…Creo que acabo de tener un deja vu… No se preocupen, que no significa que actualice el longfic por mediados de cada enero, sólo fue una coincidencia.
¡Maldita sea, Shouko! ¡Los lectores no se merecen esto! Sé mejor que nadie que disculparse no servirá en nada, sólo me queda subir el siguiente capítulo de la historia como corresponde.
Ni "Inazuma Eleven" ni sus personajes son de mi propiedad.
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— ¡Maldita sea, Ichinose! ¡Rika está en el hospital!—Se escuchó como eco en la cabeza del castaño. Incluso ignoró a Domon que estaba recibiendo una llamada de Fubuki avisándole que Hiroto también se había puesto muy mal. Sólo dejó que sus piernas imitaran las del más alto y lo guiara a la salida del aeropuerto olvidando que sus maletas actualmente estaban en el avión y pararían en América sin que alguien las reclamase…
Después de correr hacia la calle con el riesgo de ser arrollados por cualquiera de los taxis o autos en general que iban y venían de la entrada del aeropuerto lograron convencer a una pareja de recién llegados que dejaran subir a los jugadores al taxi que acababa de llegar por ellos. Mientras que Domon no contaba las veces en las que les decía "gracias" a aquella pareja, Ichinose se limitaba a tronar nervioso los huesos de sus manos pensando en qué demonios le tuvo que haber pasado a Rika (o en su defecto, qué tuvo que haber hecho ella) para terminar en el hospital a unas horas de que el castaño dejó la vivienda.
"— ¿Habrá tenido un accidente? Tal vez en la cocina ¿o en la calle?—"Como una mala jugada, era inevitable que gráficos así llegaran a su cabeza con lujo de detalle. Y él no pudo estar para hacer algo. "— O a lo mejor… ¿quiso suicidarse?—" Bueno, cabe recordar que consciente o inconscientemente el Mago del Fútbol traía el ego muy arriba del promedio. Qué estúpido ¿no?
— Ni intentes pensar que fue por ti. —Bufó Domon sabiendo lo que cruzaba por la mente de su compañero en ese instante. No con simpatía. Ni tampoco para consolarlo. Que al fin y al cabo en esos momentos lo único que compartían era la angustia. Cada quién miraba hacia el otro lado, por su ventana cercana, como si fueran dos extraños que compartían el vehículo. Al mirar por el cristal, el menor pudo darse cuenta de su densa respiración, debido a percatarse del cristal empañado por lo mismo y la humedad en parte de su mano libre en donde se reposaba. Domon intentó articular el nombre de su acompañante, pero la falta de la misma confianza que sentía apenas hace una semana por él se lo impidió. Carraspeó su garganta sin despegar su mirada de los autos a los que rápidamente rebasaba el conductor. —Si te interesa saber, a Hiroto también estaban por llevarlo al hospital cuando Fubuki llamó. — Ichinose abrió sus orbes, y confundido miró a Domon sin esperanzas de que su "amigo" lo imitara.
— ¿Te dijo qué les sucedió? — Expresó sin intentar ocultar su compasión por dos personas valiosas para él. —Quiero decir ¿por qué a ellos? — El moreno quería darle respuestas pero ni él las tenía. O incluso peor, la respuesta que le dio Fubuki por teléfono mientras escuchaba a Midorikawa a los lejos llorando lo dejó aún más confundido.
— Sólo sé que no fue un accidente. — Esas habían sido las mismas palabras que el peliblanco le había dicho por teléfono antes de colgar. El vehículo quedó en silencio excepto por el retumbante ruido del motor. Desde el comienzo le habían dado la instrucción al conductor de manejar lo más rápido posible.
No tardaron ni quince minutos en llegar al Hospital de la Ciudad de Inazuma. Ichinose se encargó de pagar el taxi, que al fin y al cabo llevaba ese dinero para pagar el que se supone lo llevaría a casa cuando pisara Estados Unidos. Eran pasadas las nueve de la noche así que corrieron hacia la recepción evitando a las personas que salían del recinto debido a que la hora de visita había llevado a su fin. El peliazul se acercó a la enfermera en el mostrador.
— Los pacientes Urabe Rika y Kiyama Hiroto. — Preguntó abruptamente sin ánimos de perder tiempo formulando una pregunta decente.
—En terapia intensiva, quinto piso. Pero si no son famil…— Olímpicamente ignoraron a la enfermera retomando la carrera hacia los elevadores al obtener la información que requerían. Además de no darle oportunidad de que recodara sus rostros por si se atrevía a llamar a seguridad para que los sacaran.
— ¿Terapia intensiva? — Susurró el castaño mientras las puertas del elevador se cerraban, siendo lo primero que decía desde su nada amena conversación en el taxi. Domon tampoco se había percatado de hacia dónde se dirigían. Sólo recordaba "quinto piso". En ese instante comprendieron que la situación era más grave de lo que parecía.
En cuanto nuevamente las puertas del elevador se abrieron salieron apurados percatándose al momento de la presencia de sus compañeros de Raimon y algunos chicos que anteriormente jugaban para el instituto Alien. Sólo unos pocos miraban con recelo a Kazuya por lo que había pasado la noche anterior. Los demás tenían la salud de sus compañeros como prioridad ocupando su corazón y mentes.
— La entrenadora Hitomiko y la Madre de Rika ya vienen para acá. — Notificó Kazemaru a los recién llegados. No podían dejar que ninguno de los presentes fuera excluido de toda información generada esa extenuante noche. Ichinose no se limitó en recorrer su vista por todos los presentes, sintiendo un hueco principalmente al ver a Midorikawa siendo abrazado por Aki, ambos con ojos cerrados tratando de rezar improvisadamente intentando que el peliverde se calmara aún sin tener mucho resultado. Por otro lado, Touko se mantenía con las manos apoyadas en su silla y con la mirada baja y sollozando de vez en cuando con Haruna y Toramaru en ambos lados dejándola con sus pensamientos. Pero al toparse con la penetrante mirada de Nagumo asintió en un intento por darle a entender que venía en son de paz. El pelirrojo desvió su mirada abrumado sintiendo al momento un suave apretón en su mano de parte de Suzuno, implorándole por lo bajo que dejara el asunto por ahora.
— Iré a acompañar a los pequeños a la Caravana Relámpago. — Irrumpió Fubuki al ingresar a la sala de espera a tomar su chaqueta. —El señor Furukabu los llevará a casa. Ya hablé con él. — Shido, Shorinji, Kurimatsu, Kabeyama, Kogure y Toramaru no tenían más opción que aceptar. No querían causar molestias a sus superiores, entendiendo que la prioridad eran Hiroto y Rika. Hicieron una reverencia y se encaminaron hacia el elevador siendo acompañados por Fubuki. En cuanto los menores desaparecieron de la vista y Endo invitó a Ichinose a sentarse a su lado para evitar otra pelea, Domon se aseguró de no ser visto y tomó el elevador próximo llegando a la planta baja al mismo tiempo que los demás.
— Fubuki. — El aludido se giró esperando al más alto. Fubuki le sonrió comprendiendo que lo más seguro es que quisiera hablar con él. Ambos comenzaron a caminar a la par detrás de los menores quienes no tardaron en ubicar la Caravana Relámpago.
—Avísenos cualquier cosa por favor. — Pidió educadamente Kurimatsu a los mayores. —Contamos con ustedes.
—Les llamaremos en cuanto tengamos novedades. Cuídense, chicos. — Despidió tranquilamente Fubuki intentando transmitirles ese estado a sus compañeros. Aunque sincerándose consigo ni él se creía esa calma que trataba de exponer. —Vamos. — Le indicó seriamente el peliplata a Domon mientras metía sus manos a las bolsas de su abrigo. El moreno lo imitó y lo siguió hasta los bancos de la cafetería percatándose de que la enfermera era diferente a la que los atendió cuando él y Kazuya llegaron. Si eso no era pizca de suerte nada lo era.
Tomaron asiento sin pedir nada. Mirando a gente pasar llevando en su mayoría café y a pacientes del hospital con algún familiar probablemente dando una vuelta al lugar para estirar las piernas o simplemente despejarse.
—Respecto a lo poco que hablamos por teléfono… — Comenzó el mayor sobando la comisura de su barbilla con su mano derecha. — ¿Qué querías decir con que lo que les pasó no fue un accidente? ¿Ustedes vieron lo que pasó— El chico negó con su cabeza soltando cansino un suspiro.
—Es por varias razones. — Recargó su cabeza en la pared de la habitación. —Pero lo que es más evidente que indica que no fue algo inesperado es que después de que Hiroto se desmayara vimos tenía una mochila con ropa, dinero, una lista de con teléfonos anotados y varios medicamentos en su closet. — Dijo recordando la escena con viva imagen, debido a que fueron él y Goenji quienes habían encontrado la mochila. — ¿Cómo es que una persona puede tener eso preparado si no es…porque sabe que algo pasaría en cualquier momento? —. Señaló Fubuki haciendo que a su compañero se le pusieran los pelos de punta.
— ¿Hiroto sabía que algo iba a pasar? — Repitió aún perplejo. Y tenía sentido. Hiroto era una de las personas más precavidas que había en el planeta.
— Y no es todo. — Agregó Fubuki implementándole el temor a Domon de que lo que le dijera sería algo peor. —Entre los teléfonos de la lista que encontramos en su mochila estaba el de la Madre de Rika, tanto el de casa como de su celular. Es por eso que pudimos contactarla rápidamente, que bueno, fue una suerte. — El mayor no tenía duda de que al menos el pelirrojo sabía que ambos corrían peligro. Pero ¿de qué?
— ¿¡Es una enfermedad!? ¿¡Un virus!? ¿En qué diablos están metidos?—Reclamó el peliazul pasando violentamente la mano por su cabello y presionando su mandíbula con el fin de no soltar las cientos de maldiciones que albergaba su boca.
—No lo sabemos con certeza, excepto…
— ¡Nagumo y Suzuno! ¡Midorikawa!— Interrumpió al instante. — ¡Ellos deben saber algo, al menos sobre Hiroto!—
— A eso iba. — Explicó Fubuki cesando el movimiento de sus piernas del que apenas se había percatado. — Lo único que nos dijeron a Tobitaka, Goenji, Endo y a mí es que quizá tenga que ver con el meteorito Alien. — Si se confirmaba, la pesadilla que vivieron por culpa de ese meteorito se estaba reavivando. Y de la peor manera.
— Eso fue algunos años. — Dijo para sí mismo. Teniendo al parecer el mismo recuerdo que Fubuki acerca de lo vivido. — Suponiendo que es verdad ¿los demás jugadores no deberían estar enfermos?—Domon necesitaba claridad pero esta no se daba. ¿Por qué Hiroto y Rika pero no Midorikawa? ¿Por qué Nagumo y Suzuno no estaban también en una cama de hospital? Por supuesto que no deseaba que le sucediera lo mismo a sus otros amigos. Simplemente no entendía qué tenían de diferente de los que en esos momentos estaban en un cuarto siendo atendidos urgentemente por doctores. Fubuki sonrió nervioso encogiéndose de hombros dando a entender que él ignoraba esa información.
— Ellos tampoco lo saben. Créeme que no es fácil para nadie. — Comentó Shiro en un intento por consolarlo. Pero la calma no vendría a cuesta de la angustia de todos los presentes. —Traté de hablar con Midorikawa pero sólo me dijo que Hiroto llevaba unos días cansado y que en algunas ocasiones tuvo hemorragias pero él lo convenció de que era sólo cansancio.
— Dejemos el asunto de su enfermedad o padecimiento o lo que sea. — Sugirió Domon sintiendo la cabeza pesada a lo que Fubuki rápidamente asintió. — ¿Por qué los trajeron aquí? —
— Fue difícil para todos porque ambos se sintieron mal al mismo tiempo. — Platicó el albino exponiendo el panorama sin tapujos. —Rika estaba en el jardín tendiendo la ropa con Touko. Tobitaka, Kido y Max estaban también afuera practicando. Y de repente escucharon decir a Touko que Rika estaba perdiendo la vista. Rika se alteró y su corazón también comenzó a latir muy fuerte. Lo último que supimos es que se desmayó. —Fubuki tratando de hacer memoria para asegurarse de no faltar a algún detalle. —Natsumi acababa de llegar de la reunión que tuvo con su padre y fue quien pidió la ambulancia. —
— ¿Y Hiroto?—
— Con él no fue mejor. — Se sinceró el chico. Su cerebro en ese segundo funcionó como una cinta en su cabeza que se recorría hasta el principio. —Pasé por afuera de su habitación y escuché que Midorikawa al parecer le ofrecía vitaminas para su supuesto cansancio. Eran las seis de la tarde y Hiroto ya estaba en cama. Entré fingiendo pedirle algo a Hiroto porque me preocupé. — Tragó en seco y continuó. — Repetía que estaba bien pero comenzó a quejarse y cuando nos dimos cuenta comenzó a toser sangre. Intentó ir al baño pero en cuando se levantó de la cama cayó al piso ardiendo en fiebre y respirando como si le faltara el aire. Segundos después quedó inconsciente. Tsunami y Shadow entraron a ver lo que sucedía. Cuando corrieron a avisarle a los demás se enteraron que Rika también se había desmayado. Cuando se los llevaron en la ambulancia entré con Goenji al cuarto de Kiyama para sacar algo de ropa y llevarla al hospital.
— Y encontraron la maleta ¿verdad? —Fubuki le dio razón al chico y prosiguió.
—Haruna y Aki hicieron lo mismo en el cuarto de Rika. Ellas encontraron un aparente estudio de sangre que se hizo hace un mes. Eso bastó para saber que básicamente estaban listos para ir al hospital en cualquier momento. — Ambos quedaron en silencio en lo que el mayor terminaba de unir las piezas de la situación.
—Lo sabían y no nos dijeron nada ¿O alguien en la casa sabía algo al respecto? —. Fubuki lo volvió a negar. Domon estaba dolido. No esperaba que se abrieran con él en plenitud pero era una situación que cómo fue posible que los demás incluyéndolo pasara desapercibida.
— Todas esas veces que Rika no quería comer. Que confundía cosas tan comunes como la sal con la azúcar, que inclusive llamaba a alguien por otro nombre. Y que Hiroto se iba a dormir temprano, diciendo que era cansancio por la escuela eran meramente efecto de lo que les está pasando. Tiene sentido. —
— Nos mintieron. — Aseguró el mayor levantándose de su asiento con unas inmensas ganas de salir corriendo.
— No, sólo nos lo ocultaron. — El chico apoyó sus manos en sus rodillas y se levantó con pesar. —Mejor regresamos. Tal vez ya les dieron alguna noticia o ya despertaron. — Trató de ponerlo en el mejor de los casos.
Se encaminaron de regreso con los demás. Sin embargo la escena ante sus ojos los tomó por sorpresa. Nagumo estaba siendo fuertemente agarrado por Tsunami y Handa por los brazos de manera similar a la noche anterior al haber agredido a Ichinose, mientras Midorikawa notablemente enojado le reclamaba algo a la entrenadora Hitomiko. Esta tampoco podía ocultar sus ganas de tenderse en llanto. En el acto acudieron al rescate siendo detenidos por Aki quien apenas podía mantenerse en pie. No era la misma de antes, su mirada estaba vacía y daba indicios de que en algún momento gritaría o haría algo fuera de sí.
— ¡Maldito padre! ¡Maldita familia! ¡Hubieran jugado consigo mismo y no con ellos!—Espetaba Nagumo haciéndole difícil la tarea a Tsunami y Handa de mantenerlo sujeto. Hitomiko cubría su boca con su mano formulando las palabras para poder hablar sin hacer tan evidente su frustración y sentimiento.
— ¡Antes no lo habría pensado pero espero que Seijiro se pudra en la cárcel!— Gritó Midorikawa retrocediendo intentando alejarse de la antigua entrenadora del Raimon.
— Por ese condenado meteoro. — Domon se giró hacia el dueño de aquella voz que no era otro sino que Ichinose. Sin temor a ocultar su tristeza colocó su mano en el hombro del que solía ser su mejor amigo. —Nos están quitando a alguien de nuevo. — Cruzó miradas con Fubuki mientras el moreno sentía la cabeza del moreno reposando en su brazo izquierdo.
— ¡Ese internado en realidad era una jaula para ratas de laboratorio! —Era el turno de Suzuno de exponer su enojo. En otras ocasiones sería la voz de la razón y trataría de poner en balanza los argumentos de ambos lados para sugerir una solución, pero a su criterio la familia Kira había ido demasiado lejos. No hubiera sido tal la rabieta si no hubieran cometido errores que no podían ser reparados. — ¿¡Qué sigue!? ¿¡Que se nos caiga el pelo o que nos reviente un pulmón!? —
— Entrenadora, nunca pensé que el señor Kira fuera capaz de tanto. — Irrumpió Endo sin percatar que sus manos rápidamente adoptaban la forma de puños. — Sabíamos que habían sido expuestos al meteorito pero ¿cómo piensan resolver el hecho de que ellos…?— Endo cesó y se sentó abruptamente sosteniendo su cabeza entre sus manos.
— ¿¡Alguien nos puede decir lo que sucede!? — Terminó por exigir Fubuki bajo la herida mirada de todos.
— ¿Acaso es grave lo que tienen?— Prosiguió Domon tratando de que los demás le siguieran la conversación y le dijeran de una vez por todas aquel error tan grande que había cometido el líder de la familia Kira. — Si requieren tratamiento médico o algo podrían…—
— No lo necesitan. — Era el turno de Goenji de hablar. Aún sintiendo una opresión en el pecho dirigió su poca atención hacia ambos recién llegados. —Ya no. —
Por mucho tiempo, Ichinose había dicho que "ya no le importaba lo que sucediera con Rika", "que ella era la cobarde por rechazarlo antes de tiempo" y que "el único que lo había intentado fue él".
Por otra parte, Rika salía todos los días a dar la cara, una cara sonriente y sin problemas a decir que "estaba bien". Por lo anterior le era difícil al equipo si quiera pensar que podrían verlos postrados en una cama con doctores corriendo dentro y fuera de la habitación.
Ese tipo de mentiras era lo único que tenía para sentirse valiente. Pero a al final las mentiras de ambos no importaban. O al menos no tenían el mismo valor que las de Seijiro Kira. Al final había tendido la mentira más larga.
— ¿Por qué? — En ese momento lo único que ambos equipos querían escuchar es que esa era otra de las muchas mentiras como con las que Hiroto y Rika vivieron. Porque estaba hecho, que fue Seijiro…
—Van a morir… —
Quien mintió mejor.
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¡Ahora sí, gente! ¡Viene el momento zukistrukis! Juro pero JURO por Yato que no pasará mucho tiempo de que suba la continuación. Sé qué se siente que te dejen en el clímax de la historia y no voy a hacer lo mismo. Ya en estos días comenzaré a escribir el siguiente capítulo. Les repito que nada de lo del fic fue planeado a la última hora. La planeación de ideas está desde que se inició el longfic. ¿Cómo terminará todo? Lo descubrirán en el siguiente capítulo de "Donde se juntan las espinas" *se va a shorar por lo que escribió*. Annyo :33
