Recogiendo las piezas

Las miradas seguían fijas. Ninguno se movía. Dos enemigos, ahora solo. En un mismo cuarto. El silencio seguía siendo el dominante. Ambos esperaban el movimiento del otro para actuar. Sabían, que ninguno moriría ahí, pero que uno no saldría bien parado de ese encuentro.

Ambas respiraciones estaban acompasadas. Se miraban a los ojos. Miradas frías, hirientes, penetrantes. ¿Qué iba a ocurrir?... ¿Qué iba a suceder? ¿Quién se iba a rendir?

La mugen seguía clavada en el pecho del Noé, mientras la sangre de este caía en el cuerpo del exorcista. Seguían ambos sin moverse mientras se oíale sonido de las gotas de ese líquido carmesí chocar contra el pecho del samurai. La herida no era mortal, pero limitaba mucho a Tyki, en cambio, Kanda aún no se podía mover mucho.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del Noé. La mirada de Kanda se afiló más. Pero, algo les interrumpió, unas pasos en el pasillo. Ambos miraron a la puerta. Alguien la estaba abriendo. Rápidamente el Noé se retiró del exorcista sin poder evitar mirar su cuerpo se llevó la mano a la herida y se esfumó traspasando la pared. El samurai se subió los pantalones mientras se levantaba y la sangre de su enemigo le manchaba más.

La enfermera abrió la puerta y lo que llevaba en las manos se le cayó al suelo. Nunca hubiese esperado ver a su paciente de pie mirando una pared que estaba manchada se sangre. En la mano de este su arma cubierta de sangre, y más de la misma cayendo por su cuerpo. ¿Estaba herido?... No le dio tiempo a preguntarle, este corrió rápidamente hasta la puerta y empujándola desapareció de su vista. Cayó al suelo aún conmocionada. ¿Qué demonios?...

En el despacho de Komui todos esperaban aún que este dijese algo. Les había llamado pero aún no decía nada coherente, y ya la noche estaba muy entrada. Estaban más cerca del amanecer que de la media noche.

Lavi bostezó, y miró a los de su alrededor. Allen se estaba durmiendo, y los otros iban de camino. Miró a Komui.

-Komui.... ¿Para qué nos has traído?-preguntó por fin el pelirrojo.

-Esto, ¡¡veréis!!- el director miró al general Tiedoll

-Si sigue así van a venir los fantasmas....-dijo Lavi bromeando.

Hubo un tenso silencio y miradas, todos se habían despertado con esa frase. La verdad es que la estancia estaba oscura. Miradas nerviosas, mientras el angustioso silencio aumentaba. Se oyó un ruido de algo caer y todos miraron a la puerta que estaba medio abierta. Todos se pusieron más tensos al oír pasos, y ese olor a sangre.

-¡¡¡¡¡Fantasmas!!!!!-grito alguien y algo rompió la puerta entrando de golpe.

Se escucharon gritos algo saltó hacía donde estaban todos cayendo y dispersándolos mientras se oían más gritos. Había caído cerca de Lavi. Este notó como unas gotas caían en su frente y las tocó.

-¿sangre?.....-el pelirrojo miró al supuesto fantasma...era.....-¡YUU!

Todo quedó en silencio y todos miraron a Kanda que tenía cara de enfadado. Antes de que alguien dijese algo este gritó.

-¡¿Qué cojones hacéis jugando a las fiestas pijamas cuando hay un Noé en la orden?!

Todos quedaron en silencio y al poco algo entró en la habitación mientras se reía.

-Hola....exorcistas....-sonrió era Tyki.

Kanda se lanzó contra él para matarlo, pero este le esquivó en el último momento. Todos se pusieron en posición de ataque, mientras aún resonaba la risa del extraño.

-Solo vengo a avisaros que aún no me he rendido-miró a Kanda que le miraba desafiante- vendrás a nosotros Kanda Yuu-el Noé atravesó la pared subiendo al lugar a donde había llegado, en el cual se había abierto un agujero.

Kanda se disponía a seguirlo, pero alguien tiró de él y no el dejaba moverse. Cuando miró no esperó al verse que casi todos los presentes le paraban. El Noé se internó en el agujero y miró a Road.

-No digas nada.....

-¿Me vas ha hacer ir a buscarlo?-ella sonrió mientras cerraba aquel oscuro agujero.

Cuando soltaron a Kanda, más bien cuando unos pocos lo soltaron y Tiedoll lo agarraba aún.

-¡Suéltame!-le exigió el samurai mientras Tiedoll lo abrazaba sorprendentemente para todos.

-La sangre no es tuya, ¿verdad Yuu kun?-dijo Tiedoll aún abrazandole.

-Suéltame viejo-dijo Kanda pero sin gritarlo. Todo se sentía raro y él estaba muy confuso.

Komui sonrió y se acercó mirándole a los ojos, enviándole un mensaje que ninguno de los otros presentes captó.

-¡¡¡Yuu chan!!!-Lavi fue a abrazarlo mientras Allen sonreía levemente.

-Basta de tonterías-dijo frunciendo el ceño el samurai mientras se deshacía del abrazó de su general.- Hay un Noé y solo se os ocurre abrazarme....Tsk malditos tan solo molestáis. Estúpido conejo, Moyashi. ¿A qué cojones esperáis?

Marian sacó a los nombrados por la puerta mientras le dirigía una mirada a Kanda que este correspondía. Cuando Tiedoll, Komui y el japonés quedaron a solas con las puerta cerrada este los miró.

-Kanda...-susurró Komui pero Kanda le cortó.

-No digáis nada. Tengo mi orgullo y no moriré por esto-declaró el samurai como si no hubiese pasado nada.

-Bienvenido a casa Yuu kun-eso sorprendió tanto a Komui como al nombrado.

-Ya llegué-sonrió levemente mientras los otros dos le sonreían.

Komui puso una de sus manos sobre el hombro de Yuu mientras este guardaba su arma y miraba a Tiedoll. Se estaba recomponiendo, poco a poco, pero sabían que el samurai se curaría. Kanda no caería tan fácilmente, no lo haría, porque tenía donde apoyarse aunque no fuese tan fácil de descubrirlo.

Nota:

espero que os gustase la escena de los "fantasmas" me hizo mucha gracia imaginarla :3