Bueno… han sido tres meses y medio de espera… realmente lo siento mucho, mi intención era publicarlo a finales de Enero pero no he podido, los exámenes y el corto trimestre y mi musa (de vacaciones) han podido conmigo y con mi inspiración. Aunque hay algo dentro de todo eso que me ha alegrado muchísimo y son la cantidad de reviews, nunca había esperado llegar a 100 y al final he llegado a 100 reviews… es algo que alegra muchísimo así que os animo a seguir leyendo y comentando mi historia, un besazo a todos los que habéis estado esperando y espero publicar para el final de semana santa el siguiente capitulo.
Dedicado al Fan Club MinatoxKushina de NU.
Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto-senpai, que cada semana consigue que estemos al borde de un ataque de histeria con sus capítulo xD (Y que el 14 de Febrero, para mi, deje de ser odiado xD ¡Viva Shippuden!)
Advertencias: Spoilers Capitulo 367 (Quien avisa no es traidor)
Advertencias II: Rating M (Lemon)
Cruzando la línea
Capitulo 11: Dudas
El reloj del comedor tocó las cinco así que caminó hasta la entrada y se puso el abrigo sobre un bonito vestido de cuello alto negro que acompañaba con unos tejanos oscuros, cogió las llaves y salió de casa, cerrando la puerta con llave para después guardárselas en un bolsillo interior. Se volteó para encaminarse a las escaleras del edificio cuando se topó de morros con Minato.
"¿No te he dicho que pasaría a buscarte?" le preguntó él mirándola fijamente.
"Si, pero ya sabes… prefería esperarte abajo" dijo esquivándolo.
"¿Con este frío?" preguntó persiguiéndola.
"Ay¡No seas pesado!" dijo comenzando a bajar las escaleras.
Minato no dijo nada, solo se limitó a seguirla en silencio, por alguna extraña razón volvía a estar enfadada, aunque ahora sabía más o menos la razón.
Durante el trayecto hasta el cine apenas hablaron y solo cuando llegaron decidieron hablarse para no levantar sospechas en el ya muy avispado Jiraiya y una malhumorada Tsunade.
"Venga, vamos, empezaba a creer que ya no vendríais…" dijo Jiraiya mirándolos fijamente mientras Tsunade entraba en el cine.
Minato sonrió y arrastró a Kushina adentro.
El cine de Konoha era relativamente nuevo, hasta hacia poco era un pequeño edificio tronado por culpa de la guerra pero hacía unos meses lo habían construido de nuevo, sin embargo, tanto Minato como Kushina no pudieron resistir la tentación de sentirte nostálgicos, la de tardes que habían pasado ahí con sus amigos, tramando estrategias sorprendentes basándose en las películas de aventuras que veían o simplemente huyendo de los entrenamientos intensivos de los maestros, e incluso, un refugio para cuando decidían hacer novillos antes de presentarse a un examen. Aquel edificio había significado tanto para ellos… Sin embargo, ahora era un edificio nuevo, adornado él con una alfombra roja y las carteleras de las películas ocupando gran parte de las paredes con esos focos y el olor a palomitas recién hechas…
"Voy a buscar la comida, vosotras ir tirando o iros al baño…" dijo Jiraiya arrastrando del brazo a Minato.
Tsunade arqueó una ceja al ver, definitivamente, que la camarera que servía la comida era exuberante como ella sola. A su lado, Kushina asintió, dirigiéndose hacia la sala.
"Nunca debí haber aceptado esta oferta" dijo Tsunade cuando se sentaron en la mitad de la penúltima fila. "Nunca"
"Yo creo que es agradable venir al cine" contestó Kushina quitándose el abrigo y dejándolo sobre su regazo.
"Pero me recuerda a cuando Dan y yo veníamos…, eran tan constantes…"
Por un momento Kushina se sintió desfallecer, por unos segundos la imagen de Minato muerto había acudido a su mente, dejándola completamente destrozada.
"Ya pero… creo que todos deberíamos…"
"¿Superarlo? Es fácil decirlo, pero no hacerlo" dijo en un tono que no admitía replica.
Por suerte o desgracia Jiraiya y Minato regresaron con palomitas y bebida.
La película no había sido ni muy emocionante ni muy aburrida, mas bien había sido pasable.
"Nos vemos chicos" dijo Jiraiya despidiéndose de la pareja, que se quedaron parados justo delante de la puerta del cine.
"¿Quieres ir a algún lado?" preguntó Minato mirándola fijamente.
"Tengo que trabajar en una hora, tengo que volver a casa" dijo dando una vuelta mas a la bufanda que llevaba.
"Entonces te acompaño" dijo siguiéndola silenciosamente.
Viéndola de espalda y con ese silencio aglomerado envolviéndolos Minato recordó el día en que la conoció, jamás olvidaría la sonora bofetada que ella le dio.
Inconscientemente se fregó la mejilla, captando su atención.
"¿Pasa algo?" preguntó Kushina girándose para mirarlo.
"Uhm… tan solo recordaba el día en que te conocí" respondió llevándose las manos a los bolsillos de la chaqueta.
Kushina sonrió levemente y besó su mejilla izquierda, justo donde hacia unos cuantos años ella le había golpeado.
"Lo siento…" susurró.
Minato sonrió y rodeó un brazo por sus hombros.
"Vamos a casa, empieza a refrescar" dijo con una sonrisa.
La casa de Minato, como siempre, era acogedora y cálida, por eso, lo primero que hizo Kushina al atravesar el umbral fue ir directa bajo un refugio de mantas apelotonadas en el sofá.
"Pareces una cría" dijo él entre risas quitándose la chaqueta.
"SOY una cría" respondió sacándole la lengua.
Minato alzó una ceja y dejó la chaqueta en un armario para volver rápidamente al sofá y "robarle" la manta.
"Entonces, Shina-Chan, tienes que irte a dormir ya, por que las niñas buenas a las ocho ya están en la cama…" dijo comenzando a hacerle cosquillas.
"¡Minato!" exclamó entre risas.
Sin embargo, Minato la calló con un profundo beso.
"Conozco una manera mejor de entrar en calor" dijo comenzando a desbotonar la camisa que vestía ella.
Kushina lo miró fijamente con un leve rubor en las mejillas.
"Dentro de una hora me tendré que ir" dijo dejándose desnudar.
"Una hora da para mucho" contestó comenzando a pasar los labios por su cuello desprotegido.
"Si la gente supiera que el futuro Hokage es un pervertido no te apoyaría nadie…" dijo desabrochándole los pantalones.
"Voy a hacer como si nunca hubiera escuchado eso…" replicó quitándose los pantalones con un arrebato.
Kushina sonrió débilmente y se dejó llevar en lo que restaba de hora.
Acariciaba y deslizaba entre sus dedos el suave cabello de Minato, esas finas y cortas hebras doradas que con la pálida luz de la mesita resplandecían etéreas sobre el cojín blanco en el que estaba apoyado. Él, por su parte, se dejaba mimar.
"¿Sabes? Me quedaría aquí toda la noche en vez de estar pasando frío ahí afuera…" susurró.
Minato levantó la cabeza del cojín y la apoyó en el pecho de la chica.
"Hay que trabajar…" susurró besando el espacio entre sus pechos.
Kushina se revolvió y agarró una de las mantas que habían caído al suelo cuando se habían tumbado los dos en el sofá.
"Voy a cambiarme, no me gustaría llegar tarde…" susurró tapándose y besándole la mejilla.
"Te esperaré aquí…" dijo tumbándose de nuevo.
Kushina desapareció en su habitación mientras él se quedaba mirando el techo, teñido de una suave luz anaranjada producto de la luz que los había mantenido con visión. Y por una vez en años recordó a su familia, las frías tardes de invierno que pasaba acurrucado delante de la estufa con una manta, en un comedor de muebles pulidos y luces anaranjadas… y sin quererlo se sumió en un profundo sueño, divagando entre sus recuerdos.
Kushina volvió al comedor mientras se colocaba el chaleco y cuando iba a replicarle a Minato para que se fuera a la cama se lo encontró dormido. Sonrió y le besó la mejilla antes de cerrar la puerta de casa sin hacer el menor ruido.
Escondió la cabeza en el cuello del polar y se frotó las manos, en un vano intento de subir su temperatura corporal con tal de acostumbrarse al ambiente, que había perdido unos cuantos grados de manera súbita. Sin embargo era la primera vez que un final de Noviembre se hacía tan terriblemente helado.
No tardó en llegar a la esquina donde había quedado con Mikoto y comprobó que su compañera se encontraba igual de helada que ella, justo como un cubito.
"Me pregunto por que el secuestrador decidió actuar en invierno en vez de verano. Este trabajo en verano resultaría hasta agradable…" susurró Mikoto dirigiéndose hacia el barrio por el que comenzarían a investigar.
"Mejor di que al secuestrador jamás le hubiesen entrado ganas de secuestrar" susurró Kushina metiendo las manos en los bolsillos.
Mikoto sonrió débilmente antes de desaparecer en el siguiente cruce.
Una vez estuvo sola Kushina se paró en secó y miró fijamente el bloque de edificios que tenía enfrente, era donde vivía Minato.
Tan concentrada estaba mirando el imponente edificio blanquecino que no notó que algo se agarraba a su pierna y no fue hasta que eso alcanzó su cintura que lo notó. Bajó la vista y se encontró con dos ojos dorados mirándola fijamente, no tardó ni una fracción de segundo en actuar, el bicho que se había agarrado a su pierna le había clavado un profundo mordisco en la mano, esparciendo su veneno y dejándola inconsciente en medio de la calle.
El reloj de muñeca de Mikoto marcó las seis en punto de la mañana, a esa hora había quedado con Kushina pero conociendo a la pelirroja esta se habría parado en una panadería cercana a desayunar, así que decidió esperarla cinco minutos. Sin embargo, Kushina nunca apareció.
Se colocó bien la bandada de la aldea, procurando que esta le ocultara el ojo izquierdo, o mas bien su Sharingan.
Cada mañana cumplía la misma rutina, se levantaba a las cinco y media, se duchaba, desayunaba, ordenaba por encima la cocina y salía a entrenar hasta que amanecía completamente para irse a entrenar con su compañera y su maestro. Sin embargo, no fue hasta que avanzó tres calles que notó que aquella mañana todo iba a ser distinto.
"¡Kushina-san!" exclamó al reconocer el cuerpo que yacía en medio de la calle. "¡Kushina-san!" exclamó de nuevo zarandeando a la chica.
Por un segundo le invadió el pánico¿Qué hacía ahí tirada Kushina¿Y porque tenía un profundo agujero en el dorso de la mano por el cual borbotaba sangre como si esta estuviera hervida? Pero no tuvo mucho tiempo para pensar puesto que doblando la esquina venía el chico de los periódicos con su bicicleta.
"¡Kira¡Kira!" gritó, captando la atención del chico que comenzaba a lanzar periódicos que chocaban contra las puertas. "¡Ven, rápido!"
Kira se acercó rápidamente pedaleando todo los fuerte que podía y se bajó de la bicicleta de un salto, quedando justo al lado de Kakashi y Kushina.
"¡Pero si es Kushina-san!" exclamó el niño al reconocer a la persona que estaba sobre las piernas de Kakashi.
"Si, ya" respondió rápidamente. "Hay que avisar a un médico¡Corre hasta el hospital mientras yo me quedo aquí con ella!"
El chico asintió y desapareció por la calle camino del hospital.
Kakashi se quedó mirando la figura de Kira para después bajar la vista y comprobar el pulso de la chica, sus latidos cada vez eran más débiles.
"Kushina-san…"
Se tocó la frente con una mano y al abrir los ojos descubrió que la tenía completamente enmendada, no contenta con eso, notó que tenía un tubo metido en la garganta. Se movió un poco y al dejar caer la mano sobre el colchón alguien puso una mano rápidamente sobre la suya, transmitiéndole una calidez extrema. Buscó con los ojos la persona que la había agarrado así y se topó con unos profundos y penetrantes ojos azules. Cerró los ojos y se relajó, Minato estaba a su lado.
Diez minutos mas tarde pasó por una de las sensaciones mas desagradables que había tenido en su vida, el tubo había salido de su garganta y habría jurado que se había llevado consigo gran parte del tejido que le cubría la traquea.
"Un largo sueño¿Eh?" susurró Tsunade cuando ella comenzó a toser.
"¿Cuánto…?" comenzó.
"Una semana" respondió Minato. "Te has pasado una semana inconsciente Kushina" susurró sentándose en el borde de la cama, acariciándole la cabeza con suavidad.
"Si chica, menudo susto nos diste, por no hablar del que le diste a Kakashi y Kira, que si no fuera por ellos tu hoy no estabas aquí, si no que ya estabas en un ataúd criando malvas." Dijo Tsunade inyectando algo en el suero.
"No recuerdo nada…" susurró tocándose de nuevo la frente.
"Pues deberías hacerlo, en cuanto sepan que te has despertado un escuadrón del ANBU vendrá a avasallarte a preguntas." Dijo la rubia antes de salir de la habitación.
"¿Qué pasó?" le preguntó a Minato una vez la puerta se hubo cerrado.
"Algo te mordió" señaló su mano. "Suponemos que de desmayaste entonces, es un veneno muy potente, sin embargo… actúa a largo tiempo." Se calló un momento para reprender de nuevo el relato. "Tuviste suerte que Kakashi y Kira te encontraran tan temprano si… alguien te hubiera descubierto mas tarde posiblemente estarías muerta, Kushina" susurró apretando la mano de la chica. "Por cierto¿recuerdas que te mordió?" preguntó señalándole la mano llena de vendas.
"No… no recuerdo nada, lo siento" dijo bajando la vista, fijándola en las blancas sabanas.
"Si no te importa voy a la cafetería a buscar agua y ahora vuelvo" besó su frente y salió de la habitación a la vez que entraba Mikoto.
"¡Ay Kushina¡No sabes que preocupada me tenías!" dijo lanzándose a su pecho. "Temía que no llegaras a despertar…" susurró.
"Hey… estoy bien¿Vale?" dijo con una sonrisa.
"Ya… si supieras lo mal que lo ha pasado Minato esta ultima semana… te juro que se te quitaban todas las ganas de continuar siendo ninja."
"Le he visto muy apagado"
"El día en que te encontraron Jiraiya se tuvo que quedar aquí contigo mientras él bajaba a cenar porque no se quería separar de ti, realmente ha sufrido mucho, y más sabiendo lo difícil que era de encontrar un antídoto para ese veneno… al final Tsunade logró encontrarlo antes que fuera demasiado tarde pero…" señaló su muñeca izquierda. "El veneno comenzó a corroerte…"
Kushina no dijo nada, solamente alzó la mano y observó la muñeca llena de vendas bajo las cuales sentía la carne al rojo vivo.
"Fue una verdadera suerte que Orochimaru-sama conociera sobre venenos¿Sabes? Él ayudó a Tsunade a prepararlo… algo así como que la iluminó…" y Mikoto continuó hablando.
Sin embargo, Kushina no la escuchaba, su mente estaba lejos de ahí, divagando en el último recuerdo que tenía de esa noche.
"Creo que fue una serpiente quien me mordió" susurró.
Mikoto dejó de hablar y la miró con los ojos muy abiertos.
"¿Estas de broma?" preguntó.
"¡¿Crees que bromearía por algo así¡Tu misma lo has dicho!" se levantó de golpe agarrándose al suero, evitando que este se soltara. "¡Casi muero¡Y ahora estoy completamente segura que la última imagen que vi fue la de una serpiente!"
"Creo que la semana de sueño profundo te ha dejado una secuela¿No estarás plasmando tu odio por Orochimaru-sama con el que te hayan atacado?" preguntó mirándola fijamente, intentado que su amiga entrara en razón.
"¡No¡Soy la única persona que sospecha de él¡Sería una suerte que muriera y me llevara a la tumba todo lo que sé!" gritó mientras la puerta se abría y Minato entraba extrañado.
"¿Y que sabes exactamente?" preguntó Mikoto con tono de reproche.
Kushina no dijo nada, solo se sentó en el borde de la cama.
"¿Ha desaparecido alguien más?" preguntó.
"Esa noche desapareció un genin y cuatro días mas tarde dos chunnin, sin dejar rastro, como si se hubieran volatizado" respondió Minato sentándose a su lado. "No estás en condiciones de nada así que túmbate y descansa, el ANBU ya está trabajando en ello" dijo tendiéndole un vaso de agua con unas cuantas pastillas.
"¿Me tengo que drogar?" preguntó mirando las pastillas y Minato sucesivamente.
"Son tranquilizantes, pastillas para la circulación y analgésicos" le dio el vaso y las pastillas. "Que… deberás tomar tres veces al día durante un largo tiempo, ese veneno no solo te ha destrozado la muñeca izquierda" susurró.
"Bueno" Mikoto se levantó. "Me alegro que ya estés mejor, pero por favor Kushina, quítate esa loca idea de la cabeza, Orochimaru no haría daño a nadie de esta aldea" y se despidió con un saludo.
Una vez Mikoto abandonó la habitación Minato se giró y miró fijamente a Kushina.
"Es solo una suposición" contestó a modo de defensa.
Él solo frunció el ceño y la obligó a tomarse las pastillas.
Una semana mas tarde Kushina salió del hospital con un arsenal de pastillas recomendadas y una obligación semanal para un chequeo.
"Por favor, vamos a Ichiraku¡Estoy harta de los sosos platos del hospital!" dijo una vez suficientemente lejos del hospital.
"Está bien, pero antes pasaremos por la farmacia" dijo Minato arrastrándola calle arriba.
La farmacia estaba llena, y no era de extrañar, el rumor sobre una pasa de gripe se había esparcido por toda la aldea como si ya se hubiera anunciado quien seria el próximo Hokage, haciendo que las farmacias vendieran más analgésicos y sobres gripales que de costumbre.
Harta de estar en la fila esperando en absoluto silencio Kushina se volteó y descubrió un estante que años atrás nunca le había llamado la atención. El de los niños pequeños. Estaba lleno de artículos para los más menudos incluidos unos chupetes marrones de plástico que parecían mas bien un morro de animal, sin saber porque enrojeció repentinamente y volvió la vista al frente, por un momento se había imaginado un pequeño Minato con ese chupete en la boca.
"¿Estas bien¿Te ha subido la fiebre?" preguntó Minato mirándola fijamente.
"No" dijo negando efusivamente con cabeza y manos. "Estoy perfectamente" dijo con una gran sonrisa.
Minato se inclinó un poco y miró en la dirección que ella había estado mirando.
"¿Quieres llevarle un chupete a Itachi?" preguntó extrañado.
Kushina se volteó y miró también al estante.
"¡No¡Ya tiene seis meses¡Es mayor para un chupete…!"
"No lo es" y rompiendo momentáneamente la fila cogió un chupete y lo dejó en el mostrador con las recetas de Tsunade.
La pelirroja no pudo evitar sonrojarse. ¿Qué diría Mikoto al verla aparecer con un chupete¡Ese niño ya estaba bien cuidado! Pero cuando quiso reaccionar para pagar ya estaba fuera de la farmacia cargando una bolsa.
"Si quieres podemos ir ahora a dárselo" dijo Minato con una sonrisa.
"Quería ir a comer a Ichiraku…" dijo ella entre susurros.
"Está bien, podemos ir después a hacer el té" contestó arrastrándola hasta Ichiraku.
"Oye Minato… ¿Cuánto te debo?" le preguntó.
"Nada" respondió.
"Pero…" antes que pudiera acabar Minato la besó.
"He dicho nada" dijo antes de torcer la esquina y encontrarse frente a Ichiraku.
Era la primera vez que se besaban en público y Kushina no puso evitar sonrojarse¿Alguien los habría visto? No, a esa hora no había casi gente en la calle y menos en pleno invierno…
"¿Qué queréis, chicos?" preguntó el tendedero con una sonrisa.
"Miso Ramen" dijo Minato con los brazos cruzados y uan sonrisa.
"Ahora mismo" se volteó hacia Kushina. "¿Y tu?"
"O-otro…"
"Por cierto, hoy invita la casa, mi preciosa hija nació hace dos días y estoy flamante de emoción" dijo poniendo los fideos en agua hirviendo para que emblandecieran.
"Felicidades" felicitó Minato.
"Muchas gracias" el hombre hizo una leve reverencia con la cabeza.
"¿Y como se llama?" preguntó Kushina volviendo a la realidad.
"Ayame" anunció orgulloso.
"Bonito nombre… hace años tuve una amiga que se llamaba así" dijo la pelirroja con una sonrisa.
"Si, lo cierto es que lo escogió mi mujer, y me siento muy orgulloso de ello"
"¿Del nombre?" preguntó extrañada.
"No mujer¡de mi hija!" y se giró riéndose solo.
"Que felicidad la de un padre" dijo Minato entre risas.
"Extrema…" susurró ella mirando hacia otro lado.
"Por cierto" Minato se agachó y cogió una bolsa que llevaba cargando desde que habían salido del hospital. "Tengo algo para ti" dijo dándole una pequeña cajita envuelta en un fino papel rojizo que deslumbraba.
"¿De la tienda de deportes?" preguntó al ver la etiqueta de la tienda.
"Tu ábrelo…" e hizo un movimiento indicándole que lo abriera.
Kushina desenvolvió el regalo extrañada y se encontró con una cajita transparente que en su interior guardaba una preciosa muñequera roja.
"Es para que no tengas que llevar esas vendas" y señaló su muñeca izquierda.
"Vaya… gracias" dijo con una sonrisa sacando la muñequera, que tenía un tacto suave y esponjoso.
"Y además puedes introducir el medicamento en esta bolsita que lo esparcirá por toda la superficie adolorida. "Dijo explicándole ilusionado las diferentes funciones de la muñequera, justo como si fuera un niño con zapatos nuevos.
"Aquí tenéis chicos" y el tendedero dejó sobre la mesa unos humeantes platos de ramen.
Kushina sonrió y besó la mejilla de Minato.
"Me encanta mi regalo" y se puso la muñequera roja.
Una vez acabaron de comer, Kushina pagó y se dirigieron hacia la casa de Mikoto y Fugaku para visitar al pequeño Itachi.
"Buenas tardes" les saludó Mikoto abriendo la puerta. "¿Qué hacéis aquí?" preguntó.
"Hemos venido a traerte un regalo y a que nos invites a té" dijo Kushina dándole la bolsa mientras se descalzaba.
"¿Un regalo¿Para mi?" preguntó cogiendo la bolsa mientras se le iluminaban las mejillas.
"No, es para tu hijo" le contestó avanzando hacia el comedor.
"¿Para Itachi?" preguntó una vez en el salón mientras Kushina se escondía debajo del brasero.
"¿Acaso tienes algún otro hijo?"
"No, claro…" se sentó junto a ellos en el brasero. "¡Fugaku¿Podrías preparar un poco de té¡Minato-san y Kushina han traído un regalo para Itachi!" gritó.
De repente, Fugaku apareció por la puerta.
"¿Un regalo?" preguntó extrañado.
"Si, aunque mas bien es un detalle" respondió Minato con una sonrisa.
"Algo es algo"
Mientras Fugaku preparaba el té Mikoto desenvolvió el regalo.
"¡Oh¡Es de la farmacia¡El otro día estuve a punto de comprárselo¡Muchas gracias chicos!" dijo con una sonrisa corriendo a abrazarlos.
"No hay de que…" dijo Kushina devolviéndole el abrazo.
"El té" dijo Fugaku entrando en el salón con una bandeja de té con pastas.
"Por cierto¿Cómo va tu muñeca?" preguntó Mikoto metiendo el chupete dentro de la caja.
Kushina bajó la vista y miró la muñequera roja.
"Mejor, aunque nunca se acabará de curar" dijo mirándola con una sonrisa.
Mikoto sonrió de medio lado.
"Vaya mala pata…"
"Si" hubo un momento de silencio en el cual solo se escuchaban los sorbos de Fugaku y Minato. "Por cierto¿Cómo va la investigación?" preguntó mirando a su amiga.
Esta negó con la cabeza.
"Mal, aún no han encontrado a ningún sospechoso y para colmo de males hay mucha gente que se está empezando a asustar, el hecho que te atacaran a ti y que desaparezca la gente no es buena señal…"
Kushina frunció el ceño.
"¿Hay alguna relación entre las desapariciones?" preguntó.
Los otros tres la miraron fijamente, es cierto que desde que acusara a Orochimaru no había vuelto a preguntar nada sobre el tema pero ahora parecía interesada de nuevo.
"Ninguna" respondió Mikoto después de dar un rápido vistazo a Minato. "Ni una sola pequeña relación entre ellas" hizo una pequeña pausa. "Igualmente, esto ya ha pasado de nuestro nivel, déjaselo a los ANBUs"
"No creo que consigan muchas mas información que nosotras a menos que ataquen a alguien de nuevo" dijo Kushina tajante.
"Ellos son mas, y son especialistas" dijo intentando que su amiga entrara en razón.
Por la mirada que le dedicó Kushina decidió no responder.
"Bueno, cambiemos de tema¿Cómo está Itachi?" preguntó Minato mirando a Fugaku.
"Muy bien, crece muy deprisa" respondió el padre orgulloso.
Minato sonrió y agradeció que Kushina captara su atención hacia el niño, con un poco de suerte no preguntaría más sobre ese caso.
La habitación permanecía oscura, iluminada por tenebrosas velas que estaban casi extinguiéndose. Los pequeños golpes de aire y el temblor de la llama era lo único que parecía vivo en esa habitación, a excepción del ser que observaba los cadáveres de sus victimas como si fueran la clave para llegar a algo.
Sacó un cuaderno de un cajón cercano y tachó un nombre más a la lista y haciendo un recuento se paró sobre un nombre, esa seria su próxima victima.
Bueno… las cosas se empiezan a poner feas… (Y mis ideas se acaban) pero ahora tengo una nueva ayudante, mi amiga Ari que ahora va a ser ella quien me chinche, sin olvidar a Zoryque hace tiempo que no se donde para xD y sin olvidar a todos los que apoyáis a este fic: Kumi Strife (otra que no se donde para xD), anita-asakura, tu review me alegró mucho y estoy encantada de compartir el fic nn, Harlett, si, tus sospechas van bien encaminadas… nunca me gustó el señor Orochimaru… dragonwar, unos reviews claros y directos como siempre, pero igualmente me encantan, Susy, si, es una verdadera alegría conocer el rostro de Kushina, a ver si Kishi nos da mas alegrías un día de estos nn,Espe-Kuroba, jeje, creo que para saber las dos respuestas tendrás que esperar un poquito, T-REXUS, yo siempre estoy dispuesta a conocer gente nueva, un besazo y sigue leyendo!, Blade-, esta vez la tardona he sido yo xD, y como ya he dicho Orochimaru vs Minato va a tener que esperar un poquito nn, dahia, me alegro que te guste nn, SMRU, Konichiwa a ti también! Cierto, pobre Obito… en cuanto a Rin no se que haré con ella… aun no tengo la idea clara pero cuando la tenga no dudes que la pondré n.-
Bueno (¿No tengo otra manera de comenzar la frase?), espero que os haya gustado y que hayáis sido pacientes pero intentare publicar el siguiente cuanto antes como compensación¡Besazos a todas!
Dedicado al Fanclub de Minato x Kushina de NU. (Me repito mas que el ajo)
Siguiente actualización: Espero que hacia el final de semana santa xD
