XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Era como estar al frente de un peligroso depredador, un depredador que te hacía sentir insegura, diminuta e insignificante, esa era la descripción perfecta que Hermione le daba al momento. Encerrados en esa habitación, solos, sin vías de escape. Los ojos de Voldemort seguían fijos, llenos de ferocidad y soberbia clavados en los de ella.
Su desnudez aumentaba su vulnerabilidad, la pequeña seguridad que había recuperado se hizo pedazos como cortada por una espada. No había forma de explicar lo indefensa que se encontraba allí de pie intentado pensar en que acción tomaría a continuación y optó por lo primero que su instinto le pidió: Corrió.
Soltó un gritó de miedo y se dio la vuelta. Corrió el breve espacio que había y regresó al baño encerrándose rápidamente. Sus piernas temblaban tanto que no pudo mantenerse en pie, se dejó caer, deslizándose por la puerta y quedó sentada en el suelo.
-No, no, no- No podía dejar de sollozar, era como estar en una terrible pesadilla, cada imagen era peor, cada experiencia era vil e infame. Y allí se quedó, no sabía si habían pasado segundos, minutos u horas, para ella el tiempo se había congelado. Su mejilla derecha apoyada contra la madera de la puerta mientras las lágrimas seguían cayendo por su rostro.
-Hermione- Escuchó como la llamaba con su fría y seseante voz desde la habitación. Su cuerpo dejó escapar violentas sacudidas del pánico, notó el tono de amenaza que el mago había empleado.
Se puso en pie rápidamente y buscó por el baño algo que la cubriera, quizás habían muchas cosas que podía utilizar, pero no las veía, no podía darse cuenta de nada porque su miedo era tal que la mente se le bloqueaba, las lagrimas hacían que todo se volviera borroso. Volvió a escuchar como le llamaba y le ordenaba que abriera la puerta.
-¡No! ¡Déjame en paz! ¡Vete!- chilló desesperada.
Gritó y se llevó ambas manos a sus oídos tapándolos, el ruido que hizo la puerta al ser expulsada de esa manera tan agresiva le puso los pelos de punta. Entre la nube de tierra que se levantó por tal acción, Hermione lo distinguió, su negra silueta se movía lentamente acercándose a ella, pudo ver su varita sujeta en su pálida mano. Cerró los ojos, nada de eso era verdad, ella lo estaba soñando todo. Una mano tocó su brazo y la forzó a caminar, ella solo se dejaba llevar mientras intentaba obviar el toque helado de los dedos del hombre.
Notó como era lanzada contra algo suave y abrió los ojos, estaba en la cama. Su mirada se llenó de terror, miró hacia el hombre al frente suyo y se estremeció. Voldemort, tan terrible como siempre, la observaba con frialdad. La chica soltó un gemido y tomó las sabanas jalándolas y cubriendo con ellas su delicado cuerpo. Vio como los ojos de Voldemort soltaron un brillo peculiar, pero si tal acción le causó molestia nunca lo comentó.
-Si te digo que abras la puerta, obedeces- le dijo con suave maldad.
Estaba demasiado asustada para responderle por lo que solo asintió rápidamente con la cabeza sin mirarlo. Voldemort pareció quedar satisfecho, pero nunca apartó los ojos de la chica, por primera sentía verdadera curiosidad, que hacía esa sangre sucia en sus aposentos y como había llegado hasta allí. Pensó en el momento en que la vio desnuda, se veía tan aterrorizada, su rostro había enrojecido y no veía la forma de escapar de él, eso había sido muy tentador y delicioso.
Voldemort sonrió perversamente mientras continuaba observando a la bruja en su cama, había pasado mucho tiempo desde que no sentía esa necesidad, ese deseo. Todo el escenario parecía haber sido cuidadosamente planificado, allí estaba ella sentada en el borde de su lecho tapando con las sabanas su apetecible cuerpo mientras lagrimas mojaban su inocente cara, sus instintos más básicos le exigieron que actuara ya, pero él era lord Voldemort y no se dejaba llevar por algo tan trivial como el deseo sexual y menos por una mujer como aquella.
Ladeó un poco su cabeza e hizo una mueca de burla- ¿Cómo has llegado hasta aquí?- preguntó
Hermione levantó su rostro y palideció- Yo… me han traído…-
El Señor Oscuro estuvo a punto de soltar una risa socarrona, hacía solo un mes que había recuperado su cuerpo y aún podía recordar el momento en que esa niña lo había desafiado, la forma en se dirigía al hablarle, sin el debido respeto, no había podido olvidar lo mucho que le costó que hiciera lo que le ordenaba, muchas veces le advirtió y ella hizo caso omiso. Pero como sus palabras eran ley, cumplió su promesa y ahora allí estaba, esa misma niña, frágil ante él, derramando lágrimas de agonía y sin tener el valor de mirarlo a la cara por más de cinco segundos.
-¿Quién te ha sacado de la celda?- volvió a interrogar
Hermione abrió los ojos temerosa, entonces Tom había hecho todo aquello sin que Voldemort se enterara, se preguntó si sería prudente decir la verdad.
-Nadie- mintió estúpidamente.
Voldemort en lugar de enfadarse, sonrió y se guardó la varita en el bolsillo de la túnica- Entonces ¿escapaste?-
-Si-
El mago se cruzó de brazos sin perder la sonrisa burlona- Te castigaré entonces y regresarás allá después de que haya terminado contigo-
Hermione palideció visiblemente- Prefiero morir que volver-
- Pero antes que eso ocurra podría utilizarte muy bien- le contestó el hombre mientras se agachaba y recogía la ropa que Hermione había tirado al suelo al momento de ser lanzada a la cama- Parece que tu joven amigo se ha empeñado en ser benevolente contigo, me pregunto por qué-
-¿Mi joven amigo?-
Voldemort asintió mientras le tiraba la ropa, Hermione la sostuvo sin dejar de fijarse en el mago – La joven versión de mi, si así lo prefieres llamar-
La chica se removió incomoda. Sus manos sujetaban con deliberada fuerza la sabana de la cama estrujándola entre sus dedos, pero no se atrevía a moverse un ápice por miedo a que alguna parte quedara expuesta. No estaba segura si era algo bueno que Voldemort supiera que Tom la había liberado, pero a ella no le importaba mucho en ese momento, solo deseaba que el mago se fuera para que pudiera vestirse.
-¿Por qué debería irme si éstas son mis habitaciones?- le preguntó sarcásticamente.
Maldito Voldemort, maldito Tom por llevarla a ese lugar ¿Por qué? ¿Había sido intencional? Y ¿Cómo demonios era posible que ese hombre pudiera sabe lo que ella pensaba? Era muy perturbador, solo esperaba que no pudiera percatarse de la paranoica que sentía al encontrarse en esa situación.
-No he llegado aquí por mi cuenta… me han traído, yo no sabía…- empezó, pero se calló al instante.
Voldemort la observó con atención mientras alargaba su mano y tomaba a la chica por el brazo. La respiración de Hermione se detuvo de pronto mientras sentía como el hombre la jalaba hacia él, intentó detenerlo, de verdad intentó oponerse y tensar su cuerpo para evitar ser sacada de la cama, pero la fuerza que le mago utilizó fue demasiada y antes que su mente pudiera comprender donde estaba, había soltado las oscuras sabanas y se encontraba de nuevo desnuda ante él.
Tembló ante su frío tacto, su feroz y cruel presencia eran más que suficientes para intimidar a cualquiera. Nunca la soltó, solo tenía esa sonrisa que no auguraban nada bueno, se sentía como una pequeña hormiga ante él. Se estremeció cuando lo vio acercarse más a ella, la tela de negra túnica le rozaba los muslos al mismo tiempo que veía como la cara del hombre se aproximaba más a la suya. Pensó por un momento que la besaría, ese pensamiento la enfermó e hizo que palideciera, quizás él lo notó puesto que rió en voz baja y muy suave, giró un poco y acercó sus labios a su oído.
-Voy a concederte un deseo, Hermione Granger- dijo con tranquilidad.
La chica, que estaba al borde de un colapso nervioso había olvidado donde estaban, solo intentó controlar sus piernas para que no la hicieran caer - ¿Un… un… un… deseo?- tartamudeó
Voldemort volvió a reír contra su oído- En efecto, podrás pedirme lo que desees, menos tu libertad, considéralo un regalo antes de matarte-
Hermione reaccionó y puso sus manos sobre el pecho del hombre alejándolo, no entendía cuales eran las intenciones al decirle eso, pero estaba segura que era una trampa y no estaba dispuesta a ser tratada como idiota.
- No quiero nada que venga de ti- le espetó con desagrado.
Voldemort se separó medio paso pero sin soltar su brazo en ningún momento – Veo que has recuperado la valentía, me parece bien-
-¡Suéltame!- se debatió intentado soltar su extremidad, pero el hombre apretó con más fuerza provocándole dolor, su piel empezó a enrojecer ante el violento agarre. Voldemort reía cruelmente.
-¿Realmente vas a desechar la oportunidad que te estoy brindando? Deberías pensártelo mejor-
-¡Déjame en paz! ¡He dicho que me sueltes!- Ni siquiera sabía de dónde sacaba el coraje de hablarle así cuando en realidad estaba cada vez mas asustada. Voldemort la jaló nuevamente hacia él, pero la brusquedad hizo que Hermione perdiera el equilibrio y cayera sobre su pecho. El Señor Oscuro pasó su brazo alrededor de su cintura mientras reía divertido al mismo tiempo que la puerta de la habitación se abría de repente. Hermione tuvo el impulso de ocultarse de la vista de quien fuera la persona que acaba de entrar e inconscientemente se refugió más entre la túnica del mago.
Hubo un silencio sepulcral durante varios segundos que parecieron eternos. La chica se separó de los brazos de Voldemort rápidamente cayendo en cuenta por fin en que es lo que había hecho y giró la cabeza hacia la puerta. Tom se hallaba allí, mirando la escena con aparente sorpresa. Vio a Voldemort volteando sus rojos ojos hacia el mismo lugar mientras permanecía con esa sonrisa arrogante que tanto asco le daba.
-¡Ah! ¡Has llegado! ¿Has visto el regalo que tan generosamente han dejado en mi habitación?- le preguntó a Tom con tranquilidad.
Riddle miró a Hermione con desprecio y una expresión de indiferencia se apoderó de él – Ya me he dado cuenta. Pero por más fascinante que pueda llegar a ser, he venido solo para decirte que Karkarov ha muerto-
-Muy bien, excelente. Pero no creo que hayas entrado solo para decirme eso, no era necesario que vinieras a comprobar el estado de la señorita Granger, como puedes ver, está en perfecto estado. Debo agradecértelo, sino fuera por tus rigurosas atenciones la hubiera recibido de una manera muy lamentable. Deberías controlar las órdenes que le das a los mortífagos-
Hermione levantó los ojos y los clavó en Voldemort, luego en Tom. Éste se había quedado estático, ni siquiera parpadeaba. Se irguió un poco mientras tomaba una gran bocanada de aire.
-Lo tomaré en cuenta- dijo fríamente.
-¿Qué quiere decir eso?- preguntó la bruja en voz alta mirando a Voldemort y Riddle alternamente.
-¿No lo sabías? Vaya, tu falta de observación a veces me decepciona. Quizás mi horrocrux ha encontrado divertido engañarte y manipularte con eso. Lo que quiero decir es que el ordenó directamente tu encierro y las múltiples torturas a las que fuiste sometida- le respondió Voldemort con regocijo.
Hermione miró totalmente impactada a Tom, éste no hacía contacto visual con ella sino que tenía los ojos clavados en Voldemort, no parecía reaccionar ante las palabras del Señor Oscuro. La chica había olvidado que se encontraba expuesta de esa manera y dio un paso hacia Tom, todavía sin podérselo creer, la había engañado, una vez más, y de la manera más despiadada y vil que pudo encontrar. Había ordenado todo aquello, y había jugado con ella queriendo culpar a otro, se había burlado de ella curándola y haciéndose cargo de su delicado estado. Lo más terrible y doloroso fue escucharlo de la boca del propio Voldemort.
-¿Es verdad?- preguntó en voz baja- ¡¿Es cierto eso?!-
Riddle giró sus ojos hacia ella y la miró despectivamente, como si fuera un insecto que no merecía ni su atención – En efecto-
Quería matarlo, quería gritar y hacerle daño pero sabía que no podría, estaba consciente que no valía la pena. Solo quería que desapareciera. Se odió por darse cuenta que toda esa confesión la había lastimado ¿Por qué le afectaba tanto? Ella sabía quiénes eran ellos dos, no había diferencia.
-¿Puedo irme ya?- preguntó Riddle haciendo una mueca.
-Vete- le dijo Voldemort levantando la mano como quien espantando una molesta mosca. Los ojos de Hermione se llenaron de lagrimas de contrariedad mientras veía a Tom salir por la puerta sin siquiera mirarla por última vez.
Se hizo otro horrible silencio. Voldemort estaba situado de pie atrás suyo mientras ella seguía observando la puerta sin prestarle atención. Se sentía mal y la falta grave de comida había vuelto a hacerse patente.
-No entiendo de que te sorprendes, sangre sucia- oyó que él le decía con esa voz fría y aguda, alargando las eses. Decidió no responderle mientras se daba la vuelta y lo encaraba, le hubiese gustado contestarle mordazmente, pero ¿qué le podía decir?
-Sabías que no eras valiosa ni útil para mi, si por mi hubiese sido, ya estarías muerta-
Hermione apretó los puños y levantó la llorosa mirada- Y ¿por qué no me matas ya?-
Voldemort sonrió maliciosamente- Digamos que he cambiado de parecer, he visto que si puedo usarte bien- le dijo mientras sus ojos volvían a recorrer su cuerpo. El miedo volvió a apoderarse de Hermione, que retrocedió temblando como una hoja. Voldemort rió mientras tomaba la ropa que la chica había dejado en la cama y se le entregaba- Vístete- ordenó
No necesitó que se lo dijera dos veces, tomó las cosas y corrió hacia el baño. Voldemort observó todo el trayecto hasta que la blanca y marcada espalda de la chica hubiese desaparecido tras la puerta. Soltó una risa suave mientras se acercaba a una de las butacas y se sentaba mirando fijamente el crepitar del fuego. Su mente daba vueltas, esa extraña relación que había entre su horrocrux y esa sangre sucia era algo que le inquietaba y desagradaba. No tenía conocimiento que una parte de su alma pudiera sentir algo diferente a él mismo. Se suponía que podía manipularlo, ya había sido bastante impactante que se hubiera negado a cumplir una orden, lord Voldemort deseaba acabar con la vida de esa jovencita en ese cementerio, pero él se lo había impedido.
Se recostó en el sillón sin apartar la vista mientras escuchaba los sollozos que la muchacha emitía dentro del baño. Sin embargo su horrocrux la había torturado, había ordenado hacerlo antes incluso que él mismo lo hubiese considerado. Se preguntó si eso se basó en los mismos deseos que él percibió, porque el fin y al cabo él deseaba causarle dolor a esa pequeña sangre sucia.
Rió mientras hacía aparecer una copa con un exquisito vino de elfo y se la llevaba a los labios. Ahora, si Tom Riddle podía dejarse manipular por las ambiciones que él mismo experimentaba, esos apetitos profundos y oscuros que el insistía en ignorar, eso significa que su horrocrux terminaría sintiendo ese poderoso deseo que le quemaba el cuerpo, el deseo de poseer a Hermione Granger.
¡Vaya que esa chica lo tendría difícil! triste destino que le deparaba porque el día que él la hiciera suya, ese día que no podría contenerse y se dejaría dominar no sería amable y mucho menos delicado. Sonrió con perversidad y se puso en pie al escuchar la puerta abrirse, de verdad no esperaba que la chica saliera del baño, estaba seguro que una vez terminara su vino tendría que destrozar nuevamente la puerta que había reconstruido.
Tenía la mirada baja y Voldemort sabía que intentaba ocultarle el hecho de que había llorado, como si él no la hubiese visto antes. Se acercó con lentitud mientras bebía los restos de su bebida de un solo sorbo.
-He visto las cicatrices en tu espalda- comentó mientras hacía desaparecer la copa.
-Tom Riddle intentó eliminarlas pero dijo que era imposible- le contestó sin levantar la vista, llevándose la maga del suéter y limpiando los restos de lagrimas.
Voldemort sonrió- Hubieses tenido distintos resultados si yo me hubiese encargado-
-Pero tú no lo harías ¿cierto?, me habrías asesinado-
- Me lo hubiese pensado dos veces antes de matarte, te daré ese consuelo- le contestó
Hermione se quedó en silencio, mayormente porque no sabía que podía decirle, no tenía idea que planeaba hacer con ella ahora. Solo sabía que estaba empezando a sudar frío y le costaba mantenerse en pie.
-Podrías acompañarme a almorzar-
Hermione lo miró, obviamente eso no era una pregunta, pero tampoco sonaba como una orden. Era una afirmación y aunque deseaba primero lanzarse por una ventana, no podía negarse.
-¿Y si no aceptara?- preguntó cuidadosamente.
Voldemort hizo una mueca- Probablemente te dejaría sin comer durante cuatro meses más-
Hermione asintió resignada y siguió al hombre hasta la puerta. Éste salió y caminó a paso seguro por todo el pasillo, Hermione iba tras él mirándose las muñecas, todavía no se acostumbraba a estar libre de esos grilletes, no los extrañaba, pero era raro verse sin ellos.
Llegaron hasta una sala que más bien parecía un salón de reuniones, se pregunto si allí era que se reunían todos los mortífagos junto con su amo para planear ataques estúpidos y absurdos a indefensas poblaciones muggles.
-¿De quién es esta mansión?- preguntó rompiendo el silencio mientras se sentaba en la mesa. Voldemort tomó asiento a su lado.
-Eso no te importa- le contestó con dureza. Hermione levantó una ceja al mismo tiempo que una docena de platos aparecían por arte de magia sobre la superficie de madera. Su estomago rugió de inmediato. Miró a Voldemort pidiendo ¿permiso? Éste le devolvió la mirada y con una seña la invitó a servirse.
No le importó quien era, donde estaba y quien la acompañaba, llevaba mucho tiempo sin probar algo solido y no pudo soportarlo. No supo si fue agradable pero se sintió algo aliviada cuando Voldemort la imitó. Todo era delicioso y Hermione no pudo evitar mirar al hombre todo el tiempo, parecía tan humano, sus manos sujetaban los cubiertos como si los estuviera acariciando, su porte era tranquilo y sereno y no destilaba ningún tipo de emoción. Sin embargo la chica se obligó a seguir pensando que aquél seguía siendo un mago muy poderoso y peligroso, un asesino sin escrúpulos y por sobre todas las cosas era un psicópata que no le temblaba el pulso al momento de castigar y hacer daño.
-Espero que ahora tu testaruda cabeza haya vuelto a su lugar- le dijo una vez que terminaron.
La chica levantó la mirada hacia él ¿qué quería decir? Voldemort la miraba fijamente, sus ojos parecían arder.
-N… no lo entiendo…-
-Te expliqué que te cumpliría un deseo, cualquiera menos tu libertad, así que te pregunto ¿Qué deseas?-
Hermione bajó la vista a su plato vacio- Yo… pues yo… no le he pensado…-
Hermione vio de reojo como la blanca mano de Voldemort se cerraba y su semblante se había endurecido, sabía que estaba tentando a su suerte al ponerlo de mal humor, pero era verdad, no sabía que pedir, jamás imagino que ese hombre le daría la oportunidad de pedir algo.
-Quizás una pequeña dosis de dolor te haga pensar- la amenazó. Hermione lo miró asustada, no entendía la insistencia del hombre al cumplirle algo que quisiera. No comprendía su rabia y su impaciencia.
- De acuerdo, de acuerdo… me gustaría…- pensó rápidamente, se sorprendió al ver la respuesta surgir tan de repente, era verdad ¿cómo había tardado tanto?- Deseo que por favor… me dejes ver a mis padres-
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
SIEMPRE ES GENIAL SABER COMO SE SIENTEN CON LA HISTORIA, UN REVIEW ME HARÍA FELIZ!
