Un círculo amarillo. Un tronco de ese color. Cuatro troncos más delgados que el primero. Unos trazos que parecían ojos y boca. Violentos rayones bien cuidados en el lienzo. Todo fue rellenado. Una débil línea curva negra. Un anillo algo grueso de color gris. El Hypno que Lack-two dibujó se veía tan vivo y simpático.

—Lack, ese ha sido el mejor Hypno que he visto. — Afirmó Polo sonriendo.

—¿En serio? ¿Qué tiene de especial? — Preguntó Lack-two extrañado.

—Es simplemente perfecto. Es todo lo que puedo decir.

—¿Enserio? No es mi mejor trabajo, ese era un Oshawott.

—Para mí es el mejor.

—Entonces te lo regalo. — Extendió la hoja y se la dio a Polo, que fue inmediatamente a guardarla en su carpeta

—¿Tú mamá veía novelas Lack?

—Si. Unas muy aburridas. Una era de una bailarina y un general, otra era de un ángel que se enamoraba de una humana, otra de dos príncipes que se enamoraban pero era prohibido y la última de dos personas que peleaban pero se gustaban. Me daban asco.

—A mi también. Pero creo que ahora extraño escuchar tantas cursilerías mientras jugaba con mis juguetes y mamá me decía que no hiciera mucho ruido.

—Yo también. Saber que mamá moriría y yo no podía hacer nada fue horrible... Pero pude conocerte, eso lo agradezco mucho.

—Hmp, en eso concuerdo contigo. Cuando crezcas, ¿Tendrás barba o bigote?

—No. Jamás me ha gustado tener el pelo en la cara. Apenas aguanto mi pelo. ¿Y tú?

—Tampoco. No quiero que mientras pesque Magikarps uno crea que mi barba es su comida.

—¿Qué pasará si te vuelves policía?

—Te pondría como prioridad. Te defendería de todo él que quiera dañarte.

—Si yo logrará criar los mejores Magikarps, te enseñaría como pescar un muy buen Magikarp. Te ayudaría a entrenarlo para que tengas un increíble Gyarados. Hasta te ayudaría a entrenar a todos tus pokémon para que puedas acabar con las malas personas.

—El día de tu cumpleaños me llegó una incógnita muy grande.

—¿Qué pasa Lack-two?

—¿Qué pasaría si hubieran pokémon malos?

—Yo no creo que existan los pokémon malos. Un pokémon será malo si su entrenador es malo.

—¿Pero si el pokémon es salvaje?

—No creo que en los pokémon exista malicia. Ni en un pequeño Joltik, un gigante Wailord, un liviano Flabebé o un increíblemente pesado Celesteela.

—Bueno... ¿Qué pasa si algún día descubro que hay un pokémon malo?

—Ese día podrás afirmalo constantemente en mi rostro.

—¿Y si ese pokémon malo te lastimó?

—No te burles hasta que me recupere.

—Hmmm... ¿Ok? Yo sólo te lo diría una vez y sería suficiente.

—Eres modesto hermano, y eso es una de las cosas qué más me agradan de ti.

Pronto los niños vieron un Drowzee sonriendo pegado a la ventana. Lack-two y Polo lo saludaron y le dieron una galleta. Ese era un gesto noble que ambos recordarían eternamente... Fuera por felicidad o por odio.

9. La Hipocresía de la Vida Misma

Era 23 de diciembre. En ese momento, muchos juguetes llegaron a la casa en que la madre de Whi-two vivía.

—¿Y estos juguetes? — Preguntó Lack-two extrañado.

—Las personas los donan para ser mandados a los orfanatos. Estos sirven como un regalo por navidad para los huérfanos. Imagino que tu recibiste uno, ¿No, Lack-two? — Respondió la madre de Whi-two ordenando los juguetes que llegaban.

—Si, hace unos quince años. ¿Quién los lleva?

—Mamá suele hacerlo. Tiene que viajar a Ciudad Virbank, a Ciudad Driftveil y a Pueblo Lentimas... Pero este año estamos tú y yo. Eso le facilita las cosas.

—Sería sencillo si tuvieras licencia hija. Digo, tenemos el auto de tu padre, pero ni siquiera sabes manejar.

—Yo si tengo licencia. Si va a Ciudad Driftveil y luego maneja hacia Ciudad Castelia, puede tomar un barco a Ciudad Virbank. Whi y yo podemos llevar los juguetes de Pueblo Lentimas.

—Lack-two, eso es buena idea. Por favor cuida a mi hija, escuché que hace quince años treinta y un niños desaparecieron y uno de ellos murió. No es que diga que es peligroso, pero pido que estén alerta.

—Si, yo conocí a los treinta y un desaparecidos. Llevaré mis herramientas de la Interpol por si acaso. Tenga por seguro que volveremos sanos y salvos.

—Gracias, eso me reconforta. Tendrán que pasar la noche allá, pero no creo que haya problema.

—Nos cuidaremos mamá, haz lo mismo.

0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0

El desértico camino —y prácticamente solitario— que se hacía camino a Pueblo Lentimas era extremadamente caliente en pleno invierno. De hecho, se habían vestido ligero para no morir de calor. Whi-two tomó una revista y empezó a moverla de arriba a abajo para que Lack-two pudiera seguir concentrado en el camino. Whi-two encendió la radio, detestando el silencio. Inmediatamente la canción Touch Off de UVERworld inundó el automóvil gris. Whi-two observó hacia atrás y logró ver un Hypno que se había subido encima del vehículo.

—Oye Lack, dame tu pokédex.

—¿Para que la quieres?

—Hay un pokémon encima del auto y quiero guardar sus datos en nuestras pokédex.

—¿Ah si? ¿Cómo es el pokémon?

—Amarillo, tiene más o menos tu tamaño, tiene un collar de pelaje de un amarillo más oscuro y sostiene un péndulo en la mano.

Lack-two empalideció tras escuchar tal descripción. —Whi, sujétate bien.

—¿Eh? ¿Porqué?

Lack-two aceleró hasta escuchar algo caer del auto. Al ver en el espejo retrovisor dicho pokémon tirado en la carretera, se tranquilizó y bajó la velocidad hasta volver a la velocidad permitida en dicha carretera.

—Lack, ¿Porqué tiraste al pokémon? — Preguntó Whi-two mientras se asomaba por la ventana para ver que el pokémon no estaba lastimado.

—Ese maldito asaltacamas. — Lack-two susurró esperando que Whi-two no escuchara eso.

—Lack, estás pálido, ¿Todo está bien? — Preguntó Whi-two asustada. Lack-two no era así.

—No, todo está bien.

Whi-two tocó el brazo de Lack-two, no estaba convencida de sus palabras. Éste estaba temblando.

—¿Te da miedo ese pokémon? — Preguntó Whi-two preocupada.

Lack-two frenó de golpe el auto. Salió del mismo y se sentó encima de la cajuela del auto. Observó a la nada. Era un camino largo.

—Lack, ¿Realmente todo está bien? Tú jamás has sido agresivo con un pokémon. — La voz de Whi-two llamó la atención de Lack-two.

—Hmp... Tengo mis razones...

—¿Qué razones? Sabes que yo quiero ayudarte. Explícame porque odias a ese pokémon.

—Entra al auto.

—¿Eh? ¡No me moveré de aquí!

—¡Entra al auto! ¡Ese Hypno viene para acá!

—Uf... Ok...

Whi-two desganada fue hacía su asiento. Lack-two, viendo a Whi-two caminar lentamente, la subió a la fuerza a su lugar, le puso el cinturón, cerró la puerta, se puso el cinturón, cerró la puerta de su lado y pisó el acelerador, alejándose así del Hypno.

—¡Hey! ¡Pude entrar, cerrar la puerta y ponerme el cinturón yo sola! ¡Ya dime que te pasa! — Gritó Whi-two molesta.

—Los Hypnos son malos.

—Ningún pokémon es malo si es salvaje.

—Los Hypnos secuestran niños, roban sus sueños, les hacen cosas desagradables y los asesinan. Ya los he visto. — Respondió Lack-two cortante.

—¿Qué clase de cosas desagradables? — Preguntó Whi-two curiosa.

—Digamos que un día amanezco caliente y sin siquiera pedírtelo se me da por tocarte un pecho, el trasero o cualquier otro lugar en que te parezca desagradable. Ahora digamos que decido llevarlo todo aún más lejos. — Respondió Lack-two serio sin despegar la vista del camino.

—¿Co-cómo vi-violarme? — Preguntó Whi-two asustándose de repente.

—Exacto. Un Hypno fue él que mató a Polo. Por lo que se ve, Polo opuso resistencia a "eso" y terminó muerto.

—L-lo lamento, jamás pensé en eso.

—No lo lamentes. No todos los pokémon son buenos. Claramente hay Hypnos buenos y otros malos. Ese simplemente no me da buena espina.

—O-ok, no dudaré, creo que es mejor.

—Estamos cerca. Ya puedo ver el orfanato. Se sentirá raro volver a ver tantos niños reunidos.

Lack-two y Whi-two llegaron y se detuvieron frente a un portón cerrado. Whi-two bajó del auto y habló con una mujer que se encontraba junto al portón. El portón fue abierto, por lo que Lack-two manejó hasta un lugar en que pudiesen estacionarse. La encargada salió y dijo con una sonrisa.

—Bienvenidos par de jóvenes. ¿Vienen a adoptar un niño?

—¡N-no! De hecho vinimos a traer los regalos para los niños. Vinimos en representación de Rosalía Light, mi madre.

—Oh, perdonen la confusión. Pasen... A ti te he visto antes. — Dijo la encargada viendo detenidamente a Lack-two.

—Si, estuve aquí siete meses hace quince años. Era el que dibujaba y se movía bien.

—¿Lack-two? Lo recuerdo. Hace quince años, después de que te adoptaron, Polo despertó. Preguntó por ti y al saber que ya tenías familia, te dejó sus cosas. Pensamos que jamás vendrías, pero puedo ver que si lo hiciste. También escribió su última voluntad y murió. ¿Recuerdas a Polo? ¿Quieres la caja que te dejó?

—Últimamente en él he estado pensando... Si, me la llevaré.

—Gracias, pasen. Les ayudaremos con las cajas.

Lack-two y Whi-two, acompañados de otros trabajadores del orfanato, llevaron las cajas hasta una sala en que había mucho papel para regalos y moños.

Lack-two envolvía las cajas de juguetes con rapidez, mientras Whi-two les colocaba moños. Con los que no tenían caja, los metían en bolsas y les ponían papel china para cubrirlos. Para esa noche estaban envueltos casi todos los regalos, pero ya había un muy buen avance.

—Bueno todos, creo que ya hay que cenar. Luego les enseñaré la habitación en la que se quedarán. — Dijo la encargada.

Todo era tal cual Lack-two recordaba. Whi-two esbozó una sonrisa al ver a los niños correr.

—Niños y niñas, estos jóvenes de acá son Lack-two y Whi-two. — La encargada sonreía mientras los niños hacían lo mismo. —Ellos van a estar hasta mañana. No les jueguen bromas. ¿Alguna pregunta?

—¿Vinieron a adoptarnos? — Preguntó un niño de dos años.

—No.

—¿Son sus hijos? —Preguntó una niña de cuatro años.

—No.

—¿Son sus hermanos? — Preguntó un niño de diez años.

—No.

—¿Ellos dos son pareja? — Preguntó una niña de cinco años.

—¿Lack-two, Whi-two? Yo no puedo responder eso.

—Etto... Si, si somos pareja. — Respondió Whi-two dulcemente entrelazando los dedos de su mano izquierda con los dedos de la mano derecha de Lack-two

—¿Y porqué no tienen anillos? — Preguntó un niño de tres años.

—W-Whi-two y yo apenas somos novios. No nos hemos casado, pero tal vez algún día. — Respondió Lack-two tranquilo.

—¿Phil es dios? — Preguntó un niño de dos años.

La sala se quedó en silencio un momento tras la tan extraña pregunta.

—¿Les gustan los niños? — Preguntó una niña de siete años.

—A mi me encantan los niños. A él no sé. — Respondió Whi-two dulcemente mientras se agachaba. Los niños corrieron hacía ella y la jalaban para llevarla a jugar con ellos. Lack-two observaba con una sonrisa a Whi-two jugar. Era linda y tierna, aún parecía una niña. Alguien tocó a Lack-two. El chico volteó a ver abajo, para ver a un niño de cinco años que quería algo.

—Señor Lac... Lac... ¡Lácteo! ¿Puede cargarme?

Lack-two lo miró fríamente, para luego sonreír. —No es Lácteo, es Lack... Two... Anda, voy a subirte a mis hombros.

Al final de la hora de la cena, Whi-two había hecho muchos amigos y Lack-two pudo bajarse al niño de los hombros. Ambos fueron a la habitación que se les asignó. Tras eso se bañaron, se cambiaron y se fueron a dormir.

0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0—0

—Mamá, ¿Cómo puedo llamar la atención de un chico? — Preguntó Whi-two en esa bella tarde de octubre.

—Hija, apenas tienes cinco años, aún te falta mucho para tener novio. — Respondió la madre viendo extrañada a su hija.

—Es para que en el futuro pueda tener una pareja a la que hacer feliz y que me haga feliz. — Respondió Whi-two mostrando una tierna sonrisa.

—Sólo sé tú misma. Eso siempre funciona. — Respondió cariñosamente la madre.

Un grito bastante fuerte se escuchó. Whi-two despertó y tomó sus zapatos. Iba a abrir la puerta hasta que vio a Lack-two tapándose los ojos.

—Lack, ¿Qué haces?

—Se te ve una parte del pecho izquierdo. Se te movió el tirante de la camisa.

Whi-two se avergonzó bastante y acomodó bien su tirante. Le dio un golpe en la cabeza a Lack-two por andarla viendo y ambos salieron hacia el cuarto de los niños, donde una niña de siete años había gritado.

Al estar todos ahí, la niña dijo:

—Un Hypno se llevó al Brayan.

Sep, mi trauma de la infancia son los Hypnos. Todo pasó por ver un creepypasta sobre Hypno. Tenía cerca de seis años y seguía siendo una niña inocente. Quise reflejar este trauma en algo que escribí. Actualmente, ver a Hypno me incomoda un poco.

Creo que es todo por hoy, bye.