Corrió, corrió como alma que lleva el diablo. No paró de correr en tres días, la distancia que había desde el frente hasta su casa.
La angustia que tenía en su pecho iba creciendo a cada paso que daba. Poco a poco iba asfixiándole. No entendía por qué le afectaba tanto pensar que su esposa podría estar herida. Le había fallado, él le dijo que nadie le haría daño. Tss, maldito seas Itachi- tras este pensamiento se dio cuenta que ya había llegado al castillo donde vivía su clan.
-¡SASUSE-SAMA! ¿Se encuentra bien?¿Necesita algo?- apartó a todos los miembros del clan que se le pusieron por delante.
-¿Dónde está mi mujer?- todo el mundo a su alrededor comenzó a temblar. El tono de voz y la mirada del pelinegro destilaban furia. Entre tartamudeos, pudo enterarse que su mujer se encontraba en la habitación que compartían ambos. En menos de un parpadeo se encontraba delante de la puerta de su habitación, cuyas puertas abrió sin ninguna delicadeza, haciendo dar un respingo a la gente que se encontraba dentro.
Sakura estaba postrada en la cama, tenía el ceño fruncido y permanecía muy quieta. Cualquiera pensaría que se encontraba dormida, pero él sabía a la perfección que su mujer no dormía de manera tan pulcra, tan rígida. Ella era más natural.
Se acercó a la cama, y entonces se dio cuenta que a ambos lados de la cama, sosteniendo cada una una mano de la pelinegra, se encontraban su madre y la mujer de Suigetsu.
-Sasuke-kun, has venido- dijo su madre con voz cansada. Su mirada destilaba tristeza.
Sasuke, que permanecía estático frente a su cama, pudo notar que algo le rozaba la pierna. Bajó la mirada y se encontró con la del pequeño carrocho. Su mirada le pedía que hiciera algo para que la pelirrosa mejorara.
El pelinegro apretó sus manos con furia. Está sí por tu culpa- una voz resonó en la cabeza del moreno- no pudiste proteger a tu padre y ahora tampoco has podido proteger a tu mujer. Has faltado a tu palabra Uchiha- los pensamientos de Sasuke hacían que se pusiera todavía más furioso.
-¿Desde cuándo lleva así?- dijo lo más calmado que pudo.
-La encontramos así hace casi una semana. Estaba en el bosque y no paraba de gritar- dijo en un susurro la pelirroja. Sasuke dirigió su mirada a la mujer de Suigetsu. Tenía los ojos rojos de cansancio y de llorar.-No ha despertado desde entonces.
Sasuke meditó lo que había dicho la pelirroja. Casi una semana. Sospechaba ligeramente lo que le estaba pasando a la pelirrosa. Se llevó sus manos a las sienes, y con un suspiro dijo.
-Salgan las dos de aquí- al ver la incertidumbre en la mirada de su madre y de la pelirroja volvió a repetir- déjennos a solas con mi mujer- ambas, con pesar, dejaron a la pelirrosa junto a su marido. El pequeño cachorro, que había permanecido esos seis días a los pies de la cama donde estaba su "mamá" miró a Sasuke a los ojos. Éste, resignado bajo a la altura del pequeño tigre y le dijo- has hecho bien tu trabajo, ahora déjamelo a mí- el pequeño tigre lo miró por unos segundos, se incorporó y camino con su pequeño rabito entre las piernas hasta la puerta. Una vez en ella, le dirigió a Sasuke una mirada de súplica.
-Por favor, has que se ponga bien- una voz infantil resonó en la cabeza de Sasuke, haciéndole entrar en shock. Con una sonrisa en los labios pensó que su mujer no estaba tan loca al fin y al cabo. Luego de que se pusiese mejor investigaría más sobre el pequeño tigre.
-No te preocupes, a mi lado no le pasará nada- una vez Sasuke dijo esto, el pequeño tigre salió de la habitación. -¿Por qué me das tantos dolores de cabeza mujer?- dijo el moreno mientras le cogía de la mano a la pelirrosa.
Estuvo así cerca de una hora, hasta que una voz la sacó de sus pensamientos.
-Sasuke… no … para, no le hagas daño, - la pelirrosa comenzó a murmurar entre sueños. Su cara demostraba agonía- CORRE SASUKE CORRE POR FAVOR- gritó la pelirrosa entre sueños. Las lágrimas bañaban sus mejillas.
Las sospechas de Sasuke se confirmaron: su hermano había hecho que su mujer entrara en el genjutsu conocido como Tsukuyomi. Su hermano usaba ese jutsu cuando quería sacar a algún ninja información. Esa técnica era implacable, torturaba al ninja de manera que éste, con tal de salir del genjutsu diría todo lo que fuese.
Activando su Mangekyō Sharingan, apretando más fuerte la mano de la pelirrosa, le traspasó un poco de su chakra.
-Aaaaaahhh- con un grito la pelirrosa se incorporó de la cama. Tenía los ojos muy abiertos por el pánico. Vio a su marido a su lado, sosteniéndole la mano. Al verle los ojos rojos, el poco color que tenían sus mejillas desapareció- por favor para ya - dijo entre sollozos la ojijade-, no quiero ver más. Por favor detente.
Sasuke, al ver así a su mujer sintió que tenía la necesidad de abrazarla y consolarla, cosa que hizo.
-Ya está Sakura, todo ha pasado- dijo el pelinegro en medio del abrazo. La pelirrosa enterró la cabeza todavía más en el pecho de Sasuke; las lágrimas seguían cayendo de sus ojos, empapando el haoi de Sasuke.
-No estás aquí de verdad, es todo un genjutsu- dijo desconsolada Sakura- cuando crea que es verdad atacará con más fuerza. Por favor, que alguien me ayude.
Sasuke agarró a la chica por la barbilla y levantó su cara. El beso que le dio, al contrario que todos los anteriores que se habían dado, era un beso lento, que intentaba calmar a la pelirrosa, cosa que consiguió.
Tras separarse, se miraron a los ojos. En los de Sakura ya no había miedo, ahora había consternación.
-Sasuke-kun, ¿de verdad estás aquí?- dijo en un susurro la pelirrosa.
-Hmm, ¿acaso no lo ves mujer?¿Por qué tienes que hacer siempre preguntas tan obvias?- dijo Sasuke con tono cansado. Sin embargo, esta vez su voz no destilaba molestia, esta vez su voz estaba impregnada de alivio. Alivio de que a su mujer no le hubiese pasado nada.
-Pe.. pe.. pero Karin me dijo que te habías ido al frente-dijo tartamudeando la pelirrosa, como si no se creyese que el pelinegro que estaba delante de ella fuese real.
-Sakura, me fui al frente hace casi dos semanas- dijo con voz neutra- has estado en ese genjutsu por seis días.
La pelirrosa, permaneció muda, con sus ojos bien abiertos. Seis días, llevo seis días inconsciente- pensó.
Al ver que su mujer había recobrado la consciencia y que ya no creía estar en una ilusión se dispuso a incorporarse para avisar tanto a su madre como a Karin que la chica estaba bien.
Justo cuando estaba por levantarse la mano de Sakura tiró de él.
-Por favor, no me dejes- sus ojos lo miraban con súplica- quédate conmigo por favor.
Sasuke estaba impresionado. ¿Cómo era posible que con una sola mirada su mujer pudiese provocar tantas cosas dentro de él?
-Definitivamente eres una molestia- y dicho esto se acostó al lado de la pelirrosa, que se abrazó fuertemente a él, como si tuviese miedo de que se fuese a desvanecer en el aire.
Estuvieron así unos minutos, hasta que el pelinegro notó que la respiración de su mujer se hacía más pausada y tranquila. Se había quedado dormida. Al contrario de cuando la encontró nada más llegar, la cara de la pelirrosa transmitía calma.
Sasuke se incorporó, no sin esfuerzo para no despertar a Sakura. Cuando estuvo en frente de la puerta se giró para comprobar que la pelirrosa estuviese bien.
¿Qué te pasa Sasuke, ya la estás echando de menos?- pensó él- te estas ablandando, tú, el gran Señor de la Guerra, el Señor de las Tierras del Fuego y el líder del clan Uchiha ablandándose por una chiquilla. –Cállate, yo no me dejo doblegar por nadie.- y con estos pensamientos salió de la habitación.
Nada más salir vio acercándose a él una mancha blanca a toda velocidad. El pequeño tigre se puso delante de él, esperando a que el moreno le dijera algo.
-Vigílala mientras estoy fuera bicho- dijo con el tono serio- protégela con tu vida si hace falta- el pequeño tigre asintió de manera solemne y entró en la habitación, dispuesto a velar por el sueño de su "mamá".
No había dado ni dos pasos cuando se encontró con su madre y la mujer de Suigetsu, ambas tenían una expresión de preocupación. Sasuke suspiró.
-Ha recobrado la conciencia- dijo con voz seca- ahora está durmiendo. No la despertéis.
Ambas mujeres asintieron y se dispusieron a ir a ver a la pelirrosa. Cuando estaba a punto de marcharse una voz lo retuvo.
-Sasuke-sama, disculpe mi insolencia, pero…- dijo tímida la pelirroja-… mi marido… ¿Sabe usted si mi marido Suigetsu está bien?
Sasuke se quedó mirando a Karin, su mirada estaba posada en el suelo, y sus manos entrelazadas no paraban de moverse; estaba nerviosa.
-¿Karin verdad?- ante sus palabras la pelirroja asintió- Karin, tu esposo para tu suerte o para tu desgracia está intacto, estará al llegar- la cara de la pelirroja se iluminó. Se llevó una mano a la boca, intentando calmar los sollozos.
-Gracias, gracias Sasuke-sama-dijo entre lágrimas. Sasuke permaneció sereno. Y dijo algo que ni él mismo creyó estar diciendo.
-Gracias a ti Karin, por cuidar de mi mujer- Karin abrió mucho los ojos, su señor le estaba dando las gracias…si no lo veía no lo creía, cuando fue a contestar una voz se lo impidió.
-Zanahoria deja de intentar seducir a Sasuke-sama, ¿no ves que está felizmente casado con la hermosísima flor de cerezo?-Karin abrió muchos los ojos y se quedó muda. Detrás del pelinegro, apoyado en la pared con gesto chulesco, se encontraba su marido- ¿No llevo ni dos semanas fuera y ya me estás intentando cambiar por otro?- la pelirroja no sabía qué decir, las palabras no le salían. Sus ojos empezaron a humedecerse, le costaba hasta respirar.
-Suigetsu…-su voz apenas era un susurro- ¡ERES UN GRANDÍSIMO IDIOTAAAAAAA!- en apenas un instante se había puesto a su lado. Suigetsu por su parte tenía una sonrisa jocosa, y si no fuese por su entrenamiento ninja estaba seguro que aquella patada que le dio su mujer habría volado su cabeza- ¡¿ES QUÉ NO PIENSAS EN TU FAMILIA?!, ACABAS DE LLEGAR Y NI SIQUIERA TE DIGNASTE A VENIR A VERME, A VER QUÉ TAL ESTOY, ERES UN IMBEC…-las palabras de la pelirroja fueron acalladas por el beso que le dio Suigetsu.
-De verdad remolacha, callada estás más guapa-Karin estaba sin habla, sonrojada- mira que como mi hijo salga rarito será por tus paranoias- la vena de la cabeza de Karin comenzó a hincharse. Suigetsu al notarlo, la cargó como un saco de patatas y se giró hacia Sasuke, que había permanecido ajeno a la conversación- Sasuke-sama si me disculpa tengo que arreglar un par de asuntos con mi mujer antes de darle el parte de las tropas.
-Hmmm, en dos horas en la sala de reuniones- el pelinegro contestó sin ninguna emoción en la cara.
-Muy amable por su parte Sasuke-sama- diciendo esto se dio la vuelta con una Karin en sus hombros pataleando- Aahh por cierto, me alegro que Sakura-sama esté fuera de peligro, salúdela de mi parte- Sasuke frunció el ceño. ¿De qué conocía Suigetsu a su mujer?, pero más importante aún, ¿por qué tenía tantas confianzas con ella? Cuando fue a reclamarle ya había desaparecido.
Si no fuese tan buen general hacía mucho tiempo que habría dejado de respirar- pensó el moreno.
Molesto, se giró y se encaminó hacia su despacho.
-SASUKE-SAMA- un chico de unos dieciséis años llegó corriendo hasta él. Se notaba que el muchacho estaba agitado.
-Habla- el tono de Sasuke era frío, como el que usaba con casi todo el mundo.
-Sasuke-sama, ha llegado un emisario de las Tierras del Trueno, dice que es muy urgente- Sasuke alzó su ceja. ¿Qué coño necesitaría Naruto ahora? Si es verdad que el Señor de las Tierras del Trueno era la única persona a la que consideraba su amigo, ese tipo era un completo grano en el culo. Se dispuso a irse cuando el chico llamó su atención- Sasuke-sama, hay más cosas- el moreno se giró frunciendo el ceño todavía más- Han llegado halcones mensajeros de las Tierras del Agua, de las Tierras del Viento y de las Tierras de las Nubes- ese comentario puso en tensión a Sasuke. Algo muy grave había pasado en las dos semanas que estuvo en el frente como para que las otras Naciones se pusieran en contacto con él.
-Haz pasar al emisario a mi despacho, y trae los mensajes de las otras Naciones, YA- ante esta última orden el muchacho salió corriendo.
Sasuke se llevó la mano al entrecejo, ese día no podía ir a peor. Caminó hasta su despacho y se sentó tras la enorme mesa de madera que había allí. Minutos después apareció un hombre que parecía tener su misma edad. Era un chico moreno de pelo y bastante blanco de piel. Creía recordar que su nombre era Sai, uno de los generales de su amigo Naruto.
-Sasuke-sama, gracias por recibirme con tan poca antelación- tras hacer una reverencia formal, se incorporó con una sonrisa que se notaba que era falsa.
-Dejemos las formalidades de lado- dijo Sasuke mientras cruzaba sus manos sobre la mesa- ¿Qué es lo que me tienes que decir?
Sai cambió su expresión a una cara carente de emociones. Miró para todos los lados, comprobando que no hubiese nadie espiando.
-Nadie se atreve a espiar en mi despacho, estate tranquilo-dijo impasible Sasuke.
Sai lo miró con su expresión seria.
-Nadie se atrevería a atacar a nadie de su clan y sin embargo han llegado a nuestro oídos que su mujer fue atacada recientemente- justo cuando Sai acabó de hablar notó como el filo de una espada era presionada contra su cuello. La cara de Sasuke permanecía inmutable, sin embargo, sus ojos parecían los del mismísimo diablo.
-La próxima vez que oiga un comentario parecido, Naruto se quedará sin su mejor general- las palabras de Sasuke eran tan frías que podrían congelar al propio fuego.
La cara de Sai permaneció impasible.
-De acuerdo, Sasuke-sama- la sonrisa falsa volvió a aparecer en la cara del paliducho- volviendo al tema principal. Las Tierras del Trueno recientemente han sido atacadas por Akatsuki. Esta vez su objetivo ha sido la esposa de mi señor.
Sasuke levantó la cabeza. Ahora entendía por qué Naruto se había puesto en contacto con él.
-Eso no es todo-Sasuke miró con curiosidad al mensajero- Uno de nuestros espías nos ha informado que planean algo grande; están intentado enfrentar a las naciones feudales entre ellas para que se autodestruyan, de ahí a que ataquen a las mujeres de los Señores de la Guerra- la cara de Sasuke permaneció seria. Justo en ese momento apareció el joven mensajero de antes.
-Sasuke-sama, aquí tiene las cartas- las dejó encima de la mesa y tras una reverencia se fue por la puerta.
Esperó unos segundos hasta que dejó de oír los pasos del muchacho. A continuación leyó los mensajes de las otras naciones. Lo que leyó no le gustó nada.
-Déjeme adivinar- dijo Sai- todas las cartas dicen lo mismo que le he dicho yo ¿verdad?
Todo quedó claro entonces. Él se había casado hace poco con Sakura, la sobrina de los líderes de las Tierras Libres; su mejor amigo Naruto se había casado con la prima del Señor de las Tierras del Agua; éste a su vez se había casado con la prima del Señor de las Tierras de las Nubes. El señor de las Tierras de las Nubes se había casado con la hermana del Señor de las Tierras del Aire. Por último, este se había casado con una mujer del segundo clan más importante de las Tierras del Fuego.
Todos los matrimonios fueron por conveniencia, para fortalecer las relaciones entre las naciones. Sin embargo, si alguna de las chicas sufría algún daño irreversible, sería el detonante de un enfrentamiento entre las naciones.
Con estos pensamientos, el moreno alzó la mirada molesto hacia Sai.
-¿Qué quiere hacer Naruto?- dijo sin expresión alguna.
-Naruto-sama quisiera realizar una reunión de todos los Señores de la Guerra- Sasuke alzó la ceja por milésima vez esa tarde.
-Ese usuratonkachi definitivamente no entiende nada- dijo con enfado Sasuke- si el problema es que van tras nuestras mujeres, si nos reunimos todos los Señores de la Guerra dejaríamos desprotegidas a nuestras esposas, sería dejárselas en bandeja a los Akatsuki.
-Naruto-sama previó eso- dijo Sai con su sonrisa falsa- Naruto-sama dijo de reunirnos en las Tierras del Té, y que cada uno fuese acompañado de sus mujeres.
-¿Me estás diciendo de verdad que el baka de Naruto pretende reunirnos a todos, con nuestras familias en las Tierras de nuestro antiguo maestro?- Sai asintió- Definitivamente Naruto es un idiota. Eso solo conseguiría que fuéramos un blanco fácil, todos los objetivos en un lugar solo. Irían con toda sus fuerzas.
-Naruto-sama dijo que nadie se atrevería a atacarlos a todos a la vez. Todavía no tienen la fuerza suficiente para enfrentarlos a todos a la vez. Por separado son más vulnerables, juntos serían implacables- dijo Sai.- lo más seguro sería, si acepta claro está, es que nadie de su clan se enterase de los verdaderos motivos de su viaje.
-¿Y cómo pretende ese baka que me vaya de mis tierras sin que mi clan sospeche?- el pelinegro estaba todavía reacio al plan.
-También hemos oído que no ha tenido luna de miel, ¿qué mejor excusa para irse de viaje?- preguntó con esa sonrisa que Sasuke ya empezaba a odiar.
Le molestaba admitirlo, pero no encontraba ninguna pega al plan del idiota de su amigo.
-¿Cuándo sería esa reunión?- preguntó serio el moreno.
-Dentro de tres semanas. ¿Le digo a Naruto-sama que contamos con usted?
Sasuke permaneció en silencio, meditando. Tras unos minutos de silencio, Sasuke habló.
-Dile a ese imbécil que allí estaremos. Que se ande con ojo estas tres semanas.
Sakura se encontraba en una habitación mucho más pequeña que la que compartía con el pelinegro. No recordaba cómo había llegado hasta ahí. Justo cuando se dispuso a irse la puerta se abrió, entrando un niño de unos diez años a la habitación.
El niño tenía el pelo negro, al igual que los ojos. Era muy mono, y todavía más cuando vio que sonreía.
-Hola pequeño, ¿cómo te llamas?- preguntó la pelirrosa. El niño pasó de largo, ignorando a Sakura- OYE! No seas maleducado te estoy hablando. – niño permaneció sin contestarle, sin mirarle, como si ella no estuviese allí.
Sakura se acercó al niño he intentó tocarlo, sin embargo, su sorpresa fue masiva al ver que su mano traspasó al niño.
-KYAAAAAAAAA ¿qué es lo que pasa?
Justo en ese momento entró otro chico a la habitación. El chico tendría unos 15 años. El más pequeño de los dos se sobresaltó y una sonrisa iluminó su rostro.
-Itachi-nisan! ¿Has venido para entrenar conmigo? Me lo habías prometido!- dijo el pequeño ilusionado, mientras hacía un mohín. Itachi sonrió y le pegó en la frente a su hermano con dos de sus dedos.
-Lo siento ototo, venía con esa intención, pero padre me han mandado llamar hace unos instantes, si termino pronto te enseñaré a lanzar 3 kunais a la vez, ¿qué me dices?- dijo Itachi poniéndose a la altura de su hermano con una sonrisa en los labios.
-JOPE ITACHI-NISAN! Siempre pasa igual, nunca tienes tiempo para mí- dijo el pequeño haciendo un mohín.
-Sasuke-ototo no seas así, sabes que somos la familia principal del clan, y tenemos más responsabilidades que los demás-Sasuke todavía se enfurruñó todavía más- dentro de unos años lo entenderás mejor.
Dicho esto Itachi se iba a ir, cuando fue interrumpido por el pequeño Sasuke
-Itachi-nisa, si terminas pronto, ¿sigue en pie el entrenamiento?- dijo sonrojado apartando su mirada.
Con una sonrisa en los labios Itachi miró a su pequeño hermano.
-Dalo por hecho Sasuke-chan
-NO ME DIGAS SASUKE-CHAN! YA NO SOY UN NIÑO- dijo un indignadísimo Sasuke, hinchando sus mofletes. A Sakura le pareció un gesto de lo más adorable.
Fue ahí cuando cayó en la cuenta que estaba viendo los recuerdos de Sasuke. ¿Cómo es posible?¿Acaso seguiré en un genjutsu?-pensó la pelirrosa.
Ésta notó que el suele bajo sus pies comenzó a moverse. De repente se vio inmersa en medio de una guerra. Gritó al ver cómo varios shinobis se acercaban a ella. Se intentó proteger pero recordó que las personas y los objetos la traspasaban.
Una vez serena, observó lo que tenía a su alrededor. Sus ojos se dilataron del horror. A su alrededor solo había cadáveres, cadáveres de los ninjas caídos en batalla. Justo se centró en una batalla en particular. Reconoció a Sasuke, tendría unos quince años. Apenas es un niño- pensó Sakura al verle luchar con tanto ahínco, al fin y al cabo luchaba por su vida.
Sasuke blandía su katana, arrasaba con todos lo que se acercaba. Su mirada era roja, roja como la sangre que le recubría el cuerpo. Sakura no podía ver si era suya o de sus enemigos.
Justo en ese momento, mientras estaba luchando contra un ninja mucho mayor que él, otro se acercó por su espalda. Sasuke no se había percatado de la presencia del ninja que se acercaba por su espalda, para cuando quiso darse cuenta ya era muy tarde. Estuvo a punto de ser atravesado por el otro ninja cuando un borrón negro apareció, interponiéndose entre Sasuke y el enemigo.
No era otra persona más que Itachi, quien acabó con el enemigo en un instante.
-Sasuke, no bajes la guardia. Aquí no hay segundas oportunidades- dijo el moreno mayor de manera seria.
-Itachi-nisan… yo… yo lo siento- dijo Sasuke acongojado.
-No lo sientas, simplemente reacciona- dijo Itachi, ahora furioso- no puedo estar pendiente de ti.
La cara de Sasuke se contrajo en una mueca de disgusto. Tras esta "charla" con su hermano comenzó a luchar con todo lo que tenía.
Sakura estaba sorprendida, pero la sorpresa le duró poco, pues notó otra vez como el suelo se movía.
Esta vez se encontraba en una habitación, que reconoció como el despacho de su marido; sin embargo, detrás de la mesa no se encontraba su marido, sino un hombre de unos cuarenta y tantos, moreno, con expresión seria. Ante él se encontraba Sasuke con una rodilla postrada en el suelo, y el cuerpo inclinado.
-Sasuke, me has decepcionado, no esperaba que tu hermano tuviera que salvarte en varias ocasiones. Un verdadero Uchiha no baja nunca la guardia- si la voz de Sasuke le parecía fría, la de este hombre era completamente gélida.
-Padre, no sea tan duro con él, ha sido su primera gran guerra, es normal que cometiese errores- habló Itachi desde las sombras, en la esquina de la habitación.
-Tú nunca cometiste esos errores Itachi- dijo el padre de los chicos- al contrario que tú, tu hermano no es ningún genio. No merece tener el apellido Uchiha.
-Siento mucho si le he defraudado padre- la voz de Sasuke sonó por primera vez rota, desilusionada.
Fugaku miró a Sasuke durante unos minutos.
-Sasuke, ya no tengo más que decirte, retírate- tras una reverencia Sasuke se retiró.
-Padre, se ha pasado, sabe perfectamente que la primera vez que entré en batalla yo también cometí errores- la voz de Itachi resonó en la sala.
Sakura abrió mucho los ojos. Estos no son los recuerdos de Sasuke, son los recuerdos de Itachi- pensó para sí la pelirrosa.
-Sasuke no es un genio como tú Itachi, sabes que en nuestro clan los débiles no llegan a ningún lado- sentencio Fugaku.
Otra vez notó el suelo moverse. ¿Qué me esperará ahora?- pensó a pelirrosa.
Se encontró en una sala completamente a oscuras. La pelirrosa no podía ver nada. Sin embargo, escuchaba los sollozos de una mujer. Sus ojos se fueron adaptando a la oscuridad y vio a la que reconoció como Mikoto diez años atrás. Tenía la mejilla hinchada, al igual que una parte de su labio.
-Madre, esta vez ha ido muy lejos- se oyó la voz de Itachi. La furia era más que notable.
-Itachi-kun no pasa nada, fue mi culpa- dijo la mujer intentado serenarse. Intentó sonreírle a su hijo, pero el dolor del labio le impidió hacerlo- verás que mañana estará todo solucionado.
-El mañana no borrará los pecados del ayer okasan- dijo todavía más furioso Itachi.
Mikoto, agarró las manos de su hijo mayor y lo miró a los ojos.
-Itachi-kun, Sasuke no puede enterarse de esto, sabes que es un chico muy sensible e impulsivo y seguro que haría alguna locura.
-Okasan, si vuelve a pasar otra vez no dudaré, y sabes que cumplo mis promesas.
Sakura no entendía la situación. ¿Acaso alguien había osado pegar a Mikoto? El suelo, por última vez, se movió bajo los pies de la pelirrosa.
Se encontraba en el bosque, la luna llena brillaba en su máximo apogeo. Un grito desgarró el silencio de la noche, haciendo que la pelirrosa se sobresaltase y fuese hacia donde provenía el grito.
La imagen que vio la dejó impactada. En un charco de sangre se encontraba Fugaku agonizando, con Sasuke de unos veinte años a su lado intentando parar la hemorragia del pecho de su padre, pero era inútil, ambos lo sabían.
Alzó su cabeza al oír un ruido. Allí se encontraba un Itachi, vestido con un traje que reconoció como el de los ninjas de élite, el de los Anbu.
-Tú, maldito bastardo, te di la vida y así me lo pagas- la voz de Fugaku destilaba odio. Tosió sangre- Has traicionado al clan, me has traicionado a mí, a tu propio padre.
Los ojos de Itachi mostraban indiferencia, como si en realidad estuviese viendo la cosa más aburrida de su vida.
-¿Has acabado ya viejo decrépito?-dijo con frialdad- ¿piensas de verdad que el clan me importa en lo más mínimo? Solo me importo yo, mi propio poder, este clan y sus estúpidas reglas no hacen más que estorbarme.
-¿Por qué?- se escuchó un susurro-¡¿POR QUEEEEEEEEEEEEEEÉ?! ITACHI ¡¿POR QUÉ LO HAS HECHO?! PADRE TE AMABA A TI. SIEMPRE FUISTE SU MAYOR ORGULLO- la voz desgarrada de Sasuke expresaba todo el dolor que sentía. Su hermano, su ejemplo a seguir, había herido de muerte a su padre.
-Estupido ototo, repito, ¿te crees que los lazos de sangre influyen en mí?- dijo Itachi mientras el mangekyou sharingan aparecía en sus ojos. Al instante Sasuke comenzó a gritar de dolor. Solo duró un instante, pero casi lo dejó inconsciente. Sasuke se encontraba jadeando sobre el cuerpo de su padre.- Intenta superarme Sasuke, ese será el día en el que nos volvamos a encontrar- y sin más que decir, se desvaneció.
-Sasuke- la voz de Fugaku hizo que Sasuke reaccionara. Lo miró a los ojos, sabía que no le quedaba mucho tiempo.- Sasuke, aunque no me haga gracia encárgate del clan, no confíes en nada ni en nadie. Véngame hijo, hazme sentir orgulloso- y justo en ese momento su mirada perdió el brillo de la vida. Se había ido para siempre.
-KYAAAAAAAAAAAAAAAA- una sudorosa Sakura se incorporó sobresaltada de la cama. su respiración era más que agitada.
-Sakura-chan!- gritó Mikoto. Al ver a su suegra Sakura se tranquilizó.
Ha sido un sueño- pensó la pelirrosa-¿Ha sido un sueño o de verdad fue real? En ese caso, ¿por qué me ha enseñado esto?
-Sakura-chan, ¿te encuentras bien?- la voz de preocupación de Mikoto sacó a Sakura de sus pensamientos.
-Hmmm… emmm sí, sí me encuentro bien Mikoto-san- dijo Sakura todavía un poco aturdida. Todavía muchas preguntas rondaban por la cabeza de Sakura.
-Sakura-chan, no sabes cómo nos alegramos de que estés bien-Mikoto le sujetó las manos a su nuera- nos tenías muy preocupados, ¡hasta Sasuke-chan vino corriendo para saber cómo estabas!
-Mikoto-sama- dijo Sakura mirando hacia abajo. Su tono de voz era tenue, al fin y al cabo, lo que iba a preguntar sabía que era un tema tabú en el clan Uchiha- ¿Por qué Sasuke-kun odia tanto a su hermano Itachi?
Mikoto abrió mucho los ojos. No se esperaba la pregunta de su nuera. La expresión de su cara cambió a una de tristeza.
-Sakura-chan, no soy yo quien tiene que responder a esa pregunta- dijo con voz pausa- Si Itachi-kun te dijo algo cuando se encontró contigo debes decírselo a Sasuke-kun- esto último lo dijo con preocupación.
Sakura, bajó todavía más su mirada. ¿Cómo iba a preguntarle eso a Sasuke? Ya encontraría el momento para preguntárselo, de momento podría aguantar un poco más con la curiosidad.
Con una sonrisa en los labios, Sakura miró a su suegra.
-Muchas gracias por estar cuidando de mí Mikoto-san.
-No hay de que cariño- dijo Mikoto devolviéndole la sonrisa-No he sido la única que ha cuidado de ti, Karin-chan y Rakki-chan han estado todo momento a tu lado.- dicho esto se escuchó un pequeño gruñido al lado de Mikoto. Allí se encontraba Rakki, que al darse cuenta que Sakura estaba despierta se lanzó a sus brazos.
-Jajaja, yo también me alegro de verte Rakki- dijo la pelirrosa acariciando al pequeño tigre- Mikoto-san, ¿Sabe dónde está Sasuke-kun?
-Estará en su despacho, tenía algunas cosas que hacer- dijo la morena-, pero no te preocupes, él mismo dijo que desde que terminase vendría a por ti- dijo con una sonrisa, haciendo que la pelirrosa se sonrojase.
Justo en ese momento apareció Karin por la puerta. Al ver que su amiga estaba consciente dio un grito de alegría.
-¡Pelochicle!- se lanzó a los brazos de la pelirrosa- ¡Eres de lo que no hay!, nos has preocupado mucho a todos- dijo con lágrimas en los ojos.
-Jajaja vaya fosforito, las hormonas del embarazo te están afectando mucho ¿Eh?- dijo con gracia la pelirrosa, a lo que Karin se sonrojó.
-Me gustaría verte a ti en mi situación- dijo por lo bajo Karin, provocando la risa de Mikoto.
-Te veo muy feliz fosforito, ¿acaso es que Suigetsu ya llegó?- la pregunta de la pelirrosa hizo que la pelirroja se sonrojase todavía más.
-Como si tú no te alegrases que Sasuke-sama haya vuelto- ahora fue el turno de la ojijade de sonrojarse.
-Jajaja, niñas no empecéis a discutir, además se nota que ambas están más que contentas de que sus respectivos maridos hayan llegado sanos y salvos- dijo Mikoto entre risas. Tanto la pelirrosa como la pelirroja pararon de "discutir" ante las palabras de la morena.
En ese momento, la barriga de Sakura empezó a sonar. Todas empezaron a reír.
-Debes tener hambre Sakura-chan, iré a pedir que te traigan algo- dijo Mikoto.
-No se preocupe Mikoto-san, ya voy yo directamente, además hace tiempo que no vo a las chicas de la cocina- dijo Sakura intentando incorporarse.
-Sakura, si mi hijo te viese fuera de la cama seguro que se enfadará muchísimo, por hoy sería mejor que te quedaras aquí- las palabras de Mikoto hicieron que Sakura entrara en razón.
-De acuerdo, por esta vez estará bien- y resignada, la pelirrosa volvió a meterse en la cama.
Sasuke caminaba hacia la habitación que compartía con la pelirrosa. Desde que despidió al mensajero de las Tierras del Trueno y envió una carta de respuesta a las demás naciones, sus pensamientos solo eran ocupados por la pelirrosa. Sentía la necesidad de ver con sus propios ojos que su mujer estuviese bien.
Cuando entró en la habitación la pelirrosa estaba en la cama dormida. Al ver que alguien entraba Rakki se puso en posición de ataque. Cuando vio que era Sasuke se relajó, se bajó de la cama y pasó a su lado, dispuesto a hacer guardia en la puerta.
-Gracias por ayudar a mi "mamá"- la voz infantil volvió a resonar en la cabeza de Sasuke.
Una sonrisa torcida apareció en la boca de Sasuke.
-Al final tú y yo nos empezamos a entender ¿eeeh?- dijo Sasuke mirando al cachorro, que por su parte levantó la mirada y con paso orgulloso se dispuso a salir para hacer su "guardia".
Sasuke observó entonces a su mujer, estaba dormida con esa postura que le empezaba a hacer gracia. Justo en ese momento un mohín apareció en su cara. Comenzó a hacer algunos sonidos un tanto extraños como si le doliese algo. Sus manos fueron a su barriga y se puso en modo fetal.
-Aaaains duele- pudo oír a su mujer. Al instante Sasuke estaba a su lado, sujetándola.
-Sakura, ¿estás bien? Reacciona- dijo el pelinegro con voz preocupada.
-Sasuke, déjame en paz- dijo la pelirrosa mientras le daba la espalda a su marido.
-Sakura levántate, vamos a que te vea el médico- estaba de los nervios, pensaba que había sacado a su mujer del jutsu de su hermano.
-¡Sasuke te he dicho que me dejes en paz! No es nada- dijo con cansancio y molestia la pelirrosa.
En ese momento sintió como Sasuke le quitaba la sábana de encima.
-Sakura te he dicho que vamos al médic…- las palabras del pelinegro se vieron interrumpidas al ver lo que vio. Sangre, sangre que se escurría entre los muslos de su mujer- SAKURA ¿QUÉ MÁS TE HIZO EL MALNACIDO DE ITACHI? ¡ESTAS SANGRANDO!- ver el sonrojo de su mujer lo dejó desconcertado.
-¡SHANAROOOOOO!-dijo mientras le daba un puñetazo a Sasuke que lo hizo retroceder. A continuación Sakura volvió a cubrirse con la sábana- ¡SASUKE ERES UN IDIOTA!, ¿NO VES QUE ESTOY EN "ESOS" DÍAS?- al ver la cara de desconcierto de su marido volvió a poner un mohín de molestia- me acaba de bajar el periodo imbécil. Eso que solo tienen las mujeres y que nos viene una vez al mes.
Ante esas palabras Sakura vio algo que no había visto hasta ahora, la cara de Sasuke sonrojada.
-¿Acaso el Señor de las Tierras del Fuego le da vergüenza hablar de cosas de mujeres?- dijo con sorna la pelirrosa.
Sasuke maldijo por lo bajo y si dispuso a ir a la puerta.
-En treinta minutos te quiero ver preparada en el jardín principal- y sin más se fue.
Sakura caminaba hacia el jardín principal.
-¿Qué querrá Sasuke?¿Y por qué en el jardín principal?- se preguntó en voz alta Sakura. Cayó en la cuenta que no se había cruzado con nadie desde que salió desde su habitación.
Al torcer el largo pasillo, pudo ver a su marido. Estaba apoyado contra el árbol donde días atrás había estado con Karin hablando de sus cosas.
Sasuke levantó la cabeza al sentir la presencia de su mujer. Con un gesto de su cabeza le indicó que se sentara a su lado.
-¿De qué va todo esto Sasuke?-preguntó Sakura. Su marido tenía una cara todavía más seria de lo normal. Algo estará rondándole por la cabeza- pensó la pelirrosa.
Sasuke suspiró y se llevó una mano al entrecejo, intentando ver cómo decirle a la pelirrosa lo que tenía que decirle. Escuchó un gruñido a sus pies; en ellos se encontraba el pequeño tigre con cara una cara que insinuaba que quería saber la respuesta a la pregunta que había hecho Sakura.
-Bicho has guardia en el pasillo principal, si ves a alguien ven corriendo. Luego te enterarás de lo que hable con mi mujer- el pequeño tigre puso cara de molestia, sin embargo se alejó a realizar la "importante misión" que Sasuke le había impuesto.
Sakura estaba anonadada.
-¿Desde cuándo os lleváis tan bien Rakki y tú?- preguntó escéptica la pelirrosa.
-Desde que el bicho demostró su lealtad hacia tu persona y desde que se dio cuenta de quién es el que manda aquí- contestó tajante el pelinegro. Suspiró cansadamente- siéntate aquí mujer no tenemos mucho tiempo hasta que todos vuelvan al castillo.
Sakura alzó la ceja. Viendo la cara de seriedad que tenía su marido decidió hacerle caso. Al ver a la pelirrosa a su lado Sasuke empezó a hablar.
-El ataque hacia ti no fue una casualidad, fue bastante premeditado- Sakura se sorprendió- He recibido mensajes de los otros Señores de la Guerra, diciendo que todas sus mujeres han sido víctimas de diversos intentos de atentados hacia ellas. Todas están bien, pero todos los atacantes portaban el uniforme de Akatsuki.
Sakura estaba seria, incluso asustada.
-¿Estás diciendo que somos el objetivo de los Akatsuki? ¿Acaso esa organización no quería unificar todas las naciones bajo un mismo mando militar?- preguntó interesada la pelirrosa.
-Vosotras no soy el objetivo directo de Akatsuki. Todas las mujeres de los Señores de la Guerra son familia de los clanes más importantes de las Naciones Feudales; en tu caso eres familia de los líderes de las Tierras Libres. Si alguna pereciera por no haber sido protegidas debidamente se desencadenaría una guerra entre Naciones, cosa que beneficiaría a los Akatsuki, que atacaría cuando más cansado estén los ejércitos.- dijo Sasuke sin parpadear. Sakura no salía de su asombro, no sabía lo importante que era su figura como mujer del líder del clan y la sobrina de sus tíos. – El Señor de las Tierras del Trueno ha convocado una reunión de todos los Señores de la Guerra en las Tierras del Té dentro de tres semanas.
-Pero, si os vais todos, ¿no seremos nosotras más vulnerables?- preguntó Sakura sin entender muy bien por qué su marido le contaba eso.
- Vosotras iríais con nosotros- dijo Sasuke mirándole a los ojos. Pensar que atacasen a su mujer le puso bastante molesto. Si la atacan a ella es como si me atacasen a mí, por eso me molesta- pensó el pelinegro.
-¿No sería muy descarado que todos los Señores de la Guerra se reúnan en el mismo sitio? ¿No alertará eso a Akatsuki?- preguntó Sakura un tanto desconcertada.
-Nadie menos los más fieles y cercanos lo sabrán que nos vamos a reunir- Dijo Sasuke mirando todavía más fijamente a la pelirrosa- tú y yo nos iremos con la excusa de tener nuestra luna de miel, los demás señores usarán excusas parecidas- dijo Sasuke con indiferencia.- diremos que iremos a ver a tus tíos y a pasar tres semanas con ellos.
-¿Tres semanas?, ¿pero eso no es mucho tiempo?- preguntó Sakura.
-El viaje a las Tierras del Té es de dos semanas, saldremos mañana para llegar una semana antes, para no levantar sospechas- dijo Sasuke.
-Partiremos mañana pues, ¿quién irá con nosotros?-preguntó Sakura.
-Suigetsu, su mujer irá también con nosotros. Todos creerán que irá en calidad de tu dama de compañía en tus vacaciones- la verdadera razón por la que Karin iría con ellos es que Suigetsu, aunque no se lo dijese, no estaba dispuesto de separarse de su mujer ahora que estaba embaraza.
-Bueno, si no tienes nada más que decirme me voy a preparar las cosas para el viaje- Sakura se incorporó y cuando se iba a ir, una mano agarró la suya, tirando de ella hacia el pelinegro.
Sakura se encontraba apoyada en el pecho de su marido, alzó la cabeza y ambos rostros quedaron a escasos centímetros.
-Sakura, no le digas a nadie lo que hemos hablado aquí, ni siquiera a mi madre o a Karin, ya se enterarán- su voz era un casi un susurro.
Sakura no podía dejar de mirarle a los ojos. Ya no eran tan fríos como recordaba, en ellos pudo ver preocupación. ¿Estará preocupado por mí? Que va, el mismo lo dijo, solo se preocupa y confía en sí mismo.-pensó la pelirrosa.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por los labios del pelinegro. El beso, que empezó siendo lento comenzó a subir de tono. Justo como la besó, el pelinegro dejó de hacerlo.
-Vete ya a preparar tus cosas. Mañana a primera hora partiremos
Sakura, un tanto aturdida, se fue a su habitación.
Sasuke seguía en el patio central.
¿Qué cojones le pasaba?¿Por qué tenía tantas ganas de besar los labios de la pelirrosa?
Tss tengo más que suficiente con todo lo que se viene encima como para estar ahora pensando en esa molestia.
Con un gruñido de molestia, Sasuke se levantó y se fue a su despacho para reunirse con su general Suigetsu.
Definitivamente ese viaje no sería para nada una luna de miel. ¿O puede que sí?
Antes que nada, SIENTO MUCHISIMO NO HABER PODIDO ACTUALIZAR ANTES!, es que he estado de mudanza y en mi nueva casa no había internet!
Intentaré actualizar desde que pueda, espero que sea antes del lunes que viene, pero no puedo prometer nada. Lo que sí quiero dejar claro es que a partir de la semana que viene volveré a actualiza veces por semana.
Muchas gracias por los reviews y por la gente que sigue el fic. Espero que os guste como está yendo la trama. Comentad para ver que os gusta :P
Saludos, Lakunoichiftv
