iMuchas gracias a todos los que leen este fic, gracias por apoyarme a que lo continúe con sus comentarios, en verdad me alegran el día :P …
Saludos especiales a: Drome, Agus Evans y a Dani … las seguidoras mas cercanas de Bet.
A partir de este capítulo, todo empieza a ser más… como decrilo? Emocionante, fuerte :D todo.
Y Betelgeuse, no es ninguna Mary Sue.
Bellatrix Lovett/i
P. V. Betelgeuse Belladona Riddle
Se quedó sentada, unos segundos en su silla de las Tres Escobas. Su mente no paraba de sacar conclusiones, estúpidas y precipitadas, hasta que por fin logró pensar en frío.
Se levantó y salió corriendo, detrás de los pasos de Fred, estaba dejando pasar la oportunidad de estar con él, por cobardía, no era honrado de su parte hacer eso, después de todo, venía de una familia de sangre pura, no podía estropear el nombre de los magos así, los verdaderos magos no eran cobardes.
Bet corría rápido por las nevadas calles de Hogsmade, con la capa ondeando en su espalda, le daba un aire casi siniestro a la calle principal, que estaba casi vacía, media oscurecida a causa de las nubes de nieve y cortadas por una figura encapuchada, alta, delgada y vestida de negro. Bet parecía un fantasma, dando resbalones cada tanto con el hielo que se formaba. En su cabeza el cielo se ponía cada vez más gris.
Divisó a dos cuadras, las que doblaban hacia Hogwarts un pelo naranja, no necesitó pensarlo dos veces y aceleró el paso.
Dobló por la esquina que acababa de desaparecer su presa-i¿Su presa?/i-, esto se estaba convirtiendo en algo similar a una cacería, sin lugar a dudas, parecía que Fred Weasley quería escapar de ella, y si eso era lo que pretendía, alguien que escapaba de otro alguien, tendría que ser atrapado por ese otro alguien, sin importar sus consecuencias.
Sacó su varita del bolsillo interior de la capa, el joven pelirrojo estaba subiendo ya los escalones de Hogwarts, y otra persona se aproximaba por los terrenos del colegio, aparentemente volvía de una caminata.
-iPetrificus Totalus/i-pensó cazadora, y su presa cayó sólida sobre la escalera del castillo.
Se acercó a ella, le agarró el brazo, y le sacó el encantamiento. Fred la miraba entre asombrado y con miedo, para ser sincera, Bet estaba un tanto poseída por su idea de cazador y presa –debe ser la sangre mortífaga-. Pensó con una risita extraña. Aunque no parecía ser la única que lo pensaba.
-Creo, que cambié de opinión sobre el baile ¿sabes?-dijo pretendiendo sonar dulce o algo similar, pero ese tono, no estaba dentro de sus acordes vocales.
-Bet, no te quiero obligar a nada… quiero decir, no tienes porqué hacerlo, solo fue un impulso, una actitud estúpida, no quiero perderte…-fue cortado porque Bet le cerró la boca con un beso, que podría haber ahogado a cualquiera.
Detrás de Bet, o sea, desde la parte de la escalera más cercana a los terrenos se oyó una voz. Algo casi como un susurro. Pero que la chica lo sintió tan bien como si en vez de voz, lo que había surgido a través del aire fueran cruciatus, con un único destino, ella.
P. V. Cedric Diggory
-¿Qué haces Betelgeuse?-susurró Cedric, mientras sentía como la nieve se había transformado en una pesada lluvia y le caía por la cara, aplanándole el pelo. La chica soltó al estúpido pelirrojo (en esos momentos, estúpido pelirrojo, era un alago) y se dio vuelta con un fantasma de sorpresa en la cara.
Esta vez, el que salió corriendo desde la entrada del castillo hacia el interior de este, fue Cedric.
Sintió como otro par de pies lo perseguían, y cuando escuchó la voz, se dio cuenta que aunque quisiera, estaba atrapado por su propio sentimiento, se dio vuelta y enfrentó a esos ojos que tanto lo desarmaban. Prefería enfrentarse a cincuenta dragones, antes que a Betelgeuse, y más aun, después de lo que acababa de ver.
-Ced, espera-dijo la chica- no quise hacer esto, no se lo que pasó. Perdóname por favor.-dijo en un tono un tanto sufrido, o eso pareció, Cedric, aunque no lo pareciera, la conocía, sabía que ella lo amaba a Fred, no a él, sabía que lo traicionaba, pero que importaba, si él la podía tener oficialmente, la podía besar, tocar, mientras el otro idiota también, pero con mejor parte sin duda, estúpido pelirrojo.
-Bet, no lo entiendo-dijo tratando de que no se quebrara su voz, y que a al vez sonara segura-. Yo confié en vos.
-Perdóname-pero su tono no sonaba a disculpa, sonaba más a desafío, ella lo desafiaba a que él no la perdonara.
-Claro que te perdono-le dijo con una voz estúpida, más que eso, sonó como un tejón, que le dice a la serpiente real "cómeme, no me importa, mientras pueda sufrir. Aunque sea sufro por ti, peor sería no sentir nada que viniera de tu parte."
Cedric estaba arruinando, dejando por el piso, su orgullo, su ser básicamente, estaba a merced de ella, de esta serpiente, que amaba, de la predadora que se comía sin piedad a su presa, que además de comerla sin piedad la hacía sufrir, le divertía jugar con su comida.
-¿Vas a ir al baile conmigo?-dijo Cedric, esa era la pregunta más estúpida que podría haber hecho.
-No lo se, me lo han propuesto otras personas-dijo sin piedad (pero también inconscientemente) Betelgeuse.
-Te amo, no me importa lo… lo… lo maligna que seas conmigo te amo, sin importar nada. –dijo Cedric.
La despiadada de Betelgeuse, soltó una carcajada bastante demoníaca, definitivamente, hoy no era ella del todo, la culpa no se encontraba en su lista de sentimientos, menos aun la pena o la tristeza.
Y tras soltar la carcajada, salió caminando, tranquilamente, hacia su habitación en la sala común de Gryffindor.
