Capitulo 10
Una imagen cruzo la mente de Robin: Ayame cogiendo la ropa y examinándola. Ella parecía saber que estaba pasando. Alzo la cabeza hacia el mástil y vio que la sangre caía desde lo alto a través del palo, pero no pudo ver de quien se trataba.
- Debemos encontrar a los demás – pidió – no sabemos quién nos ha atacado y quien está herido.
- ¡Volvamos con Ussop y los demás! – ordeno Luffy.
En aquel instante apareció una espada en la mano de una joven morena y rasgo como un relámpago el aire. Habría decapitado a Ayame si esta no hubiera estado en guardia, y no se hubiera agachado rápidamente. Ambas salían del camarote de Nami. Sanji ya estaba dispuesto a atacar y se lanzo con mortífera precisión hacia el enemigo, pero se freno en el último momento, ¿Cómo iba a dañar a una chica? Robin fue la que clavo un cuchillo de cintura en el enemigo, que se desplomo de golpe sin un lamento.
- ¿Qué está pasando aquí? Pregunto Luffy cuando la atacante se rompió en mil pedazos.
Ayame corrió hacia la cocina ignorando a Luffy. Abrió de una patada la puerta y se precipito al interior, pero se detuvo al ver a los chicos inmovilizados por un grupo de chicas morenas como la anterior. Una de ellas dio un paso adelante, parecía evidente que era la jefa. Hizo una señal a los suyos, que acercaron un cuchillo muy afilado a las gargantas de Chooper, Brook y Ussop. Luffy y los otros dos estaban detrás de Ayame.
- Arrojar las armas o mando que los degollen – pidió Shura. La joven dejo caer los aros y otro tanto hizo Robin con el cuchillo – sois muy audaces. Me pregunto cómo os habéis dado cuenta de que pasaba. Así no puedo mataros en las sombras.
- Estando en el mástil – dijo Sanji – ha caído sangre desde lo alto.
- ¿Quién estaba allí? – pregunto Ayame volviéndose hacia ellos.
Brook intento liberarse pero sus guardianas le retorcieron con fuerza las manos detrás de la espalda, obligándose a doblar la rodilla.
- No tenia elección – dijo Shura impasible – ese loco no quería atender a razones y estaba a punto de fastidiarlo. Aun así, su vida no corre peligro.
- ¡Mierda! – aulló Luffy - ¡Maldita seas! ¡pagaras caro todo esto!
- No creo que sea buena idea atacarme. Shura mostro un espejo y a Nami encerrada en el – ella está en mi poder.
- ¡Nami! – exclamo Luffy dando un paso adelante, pero Robin lo detuvo – devuélvemela.
- Todo esto se puede solucionar de una manera rápida – respondió Shura – Si Ayame viene conmigo, os dejo con vida.
- Déjalos en paz – pidió Ayame - ¡ellos no tienen nada que ver! ¡Es un asunto entre tú y yo!
- No le escuches – pidió Luffy, después de dedicarle una mirada a Nami.
- ¿Prometes que todos estarán bien? – Ayame necesitaba que todos estuvieran a salvo antes de responder. Shura sonrió y la joven asintió.
- Pensé que nunca llegaría este momento – se volvió hacia las guardianas – lleváoslos.
Luffy y los demás siguieron a los clones hacia el centro del barco. Allí estaban ya Ace y Franky atados al mástil. Ace tenía las esposas con Kairoseki puestas y estaba muy debilitado. Obligaron a Ussop y a Sanji a que se las pusieran a los demás usuarios de Akuma no mi y los encadenaros a todos al mástil. Poco después, llevaron a Nami. Seguía envuelta en la sabana y estaba desmayada. Tenía las muñecas y los tobillos enrojecidos por las cuerdas. Ayame fue llevada a la habitación de Nami. Cuando estaba punto de traspasar el umbral, volvió la cabeza para mirar a Shura y dijo:
- ¿Dónde está Zoro?
- Esta por aquí – Shura respondió con una sonrisa burlona – aunque dentro de poco volverá a caer en mis manos. Quien sabes, ¿quizás también se enamore de mi? La verdad es que es un buen chico y gran amante.
- ¿Qué quieres decir? – la joven no había comprendido ese último comentario.
Se pusieron frente al espejo y con un rápido movimiento, Ayame pudo ver una estancia oscura y a un hombre de pelo rizado y negro que parecía esperarla.
- Barbanegra – susurro retrocediendo.
- Mi habilidad de la Akuma no mi, te llevara hasta el – Ayame la miro con terror – me comí la Toshi no mi. Con ella puedo utilizar cualquier reflejo a mi antojo y moverme por los espejos con total libertad. El es mi capitán, solo cumplo ordenes.
- Hemos buscado por todas partes – la voz de un clon hizo que ambas se giraran – pero no lo hemos encontrado.
- ¡No es posible! – grito Shura – no habéis mirado bien. Maldita sea, ¡es un barco! Lo encontrareis si buscáis.
El clon salió de la estancia. Todos estaban ya atados, así que se dirigió al interior del barco a buscar. Bajo una escalera de caracol que llevaba a una amplia sala. Allí había varios cadáveres que habían opuesto resistencia. Examino a estancia, pero vio que no había nadie. Echo una última mirada al techo y luego se dirigió hacia la puerta. En ese mismo instante una figura con la camiseta manchada de sangre, salió de un armario donde estaba escondido y toco el suelo sin hacer el menor ruido. Alcanzo al clon antes de que saliera y le corto el cuello con la espada. Con el brazo acompaño al cuerpo hasta el suelo, como si dejara un niño en la cuna. Este se deshizo en mil pedazos. Zoro examino la habitación en busca de algo para taponar la herida. Se la había hecho cuando huía de Ayame, que lo había atacado en el mástil. Cogió un trozo de tela, se lo ato alrededor del abdomen y subió a cubierta con rapidez. Al llegar allí, trato de encontrar sentido a la escena que había ante él. ¿Cómo era posible que fueran tan torpes para dejarse coger? Escucho ruidos en la habitación de Nami, pero decidió liberar primero a los demás. Casi sin ser visto se deshizo de los que vigilaban y corto las cuerdas. Dejo que Sanji, Franky y Ussop liberaran a los demás, mientras el entraba en la habitación.
- Lamentaras no haber muerto con mi dulce tortura – dijo Shura transformándose en Ayame – podrías haber disfrutado mucho mas y haber muerto en sus brazos.
- ¡¿Qué significa…?! – Zoro se quedo blanco ante lo que estaba ocurriendo. Miro a una y a otra y lo comprendió – entonces aquella noche… ¿eras tú?
- ¿Eh? ¿Qué noche? – pregunto Ayame confusa. Desde fuera llegaban los sonidos de las peleas que se estaban desarrollando.
Luffy cogió a Nami antes de que el adversario la golpeara. Seguía sin recuperar la consciencia. La dejo protegida al lado de Chooper y dejo escapar un suspiro. Los adversarios estaban a escasa distancia y blandían armas. Uno de ellos dio un salto de improviso, pero antes de aterrizar fue devorado por las llamas.
- ¡Ace! – grito Luffy al ver a su hermano – gracias.
Ace volteo a ver a los demás. El circulo de adversarios comenzaba a estrecharse, sus golpes llovían por todos lados, inesperados e imprevisibles.
- Tened cuidado – grito Luffy – estad atentos.
Estaba gritando cuando uno de los clones, salto como impulsado por un resorte, reboto contra Sanji y dio una voltereta en el aire. Un compañero lo siguió.
- Cuidado – grito Franky en ese instante.
El proyectil de Ussop rasgo el aire y dio en plena frente del adversario, que cayó al suelo. El lanzamiento de Franky, en cambio, fue esquivado. La reacción no se hizo esperar. Los adversarios dieron una voltereta y se adentraron en la defensa de los chicos. Robin pudo librarse de unos cuantos y Ace y Sanji remataron a otros tantos.
- Podemos conseguirlo – dijo Luffy esquivando un golpe - ¡No aflojéis!
Ayame, desde su puesto de observación, se estremeció. Debía detener toda esta locura. Apretó los aros con fuerza, pero se contuvo. Shura había dejado dos centinelas a su lado, si cometía un error, lo lamentaría.
Zoro se coloco delante de Shura, quien acepto el desafío. Resonó un grito agudo y ella dejo caer su espada sobre Zoro, quien paro el golpe. Esquivaba, pues al ser una chica y tener la apariencia de Ayame, no se atrevía a golpear.
- Entrene contigo, ¿recuerdas? Conozco tus movimientos.
Zoro se batía como un león, chorreando sangre por todas partes. Se llevo una mano al costado, donde le dolía la herida recibida en el abdomen. Paraba e intentaba responder los golpes con sus tres espadas, pero era como combatir contra un monstruo con mil brazos y espadas. Vio que todos luchaban y que Ace intentaba llegar hasta ellos. Solo necesitaba ganar tiempo.
Zoro se tambaleaba sobre sus piernas ya sin fuerzas. La sangre fluía en abundancia por muchas heridas. Su cuerpo era una mancha roja de sangre. Shura dejo caer la espada agotada. Era un monstruo con una vitalidad asombrosa. Zoro jadeo. Se seco la sangre de los ojos y consiguió entrever al atacante. Esta se movía de izquierda a derecha y viceversa, intentando derrotarle con la mirada.
Ayame presentía como llegaría la muerte de su compañero. Iba a ser de un golpe tan rápido que parecía invisible. Llegaría por la izquierda y por la derecha y sintió que tenía que pararlo. Concentro toda su energía para moverse y se coloco delante de Zoro para protegerlo e impedir el golpe de Shura, pero esta de anticipo y golpeo el brazo izquierdo de Zoro que dejo caer su espada con un mugido de dolor. Al mismo tiempo, pudo detener el golpe de la derecha. Ayame se quedo rígida en una contracción dolorosa. Sus ojos quedaron durante un instante en blanco, su corazón dejo de latir.
Cuando estuvo en condiciones de ver, Zoro estaba en el suelo y Luffy y Ace se enfrentaban a Shura. Ace se volvió para buscar algo con la mirada y Ayame vio que comprobaba como estaba. Para no preocuparlo se incorporo. Sentía un dolor en el pecho, pero intento ser fuerte y se alejo con esfuerzo, apoyándose cerca del espejo.
Luffy había dejado al inconsciente Zoro a su lado y peleaba con mas clones. Ayame poso su mano sobre el corazón del espadachín, luego sobre la yugular y dejo caer la cabeza sobre el pecho de este con un gesto de desconsuelo. No había podido salvarlo. Se quedo unos instantes inmóvil, pero le respondió una voz apenas audible.
- Ayame…
- ¡Estas vivo…! – dijo pasándole una mano por la ensangrentada cara – Zoro, estás vivo…
Un estruendo la hizo mirar en otra dirección. Ace había recibido un fuerte golpe y había salido disparado de la estancia. Luffy estaba en el suelo y Shura iba hacia ella.
- He perdido la conexión con mi capitán y estoy muy débil para recuperarla, pero no importa. Te enviare lejos y cuando me recupere iré a por ti.
Entonces casi sin tiempo a reaccionar, la levanto y empujo al interior del espejo. Parecía una escena a cámara lenta. Ace corría hacia Shura y esta reía divertirá. Ayame estiro una mano para agarrarse a algo y no ser tragada por la oscuridad. No quería ver a Barbanegra. Alguien agarro su mano pero no podía ver quién era. Esa persona también debía estar siendo arrastrada, pues pudo escuchar a Ace pedirle que la protegiera. Después solo hubo silencio y oscuridad.
