A Requiem For Alice

-Parte 1-

Más tarde: Gaz

Una semana después de New Jersey

Gaz despertó temprano ese día, y desayuno junto con su padre, que por algún motivo que ella desconocía, permanecía más tiempo en casa que en su trabajo. La chica supuso que su progenitor no deseaba que estuviera sola, Dib ya no vivía en esa casa y ella tenía solo doce años, no tenía la edad suficiente como para quedarse completamente sola.

-¿Estás segura de ir sola? Me gustaría que esperes a que desocupe un poco mi agenda, para así acompañarte-

-No hay problema, no es tan lejos- Gaz dice esto con calma, luego muerde su tostada.

-Espero que tu hermano este bien, me alegra mucho que se adaptara tan fácilmente a esa nueva escuela secundaria- Membrana bebe su café con calma, y luego mira a su hija beber jugo -¿Está todo bien con Zim?-

-Creo que si, la última vez que les hable a los dos por teléfono, estaban peleando por el control remoto del televisor- Gaz hace un mohín desaprobador con sus labios, su padre se estaba riendo, aparentemente le parecía gracioso que su hijo peleara con su novio por cosas insignificantes.

-Realmente me alegra que tengan una relación tan buena- Dice finalmente el Profesor Membrana, recuperando un poco la compostura.

-¡Bromeas! Parecen una vieja pareja de casados- Protesta la chica, pero luego sube los hombros como si no le importara –Solo espero, que cuando este de visita no anden a los arrumacos o haré arder su casa, literalmente- La chica dice esto cerrando su puño en señal de ira y resentimiento. Su padre, por supuesto, no le presto atención a esto último, estaba ocupado preparando sus cosas para ir a su trabajo.

Gaz dejo de comer, y se levanto para ir a su habitación. De camino, pasa delante del televisor y logra apreciar que el noticiero seguía hablando de los extraños sucesos en New Jersey, los que acontecieron hace una semana atrás.

"…Aquí se puede observar que todo el ala norte del Hospital Kingdow y la parte gran parte de la sala de terapia intensiva, ha desaparecido por completo, dejando solo un enorme agujero un par escombros por ahí, aún no se sabe lo que sucedió pero todo parece indicar que una fuerte explosión o una terrible colisión ocurrió en este sito…"

Gaz apaga el televisor tirándole su bota con mucha fuerza. Lo hizo de esta forma, debido a la cólera que la corroía por dentro. Todos, hasta ella misma, fueron utilizados como conejitos de indias, para que un mugroso alienígena lograra transformarse en un organismo humanoide. Realmente era todo tan estúpido, que le daba más rabia de la que podía soportar.

Entro a su cuarto pateando la puerta, y comenzó a contar hasta diez para tranquilizarse. Al relajarse un poco, pero aún guardando oscuros sentimientos dentro de ella, empezó a preparar un pequeño bolso de viaje. Tenía deseos de ver a su hermano, aún sabiendo todo lo que había pasado hasta ese día, lo había cambiado mucho.

Por suerte para Dib, todo el daño psicológico que le habían causado en su infancia, y también los traumas psíquicos provocados por la doctora Madison Kingdow hace tres años atrás, había sido finalmente reparado por Just-Alice. Ese parasito desgraciado, le había dejado órdenes a su remanente Cheshire Cat, para que manipulara a los doctores que asistieron su nacimiento. Se encargo de proporcionarle las drogas necesarias para aumentar su masa cerebral, lo que había provocado en Dib, esos cuadros de esquizofrenia y las horribles pesadillas que siempre lo atormentaban. Zim termino averiguándolo todo esto al final, y compartió con Gaz lo que sabía.

Gaz no sabía con toda seguridad, si era algo bueno saber tanto acerca de ese asunto. Sin embargo, tenía la certeza de que solo le sirvió para alimentar más su frustración y la furia insipiente en ella.

Pero todo había terminado. Just-Alice, Mad Hatter y La Reina de Corazones se han convertido en parte del pasado… y mientras se queden allí, no podrían lastimar a nadie más.

Ahora

El primer golpe que recibió Zim de parte le Liebre de Marzo, lo había lanzado hacia el otro lado de la calle. Por alguna razón, el cuerpo de Madison estaba generando sustancias similares a la adrenalina y hormonas masculinas, que aumentaban la fuerza de la humana. Sus músculos habían adquirido demasiada fuerza como para considerarla humana.

Mad Hatter se encontraba un poco decaída, aún seguía siendo humana y Liebre de Marzo había esparcido en el ambiente un fuerte aroma a cloroformo. El gas empezó afectar los sentidos de Hatter, mientras trataba de enfocar a su enemigo.

-He evolucionado mucho más que una simple Anomalía, a tal punto que ni siquiera el Reaper podría ser capaz de tocarme un solo cabello-

-¿Para que querría tocar tu cabello? Just-Alice te mataría sin dudarlo, si tuviera la oportunidad- Al decir esto, Mad Hatter recibe un poderoso puñetazo en su estómago, que hizo doblarse a la mitad. La chica escupió saliva mezclada con sangre debido al golpe, retrocedió unos tres pasos lejos de Liebre de Marzo, doblándose hacia delante para que el dolor se mitigue.

-Nunca me agradó tu sentido del humor- Molesta por todo el asunto, Liebre de Marzo intenta atacar a Hatter nuevamente, tratando de asestarle un fuerte golpe en la cara.

Mad Hatter retrocede, aturdida por el ataque y trata de usar su brazo derecho para darle un buen golpe, y dañarla todo lo posible. Pero, debido a la perdida de estabilidad por el ataque anterior, falla y le da al hombro izquierdo de Liebre de Marzo, haciéndola retroceder unos cuantos metros lejos de ella, y causándole menos daño de lo calculado. La calle seguía desierta, a los lejos podía oírse las sirenas de algunos patrulleros, pero Liebre de Marzo estaba segura de que nunca los encontrarían, todo ese lugar había sido aislado del resto de la ciudad para evitar testigos indeseables.

-Ese martillo… tendría que arrancarte ese maldito brazo, Remanente-

-Ya quisieras, esperpento- Mad Hatter recupera la compostura y luego se sonríe, el ambiente se había limpiado de ese aroma a cloroformo, y podía sentir como su cuerpo volvía a estar bajo control –Veo que al utilizar tus perfumes corporales en el aire libre, los efectos disminuyen mucho más rápido-

Hatter sin dudarlo, se lanza sobre la doctora, pero esta había sacado un arma, una pequeña FIE Titan que se encontraba dentro del bolsillo derecho de su bata. Apunta con cuidado a Hatter y le dispara a quemarropa. La chica no puede esquivar el tiro, y recibe el balazo justo en su brazo izquierdo, cayendo al suelo gritando de dolor. La sangre comenzó a emanar de la herida en forma profusa, y la camisa multicolor de Hatter comenzó a oscurecerse a medida que se empapaba –¡Maldita desgraciada!-

-Uy… falle- Liebre de Marzo rodea el cuerpo de la muchacha, y vuelve a dispararle, pero esta vez, en su brazo derecho. Mad Hatter profiere un espeluznante aullido de dolor, acompañado de un jadeo.

Muy bien, parece que ya no tienes tu martillo, Remanente- Madison exhibe una horrible sonrisa llena de placer, succiona el aroma que despedía Hatter a medida que se revolcaba en el piso por el dolor de sus heridas –Exquisito, tu locura mezclada con el miedo crea un bouquet único en su tipo, es el miedo a morir de un Remanente, la única fragancia que nunca he tenido el honor de consumir-

-¡Aghh! ¡Eres una enferma!- Hatter se retuerce de dolor, el piso empezó a mancharse con su sangre, intenta usar la fuerza de su parte abdominal para levantarse, porque no podía apoyarse con sus brazos en el estado en que se encontraban –Dices que has evolucionado, pero por lo que veo, tu mente no pudo soportar semejante cambio- Hatter trata de ponerse de pie inclinándose hacia delante, pero al levantar la mirada, ve a Liebre de Marzo apuntarle directo a su cabeza.

-Brilla, brilla, pequeño murciélago/ Me pregunto ¿Qué estás haciendo?- Canta con voz dulce Liebre de Marzo sin apartar el arma de su objetivo, haciendo estremecer de terror a Mad Hatter -¿Qué estás esperando Hatter? Continua la maldita canción, te la sabes muy bien-

-Yo estaré loca de remate, pero tu realmente me has superado- Hatter comienza a reírse de forma poco agradable. Liebre de Marzo prepara el arma para volar los sesos de la muchacha que estaba enfrente de ella. Justo en es instante, y para sorpresa de las dos, el brazo de Liebre de Marzo, cuya mano sostenía el arma, se contorsiono de forma extraña, doblando su antebrazo en un ángulo de noventa grados hacia la derecha, obligándola a soltar el artefacto.

-¡¿Cómo te atreves?! ¡Irken de porquería!- Liebre de Marzo no tardo en hallar al culpable de detener su diversión.

Zim estaba del otro lado de la calle, con un guante color magenta adornando sus manos y un finísimo hilo desprendiendo de la punta de los dedos –No seas tan escandalosa, estabas diciendo que Dib no sería capaz de destruirte ¿No es así?-

El irken le sonríe con crueldad a la mujer -Pero no dijiste nada acerca de lo que yo pueda hacerte-

-No te atreverías…- Liebre de Marzo comienza a mover su brazo izquierdo hacía atrás, estaba atado a un fino cable como su brazo derecho, y el movimiento que le obligaba trazar Zim, la termina dejando en una posición poco común.

El irken se encontraba detrás de ella. Al girar la cabeza para ver lo que pretendía, Liebre de Marzo descubre que Zim solo estaba moviendo sus dedos con cierta suavidad, mientras el fino alambre no hacía más que tensarse, alrededor de su antebrazo izquierdo. La sangre no se hizo presente aún, pero por la expresión de dolor de la mujer, no tardaría en aparecer… y después de eso, la destrucción del músculo y los huesos -¡Agh! ¡Si vas a matarme hazlo de una buena vez!- Exclama indignada Liebre de Marzo, tratando de ocultar su miedo.

-No me conoces muy bien, Liebre de Marzo- Zim dice esto con mucho veneno, para que se diera cuenta de lo furioso que estaba –Soy muy rencoroso y creo firmemente en la venganza- Los ojos color carmín del irken reflejan la mirada dolorosa de la mujer que solía salvar vidas, pero que ahora no era más que un monstruo, y merecía desaparecer –Como te darás cuenta, estoy usando una copia de la técnica de Just-Alice, pero este cable no es de acero, sino de un material sensible a los campos de distorsión, por esa razón puede moverse como si tuviera vida propia-

Zim mueve uno de sus dedos y el antebrazo izquierdo de Liebre de Marzo es partido a la mitad, la mujer ignora la perdida de su mano y la emanación de sangre, liberada de esa atadura se precipita sobre Zim.

-Parece que no lo entiendes- Murmura el irken cerrando su puño enguantado.

Liebre de Marzo se queda paralizada, y cuando se da cuenta, siente el fino alambre rodear el resto de sus extremidades. Marcando sus muslos y piernas, también su brazo y antebrazo, ese finísimo alambre se ajustaba con suavidad, susurrando el dolor y el terror de ser descuartizada en carne viva.

-¡Mátame de una buena vez, maldito irken!- El grito sonó más como una suplica que una orden. Eso hizo aparecer una leve sonrisa en el rostro de Zim.

-Nada de eso, y aunque no tenga mucho tiempo…- Zim dice esto pensando en buscar a Dib –…me asegurare de aprovechar cada segundo al máximo-

En parte se alegraba de que Dib no estuviera allí, esa horrible sonrisa que había adornado el rostro de Zim en batallas pasadas a favor del gran imperio Irken, volvió aparecer. Y en ese momento, el irken no sabía si estaba torturando a esa mujer por lo que le hizo a su novio, pero no podía negar que disfrutaba esa sensación de poder, a la que siempre fue adicto.

Observa con cierta fascinación como Liebre de Marzo pierde su antebrazo derecho y se sonríe aún más. Ese era su mal hábito, y realmente deseaba dejarlo atrás desde que conoció a Dib. Pero la sensación que proporcionaba era maravillosa ¿Cómo negarse en ese momento?

Más Tarde: Bill

Una semana después de New Jersey

Bill se consideraba un hombre afortunado en ese momento. Estaba bebiendo en un Bar de New Jersey con su mejor amigo. Y seguía con vida, eso era muy importante.

La investigación que había realizado con su pareja Eddie, hace una semana atrás, no terminó con su existencia en forma prematura. Además, ambos habían sido promovidos por su intervención en los sucesos de esa ciudad, que había enloquecido a causa de las drogas de NeoSand. La única condición que tuvieron que aceptar (Dejando implícito que debían aceptar la promoción o ser encerrados en una celda de máxima seguridad) era destruir toda la evidencia que recuperaron y aceptar ese ascenso sin chistar.

Bill temía que Eddie no estuviera de acuerdo, sin embargo su amigo le consulto antes de tomar la decisión. Era la primera vez que le permitía involucrarse con una decisión de su vida personal, y Bill conocía lo suficiente a Eddie para saber que estaba siendo un poco más flexible de lo normal. Lo más probable es que se sintiera culpable por lo que le había sucedido, lo cual era ilógico, porque los dos habían corrido el mismo riesgo de ser electrocutados por ese mocoso mitad anguila eléctrica.

-Considerando que no debemos preocuparnos por los desaparecidos…- Bill comienza a darle un argumento adecuado a Eddie para que acepte el ascenso, haciendo alusión a los jóvenes desaparecidos antes de esa revuelta en al ciudad. Todos fueron finalmente encontrados, en el alcantarillado de la ciudad, envueltos en una especie de capullo conformado de pañuelos multicolores, y por suerte estaban sanos y salvos.

-…Y que aparentemente NeoSand está apunto de entrar en quiebra…- Bill se rasca la nuca, recordando como la empresa fue convenientemente acusada de tener demasiadas deudas como para continuar en funcionamiento, obviando por completo todas los experimentos que habían realizados en las personas de esa ciudad y las vidas perdidas a causa de la adicción provocada por sus productos.

Después de decir esto, Bill sentía una extraña sensación en su estómago, la cual le advertía que nada de todo eso había terminado. Sin embargo, no quería volver a darle más vueltas a ese asunto, el solo hecho de pensar que todo lo que vivieron fue real era una verdadera locura.

-No olvides agregar que nadie nos creerá si contamos lo que averiguamos- Interfiere Eddie con una amarga sonrisa. Eso era verdad, todas esas personas asesinadas a sangre fría no tendrían justicia, la evidencia contra Just-Alice y NeoSand desapareció junto con su investigación, de una forma muy conveniente.

-Creo que es mejor que lo aceptemos, Eddie- Bill suspira con tristeza, se sentía muy acongojado por como funcionaban las cosas, pero ellos ¿Qué iban hacer?

Eran solo dos oficiales de New Jersey, que podrían ser despedidos y hasta podrían desaparecer misteriosamente, antes de que lograran convencer a alguien acerca de lo sucedido.

-Estoy de acuerdo Bill, me vendría bien el aumento- Eddie dice esto, evitando sonar resignado. Termina su última copa y busca su chaqueta antes de abandonar el Bar, en donde se encontraban en ese momento –¿Sabes que? Me gustaría comprarme un auto nuevo-

-¡Aleluya!- vocifera Bill llamando la atención del resto de las personas que estaban en la barra. El oficial no se molesto que lo miraran como si estuviera loco, solo le sonrió animado a su amigo –Era hora de que te deshicieras de ese cacharro-

-Si, creo que tienes razón- Eddie se sonríe y tironea del brazo derecho de Bill para que se levante de ese asiento y deje de beber. Hacía ya unos días que había empezado a excederse y eso a Eddie no le gustaba para nada –Te llevo a tu casa antes de que dejes sin bebidas a estos caballeros-

-Ya voy, mamá- Dice Bill en tono de burla, mientras busca su abrigo.

(…)

Al salir del Bar, Bill se queda mirando a Eddie un poco serio-¿Crees que Just-Alice haya desaparecido?-

-No lo sé, pero no me tiene sin cuidado- Eddie dice esto escondiendo lo molesto que estaba con ese asunto. Le abre la puerta de pasajero a Bill para que entre al auto, y luego lo rodea para entrar de su lado. Ese viejo Chevrolet Malibu, también tenía los seguros de las puertas completamente destruidos.

–Ahora que estamos en Narcotráfico, nos tendremos que preocupar de cargamentos ilegales que entran y salen de la ciudad- Eddie se deja caer en su asiento, y suspira un poco molesto al escuchar como se rajaba la tapicería. O él estaba subiendo de peso drásticamente o en cualquier momento el asiento de su auto iba a colapsar en si mismo.

-Si, además de seguirle el rastro a tipos que parecen ser intocables… a veces creo que esto es mucho más peligroso que seguir las pistas de un asesino en serie- Bill dice esto sin pensarlo detenidamente.

-Es lo mejor… que todo esto haya terminado, es lo mejor- Eddie dice esto mirando con duda el tablero destruido de su auto, pasa su mano retirando un poco el polvo, sin dejar de pensar en lo sucedido una semana atrás –No se como lo has considerado Bill, pero desde que todo esto terminó, tuve la extraña sensación de que estuvimos atrapados en una especie de experimento, como ratas dentro de un laberinto de trampas y recompensas-

Bill iba a decir algo, pero no se atrevió. Estaba de acuerdo con su amigo. Como estaban las cosas para ellos en ese momento, era como si hubieran llegado al final de esa encrucijada y el trozo de queso estaba a su entera disposición. Un aumento salido de la nada, el cual hubieran tardado unos cuantos años en obtenerlo.

-Olvida lo que dije- Eddie dice esto encendiendo el auto, el motor tosió un poco y luego comenzó a marchar sin problemas –Sonó demasiado paranoico para mi gusto-

Ahora

El ondeo de la capa no dejo ver el próximo movimiento de Just-Alice, y lo primero que hizo, fue lanzarse encima de la Reina de Corazones. El joven solo le sonrío con calma mientras extendía su mano derecha hacia donde estaba el Reaper.

-No te acerques- Apenas termina de decir esto, una fuerza desconocida sujeta a Just-Alice en el aire y luego lo azota contra el suelo, haciendo que su cuerpo se quedara aplastado en el concreto, como si tuviera un enorme objeto encima.

-Gravedad… manipulas la gravedad- Dice con dificultad Just-Alice.

El recién nacido se inclina hacia abajo para mirar mejor al Reaper, y luego le sonríe de forma horrible –Estás muy equivocado, yo solo manipulo todo lo que está a mi alrededor, incluyéndote- La Reina de Corazones hace una ademán con su mano derecha, y la cabeza de Just-Alice es azotada contra el suelo de forma brutal, haciendo que su amplia frente empiece a sangrar.

Estoy muy curioso al respecto ¿Sabes?... ¿Cuánto crees que tendré que aplastar tu cuerpo hasta que se te salga el relleno, mi querida Alice?-

-No creas que te será tan fácil- Just-Alice extiende con dificultad su mano derecha y luego comienza a comprimir su puño. La Reina de corazones se da cuenta que algo rodea su tobillo izquierdo, ve como el fino cable que los guantes de Just-Alice proyectaban estaban aferrandose a su carne.

Elegante habilidad ¿Pertenece a la Duquesa?- El recién nacido mira con cierta fascinación la forma en la que el cable rodea su desnuda pantorrilla e intenta cortarle el pie.

Sabía que habías matado a la Duquesa antes de llegar a este planeta y que te habías apropiado de su adorable habilidad, la de manipular el acero en forma de hilo- La Reina de Corazones corta el hilo de acero sin tocarlo, realizando un solo movimiento con sus dedos índice y medio juntos, de un lado a otro

-Ahora me surge otra duda ¿Piensas matarme para quedarte con mi habilidad? Si es así, es muy predecible de tu parte- La Reina de Corazones mira con severidad al Just-Alice.

-Uno hace lo posible para mejorar, es la razón de mi existencia- El rostro Just-Alice se torna duro y sus palabras sonaban desafiantes –No importa que tan evolucionado seas, yo siempre lograré dar el siguiente paso, mientras todos ustedes se quedan atrás-

-Eres muy susceptible, parásito- La mirada de la Reina de Corazones se torno dura, no esperaba que Just-Alice estuviera tan confiado al verse en esa situación.

-No, solo soy un poco tramposo- Just-Alice levanta la vista a la Reina de Corazones y le sonríe con altanería -¿Quieres ver la carta que escondí debajo de mi manga?-

El muchacho desnudo, se turbo al ver esa horrible expresión en el rostro del Reaper. Trato de adivinar con que truco saldría en ese momento, pero por alguna extraña razón, recordó el experimento de la doctora Madison Kingdow, el que se llevo a cabo hace un año atrás. Había logrado animar sangre humana mediante las emociones y las cargas electromagnéticas de una Anomalía en plena evolución… La Sota era un arma que no había sido probada aún, y se suponía que estaban preparándola para que pudiera usarla, llegado el momento de su gestación.

Al ver como Just-Alice se abría una profunda herida en su mano derecha, empezó a temer lo peor. La sangre salió de esa herida a una velocidad alarmante, pero no parecía ser líquida sino completamente plástica. Se estaba solidificando, formando una especie de estaca. La Reina de Corazones sintió como lo invadía la ira, odiaba cuando se le adelantaban de esa forma.

-¡¿Absorbiste la habilidad de La Sota?!-

-Vamos a probar esto- Just-Alice extiende su mano y la estaca de sangre fue disparada como un proyectil, a toda velocidad desde su palma hacia el hombro derecho de La Reina de Corazones. Era un objeto de prominente tamaño, que destrozo la carne y los huesos del muchacho dejándolo inestable. Cae al piso, aullando de dolor. La estaca de sangre era casi tan sólida como el acero, y no parecía dejar de moverse… comenzó a girar en su propio eje, como si estuviera dotada de vida propia, tratando de arrancarse por si misma de la carne, causando el máximo daño posible. La sangre brotaba en borbotones de esa profunda herida y comenzó a crear un pequeño charco debajo del cuerpo desnudo de la Reina de Corazones.

Just-Alice ya se había incorporado, limpiando su capa con desinterés. Estaba seguro de que ese sujeto no era más que otro hablador. La Duquesa había sido un rival mucho más difícil de matar, y eso que el cuerpo de su huésped anterior, era más grande que este y mucho mas fuerte.

-Sabía que todo este asunto de los Catalizadores y las Anomalías solo se trataban de una perdida de tiempo, el resultado de la ecuación siempre será el mismo- Just-Alice extiende su brazo derecho, llamando a su estaca de sangre, y esta se desprende del cuerpo de la Reina de Corazones, salpicando carne, trozos de huesos y sangre en todas direcciones. Mientras el cuerpo del muchacho desnudo caía pesadamente boca abajo, la estaca penetra en la herida de la palma de Dib, y se cierra, dejando una cicatriz imperceptible.

-Siempre inclinas la balanza a tu favor- El muchacho en el piso comienza a reírse mientras escupe un poco de sangre –Con trampas o sin ellas, de alguna forma te las has ingeniado para seguir evolucionando a nuestras expensas-

-Ustedes son los inútiles que no la ven venir- Con calma Just-Alice prepara su cable de acero para convertir a la Reina de Corazones en un puñado de carne molida –Por si no te has dado cuenta, entre más fuercen su evolución, yo podré detenerla con más facilidad-

-¿Te lo estoy dejando demasiado fácil?- La Reina de Corazones apoya su puño izquierdo en el piso. De repente las baldosas del piso comienzan a levantarse en hilera, todas juntas, y como si se trata de un látigo formado de tierra y concreto, le asesta un fuerte golpe en la cara de Just-Alice, arrojándolo hacía atrás.

El Reaper cae de espaldas al piso y al abrir de nuevo los ojos, logra enfocar el brazo gigantesco de baldosas y concreto que se eleva encima de su cabeza.

-Maldito infeliz- Murmura Just-Alice. Justo en ese momento, el brazo gigante de concreto, cae precipitosamente sobre él, aplastándolo sin piedad.

-¡Te lo dije, controlo todo lo que esta a mi alrededor!- La herida en el hombro derecho de La Reina de Corazones, se cierra por completo, la sangre deja de brotar y una cicatriz imperceptible ocupa su lugar –Manipulo toda la materia a mi antojo, puedo desarmarla, moldearla y moverla a mi gusto-

-Una increíble… habilidad que… aprovechas muy poco- Just-Alice decía esto con dificultad, estaba tratando de escapar de ese montículo de concreto y piedra, escupiendo la tierra y los guijarros que le había echo tragar la Reina de Corazones. Zim iba a enfadarse mucho con él, cuando todo esto termine. La bonita cara de Dib iba a terminar terriblemente deformada cuando se inflame por ese terrible golpe.

-Tu mente morbosa ya está planeando la forma de emplear mi habilidad, si la tuvieras- La Reina de Corazones sintió asco ante la actitud del Reaper, siempre pensando en como destrozar a sus enemigos de una forma siniestra -Realmente no entiendo como un ser tan ordinario como tú sigue pavoneándose por el universo-

-Maldito infeliz… me llamas morboso…- El Reaper se incorpora con dificultad, tratando de enfocar a su adversario, el golpe había sido terrible, estaba seguro de que en cualquier momento iba a perder la conciencia –Has arruinado la vida de cientos de humanos, has matado y torturado a muchos más, solo para obtener esta habilidad y un cuerpo similar al de ellos-

Just-Alice se señala a si mismo, colocando su mano derecha en su pecho –Yo he seguido la naturaleza de nuestra especie y he tenido éxito ¿Por qué no dejan de una buena vez esta estupidez de forzar su evolución?-

-¡Silencio! ¡Evolucionar es lo mejor para cualquier especie!- La Reina de Corazones estalla en ira, y funde su brazo derecho con el resto de la acera, los canteros y los postes de luz, la mole que estaba formando se elevaba sobre Just-Alice, cubriéndolo con la sombra que proyectaba. El Reaper observa con seriedad el panorama. A medida que los materiales se unían a ese enorme masa de concreto y tierra, sus posibilidades de sobrevivir al siguiente impacto disminuían drásticamente.

-Se ve que es imposible razonar contigo- Dice Just-Alice al ver la desagradable sonrisa de triunfo en el rostro de La Reina de Corazones.

-Aquí el único que debe entrar en razón eres tú, Reaper- Y diciendo esto, dejo caer su castigo Real encima de Just-Alice. La enorme masa de materiales arrasó con gran parte de ese lugar, destrozando además una parte del hospital. En ese instante, La Reina de Corazones estaba segura de que el Reaper no volvería a levantarse.

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Fin del undécimo capitulo


N/A 1: ¡Mierda!... Este (-.-¿) perdón por eso JeJeJe!. Se siente el final muy cerca, y ya me estoy poniendo nerviosa.

N/A 2: La próxima semana es la entrega del capítulo final, y no hay nada que yo o mi dedo tecleador podamos hacer al respecto. He descubierto que es divertido escribir ZADR, y creo que un futuro no muy lejano, volveré a intentarlo... (Si, ya le agarre el gusto, pero no voy abusar). Nos vemos en la próxima entrega ^^.