Holaaaa! Esta vez no pondré ninguna excusa solo deciros que un familiar muy cercano murió quitándome las ganas de escribir y la inspiración por lo que no podía escribir nada.

Pero aquí estooy con el último capítulo y esperando que os guste.

Nu recibí mucho Review en el anterior D: ¿No os gustó?

Bueno ahora sin más os dejaré leer el capi!

AlexLopezGua: Holaaa, ajaja me alegro de que te gustaraa! ^.^ Y espero que ese no se qué sea bueno :3. Gracias por tu Review y espero que el próximo también te guste! ^.^ Hasta pronto!

A leer! :3


Medio mes. Solo medio mes más y todo habrá terminado. No más dolor de pies, ni dolor de espaldas. No más ir al baño a cada media hora. No más dieta ni comer "equilibradamente" y por sobretodo… no más patadas. Si no fuera porque su padre es Draco, un sangre pura y muy orgulloso de serlo, diría que de mayores serían futbolistas.

- ¿Pensando en cuando será el momento de dar a luz?- Sirius interrumpió mis pensamiento entrando en ese momento al salón donde me encontraba.

- Hay momentos en los que no quiero que ese día llegue, sentir su magia en mi interior, sus leves movimientos, me hace sentir especial… luego vienen las patadas y solo puedo maldecir a Draco- dije y eso nos sacó unas risitas.

- Bueno ya falta poco así que no te preocupes. Por cierto, ¿Sabes como será…?- preguntó Sirius pero no llegó a terminarla.

- ¿Te refieres al parto?- Sirius asintió- No, no sé cómo será. El doctor Collend está buscando información. Supuestamente nos lo dirá en la consulta de hoy.

- ¿Estás nervioso?- me preguntó.

- Algo sí. No espero que sea indoloro pero sí que fuera lo menos doloroso posible y que la vida de mis hijos no corra peligro.

- Tranquilo, verás que todo saldrá bien- posó su mano en mi hombro apretándolo ligeramente pero yo necesitaba más así que estirándome con cuidado lo abracé e inmediatamente me lo devolvió.

- ¿Dónde está Remus?- rompí el silencio, sabía que donde estuviera Sirius estaría Remus o mejor dicho donde estuviera Remus estaría Sirius ya que este último era muy celoso con su pareja por lo que si uno estaba aquí el otro también.

- Está afuera con Narcissa hablando de flores y plantas nuevas. Ya sabes cómo son es ver una especie nueva y se olvidan de los demás y la verdad es que no sé lo que ven ni que tanto disfrutan en regar unos vegetales si todos saben que es mejor montar en una escoba y jugar un buen partido de Quidditch- dijo con voz muy animada que me hizo reír.

- Tienes razón.

Pasamos un rato viendo la hermosa vista del jardín que nos ofrecía el tercer salón de la Mansión Malfoy. Si, el tercer salón, porque aunque tu veas lo enorme que era la Mansión, por dentro era todavía más grande, con cinco salones, seis dormitorios, dos cocinas para cuando celebraban las grandes celebraciones diera tiempo a preparar todo el banquete, sala de música, una enorme biblioteca y la palabra enorme se quedaba corta pues se cogia dos habitaciones y los baños dejé de contarlos hace tiempo. Por lo que de los salones el tercero era mi favorito, daba a un hermoso jardín con flores exóticas y lleno de colores y cuando caía el atardecer que el sol empezaba a ponerse para dar paso al anochecer los matices que le daban a las flores hacia que pareciese una hermosa danza. Así que aquí estaba, relajado apoyado en Sirius disfrutando del paisaje.

- Me voy a poner celoso, tío- dijo de repente una voz rompiendo el cómodo silencio pero no me importó pues esa voz hacia que mi respiración se agitara, que mi corazón golpeara en mi pecho fuertemente. Levanté los ojos y miré fijamente como el dueño de esos ojos plateados se acercaba y me daba un beso que me dejó sin respiración antes de apartarse un poco y sonreírme, le gustaba mucho causar ese efecto en mí.

- Es mi ahijado favorito, tendrás que acostumbrarte- le respondió mi padrino sonriendo al vernos.

- Es tu único ahijado- le contestó Draco mientras se sentaba a mi lado y nos reíamos.

- Bueno yo me voy a buscar a Remus, estaremos esperando noticias- y con eso salió dejándonos solos. Me acurruqué en el pecho de Draco e inmediatamente su mano rodeó mis hombros acercándome más a él.

Nos quedamos en silencio disfrutando de la calidez del otro hasta que mis ojos se posaron en el gran reloj que colgaba de la pared por encima de la chimenea.

- Draco… ¿Qué haces aquí tan temprano?- levanté la cabeza para mirarlo a los ojos pero el no me la devolvió aunque noté el rubor de su cara.

- Vine a acompañarte a la cita con el medimago, ¿No te acuerdas?- me dijo todavía sin mirarme.

- Amor… quedan tres horas para la cita- le dije sonriendo. Entonces el me miró y sonrió.

- Si, pero los de la oficina no lo saben- nos reímos y compartimos un apasionado beso. Nuestros labios se juntaron y su lengua buscó paso al interior de mi boca cosa que le concedí con mucho gusto, su lengua hizo contacto con la mía y gemimos de placer, era adicto al sabor de su boca, ese sabor a menta y vainilla que me volvía loco.

- ¡Auch!- me quejé apartándome del beso y llevándome una mano al vientre.

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?! ¡¿Ya vienen?! ¡Oh merlín, ya vienen! ¡¿Qué hago Harry?!- Draco se iba poniendo más histérico a medida que pasaban los segundos. Me eché a reír al ver que perdía su compostura Malfoy como sucedía cada vez que había una falsa alarma - ¿De qué te ríes?- me preguntó molesto y un poco confuso.

- Por lo pronto lo que puedes hacer es tranquilizarte- le dije cuando pude recuperar el aliento- Ven, dame la mano- la cogí y la llevé al lugar donde me había venido el dolor e instantes después la patada se volvió a repetir provocando que hiciera una mueca.

- Vaya, pues sí que tienen fuerza- me dijo todavía con la mano en mi vientre y concentrado como si estuviera esperando una tercera, cosa que yo rogaba para que no sucediera.

- ¿Creías que me quejaba por nada?- Le dije haciéndome el molesto.

- ¡Claro que no!- me dijo rápidamente.

- Si ya…- el me beso y sonreí devolviéndoselo.

Las horas pasaron con nosotros teniendo una amena charla sobre cómo nos había ido el día. Draco con sus inversionistas, sus contratos para agrandar las empresas a su nombre y los nuevos empleados para su propia empresa. Le conté como iban mis estudios para la carrera de medimago, mi padrino y Remus me habían estado ayudando mucho con los estudios, no me hacía mucha falta pero siempre había algo que se me resistía.

- He decidido que los exámenes los haré después del parto, no queda mucho para que salga de cuentas y con los cuidados de los niños no podré estudiar mucho.

- No te preocupes sabes que cuentas conmigo para lo que sea, me tendrás contigo para el cuidado de los bebés, pero de todas formas no deberías salir después del nacimiento, necesitarás reposo.

- Losé mamá- le dije bromeando.

- Ja ja, graciosillo- me dio un pequeño beso en la punta de la nariz- Ya es la hora, vamos- con la ayuda de Draco y gran esfuerzo de mi parte conseguí levantarme con dificultad del sillón.

Mi espalda me mataba del dolor que sentía debido al barrigón que tenía en este momento, los gemelos venían con buena salud pues el medimago nunca había visto un vientre así en un embarazo de gemelos.

Al final conseguimos llegar a la chimenea luego de que Draco dijera en voz alta el lugar al que íbamos, lanzó los polvos flú y aparecimos en la consulta del Medimago Collend.

- Bienvenidos, Sres. Malfoy- quería a Draco con toda mi vida, pero que me llamaran así continuaba estremeciéndome.

- Hola, Dr. Collend- le respondí.

- Un gusto en verlo ¿Ha averiguado algo?- Draco preguntó, como siempre, directo al grano.

- Pues tengo que comunicaros la agradable noticia de que sí. He investigado en libros donde se nombra la poción Amor Verdadero y no ponía absolutamente nada de información sobre los partos, así que investigué en los libros de historia y no habían muchos casos de embarazos masculinos…

- Puede ir al grano, por favor- pidió Draco un poco ansioso, los dos lo estábamos.

- Bueno hay dos opciones: La primera y la más común es hacer una cesárea como los muggles, pero debido a la magia poderosa del señor Malfoy que protege a los fetos en su interior puede ocasionar que vea esa operación como un peligro y poner la vida de los tres en peligro, la segunda es hacer un derivado de la poción para que solo cambie una parte del cuerpo de su esposo.

- ¿Una sola parte? ¿A qué se refiere?- pregunté un poco dudoso.

- En este caso es para el parto así que no dudo en que sepa que parte deba… cambiar- me dijo el medimago mirándome fijamente.

- Ooh ¿Y en esta opción no hay ningún riesgo?

- No, no hay ningún tipo de riesgo. Los cambios que producirá no afectan para nada ni al feto y a la placenta- nos aseguró. Draco y yo lo meditamos unos minutos y al final decidimos que la poción era lo mejor pues no quería arriesgarse a ponernos en peligro ni yo tampoco lo iba a hacer.

- ¿Y dónde podemos conseguir esa poción?- preguntó Draco.

- Como sabía que iban a escoger la poción me di la libertad de prepararla- el Dr. Collend se levantó y se acercó a una de sus estanterías para poder coger un pequeño frasco con un líquido transparente en su interior- No sé cuánto tiempo falta para el parto, si se va a adelantar o por el contrario va a atrasarse así que yo recomendaría que se lo tomara ya- dijo mientras volvía a su asiento.

- ¿Me lo tomo y ya solo faltaría esperar?- pregunté un poco dudoso.

- Exacto Sr. Malfoy. Lo que hace la poción es básicamente cambiar sus partes íntimas a los de una mujer facilitando así la salida de los bebes la poción hará que el útero en el que se encuentran se conecte a su vagina temporal dándole un canal de salida y como dije antes es totalmente inofensivo y no dañino para los bebés y para la "madre"- nos explicó.

Cuando terminó la explicación me la bebí si dudar, no sentía nada más que un ligero hormigueo ahí abajo.

- Muchas gracias Dr.- le dijimos realmente agradecidos.

- No hay de que, es mi trabajo. Otra cosa ¿Qué tal el problema con los pechos?- me preguntó.

- Sigue estando sensible la zona pero gracias a esos parches ya no mancho tanto las camisetas- le respondí, desde que entré en el séptimo mes de embarazo mis pechos empezaron a producir leche por el embarazo y me era imposible estar con una camisa más que un par de horas así que en mi última consulta me había dicho que lo mejor era ponerme unos parches para evitar mancharlas aunque era imposible detenerlo ya que era algo vital para los bebés tampoco es que lo quisiera evitar ya que al estar tan sensibles solamente con un ligero roce de Draco en nuestros ratos íntimos hacia que me retorciera de placer en la cama.

- Me alegro y nos veremos pronto- nos dijo levantándose y despidiéndose de nosotros.

Nada más llegar a cada fuimos asaltados por lo abuelos pidiendo información sobre lo que nos había dicho el medimago así que mientras Draco se quedó explicándoselo a sus padres yo fui a hablar mediante la Red Flú con Remus y mi padrino para decirles todo además de escribirles una carta a Hermione y a la familia Weasley.

Los días siguientes pasaron de igual manera para todos, menos para mí. Aunque me había pasado algunas semanas siendo chica no me acostumbraba a las partes íntimas de una así que cada vez que iba al baño era una tortura además de vergonzoso. Tenía las hormonas al cien por ciento además de la lívido y no podía dejar de emboscar a Draco por cualquier esquina y aunque al principio había sido raro el deseo nos hacía olvidar todo. Los antojos habían aumentado haciendo a Draco levantarse a media noche y tener que salir a la calle a buscarlos, pero siempre volvía con lo que quería y yo se lo agradecía de buena manera.

- En verdad deberías de parar de comer ahora en estas semanas, queda una semana para que salgas de cuentas y…

- ¿Me ves gordo?- le pregunté y sentí como se tensaba a mi lado.

- Pues… lo normal bebé, estas embarazado- me dijo abrazándome y besándome aunque sabía que quería cambiar de tema.

- No hemos pensado en los nombres- dije de repente.

- Tienes razón… mmm, que te parece… ¿James?- me dijo Draco y yo le mire a la cara.

- ¿De verdad no te importa que le ponga James a uno de nuestros hijos?- le dije ilusionado.

- Bebé también son tus hijos y James me parece un nombre genial así que si tú quieres James será uno de nuestros pequeños.

- Gracias ¿Y que te parece ponerle James Lucius? Tendrá el nombre de sus dos abuelos.

- Me parece estupendo bebé- me besó.

- Y para el otro ¿Te gusta Scorpius?- le pregunté.

- ¿Scorpius?- me miró.

- Es el nombre del protagonista de un libro que me solía leer mi madre cuando era bebé, Remus guardó ese libro y me lo dio cuando nos conocimos- le expliqué.

- Mmm… es un nombre interesante, me gusta ¿Qué te parece Scorpius Severus?

- ¿Severus?- le dije extrañado.

- Severus es mi padrino y es una de las personas más importantes para mí, ha sido como un segundo padre- me explicó esta vez él a mí.

- Vale, me parece genial- le sonreí- entonces serán James Lucius Malfoy Potter y Scorpius Severus Malfoy Potter ¿Suenan bien verdad?- dije feliz.

- Suenan maravillosos.

- Seguro que cuando los escuchen se llevarán una sor… Uii- dije de repente.

- ¿Harry? ¿Qué te pasa?- me dijo Draco incorporándose en la cama y ayudándome a mí.

- Amor, creo que ha sido buena idea decidir los nombres ya- le dije haciendo una mueca que a Draco no le pasó desapercibido.

- ¿Bebé que tienes? ¿Por qué dices eso?- me dijo empezando a asustarse.

- Porque he roto aguas- y en ese momento no pude evitar gritar debido a la fuerte contracción que me dio.

- ¡¿Qué?! Pero… ¡¿Mamáaaa?! ¡Mamá ya vienen!- Draco salió de la habitación gritando que por el volumen tuvo que haber despertado a todo el mundo mágico. Los minutos que siguieron antes de que llegara el medimago me parecieron una pesadilla por el fuerte dolor que sentía. El dolor debido a la menstruación que sentí aquella vez era un paseo en canoa por el lago comparado con el de las contracciones, sentía como si me rompieran los huesos, como si tuviera algo dentro de mí que quería salir utilizando garras y dientes.

Todo parecía una ilusión bizarra, vi a Narcissa entrar en camisón cubierta con una bata y el pelo lleno de rulos; Lucius, el gran Lucius Malfoy entró apurado al cuarto con varita en mano y con su largo pelo hecho un nido de pájaros, se notaba que lo habíamos despertado.

- Harry ¿Estás bien cariño?- me preguntó dulcemente Narcissa mientras me apartaba el pelo de la frente.

- Es… estupendamen…te…AAHHH!- el dolor era insoportable, lo veía todo borroso debido a las lágrimas que empañaban mis ojos. Los cerré fuertemente para soportar la siguiente contracción que vino pero aun así oía a las personas que llegaban; Oía al Señor y la Señora Weasley reñir a los gemelos por algo que le habían dicho a Draco poniéndolo más nervioso de lo que estaba, a Remus tranquilizando a un más que nervioso Sirius, a Severus burlándose de él, oía a una muy entusiasta Hermione hablando de cómo serían los niños y cuanto quedaría para que nacieran y lo siguiente que escuché hizo que mi ánimo se levantara, era la voz de un ángel.

- Ya he informado al medimago, dice que vendrá enseguida.

- Draco, lleva a Harry a la ducha y ayúdalo a ducharse mientras cambiamos las sábanas y dejaremos esto listo- Narcissa instruyó a su hijo, inmediatamente sentí como era levantado y con mucho esfuerzo camine hasta el baño. El agua caliente relajaba mis músculos y me ayudaba a alejar un poco el dolor pero siempre terminaba volviendo. Una vez terminé me vestí con una camisón parecido a los de hospital y Draco, con mucho cuidado y soportando los apretones de mano que le daba por el dolor, me llevó a la cama y me tumbó de nuevo en la ella acomodando bien las almohadas.

- Bien, ya estoy aquí. Necesito mantas, agua caliente y lo necesito rápido- enseguida sentí como todo el mundo se movía a buscar las cosas, todos tenían que estar nerviosos y haciendo las cosas sin pensar ya que se habían olvidado de los elfos domésticos y estaban trayendo las cosas ellos mismos.

- Aquí lo tiene todo Dr. Collend- le informó Narcissa.

- Necesito que salgan todos menos el padre- iban a rechistar pero una mirada mía hizo que todos salieran inmediatamente, Draco siguió a mi lado sosteniendo mi mano- Harry respira hondo y suelta el aire lentamente, apoya los pies en la cama y flexiona las rodillas, necesito ver cuánto has dilatado pero por lo que más quieras no empujes- hice lo que me pidió, al flexionar las rodillas hice presión en mi vientre lo que me resultó complicado hacer caso al medimago y no empezar a empujar.

- Respira hondo, bebé- me dijo Draco mientras besaba mi frente en un acto de ánimo.

- No estás dilatado del todo tienes solamente tres centímetros- nos informó, sentía las manos del medimago ahí abajo pero no me importaban solo quería que todo eso terminara.

- ¿Y cuánto tiene que estar dilatado Dr. Collend?- pregunto Draco lo mimo que yo me preguntaba.

- Tienes que estar dilatado entre ocho y diez centímetros para poder empezar a empujar- Oooh Merlín!, tenía que esperar hasta ocho centímetros, llevaba horas ahí con los dolores y solo había dilatado tres centímetros.

- Draco- lo llamé con los dientes apretados, solté su mano y le agarré del cuello de la camisa hasta acercarlo a pocos centímetros de su cara, si en ese momento no estuviera sintiendo como si me arrancaran algo de mi interior me hubiera reído de la cara de sorpresa que tenía en ese momento- Más nunca me oyes, más nunca! Si quieres más hijos serás tú el que ponga el culo en popaaaahhh!- esa había sido la peor contracción que había tenido hasta ahora. No sé cuánto tiempo pasé en esa cama sufriendo contracciones, maldiciendo a Draco y a sus antepasados en idiomas que ni yo sabía que podía hablar, inspirando y expirando, inspirando y expirando hasta que horas más tarde llegó la que creía en ese momento que era la mejor noticia.

- Ya estás dilatado nueve centímetros así que cuando llegué otra contracción empieza a empujar- nada más terminar de decir eso me llegó otra y comencé a empujar con todas mis fuerzas. Con los dientes apretados seguí empujando y sentía como mi bebé iba saliendo, paraba respiraba un poco y volvía a empujar.

- Eso es bebé, sigue así- Draco me animaba mientras iba mirando lo que hacía el medimago.

- Un último empujón, vamos Harry que tú puedes- me dijo El Dr. Collend, cerrando fuertemente mis ojos elevé mi torso y empujé y pasado unos segundos sentí como mi primer hijo abandonaba mi cuerpo en inmediatamente comenzaba a llorar. Sentía alivio pero al mismo tiempo algo de tristeza de saber que ya no lo llevaría dentro, el medimago se levantó y puso al bebé en una especie de cuna improvisada y empezó a lanzarle hechizos para comprobar que todo estuviera bien, cuando terminó lo tapó con una manta y lo dejó en la cuna para volver al lugar donde estaba, quería ver a mi hijo pero enseguida comencé a sentir contracciones que me avisaban que el otro bebé quería salir.

-Uugg… ya quiere saliiiir!- apreté la mano de Draco y vi como su cara se contraía y se iba poniendo roja, al menos sufriría un poco del dolor que yo sentía.

- Al igual que antes, empuja cuando llegue una contracción- y lo hice con ganas de que terminara.

- Empuja Harry, empuja- me dijo Draco.

- Bien así- dijo el Dr. Collend

- Si, así, empuja, empuja Harry, tu puedes- volvió a decir Draco.

- Ya veo la cabeza, muy bien Harry- me informó el medimago.

- Vamos que ya termina, empuja, empu…

- ¡Dracoo! Vuelve a repetir esa palabra y si, voy a empujar… pero a ti por la ventana!…Uuugg- empujé por última vez y escuché llorar a mi otro bebé nada más salir, me tumbé en la cama relajado, ya todo había terminado.

- Felicidades, son ustedes padres de dos estupendos niños- nos dijo el medimago sonriéndonos.

El Dr. Collend hizo lo mismo con mi otro bebé y cuando terminó los acercó a mí, por fin pude verlos… y sorprenderme. Eran pequeñitos, su piel era tan pálida como la de Draco, sus manitas, sus piernitas, sus pies, todo acorde con su tamaño pero sin lugar a dudas lo sorprendente era la pelusita de su cabecita, muchos esperaban a dos pequeños morenos o dos pequeños rubios pero nadie se esperaba a dos pequeños pelirrojos. Si, por primera vez en la historia acababan de nacer dos Malfoys pelirrojos. No podíamos saber de qué color eran sus ojos pues los tenían cerrados pero después de la primera sorpresa nadie podía sospechar nada.

- Oh bebé, son hermosos- Draco me besó apasionadamente y yo le respondí con la misma pasión. Cuando el beso terminó se acercó a los bebés y los cargó para luego sentarse a mi lado y pasarme a uno de los bebés.

- Si, son realmente hermosos- no pude evitar y baje mi cabeza hasta darles un pequeño beso en la frente a cada uno y no pude contener la lágrimas, esta vez de felicidad- ¿Aunque sean pelirrojos?- piqué un poco a Draco.

- Son mis hijos, son hermosos de cualquier manera- me respondió él inflando el pecho con orgullo. Solo pude reír.

- Oh, Merlín! Tú y tu orgullo Mal… Uugg- de repente un dolor como las contracciones me vino aunque eso era imposible ya que el parto había terminado pero el dolor estaba ahí.

- ¿Harry? ¡¿Harry… bebé que tienes?!- me preguntó Draco cogiendo al niño que tenía en brazos y poniéndolos a los dos en sus cunas, enseguida llegó a mi lado.

- Harry, dime que siente- me dijo el Dr. Collend volviendo a su papel de medimago.

- Me… me duele co… como antes… Uugg aaaaahh!- inmediatamente el Dr. Collend me colocó en la misma posición de antes.

- Bien, Harry, quiero que hagas lo mismo que hiciste antes, cuando venga una contracción empuja- me dijo.

- ¡¿Qué es lo que pasa?!- preguntó Draco empezando a enfadarse por no saber que ocurría.

- Pasa que si todo sale bien, pronto tendrán a su otro bebé.

- ¡¿Qué?! Pero…- Draco no pudo seguir pues en ese momento empecé a empujar. Todo fue lo mismo que antes, contracción, dolor, empujar, respirar y volver a empezar. Parecía que esta vez había sido una eternidad, empujaba por indicación del médico pero sentía como la visión se me nublaba, estaba cansado y solo tenía ganas de dormir. Apretando los dientes y con un último grito empujé con fuerza para acostarme y dejarme ir por la oscuridad, pero un gritito agudo consiguió despertarme.

- Señores, os presento a vuestra pequeña niña- el medimago se levantó y luego de revisarla y comprobar que todos sus signos vitales estaban bien nos la acercó y pudimos verla. Era igual de pequeñita que sus hermanos, nariz pequeña y redondita, orejitas pequeñitas lo único que tenía distinto era su piel de un color más morenito asemejado al mío y su pelo, extrañamente había sacado el pelo de su abuela Narcissa, negro con algunos mechones rubios y cuando nos la dio en brazos pudimos comprobar que no solo su pelo si no que sus ojos eran de un celeste claro como la piedra preciosa aquamarina, se metía su puñito en la boca mientras nos miraba con sus grandes ojitos celestes.

- Mi preciosa niña, mi pequeña Scarlet- dije sin poder dejar de observarla.

Sentí a Draco como se alejaba de mí y como abría la puerta y decía felizmente y sin poder ocultar su alegría que eran trillizos enseguida la familia empezó a entrar pues podía escuchar como corrían ansiosos a verlos y entre tanto ruido dos golpes, me imaginé que chocarían con algo así que no le di mucha importancia. Me vi rodeado de gente preguntándome por cómo me encontraba, cogiendo a los bebés y dándonos las felicidades por tener unos hijos preciosos, Narcissa y Molly lloraban como locas, Hermione no podía dejar de mirar a los bebés sonriendo encantada, todos estaban felices y yo también. Draco estaba a mi lado abrazándome observando la escena que teníamos delante y sonriendo.

- ¿Cómo puede ser que no se haya dado cuenta que eran trillizos, Dr. Collend?- le preguntó Remus.

- Bueno al ser pequeños y utilizar una máquina muggle para observarlos, debido a la poderosa magia del señor Malfoy era complicado ver a sus hijos pues su magia protegía a los fetos de su interior y luego simplemente el cuerpo de los varones tapaban el de ella haciéndonos imposible que la viéramos.

- ¿Y porque Harry ni Draco podían sentir su magia?- preguntó Narcissa, todo el mundo estaba atento a lo que decía el medimago.

- Bueno, como le dije la primera vez que vi al señor Malfoy y le comuniqué que estaba embarazado, el simple hecho de utilizar esa poción no significa que quede embarazado al primer intento ni al segundo, solo vale con un amor verdadero y simplemente el que ingiere la poción queda embarazado de un solo bebé por eso le dije que su pareja le debe de amar mucho para haber tenido gemelos eso es un gran logro pero nunca pude imaginar que podrían haber trillizos debido a que los bebés se alimentan con la magia de su "madre", por lo que me imagino que para nacer completamente sana sus hermanos debieron de ceder parte de su propia magia protegiéndola además de alimentarse de una parte de la magia de la "madre".

- Oooh, Merlín! Incluso antes de nacer ya muestran esa manía de la madre de hacerse el héroe- soltó Draco para aligerar el ambiente aunque funcionó todo el mundo rió, yo solo pude acercar a Draco hacia mí y besarlo poniendo todo mi corazón en ese beso agradeciéndole la hermosa familia que me había dado.

- Señor Malfoy, ahora mismo está sensible debido al parto, por lo que necesitará como mínimo cuatro días de reposo, cuando ese tiempo pase, tómese esta poción y revertirá la que se tomó en mi consulta lo que devolverá todas las cosas a su sitio- metí el pequeño frasco en el cajón de mi mesa de noche para agradecérselo.

- ¿Ya sabes que nombre les vas a poner?- preguntó Molly trayendo al primer bebé que nació.

- Si, el que tienes cogido es el pequeño James Lucius Malfoy Potter, el que tiene cogido Severus- fijé bien la vista por si me había equivocado pero no, Severus tenía cogido a mi hijo y lo hacía con maestría- se llama Scorpius Severus Malfoy Potter- Remus sonrió al oír el primer nombre.

- Y la pequeña es Scarlet Liliam Narcissa Malfoy Potter- contestó Draco por mí y añadiendo los demás nombres y yo no podía estar más de acuerdo.

- Mira, Lucius. Este pequeño tiene tu nombre- dijo Narcissa observando al pequeño James Lucius.

- Oh Sirius, ¿no te parecen adorables?- dijo Remus que en ese momento sostenía a Scarlet- ¿Sirius?

Todo el mundo se giró hacia la puerta observando como en el suelo se encontraban los dos cuerpos inconscientes de los abuelos de los niños, entonces identifiqué los dos golpes que había oído con la caída de esos dos al desmayarse en el momento en que se enteraron de que eran trillizos. Narcissa fue a despertar a Lucius y Remus a Sirius y aunque un poco mareados por la idea de que eran tres pequeños merodeadores enseguida se fundieron en las conversaciones de los demás. Fueron cautivados enseguida por los hermosos ojos verdes grisáceos de James y Scorpius. De repente los bebés se pusieron a llorar y el medimago intervino.

- Bueno, creo que lo mejor será que salgan para que la madre pueda dar de comer a los pequeños- dijo el medimago.

Me dieron a James y siguiendo mi instinto, pues no sabía qué hacer, me lo acerqué al pecho después de apartarme el camisón y enseguida se pegó a mi pezón para empezar a chupar. Fue extraño sentir como bebía pero poco a poco la sensación se fue dejándome una paz y una tranquilidad que hacía mucho tiempo no sentía. Todo estaba en silencio y levanté mi rostro para observar que todos nos observaban a Draco con nuestros dos bebés y a mí dándole el pecho a James. Todos, menos los de siempre entiéndase por ello a Lucius y a Severus pero aun así podía ver el orgullo en sus ojos, con una enorme sonrisa en el rostro. Ahí estaba todo lo que había deseado siempre, alguien a quién acudir cuando me sintiera triste, cuando sintiera que la soledad me reclamara, alguien en quien confiar y con quién me sintiera amado. Tenía a Draco y a mis amados hijos, mi vida de aquí en adelante sería llena de felicidad además de travesuras.

Porque esto era mi familia. Una familia llena de amor. Un amor infinito.

Un Amor Verdadero.

The End


Buenoooo... eso es todo! Espero que os haya gustado pues me costó mucho escribir el final de esta historia.

Solo el pensar de que se terminaría lloraba de felicidad al ver que terminaba mi primera historia y que le gustara a la gente, por lo que quizás y depoendiendo de como vaya mi otro Fic pondré un epílogo :3

Bueno me despido y hasta pronto!