Capítulo 11: Verdades Sombrías
-Es arriesgado. En estos instantes, es imperativo no moverte por tu propia cuenta.
KH hablaba con Corvux en el comedor de la torre. Ambos estaban en completa soledad, discutiendo sobre la actual situación de Liuxus. Después de su pelea, él cayó de nuevo inconsciente debido al cansancio que experimentó al lograr transformarse. Las ropas que lo envolvían desaparecieron de nuevo, y todos lo llevaron de nuevo a la sala de enfermería para finalmente, dejarlo descansar el tiempo necesario.
-La diferencia entre el número IV y yo es grande. ¡No me importa que me digas, yo saldré por mi cuenta!
Corvux parecía enojado por primera vez, actuando de manera más seria que de lo usual. KH solo se dignó a alzar su brazo en un intento nulo de alcanzarlo y negarse a hacerlo.
-¿Quieres que lo espíe? -dijo Zulex que aparecía en la escena, junto con Dyxen.
-No. Prefiero que Dyxen lo haga. Quiero que te encargues de Liuxus. Averigua que rayos ocurre en su cabeza.
Era la primera vez que veía a KH no solamente molesta, sino preocupada. Algo que ocurría no muy seguido.
-Estábamos tan cerca...y ahora no podremos seguir adelante. -dijo KH mientras daba un puñetazo al descansabrazos de su trono.
-Las investigaciones sobre la oscuridad seguirán adelante. Liuxus se repondrá y pronto podremos lograr-
Pero una llave espada lanzada a sus pies detuvo su idea, y guardó silencio.
-Ambos están en peligro. Y no se dan cuenta. -dijo KH con su mano izquierda en el aire, cerrando poco a poco su mano en un puño.
-Nos encargaremos de tenerlos a salvo. Tu nos entrenaste...por algo tú eres la líder... ¿no? -habló Dyxen con confianza en sí misma, sonriendo alegremente.
Calmando sus nervios y ansias, KH cerró sus ojos y con su mano derecha hizo un gesto, indicando que se retiraran a sus labores.
-Ahora... ¿Dónde está Cyxnel, para traerme una malteada?
Lejos del castillo, Corvux se encontraba en Ciudad de Halloween, haciendo travesuras y asustando personas junto a Jack Skellington. De cerca, una asesina enmascarada con una motosierra los observaba.
-Espero y no te metas en problemas. -decía Dyxen mientras que ocultaba su arma y la desaparecía, mientras se mezclaba con los lugareños y no perdía de vista a su compañero.
Mientras, Zulex estaba al pie de la cama de Liuxus.
-Discúlpame, pero órdenes son órdenes.
Encima de Liuxus, apareció una esfera morada con varias puntas alrededor: Un portal hacia el sueño dentro de Liuxus.
Tan pronto Zulex se adentró al sueño, éste estaba cayendo de una gran altura hacia lo que parecía ser un portal: un gran aro traslúcido con la imagen de a donde entraría. Planeando y esquivando los obstáculos que se le aparecían como cristales flotando, espadas y bloques enormes de construcciones, terminó llegando a éste portal, aterrizando en el centro de una ciudad. Una plaza por donde muchos jóvenes caminaban…
Mientras, en Ciudad de Halloween, Dyxen se impacientaba por poder acabar su misión como niñera de Corvux. Cada instante solo se trataba de chistes malos acerca de sustos, ideas para la siguiente celebración de Halloween y risas torpes simulando ser macabras.
-KH no me da lo suficiente como para soportar éste tipo de trabajitos...
-Entonces únete a nosotros, fräulein. -dijo una voz detrás de ella.
Sus ojos solo se cerraron un poco mientras que con la motosierra aún apagada, apuntaba al cuello del sujeto alto y atlético en gabardina blanca que estaba detrás de ella.
-Largo, trottel. -dijo entre dientes.
-Oh, vamos cariño, ¿así me tratas?
Con un simple giro, Dyxen había lanzado con todo su peso una tajada hacia el hombro derecho de su enemigo, pero él sacó una espada larga de dos manos, logrando parar el ataque de Dyxen. Con ése ataque, la gabardina de patrones de flor de Lis rojizas y amarillentas se sacudió y la capucha terminó siendo levantada por Dyxen, revelando la identidad de su espía.
-Y mi nombre es Glass, no trottel. -dijo el joven de cabello largo y rubio, de ojos verdes.
-Mejor lárgate antes de que tenga que cortar algo más que tu cabello. -dijo guardando su arma, haciéndola desaparecer.
-Oh vamos, ¿un viejo amigo no puede venir a verte porque te pones de mal humor? -dijo con una sonrisa, mientras que ella le daba una mirada fría.
-Eras nuestro mejor hombre. Y te aliaste con ellos... -habló con una mirada triste.
-Si hubiera querido matarte, lo hubiera hecho hace tiempo. Pero no puedo descartar mi corazón, así como si fuera cualquier tipo de basura.
-En éso tienes mucha razón. No es cualquier tipo de basura: es la peor basura que puede haber en tu cuerpo. -habló con desprecio, alejándose una vez más de Glass.
-Bueno querida, sé que no querrás mi corazón...pero si éste pequeño obsequio. -dijo mientras le daba un abrazo por la espalda, sorprendiendo a Dyxen.
Con una rapidez eficaz y mortífera, detuvo su ataque de nuevo cuando su espada estaba por llegar al rostro de Glass.
-Descuida, le servirá a la querida Louise...y a ti también, Neyd.
Con el haz de luz verde característico de aquellos hombres de gabardina blanca, Dyxen se dio cuenta de que en uno de sus bolsillos se encontraba lo que parecía ser una tabla electrónica. Pero el mensaje que más le atrajo la atención fue lo que estaba pegado con una nota por detrás.
-"Que tu corazón sea tu llave guía"...- dijo Dyxen arrugando la hoja y tirándola. -Se podrán mover primero, pero es mejor que no se confíen. -terminó con una bola de fuego, lanzada desde su mano hacia la bola de papel que estaba arrugada.
