Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi.
CAPÍTULO 11: VERDAD O RETO
Otra noche que tenían frío. Otra noche que estaban separados. Akane y Ranma otra vez tenían la vista perdida en el techo y estaban abrigados hasta arriba. En lo único que pensaban era cómo se sentiría volver a dormir el uno junto al otro. "Tendré que pensar alguna forma para volver a dormir junto a Akane sin que nos encuentren…" pensó el chico de la trenza, "mañana lo conseguiré…".
Sonriendo, imaginando escenas junto a su chica el chico de la trenza consiguió dormir absorto en su mundo de fantasía.
Por la mañana la familia Tendo al completo y Ranma se encontraban en el salón de su casa desayunando. Hacía un buen día. No había nubes en el cielo y el Sol calentaba el ambiente en un día típico de verano. En la taza de Ranma una ramita de té se quedó flotando verticalmente.
— Esto es un mal presagio… — murmuró el chico de la trenza.
— ¡JO, JO, JO, JO, JO! — rió a carcajadas una voz femenina — ¡Por fin has vuelto de tu viaje con esa plebeya, Ranma-sama! ¡He estado pacientemente esperando tu regreso! ¡Ahora por fin podremos unirnos en matrimonio!
A Akane se le rompió la taza de té de lo que la estaba presionando.
La gimnasta había saltado el muro exterior de la casa y corrió hacia Ranma. Al llegar a él le extendió un ramo de rosas negras.
— ¡Te he traído un pequeño obsequio que simboliza nuestro amor!
El chico de la trenza pateó el ramo antes que Kodachi se lo acercara.
— ¡Maldito seas Saotome! — exclamó Kuno también saltando el muro — ¡Cómo te atreves a secuestrar a mi angelical Akane Tendo! ¡Vas a pagar por todos tus crímenes!
El ramo de rosas que había pateado Ranma topó con la cara de Kuno a medio salto. El espadachín con espada de madera cayó inconsciente al estanque del jardín.
— ¡Oh no, Ranma-sama! — exclamó la rosa negra de San Hebereke — ¡Cómo ha podido! ¡Mi inocente muestra de amor!
— ¡Tenían veneno paralizante! ¿¡A eso lo llamas muestra de amor!?
— ¡No hay problema, Ranma-sama! — Kodachi en un abrir y cerrar de ojos envolvió a Ranma con su cinta — ¡Vamos juntos a llenarnos de muestras de amor en nuestro idilio de recién casados!
— ¡No! — Ranma intentaba deshacerse de la cinta pero estaba demasiado bien atado — ¡déjame!
*POUM* De un mazazo Akane envió a Kodachi a surcar los cielos de Nerima.
Había pasado una hora desde la cena. Ranma y Akane aún estaban en el salón mirando la televisión. Kasumi estaba en la cocina lavando los platos.
— ¿Nos vamos? — preguntó la chica peliazul a Ranma.
— ¿A dónde? — el chico estaba ruborizado.
— A casa de Sayuri, baka, ¿no te acuerdas?
— Oh, claro, eso… Vamos.
Ambos se levantaron. "¿Qué habrá creído que le decía el pervertido este…?" pensó la chica peliazul.
— Kasumi — llamó Akane a su hermana — nos marchamos.
— ¿A dónde vais?
— Hemos quedado con unos amigos.
— ¿Hoy también? No volváis muy tarde — dijo la hermana mayor de las Tendo sonriendo.
— De acuerdo, vamos a jugar al "verdad o reto" — dijo Ukyo — para los que no sepáis cómo se juega: si empezara yo nombraría a alguien y le daría entre elegir entre verdad y reto. Si elige verdad le pregunto algo y me lo responde. Si elige reto le hago pasar pues… por un reto. ¿Todos lo entendéis?
Todo el mundo asintió. Estaban sentados en un círculo en el suelo de la habitación de Sayuri. Ranma y Akane estaban de lado, Ukyo en frente de ellos, Hiroshi y Daisuke en un lado y Yuka y Sayuri en el otro.
— Entonces Sayuri empieza porque es la anfitriona. Nos ha dejado su casa aprovechando que sus padres no están. Dejo una botella de sake en el miedo por si alguien quiere beber… o retar a alguien otro a beber… ya sabéis. Y por favor, decid la verdad, no seáis cobardes. Si pillamos a alguien mintiendo habrá… represalias.
— Emmm… empiezo. Akane — dijo Sayuri girándose en dirección a la chica peliazul — ¿Verdad o reto?
— Verdad.
— Creo que ya sé la respuesta pero… ¿Has besado alguna vez a algún chico…? El beso ese de Ranma cuando se creía un gato no vale.
Akane recogió todo el aire que pudo y suspiró. Sin duda si le hacen muchas preguntas de esas la noche se le haría muy larga.
— … …. … sí — murmuró sonrojándose la chica peliazul con el tono justo para que todos la oyeran.
— ¿¡SÍ!? ¿¡A QUIÉN?! ¡CUÉNTANOSLO!
— Es sólo una pregunta por turno… — espetó Akane. Sayuri haciendo morritos se giró. "Ya me lo contará… más le vale…", pensó — me toca, ¿no? — continuó la chica peliazul — Daisuke. ¿Verdad o reto?
— Verdad.
— ¿Es verdad lo que dicen que te encontraron leyendo revistas para… adultos… en el recreo?
—… … … sí.
La mayoría de los presentes soltaron una carcajada sonora.
— Emmm… mi turno — murmuró Daisuke mientras todos los demás aún reían — Ukyo. ¿Verdad o reto?
— Verdad.
— Bien… ¿te gusta algún chico?
"¿No lo sabe?" se preguntó Akane. "Si siempre lo grita a los cuatro vientos… Hombres…"
— Sí — respondió la chica con el lazo blanco sin vacilar — Akane, ¿verdad o reto?
— Verdad…
— Mmmm… la misma pregunta… ¿te gusta algún chico? "Bien… cómo es tan orgullosa seguro que dirá que no y Ranma verá que no lo quiere… es perfecto" pensó la chica de los okonomiyakis.
— ¿¡Por qué me toca otra pregunta de estas…!? ¡Hay más gente jugando! — exclamó la chica peliazul enojándose.
— Tampoco es para tanto — soltó Sayuri sonriendo tranquilizadoramente — estamos entre amigos.
— Así es el juego, cariño… ¿Acaso te acobardas? ¿O tienes miedo a decir la verdad? — preguntó Ukyo desafiándola con la mirada.
— ¡No me acobardo!
— Entonces responde… ¿te gusta algún chico?
—… … … sí — murmuró otra vez sonrojándose pero ahora con el ceño fruncido. Había calado a Ukyo. No hacía falta ser un genio para ver lo que llevaba entre manos. Eso era lo que tramaba: dañar todo lo posible su relación con Ranma. Por eso insistió en que el chico viniera. Además era consciente que si le hubieran hecho esa misma pregunta hace unos meses sin duda hubiera dicho que no. En estos momentos Ranma miraba a Akane de reojo también ruborizado y Ukyo soltó un gemido de indignación.
— ¡¿QUIÉN?! — gritaron Yuka y Sayuri al unísono.
— ¡Nunca nos lo habías mencionado! — exclamó Sayuri. Después una idea le vino a la cabeza. Había un chico con el que siempre se comportaba diferente que con todos los demás… — Espera… es…
— ¡Ejem…! en otro momento lo hablamos… si eso… — interrumpió Akane.
Frustradas, Yuka y Sayuri intentaron comportarse. Sin duda más tarde tendrían que tener una charla seria con su amiga de la infancia.
— Me toca otra vez… — siguió Akane. "Ahora va a ver… yo también sé jugar a este juego…" pensó— Ukyo. ¿Verdad o reto?
— Verdad.
— ¿El chico que te gusta es Konatsu? Lo digo porque estáis juntos casi a todas horas en tu restaurante… y vivís los dos juntos en un apartamento con una única habitación… ahora que lo pienso… ¿cómo lo hacéis para dormir? — una sonrisa maliciosa se empezó a formar en los labios de Akane al ver las mejillas de Ukyo enrojecerse levemente. Aún así ambas mantenían sus ceños fruncidos.
Pasaron unos incómodos segundos de silencio. Todos los demás de los presentes, sorprendidos, veían con ojos como platos como Akane y Ukyo se intercambiaban miradas asesinas, saltando chispas entre ellas.
— E…es una única pregunta por turno… — consiguió balbucear Ukyo.
— Entonces la primera — respondió la chica peliazul decidida.
— N…no me gusta. Es sólo mi amigo.
— ¿Estás segura?
— S...sí… lo estoy… — "Esta me las va a pagar" pensó Ukyo — mi turno... Akane. ¿Verdad o reto?
— ¡Los demás también jugamos! — exclamó Yuka.
— Oh… lo siento — respondió Ukyo. "Ya sé qué hacer… es aún mejor que lo que tenía pensado…" — entonces… Ranma. ¿Verdad o reto?
— Reto.
— Besa a Akane. En la boca. Durante un minuto. Con lengua — Ukyo pudo observar cómo a Ranma y Akane se les subieron los colores súbitamente. "Esta es la mía. De ninguna forma Ranma va a aceptar… y si no acepta se va a excusar llamándola marimacho y Akane se ofenderá… y si por algún milagro lo intenta dudo que Akane esté conforme… pero aún falta la guinda del pastel…" — Mientras estés transformado en chica — continuó con una maliciosa sonrisa en sus labios. "Sé lo importante que es para Ranma su mitad femenina y si Akane lo rechaza sé que va a actuar como que no le importa pero en el fondo le dolerá… lo siento por él… pero es necesario para que vea que yo soy su mejor opción".
Ranma y Akane, ruborizados hasta las orejas se miraban a los ojos. ¿Iban a hacerlo? ¿El otro aceptaría?
Ukyo se levantó.
— ¿Sayuri, dónde tienes un vaso o algo así para llenar de agua fría?
— En la cocina, en el estante de arriba a la derecha.
— Gracias. De paso voy a traer la otra botella de sake que llevé que veo que Hiroshi y Daisuke se han apropiado de la primera — dijo fulminando con la mirada a los dos chicos que tenían la botella medio vacía entre ellos y, acto seguido, salió de la habitación.
Ni Hiroshi ni Daisuke se enteraron de lo que Ukyo les acababa de decir. Con una boba sonrisa en sus labios compartieron una mirada de complicidad. Iban a ver a Akane y Ranma en su cuerpo femenino besarse. En el mundo, muchos darían su brazo derecho para poder verlo. "La mejor fiesta de la historia… o por lo menos de mi historia…" pensó Hiroshi, "con sake, más chicas que chicos, pronto veremos dos chicas besarse… y encima aún queda mucha noche por delante…" recorrió con la vista a todos los presentes y se encontró con los ojos de otra persona posados en él. "Y me gustan esas miradas que me lleva lanzando Yuka desde el inicio".
Ukyo volvió con una botella de sake en una mano y un vaso con agua fría en la otra. Sin preguntar se la arrojó a Ranma transformándolo en chica. Se quedó de pié tras él y Akane, apoyándose en la mesa que tenían detrás.
— Cuando queráis — dijo Ukyo sonriendo. Sabía con certeza… Estaba casi segura que nada ocurriría.
Ranma y Akane se volvieron a mirar a los ojos completamente ruborizados. El corazón les iba a mil por hora.
— S…siempre puedes mandarme a través de la ventana de un mazazo… — murmuró el chico esforzándose por sonreír en su forma transformada. Akane le devolvió la sonrisa, tranquilizándose un poco. Ranma gateó la poca distancia que tenían entre ellos y apoyó una mano en la cintura de Akane. Poco a poco y vacilando acercó su boca a la de su chica. No iba a ser su primer beso, pero nunca se habían besado con gente mirando, y encima ahora con Ranma transformado en chica… Él podía sentir el suave aliento de Akane en sus labios. Disfrutando el momento poco a poco terminó con la distancia entre ambos y empezó un delicado beso.
Todos a su alrededor, de piedra, contemplaban esa escena. Hiroshi y Daisuke se habían quedado con la boca completamente abierta y unos ojos como platos. Sayuri se tapaba la boca con la mano por la impresión que le causaba la escena y Yuka no pudo evitar sonreír tímidamente. Ukyo tardó unos segundos a reaccionar. Sintió como si un puñal le atravesara el corazón. "¡MIERDA! ¡Se están besando de verdad! ¡Tengo que hacer algo! ¿¡Cómo he podido retarles a eso!? ¿¡Qué demonios me estaría pasando por la cabeza!? ¿¡Y desde cuando son capaces de hacer… algo así… sin que Ranma termine sobrevolando Nerima!?" en ese momento vió algo que le llamó la atención. Era… ¿lengua? ¿Se estaban besando con lengua? "¡MIERDAAA! ¿¡QUÉ PUEDO HACER!?".
Como quién no quiere la cosa Ukyo derramó un poco de sake, que cayó directamente en la falda de Akane. Ella, al notarlo detuvo el beso lentamente y se separó de Ranma, sintió como si el beso le hubiera paralizado el cuerpo entero.
— ¡Mierda! — gritó Ukyo agachándose — ¡Lo siento mucho! ¡Ha sido sin querer!
— ¡Mi falda nueva! — exclamó Akane recuperando los cinco sentidos.
Sayuri y Yuka también volvieron en sí y se levantaron.
— Chicos, salid de mi habitación — dijo Sayuri dirigiéndose a Hiroshi, Daisuke y Ranma — voy a dejar algo de ropa a Akane para que se cambie.
Decepcionados los tres, los chicos salieron cabizbajos de la habitación sin rechistar.
— Lo siento mucho — repitió Ukyo aún en estado de shock — ha sido sin querer.
Estaban los tres chicos en el salón de casa de Sayuri. Ranma había usado agua caliente para volver a transformarse en chico. Todos habían recuperado el ánimo. Se habían llevado con ellos una botella de sake y ya estaba casi vacía. Ahora bromeaban entre ellos. En un momento dado Daisuke sacó una cajita pequeña de cartón.
— ¿Qué llevas aquí? — preguntó Ranma sonriendo y acto seguido volvió a beber de la botella de sake.
— Condones.
A Ranma se le hizo un nudo en la garganta atragantándose con el sake. Tosiendo dejó la botella.
— ¿Con…dones…? — balbuceó el chico de la trenza ruborizándose súbitamente.
— Sí. No llevamos ni una hora por aquí y digamos que… el tono general… ya ha subido mucho… y aún queda mucha noche por delante. Visto cómo se está poniendo la situación aprovecho este momento — extendió uno de ellos a Ranma — toma — el chico de la trenza vacilando lo recogió y se lo guardó en el bolsillo — creo que por lo menos uno de nosotros tendrá suerte esta noche. Toma — le extendió otro a Hiroshi, él también se lo guardó.
— Siempre haces lo mismo — dijo Hiroshi riendo — eres un salido. Y nunca pasa nada.
— Hoy tengo un buen presentimiento. Esta vez es diferente. Jamás habíamos estado en una situación como esta. Tenemos a cuatro chicas para elegir… — Daisuke sintió el aplastante aura de combate de Ranma que apareció en una milésima de segundo— ejem… digo… tres chicas para elegir — se corrigió y el aura cesó.
— Lo que tú digas… — respondió Hiroshi — a ver si esta vez tienes razón.
— ¡Ya podéis volver a entrar! — oyeron la voz de Sayuri llamándoles. Rápidamente se levantaron y volvieron a la habitación.
Se sentaron otra vez en círculo en la habitación de Sayuri. Ranma y Akane estaban de lado, Ukyo estaba sentada en el otro lado de Ranma y Yuka, Hiroshi, Sayuri y Daisuke, siguiendo ese orden, enfrente de ellos. Se pasaban la botella de sake para beber.
— Continuamos con el juego, ¿no? — preguntó Sayuri. Ukyo asintió — bien… pues entonces… le toca a Ranma, que le habían retado el último.
— Emmm… a ver… — balbuceó el chico de la trenza — Hiroshi… ¿Verdad o reto?
— Reto.
— Hmmm… no sé… baila algo.
— ¡Anda ya! — exclamó Hiroshi — ¡cúrratelo un poco!
Ranma notó cómo Akane le daba un sutil golpe con el codo. El chico la miró de reojo. Ella, disimuladamente, señalaba a Yuka con un dedo. Ranma sonrió tímidamente.
— Entonces… ¿besa a Yuka…? — Ranma pudo observar cómo Hiroshi y Yuka se ruborizaron al instante — durante… diez segundos…
Ambos se voltearon para mirarse a los ojos. La mirada de la chica decía que sí. Hiroshi no necesitó nada más y, vacilando, apoyó una mano en el suelo, al lado de las piernas de Yuka y acercándose lentamente la besó en los labios. Dejando la timidez de lado Hiroshi apoyó la otra mano en la cintura de la chica y acercó más su cuerpo al de ella. Yuka se inclinó levemente hacia atrás colocando ambos brazos en la espalda del chico acariciándolo. Con cada segundo el beso se volvía más y más intenso.
— Ya ha pasado medio minuto — murmuró Ranma a Akane.
— Déjalos… se lo están pasando bien…
Más tarde, ruborizados los dos, Hiroshi y Yuka, se separaron mirándose a los ojos. Después miraron a los de su alrededor y las bobas sonrisas que tenían la mayoría en sus labios. Ruborizándose aún más se volvieron a sentar como antes.
— Ya han pasado los diez segundos… ¿no? — preguntó Hiroshi intentando romper ese incómodo silencio.
— Ha pasado un minuto — espetó Ukyo aún frustrada por lo de antes.
— Oh… ejem… me toca… — dijo el chico intentando cambiar de tema — Sayuri. ¿Verdad o reto?
— Verdad.
— ¿Te gustaría… digamos… estar… con alguien de los presentes?
— P…puede — murmuró ruborizándose lanzando una mirada fugaz a un chico en concreto del círculo. Sin dar tiempo a nadie a hacer comentario alguno continuó — Ukyo. ¿Verdad o reto?
— Reto.
— De acuerdo. Yuka, dime una parte del cuerpo.
— El cuello.
— Ukyo, da un beso en el cuello a quién tú quieras.
Sonriendo traviesamente Ukyo se encaró hacia Ranma. Él, escurriéndose hacia atrás, empezó a transpirar excesivamente de lo nervioso que lo estaba poniendo la mirada de la chica. Podía sentir la mirada asesina de Akane en su nuca. ¿Cómo podía escapar de esa situación sin que haya heridos? Estudió la habitación. Por suerte la ventana estaba abierta. Tenía una idea pero como siempre sería él el que saldría malparado. Yendo hacia atrás estaba muy cerca de Akane. Intentando que pareciera lo más involuntario posible le rozó un pecho con la mano.
— ¡PERVERTIDO! — gritó Akane ruborizada enviando al chico de la trenza a través de la ventana de un mazazo.
Acostumbrados a los prontos de Akane ninguno de los presentes hizo ningún comentario al respecto. Ukyo, frustrada se volvió a sentar como antes.
— Aún tienes que besar a alguien aunque no sea Ranma — espetó Sayuri.
Bajo la mirada asesina de Akane Ukyo gateó hasta Yuka, que inclinó la cabeza para darle mejor acceso, y sin rodeos le dio un breve beso en el cuello. Volvió a su sitio.
— ¿Nos esperamos a que vuelva Ranchan? — preguntó la chica de los okonomiyakis.
— No hace falta — respondió Akane irritada con ella. Ahora entendía el por qué del gesto de Ranma — esta vez no lo he mandado muy lejos. Ya debe estar por llegar.
— Entonces no va a hacer daño esperarlo por un par de minutos — continuó Ukyo mirando a Akane desafiante.
— Supongo que no…
Akane suspiró y agarró la botella de sake.
Cinco minutos más tarde Ranma llamó al timbre de casa de Sayuri. Ella rápidamente lo abrió y volvieron a su habitación para continuar con el juego. Estaban sentados justo como antes.
— De acuerdo. Continuamos. Akane — Ukyo volvió a mirar desafiante a la chica peliazul. "Esta vez no se va a salir con la suya. No me puedo creer que se haya atrevido a besar a Ranchan. Y encima en su forma de chica… ¡Será pervertida…! Voy a zanjar este asunto de una vez por todas" — ¿verdad o reto?
En ese momento sonó el teléfono.
— Un segundo — dijo Sayuri antes de levantarse para salir de la habitación a responder a la llamada.
— Akane. ¿Verdad o reto? — volvió a preguntar Ukyo impacientemente.
— Reto — una sonrisa maliciosa se empezó a formar en los labios de la chica con el lazo blanco en el pelo.
— ¡Ukyo! — gritó Sayuri des del salón — ¡Es para ti!
Maldiciendo su suerte Ukyo se levantó y rápidamente fue con Sayuri para recoger el teléfono. La anfitriona volvió a sentarse en el círculo.
— ¿Te ha retado a algo? — preguntó Sayuri.
— No le ha dado tiempo — respondió Akane.
Un grito proveniente del salón llamó la atención a todos los jóvenes que se encontraban en la habitación.
— ¿¡QUE HAS HECHO QUÉ!? — oyeron a Ukyo gritar.
Ukyo colgó el teléfono y corriendo volvió a la habitación.
— Tengo que irme — dijo frustrada la chica de los okonomiyakis des de la puerta —a Konatsu se le ha quemado mi cocina intentando una nueva receta.
Dándose prisa Ukyo salió de la casa para volver a su restaurante. Los que estaban en la habitación oyeron farolas de la calle romperse y caer al suelo a golpe de espátula al paso de Ukyo.
— Emmm… ¿continuamos con el juego? — preguntó Yuka ignorando los fuertes ruidos del exterior — Akane, te tocaría a ti.
— A ver… tú misma. Yuka. ¿Verdad o reto?
— Verdad.
— ¿Qué tal besa Hiroshi? — preguntó sonriendo.
— Aún le queda mucho para mejorar — espetó la amiga de Akane soltando una risita.
— ¡Oye! — exclamó el chico sonrojándose — sólo… necesito un poco de práctica…
— ¿Sólo un poco? — cuestionó Sayuri burlescamente — si hace un momento parecías una aspiradora.
— ¡N…no es verdad! — volvió a exclamar ruborizándose más y más — o…os lo estáis inventando…
— Solo te estamos tomando el pelo… — murmuró Yuka al oído de Hiroshi y sonriéndole.
Hiroshi miró a Yuka a los ojos queriendo que la tierra se lo tragara pero por alguna razón su mirada lo tranquilizó.
— Mi turno — soltó Yuka alzando la voz — Daisuke. ¿Verdad o reto?
— Reto.
— Hiroshi. Dime una parte del cuerpo.
— El abdomen.
— Voy a buscar sal en la cocina. Un segundo — sonriendo Yuka se levantó y salió de la habitación.
— ¿P…para qué quiere la sal? — murmuró Daisuke.
Antes que alguien respondiera Yuka volvió a entrar en la habitación con el salero en una mano.
— Daisuke, pon un poco de sal y luego lámelo en el abdomen de… de tu persona de la derecha.
Ruborizados los dos, Sayuri y Daisuke se miraron a los ojos. Unos incómodos segundos de silencio pasaron.
— Vamos… es sólo un juego… — dijo Yuka intentando romper el hielo.
Dudando, Sayuri inclinó un poco su cuerpo hacia atrás apoyándose con las dos manos en el suelo. Ruborizándose levantó un poco su camiseta exponiendo su vientre y volvió a mirar a Daisuke. El chico también dudando recogió el salero y puso un poco de sal al lado del ombligo de la chica. Levantó la mirada antes de hacer nada más hasta encontrar la de Sayuri.
— No tenemos todo el día — dijo Yuka impacientemente.
Sin pensárselo más Daisuke bajó su cabeza y lamió la sal que había puesto en el estómago de Sayuri. A la chica un confuso escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Apresurándose, los dos recuperaron la compostura completamente ruborizados.
— A ver… Hiroshi. ¿Verdad o reto? — preguntó Daisuke.
— Reto.
— Estate… diez minutos con Yuka… encerrados en el armario.
Para la sorpresa general ambos se levantaron sin rechistar y fueron directamente al armario. Hiroshi lo abrió.
— Pero si es muy estrecho — dijo el chico.
— De eso se trata — respondió su amigo sonriendo.
El armario, que era de los que entran dentro de la pared, era pequeño; debía hacer metro y medio de ancho y un metro de profundo.
— Nombro al siguiente para que podáis seguir jugando — dijo Hiroshi antes de entrar en el armario — Akane. ¿Verdad o reto?
— Reto.
— Hmmm… siéntate en el regazo de Ranma por lo que queda de juego — cuando dejó de hablar entró con Yuka en el armario y cerró la puerta tras él.
Akane, un poco ruborizada, gateó la distancia que tenía hasta Ranma y sin preguntar se sentó en su regazo apoyando su espalda en el pecho del chico. Ranma apoyó su barbilla en el hombro de la chica y la abrazó por su abdomen.
— Veo que vosotros dos ahora… digamos que… no ya tenéis miedo al contacto físico entre vosotros. ¿No? — preguntó Sayuri — creo que si hubiéramos jugado a este juego hace un tiempo Ranma se hubiera pasado más tiempo sobrevolando Nerima que jugando.
— Cierto — respondió Akane sonriendo y notó a Ranma revolverse por su comentario.
— ¿Y a qué se debe este cambio? — preguntó la amiga de Akane.
— ¿Se lo decimos? — murmuró la chica peliazul al oído de Ranma.
— Si crees que no se lo dirán a nadie sí — le respondió murmurando el chico.
— Lo que os voy a decir ahora no se lo podéis contar a nadie — empezó Akane — si lo hacéis sería casi como el inicio de la tercera guerra mundial. Si queréis que os lo expliquemos primero prometednos que no se lo contaréis a nadie. Ni a vuestras amigas, ni amigos, ni familiares. A nadie.
— Lo prometo — dijo Sayuri.
— Yo también — prometió Daisuke.
— Está bien… — Akane llenó sus pulmones de aire — Ranma y yo estamos saliendo.
— ¿¡QUÉ ESTÁIS SALIENDO!? — gritó Sayuri emocionada — ¡KYAAAAAA! — Daisuke creyó que en ese momento le reventó un tímpano.
Se oyó también un fuerte golpe procedente de dentro del armario. '¿Lo has oído? Están saliendo' se oyó murmurar a una voz femenina y luego una risita de la misma que cesó enseguida.
— ¿¡CÓMO FUE!? — continuó gritando Sayuri — ¿¡QUIÉN SE LO PIDIÓ A QUIÉN!? ¡KYAAAAA! ¿FUE RANMA? ¡No… seguro que Ranma no… no tiene agallas para estas cosas! ¿¡FUISTE TÚ!?
— ¡Oye! — exclamó el chico de la trenza.
— Sayuri baja un poco el tono — pidió Akane ruborizada — va a enterarse todo el vecindario.
— ¿Quién fue? ¿Cómo sucedió? — exclamó Sayuri en un tono más bajo — ¡No me lo puedo creer!
— En nuestro viaje de entrenamiento Ranma me dijo que me quería y yo… le correspondí.
— ¡KYAAAAAA! — volvió a gritar Sayuri — ¡Ranma, no conocía esa faceta tuya! ¡Directo al grano! ¡Jamás lo hubiera dicho, siempre pensé que eras mucho ruido para pocas nueces!
— Pues ya ves que no… — respondió Ranma ofendido.
— ¡Aún no me lo puedo creer! — continuó Sayuri feliz en su mundo.
— Los que estáis en el armario tampoco podéis contarlo — espetó el chico de la trenza.
— Ajá — oyeron una voz proveniente del armario.
Olvidándose del juego estuvieron hablando de la nueva pareja, interrogándolos. Preguntándoles qué habían hecho, qué no habían hecho y cómo afrontarían su relación con todo el mundo. Ranma y Akane, contestaron algunas de las preguntas ruborizados hasta que los diez minutos pasaron.
— ¡Ya han pasado los diez minutos! — exclamó Daisuke.
Unos segundos más tarde la puerta del armario se abrió y salieron los dos jóvenes. Caminaron bajo la atenta mirada de todo el mundo y se sentaron de lado otra vez en el círculo. Todos se fijaron que tenían los contornos de los labios enrojecidos y Yuka llevaba un pañuelo que antes no tenía tapándole el cuello.
— ¡Kyaaaaa! ¡Ya tenemos dos parejas! — espetó Sayuri feliz.
— N…no sé de qué estás hablando… — balbuceó Hiroshi ruborizándose.
— ¡Se os nota en la cara! ¡Kyaaaaa!
— ¿Habéis… con…? — murmuró Daisuke a su amigo. Hiroshi lo negó con la cabeza.
— No sabes de qué te estoy hablando... Entonces, Yuka, ¿por qué estás tan ruborizada?
— N…no sé a qué te refieres.
— ¿Y para qué tienes mi pañuelo alrededor del cuello? ¿Qué escondes?
— N…no es nada.
— Entonces demuéstralo… — pidió Sayuri a su amiga e imaginándose lo que escondía se acercó a ella — anda…
— Emmm… lo llevo porque tengo frío.
— Pero si estamos en verano… anda… déjame ver… sólo a mí…
Yuka suspiró y se apartó el pañuelo revelando una mancha roja oscura en su cuello. Todo el mundo lo vió.
— ¡Tienes un chupetón!
— Como antes me llamasteis aspiradora pues… la besé como una de verdad — espetó Hiroshi.
— ¡B…baka pervertido! — exclamó sonrojada Yuka y golpeó al chico en el hombro.
Continuaron charlando y riendo y el tiempo les pasó volando. Akane seguía sentada en el regazo de Ranma. Antes que se dieran cuenta sonó el reloj de cuco del salón anunciando la medianoche. Todos se despidieron y salieron para volver a sus respectivas casas.
Volviendo caminando a casa, cuando giraron la esquina y se aseguraron que nadie los veía Ranma y Akane se tomaron de la mano.
— Siento haberte tocado… emmm… los pechos… antes — dijo el chico, ruborizado.
— No te preocupes por eso — respondió Akane sonriendo — sé por qué lo hiciste.
— Sí… Pobre Ucchan… Hoy me ha dado lástima… Tendría que hablar con ella y decirle que ya he tomado mi decisión. Creo que sería lo mejor.
— ¿Qué decisión?
— Tú.
— Oh… — se miraron a los ojos y Ranma dedicó una tímida sonrisa a su chica, las mejillas de ambos tomaron una leve tonalidad rosada.
— Pero me da miedo que si se lo digo intente algo estúpido… No quiero ponerte en peligro por mi culpa.
— Creo que Ukyo lo entenderá. Siempre pensé que de tus…ejem… admiradoras… es la más… cuerda…
— Teniendo en cuenta cómo son las otras eso no significa mucho — dijo el chico riendo — entonces mañana voy a hablar con ella. Espero que pronto tú y yo podamos ser una pareja normal… o lo más parecido posible.
— Yo también — respondió Akane sonriéndole. Acto seguido se dieron un corto beso.
Caminando tomados de la mano hacia casa Ranma sentía como si el objeto que llevaba al bolsillo le pesara una tonelada. ¿Lo iba a usar? Si así fuera... ¿cuándo?
Era de noche, la Luna estaba en el punto más alto y los vagones del tren traqueteaban, yendo de un lado a otro. Nodoka volvía de Kioto con un recuerdo de su viaje en una caja en las manos y la katana apoyada en el sitio de al lado. Pese a que el tren iba lleno y había gente de pie nadie se atrevió a decirle si podía apartar la katana para sentarse. "Por fin voy a volver. Se me ha hecho eterno. La tía Yoko no callaba. Que si la pensión por aquí, que si las arrugas por allá, que si la herencia por el otro lado… Menos mal que vuelvo a la tranquilidad de Nerima. Tengo ganas de volver a ver a Ranma. A ver si las cosas han cambiado mucho por casa…".
Con el camino únicamente iluminado por la luz de la Luna Genma y Ryoga caminaban casi arrastrándose. Llevaban semanas así. Descansando lo justo y comiendo poco. Genma había perdido un poco de esa panza suya. Genma se fijó en unas rocas más adelante que soltaban vapor. Recordó ese sitio.
— ¡Ryoga, ya sé dónde estamos! — exclamó el hombre/panda — hace un tiempo vinimos aquí con Ranma para quitarle la moxibustión de la debilidad.
— ¡Es verdad! — "Aquí el maldito ese me dijo que intentó forzar a Akane… aunque fuera mentira no se lo perdono".
— ¡Sé el camino para volver a casa! Volvamos aunque sea para recuperar fuerzas.
— De acuerdo.
Durante su viaje por el mundo Ryoga estuvo pensando. Reflexionó sobre su vida y descubrió que todo iba y volvía al mismo punto. Acertados sus pensamientos o no sabía que por ellos llegaría hasta el final. "Ese maldito Ranma me ha arruinado la vida. Primero escapó de nuestro duelo. Cuando lo seguí a China me hizo caer en el estanque del cerdo ahogado. Siempre ha evitado nuestros conflictos como el buen cobarde que es. Se interpone entre yo y el amor de mi vida, Akane Tendo y encima el desgraciado no la trata como no es debido. También se hizo pasar por mi prometida y yo… claro… pensé que había una chica que me quería y yo hubiera aceptado a casarme con ella… no es que no quisiera a Akane… pero… ¡Ranma también es culpable de eso! Y encima se atreve a decirme que me mantenga lejos de Akane. ¿Quién se ha creído que es? ¡Yo soy su prometido! Cuando lo vuelva a ver Ranma deseará no haber nacido. ¡Todo lo que he sufrido es por culpa de Ranma!".
[por favor, esta vez leeros las notas del autor aunque normalmente no lo hagáis, hay asuntos de importancia para el fic que creo que habría que aclarar]
Notas del autor:
Ranma con un preservativo en el bolsillo… no hace falta ser un genio para ver cómo acabará esto jeje (o a lo mejor es sólo un cruel amago por mi parte x) ). Como la última vez que intenté escribir una escena explícita me quedó bastante… digamos… vergonzosa, visto el resultado me estoy empezando a plantear hacer un lime en lugar de un lemon por el bien de la salud mental de todos. Aún no lo tengo decidido pero creo que es una buena opción. (para los que no lo entendáis: con lime me refiero a que Ranma y Akane lo hacen pero yo no escribo, sólo doy a entender que lo han hecho)
Este fragmento del "verdad o reto" ha sido como un experimento, no sé si os ha gustado o no, si pega en el fic o sobra… Yo por lo menos me he divertido al escribirlo. Además he incluido a personajes de relleno como Daisuke y compañía que durante la serie casi ni salían pero a mí me gusta usarlos para dar a Ranma y Akane unos amigos con los que no haya rivalidades, ni peleas, ni amenazas de muerte, etc.
También quiero hacer una aclaración en cuanto a mi uso de los personajes. Intento que todos tengan una evolución, por lo menos los más jóvenes. Pero tampoco es que vaya a darle una evolución a Hikaru Gosunkuji, por ejemplo, (o a lo mejor sí, aún no lo tengo decidido), voy a hacerlo con los más importantes en principio, aunque puede que con algún personaje de relleno también si me encariño con él. Es por este motivo que justifico algunas actitudes de Nabiki (ya redactaré una explicación dentro del fic más adelante).
Por cierto, 5.771 palabras y catorce hojas de word. Mi nuevo récord :D
Akane Tsukino Kou: pues no comparto tu punto de vista de Ryoga. A mí me parece un personaje despreciable, que se las da de héroe para luego ser tan rastrero como todas las prometidas y los admiradores. Cambiando de tema me alegro que te esté gustando. Estoy pensando en si poner lo que dices tú de poner celoso a Ranma, creo que pegaría bien. En fin, gracias por tu review y tus palabras de ánimo y nos vemos en el siguiente capítulo!:)
Bry: bueno me alegro que aunque sea simple como tú dices te gustara el capítulo:) Y sí, se cumplió lo que dijiste sobre Ukyo y su plan jajaja el próximo capítulo va a ser realmente un caos. No te voy a hacer spoilers pero ya te lo puedes imaginar xD Gracias por tus reviews y tus ánimos y hasta pronto! por cierto hoy he hecho un exámen de matemáticas y me han hecho tras tras por detrás TT_TT
sabbath9997: me alegro que te guste! Te vas a tener que esperar por lo menos un capítulo más para eso jajaja hasta el siguiente capítulo!
own son: antes que nada gracias por tu comentario. Me ha hecho replantearme varias cosas. Una parte te lo respondo con el tercer párrafo de las notas del autor, lo puse allí para que lo lea más gente. En cuanto a lo de Soun él no tiene palabra al respecto de lo que pasa en la familia Saotome. Él lo único que quiere es un varón que le haga de hijo y herede el dojo, ya puede ser Ranma o Ryoga. Kodachi no tiene mucho protagonismo pero de aquí a unos capítulos va a hacer su numerito, por eso no te preocupes. Un saludo!
oOo Dark-yuki oOo: jajajaj cómo que ahora entiendes lo del lemon? qué quieres decir con eso?O_o jajaja en fin, gracias por tus palabras de apoyo. Espero que este capítulo también te haya gustado aunque sea poco ortodoxo que digamos. Un saludo y hasta la próxima!
