Capitulo 10
Era por la mañana, ese día no había ido a la facultad, lo tenía libre por alguna fiesta de algún patrón, no solía interesarse por esas cosas nada más que para saber si tenía clase o no. Estaba solo; Luffy había ido a trabajar y Eustass había recuperado de alguna manera su vida, a excepción de la bebida.
En ese momento, lo que Law hacía era repasar temario, bibliografía, y adelantar estudios. En otra parte de su mente recordó que había que hacer una compra, no le había dicho nada a Luffy, él mismo se tendría que pasar rato después por la tienda.
Sonó el timbre.
-¿Si?
-Soy el hermano de Luffy.
Le abrió.
Hubo más visitas a parte de esa primera a principios de curso, por lo que esa, a casi mediados de Mayo, no era de extrañar. El hermano protector venía sobre todo a echar un vistazo al chico, a eso y echar malas miradas que poco le importaban a su compañero o a él.
-Hola- saludó el pecoso secamente.
-Buenos dias- respondió indiferente, dándole la espalda y dejándola pasar-. Sabes que no es domingo, Luffy está trabajando.- se sentó en la silla con sus apuntes por delante.
-Lo sé. Pero este domingo no puedo pasarme y ahora tenía un rato.
Se sacó de dentro del abrigo un manojo de sobres que dejó sobre la mesa.
-Le han llegado estas cartas al otro piso. Deberíamos haber caído en la cuenta que tenía que volver a cambiar de dirección o algo así. ¿Se las puedes dar?
-Las puedes dejar ahí. Él las vera después.
-Esta bien...- observó los folios y libros que había sobre la mesa-. Estudias medicina -dijo incrédulo casi formando una pregunta.
-Y tu arquitectura-. Dato que le había comentado Luffy y que le había soltado al hermano casi en el mismo tono que él.
-Yo tengo más pinta de arquitecto que tu de médico.
Law se alzó de hombros. Ace miró a su alrededor como buscando algo.
-¿Y tu compañero? Me extraña no verle bebiendo o oyéndole con alguien en su cuarto.
-Últimamente está un poco ocupado con otros puntos de su vida.
-Ya veo.
Law vio que había cierto alivio en eso. Supuso que porque eso significaba que Luffy, por lo menos, pasaba mucho menos tiempo con uno de ellos. Puso su atención en las cartas.
-¿Cómo es que le han llegado tantas así de sopetón?
-La semana pasada fue su cumpleaños. La mayoría son de felicitación. Dile que tenga cuidado, en una de ellas hay dinero.
Al de las ojeras le hizo gracia. No le decía que le mandaban dinero para que Luffy lo supiera, sino para si el dicho dinero no llegara a Luffy fuera Law el principal culpable ya que era el él único a parte de su hermano que sabía de eso.
-Así que dinero.-se puso a subrayar en sus papeles-. Creí que ya no le iban a pasar más.
-No es una manutención, es una ayuda.
-Ya, supongo que tenéis unos padres bastante preocupados.
-Luffy y yo no tenemos padres.
Law levantó la cabeza, con los ojos bastante abiertos.
-Veo que no te lo ha comentado.
-No, no lo ha hecho.
-Pareces algo impactado.
-No era algo que realmente me esperara de alguien como Luffy -se recompuso-. No pega con su actitud y forma de ser. Lo digo por su manera de acercarse a la gente... o que la gente se acerque a él.
Ace se alzó de hombros.
-Él es así. La gente le sigue sin ninguna razón aparente, es como si ejerciera gravedad, para bien o para mal. Su exnovio y yo nos tuvimos que dar de ostias una vez con un tipo que le había echado el ojo. Aunque.. ¿Qué te voy a contar yo a ti?
-Te recuerdo que fue tu hermano el que me siguió a mi, no al revés.
Fue la primera vez que vio al hermano reírse.
-Ya, menos en la noche que os conocisteis.
Law no supo que contestar a eso.
-Te voy a pedir una cosa- el tono serio de Ace se endureció-. No sé que tiene mi hermano contigo, pero deja de confundirle la cabeza.
-No me acuses de cosas que no hago.
-¿En serio? Los primeros meses que Luffy pasó aquí, los pasó absolutamente deprimido. Y ahora... nunca sé si me lo voy a encontrar hundido o eufórico.
-Y que te lo encuentres eufórico de vez en cuando es malo.
-Es malo si cuando me lo encuentro deprimido me lo encuentro peor que en Octubre. -resopló y se masajeó el tabique de la nariz-. Yo no quiero que mi hermano lo pase mal, pero no puedo apartarle de ti, te tiene metido entre ceja y ceja. Si tan solo... hubiese entrado en razón poco a poco...
-Ahora lo entiendo.-sonrió con maldad-, Lo prefieres amargado porque estando feliz encuentra motivos para quedarse. ¿No te parece ruin?
Ahora fue Ace el que no supo que decir. Satisfecho de la reacción, Law se levantó y se acercó a él.
-Te daré un consejo. Tu hermano es suficientemente mayor para decidir que quiere hacer con su vida sin que tú tengas que intervenir en ello. Yo no he hecho nada ni dejo de hacerlo para que el siga viviendo aquí, todo es cosas suya. Así que olvídate de mi y, por tu salud, olvídate de tu hermano.
-Yo me voy a cagar en la puta madre que parió a todo- entró el pelirrojo en el piso.
-¿Tan mal te ha ido?- preguntó apagando el televisor para atenderle.
-No, me ha ido bien, el problema es que no puedo beberme una cerveza para celebrarlo.
-Podrías tomarte una cero cero.
-La cero cero te la puedes meter por el puto culo. Sabe peor que el meado de caballo.
-Se ve que pruebas el meado de caballo muy a menudo.
Eustass le miró entrecerrando los ojos.
-Vas hoy de gracioso ¿no? -resopló y se sentó en el sofá.- Entonces ¿qué? Te interesa la buena noticia o me la guardo.
-Como quieras.
-Esta bien, no hace falta en insistas con tanto entusiasmo -dijo sarcástico-. El dueño del bar donde tocábamos nos ha hecho hueco, pero para dentro de unos meses. A firmado contrato con otros grupos, y ahora no nos puede dar un rato. Pero sin duda parece que los que llenábamos el bar eramos nosotros, está como loco por que volvamos.
-Entonces bien ¿no?
-Si, pero no era solo esto -sonrió con suficiencia-, Nuestra vuelta será dentro de unas semanas. En otro local, especializado es pequeños conciertos. Y lo vamos ha hacer por lo alto.
-¿A que te refieres?
-Tenemos nuestro fans ¿sabes? Fans que están como locos por escucharnos y vernos. Hemos avisado por las redes sociales donde y cuando vamos a volver a tocar.
-Me alegro por ti. Y lo del manager ¿Cómo va?
-¿Quieres ponerme de mal humor? Ni idea de donde estará esa puta del manager. A lo mejor aparece a lo mejor no.
-Entiendo. Oye ¿Y por que Killer no es vuestro manager? Sabe empresariales después de todo, y vosotros sois como una empresa.
-Nada tiene que ver. Killer tiene conocimientos para que no venga uno a timarnos con castillos en el aire, pero ni tiene presupuesto ni tiene contactos ni tiene mierdas.
-Ah, ya veo.
-Bueno que ¿Vienes a nuestro debut?
-No es un debut.
-Lo que sea ¿Vienes o no? Hace mucho que no te pegas una fiesta. Desde enero o así.
-Estaba ocupado estudiando.
-Pero ya no lo estás. Suenas como si no te apeteciera.
-Yo no he dicho en ningún momento que no vaya a ir.
-Ah, creía. -sonrió con cierto descaro-. Vendrán muchas tías ¿sabes? Búscate un par o más, diles que conoces al cantante.
-¿Me quieres ahí solo para que ligue por ti?
Aún sonriendo, Eustass se le puso encima y le besó.
-Ligas por los dos, no es para que te quejes.
Volvió a besarle, bajando por la curva de su cuello. En poco estaban tumbados en el sofá. El pelirrojo iba muy candente; Law, por su parte miraba al techo, con gesto perdido.
-El otro día vino el hermano de Luffy.
-Si, lo sé, y le trajo ese manojo de cartas. ¿y que? -seguía a lo suyo, empezó a acariciarle por debajo de la ropa.
-¿Sabías que Luffy no tiene padres?
-No. -tardó en esa respuesta, pero la dio con indiferencia.
-¿No te sorprende? Hasta hace nada creíamos que era un niño recién salido de las faldas de su madre.
-Tendrá un tío segundo que lo cuidará de puta madre, Law. Deja de hablarme de gilipolleces, no dejas que se me suba.
El moreno se cayó, cerró los ojos y se dejó hacer.
-¡Ya he vuelto!- entró de un enérgico portazo Luffy.- ¡Tengo hambre! -alzó las manos feliz.
Entonces se percató de como estaban el pelirrojo y el de las ojeras. Apartó la mirada cohibido, aunque intentando mantener la sonrisa.
-Lo siento, entraré con más cuidado la próxima vez.
-Más te vale. -le amenazó Eustass-. Cierra la puerta y vente. Para algo que haces bien, aunque sea un trío...
-No, déjalo -se sentó Law apartando con la mano al pelirrojo-. A mi se me han pasado las ganas.
-Vaya por dios -resopló el otro.
-Killer me ha invitado a vuestro concierto. Que bien ¿no?
-¿¡Qué!?
-Tengo muchas ganas de ir.
-¿¡Qué vas a ir!?
-Pero no se que ropa ponerme.
-No hace falta ir muy arreglado -le contestó Law recibiendo la incredulidad de su compañero-. Unos vaqueros y camiseta.
-¿Negra?
-Si quieres...
-¿Y tu vas a ir?
-Si. Eustass me acaba de invitar.
-¡Que bien!
-¿Cómo que "que bien"?-imitó su tono de niño-. Aquí el que te tiene que invitar soy yo. Y a mi no me da la gana de que te pasees entre la gente que viene a disfrutar de nuestra música. Menos si está la posibilidad de que me relacionen contigo ¿Te enteras?
Luffy no respondió a eso, bajó la cabeza, con pena, como a punto de llorar, y dijo en un tono infantil:
-Yo quería ir... snif...
-¿Y ahora que mierda te pasa? -preguntó poniéndose nervioso al verlo así.
-Le has hecho llorar.- le dijo Law con su tono de indiferencia.
-¿Me estás regañando?
-¿Te sientes regañado?
-A mi me hacía mucho ilusión escucharte cantar...
-¡Cállate ya maldita Puticienta!
-Déjale ¿Que más te da?
-En serio quieres que venga.
-Me da igual.
-A mi me encantan los conciertos... snif...
-¡Vale ya! ¡Esta bien! ¡Vente! ¡Pero ni digas que me has visto por la calle!
-¿¡En serio!? ¡Gracias Eustass! -se abrazó a su cintura-. ¡Ya sabía yo que tenías buen fondo no eras solo un matón drogadicto alcohólico sin futuro!
-¿¡Así es como me das las gracias, mamón!? ¡Y tú! ¡Law de mierda! ¡Deja de reírte! ¡Que te crees que por taparte la boca con la mano como si estuvieras bostezando no me voy a dar cuenta!
Law y Luffy llegaron pronto al sitio, aún así, tuvieron que dar varias vueltas para aparcar. Evidentemente el pelirrojo estaba ya allí desde la tarde con el resto del grupo.
-¿Y Bonney? ¿No viene?
-Si, pero más tarde -le explicó Law-. Dijo algo así como que los cantos desafinados de su hermano los llevaba escuchando toda la vida y que prefería pasar el rato con su novio. Supongo que vendrá solo para ver como ha ido la cosa más que nada.
Había que hacer cola para entrar, esta era larguísima. Por suerte, Eustass les había pasado una acreditación a los dos y burlaron la cola con todo el morro. El gorila tuvo que callar y achantar a varios que se quejaron.
El sitio era grande, había mucha gente, todos vestidos del mismo estilo oscuro, rebelde y/o agresivo. Eso si, las mujeres más arregladas.
Los camareros iban muy atareados de un sitio a otro, tanto que más que andar y atender básicamente arroyaban.
-Cuidado. Deja paso.
El de las ojeras puso una mano en el hombro del chico para atraerlo a su cuerpo, sin pretensión alguna, puesto que era simplemente para que una camarera pasara sin aplastarle.
Después de eso, Law se separó y Luffy, algo enrojecido, le seguía como podía entre la muchedumbre.
-Eh- alguien le tocó la espalda por detrás llamándole.
-¡Killer!
-¡Shhh! Baja la voz, no grites mi nombre.
Luffy no había tenido las suficientes luces para deducir que iba de incógnito, con unas gafas y una gorra. Luffy solo había visto su pelambrera rubia recogida en una coleta.
-¿Y Law? Veníais los juntos ¿verdad?
-Aquí estoy.
-Ah, hola. Venid. Hemos tenido la delicadeza de reservaros una mesa.
-¿No vamos a saltar y a gritar?-preguntó el monito.
-Tú no lo dudo, pero Law es un poquito menos dicharrachero que tú.
-Gracias por molestarte -dijo el aludido-. Podía estar de pie.
-Ahí, entre el público, de pie, tu solo, sin moverte, y con la cara de no dormir que traes das mal royo incluso a los que vamos a estar en el escenario.
Luffy se rió a carcajadas.
La mesa era una de estas pegadas a la pared, muy cerca del escenario. Ellos se sentaron y Killer se fue. Se quedaron solos.
Fue entonces cuando el chico se dio cuenta de que era la primera vez que salía con Law en ese sentido. Los dos solos, simplemente para divertirse.
-Con la que hay montada no creo que venga ningún camarero. Iré yo mismo a la barra ¿Quieres algo?
-¡Comida!
-Esta bien -dijo sin comentarle que parecía un poyuelo recién nacido pidiendo que lo alimentasen-, vuelvo en un momento. No te apartes de la mesa o nos la quitaran.
No lo hizo, y Law, tal y como dijo no tardó nada. Bebieron, Luffy comió, esperando a que el espectáculo empezara.
-Entonces a ti te gusta este tipo de música.
-No me disgusta.
-Ah... Está bastante lleno esto ¿no? Parece que mucha gente les sigue.
-La mayoría son papel mojado.
-¿Qué?
-Si el grupo consigue triunfar algún día no creo que les siga ni la mitad de la gente que hay aquí. Hay muchas personas que por esnobismo solo siguen a grupos que no los conoce nadie y cuando estos tiene algo de fama pasan de ellos. Después, el grupo se aferra a su estilo de heavy, pero sin duda, se tendrá que "suavizar", hacer algo que tire más a rock pop, cosa que no les gustará mucho a todo este personal congregado. Digo esto si quieren llegar a las masas, claro. Cuando tengan un manager será lo primero que les diga.
-¡Pero eso es como venderse!
-Eso es hacer de la música un sustento, que dudo yo mucho que un grupo o cantante no lo haya hecho en su vida. Es eso o rendirse y buscarse otra cosa que les permita coger la guitarra al menos los fines de semana.
Hubiesen seguido hablando, pero las luces del local se apagaron, quedando solo los potentes focos del escenario.
Los gritos entusiastas del público se mezclaron con el del pelirrojo. Comenzaron a tocar.
Había tanta gente que apenas se podía respirar, la música estaba tan alta que hacía retumbar todo el cuerpo.
No era de extrañar que, en una situación así, Luffy se pusiera de pie sobre la mesa a gritar, cantar y vitorear con los brazos en alto.
Law en un principio se sobresaltó al verle, pero en poco recuperó la calma. Ver así a Luffy le hizo gracia, como si la felicidad del chico fuera contagiosa. Miró al escenario, sonriendo, se llevó su cerveza a la boca.
El grupo se tomó un descanso, apagaron los focos y encendieron el resto de las luces. Luffy se tiró sobre el asiento, desplomado.
-Me ha encantado.- en su cara llena de sudor asomaba una sonrisa.
-Ya veo.
-¿Y tú? -se sentó un poco más correctamente-. ¿Te lo estas pasando bien?
-Si, sino ya me hubiese ido.
-¡Pues grita más! ¡Y levanta más los brazos!
-No me gusta hacer ese tipo de cosas.
-¿Te da vergüenza? ¡Si lo está haciendo todo el mundo!
-No, no me da vergüenza. Pero no me sale ser tan... espontáneo.
Entonces la conversación fue cortada. Tres chicas, las tres más que atractivas, se les acercaron.
-¿Que tal? Buenas noches -dijo una de ellas apoyándose en la mesa dejando a los dos chicos una vista privilejiada-. Que buenos sitios tenéis. ¿Os importa que os acompañemos? Estamos muy solas.
-Depende de que os interese, si nosotros o el sitio.
Law no dijo eso en su tono de siempre, Luffy se percató de ellos al instante, le observó. Sonreía, esa sonrisa de seductor que sabía poner.
Por los ojos del chico se pasó la noche en que se conocieron. El pasar de su mano por encima de su muslo, su sonrisa, su guiñó.
Dime que quieres que te haga, recordó sus palabras en el mismo tono que el que le hablaba ahora a esa chica, que no te hace tu novio que pueda hacerte yo.
A pesar de la intensa noche que llevaba sentía como si fuera la primera vez que le faltase el aire.
Por su parte, las tres chicas se sentaron, dos a la derecha de Law, una a la izquierda de Luffy.
Hablaban de trivialidades, Luffy a penas atendía a otra cosa que no fuera la actitud de Law. Ya le había visto con otra gente a parte de con el pelirrojo, pero no así, no en los preeliminares.
-Eh, guapo -le susurró la chica al oído-. Estos tres van muy a lo suyo. Por que nos les dejamos y vamos a nuestro royo.
Luffy la miró, después a Law, dándose cuenta que la chica de su lado, que apoyaba la barbilla en la mano y la mano en el hombro del de las ojeras, le acariciaba la pierna muy demasiado arriba.
-Vale.- no quería ver más.
Se levantaron, los otros no le dijeron nada, dudó si se habían dado cuenta si quiera que faltaba alguien.
Cruzando el mar de gente llegaron a los cuartos de baño, estaban divididos en sexo, pero ambos se había vuelto mixtos. Entraron en el de mujeres, fueron a uno de los retretes y cerraron la puerta.
La chica se abrazó a él, empezó a besarle y a pasar sus manos por donde a ella más le apetecía. Luffy no hacía más que responder por instinto, pero sus sentidos no estaban puesto en lo que tenían que estar.
¿Cómo estaría Law ahora? ¿Seguiría en la mesa o se habría ido a algún lugar apartado con alguna de las chicas? También era posible que con las dos. ¿Les seguiría hablando en ese tono? ¿Las besaría en los labios? ¿Las haría sentir a alguna como él cada vez que Law le tocaba?
-¿Qué te pasa?- preguntó la chica.- No te estas excitando.- parecía ofendida.
-Yo... yo... lo siento. Me he distraído.
-... ¿Cuantos años tienes?
-Diecinueve.
-¿Y desde hace cuanto?
-Menos de un mes.
Ella suspiró.
-Ya sabía yo que eres demasiado joven. Culpa mía, me gustáis así. Aunque te creía con más experiencia.
-No soy virgen.
-Ah ¿no? ¿Con cuantas lo has hecho?
-Con ninguna.
-Entonces eres virgen.
-Lo he hecho con hombres.
-¡A ver empezado por ahí!
-Es que tampoco he probado con mujeres.
-... Así que no sabes si eres bi... Bueno, veamos que podemos hacer. Siéntate.
Lo hizo, y ella tardó poco en arrodillarse y colocar la cabeza entre sus piernas. Decir que no le afectaba nada hubiese sido mentira, pero no como debería ser. Su mente era el problema, por más que luchaba no dejaba de atormentarlo. Todo era Law, Law y más Law. Y quedaba atrapado. Y no podía avanzar.
Decidió rendirse, cerró los ojos y pensó en él. La cosa cambió. Cuando quiso darse cuenta estaba de pie, sosteniendo a la chica que se agarraba con las piernas a su cintura.
Terminaron los dos casi a la vez.
Recobraron aire, fuerzas y se recolocaron un poco las ropas.
-Has estado muy bien -le dijo ella-. ¿Te ha gustado?
-Si...- no sabía exactamente que había pasado a parte de lo evidente pero tampoco quería decírselo.
-¿En serio? Entonces podríamos quedar más veces. ¿Cómo te llamas? Así podré buscarte en facebook.
-Luffy D. Monkey.
-Hasta tu nombre es demasiado mono -recibió un mensaje en el móvil-. Mi amiga Mar me pregunta que dónde estamos ¿Vienes?
-Ve tú, yo ahora vuelvo.
-Como quieras.
Le dejó solo, cosa que le vino bien para recomponerse y tomar fuerzas, ya que para ver a Law en ese momento no tenía ninguna.
Salió del cuarto de baño algo atontado, desorientado. No encontró la mesa. Fue hasta la barra.
-¿Te sirvo algo?- preguntó el barman.
-Agua, por favor -le dolía la cabeza.
El barman no hizo preguntas, solo se la puso.
-Vaya, veo que hoy te vas a coger una buena cogorza.
Se habían referido a él, dirigió la cabeza aun lado, era un hombre joven, achispado, y debía hacer deporte con pesas dos o tres veces al día.
-No me apetece alcohol ahora mismo.
-¿Una mala noche? Para eso siempre hace falta alcohol. ¿Por qué no dejas que te invite?
-No gracias.
-Venga, no seas así.
Luffy notó como el tío colocaba la mano en su trasero.
-¡Eh! -se apartó cabreado.
-Lo siento, lo siento -seguía sonriendo-. No he podido evitarlo.
Luffy se dio la vuelta para alejarse a zancadas, pero ese hombre le agarró del brazo.
-Venga, no te enfades, solo quiero que nos lo pasemos bien.
-¡Pásatelo bien tu solo y déjame en paz!
-Estas empezado hacer que me ponga serio. Y ninguno queremos que yo me ponga serio ¿verdad?
-Déjame -arrastró las palabras en tono de amenaza.
-Oblígame.
-Disculpa.-apareció una tercera voz-. Creo que él ya te ha dejado claro que no quiere nada contigo.
Los dos miraron al mismo lado. Luffy abrió los ojos al ver a Law.
-¿Y a ti quien te ha llamado gilipollas? Búscate a otro este ya está ocupado conmigo.
-Es evidente que el no opina lo mismo.
-¿Quieres que te reviente la cara o qué? ¡Largo!
Lejos de largarse Law agarró la muñeca del tío, apartándo a Luffy de él y empujando la tipo hacia atrás. El hombre sé quedó paralizado, Law aparentaba delgado, pero estaba claro que no era flojo.
-Ve a revisarte el oído y el cerebro, algún problema tienes para no entender un "no".
Empujando a Luffy con la mano le hacía tomar las distancias.
-Law ¿A dónde...?
-Sigue caminando. Mejor que salgamos de aquí un rato.
Casi empezó Luffy a respirar con alivio cuando agarraron con fuerza del hombro a Law haciéndose girar. El mismo tipo le propinó tal puñetazo al de las ojeras que acabó volcando una de las mesas de al rededor.
-¿Qué? Ahora no eres tan gallito ¿eh?- se reía el hombre- ¡Venga, levantate! A ver que sabes hacer.
No vio el puñetazo de Law, que de seguro le rompió la nariz, a parte dejarlo en el suelo retorciéndose.
El de las ojeras estuvo por reír con suficiencia, pero el tío se levantó demasiado rápido. Le agarró del cuello y levantó el brazo.
Law se esperó el puñetazo con los ojos abiertos, pero no llegó. El tío le soltó a la vez que desmayaba de dolor. Luffy le había pegado por detrás, con todas sus fuerzas, una patada en toda su descendencia.
-¿Estas bien? -preguntó el chico.
Law miró a su alrededor, la gente se estaba juntando. Agarró a Luffy del hombro de su camisa y salieron corriendo.
Se echó agua en la cara, apagó el grifo y se secó con una toalla. El dolor le hizo mirarse en el espejo del cuarto del cuarto de baño.
A penas podía abrir el ojo izquierdo, se le estaba hinchando y no descartaba la aparición del color morado en breve.
Quedó mirándose un rato, metido en sus pensamientos, hacía mucho que no tenía un ojo morado. Suspiró. Dejó la toalla en su sitio y abrió la puerta encontrándose de frente con el chico.
-Te he traído una bolsa de hielo.- puso las manos a la altura del pecho para enseñarsela.
-Gracias.- la recogió y se la puso en el ojo, no sin hacer un quejido.
-¿Te duele mucho?
-Lo normal. Deja, voy al sofá a sentarme.
Fue al salón, con Luffy adelantándose a él para apartar cualquier pieza del camino posiblemente "peligrosa" y además mullirle un cojín del sofá.
-Es solo un ojo morado -le dijo sentándose-. No estoy inválido.
-Ya pero... ¿Quieres comer algo?
-Que manía tienes con la comida. Lo dices como si solucionara todo.
-Es que no sé qué puedo hacer.
-No hace falta que hagas nada. Esto se cura solo. -con la mano libre cogió el mando y encendió el televisor.
Luffy se sentó a su lado. Sin decir nada, como él. Ambos miraban la pelicula que estaban echando de madrugada, esta no tenía contenido obsceno, solo uno demasiado sangriento, desagradable y asqueroso, lleno de gritos histéricos y desesperados.
-Gracias.- dijo el chico.
-¿Mm? -giró su ojo bueno hacia él.
-Por venir a ayudarme. Gracias.
-No ha sido nada.
Al rato de seguir viendo la película, Law sintió un peso en el hombro, Luffy estaba dormido y había quedado apoyado sobre él. Pensó en despertarle, o al menos echarle al otro lado; en vez de eso, se quedó tal y como estaba.
Continuará...
Notas finales: Bueno, hasta aquí la cosa, por hoy. Aclaro, para aquellos que se leyeron la otra historia, que la de Zoro empezaba entre agosto/septiembre, y en este capitulo aún están en mayo, lo digo por si cierto detalle os a despistado.
Respecto a todo lo demás espero que os haya gustado. Este me ha salido más largo de lo que yo esperaba. Creí que avanzaría mucho más en el argumento. La verdad es que así mejor porque creo que tengo que recomponer algunas ideas venideras.
Nos vemos! Bye bye!
