Canción: Tu- Yago Muñoz
Personajes: Ury-Nemú
Basada:Melodía y letra
Tipo: One-shot
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Un café y ¿un desconocido?
Uryu Ishida observaba a esa misteriosa chica tomar su café mientras limpiaba el mostrador, la chica había ido todo esa semana a la misma hora y realizando el mismo pedido. Un capuchino.
Ya estaba atardeciendo, él suspiro, el día había estado movido, estaba empezando diciembre y el frío empezaba a sentirse, había tenido más clientes ese día de lo normal, estaba agotado. Volvió a observar la chica, al estar distraída viendo por el ventanal de la cafetería a las personas pasar se permitió examinarla.
Era una chica hermosa, de cabellos negros y largos, piel clara, ojos verde oscuro, su rostro era agraciado y su cuerpo cuidado. Pero lo que más llamaba la atención era su mirada, era indiferente casi inexpresiva, no había visto ni una pequeña curva en sus labios, no sonreía, parecía tan solitaria y melancólica. Eso lo tenía completamente curioso, parecía esperar algo o buscar algo.
Uryu volvió la vista al reloj en la pared, faltaban minutos para cerrar, ya casi no quedaba nadie el local, observó de nuevo a la chica, hoy al parecer también esperaría a que cerraran.
—…Uryu? —preguntó alguien, el pelinegro desvió su atención a su amiga y compañera de trabajo, no había escuchado lo que le había preguntado.
Ella sonrió al notar su confusión, vio detrás de él y negó con la cabeza mientras se cruzaba de brazos, su cabello largo y pelirrojo se agitó un poco, sus ojos grises parecían divertidos observándolo.
—¿No sé cuando piensas hablarle?
—Orihime deja de decir tonterías —La pelirroja solo lo ignoró y se apoyó en el mostrador viendo a la chica.
—Ella es muy extraña, solo observa a las personas pasar, parece tan solitaria, entiendo tu curiosidad, créeme que yo estoy resistiéndome de no ir a preguntarle si está bien, si tiene algún problema o si solo quiere hablar, no sé cómo me he controlado —volvió la vista a su amigo—. Sé que a ti también te intriga, siempre la atiendes pero no hablas con ella, me exasperas
—No parece ser una persona abierta, no puedo simplemente llegar: "Hola ¿Qué tal? ¿Tienes algún problema? Mi amiga y yo no dejamos de preguntarnos ¿Por qué vienes todos los días a la misma hora, a observar por la ventana a las personas pasar con solo un capuchino? ¿Acaso quieres que me tilden de acosador? —Su amiga se incorporó y lo vio algo cohibida, eso llamó su atención.
—Si te digo que la chica está detrás de ti y acaba de escuchar todo ¿Me matarías? —Su timidez y culpabilidad lo hizo voltear encontrándose con la pelinegra, lo veía con una ceja alzada y él solo pidió desaparecer.
—Señorita, disculpe mi falta de …
—No se preocupe, entiendo, calmare algo su curiosidad —Ambos lo vieron a la expectativa—, solo vengo a pasar mi tiempo libre aquí, me gusta la vista, lo siento si esperaban una historia más fantástica
—Lo siento mucho —los dos se disculparon por actuar tan imprudente.
—Tranquilos, comprendo. Gracias por el café
—Gracias por venir
Soltaron el aire al ver que ella salía, Uryu le dirigió una mala mirada a Orihime pera esta no pareció sentir culpa. Su amiga era un caso, su personalidad lo metía en muchos problemas.
*.*.*
Uryu se sorprendió de ver a la chica el día siguiente, no espero que volviera, pidió lo de siempre y volvió a sentarse en la mesa. Dejó de verla al notar que su amiga le hacía seña, suspiró, quería que fuera a hablar con ella.
Preparó el café y se lo llevó, lo dejó sobre la mesa y empezó a retirarse pero cambió de opinión, quería saber más de ella y lo haría. Sorprendiendo a la chica, se sentó frente a ella.
—¿Te importa si te hago algo de compañía?
—Ya te sentaste…¿No te amonestan por no estar en tu puesto de trabajo?
—El dueño es algo flexible, además casi nunca viene
—Ya veo, que trabajo tan duro —Uryu sonrió, a pesar de su voz inexpresiva distinguió su sarcasmo.
Siguió la mirada de ella, a esa hora las personas empezaban a salir de su trabajo, se veía apresuradas por regresar a casa. Esta temporada era donde más se veía a las parejas y familias salir a pasear juntos, todo se veía lleno de amor y alegría. Uryu suspiró, volvió la vista a la chica, su mirada era nostálgica. Empezaba a creer que era lo que ocurría.
—Esta temporada es muy alegre ¿No?
—Si —Ella desvió su atención a su taza de café.
—Un tiempo para pasar en familia y disfrutar del amor
—Si se tiene una familia a la que disfrutar
Uryu permaneció en silencio, analizando sus palabras, por eso la chica venía, estaba sola o por lo menos eso demostraba. No quería preguntar directamente, ella no pareció percatarse que había dado más información.
—Sí, para las personas que no tienen eso es un temporada algo triste —La chica volvió a verlo, él sabía que había utilizado un tono muy personal—. Por lo menos en mi caso, si tengo una persona con quien disfrutar pero nunca lo hacemos
—Por lo menos tienes a alguien
—Lo siento
—Yo también, no debí decirlo de esa manera
—Tranquila, por cierto, mi nombre es Uryu Ishida—comentó mientras se levantaba—. Debo volver, mi compañera se va volver loca con los pedidos, si deseas algo…
—Gracias
A penas llegó al área de la cocina, Orihime entró emocionada pidiéndole cualquier información, su rostro se vio desilusionado al saber que no sabía ni su nombre.
—¿Cómo es posible que hablaron y ni su nombre descubriste? ¿De qué hablaron entonces?
—De esta temporada —Orihime lo vio sin entender pero él solo siguió haciendo sus pedidos.
*.*.*
—Estoy agotada —suspiró Orihime, ambos acaban de cerrar la cafetería, ya había oscurecido, la calle estaba llena de vida con personas pasando, las luces en las vitrinas de las tiendas cercana hacían que el ambiente se viera festivo—. Amo la navidad, es tan alegre.
—Si…¿Quieres que te acompañe a tu casa? —preguntó mientras se acomodaba mejor su bufanda, Orihime sonrió al verla, había sido un regalo suyo del año pasado. Era azul y tejida a mano, había hecho varias para sus amigos.
—No, tranquilo. Ulquiorra viene por mi — la sonrisa en su rostro y su sonrojo, demostraron lo enamorada que estaba.
Uryu sonrió, su amiga había pasado una etapa de depresión luego del rompimiento de su anterior relación. Su ex novio, no era más que el mejor amigo de él y amigo de todo su círculo social, por lo que le fue difícil. Se alegró de que ella encontrara una persona que la amara, porque su amigo no era mala persona ni había tratado mal a Orihime pero de algo él había estado seguro desde que empezaron su noviazgo, lo que sentía Ichigo no era amor como pareja hacia su amiga, parecía más un amor fraternal, pero no fue unos meses después que ellos se dieron cuenta.
—Esperaré a que venga por ti
—Excelente, quiero hablar seriamente contigo—Uryu rodó lo ojos, cuando su amiga decía serio era lo contrario—. ¿Ya sabes el nombre de la chica misteriosa?
—No…
—Uryu estás siendo muy lento, veo que de vez en cuando hablas con ella, ha pasado dos semanas, como es posible que aun no sepas su nombre
—Orihime tampoco es que esté tan interesado…
— A mi no me engañas, Uryu Ishida. Estas babeando por ella, no dejas que mas nadie la atienda y no le despegas la mirada desde que llega
—Eso es falso
Su conversación se vio interrumpida cuando un auto negro se estacionó frente a ellos, de él se bajo un pelinegro de ojos verdes, le dio un asentimiento a Uryu como saludo, su novia corrió a saludarlo, se veía tímida mientras subía. Orihime podía parecer una persona muy segura pero era todo lo contrario, era buena para dar consejos pero no para seguirlos.
—Adiós Uryu —se despidió, Ulquiorra cerró la puerta del copiloto, rodeó su auto, se despidió con un asentimiento.
Él quedó solo frente a la cafetería, suspiró, acomodó de nuevo su bufanda y caminó de regreso a su casa. No vivía lejos de allí, solo a dos cuadras, el ambiente en vez de alegrarlo lo deprimía, entendía el sentimiento de la chica de la cafetería, él lo sentía en ese recorrido a su casa. Ver a esas familias tan felices, las parejas, todo de una forma amena, entristecía pero él tenía algo que tal vez la chica no, algunas personas en la que apoyarse, sus amigos estaban siempre allí. Tenía más de tres años sin sentir la tristeza de pasar esa temporada solo.
Pasó por una plaza y algo llamó su atención, sentada en uno de los banco estaba ella, Parecía descansar mientras observaba el cielo. Uryu no la había visto ese día, ella no había ido a la cafetería, no le quiso dar importancia porque sería ilógico creer que ella iba a ir siempre. Con curiosidad se acercó, la chica no se percató de su presencia hasta que se sentó junto a él. Lo observó, al reconocerlo volvió su vista al cielo.
—¿Me estas siguiendo? —preguntó luego de unos segundos de silencio.
—Para nada, esta vez fue solo coincidencia…—No pudo resistir no preguntarle su duda—. ¿Por qué no fuiste hoy a la cafetería?
—No siempre puedo ir
—Lo siento, fue una pregunta que no debía hacer —Uryu alzó la mirada, ahora entendía por qué la chica estaba aquí, el cielo se veía completamente hermoso esa noche.
—Es la necesidad que tengo de hablar contigo —aquel comentario lo sorprendió.
—¿Qué?
—Me di cuenta que había creado una rutina, iba toda las tardes pero ya no era solo a observar el paisaje ni a las personas, era para hablar unos minutos contigo. No me gusta eso. —Uryu se sorprendió, acaso ella entendería la confesión que le estaba haciendo—. Odio acostumbrarme a las personas.
—¿Por qué?
—Se van —solo se encogió de hombros para restarle importancia a lo que acaba de decir. Uryu permaneció unos minutos en silencio.
—¿Sabes?... Yo también disfruto de hablar contigo, hoy me di cuenta, esperaba que fueras, sentí una especie de desilusión cuando no llegaste —se sinceró.
—No debe ser así, somos desconocidos
—Sabes mi nombre, eso me deja de catalogar como un desconocido
—Pero tú no sabes el mío
—Nemú Kurotsuchi —la pelinegra lo vio sorprendida—.Yo estudio medicina en la Universidad de Karakura, hace una semana te vi en la biblioteca, la persona encargada del lugar es amigo mío, me dijo tu nombre. Sé que estudias Química, vas en el cuarto semestre de tu carrera, por eso intuyo que tienes tal vez mi edad, 20 años.
—¿Debería preocuparme que sepas eso?
—Creo que en nuestro primer contacto dije que sentía curiosidad —Uryu se encogió de hombros sonriendo.
—¿Por qué? —preguntó, por primera vez Uryu pudo notar en su mirada algo más que tristeza o indiferencia, era curiosidad.
—Tal vez tu mirada, me recordó a mí hace unos años
—¿Mi mirada?
—Falta de algo, sin brillo, indiferente…Yo era así, por eso mismo llamó mi atención
—¿Ya no es así?
—No, encontré buenos amigos que me sacaron de mi taciturnidad
—¿Y quieres intentar eso conmigo?
—Si —Ella permaneció en silencio, el pelinegro tuvo miedo de haberla ofendido.
—No sé como sentirme
—No lo analices mucho, quiero conocerte más, quiero ser tu amigo —él no estaba siendo completamente sincero, esa chica le atraía más que para solo una amistad, pero no quería asustarla—. Ya es tarde —se levantó, espero que ella hiciera lo mismo pero no fue así.
—Me quedaré un rato más — una brisa removió sus cabellos y el chico vio como se estremecía por el frío, notó que solo llevaba un abrigo. Sabía que no la convencería de irse y no parecía querer más compañía, tenía que dejarla pensar.
Se quitó su bufanda y la colocó delicadamente en su cuello, el gesto sorprendió a Nemú pero no lo rechazó, nunca habían sido cuidadosos con ella ni se habían preocupado. Agradeció aquel gesto.
—Debes volver a la cafetería para que me la devuelvas, es un regalo y es valioso para mí. Ahora trata de no encerrarte a ti misma, yo quiero ayudarte
Se alejó, un escalofrío recorrió su cuerpo apenas dejó el parque, hacía frío, sonrió, había visto a la pelinegra abrigarse mas con la bufanda. Esa chica en poco tiempo se había vuelto alguien importante aunque él no se hubiera dado cuenta hasta esa noche, no había pensado sus acciones pero ahora en retrospectiva, estaba muy interesado en ella.
Se había dado la tarea de investigar y saber más de ella, sabía mucho más de lo que le dijo, sabía que había sido una niña abandonada, sabía que su padre adoptivo murió hace unos años, por él eligió su carrera, sabía que era taciturna y poco sociable. Alejaba a las personas que mostraba interés en ella, mientras más sabía mas quería ayudarla, más interesado estaba en ella. Hasta ese día no se había dado cuenta que en pocas semanas se había vuelto importante para él.
Sonrió, tal vez Orihime era más perceptible de lo que creía. Nemú sin darse cuenta había dado un grito de auxilio con volver el día siguiente a su primer encuentro, luego de saber que la curiosidad consumía a su amiga y él, y él respondería aquella súplica. Esa Navidad haría que fueran la mejor de Nemú, lograría colarse en su vida y que no lo sacara de ella, le mostraría todo lo que a ella le faltaba en su vida, esa era su meta.
¡Gracias por leer!
Por favor dejar un pequeño comentario ayudaría al alma de esta pobre escritora, si tienes sugerencias de canciones o parejas pueden hacerlas. No me enojaria así sea solo un comentario que diga "sigue" o "me gusta", asi se si debo continuar.
¡Hasta la proxima!
