Hola! Feliz año nuevo! jejeje, lamento la demora, pero ya estoy de vuelta, asi que aquí les dejo el primer capítulo del año! :D


Capítulo XI:


De vuelta al distrito trece, no tardaron en mostrarle todo el material grabado a Lovegood, y se pusieron en marcha para lanzar la propo.

No hice mucho caso a lo que dijeron en la sala de mando, y preferí dirigirme a la enfermería.

De inmediato, Lily, se encargó de curarme las pequeñas heridas que me había hecho en el bombardeo.

-Rose, cariño…-dijo tía Ginny llegando a mi encuentro.

-¿Están todos bien?-le pregunté.

-Eso debería decírtelo, yo… Ya vi la propo…-musitó sentándose a mi costado.-Lo siento tanto…

-No lo sientas, por favor…-agregué algo incomoda.-Esto es una guerra… Se suponía que iba a ser así….

-No, no se suponía que iba a ser así….-me dijo comprensivamente.-Puedes llorar, querida…

Pero, no respondí nada.

-Rose, te entendemos….-se apresuró en decirme Lily.-Nadie estaba preparado para ver algo como eso…

Me quedé pensativa unos segundos.

-Sí me sentía preparada, Lily.-le respondí finalmente.- Estuve en los juegos, luego en el vasallaje… creí que toda esa experiencia me serviría…

-Ya no digas más…-susurró tía Ginny abrazándome.

Me quedé con ellas por unos minutos más, y al cabo de una hora, nos llamaron a la cena.

Cuando llegamos al comedor, me sorprendí de verlo completamente lleno.

Normalmente, hacían turnos para la hora de la cena, pero hoy, parecían no haberlos hecho.

Tampoco parecía haber orden, porque la mayoría de mis primos, se había sentado en una mesa que no les correspondía, y nadie les había dicho nada.

Lo mismo, había hecho el equipo periodístico de Pansy Parkinson, y mi equipo de preparación.

Más allá, cerca de la puerta de salida, también, estaban los padres de Scorpius, a quienes saludé rápidamente.

Luego de eso, tía Ginny buscó una mesa libre, y rápidamente, nos sentamos.

-Ya reparé tu traje, Rose…-me susurró Effie haciéndome sobresaltar.-Nada grave… Sólo un par de rasguños y roturas.

-Gracias…-le dije mientras tomaba un sorbo de agua.

-Pensé que no vendrían a cenar…-me dijo algo angustiada sentándose a mi lado.

-Estuve a punto de no hacerlo…-le contesté.

-Rose… Sé, que la comida aquí, es horrible, pero aun así, sabes que debes comer…-agregó de forma dramática.-Aunque, debo admitir que hoy si se esmeraron en hacerla, más insípida que de costumbre…

Lily, asintió afirmativamente.

Probé un bocado, y entendí que tenían razón.

Luego de eso, seguimos cenando, hasta que alguien más se acercó a nosotras.

-Finnick, querido…-musitó Effie dándose cuenta que se trataba de él.

Le observé de lado, y noté que el chico, ya estaba un poco mejor, pero no por ello, parecía estar completamente sano.

Saludó a Effie, y luego dirigió su mirada hacia mí.

Una mirada, que estaba llena de melancolía y confusión.

-Quise ir con ustedes… No me dejaron.-comenzó a decirme de forma demandante.-Rose, no puedo quedarme atrás…

No le observé, ni le contesté, sólo me limité a darle otro sorbo a mi bebida.

No es que no lo comprendiera. Yo lo entendía, y sabía que si yo hubiera estado en su lugar, habría hecho lo mismo.

Pero, hoy, había tenido un día tan complicado y difícil, que no tenía ganas de soportar los caprichos de nadie.

-Tienen que dejarme ir, Rose.-siguió insistiendo.-Tú, más que nadie, sabes que tengo que ir…

-Primero, debes sanar…-le expliqué sin mucho ánimo.-Después, te prometo, que yo misma me encargaré de que vayas con nosotros…

-Pero, ya estoy sano.-sentenció incrédulo por mis palabras.- ¿Qué, no lo ves?

-Aun sigues desorientado, Finnick.-le respondí intentando sonar comprensiva.

-No puedo seguir aquí...– me decía.

Sin embargo, no le seguí escuchando, pues las pantallas, que estaban instaladas en el comedor, se habían encendido.

En medio de ellas, apareció un símbolo del capitolio, y pensé lo peor.

-¿Y ahora qué?-escuché que dijo Louis en tono alarmante.

No fue necesario, agregar algo más, pues de inmediato, apareció Caesar en compañía de Scorpius.

-Oh, no…-murmuró Lily con preocupación.

Y entendí, porque lo había dicho.

Miré directamente a la pantalla, y observé al rubio con atención.

Inmediatamente, me llevé una mano a la boca.

Él, ya no era el mismo. Lucía distinto.

Su rostro estaba pálido, y tenía el semblante decaído.

-¿Qué te han hecho…?-murmuré queriendo llorar.

Claramente, lo habían torturado.

Caesar, comenzaba a hacerle varias preguntas, y entre ellas, le preguntaba por mí.

-Si tuvieras a Rose, en frente, qué le dirías, Scorpius?-preguntó el entrevistador como si se tratara de un libreto.-Sabemos que ella, ha causado muchos problemas…

-No, ella no ha causado ningún problema.-le interrumpió él, inmediatamente.-Ella no tiene la culpa de nada.

-¿Qué quieres decir? ¿Qué la están manipulando?-preguntó Caesar, falsamente sorprendido.

-Sí, la están usando para causar disturbios entre los distritos… Dudo mucho, que ella sepa lo que está pasando en verdad…

-Entonces, si ella estuviera viendo esto, qué le dirías?

Scorpius, se quedó en silencio por unos segundos, mientras miraba al monitor.

-Rose, yo sé que nunca quisiste esta guerra… Siempre me lo dijiste… Ninguno la quería.-musitó con los ojos vidriosos.-La gente con la que estas ahora, puede meterte ideas falsas en la cabeza, y sé que tú no eres así… Sé que tú piensas por ti misma. No dejes que te usen o te manipulen, porque te están convirtiendo en algo que no eres…-hizo una pausa.-Si tienes alguna influencia en ellos, por favor, Rose… busca la manera de acabar con esta guerra… No confíes en esa gente… Y no olvides, que yo… que yo aún te amo.

Y con esas palabras, sentí que mi corazón se hizo pedazos.

Cuanto deseaba decirle lo mismo.

Decirle, que lo amaba, y que me hacía falta.

-Gracias, Scorpius Malfoy…-se apresuró a interrumpirle Caesar, dando por terminada la entrevista.

De inmediato, el silencio en el comedor, fue interrumpido por una lluvia de insultos de parte de la gran mayoría.

-¡Es un cobarde!-agregó James uniéndose a ellos, ante la mirada atónita de mi familia.

De inmediato, me puse de pie, y me acerqué en dirección a la mesa en la que estaban reunidos.

-¿¡Qué has dicho!?-le espeté.

-He visto a un cobarde…-repitió mirándome con los ojos llenos de rabia.

-Cierra la boca, James.-le contestó Lily llegando a mi lado.

-No lo haré.-respondió.-No me callaré, después de lo que vi…

Estaba decepcionada por su actitud. Creía que su odio por Scorpius, se había terminado, pero la rabia en su mirada, me hacía indicar, que no era así.

-¡¿Qué no lo viste?!-le grité perdiendo la paciencia.- ¿No viste su rostro? ¡Lo han torturado! ¡Tú no tienes ni idea, de lo que deben estar haciéndole!

-¡Yo preferiría haber muerto, antes de decir esas cosas!-dijo acercándose aún más.

-¡Él no sabe lo que dice!-le grité empujándole hacia atrás.

El azabache, me miró con sorpresa, sorprendiéndose por lo que había hecho, pero no por eso, se calmó.

Rápidamente, se aproximó con preponderancia hacia mí.

-¡Deja de defenderlo!-me gritó tomándome por los hombros y mirándome fijamente.

Él era tan alto, y yo tan baja, que no pude separarme de él.

-¡James, basta!-le gritó tía Ginny, interponiéndose entre ambos.

Pero, él no le hizo caso.

-Malfoy, es un traidor….-siguió diciendo, mientras todos lo miraban sin poder creerlo.-Al igual que su familia.-sentenció mientras señalaba en dirección a los padres de Scorpius.- ¡Entiéndelo!

-Detente con eso, James…-agregó Albus colocándose frente a él. –No demos un espectáculo. Los señores Malfoy, están ahí…

-No me interesa… ¿Qué no lo has escuchado? ¿Cómo puede decir esas cosas cuando Voldemort destruyó nuestro distrito? -le espetó a su hermano.

-Scorpius, no sabe lo que ha pasado…-sentenció Louis.-No creo que sepa que el doce fue destruido…

-¡Claro que lo sabe!-exclamó.

Sentí que esas palabras, me hicieron hervir la sangre.

No podía seguir soportando esto.

-¡Vete al diablo, James!-le grité alejándome de ahí, y agradeciendo que los abuelos, no hubieran estado presentes para ver ese espectáculo.

Si me quedaba aquí, sólo iba a terminar por golpearlo de verdad.

James, ya no dijo nada, pero, intentó ir tras de mí.

-No te atrevas a seguirla…-le espetó Lily.-Déjala en paz.

No sé muy bien, qué ocurrió, después de eso.

De lo único que me enteré, fue que tía Ginny, sermoneó a James, y le ordenó que se disculpara con los Malfoy.

¿Lo habría hecho?

No lo sabía, pero de lo que si estaba segura, era que lo poco que ambos, habíamos intentado construir desde mi venida al distrito trece, se había venido abajo.


Espero, no demorarme con el próximo capítulo :)

Saludos, y gracias por leer! :D