Noche 11: La verdad

No era justo. Eso fue lo primero que pensó Herman Engel. No era justo que el día del entierro de su hija hubiese un sol tan bonito. Debería estar lloviendo, todo cubierto de nubes, tal y como lo estaba su corazón. Bianca había sido la luz de su vida. Había estado tan orgulloso de ella. Y sin embargo ni todo su dinero ni su poder había podido evitar lo que había ocurrido. El cuerpo ya sin vida de su hija yacía en un ataúd blanco rodeado de rosas. Las chicas de la patrulla estaban allí, mostrando sus respetos a Bianca. Wanda no estaba. Nadie la había visto desde que encontró el cadáver de Bianca cuatro días atrás. La chica había echado a correr y había desaparecido completamente. Herman había esperado, con la esperanza de que Bianca pudiese tener la despedida de su mejor amiga. Pero tras cuatro días había desistido en la espera y finalmente había cedido a celebrar el entierro. La patrulla estaba siendo liderada por una chica llamada Erna, ya que Leyna todavía se encontraba recuperándose de sus heridas y la demás chicas parecían tener cierto resentimiento por ella. La propia Leyna parecía otra persona, con unas grandes ojeras y el pelo sin apenas arreglar. El pensamiento de que su pelea hubiese ocasionado la muerte de Bianca le pesaba en el corazón. La ceremonia fue corta, la mayoría del pueblo estaba ocupado con la preparación del festival que se celebraría en apenas unas semanas. Herman volvió a su estudio con la cabeza baja. Se sentó en su sillón sirviéndose una copa mientras miraba al exterior por la ventana. Pasó un largo rato hasta que lo notó. Una presencia justo detrás de él. No había hecho ruido al entrar pero Herman sabía que estaba allí.

- No has venido al entierro. – comentó simplemente.

- Está muerta. – le contestó mientras caminaba hasta la ventana. – Decirle algo a un cadáver no solucionará nada. Además no puede oírme.

- Wanda. – el hombre se giró hacia ella. - ¿dónde has estado?

- ¿Acaso te importa? – masculló la chica. – Que Bianca ya no esté no significa que tengamos que llevarnos bien en honor a su memoria o algo así. Nunca me gusto y yo nunca le guste. Así por lo menos podemos dejar de fingir.

- Lo sabes. – comprendió entonces Herman.

- Me dejó una nota. – respondió simplemente.

- ¿Es por eso por lo que has venido? ¿Quieres una explicación?

- Ese no es el motivo de mi visita pero… - Wanda rodeo el escritorio y se sentó enfrente del señor Engel. – Creo que me la merezco.

- Queríamos tener un hijo pero mi esposa no podía. Fue entonces cuando conocí a tu madre en la fábrica. – Herman bebió un largo trago de su copa. – Tu madre… ella… bueno… digamos que se ofreció.

- No hace falta que me explique todo el proceso. – dijo la chica poniendo cara de asco.

- Mi esposa se quedó embarazada. Pero el embarazo la dejó muy enferma. – continuó. – Tu madre y yo acordamos en que si el bebé de mi esposa moría, lo suplantaríamos por el suyo. Pero al final fue mi esposa la que falleció.

- Así que decidió que lo mejor era olvidarse de mí.

- Eras un error Wanda. – contestó el hombre. – Algo que no debería haber pasado. Pero eso no significa que no me preocupase por ti. Todos los meses mandaba dinero a tu madre para tu cuidado.

- Dinero que se gastaba en bebida. – gruñó ella. – Ahórrese las escusas señor Engel ¿cómo lo supo Bianca?

- Encontró unas cartas mías con el Conde en el que le hablaba de ti. – explicó. – El Conde no tiene hijos así que decidió que tu podías ser una buena opción para heredar su título teniendo en cuenta de que eras mi hija. Es de esa clase de persona que piensa que el éxito está en la sangre.

- Por eso empezó a hablarme. – Wanda no pudo evitar sonreír un poco mientras se levantaba. – Le agradezco la explicación señor Engel, pero como ya le he dicho, no es por eso por lo que he venido aquí. – empezó a dirigirse hacia la salida. – Necesito que desaloje el pueblo cuanto antes.

- ¿De qué estás hablando? ¡Es el festival! No puedo desalojar el pueblo así como así.

- En ese caso morirán todos. – dijo simplemente pegando un portazo.

Dejó al hombre en su estudio sin mirar atrás. Afuera le esperaba Kyubey quien la miró doblando la cabeza hacia un lado como si se preguntase que iba a hacer a continuación. Wanda tan solo lo miró un instante antes de echar a andar hacia la estación. Bianca siempre había dicho que saber la verdad era algo muy peligroso, pero Wanda nunca lo había comprendido realmente hasta ahora. Cuatro días atrás, después de comprobar que Bianca no iba a volver, Wanda había huido lo más lejos que podía por los bosques que rodeaban el pueblo. No supo cómo Kyubey pudo encontrarla pero no le importó demasiado. El primer día no escuchó absolutamente nada de lo que la criatura le dijo. No le importaba que la bruja más poderosa se acercase a la ciudad. Tampoco le importaba que fuese a destruirlo todo. El segundo día Kyubey no dijo nada. El tercero fue cuando Wanda empezó a escucharle. Kyubey le comentó como era imposible que Bianca no hubiese sido capaz de salir de la barrera a no ser que algo se lo estuviese impidiendo. Al cuarto día, Kyubey le explico cómo era imposible que Leyna hubiese mantenido la barrera tan lejos sin alguien que la potenciara. También le hablo del deseo de Erna, haciendo que Wanda se levantase. En esos momentos llegaba a la estación para ver como Erna se sentaba en su antiguo sillón. Pasó a la habitación donde todas estaban reunidas.

- ¡Wanda! – Viveka corrió a abrazarla. – Estábamos muy preocupadas.

- Lo siento. – dijo simplemente.

- Lamento mucho tu perdida Wanda. – Erna se acercó a ella. – Ya sabes que aquí me tienes para cualquier cosa.

- Esto… Wanda… yo… - Leyna trataba de encontrar palabras pero no sabía muy bien que decir.

- No tenemos tiempo que perder en charlas inútiles. – dijo entonces Wanda. – Tenemos un problema muy serio.

- ¿Qué ocurre? – preguntó Hilda.

- Kedward Hexe. – contestó.

- ¿Qué demonios es eso? – dijo Bluma con una cara extraña.

- Es la bruja más poderosa del mundo. – explicó Wanda. – Kyubey me dijo que desde hace unos días se dirige hacia aquí.

- ¿Aquí? ¿Por qué? – se extrañó Dama.

- Nosotras. – Wanda se sentó en la silla que Erna había dejado. – Tenemos bastantes semillas guardadas además de que juntas tenemos bastante poder. La bruja ha sentido ese poder y ha empezado a moverse para eliminarnos.

- En ese caso tenemos que prepararnos cuanto antes. – dijo Hilda.

- La bruja llegará en tres días, estad preparadas para entonces.

- Pero ese día es el festival ¿qué vamos a hacer? – preguntó Viveka.

- Me temo que tendremos que dejar la noche de Walpurgis para otro momento.

Sin añadir nada más, Wanda se marchó de nuevo. Erna no pudo evitar morderse el labio con fastidio. Había pensado que Wanda no volvería jamás después de lo ocurrido pero la aparición de esa bruja lo había estropeado todo. Aunque pensándolo bien quizás no fuese malo del todo. Si esta bruja era tan poderosa, Wanda podía sufrir una herida mortal perfectamente y morir en la pelea. Así moriría como una heroína y Erna, quien habría estado a su lado en su lecho de muerte, la sucedería tal y como le había dicho la pobre Wanda antes de irse. Sí, era un plan perfecto. Solo tenía que asegurarse de que nadie la viera asestando el golpe de gracia. Quizás incluso no tendría que hacerlo y la bruja realmente se encargaría de Wanda.

Ajeno a los consejos de Wanda, Herma Engel no desalojó la ciudad. Aquella mañana la ciudad despertó con una ciudad cubierta de nubes y un fuerte viento. Wanda se encontraba en la plaza central, justo encima del escenario, mientras los actores revoloteaban de un lado a otro. Escuchó al chico que hacía de Fausto preguntarle algo, pero Wanda no le escuchó. Sin decir una palabra, bajó del escenario encaminándose hacia la estación. Lamentaba que Viveka no pudiese actuar al final, la chica se había esforzado mucho. Cuando llegó, la patrulla al completo la esperaba en la entrada. Cada una llevaba una bolsa con varias Semillas del Sufrimiento. Todas sacaron sus Gemas del Alma y se fueron transformando una a una. Wanda fue la última, echando una última mirada a la estación. Las chicas esperaron sintiendo como el viento soplaba cada vez más fuerte. Usando su radar, Viveka se enderezó notando a la bruja acercarse. Bluma empezó entonces a temblar notando el poder de la bruja. Muy pronto empezaron a ver a los primeros familiares. Estos tenían la forma de palancas con tutús de bailarina que saltaban de un lado a otro, con una especie de resortes hechos de púas. Leyna y Hilda se adelantaron con rapidez, levantando la primera una barrera para que los familiares no llegaran a la ciudad. Hilda se abalanzó contra estos cortándolos con su espada, mientras Leyna le cubría por detrás con sus rayos de caramelo. Dama usó su teletransporte para saltar de un lado a otro del bosque, descubriendo a la bruja tan solo unos metros más alejada. Retrocedió para informar de esto a las demás mientras sacaba los cuchillos de sus moños. Wanda asintió cuando de repente el suelo empezó a temblar.

- ¡Leyna, Bluma, Dama! – llamó. – Quedaos en la retaguardia y aseguraros de que ningún familiar pasa la barrera. Erna, Hilda, Viveka, seguidme.

Las chicas asintieron y comenzaron a acorrer por el bosque acercándose a la bruja. Viveka y Hilda se adelantaron atacando a los familiares que empezaron a rodearlas. Hilda usó su súper fuerza para provocar un temblor que elevó a los familiares en el aire. Disparando con su cetro, Viveka los fue eliminando uno a uno. Sin embargo, fue entonces cuando un viento huracanado las golpeó de frente, lanzando una multitud de árboles contra ellas. Erna y Wanda se pusieron de frente girando sus armas para producir dos escudos con los que protegerlas. De repente, el bosque había desaparecido dejando en su lugar una llanura destrozada. Frente a ella apareció una bruja que tenía la apariencia de una caja de madera redondeada antigua recubierta de intrincados diseños dorados con unas ramas como si fueran patas. A su espalda tenía un ala y media de pájaro de color parduzco. La bruja comenzó a revolotear furiosa provocando fuertes ráfagas. Leyna levantó un gran muro de bizcocho tratando de parar la ventisca, pero este se rompió en mil migajas. Con rapidez, Wanda golpeó con su arma las migas lanzándolas contra la bruja. Tomando su ejemplo, las chicas empezaron a lanzar proyectiles contra las alas de la bruja logrando que detuviese por un momento el vendaval. Viveka y Hilda no perdieron tiempo y se lanzaron contra la bruja de inmediato. Ambas saltaron hacia arriba y juntas lanzaron un rayo que propulso al espada de Hilda. La bruja elevó su ala para cubrirse, anulando el rayo completamente. Una especie de sonido extraño empezó a escucharse dentro de la caja y de la nada aparecieron una especie de sombras con forma de bailarinas. Estas empezaron a reírse y volaron hasta Viveka y Hilda, golpeándolas con fuerza. Las chicas cayeron hacia el suelo con fuerza. Las bailarinas empezaron a bajar hacia ellas cuando unos disparos de fuego empezaron a destruirlas. Erna apareció junto a ellas con su lanza disparando pequeñas llamaradas para destruir las bailarinas. La bruja elevó el vuelo, al parecer ignorándolas, y empezó a dirigirse hacia la estación. Viveka y Hilda agradecieron su ayuda a Erna con un gesto de cabeza y empezaron a correr detrás de la bruja. Erna hizo ademán de seguirlas cuando Wanda apareció delante de ella cortándole el paso.

- Viveka y Hilda pueden arreglárselas solas. – dijo la chica. – Tú y yo tenemos que hablar.

- No es que no me importe hablar, pero no crees que la situación es un poco crítica. – Erna estudió sus alrededores. Quizás podía librarse de Wanda pronto.

- Tratando de pensar en cómo matarme. – las palabras de Wanda tomaron a Erna por sorpresa.

- ¿Qué? ¡Yo jamás…!

- Ahórratelo. – contestó Wanda con un tono cansado. – Kyubey me lo dijo. Es imposible que la barrera de Leyna hubiese aguantado tanto estando tan lejos. A no ser que hubiese alguien reforzándola. Leyna es un imbécil pero no es una asesina. – giró su guadaña para apuntar a Erna. – Lo que significa que la culpable eres tú.

Erna tuvo el tiempo justo para elevar su lanza y detener el ataque de Wanda. Los familiares las rodearon con curiosidad. Erna se alejó con un par de saltos mientras giraba su lanza, haciendo que sus extremos se encendieran con fuego. Wanda apoyó su guadaña en su hombro, y levantó una mano. Su muñequera empezó a hincharse produciendo una esfera negra que lanzó hacia Erna. La chica golpeó la esfera con uno de los extremos de su lanza. La esfera se disolvió en una especie de humo negro, del que de repente Wanda salió con la guadaña en alto. Conociendo los trucos de Wanda, Erna ya se lo esperaba y detuvo el golpe. Girando consiguió golpear a Wanda en el estómago, alejándola. Un cascabel cayó entonces frente a Erna, estallando en una potente explosión. La chica cayó girando en la hierba, y se levantó con rapidez. No consiguió ver a Wanda pero si observó cómo los familiares habían hecho una especie de círculo a su alrededor. Fue entonces cuando notó algo aferrarse a su tobillo y observó como la cadena de Wanda la elevaba por los aires mientras esta estaba escondida tras unos familiares. La cadena la soltó en mitad del aire y Wanda saltó chocando su guadaña con la lanza de Erna. Todavía en el aire, echó la lanza de Erna hacia un lado, dejándola desprotegida. La chica la miró con los ojos muy abiertos y una expresión de pánico.

- ¡Wanda por favor no me…!

Jamás llegó a terminar la frase ya que la guadaña de Wanda separó su cabeza del cuerpo y con un giró destrozó la Gema del Alma que estaba en su muslo.

Mientras tanto, Viveka y Hilda avanzaban como podían tratando de seguir a la bruja. Esta no dejaba más que un rastro de destrucción a su paso mientras se acercaba a la ciudad. Fue entonces cuando la bruja chocó contra la barrera de Leyna. Bluma y Dama aparecieron a los lados, apuntando sus pistolas y cuchillos hacia la bruja. Los ataques fueron neutralizados por el ala de la bruja, que a su vez la movió enfadad provocando una gran corriente que echó a Bluma hacia atrás. Con su habilidad de teletransporte, Dama consiguió esquivar el ataque. Un sonido mecánico empezó a oírse de nuevo y la bruja hizo aparece de nuevo a las bailarinas. Estas comenzaron a pelear contra las chicas al mismo tiempo que estas trataban de detener a los familiares. Bluma acudió a ayudar Leyna, que tenía dificultades manteniendo la barrera contra los continuos ataques de la bruja. Dama trataba de golpearla con sus cuchillos esquivando las corrientes que lanzaba mientras Viveka y Hilda aparecían para ayudarla. Hilda se abalanzó contra la bruja, tratando de cortar el ala. Con un giro, la bruja se giró y golpeó fuertemente a Hilda, haciéndola caer. Dama se teletransportó para cogerla cuando la bruja la golpeó con el ala lanzándola hacia arriba. Viveka logró agarrar a Hilda pero entonces vio con horror como la bruja se dirigía hacia Dama. Con un chasquido, la caja se abrió dejando salir a la verdadera bruja. Dos manos hechas de oscuridad se alzaron de la caja y agarraron a Dama, partiendo su cuerpo en dos mitades. Bluma gritó y con furia se abalanzó contra la bruja pero esta simplemente la aplastó con un ala contra la barrera de Leyna. Bluma escupió sangre debido a la fuerza del golpe. La bruja la agarró de nuevo y empezó a presionarla contra la barrera. Llena de pánico, Leyna dejó caer la barrera, haciendo que Bluma pudiese liberarse. La chica se giró todavía con el rostro ensangrentado queriendo agradecer a Leyna su ayuda cuando una bailarina apareció tras de ella, y destruyó su gema del alma aplastándola con sus dos manos. Viveka gritó al ver como el cuerpo de Bluma caía.

- ¡No, no! – gritó Leyna. – Esto es mi culpa, es todo mi culpa ¡Yo no quería que esto pasase así! ¡No quería que nadie muriese! – la chica empezó a temblar violentamente mientras su gema se llenaba de oscuridad.

- ¡Leyna tu gema! – avisó Hilda.

- ¡¿Qué importa eso ahora?! ¡Todos vamos a morir!

La gema de Leyna se oscureció completamente explotando en una Semilla del Sufrimiento. Esta no eclosionó inmediatamente pero empezó poco a poco a extender una barrera de caramelos.

- ¡Maldita sea! – Hilda se giró hacia Viveka pero esta todavía estaba quieta. - ¡Viveka! – Hilda la abofeteó para hacerla reaccionar. - ¡Rápido, tienes que llegar a la ciudad antes que la bruja y evacuar a todo el mundo!

- Pero… yo… Bluma… Dama… y ahora Leyna.

- Viveka escúchame. – Hilda la zarandeó por los hombros. – Wanda vendrá a ayudarnos, estoy segura de ello. Pero antes necesitamos salvar a la gente de la ciudad.

Viveka asintió aun temblorosa y corrió hacia la ciudad todo lo rápido que podía. Si se movía con rapidez podría llegar antes a la ciudad mientras la bruja se dedicaba a destrozarlo todo. Hilda se giró con su espada en alto mientras la semilla de Leyna empezaba a extender poco a poco la barrera. La chica se encontró de repente en una especie de prado hecho de caramelos, con un rio de chocolate al fondo. En una pequeña colina, la semilla empezó a eclosionar dando lugar a una bruja. Esta tenía la forma de una especie de caramelo envuelto en un papel de colores y muselina, con orejas y dientes de ratón con una cola que salía por debajo, y una tiara dorada en la parte superior. Hilda se preparó mientras los familiares, que tenía la forma de pequeños caramelos sin envoltorio con patas y cola de ratón. La chica cerró los ojos rezando que Wanda llegase pronto para poder detener a Kedward Hexe mientras se abalanzaba contra los familiares

Wanda no tardó en llegar a la estación pero no encontró lo que esperaba. El cuerpo de Bluma yacía en el suelo sin vida mientras su vista capto también la parte superior del cuerpo de Dama a lo lejos. Podía notar que la chica todavía estaba viva, ya que su gema del alma no había sido destruida. Quizás con magia podía volver a unir su cuerpo pero Wanda no tenía tiempo para eso. Mentiría si dijese que no esperaba bajas, pero sus peores temores se habían vuelto realidad al ver que la barrera de Leyna había caído y que la bruja seguramente se acercaba a la ciudad. Apenas había andado un par de pasos cuando una barrera la rodeó. Maldijo por lo bajo mientras corría esquivando los familiares. Apenas le quedaban dos semillas para recargarse y no podía desperdiciarlas sin haber acabado con Kedward Hexe. Mientras atravesaba la pradera se dio cuenta perfectamente de a quien pertenecía. "Así que esta es la razón por la que la barrera ha caído. En fin, nunca me gustó Leyna de todas formas" pensó con cierta apatía. Sus ojos captaron algo más en la barrera pero giró la cabeza de inmediato, concentrada en pasar la barrera. Ahora también sabía que Hilda no iba a ayudarla. Su compañera yacía a un lado de la pradera, cuerpo totalmente inmóvil. Se mordió el labio consiguiendo salir de la barrera sin tener que pelear mucho, tan solo con un par de familiares. Cuando llegó a la ciudad, los primeros edificios destruidos y cadáveres se mezclaban entre los familiares que saltaban de un lado para otro. Apresurándose, Wanda consiguió llegar hasta el centro de la plaza. Con cierta pena recordó como esa misma mañana había estado en el escenario observando los distintos puestos del festival y la gente caminar animadamente. Ahora todo estaba destrozado, muerte y destrucción cubriéndolo todo. Una sombra la tapó y en lo alto pudo distinguir a la bruja que en esos momentos golpeaba con un fuerte golpe a Viveka. La chica aterrizó con un estruendo justo en el escenario. Wanda se acercó a ella y observó cómo su gema estaba casi oscurecida. Usando una de sus semillas, absorbió la desesperación de la gema de Viveka.

- Wanda. – la chica sonrió al verla. – Sabía que vendrías. Lo siento. No tuve tiempo de evacuarles.

- No importa Viveka. – Viveka notó algo extrañó en la expresión de Wanda. – Ya nada importa.

- ¿A qué te refieres?

- Ya no me importa lo que le ocurra a esta ciudad. – se encogió de hombros. – Le dije al señor Engel lo que debía hacer y no me escuchó. - sonrió levemente hacia Viveka. – Desde el primer momento mi único objetivo era acabar con Erna y con la bruja. Todo lo demás me da igual. Aunque me alegro que no hayas muerto como todas las demás.

"¿Todas las demás?" pensó Viveka con horror mientras observaba a Wanda saltar hacia la bruja. Girando como si fuese un bufón, Wanda invocó varios fuegos fatuos a su alrededor que lanzó hacia la bruja. Esta se giró centrando su atención en Wanda.

- Todo lo que ha ocurrido

es sólo una parábola. – comenzó a recitar Wanda.

La bruja desplegó su ala y lanzó una corriente hacia Wanda. La chica empezó a hacer rápidos cortes con su guadaña anulando los ataques. El sonido mecánico comenzó de nuevo haciendo aparecer múltiples bailarinas. Wanda sacó su cadena y comenzó a moverla tratando de golpearlas a todas. Sin embargo, los familiares eran muy rápidos y una de las bailarinas le agarró por el pie, lanzándola contra el suelo. Un ejército de familiares se dispuso a atacarla, pero Viveka apareció entonces un poco más atrás disparando con su cetro. Wanda asintió en su dirección agradeciendo su ayuda y saltó de nuevo a encontrarse con la bruja.

Lo que es inalcanzable

se convierte en suceso.

Usando el Wütend Modus, Wanda saltó esquivando a los familiares e hizo que la hoja de su guadaña se ampliara. Bajándola con fuerza, logró cortar el ala de la bruja, dejándola destrozada al igual que la que tenía en el otro lado. La bruja cayó estrepitosamente pero fue entonces cuando la caja se abrió completamente. Wanda cayó agotada usando su última semilla en limpiar la oscuridad que había tintado su gema por usar el Wütend Modus.

Lo que es indescriptible

se ha realizado aquí.

Los brazos negros salieron de la caja y comenzaron a golpear violentos manotazos en dirección a Wanda. La chica trató de defenderse como podía siendo golpeada varias veces. Uno de los golpes la lanzó contra el maltrecho escenario. La bruja estaba a punto de aplastarla cuando un rayo golpeó el dorso de su mano. Viveka, agotada por la lucha contra los familiares, la miraba con un poco de tristeza en sus ojos. Su gema estaba casi al límite.

Lo eterno-femenino (la madre caos, la madre noche).

nos envuelve cada vez más.[i]

Wanda vio a Viveka caer de rodillas sin poder mantenerse más. La bruja empezó a acercarse a ella. Wanda observó su propia gema y sonrió para sí. Cogiendo carrerilla, empezó a correr hacia la bruja mientras esta hacía lo mismo. Ambas saltaron y colisionaron en mitad del aire, aterrizando al otro lado de la plaza. Con un chasquido, la bruja comenzó a partirse en mil pedazos, mientras heridas se abrían en el cuerpo de Wanda. La bruja fue desapareciendo poco a poco mientras Wanda caía destransformada. Una fina lluvia empezó a caer.

- ¡Lo conseguimos!- dijo Viveka muy contenta, pero no recibió ninguna respuesta de su amiga. - ¿Wanda? – esta de repente empezó a reírse como una maniaca.

- Kyubey me lo dijo. – Wanda se giró dejando que la lluvia manchase su cara. – Pero no pensé que ocurriese nada más derrotarla.

- ¿A qué te refieres?

- He derrotado a la bruja más poderosa Viveka, - se giró y los ojos de Wanda estaban cubiertos de lágrimas. – así que ahora me convertiré en la bruja más fuerte.

Sin previo aviso, la Gema del Alma de Wanda comenzó a romperse dejando salir desesperación por todos lados, cubriendo la ciudad entera poco a poco. Viveka trató de agarrarse a algo pero pronto vio como la energía que soltaba la gema empezaba a atraparla.

- No te preocupes Viveka, me llevaré su gema también. Me los llevaré a todos. – dijo riéndose. – Absorberé a Leyna y a Dama, y también a Bluma y a Hilda, incluso a Erna. Al fin de al cabo puedo recuperar sus almas con mi poder. – Wanda se levantó elevando su gema al cielo, ignorando el dolor que recorría su cuerpo. – Me llevaré a toda la ciudad conmigo, ya que no puedo tener a Bianca, por lo menos así no estaré sola. – la chica empezó a girar por la plaza en un extraño baile. – Convertiré todo el mundo en una obra de teatro, así nadie estará realmente triste ni miserable, porque todo será una farsa. Y cada vez añadiré más actores a la obra, todas las almas que pueda, todas actuando solo para mí.

Viveka observó con horror como el cuerpo de Wanda caía mientras su gema se rompía completamente formando la Semilla del Sufrimiento. Esta empezó a hincharse cada vez más, absorbiendo las almas de la gente de la ciudad. Viveka observó entonces como las gemas de Hilda y Bluma eran arrastradas hasta la semilla. La semilla de Leyna junto con la gema de Dama la siguieron. La suya no tardó mucho en fundirse con la semilla principal. Esta estalló en mil pedazos dejando libre a una gran bruja con aspecto de una muñeca con un traje azul boca abajo que estaba unida a un engranaje. La bruja empezó a reírse mientras flotaba por la ciudad.

- Parece ser que todo ha ido bien. – pensó Kyubey observándola. – Es curioso que la bruja principal se fusionase con todas las otras. Sin duda este ha sido un buen trabajo. Larga vida a la Noche de Walpurgis.

"Todo en este mundo es falso. Mi vida no es más que un drama. Por favor, pruébalo. 'Fausto' está en escena."

Bruja 1

Nombre: Kedward Hexe

Naturaleza: Caótica

Descripción: La bruja de la caja musical. Esta bruja está oculta constantemente en su caja de madera y no saldrá a no ser que haya un gran revuelo. Su ala es muy potente y puede lanzar grandes corrientes de viento. Su otra ala está rota por motivos desconocidos.

Razón: "Una suave melodía puede traer esperanza, pero también desesperación"

Familiares: Croellz y Ballerimpa

Bruja 2

Nombre: Leykraft

Naturaleza: Golosa.

Descripción: La bruja avariciosa. Obsesionada con el poder, esta bruja hará que sus familiares se lleven todo lo que puedan y lo escondan bajo la pradera de los caramelos. Aunque de apariencia afable, esta bruja es muy violenta y rabiosa además de bastante impredecible.

Razón: "Fue mi culpa. Yo solo quería un poco de atención. Jamás quise que todas murieran así"

Familiares: Suggu Suggu.

Bruja 3

Nombre: Desconocido, llamada la Noche de Walpurgis.

Naturaleza: Indefensa.

Descripción: La bruja del espectáculo. Su naturaleza es impotente. Simboliza al bufón que continuamente gira en círculos. Los misterios de la bruja se han transmitido a través del curso de la historia. Su denominación es "Noche de Walpurgis". Ella seguirá girando sin rumbo por todo el mundo hasta que cambie por completo la totalidad de esta era en un drama.

Razón: "Todo en este mundo es falso. Mi vida no es más que un drama. Por favor, pruébalo. 'Fausto' está en escena."

Familiares: Desconocidos.


[i] Ultimas estrofas de "Fausto"