Charlotte debía admitir que se sentía casi en un sueño. Desde que la semana había empezado las cosas solo le iban cada vez mejor, algo que incluso le costaba asumir. ¿De verdad estaba pasando todo aquello, en serio Nathaniel le había pedido salir? Cuando se lo contó a sus amigas aún estaba temblando por la emoción.
Si bien no estaban en la misma clase, solían aprovechar los pequeños descansos que había entre materia y materia para intercambiar algunas palabras; además de que ya que vivían cerca, habían acordado ir y venir juntos del instituto. Por ese mismo motivo se encontraba Charlotte apoyada contra el muro que delimitaba el patio del instituto con la calle, esperando a que el delegado hiciera su aparición. Mientras aguardaba no podía evitar fijarse en el río de alumnos que iba desfilando ante ella, cada uno pendiente de sus asuntos. Una chica de cabello castaño la miró una fracción de segundo cuando pasó por su lado acompañada de otra chica de pelo plateado y un chico de pelo azul, pero no intercambió palabra alguna con ella.
Sacó su móvil del bolsillo y comenzó a jugar distraídamente con las aplicaciones del mismo, hasta que escuchó como Nathaniel la llamaba, momento en el que lo guardó y se acercó hacia el chico con una sonrisa radiante en el rostro. Sin embargo le bastó una mirada a la expresión que él traía para saber que algo no andaba del todo bien. Nathaniel parecía ofuscado, como si alguien lo hubiera molestado; se lo notaba en la pequeña arruga que le salía entre las cejas cuando fruncía el ceño.
─¿Va todo bien? ─preguntó algo desconcertada. Sabía que había un chico en su clase con el que no solía tener una relación cordial, y quizás hubieran vuelto a discutir. Todo el instituto sabía que entre el delegado y aquel chico huraño de cabello pelirrojo había una rivalidad y un odio que venía de largo.
─Pues no, la verdad ─su tono de voz confirmó sus sospechas; sonaba tenso ─Llevo todo el día aguantando malas miradas.
─¿De quién? ─Charlotte era consciente de que no debía entrometerse, pero era curiosa por naturaleza. No pensaba tomar partido en el asunto, pero era una persona que odiaba ver a los demás mal por cualquier situación, por lo que ella siempre trataba de hablar con ellos, intentar animarlos de alguna manera ─¿De ese chico con el que siempre andas a la gresca?
─No, o al menos no en su mayor parte. Esta vez ha sido Lynn ─la chica lo miró completamente perdida; aquel nombre no le decía mucho ─Una chica de mi clase, la has tenido que ver alguna vez conmigo. Es castaña y tiene los ojos verdes.
Charlotte hizo memoria, hasta que el recuerdo de hacía unos minutos, cuando aquella chica la miró mientras salía del instituto volvió a su mente.
─¡Ah sí, esa que suele ir acompañada del chico de los ojos raros! ─exclamó. Si bien antes no había sido así, las veces que la había visto casi siempre iba con aquel chico que se vestía de un modo tan llamativo ─¿Y por qué se ha comportado así? ¿Os habéis peleado?
Nathaniel negó con la cabeza mientras ambos empezaban a caminar hacia la calle. Quizás se sintiera mejor después de tomar algo, pensó Charlotte, por lo que decidió que le sugeriría parar en alguna cafetería de camino a casa.
─Que yo sepa no; fue esta mañana cuando tuvimos una discusión precisamente por ese tema. No sé lo que le habrá pasado, es como si de un día para otro hubiera decidido cambiar por completo de actitud.
─Quizás tenga algún problema familiar o similar y por eso reacciona de ese modo ─sugirió ella con tono animoso ─Hay personas a las que les pasa.
─Creo que si le ocurriera algo de ese tipo me lo habría dicho ─murmuró él algo pensativo ─Ella era la primera en afirmar que cuando había problemas de tal calibre era mejor contar con apoyo,
Charlotte permanecía en silencio mientras escuchaba a su novio. Parecía que aquella discusión con esa chica le dolía; algo normal si se tenía en cuenta, como él bien había dicho, que ella era su amiga.
─Quizás hayas hecho algo que la haya molestado ─hizo una nueva sugerencia que fue recibida del mismo modo que la anterior.
─No he hecho nada, al menos que yo sepa. Un día estaba de lo más cordial y al siguiente ni me saluda por la mañana.
La joven hizo una mueca mientras que comenzaba a rumiar todo lo que Nathaniel le había dicho. No le gustaba verle así, y además tampoco quería que estuviera de malas con alguien. ¿Y si intentaba ella hablar con esa tal Lynn y le proponía que arreglaran las cosas? Seguro que a él le gustaría enterarse de que ella le había ayudado.
Pues bien, estaba decidido: iba a tomar cartas en el asunto para que Nathaniel nunca volviera a salir con esa cara del instuto… o bueno, mejor dicho, que no volviera a discutir con aquella chica, pues era consciente de que el pelirrojo ese que tan mal le caía no se iba a quedar quieto, como quien dice.
Ahora solo necesitaba encontrarse con Lynn sin nadie a su alrededor.
─Si piensas que dándome largas vas a evitar responderme te equivocas.
Lynn se reclinó contra el respaldo de su silla fingiendo un enorme interés por su tarta de queso mientras que Alexy la fulminaba con la mirada y Rosalya miraba a cada uno por turnos. Habían ido al centro comercial justo después de las clases, un plan que el chico había urdido y que Rosalya había apoyado, y al cual habían arrastrado a una Lynn no muy contenta.
El motivo por el que se encontraban allí era porque Alexy había llegado al aula justo en el momento en el que Nathaniel y Lynn se encontraban discutiendo el uno con el otro, lo cual, sumado al comportamiento actual de la chica, era algo de lo más inusual. Alexy había sido en cierto modo el confidente de Lynn en lo referido al delegado, y verla tan furiosa resultaba, cuanto menos, sospechoso. Intentó hablar con ella en un principio, pero la chica se había limitado a unas cuantas respuestas evasivas, y justo cuando intentaba presionar un poco más Lysandro tomó partido por ella y le pidió que no la molestara. Así pues buscó respuestas en Rosalya, la cual se limitó a musitar algo sobre que Nathaniel había empezado a salir con una chica. No le costó sumar dos y dos y suponer cuál podría ser el detonante de aquella actitud, pero prefería que fuera su amiga quien se lo contara directamente. Por eso había planeado aquella salida de tiendas y había traído consigo a Lynn; Rosalya se había unido al escuchar el plan.
─Vamos Lynn ─Alexy cambió el tono por uno más relajado ─Sé que te pasa algo, te lo noto. ¿No me lo vas a contar? Creía que éramos amigos… ─añadió haciendo un puchero, intentando quitarle hierro al asunto.
Lynn suspiró, mirando a Rosalya como pidiendo ayuda. Sin embargo, lo único que obtuvo fue un silencio obstinado por su parte. Alexy era su amigo y quizás sería bueno para ella desahogarse con alguien distinto a lo habitual.
La castaña esbozó una mueca de resignación y clavó con algo de desgana su tenedor en el trozo de tarta que tenía delante.
─Nathaniel tiene novia ─fue la lacónica respuesta.
─Mucho estaba tardando ─si bien Alexy ya estaba al tanto de todo, decidió que era mejor fingir que no sabía nada.
─¿Qué quieres decir con eso? ─Lynn lo miró con cierto resentimiento. No esperaba esa reacción por parte del chico.
─Significa exactamente eso, que parece haberse tomado más tiempo del necesario ─sentenció él ─¿Es esa chica del curso inferior con el pelo negro y rizado?
─Sí, esa misma ─masculló Lynn.
─Creo que se llamaba Charlotte ─Rosalya metió baza ─Es bastante maja ─añadió, ganándose de paso una gélida mirada de Lynn. No le gustaba cómo reaccionaba su amiga ante la mención de Charlotte, por eso intentaba presentarla como alguien amable y similar. Sabía que Lynn tenía problemas pero no era plan de que la tomara con aquella chica, la cual tampoco tenía culpa de todo. Si ella no se hubiera obcecado tanto con Nathaniel también se habría dado cuenta del interés del delegado por ella y habría abandonado la causa, pero por cabezota ahora debía pagar las consecuencias.
─Pues me reafirmo entonces ─Alexy bebió un sorbo de su batido antes de proseguir ─Los signos de que se gustaban se veían desde la Luna: se encontraban por los pasillos y pareciera que acabaran de ver el mayor tesoro de la humanidad; ella iba a buscarle toda sonrojada y él no se quedaba atrás…
Lynn bufó, sintiéndose tonta de remate. No solo tenía que soportar el desplante, también el hecho de ser la única que no se había percatado de lo que estaba sucediendo. Admitía que un motivo de ese "despiste" era su peculiar uso de sus fármacos; asumía su irresponsabilidad con los mismos y ahora pagaba las consecuencias de sus actos. Agradecía haber vuelto a la posología indicada por su psiquiatra; al menos su ansiedad estaba bajo control. Sin embargo, su comportamiento previo ya no tenía arreglo, aunque por suerte ninguno de sus amigos le echaba mucho en cara el mismo.
─Venga Lynn, hay más peces en el mar ─el chico usó un tono desenfadado ─Vale que te haya fastidiado como ha terminado todo con el efebo rubio ─en ese punto Rosalya se apresuró a convertir su ataque de risa por aquella expresión en una áspera tos ─pero no puedes dejarte vencer por eso. Has perdido a Nathaniel, es duro, te duele, ¿pero vas a dejar que te arruine la vida? ¡Le pateaste el culo a Debrah, ¿cómo no vas a poder con esto?!
La castaña sonrió levemente. Alexy podía ser algo peculiar a veces, pero siempre era capaz de hacerla sonreír. Animado por su reacción, el chico volvió a la carga.
─¿No se dice que un clavo saca a otro clavo? ¡Pues aplícatelo! ─bromeó ─Puedes tener a otro chico, el que quieras. ¿Qué te parece Castiel? Ah no, es demasiado borde y además le falta… ya sabes, "potencial posterior" ─su comentario fue seguido por una sonora carcajada de Rosalya. Lynn, por su parte, no pudo refrenar una pequeña risita ─Bueno, seguro que hay más candidatos, exceptuando a Kentin, claro ─Lynn volvió a reírse en ese punto. Sabía que Alexy se sentía atraído por aquel chico y admitía que a veces era divertido ver como el peliazul le tomaba el pelo, sobre todo por las reacciones de Kentin.
─Por ejemplo, Lysandro ─dejó caer Rosalya con cierto aire inocente.
─Oh sí, el perfecto caballero ─Alexy mantenía su tono de broma ─El único problema es que algún día capaz es de perder su propia cabeza; suerte que la tiene pegada al cuello.
─Pero es algo más que un olvidadizo redomado, ¿verdad? ─Rosalya volvía al ataque, observando de reojo a Lynn. Confiaba en que si la picaba un poco podría ver si quizás su plan estaba dando sus frutos.
─Lo cierto es que ha sido muy gentil conmigo ─murmuró la aludida ─Estos días me ha ayudado mucho y siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado.
Una pequeña sonrisa de triunfo, tan pequeña que era casi imperceptible, curvó los labios de Rosalya. No podía estar segura al cien por cien de que sus sospechas fueran ciertas, pero creía haber visto algo en su amiga cuando habló, algo similar a la vergüenza. Normalmente Lynn solía tener un contacto visual firme cuando hablaba, pero con aquellas palabras había bajado un poco los párpados, cosa que Rosa sabía que hacía cuando se sentía confusa. ¿Acaso Lynn estaba empezando a desarrollar sentimientos por Lysandro? Puede que aún tardaran en brotar, sobre todo teniendo en cuenta que hasta hacía poco ella bebía los vientos por Nathaniel, pero había visto casos peores. Tal vez el hecho de que su cuñado la hubiera consolado y animado había hecho que ella comenzara a verle con otros ojos. Pero ¿cómo poder saberlo con seguridad?
Rosalya se encerró en si misma, pensando, maquinando. Había hecho un buen avance sustrayendo las llaves de Lynn el lunes, pero tal vez sería bueno darles un empujoncito más, o quizás verles en un entorno más distendido que el del instituto. Obviamente no iba a meterse entre ambos como si tal cosa, seguro que resultaba sospechoso y lo último que ella quería era levantar sospechas.
Observó como Alexy le tiraba una bolita de papel a Lynn, seguramente siguiendo con sus bromas. Estaba claro que a Lynn le vendría bien divertirse un poco, salir de la rutina en la que estaba metida y relacionarse con más gente…
Sonrió más abiertamente que antes. Acababa de descubrir el modo perfecto de tantear el terreno.
Y poco a poco todo se va tensando... esperemos que no llegue la sangre al río (?)
Muchas gracias de nuevo a las personas que me han dejado un review, cada uno de ellos me ha sacado una sonrisa y teniendo en cuenta el nivel de estrés que tengo últimamente (dadle las gracias a las prácticas universitarias) me han venido de perlas.
Así pues os animo a darle al botoncito; si yo consigo sacar tiempo entre las clases, las prácticas y los trabajos para escribir, vosotros podéis dedicar un par de minutos en dejarme un review bien bonito.
