. Además de híbrida es una mocosa, ¡No soy un maldito pedófilo! — volteó su rostro, apretando un puño con fuerza "¡No soy como tú, padre!"

Desde su lugar, Vegeta observó cierta ausencia en el área donde él y su familia se sentaban en esas reuniones "¿Dónde demonios estás, Trunks?"

La hora de comenzar se había cumplido, y como primer ministro del imperio, Bardock se acercó a donde Vegeta —¿Doy inicio a la asamblea? —preguntó con discreción.

—¿Sabes en dónde demonios está Trunks?

—Yo...

La puerta de acceso al pasillo que conducía al palacio se abrió, dando paso al príncipe de cabellos lavanda que finalmente hacía su aparición, dando paso a murmuraciones por parte de los presentes.

Trunks se apresuró a tomar asiento a la derecha de su padre.

—¿Se puede saber en dónde demonios estabas? —preguntó Vegeta en voz baja.

—Lo siento, papá... Se me pasó la hora —dijo con las mejillas rojas, no queriendo admitir que se le había hecho tarde entrenando con su nueva espada, y llegó tarde porque tuvo qué ir a guardarla de nuevo a la habitación donde conservaba toda su colección para después llegar a la asamblea.

Vegeta sólo gruñó en desaprobación, volteando hacia Bardock —Da inicio a esto de una maldita vez.

En el piso de las habitaciones donde los recién llegados se encontraban, Sarah justamente salía del ascensor con toda la intención de visitar a cierto adolescente.

Y cerca de la alcoba que le habían asignado, Calaphor recién llegaba luego de que Vegeta interrumpiera el recorrido turístico que Bra y él hacían por el palacio.

En el pasado, había continuamente expediciones tanto por tierra como aéreas en el Planeta Saiyan, ya fuera como entrenamiento militar o bien, para explorar tierras más fértiles, búsqueda de territorios más idóneos para establecer a la población, recursos, o presas para alimentarse.

Por lo anterior, es que el joven guerrero siempre se había esforzado en desarrollar su sentido de orientación, y esto le fue útil para no perderse en aquel inmenso palacio.

—Calaphor.

El joven volteó al escuchar su nombre —Sarah.

La princesa se acercó —Tengo algo que... —se detuvo, y resopló por la nariz —No entiendes lo que digo.

—Eh... ¿Comida? —en efecto, él no entendía el idioma, pero siendo que la noche anterior ella le había llevado de cenar, preguntaba si es que su visita era nuevamente para lo mismo.

—No... bueno... si quieres más tarde pero —sus mejillas se tornaron rojas en ese instante mientras él sólo la observaba confundido.

Respiró hondo, y tomó la muñeca del saiyajin para hacerlo extender la mano, y le dio un rastreador —Ten.

Calaphor se acercó el dispositivo al rostro —Eto ne pokhozhe na comida (esto no parece comida)

Sarah sacó su rastreador de entre sus ropas —Calaphor. —Señaló el dispositivo, y procedió a colocárselo, haciendo señas para que él imitara sus acciones, lo cual hizo él.

Una vez que ambos tenían sus rastreadores puestos, la princesa sentía sus mejillas arder, pero aún así cerró la distancia entre ambos, y activó el dispositivo que le acababa de obsequiar al joven.

La pantalla se activó y también comenzó a sonar, lo que provocó que Calaphor diera un brinco hacia atrás ante la sorpresa, y quizás asustado ante aquella novedad.

—¡Tranquilo! ¡Todo está bien!

Estuvo a punto de quitarse el rastreador, pero en menos de dos segundos, el joven pudo leer en la pantalla justo lo que la princesa acababa de decir, tanto en su propio idioma, como en el lenguaje actual. —Chto za chertovshchina?

Aguardó un muy breve instante a ver la traducción en su pantalla: "¿Qué diablos es esto?"

"¡Funciona! ¡Tía, eres una genio!" Pensó para sí misma, y sonrió —Estos aparatos se llaman rastreadores, ¡Son muy útiles! Miden la fuerza de los demás, sirven para comunicarte con alguien, te dicen qué hora es, clima, tienen mensajes... —siguió enlistando las aplicaciones de los rastreadores, las más novedosas y fuera de las básicas iniciales fueron integradas gracias a Bulma.

—Pero, ya que tú no hablas nuestro idioma, le pedí a mi tía Bulma que es científica, que al traductor de mi rastreador y al que tienes puesto le agregara el saiyan antiguo —sonrió —y por tu cara, creo que funciona.

Calaphor sólo leía en la pantalla, tanto el texto de lo que la princesa decía, así como la traducción de eso en saiyan antiguo —Esto es... Hechicería —dijo, (en saiyan antiguo) no como acusación, sino intentando explicar lo que veía.

—Al menos ya podemos comunicarnos. —Sonrió.

El joven se acercó a ella, cerrando por completo el espacio entre ambos y provocando, nuevamente, el sonrojo de la princesa —¡Llévame a un lugar donde pueda entrenar! —exclamó emocionado.

—S... Sí claro —dijo Sarah, sumamente nerviosa por la cercanía física del joven. Se quedó unos segundos inmóvil, pero sacudió la cabeza para poder recobrar el auto control. —Sígueme.

Después de recorrer varios pasillos y atajar por los jardines, finalmente llegaron a la zona más alejada del resto del palacio.

Ingresaron por uno de los accesos hacia el jardín, y finalmente llegaron ante una puerta de color gris —Aquí es.

Calaphor sólo miraba a su alrededor, pero al ver que ella le hacía una señal con la mano para que se acercara, caminó para llegar a una touchscreen que había junto a aquella puerta.

La princesa ingresó unos comandos al dispositivo, hasta que apareció la siguiente leyenda:

Coloque la palma de la mano en la pantalla.

Tomó la mano de un confundido Calaphor quien no entendía por qué lo hacía poner su mano extendida en aquel extraño aparato; y menos entendía qué eran esas líneas rojas que subían y bajaban por su mano.

—Bienvenido, Calaphor —dijo una voz femenina robótica, y la puerta se abrió, dejando ver una sala vacía.

El joven se quedó asombrado al ver eso, y dio un paso hacia atrás cuando la puerta se cerró sola después de unos segundos.

—Cuando quieras venir a entrenar, sólo pones tu mano en la pantalla. Mira —procedió a realizar justo lo que había explicado.

—Bienvenida, Princesa Sarah —dijo la misma voz de hace unos instantes, abriendo la puerta en ese instante. Y después de otros diez segundos, la puerta se cerró por sí sola.

Asombrado y a la vez, un tanto excéptico, Calaphor colocó su mano en la touchscreen.

—Bienvenido, Calaphor. —Se abrió la puerta.

Seguía boquiabierto.

—¡Entra o no vamos a entrenar nunca!

Leyó la traducción —¡Sí! —e ingresó a la sala en ese instante, justo a tiempo antes de que la puerta se cerrara.

—Hay otros lugares en el Planeta para poder entrenar si prefieres hacerlo al aire libre, pero esos mejor te los muestro mañana más temprano. Aunque la verdad, no hay mejor lugar en todo el imperio para entrenar que éste.

Calaphor se quedó observando a su alrededor un tanto excéptico —Sólo es una habitación vacía.

Esperaba que dijera algo así. Sonrió con malicia, y caminó hacia una touchscreen situada a medio metro de la entrada, obviamente, ésta se encontraba empotrada en la pared.

El joven sintió una incomodidad, para después terminar en el suelo con la sensación de que algo muy pesado lo estaba aplastando.

—Ésta es una cámara de gravedad, puedes aumentarla tanto como lo soportes, ¡Es perfecto para entrenar!

No podía mover un solo músculo sin embargo, su cuerpo volvió a sentirse ligero, hasta regresar a la normalidad y entonces, pudo nuevamente ponerse de pie —Esto... ¡Es increíble! —se acercó a la princesa —¡Actívalo otra vez!

Leyó la traducción —Está bien, veamos, lo puse a una gravedad aumentada diez veces...— se quedó pensativa, un momento —iremos gradualmente, sólo la aumentaré dos veces.

El joven volvió a sentir el cuerpo pesado, aunque no tanto comparado como hacía unos instantes; esta vez pudo permanecer de pie sin embargo, moverse le costaba mucho, como si tuviera puesto un traje abultado de plomo.

Comenzó a caminar por la sala, cosa nada fácil para alguien que no está acostumbrado a estar bajo una gravedad aumentada; aunque después de la tercer vuelta a pie, sentía que cada vez le era más fácil moverse en aquel lugar.

Sarah sólo le observaba sin apartar sus ojos de él ni un instante. Tenacidad y perseverancia, cualidades que ella valoraba bastante ver en los demás y que, obviamente, veía en él en ese mismo instante. Estaba tan ensimismada contemplando al joven, y cómo a cada vuelta que daba se adaptaba mejor a la gravedad; que sólo cuando leyó "Entrena conmigo" en su pantalla, reaccionó.

—¡Sarah! —exclamó él.

—¡Si, voy! —dijo ella con cierto nerviosismo. Caminó hasta el centro de aquella enorme habitación, observando cómo él se colocaba en pose de combate.

—Entrena conmigo.

Lo miró sorprendida —Ha... Hablaste mi idioma.

Sonrió con cierta malicia. De algún modo, quizás por el eco del lugar, el rastreador tradujo lo que él mismo había dicho como si no hubiera sido el usuario, sino una tercera persona quien habló; y memorizó la frase. —Entrena conmigo —volvió a decir.

Sonrió, y tras un par de segundos, su alegre sonrisa se tornó en malicia, adoptando ella misma una pose de combate —como desees.

En el parlamento la reunión continuaba. Básicamente, todo giraba en torno a las colonias destruidas por los reptilianos, así como la derrota de éstos últimos.

—Rey Vegeta —dijo uno de los parlamentarios.

—Adelante, Lord Baklazh.

—¿Se ha pensado ya alguna estrategia para expandir el imperio? ¡Debemos recuperar los planetas que perdimos! —ante esto, se comenzaron a escuchar varios murmullos de los otros nobles, en apoyo a lo que Baklazh acababa de decir.

Trunks volteó con su progenitor —Padre, ¿Puedo responder esto? —preguntó discretamente.

Vegeta dio su aprobación asintiendo con la cabeza.

Se puso de pie —Lord Baklazh, y miembros del parlamento. Sé que todos aquí desean que vayamos a incorporar más planetas a nuestro imperio pero, si bien eso es importante, también debemos reconstruir las colonias caídas, ¡Buscar sobrevivientes!

—¿Sobrevivientes? ¡Todos fueron masacrados por los reptilianos! —exclamó el parlamentario.

—Podría haberlos —dijo Trunks. —Sé de un caso cercano a mí donde, esta persona salió de uno de los planetas atacados un día antes de que los reptilianos llegaran. ¡Casos como ese podría haber más! Por eso creo que es más importante reconstruir, además de que necesitamos fortalecer la seguridad perimetral alrededor de las colonias, no solamente en el Planeta Vegeta.

Una mano se levantó, atrayendo la atención del rey —Adelante, Lord Bandor —dijo Vegeta, concediendo la palabra al noble.

—Con todo respeto, Príncipe Trunks, creo que propone un gasto innecesario de los recursos del imperio. No dudo que pueda haber más sobrevivientes que... quien sea de quien esté hablando pero, ¿Cuántos pueden ser? Me atrevo a decir, que ni siquiera los suficientes como para que valga la pena el gasto de reconstruir la civilización entera de si quiera uno sólo de los Planetas abatidos; no digamos de todas las colonias destruidas.

Trunks estrechó la mirada ante las palabras del aristócrata —¿Entonces? ¿Es mejor abandonarlos a su suerte? Sean pocos o muchos, ¡Son ciudadanos de este imperio!

—Jamás dije que se les abandone a su suerte —respondió con cinismo. —Príncipe Trunks, puedo entender su empatía con... otras razas— dijo, intentando controlar el desdén en su tono de voz —Sin embargo, alteza, creo que antes de querer asumir el liderazgo y pedir la palabra al Rey para intervenir en temas que sólo sus majestades tienen autoridad para dictar un curso de acción; debería aprender un poco de su bella hermana, y comenzar por llegar temprano a las asambleas, en especial una como ésta, que es tan importante.

Los asistentes comenzaron a hablar entre sí, unos a favor de Bandor, otros apoyando a Trunks; mientras que en los asientos de la familia imperial, la princesa de cabellos azules tenía las mejillas totalmente enrojecidas, mientras sus labios formaban una tímida sonrisa.

Odette observó a su hermano, y decidió intervenir antes de que un furioso Vegeta lo hiciera —Lord Bandor, comprendemos su preocupación respecto a los recursos del imperio, pero el Príncipe Trunks tiene razón, saiyajin o no, todo habitante de un Planeta perteneciente al imperio es parte de éste y debemos ver por cada uno. —Volteó a ver a su hermano mayor —Como Reina del Imperio Saiyajin, propongo, tanto al rey Vegeta como a los miembros del parlamento que se investigue y se haga a través de los cancilleres de cada colonia, un censo de las llegadas de personas provenientes de Planetas atacados, así sabremos cuántos sobrevivientes fortuitos hay, y podremos decidir la forma más óptima de apoyarles.

Se tuvo qué controlar demasiado para no disparar en contra de Bandor, y aún así, su puño derecho estaba fuertemente cerrado por debajo de la tribuna. —Se acepta su propuesta, Reina Odette —dijo Vegeta.

—Padre —dijo Trunks en voz baja.

Vegeta se puso de pie, y volteó hacia su primogénito —Príncipe Trunks, serás el encargado y responsable de localizar a los posibles sobrevivientes de las colonias atacadas, cuando tengas los datos precisos se discutirá sobre la reconstrucción o no de los Planetas que perdimos. —Se dirigió entonces al parlamento —Mañana me reuniré con el General Kakarotto y los altos mandos del ejército para discutir sobre la defensa perimetral de las colonias, así como los proyectos y estrategias expansionistas. —Fijó su mirada asesina sobre un parlamentario en particular —Y Lord Bandor, le exijo que cuide su modo de actuar con el Príncipe Trunks; la Reina Odette y yo entendemos su punto de vista, pero no olvide ¡Que el Príncipe Trunks es el futuro rey de este imperio! Así que espero que de ahora en adelante se dirija a él como si estuviera hablando conmigo.

"Futuro Rey" sus ojos voltearon hacia Ralik "eso ya lo veremos" —Como usted ordene, Rey Vegeta —dijo, y procedió entonces a hacer una reverencia.

Finalmente se clausuró la asamblea, y en todo el tiempo que transcurrió desde el inicio de la discusión entre Bandor y Trunks, andie se percató que Ralik tenía su atención totalmente centrada en el parlamentario.

—Vegeta (IV)

Sacudió la cabeza y volteó al sentir una mano en su hombro —Papá —dijo de manera instantánea al reconocer el rostro del padre de su portador.

—Ya todos se están yendo, ¿Quieres quedarte? —preguntó Zorn entre risas.

—No, ya... ya voy.

—Está bien, yo me adelantaré con tu madre, nos vemos en la cena.

Por otro lado, Vegeta estaba junto a la puerta por donde llegaba y se retiraba la familia imperial. Él junto a sus hermanas, Trunks, Bardock y Zorn, hablaban sobre el plan de localizar a los posibles sobrevivientes de las colonias caídas.

Bra se quedó unos momentos más en la tribuna. Su familia aún no se iba y, prácticamente estaban bloqueando la puerta, para como se veía la plática, no es como si simplemente pudiera escabullirse e irse, al menos no por ese acceso.

—Será mejor tomar el camino largo —dijo para sí misma, levantándose de su asiento y, sin interrumpir ni llamar la atención, bajó hasta donde comenzaban las filas de asientos de los parlamentarios, y salió por uno de los accesos por donde éstos llegaban y se retiraban de aquella sede.

Caminó por un corredor que conducía al lujoso vestíbulo con una fuente de mármol en el centro, la cual era la figura de una doncella sosteniendo un jarrón por donde caía el agua a una serie de cuencos hasta llegar al estanque de la propia fuente.

Por todo el lobby se podían ver cuadros de los Reyes saiyajin, tanto los actuales como de Monarcas del pasado; y así también, se podía observar el otro corredor para ingresar a la sala del parlamento; otro pasillo más que conducía al área de comida donde había un par de restaurantes; además de otro pasillo que conducía a los sanitarios.

Bra se quedó unos instantes contemplando la fuente, no porque fuera la primera vez que la veía, pero como era muy raro que ella o su familia ingresaran por ese lado, realmente nunca la había visto detalladamente, siempre había sido de prisa.

—Princesa Brássica.

Bra volteó, encontrándose con un parlamentario inclinándose ante ella —usted es... —de momento no pudo reconocerlo, pero cuando él se incorporó, pudo observarlo mejor.

—Soy Lord Bandor —tomó la mano de la princesa, besando el dorso de manera respetuosa y soltándola, para entonces dar un paso hacia atrás —es una pena que no me tenga presente, alteza.

Las mejillas de Bra estaban totalmente enrojecidas, se quedó observando al joven unos instantes antes de responder —Lo siento... Jamás lo había visto de cerca.

—Es entendible, no es común verla a usted en estas reuniones, de hecho... —se quedó pensativo unos instantes —¿Por qué está usted aquí? No me mal entienda, me refiero a que usted y su familia no suelen usar la entrada principal.

Se encogió de hombros —Papá y Trunks discuten algo de política con mis tías —sacudió la cabeza —¡Quise decir!... El Rey Vegeta está discutiendo unos asuntos con el Príncipe...

Las carcajadas del noble interrumpieron el intento de Bra por tratar de sonar más diplomática —Perdón, Brássica, si me permite dirigirme a usted por su nombre. Disculpe que me ría, no pude evitarlo cuando habló así del Rey; pero es normal, es cierto, es su padre.

Sonrió —Está bien, y... si... puede llamarme Bra, Lord Bandor, todos lo hacen.

—Bra —sonrió —permítame corregirla, pues quizás todos en su familia lo hagan, pero el resto de la población debe dirigirse a usted como Princesa Brássica.

—Desde ahorita, usted también me llama Bra.

—Es verdad —dijo con risa contenida.

—Lord Bandor.

—Por favor, si voy a llamarla Bra, es justo que usted sólo me llame Bandor.

Sonrió tímidamente —está bien... —inhaló profundamente —Bandor, ¿Tienes algo en contra de mi hermano?

"Que no es digno sucesor de su padre" —Alteza... Bra, sólo le pido por un instante que olvide que es la princesa de este imperio, y piense que es una saiyajin común y corriente, que tiene qué levantarse todos los días para sus labores en el ejército, trabajar en la distribuidora de carne, defender alguna de las colonias donde se le haya asignado, o etcétera. Usted paga un impuesto al imperio como todos los habitantes de cada colonia lo hacen, dígame, si alguien de ese gobierno tuviera un proyecto sin bases ni datos específicos, sólo basado en un caso fortuito, ¿Querría que gastaran SU dinero de SUS impuestos en un proyecto colosal que no se sabe si quiera si vale la pena?

La princesa sólo se le quedaba mirando, pues no lo había visto desde ese punto de vista.

—El Príncipe Trunks tiene buenas intenciones —dijo con voz burlona —Pero no sabe si ese supuesto sobreviviente que conoce es un caso único, si hay más gente así; imagínese que sólo fueran quince personas en total, ¿Y vamos a reconstruir once civilizaciones enteras sólo por quince personas? ¿O por cien? No sé usted qué opine, pero en mi opinión no es un proyecto que valga la pena y por lo que veo, la Reina Odette y el Rey Vegeta entendieron mi punto.

Se quedó pensando unos instantes —¿Entonces deberíamos dejar a esas personas desamparadas sólo porque son pocas? —posó sus ojos en el noble, retándolo con la mirada —¡Mi hermano tiene razón! ¡Ellos también son parte de este imperio!

Bandor miró fijamente los ojos azules de la princesa, sonrió —No digo que se les deje en el desamparo, pero es menos costoso si por ejemplo se les apoya en el Planeta a donde hayan terminado para que vuelvan a tener una vida productiva como lo hacían en sus planetas de origen.

—Supongo... supongo que tienes razón.

El noble avanzó unos pasos, y observó a la princesa por encima del hombro —Bra, permítame invitarle algo, la comida de los restaurantes no debe compararse con las delicias a las que debe estar acostumbrada en el Palacio Imperial, pero es muy bueno y exclusivo.

Sus mejillas ardieron —Me gustaría, pero...

—¿Pero?

—Debo volver al palacio, pronto será hora de cenar y si papá ve que no me fui con ellos, y no me ve en el palacio...

—Comprendo —dijo con cierta decepción en su voz.

—Otro día será —dijo ella, comenzando a avanzar hacia la lujosa puerta de cristales, que era la entrada a tan imponente recinto; pero al sentir una mano en su brazo, sus mejillas ardieron nuevamente.

—Entonces permítame escoltarla hasta el palacio, no me perdonaría si algo llegara a sucederle, y el Rey Vegeta me asesinaría al instante si sabe que no cumplí mi deber de protegerla.

—E... está bien —dijo titubeante.

Salieron del parlamento, y una vez afuera, Bra se quedó maravillada con la vista de las calles de la capital del imperio, iluminada por las luces artificiales en esa cálida noche.

—¿Nos vamos, alteza? —dijo Bandor, listo para emprender vuelo.

Bra se colocó junto a él, pero en ese momento volteó hacia abajo —No puedo volar con este vestido —dijo con las mejillas rojas.

Bandor comprendió de inmediato a lo que la adolescente se refería, tornándose sus mejillas rojas de igual modo.

—Caminaré... —fue interrumpida al sentir cómo dos musculozos brazos la levantaban, sintiéndose más nerviosa que nunca al sentir el pecho de él tan cercano a su rostro; al sentirse en sus brazos.

—Sujete su vestido, Bra, yo la llevaré al palacio.

Asintió con la cabeza, y acomodó la tela de la amplia falda para apretarla entre sus piernas para evitar cualquier accidente, y así ella poder sujetarse al cuello del parlamentario quien en ese momento emprendió vuelo hasta las puertas del Palacio Imperial.

Durante la cena, Bra se portó totalmente ausente, y sólo recordaba el vuelo desde la sede del parlamento hasta el palacio; el beso de Bandor en el dorso de su mano, y la breve plática entre ambos.

Ni siquiera se percató de la presencia de Calaphor en el comedor, o de que dicho adolescente haya llegado en compañía de su prima.

Tampoco prestó atención a Zerixé, quien a pesar de las miradas de desaprobación de las féminas de la familia, ocupó un puesto en la mesa al lado de Ralik.

Para Bra, también pasó desapercibido el que Carrote haya tenido otro dolor de cabeza intenso al quedarse mirando fijamente a Zerixé, y de cómo Vilandra había tomado a su hija en brazos para sacarla del comedor y llevarla a su habitación, mientras que Goku se había teletransportado al área médica para llevar un doctor.

Después de la cena, Bra estaba por llegar a su alcoba, hasta que la voz de su padre la detuvo.

—¡Bra!

Se quedó paralizada —¿Pasa algo?

—Te desapareciste en el parlamento, ¡Sabes que no me agrada que andes por ahí tú sola!

—Lo siento, papá... e... es sólo que los vi tan ocupados que preferí regresar por mi propia cuenta, cuando hablan de política, ¡Tardan horas!

Se cruzó de brazos —Me informó el capitán de la guardia que llegaste en compañía de alguien.

Tragó saliva —Si... Uno de los parlamentarios me escoltó al palacio... fue muy amable.

—¿Se puede saber quién era? —sonrió con malicia —Sólo para asegurarme de agradecerle por cuidarte.

—No lo recuerdo... De verdad, no recuerdo su nombre.

Vegeta se dio la vuelta, cruzado de brazos —es una lástima —sintió unos brazos que le rodeaban por la cintura desde atrás, provocando el sonrojo del rey.

—Buenas noches, papá.

Sonrió —Buenas noches, princesa.

En la habitación de Trunks, Mai justo salía de tomar una ducha luego de la cena con la familia imperial. Trunks aún no llegaba pues se había quedado hablando con Sullión para afinar detalles en cuanto a la participación de los cancilleres para localizar a los sobrevivientes de las masacres reptilianas.

Ya se había puesto un camisón, el cual le había obsequiado Tarja junto a más ropa, esto después de que llegaran de aquella aventura en el Planeta Saiyan. Ahora sólo esperaba en la terraza a que su cabello terminara de secarse mientras contemplaba las estrellas.

Escuchó la puerta abrirse, y observó al príncipe que, abatido, cerraba la puerta detrás de él, y se sentaba en el sofá de la estancia sujetando con las manos su cabeza.

Se acercó —Trunks, ¿Pasa algo?

Ni siquiera volteó, no se sentía capaz de dirigirle la mirada a nadie —soy un fracaso.

—Pero... ¿Qué dices? —se sentó junto a él.

Apretaba sus puños con fuerza y frustración —¡Todos se la pasan diciendo que seré el Rey! ¡Todos esperan liderazgo e iniciativa de mi! Y cuando propongo algo, ¡Son sólo estupideces!

Colocó su mano en el hombro del príncipe, no sabiendo qué decir o hacer.

—¡No lo entiendo, Mai! ¡No entiendo por qué mi papá y mis tías quieren mantener en secreto el que estuvimos en el Planeta Saiyan! ¡No me cabe en la cabeza!

—Trunks...

—Y no sólo eso —volteó hacia la terrícola —Mai, perdóname por favor, no sé si en verdad podré ayudarte a volver a Baiku... o a quien sea... Todo dependerá de encontrar a los sobrevivientes de los planetas atacados, si es que hay más.

—Tú ya haces demasiado por mí.

Trunks la miró sorprendido por esas palabras, pues en su mente, era un príncipe inútil que no había podido convencer a su familia y al parlamento de su iniciativa.

—No sé si haya otros que como yo, pudieron abandonar el planeta antes de que atacaran, pero si fui la única, ¡Ya me estás ayudando bastante! —volteó a su alrededor —me trajiste a vivir al palacio mismo, ahora trabajo con tu madre... Trunks, ¡Tú me salvaste! Me salvaste de los guardias que iban a ejecutarme por robar comida, me salvaste de seguir siendo una indigente, ¡Me salvaste de ese guardia asqueroso! Y del reptiliano que estaba por matarnos a los niños y a mí.

—Era... mi deber...

—¡Deja de decir eso, niño! —exclamó, provocando el asombro de Trunks —Mi deber, mi deber, ¡Deja de decir eso! ¡No importa si eres el príncipe de todo el imperio o si eres el mismísimo rey! ¡Nadie más hubiera hecho por mí lo que tú!

—Mai... —no tenía palabras, no podía ni siquiera hablar en esos momentos.

—Yo no sé de política, ni de imperios ni de nada de eso, pero sé ¡Que si alguien piensa que no serás un buen rey es un completo idiota! Y el que tú te consideres un fracaso como príncipe ¡Te hace ser igual, o aún más idiota que quienes lleguen a dudar de ti!

Tomó las manos de ella entre las suyas —Gracias, Mai... Ahora eres tú quien acaba de salvarme.

La noche transcurrió quieta y pacífica, como todas las noches en el Planeta Vegeta. Los habitantes de la capital del imperio dormían plácidamente con excepción de los guardias en turno para salvaguardar la seguridad ya sea de la metrópoli o del palacio.

Pero en las ruinas de la antigua ciudad tsufur, una joven de cabello oscuro escribía algo en un cuaderno. Al terminar su escritura y cerrar su diario, una lágrima solitaria se formó en la esquina exterior del ojo de Nemu, la cual calló hasta estrellarse en la mano que cubría la pasta del cuaderno.

—Mamá —dijo en susurro, con dolor en su voz. Guardó su diario en el cajón de su mesita de noche, y se dispuso a dormir.

—CONTINUARÁ—


*El ruido blanco es ese ruido de las estaciones de radio donde no hay señal alguna, o cuando enciendes una Tv. En un canal vacío.

Sobre el saiyan antiguo, les seré honesta, me dio flojera estar haciendo las traducciones XD así que por eso inserté las notas de que, el saiyan antiguo está en cursivas o bien, si es una conversación Calaphor – Bra o Calaphor – Vilandra, pues es en saiyan antiguo.

El parlamento, me lo imagino mucho como tipo la ONU o el congreso de USA o de México, donde la familia real está así en esa como tribuna, en sus asientos con ese mueble que es como un gran escritorio todo corrido; y enfrente tienen a todos los parlamentarios en filas de asientos también con esos muebles que les sirven como de escritorio. No sé si me doy a entender (?).

Y Bra, bueno, recordemos que esta es una secuela de La Era dorada, así que Bra es diminutivo de Brássica; nuestra princesa lleva el nombre de su abuela, al menos en ese universo.

Y hablando de Bra, y antes que me reclamen, Bandor tiene esa... novedad, digámoslo así, de ver a una chica arreglada del modo en que Bra iba vestida, y Bra es una adolescente de 13 años que naturalmente se deslumbra (tomé como referencia un poco a Mina (Venus) de Sailor V/Sailor Moon). Por otro lado y aunque si se vería muy asaltacunas si quisiera algo con Bra, en realidad Bandor sólo tiene 23 años, tampoco es que tenga edad para ser su padre. Pero si es muy mayor. Y además odia a su hermano xD

¿Cuáles serán los planes de Zerixé?

RESPUESTAS A SUS REVIEWS

Demian: Cariño, todo poco a poco, las cosas deben cocinarse a fuego lento, jaja.

Ghost Voices: Los experimentos de Vili y Mayuri se los digo al 100% después, ¡Pero! Nemu le llevó la fórmula... ¿Será eso para lo que recolectó muestras? Calaphor=Bob Esponja prehistórico jajajajaja ¡Uga uga! LOL. Tykva, lo que sucede es que sus padres, como muchos otros nobles, quieren que sus hijas sean la mujer del futuro Rey; así que la llevaban para que Trunks se fijara en ella. Aunque el que terminó cayendo por Tykva fue Vegeta IV que... Ralik dijo cosas interesantes de él... ¿Seguirá vivo?

Lector Shenlong: Pues a Don Trunky le gusta coleccionar! XD Odette si percibió algo raro en su hijo, obvio, así son las madres. Carrote Nostradamus ¿Por qué tiene migrañas cuando mira a la zorra esa? Digo, a Zerixé? Espero te haya gustado también este capi!

Vegeta Briefs: Por ahora los experimentos de Mayuri y Vili seguirán siendo un secreto... pero pronto les diré por qué y para qué. La pista está en lo que Nemu le dio a Vilandra. Vegeta IV... Ralik dijo cosas interesantes de él, ¿Estará vivo? ¿Te gustó la escena de Bra y Vegeta? XD a Bra y a Sarah les gusta Calaphor, tanto que Bra se arregló como nunca para pasar el día con él... y terminó, literal, en brazos de Bandor, mientras Sarah le comía el mandado xDD Muchas gracias por tu review!

Saludos y gracias por sus reviews también a NiobeRadamantys y a jbadillodavila.

Hay algunas interrogantes como, ¿Por qué Bandor dijo que no era un pervertido igual que su padre? ¿Quién es o fue su padre?

Nemu parece extrañar a su madre ¿Será que haya muerto? ¿Por qué Vilandra se porta tan accesible, e incluso hasta cariñosa con ella? ¡Incluso le dijo que es bienvenida al palacio! Y Nemu es parte del secreto de los tratos entre Mayuri y Vilandra.

¿Cuáles son los planes de Ralik y Zerixé? ¿A qué se refieren con buscar portadores?

Gracias a todos por leer, y pues espero que les haya gustado este larguísimo capítulo, nos leemos en el siguiente!

Saludos!

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