Un buen mentiroso

Karin y Kairi están en el mercado comprando víveres. Ambas se toparon y decidieron hacerlo juntas.

- ¿Cómo están los diablillos de mis nietos? –pregunta Karin mientras escoge algunas manzanas.

- Más escandalosos y traviesos. –Kairi suspira con pesadez.

- Con el padre, los abuelos y el tío que se cargan es normal. –comenta divertida y Kairi suspira con pesadez. –debiste pensar en eso antes de abrirle las piernas a Minato… aunque no te culpo, el condenado esta tan bueno, incluso mucho más bueno que su padre, dicen que es la viva imagen del cuarto y por lo que he oído el cuarto estaba bien sabroso. –Karin pone expresión de pervertida.

- ¡Oka-san que hablas de mi esposo y tu yerno! –exclama celosa Kairi, conoce a su madre y la muy guarra seguro anda fantaseando con su esposo.

- ¿Y? De que esta sabroso el condenad lo está. –Karin se encoge de hombros restándole importancia y Kairi la fulmina con la mirada. –anda, dime como es en la cama, nunca me quieres contar… seguro es tan revoltoso como lo es normalmente. –Karin ya tiene derrame nasal de solo imaginárselo.

- ¡Ok…!

Kairi no termina su reclamo ya que es volteada con brusquedad a la vez que recibe una fuerte bofetada que le voltea el rostro.

Todos los que están en el mercado, tanto vendedores como clientes detienen lo que hacen y miran hacia ellas.

Karin mira déspota a la rubia que ha golpeado a su hija y se ve muy furiosa, sin mal no recuerda es la hija de Ino.

- Al fin se me hace toparme contigo. –Isae la mira sombría, pero su rostro es volteado ante la cachetada que le dio Kairi.

- Querías verme, vaya honor. –comenta sarcástica Kairi.

Ambas se fulminan con la mirada teniendo la mano de la otra marcada en rojo en su mejilla.

- Te enseñare a no andar divulgando las cosas de los demás a otros. –Isae se le echa encima.

Ambas caen al suelo y comienzan a estirarse los pelos, darse arañazos, puñetazos y patadas, con varios aldeanos rodeándolas, viendo chismosos. Kairi no sabe de qué le habla Isae, pero le vale mierda, ella busca pelea, pelea tendrá.

- ¡Eso es Kairi, dale con todo! ¡Muestra de quien eres hija! –exclama Karin, alzando una mano para después darle una mordida a la manzana que sostiene con la otra.


Daisuke, Tatsuya, Itachi y Sasuke están desayunando. Como siempre Daisuke y Sasuke buscando cualquier excusa para molestar a Tatsuya y este se defiende, Itachi se muestra de lo más resignado a ver siempre eso.

Ese día es la obra de teatro de Mikoto, por eso Tatsuya está ahí ya que irá a verla con los demás. Seiki está ayudando a Sakura a ponerle el traje a Mikoto.

- ¡Papi! ¡Dai-nii-chan! ¡Ita-nii-chan! ¡Tat-nii!

Los cuatro voltean hacia la entrada de la cocina viendo entrar a Mikoto corriendo vistiendo un traje felpudo de conejo, con orejas y colita, viéndose de lo más adorable. Los cuatro se contuvieron para no chillar como viejas cursis.

- ¡Soy el señor conejo! –exclama emocionada saltando como conejo.

- ¿A que mi niña se ve muy mona? –pregunta Sakura melosa en la entrada.

- Se ve adorable… Oka-san y yo hacemos buen equipo trabajando juntas. –Seiki a su lado sonríe de forma torcida.

- ¡Nos quedó genial el traje! –Sakura choca su mano con la de su hija mayor.

- ¡Mi-chan se ve tan adorable que me la quiero comer! –Daisuke se pone de pie, carga a su hermana, y le muerde una oreja del traje.

- ¡Kya…! ¡Me comen! –exclama divertida.

- Miko-chan te vez tan linda. –Itachi le sonríe levemente.

Y Sasuke se dio cuenta que no quiere que pervertidos vean a su niña o se la querrán llevar ante lo linda que se ve, pero si no la deja ir su bebita se pondrá triste, está muy ilusionada por actuar, se sabe todos los diálogos…

- Aunque en su mayoría solo dice que se le hace tarde. –Sasuke pone expresión de acongojo.


Minato está acostado en el suelo dejando que su hijo mayor le raye la cara y tiene a su hijo menor dormido en su pecho.

- ¡Estoy en casa!

- ¡Mami! –Mizu se pone de pie y corre a paso torpe hacia su madre, pero cuando ella entra a la sala el niño se detiene a medio camino mirando curioso a su mami.

- ¡Bienvenida! –Minato se sienta, tomando delicadamente a su bebé, pero al ver a Kairi se le borra la sonrisa y la mira incrédulo. – ¿Qué te paso?

Kairi está despeinada, con cara de malas pulgas, llena de rasguños y golpes, incluso el labio inferior lo tiene partido, y en sus manos sostiene las bolsas de las compras.

- Ella se fue peor, te lo aseguro. –le dice sombría y Mizu corre hacia su papi, escondiéndose atrás de él, su mami da miedo enojada.

- ¿Ella? ¿Con quién te peleaste? –pregunta curioso.

- Isae. –responde rencorosa y Minato alza una de sus cejas. –me la tope en el mercado y me golpeo de la nada, yo no me iba a quedar de brazos cruzados.

Minato se pone de pie de un brinco y camina hacia ella.

- Esa es mi chica. –le dice con orgullo, besándole con ternura los labios, pero ella gime de dolor ante su labio partido, por lo que Minato se lo lame sacándole un jadeo. –venga vamos a curarte. –le dice ronco, cuando ella jadea así lo excita pero con su retoño despierto no podrá hacerle nada sin contar que aún no termina la cuarentena. –ven Mizu-chan, vamos a curar a mami. –Minato le extiende una mano y con la otra sostiene a su hijo dormido, Mizu corre hacia su padre y le toma la mano.

- Cada vez está más loca. –dice Kairi caminando a la par que Minato hacia el baño. –me golpea de la nada y me reclama por divulgar cosas de ella… ¿a mí que me importa lo que le pasa?, apenas sé que existe. –dice ofendida.

- Ella siempre ha estado loca. –comenta divertido y Kairi asintió dándole la razón.


La familia Uchiha junto con Tatsuya están en la academia para ver la obra donde saldrá Mikoto, todos llevando cámaras para tomar muchas fotos de la pequeña consentida de la familia.

- ¡Yo!

Todos voltean viendo a Kakashi junto con Yukina y Katsu que va vestida como Alicia, se le ve aburrida.

- ¡Katsu te vez muy bonita! –exclama Mikoto corriendo hacia su amiga y tomándola de las manos.

- Tú también. –Katsu le sonríe aflojerada, aun se lamenta por no ser un simple y sencillo árbol inanimado.

- ¡Kya! ¡Te vez tan mona Mikoto-chan! –exclama Yukina emocionada. – ¡foto! –rápidamente saca su cámara para fotografías de todos los ángulos a esas dos y Sakura la imito, ambas se ven tan lindas juntas.

Una gran gota de sudor resbala por la nuca de los varones, Seiki les sonríe amigable.

- Sasukito, se me hace raro verte en una obra infantil. –Kakashi mira aflojerado a Sasuke que solo le alza el dedo medio de su mano derecha.

- ¡Mi-chan, Katsu!

Un niño de la edad de esas dos, con cabello lacio y corto de color negro, ojos perlas, con facciones muy lindas y angelicales, viste como el gato risón y se abre camino entre la gente.

Kakashi, Tatsuya, Daisuke, Sasuke e Itachi siguen con la mirada analítica y asesina a ese mocoso que se acerca al par de niñas.

- ¿Mi-chan? –Daisuke se pone más sombrío, solo él y Seiki tienen derecho de llamar así a la pequeña Mikoto.

- ¡Neji-kun! ¡Te vez muy lindo! –Mikoto al instante lo abraza melosa y el pequeño se sonroja.

- Tú también Mi-chan. –le dice muy avergonzado, pero se tensa al sentir tres demoniacas auras atrás de él.

- Qué alivio, al parecer va por Mikoto. –Kakashi mira burlón a los Uchiha que se ven tétricos y espeluznante.

- ¡Kya! –Sakura emocionada les toma fotografías por todos los ángulos y Yukina chilla como mujer cursi.

Se oye el desenfundar de espadas y se ve a los tres Uchihas ya con espada en manos. Tatsuya mira con lastima al pobre infante hermano de Minato. Seiki también saco su cámara para fotografiar a los sádicos y de pasada a su hermanita que se ve muy mona abrazando al hermanito de Minato que se ve de lo más mono.

Sakura como poseída voltea tétrica hacia los varones que se tensaron.

- No lo arruinen. –les dice tétrica y Sasuke indignado apunta al mocoso, pero Sakura marco más su mirada.

Los tres varones bufan y guardan sus espadas, estando Sakura ahí no pueden hacer nada, ya verán cómo se deshacen del mocoso después.

- Admiro a Sakura. –Yukina le codea las costillas a Kakashi.

- A mí me da miedo. –Kakashi les sonríe de forma socarrona a los tres desgraciados que lo fulminan con la mirada.

- ¡Buenos días! –Hinata llega a ellos junto con Hiro, al fin alcanzaron a Neji que de pronto salió corriendo topándose con todos ellos. La pareja hace una inclinación respetuosa hacia ellos.

- ¡Hinata! –Sakura se acerca a ella y le sonríe amigable mientras Seiki le hace una leve inclinación de cabeza y Yukina le sonríe.

- Nuestros hijos son amigos como Mina-chan y Seiki-chan, me alegra eso. –Hinata le sonríe tímidamente, pero se tensa al tener tres miradas asesinas en ella.

- Pues parecen más que amigos. –Yukina se muestra insinuante y ahora las miradas asesinas van para ella, pero le vale.

Hinata y Hiro sonríen nerviosos, por como son los Uchiha esperan que no o su hijo morirá joven.

- Me entere de tu embarazo Seiki-chan, felicidades. –Hinata le sonríe amigable.

- Gracias. –Seiki le sonríe en respuesta.

- ¡Cómo crecen tan rápido! –exclama Sakura nostálgica. –me parece que fue apenas ayer cuando vinimos a ver la obra donde participaron Seiki-chan, Minato—chan y Tat-chan, y mira ya Minato-chan es padre y los otros dos están por serlo… me hacen sentir vieja. –Sakura se limpia lágrimas conmovida.

- Estas joven comadre, es más hasta menor que yo te vez. –Yukina le pasa un brazo por los hombros en forma de consuelo.

- Si oka-san, joven y hermosa. –Seiki le sonríe a su madre, que está adorando que le digan eso.

Una gran gota de sudor resbala por la nuca de Hinata.

Mientras las mujeres comadrean. Los varones tienen un ojo analítico o amenazante hacia los más pequeños. Los Uchiha vigilando que el mocoso no se pase de mano larga, si se pasa lo mataran sin dudar, de por si con que sea amigo de Mikoto y este muy cerca ya lo quieren degollar, si se pasa de listo sufrirá mucho antes de morir. Y aunque se ve que Neji se inclina más hacia Mikoto, puede que sea para engañar por eso Kakashi y Tatsuya lo vigila también. En cuanto Hiro vigila a su retoño para que ninguno de esos sádicos intente matarlo.


- ¡Itai! –exclama Isae que está sentada en la camilla del consultorio de su madre que le limpia las heridas para curárselas.

- No lo puedo creer Isae. –Ino que está de pie en medio de sus piernas para curarla, suspira con pesadez. –mira que pelearte con Kairi en medio del mercado como una verdulera. –le reprime molesta e Isae bufa. –ya el chisme se divulgo por toda la aldea.

- Que hablen como siempre, solo saben hacer eso. –Isae agita una mano restándole importancia e Ino suspira con pesadez.

- ¿Puedo saber el motivo de la pelea?

- Abrió la boca de más. –Isae ladea su rostro a un lado.

- ¿Ah?

- Divulgo cosas mías. –Isae frunce el ceño.

- ¿No que no te importa lo que digan de ti? –Ino la mira divertida.

- ¡Esto sí! –exclama más enojada pero Ino noto dolor en su tono de voz, haciéndola comprender que fue eso que divulgo Kairi.

- Isae conozco a Kairi, no creo que ande hablando de eso por hablar. –le dice seria e Isae frunce más el ceño, mordiéndose la lengua para no decirle algo hiriente a su madre, desde ese día se prometió no ofenderla, faltarle al respeto y mucho menos lastimarla y ha podido hacerlo.

- No quiero hablar de eso. –dice firme e Ino suspiro con pesadez.

- ¿Quieres ir de compras? –pregunta emocionada Ino, su hija se ve deprimida y ella quiere animarla.

- La pregunta ofende, oka-san. –Isae le guiña un ojo coqueta e Ino sonríe ampliamente.


Quince días que no ve a Itachi y es que al día siguiente de que se besaron se enteró lo mandaron de misión, entre más días pasan se siente más insegura, tal vez ese beso nunca vuelva a pasar, tal vez solo la beso por compromiso, no deja de pensar en cosas negativas respecto a eso.

Kushina está acostada en su cama, teniendo su brazo derecho sobre la frente y su otra mano sobre su estómago. Un profundo suspiro sale de sus labios.

- ¿En quién piensas para suspirar así? –Itachi está en cuclillas en la ventana de la habitación de ella y tiene el ceño fruncido, pensar que ella suspiro así pensando en otro le hace hervir la sangre.

- ¡Itachi-kun! –exclama sorprendida, sentándose de golpe y salta para correr hacia él. – supe que andabas de misión, ¿cuándo llegaste? –pregunta curiosa, entonces se sonroja recordando que aun quedo inconcluso el tema del beso.

- Joder, se ve tan linda sonrojada. –el peli-rosa se aclara la garganta e intenta controlar las ganas que tiene de echársele encima. –En la madrugada. –Itachi se rasca la nuca sonriendo apenado, no ha dormido nada, quiso llegar cuanto antes porque le prometió a Mikoto ver su obra pero también porque ansiaba verla. –fui a la obra de Miko-chan, tome muchas fotografías. –Itachi le enseña la cámara y le sonríe con orgullo.

- Quiero verlas, seguro se veía muy linda… ¿iba de conejito verdad? –Kushina se ve emocionada e Itachi asintió. –por cierto… ¿sabes que Asahi se hizo novia de Daisuke? –pregunta de forma cotilla. –cuando Asahi me lo conto me sorprendí, pensé que Daisuke nunca ha querido novia.

- Yo pensaba lo mismo y si, lo supe ese mismo día que se ennoviaron, de hecho aún no me la creo. –Itachi se ve divertido y Kushina asintió dándole la razón. –pero si aún andan ya llevan dos semanas, eso es un logro para alguien como Daisuke.

- Si, espero no la cague y haga que Asahi lo deje. –Kushina suspira con pesadez. –pero en especial espero que no la lastime, nos hemos hecho muy buenas amigas. –Kushina le sonríe de esa forma tan encantadora que lo emboba siempre.

Una exclamación de sorpresa sale de Kushina cuando Itachi la tomo de la cintura y la jalo hacia él. La rubia se sonrojo toda al ver a Itachi con ojos cerrados rosando sus labios con los de ella, viéndose tan provocativo, aturdiéndola con ese exquisito y provocativo aroma masculino.

- ¿Me extrañaste pequeña Kushina? –le pregunta en un susurro ronco sobre su labios.

- Mucho. –responde quedito y avergonzada.

Esa respuesta le satisface y mucho, por lo que sonríe de forma torcida. Kushina ya no pudiendo tener los ojos abiertos para seguir apreciándolo, termino cerrándolos, disfrutando el contacto de sentir su respiración y labios.

- Y yo a ti. –Itachi une sus labios con los de ella y ella lo recibió gustosa.

Esta vez Itachi fue más osado y metió su lengua en la boca de ella, sorprendiéndola y sacándole un jadeo que lo hizo gruñir entre el beso.

Que él haya adentrado su lengua se siente raro pero a la vez muy excitante, saborea más ese dulce y delicioso sabor de la boca de Itachi. No sabe qué hacer, solo intenta imitarlo, moviendo con torpeza su lengua intentando moverla como la mueve él.

Y esa torpeza lo está volviendo loco a él en especial con ese delicioso aroma y sabor de ella. Besarla se va haciendo adictivo y mucho.


Lamenta que Daisuke haya descubierto donde vive, se aparece ahí cuando menos se lo espera. Como hoy; fue uno de esos días que se levantó muy tarde—siempre se levanta tarde—no tenía mucho que se bañó e hizo coraje al ver que Daisuke le hizo otro chupetón, estaba por salir para ir a desayunar algo y cuando abre la puerta ahí estaba ese desgraciado listo para abrir la puerta con la llave que le robo.

El bastardo es ágil y antes de que ella lo golpe ya le había sosteniendo las manos y la beso, el hijo de puta es poderoso, con esos besos la hace olvidar hasta su nombre y la prende con mucha facilidad.

Muy dentro de ella admite que es un maestro en la seducción y en excitar a una mujer, y no solo eso, es muy manos rápidas, no sabe en qué momento le quito la blusa, de hecho no se habría dado cuenta hasta ahorita al sentir sus labios en el estómago, al menos aun trae sostén.

Ahí está Asahi acostada en el suelo de la entrada, al menos la puerta está cerrada. Esta despeinada, respira agitada, labios hinchados por sus besos, sonrojada y sin la blusa que esta tirada a un par de metros alado de ella. Daisuke está encima de ella dándole sensuales besos en la tripa y va bajando, bajando y bajando.

Asahi jadea y arquea su espalda cuando él le delinea el ombligo con su lengua. Daisuke alza la mirada para verle el rostro con esos sombríos y provocativos ojos que muestran el sharingan, viéndose sensual al tener su lengua de fuera donde juguetea con el ombligo de la pelinegra, incluso sus ojos mostraron arrogancia al ver lo que provoca en ella.

Toda ella es tan adictiva, entre más prueba más quiere, su piel, su boca, sus pechos, los ha probado, pero aun no prueba su miel y ese es su propósito. Su verga dolió más y se le hizo agua la boca.

Mientras le besa y lame el vientre llevo sus manos al pantalón de ella para desabrocharlo.

- Daisuke, para. –le dice con la respiración agitada pero él la ignora. –par… ¡ah!

Asahi vuelve a arquear la espalda cuando él succiono en su vientre, la forma en que lo hizo se sintió tan bien, no imagino que su estómago fuera erógeno.

Daisuke sonríe triunfante, consiguió desabrocharle los pantalones, solo se los baja junto con las bragas y…

- Conoceré su lindo coñito. –Daisuke se relame los labios, dando la imagen de depredador saboreando su presa.

- ¡Que pares, desgraciado! –le grita enojada, dándole un rodillazo en la barbilla sacándole un jadeo de dolor.

- ¡Joder, sabes cómo matar la pasión! –le grita enojado, sobándose su adolorida barbilla a la vez que se pone de rodillas y la fulmina con la mirada.

- ¡A ti ni con eso se te baja la calentura! –exclama enojada, sentándose y apuntándole la entrepierna donde se ve la carpa que forma su erección.

- Hmn. –Daisuke le sonríe de forma torcida.

Asahi grita sorprendida cuando él de un ágil movimiento la tomo de su pequeña cintura y la jalo hacia él, haciendo que su erección le pique el sexo de ella sobre la ropa, sacándole un gemido.

- Te gusta sentirla. –asegura ronco en su oído, moviendo su cadera para que sienta de nuevo su erección y sacarle más de esos lindos gemidos.

Daisuke afianza el agarre en esa pequeña cintura, todo en ella es pequeño y lindo, a excepción del trasero que es grande y sexy.

- Vamos muñequita, déjeme ver tu lindo coñito. –le susurra provocativo en el oído, aturdiéndola con su pesada respiración en él.

- ¡No! –exclama avergonzada, intentando alejarse de él. –maldito pervertido pelado… tengo que hacerlo entrar en razón o sino terminara doblegándome. –Asahi frunce el ceño, cada vez es más difícil resistirse a él. –Daisuke piensa en tu salud. –le dice al ver que no puede alejarlo, presiente que el maldito si es capaz de violarla. — acuérdate que no puedes tener sexo en un mes más, tu madre te lo dijo. –lo oye suspirar con pesadez en su oído, al parecer ella le recordó eso, el desgraciado se excita y lo olvida.

Que ella se preocupe por él le hace sentir ese sentimiento de ternura que pensó solo tenía con su hermanita.

- Solo quiero lamerte el coño. –le dice separándose de ella y haciendo un puchero que casi le provoca derrame nasal, se controló ante lo pelado que es. –te va a gustar, hasta ahora te ha gustado lo que te hago con mi lengua y te aseguro que en tu coño mi lengua te dará mucho placer. –como queriéndoselo afirmar le lame los labios, sorprendiéndola y sonrojándola más de ser posible.

Asahi tiene un tic nervioso en la ceja derecha por como dice las cosas sin descaro alguno, ese desgraciado no conoce la vergüenza.

- Pero podrías excitarte mucho y perder el control, imagínate que se te cae el pito por no obedecer las órdenes médicas de tu madre. –pregunta "asustada" y "preocupada".

Daisuke ensancha los ojos, viéndose asustado.

- Cosita, no me creo que sea así de lindo e ingenuo para algunas cosas, y un pelado desgraciado y pervertido para otras. –Asahi le sonríe enternecida. –tengo mucha hambre, vamos a comer. –ella muestra su amplia sonrisa, dejando ver su blanca dentadura.

Daisuke vuelve a suspirar mostrando pesar, con ella no se controla, es verdad que si le ve y lame el coño seguro se excita tanto que perderá el control y podría perder a su amado compadre, su madre le dijo que era probable y él confía en su madre, ella no le mentiría o engañaría. Así que sienta a su tentación en el suelo, alejándola de su muy alzado y duro compadre.

- No puedo ir teniendo mi verga así. –le dice berrinchudo, apuntando su pene.

- Ahí está el baño. –Asahi le apunta el baño sin borrar su enorme sonrisa, gano esta batalla, está orgullosa de ello.

Daisuke frunce el ceño, entonces una sonrisa traviesa adorno su rostro.

- ¡¿Qué haces?! –exclama al verlo desabrocharse el pantalón.

- No puedo caminar, está muy dura y duele. Lo solucionare aquí. –sin descaro alguno se saca su dura verga.

Asahi ensancha los ojos, es la primera vez que ve un pene, no pensó que fuera así de grande y se ve muy duro, con esas venas sobresaliendo y la punta rosadas.

- Para hacerte la difícil eres muy pervertida, muñequita. Hay que ver cómo te desangras solo con ver mi verga. –Daisuke sonríe socarrón, esa parte de ella que le den derrames nasales cada que lo ve sin playera, o ve una expresión en él o como ahora que le ve su verga se le hace terriblemente encantadora.

- ¡No molestes! –exclama enojada y avergonzada, dándole la espalda, cubriéndose con sus manos la nariz y le escurre sangre de entre los dedos.

- Venga… ¿no quieres ver cómo me la jalo? –le dice ronco y ella puede oír el movimiento de su mano. –mejor no te voltees, jalármela viéndote el culo es muy excitante. –su voz es cada vez más ronca y ella apretó las pierna, siente que la humedad ya le moja las bragas.

Curiosa y excitada, sin destaparse la nariz voltea sobre su hombro, él tiene esos ojos que ya no la cohíben, ha comenzado a hacérseles sexys, y como él dijo, le mira el culo mientras se la jala, eso más que ofenderla la excito más. Baja más la mirada viendo como usa la mano para darse placer, eso es tan erótico como oír sus gruñidos.

Sintiéndose algo traviesa y sabiendo lo mucho que le gusta, alza su culo como ofreciéndoselo a él y ese gruñido que soltó pareció al de una bestia, estremeciéndola.

- Tú lo provocaste, así que no te quejes. –le dice sombrío.

- ¿Ah?

Él ya está atrás de ella y le tomo las caderas, alzándole el culo, obligándola a apoyar sus manos en el suelo para no darse en la cara contra el suelo.

- ¡¿Qué haces?! –exclama molesta y dispuesta a golpearlo, pero gime y esconde su cara entre sus manos cuando él comenzó a restregar la verga en su culo, se siente tan bien.

Daisuke está de rodillas atrás de ella, ahí la tiene en cuatro para él, y su verga se restriega cada vez más rápido en ese culo que lo enloquece, y por los jadeos que suelta a ella le gusta.

- Jodida ropa como estorbas. –piensa molesto, pero no se la va a quitar sino perderá el poco control que le queda y podría terminar haciéndoselo y él perdería a su compadre para siempre, es mejor esperar y ya después se lo hace cuantas veces quiera.

- ¡Joder! Se siente tan bien que solo se restriegue así, no me imagino como se sentirá sin ropa. –Asahi aprieta con fuerza los ojos, debe mantener el control, no debe perderlo, debe resistirse al placer.


En el living esta Tatsuya de pie dándole la espalda a la puerta, viste el uniforme ANBU y su máscara la sostiene en la mano izquierda, frente a él esta Seiki.

- Tratare de no demorar. –no la quiere dejar sola, desde que sabe de su embarazo no ha salido a misiones difíciles o que le tomen más de un día gracias a que son en el mismo país del fuego, pero esta será larga debido al tiempo de ir de un país al otro, además que es difícil, calculan tres semanas más o menos.

- Tómatelo con calma, no te apresures… yo estaré bien. –Seiki le sonríe ampliamente.

- Pero es que si te sientes mal, o…

- Si te hace sentir más seguro me quedare en casa de mis padres. –no quiere que por andar pensando en ella no esté en guardia y le pase algo. –enfócate en la misión Tatsuya. –le pide seria y Tatsuya suspira con pesadez. –si te lastiman sabes que me harás sufrir.

- Lo sé. –Tatsuya le toma el rostro con su mano libre, acunándoselo. –cuídate. –el pelinegro se inclina y le da un profundo beso en los labios que ella respondió igual.

- Cuídate tú también, yo estaré segura siendo mimada por oka-san. –le dice al romper el beso, sonriéndole ampliamente.

- Que sacrificio para ti. –comenta sarcástico y Seiki amplía su sonrisa, le tranquiliza que en el mismo equipo ANBU que esta Tatsuya esta Minato, él con seguridad le cubrirá la espalda si Tatsuya se distrae por estar preocupado por ella.

- No te distraigas Tatsuya. –le dice firme.

- No lo haré, me enfocare. –una sonrisa socarrona adorna sus labios. –te lo prometo. –ahora juguetón le guiña un ojo, para después darle un beso de pico en los labios.

El pelinegro se pone en cuclillas y le alza la blusa dejando al descubierto su plano vientre. Seiki sonríe divertida, siempre hace lo mismo.

- Sigue portándote bien. –le dice con advertencia al vientre para después besarlo, estremeciéndola. –aprovecha los mimos de tu mami. –le dice burlón al alzarse para después darle otro profundo beso.

- Lo haré. –le responde al romper el beso.

No se quiere ir, pero es su deber. Le tranquiliza que ella se quedara con Sakura, y él tiene que enfocarse, llegar con bien para protegerla. Tatsuya se pone la máscara y desaparece en una nube de humo.

Seiki suspira con pesadez, no le gusta cuando dura muchos días sin verlo, pero ni modo, es el deber de él con la aldea. La pelinegra camina hacia las escaleras para preparar una pequeña maleta e irse a quedar en casa de sus padres como prometió. Cuando va a media escalera oye la puerta principal ser tocada.


- Al fin se fue. –dice exasperado Matsu nada mas Seiki le abrió la puerta.

Seiki alza ambas cejas extrañada, que ese loco vaya a visitar a su padre es normal, pero a ella no lo es.

- Horas esperando no sentir su chakra y no se iba, pensé que no te deja sola ni para cagar. –Matsu roda los ojos y se adentra. –ya estaba pensando que tendría que hacer el sacrificio de verle la cara, pero tuve suerte. –Matsu como si de su casa se tratara se sienta en el sillón y Seiki se detiene de pie enfrente de él. –té y galletas, si tienes pastel no me quejo.

Seiki da media vuelta y se dispone a irse a hacer lo que pretendía antes de que tocaran, ignorándolo prácticamente, no le importa ni le interesa lo que hace ahí.

- Entre sádicos y masoquistas nos ayudamos, ¿no? –le dice aburrido, pero ella siguió su camino ignorándolo. –háblame de Isae. –su voz fue firme y carente de emociones.

Seiki se detuvo, dejando el pie en el aire, eso no se lo esperaba, es más sorprendente que su visita ahí. Lo mira sobre su hombro notando esa mirada seria que le dedica y después suspira con pesadez.

- Pregúntale a ella, nunca hemos sido amigas. –le dice cortante.

- No quiero que me digas como es, lo que le gusta y esas estupideces. –Matsu agita una mano restándole importancia. –quiero que me digas lo que paso con esa cicatriz… hablo la del vientre que la marco no solo físicamente, no de las que le hiciste, esas ya sé cómo se las hiciste, me lo contó y admito que es un trabajo magnifico. –Matsu le sonríe angelical y ella le sonríe en respuesta.

- No me gusta hablar de los demás, así que ya te puedes ir. –Seiki amplía su sonrisa angelical.

- Ella no me lo dirá, es tan estúpida y débil que no puede superarlo. –dice con desagrado. –así que no entiendo porque hago todo esto por ella. –Matsu frunce el ceño, mostrando más desagrado. –sé que los que mejores saben cómo pasaron las cosas aparte de sus padres son tu familia y tú. Kairi y Minato lo saben, pero apenas conseguí que me dijera Kairi que esa cicatriz se la hizo el que le hizo el feto. –Matsu agita una mano restándole importancia. –el mocoso mimado hijo de sensei no me lo dirá, su mocoso amigo ni le hablo, dudo que me diga algo. El consentido de sensei no me le puedo acercar, sensei me lo prohibió como me prohibió acercármele a tu madre cuando no este él. Y no preguntaría esto a sensei, es humillante que sepa que siento curiosidad por una mujer.

Seiki alza nuevamente sus cejas, Matsu ve a su padre como una especie de Dios y no quiere hacer o decir nada enfrente de él que lo avergüence.

- Soy tu única opción. –asegura.

- Obvio, sus padres no me lo dirán y Hokage con solo preguntarlo con lo exagerado que es seguro me prohíbe la entrada. –Matsu suspira con pesadez, regreso a la arena y estos quince días no pudo dejar de pensar en ella. –entre más pasa el tiempo más difícil es mantenerme alejado de mi puta. –Matsu se muestra indignado por eso, él nació para tener miles de putas a su disposición y no tener preferencia por ninguna.

- Regresa a casa Matsu. –Seiki le vuelve a dar la espalda y no se sorprendió cuando él apareció frente a ella mirándola serio.

- Pide lo que quieras, te lo daré… o no lo pidas ahora, tendré una deuda pendiente contigo, cuando necesites algo lo que sea lo haré.

Seiki se le queda viendo y él le sostiene la mirada, sabe que está analizándolo, analizando a su vez si a ella le conviene. Seiki es una persona con la que se debe andar con cuidado no porque sea fuerte, él bien sabe y lo ha comprobado que en los últimos nueve años Tatsuya la supero en poder, pero ella es peligrosa con su mente, tal vez por eso nunca le ha caído, pero sintió algo de agrado cuando descubrió su sadismo y masoquismo, aunque ella lo controla mejor que él. Con ella debe estar alerta y no mostrar debilidad, y él está mostrando una ahora mismo, pero está desesperado y eso no va con él, lo sabe pero no puede contra ello y es listo, sabe que lo mejor es simplemente aceptarlo como parte de él.

- Me parece un trato justo. –Seiki le sonríe de forma encantadora.


Caminando por las calles se ve a Daisuke teniendo expresión de malas pulgas con una mano marcada en rojo en su mejilla derecha y a su lado va Asahi también con mueca de malas pulgas.

- Me golpeas y tengo que invitarte de almorzar… no es justo. –le dice con reproche.

- ¡Es justo y te lo mereces por mancharme con eso! –exclama enojada y avergonzada, se tuvo que duchar porque Daisuke le mancho el culo con semen.

- Te quejas como si no te hubiera gustado. –Daisuke sonríe altanero al verla sonrojarse más.

- Cállate. –dice entre dientes, apretando con fuerza su puño derecho y teniendo una vena hinchada en la frente.

- ¡Auch! –exclama Daisuke cuando una mano le golpeo la nuca inclinándole la cabeza hacia adelante. – ¿Quie…?

Daisuke corta su frase de reclamo cuando al voltear ve a su padre con expresión sombría. Asahi se esconde atrás de él, se ve espeluznante.

- Oto-chan. –Daisuke le sonríe de forma encantadora.

- ¿Oto-chan? ¿Qué eres? ¿Un mocoso? –pregunta burlona Asahi, tapándose la boca con una mano, ocultando su sonrisa burlona.

Daisuke la mira con ojos entrecerrados y Sasuke alza una de sus cejas, es la misma loca que fue con Itachi hace algunas semanas, eso no es normal, ninguna chica se burla de su retoño, todas lo miran como pendejas enamoradas.

Cuando vio a ese mocoso en la calle andando con una chica, se enojó porque el muy cabrón se fue a ligar en vez de cumplir con sus obligaciones.

- ¿No se supone que deberías estar en la estación desde hace dos horas para asignarte tu trabajo? –le pregunta sombrío, regresando la mirada a su hijo.

- ¿Enserio? –Daisuke regresa la mirada a su padre y vuelve a sonreír de forma encantadora.

- Desobligado. –Asahi lo mira con ojos entrecerrados haciendo que la sonrisa de Daisuke flaquee.

- Las chicas en la estación son muy pocas y las que hay son feas, eso es aburrido, necesito que haya mujeres sexys a mi alrededor para poder trabajar. –Daisuke sonríe socarrón pero su sonrisa se borra y una mueca de dolor la remplaza a la vez que lagrimas se amontonan en sus ojos cuando Asahi le piso con fuerza el pie.

Sasuke alza ambas cejas, es la primer chica que ve que lo golpea, aunque haciendo memoria Itachi menciono algo de ella golpeándolo, sin mal no recuerda en las pelotas.

- ¡Deja de pegarme! –le grita indignado y ella solo voltea su rostro a la vez que bufa.

- No tengo tiempo que perder, vamos a la estación. –le dice amenazante Sasuke.

- Llego en dos horas más viejo, llevare a almorzar a mi novia. –Daisuke la jala sacándola de atrás de él y le pasa un brazo por los hombros, adorando ver la mueca de sorpresa de su padre que duro por unos segundos.

Y es que es normal sorprenderse, sabe lo mujeriego que es su hijo, pero jamás le ha oído de una novia.

- Creo que ya conocías a Asahi. –Daisuke se soba la barbilla pensativo, recordando que su hermana le dijo que almorzó con ellos hace varias semanas.

- Hola. –Asahi hace una leve inclinación de cabeza, algo cohibida, Sasuke aunque se parezca a Daisuke da miedo.

Sasuke también hizo una leve inclinación por mera formalidad, ato cabos, esa es la mocosa por la que Daisuke le pregunta pendejadas la otra vez, tal parece que la consiguió y no le extraña, su hijo es Uchiha, tiene lo que quiere cuando quiere.

- Ya la llevaras a comer cuando acabes tu turno. –le dice firme.

- No creo que haya problema con que llegue a la hora que quiera, eres el jefe y mi padre.

Una vena se hincho en la frente de Sasuke, ese mocoso jamás será responsable al menos que lo obligue o ande atrás de él, y eso piensa hacer, lo llevara de las orejas si es necesario.

- Oye se responsable. –Asahi entrecierra los ojos.

- ¿No te quejabas de que mueres de hambre?, ¡pues vamos a comer! –le reclama indignado.

- Yo iré a comer, tú iras a trabajar. –le dice firme.

- ¡Tú no me mandas!... ¡itai!... ¡¿Qué haces? ¡Suéltame!

Sasuke tiene una ceja alzada, mirando incrédulo como esa chica lleva de la oreja a Daisuke rumbo a la estación, y él nada más mueve los brazos y se queja.

- Una mujer que no es Sakura que lo pone en su lugar… interesante. –Sasuke sonríe de forma burlona, y toma el mismo camino que tomaron esos dos.


En la entrada de la casa están Daisuke y Sasuke. Al ser la hora de comida y como Sakura ese día descansa fueron a comer a la casa como suelen hacerlo ese día.

- Exceptuando cuando toca torturar, tu trabajo es aburrido, no me gusta trabajar en la estación. –se queja Daisuke mientras se quita las sandalias.

- Solo eres un arrastrado que incluso se aburre como shinobi de la aldea. –Sasuke roda los ojos, Daisuke ni siquiera se le ve interés por hacer las misiones que Naruto le manda.

- Es su culpa por darme misiones aburridas… ¿patrullar, enserio? –Daisuke pasa a su lado viéndose exasperado.

- Madura, ya tienes dieciséis. –Sasuke roda los ojos nuevamente.

- ¡Estoy en casa!

Ambos varones voltean viendo a una sonriente Seiki cargando una pequeña maleta.

- ¡Nee-chan, dime que te peleaste con la basura porque te diste cuenta de lo que es y te vendrás a vivir con nosotros! –exclama Daisuke acercándose a ella y tomándola de la cintura, para después alzarla.

Sasuke ansia que Seiki diga que sí, no importa que este preñada de Tatsuya, como es su nieto se hará cargo, pero que al fin deje a Tatsuya.

- Jamás me separare de Tatsuya, solo me quedare unos días en lo que él está de misión. –responde ampliando su sonrisa y el par de pelinegros sintieron una gran desilusión.

- ¿Are? –Daisuke frunce el ceño al ver por sobre el hombro de su hermana a Matsu que sonríe angelical. – ¿Qué hace esa caca aquí? –pregunta despectivo y mirándolo con desprecio.

- Tu mascota me siguió. –explica Seiki mirando a su padre.

- ¡Aliménteme amo! –Matsu se asoma y le sonríe a Sasuke que lo mira con asco al igual que Daisuke.


Sentados para comer está toda la familia Uchiha. Cuando Sakura le acerca su plato servido a Sasuke este lo toma y lo pone en el suelo frente a donde está sentado Matsu.

- Come mascota. –le dice despectivo.

- Gracias amo. –Matsu toma el plato y le sonríe amigable.

- ¡Sasuke-kun! –lo reprime Sakura. –Matsu-kun, siéntate en una silla y con nosotros, ya te lo he dicho.

- Sakura, ¿cuándo has visto a una mascota sentarse a la mesa? –Sasuke le habla con obviedad y a Sakura le da un tic nervioso en la ceja derecha.

- En el suelo está bien oka-san, entre más lejos de Mi-chan mejor. –Seiki le sonríe amigable a su madre.

- ¡Seiki! –Sakura la mira con reproche, Sasuke les da muy mala influencia a sus hijos.

Seiki se rasca la nuca y le sonríe nerviosa.

- A Ren nunca lo dejaste sentarse a la mesa oka-san. –dice Itachi como quien no quiere la cosa, aun quiere matar a ese desgraciado, no olvida lo del bar.

- ¡Itachi, ¿tú también?! –Sakura lo mira decepcionada y Sasuke orgulloso, su niño siempre lo va a apoyar.

Itachi se encoge de hombros y le sonríe nervioso.

- Si, si, que la mascota coma en el suelo. –Daisuke sonríe de forma burlona.

- ¡Daisuke! –lo reprime Sakura.

- Déjelo Sakura-sama, solo está molesto porque bese a su novia. –Matsu mantiene esa sonrisa angelical.

- ¡¿Novia?! –Sakura mira sorprendida a su hijo y Seiki ha dejado caer sus palillos.

- ¡¿La besaste?! –Daisuke se pone de pie y lo toma de las solapas, mirándolo amenazante.

Si Daisuke lo mata Itachi lo apoyara, basura pervertida como Matsu merece morir.

- Un beso indirecto. –responde Matsu sin borrar esa sonrisa angelical y Daisuke afila su mirada.

La reacción de Daisuke sorprendió a Sakura y Seiki, lo conocen bien, ese tiene puras "amigas", ninguna novia y ahora resulta que tiene una, él no la niega e incluso se enoja porque alguien mencione haberla besado. Sasuke simplemente alzo una ceja, pero se siente orgulloso que su hijo defienda lo que es suyo, si quiere matar a su mascota que la mate, él no la extrañara.

- Dai-niichan ¿tienes novia? –pregunta Mikoto sorprendida.

- Sí, es Asahi-chan. –responde Itachi sonriendo divertido.

Seiki ensancha los ojos, esta es una de esas pocas cosas que le sorprende, y después mira a Daisuke, se supone él debería alejarla de Itachi y la muy lista embrujo a su pequeño hermanito vaya a saber con qué artimaña.

- Mi instinto me decía que es peligrosa y yo deje que Dai-chan se le acercara. –Seiki se siente culpable, la quiere matar, seguro esa mujer embrujo a su hermanito. –es buena, incluso consiguió atrapar a mi Dai-chan. –la pelinegra tiene una expresión sombría.

- ¡Kya! ¡Yo lo sabía, por eso me cayo tan bien, seguro mi instinto de madre la reconoció! –exclama Sakura emocionada sin darse cuenta que el aura sombría de su hija mayor aumento. – ¡Dai-chan tienes que presentarla formalmente a la familia! –exclama volteándolo, usando tal fuerza que lo obligo a soltar a Matsu y lo tomo de las manos.

- ¿Ah? –Daisuke la mira incrédulo y sonríe nervioso, no sabe qué hacer. –oka-san no es nada serio, apenas llevamos unos días. –Daisuke no le dirá que solo anda con ella porque se la quiere tirar, luego lo mata.

El aura de Seiki disminuyo al oír que Daisuke no la ve enserio. Sasuke ignora todo el borlote y se ha puesto a comer igual que Matsu que sigue en el suelo.

- Tal vez solo es su truco para alejarla de Itachi-chan… bien pensado Dai-chan. –Seiki suspira aliviada.

- ¡No importa los días que lleven, quiero que me la presentes como tu novia! ¡Deberías invitarla a comer, a ella le gustó mucho mi comida!

- Si, ella adora la comida casera. –Itachi le guiña un ojo a su hermano que lo fulmina con la mirada, siente a veces que con Asahi, Itachi se venga de las veces que lo ha molestado, él no la quiere presentar como novia ante su madre porque para él no es nada formal, no se casara con ella ni tendrán hijos, ni sabe cuánto le dure el capricho con ella, probablemente hasta que se la tire, sospecha que como ella se hace la difícil más la desea, como sospecha también que nada más cogiéndosela se aburrirá y la cortara.

- ¡Si Dai-nii-chan, es muy divertida, tráela a comer con nosotros! –exclama emocionada Mikoto.

Seiki la detesta, se ha echado en la bolsa a su madre, Itachi y a la pequeña Mikoto.

- Tráela mañana a cenar. –ordena Sasuke firme, si su princesa y esposa quieren verla y divertirse con ella, la verán.

Seiki mira a su padre como si fuera el más grande de los traidores, y Daisuke frunce el ceño.

- ¡Está dicho, mañana preparare una cena deliciosa! –exclama emocionada Sakura. –una mujer que mi Dai-chan hizo su novia, por algo debe ser, mi instinto de madre es fuerte, además Itachi-chan ha comentado como lo mantiene en raya, seguro debe ser la mujer destinada para mi pequeño demonio. –Sakura se ve emocionada, y ella pensó que toda la vida tendría que vigilar a Daisuke para que no tenga bastardos o adquiera alguna enfermedad.

- ¡Más por favor, Sakura-sama! –Matsu extiende su plato hacia Sakura que le resbala una gota de sudor en la nuca al verlo aun en el suelo, lo que le deja en claro que el primer plato se lo comió ahí.


Itachi va caminando por las calles de la aldea, viene de ver a Kushina. No puede evitar besarla cada que la ve, es como si fuera un imán, se la pasan todo el rato besándose y le cuesta tener que irse, pero prometió ir a cenar a casa, así que tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para alejarse de ella.

¡Claro!, se besan en lugares escondidos, donde nadie los vea y le vaya con el chisme a Naruto, no es sorpresa para nadie, menos para él lo celoso que es con su hija.

El peli-rosa se detiene extrañado al ver a Asahi de cuclillas en la entrada de un callejón, curioso se acerca y se coloca atrás de ella.

- Anda… te doy la mitad para que no digas que soy mala. –Asahi le deja en el suelo un pedazo de pan que el perro callejero frente a ella olisqueo para después comérsela.

- ¿Te gustan los perros? –pregunta curioso, con el rostro inclinado a lado del de ella.

- ¡Jesús! Me sacaste un buen susto. –Asahi lleva una mano a su pecho sintiendo lo acelerado de su corazón e Itachi le sonríe divertido.

- ¿Y? ¿Los perros son tus animales favoritos? –pregunta curioso.

- Sí, pero los grandes, al tener un departamento pequeño no puedo tener uno. –dice con pesar. – ¿y a ti?

- Me van todas las mascotas, entre más adorables mejor. –Itachi se soba la barbilla pensativo. –pero a mi padre, Daisuke y nee-san les gustan más los gatos. Oka-san y Miko-chan también les gustan cualquier animal que sea adorable. –Itachi le acaricia la cabeza al perro que movió la cola y saco la lengua viéndose feliz.

- Mmm. –Asahi le da una mordida a su pan.

- No comas mucho mugrero, luego no cenaras la comida de oka-san. –la reprime.

- ¿Ah?

Itachi al verla confundida alza ambas cejas.

- ¿Dónde cenaras?

- En casa, obviamente. –Asahi alza la bolsa con comida instantánea que fue a comprar hace unos minutos.

- ¿No has visto a Daisuke? –Itachi alza más sus cejas, extrañado.

- Si. Se escapó de su trabajo de nuevo. –Asahi entrecierra los ojos, es más irresponsable que un mocoso y solo se escapa para andar de guarro con ella. –tuve que arrastrarlo de nuevo ahí. –un profundo suspiro sale de sus labios.

Itachi frunce el ceño, pero luego le sonríe amigable.

- Tengo algo de prisa… ¡nos vemos!

- ¡Adiós! –Asahi le sonríe amigable y agita su mano, despidiéndolo.


Daisuke va llegando a su casa y está sentado en el living quitándose las sandalias. Su padre regreso antes porque él "fue por Asahi".

Cuando la puerta se abre alza la mirada viendo a Itachi que lo mira serio.

- Bienvenido nii-chan. –Daisuke le sonríe angelical.

- Me tope a Asahi.

Daisuke borra su sonrisa.

- ¿Le dijiste lo de la cena? –pregunta molesto.

- No, pero me quedo claro que no la invitaste.

Daisuke se termina de quitar las sandalias y se pone de pie.

- ¿Por qué? –Itachi lo mira realmente curioso, pensó que Daisuke le gustaba en verdad.

- No pienso traerla a casa. –le responde indiferente dándole la espalda.

- ¿Por qué? –Itachi ha fruncido el ceño, a veces le caga lo desgraciado que puede ser su hermano. –es tu novia, pensé…

- Nii-chan no te metas. Solo la hice mi novia para poder cogérmela, deja de darle vueltas o meterte.

Itachi frunce más su ceño, mirando alejarse, Asahi le cae bien, sabe que es buena chica y su hermano está siendo un desgraciado con ella.

- Espero no te lamentes después Daisuke.

- ¡Estoy en casa!

Oye a Daisuke exclamar enérgico en la cocina.

- ¡Nii-chan!

- ¡¿Y tu novia?!

- La llamaron para una misión. Lo siento oka-chan, sé que te esmeraste para hacer una rica cena, ¡me la comeré toda!

No le gusta que su hermano sea así, pensó que había madurado un poco, ver que no, lo ha decepcionado, sigue siendo un egoísta que solo piensa en él mismo.

Continuará

¬¬ ese daisuke puede ser tan lindo y encantador como un bastardo desgraciado, espero madure el caijo

en cuanto al hijo de hinata no se, le quise poner a neji en honor al hermoso y sexy primo que murio protegiendola, al principio se iba a llamar shori pero me agrado mas la idea de darle el nombre dl papote neji

spero les haya gustado el cap

muchas gracias por sus reviews

cuidense

besos

kriss