Gomen, Suminasen…He vuelto, dure una larguisima temporada sin actualizar ninguno de mis fics…por un lado problemas técnicos, virus en la pc, y por otro la musa seguramente se fue de vacaciones porque no podía escribir más de tres renglones, lo que era una completa decepción, pero en recompensa hoy les regalo 3 capítulos…envíenme un review sobre lo que creen que le pasará a Inu en el capítulo 13: La curiosidad mató al gato…….¿o al perro?
Gracias a todos aquellos que esperaron la continuación del fic, y prometo actualizar pronto los otros.
AniWicht
Capitulo 10: Una unión a través del tiempo
Cuando estuvo al lado de InuYasha, frente a aquel extraño monje, al que sólo le faltaba la coleta para parecerse totalmente al Miroku de la antigüedad, lo que les hizo pensar que posiblemente era descendiente de sus amigos del pasado.
-Kagome –le susurró InuYasha- no te parece conocido ese monje.
-Sí, se parece a Miroku –contestó ella, igualmente en voz baja- Al parecer mi abuelo si conocía a la familia de monjes que nos faltaba en la historia aquí en el futuro.
Mientras el monje hablaba y hablaba, ellos pensaban que hubiese sido muy hermoso que sus amigos del pasado pudieran haberlos acompañado en esa ceremonia, todos juntos como una familia.
En la era Sengoku la anciana Kaede les había contado a los otros integrantes del grupo como era que Kagome había llegado a través del pozo, encontrado a InuYasha sellado en el árbol sagrado, y al atardecer se habían dirigido hacia el gran árbol.
Cuando llegaron ante él encontraron la seña de donde el hanyou había estado sellado 50 años, siendo curiosamente el mismo momento cuando en el Tokio actual se estaba celebrando la ceremonia que uniría para siempre la vida de sus amigos.
-Como ven, posiblemente es por esa razón que en la época de Kagome este árbol es sagrado –dijo la anciana mientras colocaba unas tablillas sagradas alrededor del árbol.
-Posiblemente, anciana Kaede- respondió Miroku- Creo que ellos habían contado una historia respecto a cómo se comunicaron entre ellos mediante el árbol cuando Menoumaru hizo que la señorita Kagome lo atacará y ella de alguna forma llegó a su casa en el futuro, mientras que InuYasha permaneció recostado a este árbol mientras ella no se encontraba, y fue como si hubiesen estado hablando frente a frente.
-Sí, aunque… yo si sé lo que sucedió –dijo Sango- Recuerda que hay cosas que sólo nos contamos entre nosotras, fue Kikyou quien la tiró al pozo tratando de deshacerse de ella, al igual que cuando intentó matarla en el momento que se robó el fragmento de perla que se había recolectado hasta ese momento para entregárselo a Naraku.
-Tal vez si ella no hubiera hecho eso, Naraku nunca habría logrado completar casi toda la perla, ni hubiese tenido tanto poder. –Reflexionó Shippou- Lo habríamos vencido antes sin que sufriera tanta gente.
Permanecieron callados un momento frente al imponente árbol, y cuando se disponían a partir, Myoga, que se encontraba en la cabeza de Kirara, les llamó la atención sobre el extraño resplandor que emitía en ese momento el árbol.
-¡Esperen, miren lo que le sucede al árbol! –dijo sorprendida la pulga.
-Sí, es una extraña energía la que emana de él –dijo Miroku- Es como si pidiera que nos acercáramos a él.
-Tiene razón Excelencia- afirmó Kaede- El dios árbol nos está pidiendo que nos acerquemos más a él.
-Tal vez esta sucediendo algo en el futuro que hace que nuestros amigos piensen en nosotros y el dios del árbol trata de comunicárnoslo –reflexiono el monje-.
-Pues bien, entonces ¡obedezcamos al dios del árbol! –respondió Shippou mientras tocaba el tronco del árbol- ¡EHH!, Pero… ¿Qué es lo que estoy viendo? –continuó el pequeño zorrito un poco sorprendido.
-¿Qué sucede, Shippou? –Preguntó Myoga- Acaso le sucede algo al amo InuYasha o a la señorita Kagome.
-N-no…es mejor que ustedes toquen el árbol para que vean lo mismo que yo, pareciera que…que…se están casando en aquella época.
-¿¡Qué!? –gritaron los demás, acercándose apresuradamente al gran árbol y colocando una mano en él.
-¡Ay, el amito InuYasha se nos está casando! –dijo la anciana pulga demonio, mientras que con otra mano se limpiaba sus ojos.
-Vaya, nunca imagine que eso pudiera suceder- dijo Miroku- No hay forma, de ninguna manera se salvó, la familia de la señorita Kagome lo hizo casarse allá.
En ese momento sintió un fuerte jalón en su oreja derecha, precisamente del lado donde se encontraba Sango, la cual lo miraba con una mirada capaz de atravesar una pared.
-¿Por qué no se calla, Excelencia?- dijo con una voz capaz de asustar hasta a una piedra- Espere que le llegue su turno-
Esto hizo que a Miroku se le formara una gotita de sudor en la parte de atrás de su cabeza, fría como un cubito de hielo, puesto que eso determinaba que a Sango no se le escapaba una, y el que no tenía salvación era él.
-Es algo muy hermoso lo que han hecho, ya que la familia de Kagome no podía venir a la ceremonia que celebraremos aquí dentro de poco.
-Se ve muy linda mi querida Kagome –dijo Shippou- Mírenla, está vestida con un traje como los de las princesas que hemos visto en nuestros viajes y hasta al tonto de InuYasha le cambiaron su traje rojo…y le cubrieron las orejas.
-Por eso nadie se extraña de verlo…Son muy inteligentes los familiares de la señorita Kagome- dijo Miroku, mientras que en ese mismo instante el monje del futuro se volvía hacia el árbol para colocar unas varillas de incienso al pie del mismo.
-Miren, ese monje se parece a mí –dijo sorprendido.
Todos se quedaron estupefactos viendo como realmente aquel monje del futuro era idéntico a nuestro pervertido monje.
En el futuro InuYasha y Kagome estaban sorprendidos porque podían ver como sus amigos estaban alrededor del árbol sagrado, incluso podían escuchar lo que decían, tal y como ellos se habían comunicado mediante el árbol; pues sus sentimientos traspasaron las barreras del tiempo. El gran dios del árbol ahora los unía en una ceremonia a través del tiempo, para que todos estuvieran juntos en un momento muy especial para la pareja.
Estaban tan concentrados en todo lo que estaba sucediendo a causa del Goshimboku sagrado que contestaron a todo aquello que les preguntó el monje casi distraídamente, concretando los votos que los unían como pareja. Sólo reaccionaron cuando el monje, uniendo sus manos los hizo volverse hacia los invitados, solicitando a éstos que felicitaran al nuevo matrimonio.
Las tres amigas de Kagome se acercaron presurosas a felicitarla, besándola en las mejillas mientras que a InuYasha le tomaban la mano con cierto temor (recordemos las garras de nuestro querido hanyou); así el resto de invitados se fueron acercando y los felicitaban muy efusivamente. Bueno, no todos, cerca de ellos Houjyo observaba fijamente a InuYasha.
-Realmente esto es extraño –reflexionaba en voz baja- El novio de Higurashi…bueno su esposo, tiene la cabellera plateada y los ojos dorados como el que describía mi antepasado. ¿Qué raro? Talvez es descendiente de aquél hombre, pero sigue sin calzar algo en la historia. Uhmm, mejor lo dejo como está, ella es feliz y eso es lo que cuenta –dijo mientras se acercaba a saludar a la pareja, pero sin dejar de observar a InuYasha.
-Oye, Higurashi, ¿por qué tu esposo lleva ese pañuelo en su cabeza?- le preguntó a Kagome en voz baja, señalando hacia la cabeza de InuYasha.
En el otro tiempo esta pregunta sobresaltó al grupo de amigos.
-! Ay, este chico ya metió la pata ¡–dijo Shippou- Miren que ha estado observando mucho a InuYasha, y se me parece a alguien.
-Tienes razón, Shippou, creo que se parece a… -pero no pudo terminar ya que fue interrumpido por un grito de Sango
-El joven Akitoki… ¿Qué hace usted aquí? –dijo Sango mientras señalaba a un joven de cabellera castaña y ojos café, sin separar su otra mano del árbol.
-Vine a buscar a la señora Kaede, y en la aldea me dijeron que se había dirigido con ustedes hacia este árbol. ¿Qué hacen todos ustedes con una mano en ese árbol?, ¿Dónde están la señorita Kagome e InuYasha?, ¿Acaso les sucedió algo?
-No, tranquilícese usted, joven Akitoki.-le dijo la anciana- Ellos están bien, es que no se encuentran en este momento aquí.
-Oigan, parece que el árbol ya ha dejado de comunicarnos con el futuro-dijo Myoga en un susurro, para que aquel joven no los escuchara- Talvez ya deberíamos separarnos del árbol para que éste no sospeche nada.
-Sí tiene razón, anciano Myoga- dijo Miroku- Vamonos, ya terminamos de hacer lo necesario aquí, del resto nos enteraremos cuando ellos vuelvan.
-Bien, joven Akitoki, regresemos a la aldea- indicó la anciana- Parece que ya terminamos aquí lo que debíamos ver. ¡Vamonos!
Todos tomaron rumbo a la cabaña de la anciana en la aldea, la cual por cierto se encontraba en un inmenso ajetreo construyendo una nueva casa.
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Volviendo al futuro, a Kagome se quedó con la boca abierta mientras su cerebro trataba de pensar una respuesta lógica a aquella pregunta, pero de pronto escuchó una voz conocida
-Jovencito, no seas tan indiscreto –dijo el monje del futuro- Es una costumbre de su familia, y no se lo quitará hasta que cumpla veinticinco años, así que todavía le falta mucho tiempo para que lo veas sin el, si es que lo llegas a ver, pues tengo entendido que se van pronto para el lugar de dónde provienes, ¿Cierto?
-Si, eso es- contestó InuYasha un poco nervioso. Ver ya más atentamente a ese monje le daba la certeza que tenía que ser descendiente de Miroku, hasta que una hermosa joven de ojos y cabello negro se les acercó.
-Hermano, deja de interrumpir a la pareja de recién casados- dijo la joven- Tal vez ellos desean cambiarse de ropa y ponerse algo más cómodo para el resto de la reunión.
Los chicos la volvieron a ver con la firme intención de agradecerle por su oportuna intervención, lo que les permitía escaparse de las inoportunas preguntas de Houjyo y de aquel Miroku del futuro, pero sólo lograron sentir algo parecido a un bofetón ya que la joven era sumamente parecida a Sango
-Gr-gr- gracias- dijeron ambos tartamudeando, sin poder decir nada más ya que la chica los empujaba al interior de la casa. Kagome hacia una nota mental "Preguntarle al abuelo sobre esos dos jóvenes, él sabe algo que no ha contado."
Al poco tiempo salieron nuevamente, ella con un vestido blanco, salpicado de pequeñas flores de sakura, su cabellera suelta con un pequeño broche adornándola. InuYasha vestía un traje negro y camisa blanca. Como no podía quitarse su mágico collar no lo habían convencido de ponerse corbata ni nada por el estilo, suficiente era no poder quitarse aquel objeto que le daba un gran poder a Kagome sobre él.
-Bien ahora busquemos al abuelo- dijo Kagome- Creo que tiene que explicarnos algo sobre el monje y su hermana. Cuando divisaron al anciano se dirigieron hacia él.
-Abuelo, ¿no tienes que explicarnos algo con respecto a ellos?- le dijo Kagome, mientras señalaba hacia donde el monje y su hermana, cuando escucharon una palabra muy conocida para ellos
-¡Pervertido¡, deja de estar molestando a las señoritas con malas mañas –dijo la joven mientras tiraba de la oreja de su hermano, alejándolo de las amigas de Kagome, las cuales estaban un poco azoradas por lo que les hubiera dicho.- Espera que lleguemos a casa y mamá se entere.
-Vaya, este definitivamente es descendiente de Miroku, tiene hasta sus malas mañas- dijo InuYasha mientras miraba como arrastraban al pobre monje.
-Bueno, creo que sí –les respondió el anciano, mientras sonreía mirando la misma escena- Eso es un mal de familia, ja, ja, ja.
