Capitulo Once

Donde Recae la Lealtad

La mañana llego brillante y soleada. Raftly dormía tranquilamente en su percha, la hinchazón en el tobillo de Jennifer había bajado, y por un momento el día anterior parecía lejano y falto de importancia. Aunque tenía la ligera impresión de que hoy todo se iba a volver una pesadilla.

Jennifer bajo a su oficina para ver que tan maltrecho había quedado su equipo esta vez y para recoger las notas de su clase, que con suerte no estarían muy desordenadas. Tenia la impresión de que cuando Severus saqueaba una oficina, el realmente saqueaba el lugar. Quitando las protecciones y abriendo la puerta, se dio cuenta de que algo estaba verdaderamente mal.

Frunció el ceño y recorrió el interior de la habitación con la mirada, temerosa de entrar. Sabia sin lugar a dudas que Severus había hecho lo que dijo. ¿Los elfos domésticos la habían arreglado? No, ellos lo hubieran reportado antes de hacerlo. Seguramente alguien se lo hubiera dicho…

"¿Pasa algo malo con tu oficina?"

"Ah, no, Minerva… solo estaba pensando," Jennifer se dio la vuelta, mirándola. En ese momento supo que estaba en problemas, la Profesora era muy fácil de leer. Minerva sabia que la oficina había sido saqueada, y que Jennifer trataba de ocultarlo. Estaba molesta, quizás herida, por la aparente decepción.

"Vendrás conmigo inmediatamente, por favor. Dumbledore quiere hablar contigo acerca de un objeto que es propiedad de la escuela y esta desaparecido. Parece creer que tu sabes algo." Para ese punto Jennifer tenia la boca abierta. Un grupo de estudiantes paso, mirando con curiosidad. Uno de ellos, Draco Malfoy, pensó, se detuvo un poco. "Bueno no se quede ahí, Profesora, cierre la puerta. Lo estamos haciendo esperar."

¿Por que Minerva la estaba tratando como a un estudiante mal portado? Cerrando la puerta, Jennifer siguió sus pasos. Eso era realmente confuso. Y a donde iban, se pregunto Jennifer, la oficina de Dumbledore no estaba en esa dirección… Severus caminaba por el corredor y cuando se cruzaron Jennifer lo miro, esperando que se diera cuenta de que algo andaba mal.

"Apresúrese, Profesora Craw. No puedo decirle lo extremadamente decepcionados que estamos de usted."

¿Decepcionados? Jennifer trato de darle otra mirada a Minerva, pero ella iba un paso adelante y nunca volteo. Jennifer retomo el paso, tratando de ir a la par, pero cada que la alcanzaba, Minerva se apresuraba, siempre más adelante. Rayos, como iba a averiguar que pasaba si no podía ver su rostro, pensó con irritación. Después de pasar el Gran Comedor, Jennifer se dio cuenta de que iban hacia la biblioteca. Mientras entraban, Hermione las miro desde una de las mesas con curiosidad. Fueron hacia la puerta que estaba en la parte de atrás, Minerva entro primero. Ahí, Albus Dumbledore estaba de pie en el mismo lugar donde la noche anterior estaba el espejo, con el aspecto mas sombrío que Jennifer hubiera visto en el.

"Jennifer Craw," Dumbledore dijo de manera severa mientras se acercaba. Jennifer frunció el ceño. No podía leer su cara. ¿Qué estaba pasando? Seguro, había ocasiones en que cualquiera era difícil de leer incluso son sus habilidades, pero nunca había encontrado alguien que estuviera completamente en blanco. "¿Estuviste en esta habitación ayer por la tarde?"

"Si," admitió.

"¿Qué estabas haciendo aquí?" le pregunto. Aun no podía leer su rostro.

"No puedo decirlo," Jennifer dijo con lentitud. Se preguntaba si esto no era a lo que Dumbledore se refería hace unos días. Puedes contarles lo que sea, incluso cosas que no me dirías a mi.

Minerva la miro como en shock, pero no dijo una palabra.

"¿Por qué no puedes decirlo?" le pregunto el. Ella no hablo. "Jennifer, ¿Que le paso al espejo que estaba aquí?"

Jennifer no respondió. Estaba confundida por lo que estaba pasando; estaba segura de que Dumbledore le había dado permiso a Severus para llevarse el espejo, eso había quedado claro ayer. Pero Severus le dijo que no dijera nada de lo que hiciera, y ella no iba a hablar.

"Jennifer, ¿Estas escuchando? El Profesor Dumbledore, Director de esta escuela y la persona que te contrato, acaba de hacerte una pregunta. ¿No vas a responderle?"

"No," dijo Jennifer. "No puedo."

"También quisiera saber acerca de las copias que hiciste de los documentos confidenciales que tomaste de mi estudio. Me gustaría saber donde están ahora." Dumbledore agrego. Minerva volteo a verlo atónita. Aparentemente no había sido informada sobre ese asunto antes de la reunión.

"No estoy segura," admitió.

"¿Las tomaron de tu oficina cuando entraron en ella este fin de semana?" le pregunto, "¿O fue saqueada para ocultar el hecho de que se las entregaste a alguien mas antes de que todo esto pasara?"

Jennifer levanto la mirada. Nada. No pudo detectar nada en su cara. De nuevo agacho la mirada.

"Ella sabia sobre la oficina, Director. Tenia razón," Minerva dijo. "Como supusimos, se sorprendió al abrir la puerta y encontrar todo perfectamente ordenado." Dumbledore asintió a Minerva, y volvió a ver a Jennifer.

"Jennifer… querida Jennifer, ¿Que hicimos mal? Me entristecen completamente tus acciones en tu primer mes aquí, aun cuando tengo fe en tus habilidades para la enseñanza, estas caminando en una muy, muy delgada línea con respecto a tu desempeño en intereses personales."

Jennifer mantuvo la mirada baja. No podía estar mas en lo cierto, pensó amargamente. ¿Por que no podía ver que era lo que Dumbledore pensaba? No sabía como reaccionar ante sus palabras. Jennifer sacudió la cabeza ligeramente. No importaba. Ahora que había aceptado seguir adelante con esto, arrepentirse en este punto arriesgaría más que solo su propia vida. Estaba protegiendo la seguridad de la escuela, porque no sabia que pasaría si se descubría algo de lo que Severus estaba haciendo… levanto la mirada hacia Dumbledore una vez mas con determinación.

"Hare lo que tenga que hacer," respondió al fin. Dumbledore asintió lentamente, con el ceño fruncido.

"Si, y nosotros haremos lo que tengamos que hacer. Sinceramente, pensé que eras una Buscadora de Verdad. Pero no lo eres." Jennifer parpadeo. "Los Buscadores de Verdad no usan su habilidad para manipular las situaciones a su beneficio, tampoco para determinar que decirle a la persona a la que están viendo buscando complacerla. Los Buscadores de Verdad no usan su don para venganzas personales. Ellos no roban conocimiento y no crean mentiras haciéndolas pasar como verdad. Pero tú no eres una Buscadora de Verdad. Tu madre, descanse en paz, lo era. Pero se fue, dejando nada mas que una niña que trata de jugar con las personas como si fueran juguetes."

El silencio se hizo presente. Jennifer permaneció de pie aturdida mirándolo, enojada, herida y más que nada, traicionada. De alguna manera desde el momento en que conoció a Dumbledore siempre pensó que el iba a permanecer a su lado sin importar que… aparentemente eso no era verdad. Ella era solo una empleada mas para el, pensó, una muy nueva y además venia de fuera, y ella había confundido su suerte con lealtad.

"Oficialmente estas a prueba hasta nuevo aviso. Si quieres mantener tu posición aquí, debes de concentrarte en los estudiantes y tus clases y nada más. Tus nuevas órdenes son no salir de las instalaciones sin una escolta. Si se escucha un rumor de alguna queja, ya sea de un estudiante o empleado, entonces no tendremos más elección que dejarte ir. Además, si hablas acerca de esta conversación con cualquiera de los miembros del personal, te pediré inmediatamente empaques tus cosas y salgas de mi escuela."

El miedo de Jennifer saltaba a la vista, lo sabia. Ella, que no le temía a nada excepto quizás a una escoba demasiado rápida, de repente temió perder todo lo que había ganado en estas pocas semanas en Hogwarts. Aun si otra escuela tuviera la valentía de aceptarla, no seria feliz enseñando en otro lugar.

"¿Entiendes las nuevas reglas, Jennifer Craw?" ella asintió.

"Si, señor. Las cumpliré."

"Bien," dijo Dumbledore, sus ojos se volvieron solo un poco mas amables. "Mientras hagas lo que te he pedido y logres llegar al final del año escolar, revisaremos tu progreso y decidiremos si te queremos o no después de todo esto. Puedes irte."

Temblando un poco, Jennifer salio de la habitación, apretando los dientes en un intento por no llorar. Fue a los escalones traseros del segundo piso directamente a su oficina, sin mirar en ninguna dirección. Se había percatado de los pasos apresurados detrás de ella, y no le sorprendió que Severus la detuviera antes de que abriera la puerta de su oficina.

"¿Que te pasa? ¿Qué sucedió?" le pregunto en voz baja. Jennifer lo miro, pero realmente no pudo leer nada de lo que el pensaba.

"Por favor no preguntes, Severus, por favor. Aun si pudiera decirte… de verdad no quiero hablar sobre esto." Jennifer entro a su oficina, cerrándole la puerta en la cara, para después apoyarse en esta y deslizarse hasta el suelo mientras lloraba suavemente, Severus se quedo ahí, escuchándola por un instante, pensando, antes de caminar por el pasillo hacia las escaleras.


Jennifer regreso rápidamente a trabajar, feliz de estar otra vez con sus estudiantes. Les enseño todo acerca de la percepción, y para terminar los hizo escribir un ensayo. No hubo problemas en sus clases causados por los Slytehrin otra vez; de hecho, eran más que obedientes. Los fines de semana los pasaba montando con Hagrid, o estudiando aparición con Severus, que era un profesor realmente demandante, eso fue algo que aprendió pronto.

"Esta no es una habilidad que deba de practicarse sino se busca la perfección, Profesora Craw. Un error y puedes aparecer en un lugar que no deseas…o peor, solo la mitad de ti puede llegar a donde quieres," le advirtió.

Le tomo varias semanas tener éxito en aparecer en los lugares que Severus le había asignado sin problemas y fácilmente, antes de hacer los arreglos para que un agente del Ministerio viniera a evaluarla.

En su cena semanal con Hagrid, le anuncio a el, Harry, Hermione y Ron, acerca de su examen al día siguiente. Hagrid estaba feliz.

"¡Voy a hornear un pastel de hongos especial justo como le gusta, para después de que apruebe el examen!" le prometió. "Desearía poder tomarlo, que mal que no pueda, por no estar oficialmente graduado y todo eso."

"¡Hey, me dijiste que no podías aparecerte!" Jennifer dijo, frunciendo el ceño.

"Bueno no puedo. Oficialmente," Hagrid guiño. Hermione, Ron y Harry rieron.

"Oh Hagrid, tus pasteles son fantásticos ahora," Jennifer le dijo. Los estudiantes estuvieron de acuerdo. Desde que Jennifer comenzó a asistir a las cenas de Hagrid, cada semana le sugería un ingrediente nuevo y en la siguiente le quitaba otro, así se había vuelto mucho más agradable comer ahí. "Solo tengo una sugerencia mas para hacerlo perfecto."

Hagrid la miro con sospecha.

"Oh, no, no me dirá que quite algo como los hongos, ¿o si? No puede hacer eso. Quiero decir, ¡Como podría llamarlo pay de hongos si no hay hongos en el!" Hagrid protesto.

"¿Por que no poner los hongos en la parte de arriba como decoración y guarnición? Es bonito y amargo; seria una guarnición perfecta. Solo llámalo el Quiche Hagrid. Seria genial. Así lo escribiría y pasaría la receta, todos preguntaran ¿Cuál es el secreto? Y tú podrías decir que son los hongos. No es lo mismo sin ellos." Jennifer le sonrío.

"¡Hey, esa no es una mala idea!" Hagrid dijo brillando de emoción.

"No solo no es una mala idea, es positivamente brillante," dijo Hermione, quien había empezado a admirar las tácticas de Jennifer.

El examen al día siguiente fue simple… una serie de locaciones predeterminadas a las que tenía que llegar después del instructor, y unas cuantas que tenia que hacer sola, recolectando banderas y trayéndolas de regreso. Después del arduo entrenamiento de Severus, la prueba no fue nada, y Jennifer se dio cuenta molesta que pudo haber presentado el examen despues de solo una semana de entrenamiento y aun así pasarlo. Por supuesto, no hubiera sido tan rápida. Ni siquiera tenia que pensar y concentrarse en lo que hacia, simplemente aparecía y desaparecía, que era probablemente lo que Severus esperaba. Era como si el tuviera una necesidad constante de estar un paso adelante, o incluso muchos pasos adelante, de lo necesario.

Para Halloween, Jennifer había cubierto lo básico de su agenda, y las clases de quinto hacia arriba empezaban a emocionarse por la temática de la próxima mitad del curso.

"La próxima semana, les enseñare algunos hechizos que son, por definición, hechizos obscuros," les dijo. "Creo que estarán sorprendidos de cuantos de estos hechizos han sido creados con malas intenciones y se han convertido muy efectivos en la defensa contra las Artes Obscuras. Veremos muchos de ellos, así que prepárense para el ejercicio," les advirtió, "también quiero prevenirles desde ahora que muchos de estos hechizos son extremadamente peligrosos si se usan de manera inadecuada. Algunos, a menos que se usen como les enseñare, son ilegales. Su mal uso definitivamente hará que los expulsen. Solo les pido que actúen con la misma seriedad y ética con que lo han venido haciendo durante las últimas semanas. Pueden retirarse, y disfruten el banquete."

La clase dejo el lugar, emocionada por lo que venia las próximas semanas. Jennifer también esperaba abordar estos temas, aunque estaba un poco preocupada por la mirada de satisfacción que los alumnos de Slytherin le dieron por la elección de tópicos. No estaba segura que le hacia mas ilusión, que se comportaran bien o que echaran a perder todo y fueran expulsados para no tener que preocuparse por ellos.

Mientras acomodaba los libros que había usado, una nota que no había visto apareció en su escritorio. Era extraño, no había visto ninguna lechuza con el correo, pensó. Y no estaba ahí al iniciar la clase. Desdoblo la carta, leyendo rápidamente.

Hay algo que necesito que hagas por mi y no puede esperar. Aparece en el Bosque Obscuro y alguien te guiara a una nueva locación. Ven inmediatamente sin demorar.-

Jennifer frunció el ceño. Era una nota rara… de alguna manera parecía que algo estaba mal, pero definitivamente era su letra casi ilegible. Bueno, sabía que era mejor no ignorarlo. Rápidamente metió la nota en los libros, y salio por una de las puertas laterales de la escuela, Desapareciendo.