hola otra vez!

solo diré que estamos en la recta final de esta saga amada por pocos y odiada por muchos (no me duele…me quema! me lastima! XP)

nota: las comillas "" ya no solo serán para pensamientos también para hacer énfasis en "algo" (aunque casi no las uso XP)

sin mas que decir empezemos!


Capítulo 10. Reencuentro

23 de septiembre de 1119

Nuevamente el tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos, Mewni acababa de festejar el festival de la cosecha, hace tiempo se hacía a la par que el cumpleaños de la princesa Eclipsa el 20 de septiembre pero desde hace algunos años atrás ella lo regreso a la normalidad separando ambas fechas por lo que la cosecha se celebraba en sus días 22 y 23 de septiembre en cambio ella prefería algo más modesto e informal para su día solo con familia y amigos para no opacar el arduo trabajo de los granjeros de Mewni.

Todos los granjeros y asistentes habían levantado sus puestos, arreglado las calles y regresado a sus hogares o lugares de origen.

Ya era de noche y en una calle solitaria uno de los granjeros regresaba en su carreta después de un día ajetreado en el festival pero vio a alguien tirado en el camino se detuvo y bajó para ver si estaba bien pero cuando lo movió alguien lo agarro por detrás rápidamente inmovilizándolo. El sujeto que estaba acostado se levantó riendo mientras otros más salieron de las sombras y empezaron a esculcar en la carreta pero al no encontrar lo que buscaban le hicieron una señal al que había fingido.

- viejo, viejo, viejo… ¿no confías ni en tu sombra? entrega la plata o muere!- ~ordenó el bandolero amenazándolo con una daga en su cuello~

- por favor jóvenes! no lo hagan, mi esposa está enferma y necesita medicinas- ~suplico esperando que les remordiese la conciencia pero fue en vano~

- que la entregues vejete!- ~lo comenzó cachearlo con la punta del arma hasta que sintió un bulto en la axila de su víctima rasgando su camisa revelando una alforja pero al querer quitársela el anciano comenzó a forcejear y sin remordimiento el maleante lo acuchilló en repetidas ocasiones cayendo al suelo mientras se desangraba.

- ya ve viejo lo que le pasa por no compartir- ~se agacho y le arrancó de un tajo su bolsa de cuero y al revisarla estaba llena de monedas de oro producto de su día de ventas en el festival~ -vaya viejo!, que buen negocio!-

- ¡rayos! ¿Qué te pasa? ¡Estas demente!- ~grito el que se veía más joven de los malhechores~

- cállate y corre novato o no te toca nada- ~le ordenó pero no había dado ni un paso cuando un bulto enorme y oscuro le cayó encima noqueándolo en al acto, el bulto era una persona encapuchada que se desvaneció ante sus ojos dejándolos perplejos, intentaron huir del sitio pero uno a uno caían al suelo inconscientes hasta que solo quedó el que había recriminado al líder y temblaba de miedo~

- será mejor que corras chico y jamás vuelvas a juntarte con esa clase de basura- ~le dijo desde atrás y sin voltear para ver quién o qué era salió despavorido dejando a sus compañeros tirados~

El misterioso sujeto vestía completamente de negro, con capucha y una máscara de esqueleto que asustaría a quien lo viera y él granjero no fue la excepción pero no podía moverse, el enmascarado se acercó al pobre hombre que acababan de herir y se inclinó sobre él.

- no se preocupe estará bien- ~le dijo con una voz amable y muy confiable susurrando algo en un dialecto que el granjero no pudo comprender, las manos de su salvador se cubrieron en lo que parecían ser llamas oscuras~ -esto va a doler un poco- ~al colocar sus manos sobre las heridas un frío cortante recorrió su estómago, sus heridas empezaron a sanar pero al final quedó inconsciente tirado en un pequeño charco de su propia sangre hasta que alguien lo despertó.

- señor… ¿me escucha?- ~ya estaba casi amaneciendo y una voz femenina lo hizo reaccionar era una mujer con armadura~ -soy la capitana Angell de la guardia imperial ¿se encuentra bien?- ~su voz angelical que no coincidía con su complexión casi le hizo olvidar que había sido acuchillado~

-o no! mi…- ~busco asustado su alforja y por suerte estaba entre sus ropajes ensangrentados lo que lo hizo revisar su estómago no tenía más que tenues marcas de lo que fueran heridas mortales, aquel sujeto no había sido solo un sueño pero recordó que antes de que lo abordaran los malhechores se dirigía a su granja~ -disculpe tengo que irme mi esposa…- ~se trató de levantar pero se sintió algo mareado y casi se cae pero Angell lo sostuvo~

- me temo que no puedo permitírselo, necesita que lo revisen y también que me diga que le ocurrió-

- lo siento pero tengo que irme mi esposa está enferma y necesita medicinas…- ~de entre la multitud que se había formado una mujer de edad empezó a hacer escándalo~

- déjenme pasar él es mi marido!- ~intentó pasar a los guardias no la dejaron, el granjero se soltó de Angell y fue a donde ella tambaleándose un poco~

- ¿cariño qué haces aquí? deberías estar en cama- ~la abrazo, Angell les hizo una señal para que la dejaran pasar y que su esposo pudiera responder~

- tu extraño ayudante me dio la medicina que le diste y me quede dormida pero ya me siento mucho mejor gracias a Glob, pero mira como estas tú cariño, ¿de quién es toda esa sangre?- ~pregunto preocupada al ver las fachas de su marido~

- eso no importa amor estoy bien gracias a él- ~se abrazaron y se acercaron a la capitana~ -perdóneme estaba preocupado pero ahora si puedo responderle señorita-

- no se preocupe señor, ya no será necesario pueden irse tranquilos, nosotros nos ocuparemos de esa escoria- ~señalo a los delincuentes~ -si gusta puedo ordenarle a uno de mis subordinados que los escolten a su hogar-

- no muchas gracias señorita, se los encargo- ~fueron a su carreta y por suerte no se habían llevado nada, la ayudó a subir y retomó el camino que había sido interrumpido en la noche alejándose lentamente del sitio así como también la multitud se dispersó~

- ¿otro caso?- ~se le acercó uno de los caballeros con una armadura distinta a la de los demás~

- eso parece, mismo modus salva a la víctima y amarra a los puercos- ~señalo al grupo de rateros aún inconscientes~ -…pero ahora también visitó a su mujer, eso es nuevo…- ~dijo con una mirada reflexiva~

- ¿no crees que es hora de decirle?- ~dijo el caballero~

- tal vez tengas razón…- ~se montó su warnicorn y marchándose~ -llévenlos a las mazmorras- ~ordeno a los guardias y se encamino a los cuarteles meditando sobre la situación~

Durante los últimos 10 meses casos de malhechores de todas las tallas habían sido capturados infraganti y las víctimas curadas de cualquier tipo de herida. La mayoría de los incidentes ocurría en los alrededores del reino principalmente en las zonas marginales y la descripción del sospechoso variaba pero ya tenían un perfil, sujeto alto fornido ropaje oscuro y una máscara de esqueleto aterradora pero que dejaban ver dos pares de ojos amarillos, esa descripción había llamado la atención de la misma capitán de la guardia imperial (como la policía del reino) Angell y el vice capitán Héctor pero no querían sacar conclusiones apresuradas, tenían una hipótesis pero de ser correcta no podían permitirlo por la paz, por su honor, por su memoria y por Eclipsa no soportarían verla sufrir otra vez.

Unas horas más tarde

En un mercado cerca del castillo Eclipsa y la princesa Diane se encontraban de compras, muchos dirían que siendo la soberana dejaría esas tareas mundanas a sus sirvientes pero a ella nunca le había gustado sentirse mimada todo el tiempo y quería enseñarle a su hija el valor de la humildad, estaba en el puesto de verduras cuando escuchó la conversación de unas sirvientas que estaban cerca.

- otra vez salvó a un pobre granjero- ~dijo una señora en otro puesto~

-si sigue así no les dejará criminales a los caballeros reales- ~rió un poco otra mujer~

-incluso lo curó de heridas mortales- ~esto último llamó la atención de Eclipsa tirando por accidente una pila de verduras~

- oh! disculpe- ~se agachó para levantar los vegetales pero siguió escuchando~ -mami tiró las verduras- ~dijo la pequeña riendo un poco~ -lo se cariño, no sueltes a mami en lo que levanta esto-

- no se preocupe su alteza yo lo recojo- ~dijo el vendedor de hortalizas~

- me alegra que alguien por fin nos está protegiendo de verdad, los caballeros reales no son más que una banda de matones con permiso real- ~esa afirmación la hizo sentir mal, sabía que el ejército a veces no era tan noble como debería pero escuchar eso le hacía preguntarse qué tan mal estaba el lado oscuro del reino~

Terminando de hacer sus compras y de escuchar conversaciones similares regresaron al castillo, dejó a Diane con la niñera y pidió al cocinero que preparará el platillo que ella quería cocinar porque ahora tenía otros planes en mente. Las conversaciones que escucho en el mercado la habían dejado intrigada y más por la descripción del vigilante, debía saber más y solo dos que personas podrían ayudarla.

Más tarde en el cuartel de la guardia imperial, Eclipsa se presentó encubierta para no llamar la atención, pidió hablar con la capitana de un asunto importante y con un pequeño hechizo una de las guardias obedeció y llevándola a su oficina.

- disculpe capitán alguien necesita hablar con usted- ~dijo bajo el control mental de Eclipsa, que aunque no lo pareciese era un hechizo bastante difícil de usar ya que requería de mucha magia y concentración~

- ¿en qué puedo servirle señora?- ~preguntó intrigada ~

- …¿señora? No estoy tan vieja ¿o sí?- ~preguntó descubriéndose el rostro~ -hola, Angie- ~la saludo por su apodo~

- Ecli…¡su alteza!- ~la reverencio~ -¿a qué se debe tal honor?- ~dijo formalmente~

- vamos Angie no es necesario, ¿que no somos amigas?- ~la levantó y abrazó~ -cuanto tiempo ¿verdad?-

- s…si, como 2 años…lamento no ir tan seguido pero las ratas no dejan de salir de todas partes y más últimamente…- ~se excusó con la mano en la nuca~

- no te preocupes, lo entiendo y lamento no venir por los viejos tiempos, necesito tu ayuda- ~dijo seriamente~

- o claro ¿en qué te puedo servir?-

- quiero saber algo sobre "el cráneo de la noche"- ~asi era como empezaban a llamarlo por su máscara, Angell abrió los ojos de la sorpresa~

- co…¿cómo lo sabes?- ~pregunto aún más sorprendida~

- entonces ¿es verdad?…crees que…- ~pregunto titubeando~

- creo que si- ~asintió~

- ¿y porque no me lo dijeron?!- ~dio un exabrupto~

- no queríamos preocuparte con falsas esperanzas- ~le respondió pero alguien entro rápido al cuarto~

- ¿ocurre algo capitana?!…- ~era Héctor pero al ver a Eclipsa se sorprendió~ -¡Eclip…su alteza! ¿a qué se debe este honor?- ~hizo una reverencia~

- hola Héctor, por favor levántate no es necesario- ~le dio un abrazo~

- Héctor podrías traer los expedientes del caso del vigilante, por favor…~al ver la situación comprendió que esto pasaría tarde o temprano así que obedeció inmediatamente. Una vez con los papeles empezó a contarle todo sobre el asunto~

- nosotros creemos que podrían ser los Lucitor con su necromancia- ~dijo Angell~

- pero ¿Por qué ahora?…¿Por qué él?- ~preguntó muy afligida de pensar que pidieran estar usando el cuerpo de su antiguo amor para fines desconocidos~

- no tengo idea… pero lo llegaremos al fondo del asunto- ~apretó el puño~

- perdonen mi falta de delicadeza pero y si lo están usando… Jam, era un símbolo para los monstruos tal vez quieren usarlo como un símbolo de su causa y…- ~Angell le puso la mano en la boca haciéndole ver que Eclipsa estaba allí~ -…ah…perdón no quise…- ~se disculpó~

- no…no te preocupes…además cabe la posibilidad de que no sea él, ¿verdad?- ~dijo con una sonrisa fingida~ - bueno, me tengo que ir, si algo más ocurre por favor avísenme por favor- ~se cubrió con su capucha y salió del cuartel sin que nadie la viera~

Ya en el castillo, la noche había caído, la mayoría dormía plácidamente exceptuando Eclipsa que se encontraba sola en su habitación ya que su esposo estaba de viaje político en el reino Johansen. Ella se preguntaba si aquel sujeto del que tanto hablaba la gente podría ser Jamon o su cadáver resucitado por los Lucitor. Todo el asunto le daba vueltas en la cabeza y quería descubrir la verdad por lo que se levantó de la cama salió de su habitación fue a revisar a su hija y la nana que estuvieran bien y finalmente se dirigió a su antigua habitación, estaba casi igual de cuando la había dejado de usar años atrás cubierto con sabanas que se habían empolvado por el tiempo. Fue hasta una de las paredes y destapó uno de los cuadros.

- hola capitán…- ~sus mejillas se iluminaron y la pintura del marinero bonachón hablo~

- hola su alteza, ¿que la trae por aquí?- ~preguntó el retrato del hombre mayor vestido de marinero~

- necesito entrar al cuarto, por favor- ~le pidió amablemente aunque fuese solo una pintura mágica~

- como ordene ama- ~el retrato se abrió como si de una puerta se tratara revelando un pasaje escondido en una pared que daba hacia el exterior y ella entró cerrándose a su paso, era lo suficientemente grande para que pudiera gatear y no tardó mucho en llegar al final, la antigua habitación de Jam que se encontraba oculta junto a la vieja torre de Eclipsa con un hechizo, seguía allí como un recuerdo de él~

Había pilas de libros que el había juntado en su búsqueda por regresarlos a la normalidad pero ahora acumulaban polvo, ella se dirigió a la mesa y la destapo, allí estaba el libro de hechizos y lo abrió.

- hola Glossy…- ~ saludo tristemente al hombrecillo azul, inmóvil como si se tratara de un muñeco que no se había movido desde aquel fatídico día…Después de que Eclipsa despertara de su fiebre mágica, intento consultar a Glossaryck pero él no actuaba normal, se comportaba como perro y en los pocos momentos en los que no decía puras incoherencias sin sentido hasta que un día quedo inmóvil como tabla, el tiempo paso y las cosas fueron de mal en peor en el reino hasta que decidió que debía resguardar el libro, la varita y a Glossaryck en la habitación de su amado esperando que algún día reaccionara pero nunca paso y ahora solo esperaba para el día en el que tuviese que pasar las reliquias a Diane y enseñarle ella misma sobre la magia~

No le dio importancia a su antiguo maestro y continuo buscando entre las páginas algo que pudiese ayudarle en su propósito actual.

- Bingo!- ~observó la página con el título "artes de la noche" y comenzó a leerla~ -uno: rastreo de sombras…- ~comenzó a leer atentamente el libro que había evitado durante años~

Mientras tanto al este del reino en el bosque de la muerte segura está el "lago monstruo" un pequeño pueblo pacífico no solo para monstruos si no para quienes quisieran ser libres, este se encontraba en medio de un islote artificial al pie de una represa y en una de las tantas casas del pueblo se encontraba dos personas conversando seriamente, eran Jamon y Tairus.

- no!, te estas sobre exigiendo- ~lo enfrento el septariano en la puerta~

- debo hacerlo…es lo menos que puedo hacer por Mewni-

- estas llamando mucho la atención, si tu plan es permanecer escondido no lo estás haciendo muy bien que digamos-

- lo sé pero alguien tiene que hacerlo- ~respondió colocándose su máscara de cráneo y su gabardina~ -por favor, déjame pasar-

- ok…está bien, pero que no te vean- ~se quitó de la salida~

- gracias… abscondam - ~susurro haciendo que su capa se volviera translucida y salió rumbo al reino~

Poco después de que los dos monstruos se asentaran en ese lugar empezaron a notar los malos tratos de los soldados del reino hacia los pobladores y sus alrededores así como también su indiferencia hacia la criminalidad en especial en las zonas pobres del reino por un tiempo intento ignorarlo pero tuvo su límite cuando estuvo enfrente del que consideraba el peor crimen de todos, sin pensarlo salvo a una joven de ser abusada por un grupo de barbajanes a los cuales dejo hechos polvo y a la chica la acompaño a su hogar y borrándole el recuerdo de ese incidente. Desde entonces había empezado a actuar de protector de los inocentes como en antaño junto a Eclipsa pero ahora estaba solo.

Durante su creciente lucha contra la maldad del reino había tenido que crear sus propios hechizos entre ellos uno para poder caminar bien aunque fuera por poco tiempo y también logro convertir el ungüento tribal en tabletas ingerirles, tenían el sabor más asqueroso que jamás hubiese probado pero si evitaba usar esa crema durante días y no correr el riesgo de que al mojarse o al tener que bañarse se enjugara entonces el sabor no importaba.

Una hora después Jam llego al reino donde había más actividad delictiva, se desplazó ágilmente por los tejados de las modestas casas de madera sin hacer ni un ruido al asecho de cualquier indicio de crimen pero todo estaba tranquilo así que se sentó en el tejado de una posada y se puso a meditar para afinar sus sentidos. Podía oler hasta el más pequeño excremento de roedor, percibir el aleteo de las moscas y escuchar hasta la más mínima briza y no tardo en captar algo a la lejanía que llamo su atención y fue de inmediato.

En dicho lugar una mujer que pasaba enfrente de una cantina empezó a ser acosada por un par de borrachos que acababan de salir.

- hola primor, ven con nosotros te la pasaras bien- ~dijo un gordo~

- por favor señor déjenme en paz…- ~dijo apresurando el paso pero otro sujeto le bloqueo el camino~

- tal vez necesitas un poco de esto para entrar calor preciosa- ~dijo el otro mostrando una botella de cerveza e intento forzarla a beber~

- ugh!…no aléjate- ~forcejeo un poco tirando la bebida~

- oye! golfa…por qué hiciste eso!- ~la abofeteo fuertemente tumbándola al suelo~ -ahora tendrás que pagarnos, hey! Sujétala!- ~le dijo al gordo que obedeció y entre ambos la llevaron hasta un callejón donde la amarraron de tal forma que pudieran hacer lo que quisieran con ella~

- ahora si perra vamos a divertirnos un rato- ~se bajó los pantalones enseñándole su grotesco miembro~

- no por favor!, no le diré a nadie pero por favor déjeme ir…- ~digo aterrada de lo que le estaba sucediendo~

- no te preocupes lindura seré gentil- ~dijo mientras le desgarraba la falda y la olía~ - oye gordo vigila que no venga nadie- ~le ordeno pero no escucho nada en cambio solo sintió como algo pesado le era arrojado desde la dirección donde estaba su compañero~

- ¡OYE IDIOTA! ¿QUE TE PASA?- ~le dijo a su compañero que estaba todo golpeado y más hinchado de lo normal. Desde la entrada del callejón se acercaba una enorme figura oscura con mascara de cráneo pero se desvaneció a la luz de las lunas~ -¡MIERDA! ¡es el!- ~grito del miedo e intento levantarse pero un enorme puño se estrelló contra su cara con una fuerza tan brutal que se escuchó el crujir de sus huesos al impactarse contra el suelo~

- quieto malnacido- ~de entre sus ropas una cuerda los amarro fuertemente como si tuviera vida propia y él se dirigió a donde estaba la mujer que estaba llorando a mares y muy asustada~

- no te preocupes no te hare daño- ~la desato, ella intento escapar pero el miedo y el golpe que le había dado la hizo caer raspándose las rodillas y las manos~ -espera por favor- ~se acercó, se quitó la máscara y se descubrió mostrándole su rostro mitad negro y mitad rojo con cuatro ojos amarillos brillantes como de gato y un par de cuernitos. A ella se le hizo algo familiar pero no recordaba de dónde pero en el fondo sabía que era de confianza a pesar de su apariencia intimidante~

-esto ardera un poco- ~susurro y sus manos se encendieron de llamas negras y las puso sobre sus heridas que aunque eran leves le dolían pero no tardaron casi nada en desaparecer~ -listo, pero antes- ~le ofreció su capa para que se cubriera~

- gra…gracias- ~la capa era cálida al igual que la dulce voz de su salvador~

- bien cuídese señorita- ~se disponía a retirarse pero ella le hablo~

- espera!…po…podrías acompañarme a mi casa- ~le imploro por miedo a que otro rufián quisiera atacarla, la miro a los ojos viendo su miedo por lo que casi le ocurría y tras meditarlo un momento~

- está bien…pero espera- ~con un ademan y un susurro hizo que las cuerdas se volvieran cadenas y se clavaran en el suelo además de que carteles de se busca aparecieron pegados en ellos así aunque no regresara cuando alguien los viera podrían cobrar la recompensa~ -listo vamos-

Las calles eran tranquilas a esas horas de la noche por suerte para él ya que de lo contrario no hubiera accedido a llevarla a su hogar. Ella lo miraba de reojo tratando de recordar en donde lo había visto pero él la saco de sus pensamientos.

- disculpe mi atrevimiento ¿pero que hace una dama sola en las calles a estas horas de la noche?- ~pregunto Jam para romper el silencio~

- ah, eso…trabajo doble tiempo en el telar para pagar el tratamiento de mi hijo- ~dijo tristemente~

- oh perdón… ¿y de que está enfermo tu pequeño?- ~se disculpó pero volvió a preguntar~

- de algo llamado Gota…¿porque preguntas?- ~se veía intrigada~

- disculpa, pero tal vez pueda ayudarlo- ~la mujer se detuvo muy sorprendida de la respuesta~

- ¿enserio?…- ~exclamo con asombro~

- sí, pero tendré que verlo primero para estar seguro- ~la mujer lo tomo de su enorme mano y apresuraron el andar. No tardaron mucho en llegar a su humilde hogar y ella entro primero~

- mamá!- ~grito de alegría el pequeño recostado en la única cama del lugar y ella fue a abrazarlo~

- hola bebe, ¿dónde está la señora Nesbit?-

- se fue hace poco…ah mamá, hay un gigante en la puerta- ~señalo a Jam que se quedó afuera~

- ah sí, pase por favor- ~le dio permiso de entrar, apenas cabía de pie en la vivienda~ -este es mi hijo Joshua y por cierto mi nombre es Elaine-

La consulta comenzó y aunque no era un experto pudo determinar que efectivamente era la enfermedad de la Gota, era muy raro que la padeciese alguien de su edad ya que normalmente solo afectaba a adultos por suerte con un poco de magia pudo eliminar la causa del mal y el pequeño recupero la movilidad pero no sería permanente a partir de aquí dependería de la mujer y de su hijo mantenerse sano por lo que escribió instrucciones muy específicas de cómo debía cuidarse para evitar que volviera a recaer por suerte tanto la madre como el hijo sabían leer y escribir pero aun así les explico.

Una vez terminado su labor Jam se preparó para marcharse y se despidió de los dos pero la mujer salió a despedirse.

- muchas gracias…príncipe Jamon- ~hizo una reverencia por fin lo había recordado y a pesar de su actual apariencia lo reconoció, esto sorprendió a Jam, había sido descuidado~

- no…no se equivoca yo no…- ~tartamudeo nervioso~

- descuide, debe tener un motivo importante para ocultarse ¿no es cierto?, puede confiar en mí no le diré a nadie-

- lo…lo siento…- ~la abrazo y le susurró al oído~ -rekribanta menson- ~el mismo hechizo que había usado en Helga hace más de un año~ -perdóneme pero debe olvidar que me vio hoy, solo soy un doctor viajero que la salvo de un par de depravados y curo a su hijo, recuerde debe seguir las instrucciones del doctor para que este sano…- ~la mujer reacciono instantes después y entro a su casa donde su hijo dormía plácidamente y se recostó junto a él para poder descansar~

Jam se alejó rápidamente internándose en el bosque mientras que alguien lo observaba desde el tejado de una casa.

- rayos! - ~grito golpeando un árbol~ -como pude ser tan descuidado- ~se quitó la máscara y se recostó en la tierra fresca observando el cielo estrellado la belleza del firmamento nocturno nunca dejaba de maravillarse y tranquilizarlo, empezó a sentir sueño pero el crujir de las ramas lo alertó rápidamente se puso su máscara y miro para todas partes~ -¿Quién anda ahí? ¡MUÉSTRESE!- ~una persona encapuchada de baja estatura salió de entre los árboles~ -¿Quién eres? revelate!- ~y así lo hizo desvelando su identidad, Jam se paralizó de la impresión y abrió sus ojos como plato~

- Jam… ¿Jamon eres tú?-~pregunto con una pequeña sonrisa mientras contenía sus lágrimas, sus corazones latían a mil por hora, ella por saber si realmente era él y él por el simple hecho de tenerla frente y no poder abrazarla y decirle todo lo que quería~

-n…no, me confundes con alguien más, ahora vete, el bosque no es lugar para una dama- ~se viró con intención de irse lo más rápido que pudiese pero sus piernas no le respondían, decirle eso fue como clavarse el mismo dagas en el corazón y a ella la entristecía tanto o más como aquel día en el que tuvo que decirle al pueblo que él estaba muerto~

- po…por favor Jam si eres tú solo dímelo por favor, si estas en problemas podemos…- ~se fue acercando lentamente~

- ALEJATE!- ~le gritó como nunca lo había hecho lo cual la asusto y la hizo retroceder~ -pe…perdón, no me gusta que me vean tan de cerca, ese Jamon que piensas que soy, murió ¿verdad? Debió ser muy importante si me estas confundiendo con él- ~intentó contener las lágrimas pero era inútil sus sentimientos eran más fuertes que él y le dolía tenerle que decir eso~

- Jam por favor… se que eres tu, por favor no me hagas esto- ~comenzó a languidecer~

- no! no soy él, él murió hace años- ~su voz era fría y cortante pero seguía sin voltear a verla~

- está bien…¡ESTÁ BIEN! Pero dímelo a la cara! Dime que no eres él mientras me miras a los ojos! si lo haces podre enterrar este anillo en su tumba vacía…y tal vez así pueda descansar en paz- ~le recrimino sollozando mientras sostenía la sortija que Jam le había comprado 8 años atrás~

- de acuerdo…- ~volteo a verla con el ceño fruncido, escurriendo en lágrimas y tomó aire~ -…¡NO SOY JAMON! ¡EL ESTÁ MUERTO¡- ~gritó a todo pulmón y para ambos fue un golpe fulminante que les helo la sangre~

- ah…perdone la confusión señor…lo dejo solo- ~dio media vuelta se puso la capucha e invoco un warnicorn al que subió pero antes de irse le dijo algo~ - como una vez le dije al monstruo que ame "gracias por proteger a mis queridos ciudadanos"- ~con eso dicho emprendió el regreso al castillo mientras su vista se humedecía por las lagrimas que brotaban sin parar y su corazón se rompía más de lo que ya estaba ~

Jam cayó de rodillas en el medio del oscuro bosque mientras veía como el amor de su vida se alejaba cada vez más pero sabía que eso era lo correcto para todos, Jamon Beliadon ahora estaba completamente muerto, una vez que ya no la pudo ver ni escuchar dejo salir todo.

-¡LO SIENTO!…lo siento tanto- ~empezó a dar puñetazos al suelo hasta que sus nudillos se laceraron y soltaba alaridos de dolor pero no por su condición o por que el efecto de la pastilla y el hechizo para caminar hubieran acabado si no por que hacerle eso a la mujer que amaba fervientemente era lo más desgarrador que había tenido que hacer en su vida, estuvo así hasta que el cansancio lo venció y se durmió en el frío suelo del bosque bajo las estrellas y las lunas como su único consuelo~


y aquí acabamos por ahora espero les haya gustado (o no XP)

lamento haber tardado tanto prepárense para la gran final de temporada

gracias y hasta la próxima.

post. creen que deba aumentar el rating? las cosas subiran de tono en estos los últimos capítulos de Recuerdos.