Estoy enamorada de Emma. Esa certeza cayó sobre mí como una sorpresiva tormenta de verano. Como una gran losa de piedra maciza. Oh… No. La maldición lanzada por Ingrid había llegado a su fin. La maldición que hacía ver lo peor de cada persona, que volvía a los seres queridos unos contra otros. Mi primer pensamiento fue vengarme de ella. De ella. Después de haber reído con Snow y David por toda esta situación surrealista y de quitarme el traje de Reina Malvada, me encontré abrazando a Henry con todas mis fuerzas aliviada de que estuviera sano y salvo. Parecía que la ciudad solo había sufrido algunos destrozos y nadie había resultado gravemente herido. Un problema menos. Al darme la vuelta, pude ver a Emma corriendo a abrazar a David y luego, a Snow. Lo siento por ella, pero parece que la princesa es una niña de papá. Lo cual no puedo evitar que me resulte gracioso. Procuro que no se transparente lo mucho que me enternece la manera en la que abraza a nuestro hijo y le revuelve el pelo. En ese momento nuestras miradas se cruzan y en sus ojos puedo ver cierta culpabilidad. Se separa de Henry que va a abrazar a sus abuelos. Emma se acerca lentamente y esboza una sonrisa tímida. Extiende los brazos dudando de si aceptaría dejarla que me abrace. No hace falta que hable para saber que se arrepiente de sus palabras, que solo necesitaba deshacerse de ese dichoso lazo. Doy un paso hacia delante y le susurro al oído que todo está bien y noto que me estrecha aún más fuerte. Ya no siento frío ni angustia. Ni escucho las risas y los gritos de felicidad. Podría morir ahora, entre sus brazos, embriagada por su perfume, y lo haría jodidamente feliz y en paz, no hay otra manera de explicarlo, aunque tenga que recurrir a un lenguaje soez. Te quiero tanto, Emma Swan… Y es en ese momento que me viene a la mente aquella frase con la que siempre me identifico desde que la leí hace ya tantos años: a veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un instante. Elegantemente sabio Mr. Wilde, como siempre.
