-¿Y bien Kakashi, que novedades nos tienes?- la voz ronca e imponente del anciano sentado detrás de la mesa de madera fina sobre el altar resonó en el lugar.

- Su señoría, no hemos tenido resultados positivos. No hay ninguna reacción favorable en el organismo de un vampiro pura sangre.- Tsunade resoplaba con molestia a su lado. Ella odiaba dar reportes ante el Consejo de Ancianos.

-Tsunade- Sama, ¿tiene algo que decir al respecto?- El anciano se dirigió a ella algo sorprendido.

-Su señoría, estamos trabajando al máximo para encontrar pronto un sustituto exacto que provea el mismo efecto que la sangre humana, pero…-

- Tsunade- sama, no tenemos tiempo para eso. Ha llegado a mí una información demasiado alarmante. Ahora más que nunca la raza humana está peligrando. Sé que Madara Uchiha esta tras esto, estamos obteniendo todas las pruebas posibles para enfrentarlo ante un tribunal. Si algo llegase a suceder, se perdería el control, y la sed de sangre arrasaría con el mundo y todo será un terrible caos. Las leyes y las políticas son claras, nuestro deber por ser una raza superior a la humana es de protegerlos. Para eso, necesitamos que en menos de dos semanas esas pastillas sean distribuidas a todas las familias y hermanos de nuestra raza.- le ordeno.

Tsunade frunció el ceño y sus labios se curvaron. Kakashi la miraba.

-La sesión se levanta… ya que no hay nada más que añadir.- dijo el anciano, se levantó mirando con escepticismo a ambos y se retiró del lugar. Tsunade salió del gran salón enfurecida. Kakashi la siguió.

-Cálmate Tsunade, pronto solucionaremos esto.- ella se detuvo en medio del pasillo sin voltear a mirarlo.

El la observo. Era difícil ver en lo que se había convertido desde la muerte de su pareja, pero la muerte de su hermano menor había hecho que abarcara una oscuridad sin piedad dentro de ella.

-Kakashi- lo llamo sacándolo de sus pensamientos. –Como Ministra de Salud no puedo permitirme cometer un solo error, mi trabajo es todo lo que tengo, es mi vida- le contesto con firmeza. Ella no se movió.

-Lo entiendo- le respondió el. Tsunade meramente sonrió simuladamente y continuo su camino fuera del edificio.


Su mente intentaba comprender lo que acababa de escuchar.

La mujer se giró sobre si y lo miro. Pudo ver su confusión. –Puedo ver que no sabes realmente lo que estas protegiendo- ella se dirigió a la chimenea, removió los candelabros sobre esta y presiono la pared de mármol, una caja sobresalió. Ella la retiro de ahí y se dirigió hacia él. Tomo asiento y abrió la caja, dentro de ella se hallaba un pequeño cuadernillo verde. Ella se lo entrego.

Sara tomo un profundo aliento y cerró los ojos. -Esto… era de tu madre Sasuke- contesto ella cuidadosamente. El la observo inquieto y perturbado.

-¿Por qué posees algo que le pertenece a mi madre?- mascullo.

-Porque tú y yo somos familia… tu madre era mi prima hermana, al igual que tu padre.- Sasuke frunció el ceño. Esto era muy confuso, el creía que las razas Senju y Uchiha eran parientes pero muy lejanos.

- Estas loca mujer, que estupideces hablas.- le espeto molesto. Él no había venido aquí a recibir clases de historia.

- Lee ese diario, entenderás muchas cosas, pero si vas tras Sakura debes saber por qué están detrás de ella.- el empezó a exasperarse nuevamente. Se pasó una mano por la cara con frustración, la impotencia lo comenzaba a atormentar. Sara lo miro angustiada. –Hashirama Senju y Madara Uchiha son hermanos, hijos de los primeros vampiros pura sangre. Mi línea de sangre es más poderosa que la tuya Sasuke, aun así, por ser solo dos las herederas de un Senju no tenemos muchas posibilidades de sobrevivir contra todo tu clan. – los ojos de él se oscurecieron.

Ella suspiro resignada.- Percibo que te han ocultado la verdad todos estos años Sasuke. Tu madre te ordeno que protegieras algo muy importante Sasuke y ese algo es mi hija.- el la miro aún más abrumado.

-Madara siempre fue muy ambicioso, él sabía que los hijos de un Senju eran poderosos, quería que yo me casara con tu padre para establecer un linaje más fuerte entre ambas familias, pero tu madre y tu padre estaban tan enamorados el uno del otro y ya esperaban a su primer hijo. Ellos me ayudaron demasiado cuando quede embarazada de Sakura, permitieron que yo me pudiera encontrar con el hombre que ahora es mi marido.- Sara sonrió pero su sonrisa se desvaneció enseguida.

-Tu abuelo se enteró de lo que había sucedido entre sus dos hijos y conmigo. Hizo que me desterraran del clan y a tus padres los deshonro frente al clan Uchiha. Años después supe que habían sido asesinados. Sospecho que fue Madara quien estuvo tras sus muertes.- su voz se quebró. Sasuke pudo percibir tristeza dentro de ella. Una tristeza verdadera.

-No sé por qué Madara quiere el Diamante de Sangre, lo que si se, es que matara a Sakura una vez que lo obtenga.- la furia burbujeo dentro de ella.


Kakashi se sirvió una copa de bourbon y tomo un sorbo mientras se acomodaba en un sillón rojo. Dejo que el líquido se asentara en su lengua por un momento, antes de deslizarlo garganta abajo. Golpes en la puerta de su oficina lo sacaron de sus pensamientos. –Siga – ordeno.

La puerta se abrió, Naruto asomo su cara demacrada y no traía puesta una camisa, Kakashi se levantó inmediatamente, dejo su copa en una mesa continua y se dirigió a él con preocupación. Una serie de emociones cruzaban el rostro del joven como nubes en rápido movimiento.

-¡Naruto! ¿Qué sucede, estas bien?- Kakashi pudo oler sangre en él. -¿Qué ha sucedido?- Kakashi siseo a través de sus dientes.

Naruto respiro hondo y su mirada se dirigió hacia afuera de la oficina. Kakashi la siguió y vio el cuerpo inerte de Hinata en el suelo. Estaba envuelta en una sábana blanca y una prominente mancha de sangre se acomodaba en ella. -¡¿Pero qué has hecho Naruto?!- kakashi se arrodillo y la cogió en brazos. Ella gimió.

-¿Hinata, estas bien?- el aparto el pelo de su cara y giro su cabeza hacia el lado. Las heridas profundas de pinchazos arruinaban la piel de su garganta. Parecían dolorosas y obviamente habían sido hechas con furias. La sangre chorreaba hacia abajo de la herida.

-¿Sensei?- ella hablo con voz áspera. Sus ojos exteriorizaron confusión profunda.

-Maldición- Kakashi mascullo con ira. Ella vibraba diferente. No como un humano. El la introdujo en sus brazos y se puso de pie. Camino por el largo pasillo del conservatorio y entro en uno de los dormitorios. La coloco en la cama, su cuerpo temblaba violentamente, sus dientes castañeaban. Saco el cubrecama y coloco a Hinata bajo el.

La irritación se propagaba a cada parte de su cuerpo. La hija de un político convertida en vampiro.

-Tranquila Hinata, todo estará bien- le murmuro, él se mordió la muñeca y la acerco a su boca. –Ahora bebe- Hinata olio la sangre añejada y la lamio. Sintió cada parte de su cuerpo vibrar. Su boca aprenso la muñeca de Kakashi y succiono hasta más no poder. Cerró sus ojos en éxtasis. Hilos de sangre destilaban de su boca. El sabor era exquisito y terroríficamente adictivo.

Kakashi respiro, aliviado parecía él. –Lamento esta situación Hinata- ella cerró los ojos mientras soltaba el agarre de su boca. Su cuerpo poco a poco se relajó, ella estaba atravesando un cambio biológico sumamente drástico y necesitaba descansar por un buen rato. Kakashi camino hacia la puerta y la miro por última vez.

El cerró la puerta y se dirigió nuevamente a su oficina. Tenía asuntos que arreglar y un maldito desorden que limpiar.


Itachi la miraba, inconsciente en la cama. Sabía que su cuerpo estaba atravesando el despertar. El cuerpo de Sakura era ligero, casi de aspecto débil, aunque sabía que esta mujer era demasiado poderosa.

Sakura abrió los ojos apenas lo suficiente para ver la figura masculina sentada en la cama. De repente sintió un el dolor intenso en la cabeza, casi tan duro como su corazón. Itachi la vio despertar, se mordió su propia muñeca y espesa sangre broto, el lleno su boca y se inclinó para colocar sus labios contra los de ella, llenando el interior de su boca. Sakura pudo sentir el sabor de la sangre en su lengua, bajar por su garganta dejando que el dulce y cobrizo sabor de su fuerza vital la llenara.

La sangre fluía dentro de ella. Al mismo tiempo, sintió su cuerpo muriéndose, transformándose en otra cosa. Estaba siendo renovada, renacida. De repente, la información se estrelló contra su mente como un destello de luz. Ahora sabía muchas cosas que no sabía antes. Acerca de una raza antigua, los vampiros. Sabía detalles que el género humano no sabía, y los sabía como si fuese uno de ellos. Ella era uno de ellos, imágenes golpearon su mente como garrotazos. Sus padres y otras personas más la miraban de pie mientras hacían un ritual a su alrededor. La habitación era oscura y había destellos de llamas iluminando aquel lugar. Su consciencia parpadeo y amenazo con extinguirse.

Sus labios vacilaron, Itachi inmediatamente la sujeto por la espalda y acerco los labios de ella a su cuello. Algo sobrecogió el organismo de Sakura, su mirada encontró el pulso en su garganta y permaneció mucho tiempo allí. El hambre inicio en un punto bajo en su barriga y se extendió. Ella podía oler su sangre, el licor exquisitamente envejecido pulsando a través de sus venas. Sus incisivos cambiaron y se extendieron hacia abajo en pequeños puntos. Su respiración se volvió pesada y su corazón golpeaba. Ella tenía hambre…

Sakura raspo sus colmillos sobre su carne, buscando, yendo en busca de una vía de entrada, insegura de cómo proceder.

Itachi dio un gemido ronco. –Vamos Sakura, solo muérdeme- su voz salió como un murmullo grave y profundo. Fue más una orden y eso la excito.

Sakura hundió sus colmillos en su piel y encontró un flujo de sangre. Ella cerró los ojos haciendo un sonido de apreciación con su garganta. Ella se sirvió dando a su cuerpo lo que tanto deseaba y necesitaba. Sakura se sintió diferente, debilitada, como si no hubiera dormido en días y, raramente, al mismo tiempo, se sentía con más fuerza de lo que alguna vez sintió en su vida.


-Háblame de una buena vez porque quieren a tu hija, Sara- le ordeno, estaba lo suficientemente ofuscado para seguir con esto. Quería largarse de ahí.

Ella lo miro fijamente. – Bien, Sakura posee el Diamante de Sangre dentro de ella. Su poder es tan poderoso que puede causar una catástrofe de grandes proporciones. Si a Sakura se le extrae ese poder, morirá.- ahora Sasuke entendía todo. Sabía que el ritual del Ojo de la Luna acabaría con el mundo entero, pero aún faltaba el libro para realizar el ritual.

El tiempo corría y debía encontrarla. Los días de Sakura estaban contados. –Debo irme.- soltó el de repente.

Sara se levantó atemorizada. Sasuke le hecho una última mirada a la mujer y atravesó la biblioteca dando grandes pasos hacia uno de los ventanales.

-Sasuke- lo llamo. Él se detuvo frente al ventanal sin voltear a mirarla. – El camino al infierno esta pavimentado de buenas intenciones. Ten cuidado, Madara no es de confiar.- Sasuke no dijo nada y abrió el ventanal saliendo lejos de la mansión Haruno en busca de Sakura. Él sabía con quién estaba ella y debía encontrarla.

Sara estaba cansada y se dirigió a su dormitorio. Un vaho de esperanza asomo en su pecho. Cerró las puertas de la biblioteca y camino hacia las escaleras. No pudo dejar de pensar en lo que se había convertido Uchiha Sasuke. Creyó que, al morir Mikoto y Fugaku, Sasuke había crecido con la misma convicción torcida por obtener el poder y el deseo de ambición de Madara, pero al parecer no había sido así. Sonrió algo aliviada. El hijo de Mikoto no estaba perdido como ella pensó.

Al subir las escaleras un dolor punzante lacero su pecho. Grito del dolor y cayo de rodillas sobre las escaleras. Ella lucho por ponerse de pie pero algo se quebrantaba dentro de ella.

Sara aspiro bocanadas de aires – no puede ser…- murmuro aterrada. Una fuerza oscura se avivaba en su interior esparciéndose a cada parte de su organismo. Sus ojos se tornaron rojos y un par de colmillos asomaron de su boca. Su poder había despertado y eso solo significaba que el de Sakura también.


Esa noche no descanso en absoluto. Debía formar el rompecabezas. Se acomodó en el sofá reclinable de su sala. Abrió una página del cuadernillo verde que Sara le había dado.

Estaba escrito lo siguiente…

Nuestro padre ha descubierto mi embarazo. Ambos percibimos su decepción. De todas maneras, no nos importa seguir su plan, desde que nuestra madre falleció solo siento desprecio hacia él. Debo proteger el poder que me ha sido concedido. El secreto estará bien guardado mientras siga viva, aun así, sé que mi vida corre riesgo y no sé por cuánto tiempo viva. Hemos ayudado a Sara a escapar. Fugaku y yo estamos planeado también escapar y hacer nuestras vidas lejos del clan Uchiha. Recurrimos en secreto a nuestro clan en un principio para desenmascarar a nuestro padre pero todos le tienen miedo. Madara es un hombre demasiado poderoso.

Por ahora, mi vida está dedicada al santuario de Ise, la diosa Amaterasu, ser su sacerdotisa es un honor y un privilegio para mí. Mi padre desconoce de todo esto. Solo queda esperar al futuro y temo por la vida de este bebe en mi vientre.

Esa mujer tenía razón, su abuelo le estaba ocultando valiosa información, no estaba seguro de si Itachi estaba al tanto del pasado de ambos o si también había decidido esconderle la verdad. Pero, ¿con que objetivo? Era una trampa y realmente no podía confiar en nadie de su familia. Ya ni siquiera en su propio hermano.

Su mente divago en el pasado. Mucho antes de que sus padres fueran asesinados, su madre le recalco varias veces que él era el protector y guardián de un gran poder. Su madre jamás le menciono con exactitud que era. Después de morir, el abogado de la familia se había puesto en contacto. Lo había citado en su oficina a solas. El hombre era un humano común y corriente y ese día en particular, aquel hombre era un manojo de nervios. Sasuke podía percibir su miedo. No entendía el temor que disimulaba, pues ese hombre ya sabía que ellos no eran humanos. Solo le extendió un rollo con las manos temblorosas y le indico que adentro había una carta y solo podía ser abierta por aquel que era digno de ver en su interior. Tiempo después, Sasuke en un ataque de ira, sumido por el dolor y el alcohol había lanzado el rollo contra una pared y este se había abierto. En su interior había una carta con la letra de su madre.

"Tu deber es proteger el Diamante de Sangre, aquel que lo posee, posee nuestra sangre también. El clan Uchiha debe desaparecer al igual que su Rey."

Cuando leyó aquel mensaje aquella vez, desato en furia. Jamás encontraron al culpable de los asesinatos y Sasuke pasó parte de su vida buscando a un homicida fantasma. Madara se hizo cargo de Itachi y de él y le insistió a Sasuke dejar la búsqueda del asesino de sus padres. La ambición, el odio y la oscuridad fueron heredadas a sus nietos, pero Sasuke tenía una batalla dentro de sí mismo. El bien y el mal. Kakashi apaciguo un poco esa oscuridad en su vida y el saber que era un tutor enviado por sus padres le había facilitado calmar el poder de la bestia en su interior.

Sasuke sabía que llegaría el día de pelear contra todo el clan Uchiha. Tal como su madre lo había predicho.

Su madre y su padre habían salido de aquel aburrido lugar. Él había decidido ir a mirar el lago y los peces que lo habitaban. Tenía tan solo 10 años.

-¡Okaa-san! ¡Outo-san!- los saludo con su mano para que supieran donde estaba.

-Sasuke-kun ven, vamos a casa- lo llamo su madre. El corrió hacia ella. Ella llevaba un velo negro que cubría su cabeza.

-Ya estaba aburrido, Okaa-san. ¿Por qué siempre debemos venir aquí? ¿Por qué no pueden traer a Itachi en vez de traerme a mí?- resoplo molesto y haciendo pucheros.

-Sasuke- su madre se arrodillo delante de el con una sonrisa en sus labios. –Tú eres el guardián de este templo. Cuando seas mayor debes protegerlo, como tu vida. ¿Entiendes?- por más que su voz fuera suave había un tono de firmeza en ella.

-Lo entiendo Okaa-san, pero ¿Por qué no puede ser Itachi el guardián de este lugar?- Sasuke seguía haciendo un puchero. Siendo tan pequeño no entendía por qué debía cuidar un sitio como ese. Además, como podía proteger algo que no conocía, jamás había entrado ahí y tampoco sus padres se lo habían permitido.

-Sasuke- lo llamo la fuerte voz de su padre. –Itachi ya tiene demasiados deberes en la oficina de tu abuelo. Algún día sabrás lo que estas protegiendo y entenderás por que fuiste tú el escogido para velar su valioso secreto.- el miro el rostro inexpresivo de su padre. La dureza en él.

-Está bien- murmuro el pequeño Sasuke afligido. Escucho la dulce sonrisa de su madre cerca de su rostro.

-Sasuke- kun, vamos a casa. ¿Te parece?- asintió triste por la actitud de su padre. Él era un hombre poderoso y fuerte, la mayor parte del tiempo inexpresivo con sus hijos pero aun quería creer en las palabras de su madre días atrás.

"No se le da bien mostrar sus emociones, pero cuando estamos solos y nadie nos escucha, no para de hablar de lo orgulloso que esta de ti."


Al día siguiente….

Esa mañana temprano había percibido el chakra de Itachi manifestándose. Al parecer había vuelto a Konoha y el necesitaba respuestas.

Todo esto era malditamente desconcertante. Se levantó de la cama y después de agarrar unos pantalones vaqueros y una camisa, entro al cuarto de baño y puso en marcha la ducha y se quitó sus pantalones y boxers.

El agua resbalo por su cuerpo, relajando sus músculos tensionados. Dejo que el agua aclarara su mente y su frustración. Había dormido algo, pero buscar el paradero de Sakura se había vuelto una prioridad. Se sentía enfurecido con su abuelo y con su hermano. Sus padres no le confiaron nada más que pequeñas pistas sobre el Diamante de Sangre y lo poco que había encontrado ahora último no le ayudaba a entender por qué lo habían escogido a él para ser el guardián y protector de tal objeto.

Lo que si sabía, es que, debía mantener la voluntad de sus padres viva para que sus muertes no fuesen en vano.

Después de un refrescante baño, se vistió y se dirigió a la oficina de su hermano. Una extraña sensación comenzaba a embargarlo.


Una fuerza poderosa se manifestaba desde el edificio donde se encontraba Itachi. Cada vez que se acercaba el poder se revelaba con mayor fuerza. En un principio creyó que era su abuelo pero poco a poco se percató que era una energía femenina. Frunció su ceño. Era esta sensación nuevamente, la misma que percibió antes de salir de su mansión. Sus hombros se tensionaron y apretó los puños de sus manos.

Sakura…

Al llegar a la entrada del edificio se encontró con Sai, su doble barato.

-Vaya, vaya, pero si es el menor de los Uchihas- dijo con burla y sonriendo con insolencia. Sasuke pasó a su lado sin prestarle la más mínima atención. Era lo último que deseaba. Cuando tuviera la oportunidad nuevamente lo asesinaría. Era difícil matar a un Vampiro, pero no imposible. Era más fácil para un vampiro Pura Sangre matar a otro de menor jerarquía.

-Oh vamos Sasuke-kun, dudo que Sakura quiera verte en ese estado de ánimo.- Sasuke se detuvo en seco. Su oscura mirada se dirigió al ascensor. Sai se acercó por detrás riendo con burla.

-Sí, la princesa está aquí y todos los vampiros están muertos por conocerla.- murmuro socarrón. Sasuke continúo su camino hacia el ascensor dando grandes zancadas.

-Sera un placer volver a las épocas de antes Sasuke, cuando tú y yo competíamos por las grandes recompensas, pero esta vez, ten en cuenta que te ganare, Sakura será mía.- la voz de Sai resonó en su consciencia a través del enlace mental que Sasuke inmediatamente cerro.

Sasuke lo miro molesto. –Eso lo veremos- sonrió confiado mientras las puertas del ascensor se cerraban en la cara de Sai.

Llegando a la oficina de su hermano, ese chakra emanaba con más fuerza, mucho más que la de él y la de su propio hermano.

Uno de los mayordomos le abrió la puerta y el ingreso seguidamente. Vio a su hermano quien estaba sentado detrás del escritorio, sus largos mechones de cabello negro ensombrecían su cara dándole un aire más perverso. Sus manos estaban entrelazadas delante de su rostro y sus ojos estaban cerrados.

El rostro de Sasuke era inescrutable. –Tenemos que hablar Itachi- gruñó.

Itachi tomo un profundo aliento y abrió sus ojos. Eran rojos. Su sharingan estaba activado. Sasuke decidió mantener la calma, no había que levantar sospechas. Itachi se levantó y rodeo el escritorio, camino hacia él y puso sus manos sobre los hombros de Sasuke.

-Creo que ahora no es el momento, hermanito- era una orden. Sasuke le dio una fría mirada y no se movió de su posición. Quedaron algunos minutos mirándose a los ojos. Ellos estaban hablando.

Itachi se apartó de él y regreso a su escritorio. – En ese caso, te presento a nuestro nuevo miembro de la familia.- Itachi señaló con su mano detrás de él. Sasuke se giró y vio salir de las sombras de la oficina una despampanante silueta femenina. Su largo cabello rosado caía sobre su espalda. Llevaba puesto un largo vestido rojo hasta el suelo, de mangas largas y un pronunciado escote dejando entrever las curvas de sus senos. Sus labios rojos y sus hermosos ojos verdes deslumbraban todo su rostro. Había cambiado, ella ya no era una niña… Sakura Haruno era toda una mujer y un poderoso vampiro pura sangre.