Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 11 Un sentimiento que por fin se volvió amistad.

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En la habitación del cuarto príncipe.

Este se encuentra recostado sobre la cama, con los brazos cruzados por detrás de su cabeza y mirando el techo sin ningún interés en particular. Tiene la cortina cerrada, por lo que le rodea un aura negra, y le recuerda a esa persona.

-No pensé que algo así fuera posible. No, en realidad hace mucho que lo sé. Te extraño Judal. Si tan solo no hubieras sido tan terco bien podríamos estar disfrutando la compañía mutua. Porque eso era lo que querías decirme la última vez, ¿cierto? Que correspondes mis sentimientos. Ni un beso nos dimos. Eres un estúpido. Me haces enojar. Aladdin-dono dijo que regresarías y aquí sigo esperandote. ¿Te crees que tengo toda la paciencia del mundo? Tomas ventaja porque sabes que no soy como tu. Eres injusto. Ayudo a Kouen-dono con las labores del imperio porque quiero compensar todos mis errores. Pero también necesito dejar de pensar en ti a cada segundo. ¿Acaso sabes lo que se siente? A veces pienso que este dolor me va a matar. ¿Que cara pondrás cuando me veas de nuevo? Estas muy equivocado si crees que me lanzaré sumiso a tus brazos. Decidiste ignorar mi advertencia deliberadamente y me has hecho sufrir. Te espera un buen puñetazo y luego a lo mejor si me lanzo a tus brazos. Ah me siento tan estúpido, tu me haces sentir así. ¡Eres un idiota por no volver! Pero no puedo dejar de extrañarte. Más te vale que regreses pronto. Eres mi magi, ¿o no?

Y con esos pensamientos por fin se rindió al sueño. Tuvo la impresión de que esa voz ronca mencionaba su nombre con la más sensual lentitud. Y sonrió, pero al igual que el ser amado no pudo contener las lágrimas. Aún tiene la esperanza de despertar y ver esa sonrisa perversa que tanto le gusta. Pero por ahora no tiene más opción que hacerse de paciencia.

...

Algunas horas antes.

El primer príncipe colocaba a su pareja en la cama y le alivió con su contenedor, pero este no despertó. Normal considerando lo ocurrido. Le cubrió con las sábanas y tomó asiento a su lado una vez hubo cogido un libro. Su vista se poso de vez en vez a la ventana. Se hacia tarde. Cuando cayó en cuenta ya era de noche.

-Mmm.

Un leve sonido que escapó de labios ajenos y que se robó por completo su atención.

-¿Aladdin?

El chico abrió lentamente los ojos y le sonrió con debilidad.

-Lo siento. No hago más que causarte problemas.

-Deja de hacerlo. No es responsabilidad tuya lo que hagan los demás. Deberías estar molesto por lo que ese hombre hizo.

-¿Qué pasó con él?

-Cometió una grave falta. Así que recibirá el castigo estipulado, por ahora está encerrado en una celda, pero mañana a primera hora será ejecutado.

El magi alzó el brazo para colocarlo sobre sus ojos y ocultar el hecho de que estaba llorando, lo cual era evidente para el otro por el movimiento irregular de su pecho.

-Las leyes se deben cumplir.

-Lo sé y no me quejo.

El pelirrojo suspiró.

-Ya me imaginaba que no lo tomarías bien, eres tan idiota.

Esta vez Aladdin no se quejó, lo cual le hizo sentir mal. Se acercó y sujeto de la muñeca para apartar el obstáculo y poder mirarle directo a los ojos. Tal y como lo esperaba lloraba en silencio. Dió un suave beso a sus labios y sonrió.

-Sin duda eres idiota. Te han herido y aún piensas en su seguridad. Aunque te cause problemas piensas en los demás. Eres un tramposo. Sabes que nada te negaría.

-No es mi intención pedir nada. Y no quiero que rompas las normas de Kou solo por mi culpa. Como miembro de la familia real tienes responsabilidades. Lo entiendo pero...

-No te convence la idea de que alguien muera.

El peli azul asintío suavemente.

-Todo tu eres mi perdición. Cuando estoy a tu lado no me reconozco. Me convences de cosas que normalmente no haría. ¿Sabes que le golpeé hasta casi matarlo?

-Ung, ¿enserio?

-Te hirió. Tenía que hacerle pagar de alguna manera. Con eso me doy por bien servido. Algo si te digo, donde te haga algo remotamente parecido seré yo quien le corte la cabeza sin darle oportunidad alguna de debatir.

-¿Eso quiere decir que...?

-Hay una manera de salvarle sin romper las reglas.

-¿Y cuál es?

-Que un miembro de la realeza le otorgue el perdón.

-¿Lo harás?

-¿Estas loco? Aún estoy furioso. Si lo tengo enfrente el maldito se muere. Y es lo que quieres evitar, ¿o no?

-S-si. ¿Entonces?

El dueño de Astaroth frunció el ceño y se puso inmediatamente de pie, se acercó a un cajón, buscó algo y se aproximó nuevamente. El pequeño tomó asiento picado en su curiosidad y porque gracias a Kouen no sentía dolor alguno.

-No es así justo como lo imagine pero ya que-emitió este-ya todos en el consejo saben que tenemos una relación.

-¿Y no tuviste problemas?

-Soy un príncipe, es hora de que respeten mi voluntad. No soy un juguete y me di cuenta gracias a ti. Lo importante es que ya no quiero que seas mi novio.

-¿Ah?-tembló y su rostro perdió color-¿e-estas terminando conmigo?

-No. Ya deberías saber que no soy bueno para estas cosas. No quiero continuar así. Yo en verdad te amo y me has dicho que tu a mi, ¿o no?

-Si-nervioso.

El mayor se arrodilló, tomó con ternura su mano y colocó un bello anillo de oro blanco con un pequeño rubí. Le dió gusto ver que le quedaba, lo mando hacer al día siguiente de que aceptó ser su novio. Espera que cada que lo mire se acuerde de el, por eso el tono de la piedra.

-Se que voy muy rápido. Pero ya hicimos el amor, ¿que más da?

El menor no emitió comentario pero le miró pasmado.

-Ya no es suficiente lo que tenemos, quiero que te cases conmigo.

La cabeza le daba vueltas. Fue una noticia sorpresiva. Casi sintió que su pequeño corazón se detuvo un par de segundos, ¿o fue el quien dejó de respirar? El calor se extendía por todo su cuerpo gracias a la enorme felicidad que le embarga. Quería gritar de alegría pero no fue capaz de hacer nada. Es todo tan irreal. Kouen le entrega todo con una sencillez que asusta.

-P-pero...

-Lo sé, estoy seguro de que quieres invitar al estúpido de tu candidato y si bien me molesta no me opongo. No tengo problemas con esperar el tiempo que haga falta siempre y cuando aceptes mi propuesta.

-N-no era eso lo que quería decir. Aunque no niego que es algo que me preocupa.

-¿Entonces?

-¿Estas seguro de que quieres atar tu vida a alguien como yo?

-¿Acaso quieres hacerme enojar?

-¿Eh?

-No soy un hombre que se deje llevar por sus impulsos. Bueno contigo a veces si, pero tu eres especial. Si te lo pedí es porque lo he pensado detenidamente a menos que seas tu el que...

Para su sorpresa el niño se abrazó con fuerza a su cuello.

-¡Si! ¡Si quiero casarme contigo! ¡Nada me haría más feliz!

-Gracias Aladdin. Siempre dices las palabras que más quiero escuchar.

Correspondió el gesto afectivo, de esa manera su nariz rozaba el cuello del magi pudiendo inspirar el dulce aroma.

-Ja ja ja me haces cosquillas.

El pelirrojo besó su cuello con suavidad al tiempo en que iba recostadole en la cama.

-¿Seguro que te sientes bien?

-¿Eh? Si. Ah~.

Kouen había mordido levemente el lóbulo de su oído.

-Solo por esta vez.

-¿Eh?

-No me fio de tu torpeza. No me queda de otra que verificarlo por mi mismo.

Se dispuso a retirar la ropa de su prometido.

-¿Eh? ¡No, espera! AAAAH~.

Y de esa manera lo hizo suyo nuevamente. El dueño de Phenex tenía toda la intención de esperar pero ese delicado cuerpo y bello corazón son el némesis de su voluntad. De eso está más que seguro.

...

El hombre que atacó al pequeño se encuentra encerrado en su celda. Con la cabeza baja y recargado en la reja. Escuchando sin descanso los lamentos de varios prisioneros que han conseguido crisparle los nervios.

-Soy un estúpido. No debí dejarme llevar por los celos, la envidia, el nivel social. Tengo familia. Mi esposa y mis dos pequeños hijos. ¿Qué será de ellos ahora? ¿Qué pensaran cuando les informen porque me ejecutaron? ¿Sentirán vergüenza, lastima, odio? No quiero que crezcan con ese tipo de sentimiento en su corazón. El que el príncipe y ese niño tuvieran una relación solo fue un pretexto. El se metió en mi camino o es así como decidí mirarlo. Si quería demostrar que era mejor, hubiera trabajado más. Debí hacer las cosas de frente. El arrepentirme ahora no cambiará las cosas. Ya no podré ver como crecen mis hijos. Conocer a mis nietos. Me perderé de tantas cosas. Y nadie más que yo tiene la culpa. Seguro que ese niño se estará burlando de mi desgracia, yo lo haría.

-Ojisan.

Una delgada voz le sacó de sus pensamientos. Era el magi en compañía del primer príncipe.

-¿Hasf venido a reirtef de mi? Anda que tef aproveche.

El peli azulino negó con la cabeza y le dedicó una mirada de auténtica preocupación lo que le descolocó.

-Debe doler mucho-cogió su bastón y sanó lo más que pudo sus heridas-no soy muy bueno en este tipo de magia, pero supongo que molestará menos.

-No tiene caso que lo hagas. Mañana exhibiran mi cabeza.

-Kouen dice que si alguien de la familia real te perdona podrás vivir.

-Despierta niño. Aunque le hayas traído contigo no lo hará.

-El no, yo.

-¿Eh?

Mostró el anillo con timidez.

-Me ha propuesto matrimonio.

-Pero aún no eres...

-Tecnicismos más, tecnicismos menos. Lo será y no hay reglas que digan lo contrario-el de orbes escarlata.

-Bueno, en eso tiene toda la razón. Pero...

-¿A qué está jugando este niño? ¿O es simplemente estúpido?

Tenía la enorme tentación de preguntar lo último, pero es seguro que de decirlo el príncipe si le cortará la cabeza. Se nota en sus ojos que feliz por ello no esta y ya tentó mucho su suerte.

-¿Lo harás aún con todo lo que hice y dije?

-Todos cometemos errores, Kouen ya te castigo por ello...

-Pienso que no fue suficiente-se cruzó de brazos el mencionado.

-Y tu rukh me dice que tienes cosas por las cuales deseas vivir.

El sujeto no pudo contener las lágrimas.

-¿En verdad me estas dando otra oportunidad?

-Si-sonrió.

-Incluso muestra una expresión como esa a alguien como yo. Y lo traté tan mal.

Se puso de pie con el trabajo y dolor que eso le significó, Aladdin se acercó preocupado pero el le detuvo con un movimiento de su mano. Realizó la pose del imperio emitiendo un breve quejido.

-Juro mi eterna y sincera lealtad al magi Aladdin y futuro consorte real. La vida que tan desinteresadamente ha salvado ahora le pertenece. Creo firmemente que su presencia traerá beneficios al imperio.

-¡No tienes que hacer eso me pones nervioso!

-Ahora si me disculpa.

-¿Eh?

Cayó de lleno estrellándose sonoramente contra el piso.

-¡Ojisan!

-Supongo que lo golpeé más fuerte de lo que creí. En cuyo caso se lo buscó. Ahora déjalo dormir y hagamos lo mismo que estoy cansado.

El dueño de Agares le cargó.

-En verdad me siento bien. No tengo problemas para caminar.

-No me importa, solo quiero estar cerca de ti.

El mayor inició su caminar mientras Aladdin clavaba el rostro en su pecho.

-Muchas gracias Kouen.

No supo si su pareja respondió o no su comentario. Pues se quedó inmediatamente dormido. Esa "revisión" a su cuerpo le agotó más que la primera vez y eso que Kouen solo analizó por así decirlo a detalle esa zona que le había sido herida...y un poco más. Si, un hombre que tiene que trabajar para controlar el tremendo deseo que le provoca el chico. Pero mientras Aladdin le tenga paciencia y no se enoje por ello tampoco es algo que le quite el sueño.

...

Por la mañana.

Ren Kouen estaba en su despacho revisando algunos documentos mientras su prometido aún dormía. Quizá se le ha pasado un poco la mano con el amor. O la conjunción de acontecimientos que han tenido lugar. Frunce el ceño sin disimular ni un poco su molestia.

-¿Qué tanto me ves?

-¿Y todavía preguntas? ¿Te parece poco que me has estado ignorando?-el rey de Sindria.

-No vengas y te comportes como un mocoso.

-¡Soy tu invitado! ¡Y tu pareces haberlo olvidado!

-Tu y tu enorme ego, el mundo no gira a tu alrededor. Tuve muchas cosas de las cuales ocuparme.

-¡Eres un...!

-¡Sin! Tiene razón, yo lo he visto encerrado en su oficina.

-Nadie tiene tanto trabajo.

-¡¿Y yo qué?! ¡Si tan solo fueras la décima parte de responsable de lo que es él!

-Aquí no Jafar-nervioso.

-No tienen porque ocultarlo-el oji carmín-es algo que se nota con solo verlo.

-Seguro que finges cumplir con tus deberes para escaparte a la primera oportunidad e ir en busca de vino y mujeres.

-¿Es lo qué haces?-le prestó atención por dos segundos y volvió a sus obligaciones-bueno, supongo que es de esperarse de alguien como tu. Que decepción Sinbad.

-¿Sabes? No vine hasta aquí para ser reprendido por ti. Me tratas como si fueras mi padre.

-Pues soy más joven.

-Eres desesperante.

-Eres tu quien no se da a respetar. Tengo muchas cosas de las cuales ocuparme como para ir y perder el tiempo con tonterías.

-¿Y si te dijera que en realidad vine para llevarme a Aladdin? Es muy apuesto después de todo.

El albino miró con lástima a su rey. Ha tenido que recurrir a un truco barato porque no logra que el príncipe le ponga atención. Pero si algo es por demás sabido es que Kouen es inteligente y centrado; nunca caería en provocación tan...

-¿Eh?

Expresó de manera tonta al percatarse de que el pelirrojo había partido por la mitad su instrumento de escritura, con solo sus dedos, la tinta se regaba por los blancos pergaminos y al parecer era lo que menos le importaba. En verdad daba miedo, ni Sinbad cuando planea utilizar a la gente en beneficio propio.

-¿Qué se supone que significa? Si quieres secuestrarlo de una vez te digo que es mi prometido. Y antes te mato que permitir que se aleje de mi lado.

-¿Y si fuera lo que el quiere?

-Aún así.

-¿El lo sabe?

-Claro que no. No quiero que tenga más preocupaciones.

-O solo estas siendo egoísta.

-Supongo.

-Bueno, es algo que provoca el amor.

-Has tomado la noticia con demasiada tranquilidad. Imaginaba que te pondrías a gritar como idiota.

-¿Por qué siempre me dicen así?

-Es el apodo que te dio Judal y estoy de acuerdo.

-Bien por ti entonces.

-¿Y bien?

-Fue el mismo Aladdin quien me lo contó. Y digamos que me lo encontré en una situación no muy grata. Deberías tener cuidado con tus consejeros, le lastimarán si guardas su relación en secreto.

-Lo descubrí algo tarde. Pero ya lo saben. Tengo la intención de casarme con él. Pero esperaré a que regrese su candidato. Dudo que no quiera compartir este momento con él.

-Oh eres más considerado de lo que creí.

-Y continuas desperdiciando mi tiempo. Si no dirás algo de importancia te pido amablemente que te retires.

-Incluso eres tan educado. Apuesto a que quieres golpearme.

-No deberías tentar tu suerte. Una cosa es que siga los protocolos y actué de acuerdo a mi posición como el primer príncipe imperial y otra muy diferente es que no le parta la cara a un imbécil.

-¿Quieres iniciar una guerra con Sindria?

-Si eres tan llorón como para iniciar un conflicto que acabaría con miles de vidas por una tontería, entonces supongo que eres más imbécil de lo que pensé.

Tiró los documentos arruinados y cogió otra pluma. El sonido que producía esta ponía de nervios al peli púrpura.

-Eres la primer persona que me saca tanto de mis casillas.

-Te enojas solo.

-El tiene razón Sin, es incluso más educado que tu.

-¿De que lado estas?

-No he podido evitarlo. Y será mejor que arregles ese asunto de una vez. Tenemos que regresar a Sindria, seguro hay trabajo acumulado. Y más considerando que los demás estarán molestos porque no los dejaste venir.

-Alguien debía quedarse.

-Eso no me lo digas a mi.

El oji miel dio un leve masaje al puente de su nariz y suspiró.

-Mira-dirigiéndose al dueño de Astaroth-la verdad es que yo no te agrado y tu no me agradas.

-Me eres indiferente.

-Como sea-tratando de controlarse-el punto es que me gustaría que formaramos una alianza entre Kou y Sindria.

-¿Y se supone que esta sea la manera de tratar un asunto tan delicado?

-No me has dejado otra opción.

-Cuando se quiere se puede. Si es tu manera de mostrar voluntad estas muy equivocado en tus métodos. ¿Por qué te interesa de buenas a primeras?

-Aladdin me ha hecho ver que no puedo continuar por el camino que elegí.

-Ya veo.

-¿Es un si?

-No.

-¿Por qué?

-Porque pones en él toda responsabilidad. Si sale mal simplemente te lavaras las manos. Al final de cuentas no eres tu quien lo sugirió y no me agrada. Ya tiene muchas preocupaciones como para sumarle nuevas.

-Así que jamás podrá ser.

-No pongas palabras que no he dicho. Siempre he creído que las cosas se demuestran con actos. Cuando miro a Aladdin me doy cuenta de que no todo es guerra y dolor. Me hizo conocer una parte más tolerante de mi. Si puedo evitar el conflicto con Sindria y la muerte de miles de seres humanos lo haré. Comprendí lo que se siente amar a alguien y no quiero provocar dolor a nivel exponencial.

-Creo que ya me perdí. ¿Entonces es un si o un no? Porque tus palabras dicen una cosa y tu actitud otra.

-Es un tal vez. No puedo confiar en ti nada más porque si. Y estoy molesto contigo por varias cosas que ni pienso explicar así que no preguntes. Supongo que iniciaremos con una relación mercantil. Kou se especializa en el ámbito militar, pero no quiere decir que nunca se haya pensado en dicho método. Algo debe hacerse en tiempos de paz.

-Oh eso será una gran ventaja. El primer país con ese tipo de relación con el Imperio.

-Tu si que estas mal.

-¿Eh?

-Te has de creer que soy del tipo de hombre que puedas manipular. No ofrecería dicho acuerdo si no tuviera experiencia.

-Que yo sepa Kou no es un país mercantil.

-¿Y cómo para qué serviría Balbad sino para darnos ese tipo de conocimiento?

-Ah-sorprendido.

-Así es. Son algo así como una colonia del imperio. Pero se revisa su situación. Es muy posible que obtengan su libertad. Eso claro luego de ser nuestros socios comerciales. Y no son los únicos.

-¿Quién más?

-No Sinbad, has de saber que no siempre se tienen todas las respuestas. Ahora como te dije estoy ocupado. ¿Te parece o no?

-No.

-¡Sin!

-Déjame terminar Jafar. No me parece tu actitud pero supongo que me lo he ganado. Y a pesar de no ser los primeros es interesante.

-Bien, que los detalles los arreglen tu visir y mi hermano Koumei. Ahora, ¿podrías dejarme solo?

-Es lo que tenía planeado.

-Con su permiso-el oji esmeralda.

La puerta se cerró, el pelirrojo espero un par de minutos y se puso de pie para salir del lugar, apenas lo hizo se encontró con la cara burlona del líder de la alianza de los siete mares.

-Ya decía yo que tenías prisa. ¿Irás a ver a Aladdin?

El peli blanco jaló del ropaje a su rey al tiempo que se disculpaba para perderse en la distancia.

-Si no fuera porque ese imbécil es importante para Aladdin lo habría golpeado. Es tan desesperante. Cada día me cuestiono más como se convirtió en rey.

No le dio más importancia y se dirigió a su habitación. Le preocupa que en toda la mañana su prometido no le haya visitado. ¿Acaso se siente mal? Llega y le mira recostado sobre el lecho. Su expresión es tan tranquila que rápidamente se da cuenta de que solo se le han pegado las sábanas. Es justo luego de lo ocurrido con el consejero y todo el trabajo que ha realizado. Kouen se sienta a su lado y toca con delicadeza la rosada mejilla. Es tan suave y cálida que de manera ironica provoca que el mayor arrugue el entrecejo.

-¿Por qué será que me gusta tanto? Por el hago cosas que normalmente no haría, pero eso lejos de ocasionarme problemas me ha quitado mucho peso de encima. Es como magia, ¿se debe a que es un magi? ¿O por qué es el? Es tan lindo, tierno, amable, detallista, inteligente. Sin duda debes ser alguien tan estúpido como Alibaba como para no darte cuenta de lo bueno que es. Más le vale a ese unicornio no tardar porque me muero por casarme con Aladdin. Ah, contigo siempre tengo que hacer uso de la paciencia, con el trabajo que me cuesta. Es como si le dijeras a Sinbad que dejara el alcohol, pero por ti todo vale la pena. Son sentimientos tan extraños, me veo como todo un novato, pero mi corazón no deja de latir lleno de emoción.

No pudo contenerse y acercó su rostro hasta posar sus labios sobre los contrarios.

-¿Mmm?

El pequeño no tardó en entender la situación y se dejó llevar. Kouen se apartó mostrando una hermosa sonrisa dirigida solamente a él.

-Creo que me quede dormido.

-Es natural, han sido muchas cosas. Buenos días mi amor.

El niño se sonrojó, pero sonrió.

-Buenos días, m-mi...amor.

Para su sorpresa Kouen abrió de par en par sus orbes.

-¿Fue de mala educación?

-Al contrario. Creo que cada vez te cuesta menos trabajo expresarte.

-Es verdad.

-¿Tienes hambre?

-No.

-De cualquier manera tienes que comer. Pero creo que podemos esperar unos cinco minutos.

-¿Para qué?

El mayor se metió al lecho y le tomó con fuerza entre sus brazos.

-Quiero estar así un rato.

Aladdin se giró hasta colocar su rostro en el pecho ajeno, inspiró ese aroma a lavanda y rodeó la cintura del príncipe con su pequeño brazo.

-Judal tiene razón, estas enano.

-¡Oye!

-Pero es el tamaño perfecto para mi.

-¿Si crezco me dejaras de querer?

-Claro que no. Solo habrá más de ti para amar.

Con ese comentario casi provocó que el pequeño corazón explotara en mil pedazos. Pero si eso hubiera ocurrido Aladdin hubiera partido al más allá ahogado en felicidad.

...

Al día siguiente.

Koumei y Jafar arreglaban los detalles del tratado, pues vaya que tienen prisa por volver.

-Supongo que sería todo-el albino.

-No, aún falta esto-el pelirrojo señaló algunos puntos de importancia.

-No puedo creer que se me haya pasado por alto.

-No tienes de que preocuparte. Son cosas que ocurren.

-A ti no se te fue.

-Mi hermano confía en mi. Supongo que eso me vuelve paranoico en cierto sentido.

-A mi me ocurre algo similar con Sin. Ojalá fuera la mitad de responsable que Kouen.

-Y me haría feliz que el se relajara como Sinbad. Aunque tampoco me agrada la idea de que se vaya de ebrio por ahí con todo el respeto que me mereces.

-Pero ni como negarlo. Aunque supongo que a tu hermano le cayó muy bien la relación con Aladdin. Dudo que en el pasado hubiera aceptado algún tipo de alianza con Sin.

-Pues el también cambió. Incluso lo creía más capaz de declararnos la guerra.

-Ja ja ja ja-risa nerviosa.

-Así que hoy se irán, ¿cierto?

-Si. Seguro los demás generales están furiosos. También querían verlo.

-Supongo que se hace querer. Aladdin me agrada bastante.

-A mi también.

-Parece que mi hermano dará un anuncio importante durante la comida.

-Oh, estaré esperándolo ansioso. Tal vez sea algo relacionado a la alianza con Sindria.

-Ah-rascó con flojera su cabeza-dudo que eso le tenga tan de buen humor. En fin terminemos de revisar esto para ir.

-Tienes razón.

...

En el comedor.

Todos los príncipes y princesas de Kou estaban ahí al igual que los invitados del reino del eterno verano, aunque faltaba Kouen y el magi.

-Es raro que nuestro hermano sea impuntual- se preocupaba Kougyoku.

-A lo mejor tuvo obligaciones de último minuto-Koumei.

-No es educado hacer esperar a la gente-el rey de Sindria.

-Y lo dice el se se pierde días por culpa de una resaca-su general.

-Y me sigo preguntando de que lado estas. Si quieres ya quédate en Kou.

-Si claro-con ironía-bien que eso te gustaría y cuando vea el Reino se fue el demonio. Ya me imagino a todos corriendo y llorando. Desesperados y como siempre tu desaparecido.

-Vamos, tampoco es para tanto.

-Contigo ya no sé. Quizá sea buena idea tomar unas vacaciones.

-¡No me dejes! ¡Prometo hacer mi trabajo como es debido! O por lo menos intentarlo...¿escapar con menos frecuencia?

El oji esmeralda suspiró cansado y miró hacia otra dirección. En verdad había ocasiones en que quería asesinarlo con su contenedor familiar. Si tan solo no le admirara tanto.

-¡No ojisan! ¡Me da vergüenza!-se escuchaba la voz de Aladdin a lo lejos por lo que todo mundo guardó silencio y puso atención.

-Hay cosas que debes hacer te guste o no.

-¡No puedes obligarme!

-Es por tu bien. Ya veras que terminaras aceptandolo.

La gran mayoría pensó mal de dichos comentarios. Pero no es como que fueran a exhibirse en público, ¿o si?

Se mostraron por fin. El peli azulino se abrazaba con fuerza a su amado mientras este le llevaba en brazos. Le bajó y caminó tímidamente hasta su asiento a un lado del principal; sitio destinado al consorte del futuro emperador. Todos les miraban expectantes. El niño se removia ansioso pero no decía nada. El dueño de Astaroth se mantuvo de pie con aplomo, frunció el ceño y respiró hondo para decir lo que debía.

-Aladdin es oficialmente mi prometido, los consejeros lo saben y en cuanto vuelva su candidato nos casamos.

-¡Eso es genial! ¡Felicidades!-Koumei, Kouha y Kougyoku quienes ya se esperaban algo así.

-F-felicidades-el rey de Sindria que sintió su orgullo herido. Pues el pelirrojo ni mención hizo de su alianza. Pero debe admitir que el matrimonio de un miembro de la familia real es igual de importante.

Hakuryuu tenía la boca abierta por la sorpresa. Sabía que su hermanastro y el magi tenían algo pero al estar ocupado con sus responsabilidades, más que nada para evitar pensar en Judal. Ni cuenta se había dado de que iban tan avanzados, pero igual estaba muy feliz por ellos.

Las reacciones fueron todas positivas y muy pronto Kouha tomó de las manos a su pequeño amigo con una sonrisa.

-Espero que hagas muy feliz a En-nii, que no te de pena lo que puedan decir los demás.

-Pero es algo tímido para este tipo de asuntos-la octava princesa.

-¿Y no habrá problemas con los consejeros? Aunque se los hayas informado bien podrían oponerse-Koumei.

-Deben respetar mi autoridad.-emitió firme y decidido.

-No sé que te hizo cambiar de opinión, pero enhora buena. Muchas felicidades.

-¡Hagamos un brindis!-el peli púrpura-¡Por la futura familia real de Kou!

En esta ocasión incluso el primer príncipe le puso atención. Aladdin no interrumpió su voto de silencio pero estaba feliz, más que eso. Su pareja le da el lugar que merece en su corazón, en su imperio, entre sus conocidos...en el mundo. Por primera vez siente que pertenece a algo. Claro, la única que ahí no estaba contenta pero fingia a la perfección es Hakuei.

...

El pequeño acompañó a Sinbad y su general al puerto para que pudieran irse. En esta ocasión también estaban los príncipes y consejeros por tratarse de una visita oficial.

-Espero que envies una carta pronto. No quiero perder contacto y me preocupa que Kouen pueda pasarse de listo-el de cabello morado.

-Creo más capaz a alguien como tu-con seriedad el aludido.

-No te preocupes ojisan. Espero que todo esté muy bien en Sindria.

-Seguro que si.

A una distancia prudente donde nadie pudiera verle estaba la primera princesa imperial. Que cogió su báculo con fuerza.

-Eres muy terco Aladdin. ¿Por qué no logras entender que estorbas? Y vas por la vida con esa sonrisa. Como si fueras merecedor de todo. ¿Qué hay de todo lo que me hizo Sheba? ¿Qué hay del sufrimiento de nuestro padre? ¿Pretendes hacerte el desentendido? ¿O eres tan arrogante como Solomon? Entiende. Tu estadía en el imperio no hará más que causar problemas. ¿Qué pensaría el mundo si el rey Sinbad muriera mientras visitaba Kou? Tendrían problemas, ¿cierto? Bien, pues juguemos un poco. Soy consiente de que ese hombre es un contenedor de rey y una anormalidad de primera clase. Derrotarlo no será sencillo y no es algo que cualquiera pueda hacer.-sonrió grotescamente-por suerte no soy cualquiera, soy una magi de Alma Toran. ¡Vainel Ganeza!

Sinbad daba la mano al pelirrojo a modo de despedida, pronto notaron que el cielo se oscurecia.

-Que extraño, no recuerdo que estuviese nublado...¡¿Qué demonios es eso?!-uno de los consejeros.

Una enorme ola de al menos cinco kilómetros de altura es la que provocó el cambio tan repentino de iluminación.

Todos los príncipes y el rey se equiparon a sus djinn.

-Cuida de todos. Protegelos en caso de que fallemos-el dueño de Agares a su prometido.

El niño no dijo nada pero comenzó a temblar. ¿Es que acaso hay posibilidades de no salir con bien de ello?

-Por fin encuentro a una persona que amo y me corresponde y existe la posibilidad de no volver a verlo. ¿Por qué está ocurriendo algo así? Sé que me dijo eso para que no me arriesgara. Pero se lo mencioné, las relaciones unilaterales no van conmigo. Aún si le hago enojar me niego a dejarlos morir. ¡No perderé a nadie hoy!

Los hombres en el puerto comenzaron a entrar en pánico. Si contaba con ellos para una idea o ayuda estaba claro ahora que no sería mucha.

-¡No teman!-su voz perdió su natural dulzura para cambiar a una severa pero amable.-Se supone que son los que guían a los habitantes del imperio. Si ustedes no pueden mantener la calma, ¿cómo esperan algo similar de ellos?

-¡¿De que servirá?! ¡Todos vamos a morir!

-Kouen los protege, y yo lo apoyaré siempre.

-¿Por qué lo harías? No te hemos tratado bien. Y a pesar de lo que nos haya dicho nadie te acepta.

-Eso no importa-sonrió-no buscó reconocimiento o beneficios. Mientras pueda salvar vidas, evitar dolor y ayudar al hombre que amo, no necesito más. Si después de esto aún me odian al menos habrá tiempo para que logremos entendernos mejor. No será fácil pero no soy alguien que se de por vencido.

Se giró rápidamente al escuchar un fuerte estruendo; al parecer todos los contenedores de rey habían unido sus habilidades en un ataque conjunto, pero este rebotó golpeandolos e hiriéndolos de gravedad.

-¡Sin!-Jafar que aún estaba al lado del niño.

El peli azulino puso una expresión severa alzando su bastón. Todos volvieron a tierra, Kouen curaba sus heridas y se disponia a atacar nuevamente.

-¡Alto!-el infante alzó la voz sin ser esa su intención.

-¿Qué sucede?-su pareja.

-Yo quiero ayudar. Soy un magi.

-Si lo dices porque es tu responsabilidad...

-¡No! ¡Te dije que no me dejaras atrás! ¡Confía en mi!

-Lo hago pero.

-¡Pero nada! ¡Estoy cansado de sentarme a esperar!

Escucharon un fuerte estallido. La monstruosa cantidad de agua impactó contra una barrera colocada por el hijo de Solomon.

-¡¿Estas loco?!-el líder de la alianza de los siete mares-es mucho más poderosa que la barrera de Yamuraiha. El solo levantarla debe ser un gran esfuerzo. Con cada impacto debes reforzarla. Y dudo que la ola ceda pronto. ¿Cuánto tiempo crees que tomará? ¡Podrías morir!

-No lo haré.

-El hecho de que seas un magi no garantiza nada. ¡Kouen hazlo entrar en razón!

-No. Si el lo decidió apoyo su elección-miró al niño-pero si mueres te voy a odiar para siempre, ¿entiendes?

El joven asintío con la cabeza. Luego otro estallido. Hakuei aún miraba bastante divertida. Detener algo así necesita mucha más energía que provocarlo. Y ella se debilitó un poco por la cantidad de rukh negro que le fue necesario utilizar. Pero al menos está segura de que Aladdin no podrá detener la ola. Por muy magi que sea su cuerpo llegará a su limite y en ese momento todos morirán. Bueno, considerando que tienen djinn quizá se salven algunos. Pero está ante una potencial tragedia. Se retira al palacio para dormir un rato, pues parece que en ocasiones no logra adaptarse muy bien al cuerpo de la princesa, desventajas de tener poco tiempo en ese contenedor. Pero si se acostumbró al de Gyokuen lo hará con este tarde o temprano.

De esa manera pasaron diez, veinte minutos...una hora, dos. Y la fatiga ya se hacia presente en el rostro del menor. Su prometido estaba preocupado y le apoyaba con Phenex para aliviar un poco el cansancio. Pero es evidente que Aladdin se desgasta más rápido de lo que puede aliviarle. Por fortuna la ola era cada vez más y más pequeña.

-Deja que nosotros terminemos esto-el peli púrpura.

-Aún...no...con ese tamaño, podrían ocasionar una onda de choque...y aumentar su tamaño en lugar de disminuirlo...confien en mi.

No es que nadie ahí dudara de el, pero la situación es por demás compleja. Pasó otra media hora, Aladdin se aferraba con fuerza a su bastón, pues incluso comenzaba a ver borroso, pero estaba tan cerca...

-¡Ahora!

Todos atacaron al mismo tiempo y por fin lograron apaciguar la ira del mar. El pequeño cayó de sentón mientras intentaba normalizar su respiración. Estaba agotado, cada rincón de su pequeño cuerpo dolía increíblemente, pero su corazón se sentía tan ligero. Fue capaz de protegerlos a todos con sus propias manitas.

-Magi irresponsable-el oji escarlata que volvía a su lado-no había garantía de que salieras victorioso.

-¿Estas ah enojado?

-Un poco, pero también agradecido. Salvaste la vida de todos.

Se arrodillo, le alzó y besó sus labios importandole poco que todos los consejeros les vieran, total ya no es secreto lo suyo.

Un grito ahogado se hizo presente. El oji celeste se giró a dicha dirección temeroso de ocasionar más problemas. Pero quedó estupefacto al notar que todos los consejeros se arrodillaban ante el y su pareja de manera respetuosa y con la pose del imperio. Porque luego de lo que ha hecho no hay más dudas.

-¡Larga vida a la familia real! ¡Larga vida al poderoso imperio Kou! ¡Por el príncipe Kouen y su cosorte el magi Aladdin!

El mayor se acercó a su odio para susurrar.

-No tengo ni idea de como lo haces. Pero sin duda eres alguien peligroso. Siempre te sales con la tuya.

-¿Eh?-desconcertado.

-Te han aceptado.

El pequeño no pudo reprimir las lágrimas que escapan con violencia de esos hermosos ojos. Ya no hay razones para esconder lo suyo con el hombre que ama, al menos en el palacio, porque no solo Kouen le hizo sentir que pertenecía a un sitio. Sino también las personas que le apoyan, en las que hasta cierto punto confía. El amor le ha obsequiado momentos de dolor, angustia y sufrimiento. Pero también instantes inolvidables que llenan su pecho de un sentimiento ameno que va mucho más allá de la felicidad.

-Espero que vuelvas pronto Alibaba-kun, no puedo esperar para contarte todo lo que me ha pasado. Lo mucho que cambió mi vida. Y lo enamorado que estoy de Kouen. ¿Sonreiras al saber que ya tengo a alguien que significa para mi lo que Mor-san para ti? ¿Me darás alguno de tus extraños consejos.

Y así dejó ir todo sentimiento romántico que aún quedara en su corazón por su candidato para transformarse en la más grande amistad.

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Notas finales.

Gracias por leer!