Los personajes no me pertenecen, solo la historia es mía, hago estas historias como pasatiempo y sin ningún ánimo de lucro…
Advertencia: Lenguaje y contenido inapropiado, terror gore, muerte de personaje, etc. Obra de totalmente de ficción, las ideas y argumentos que aquí se expresan no reflejan los deseos, pensamientos, acciones o intenciones del autor, se recomienda discreción.
¡Oh amor poderoso!, que a veces hace de una bestia un hombre, y otras de un hombre una bestia…
William Shakespeare
LA BESTIA DE NERIMA
SPIN OFF
% JanneST %
IT'S A RUMIC WORLD
La luz del día atravesaba la delgada piel de sus parpados y se colaba hasta sus retinas. Se movió intentando cubrirse los ojos con la almohada; no quería levantarse aún, sin embargo, no encontró su almohada y de pronto fue mas consciente de la extraña sensación que la embargaba. El suelo bajo su cuerpo no se sentía como su cómoda y confortable cama…
Abrió sus ojos, desorientada y sorprendida registro todo aquello a su alrededor. Pero claro que no estaba en su cama, en primera su cama no estaba afuera a la intemperie y en segunda… ¡ni siquiera estaba recostada en una cama! ¿Dónde estaba?
Se incorporo, recargando sus manos en el suave y verde pasto donde al parecer había estado durmiendo, mientras intentaba reconocer el lugar en donde se encontraba, el entorno se le hacia vagamente familiar, como un lugar que hubiese visto alguna lejana vez…
A sus espaldas había una vieja casona de dos plantas. La antigua construcción lucia bastante vieja y derruida y ella tenía la sensación de haberla visto antes, en otros tiempos, con una vieja gloria que parecía ya completamente perdida. Ella había despertado en el jardín de la casa cuya alta barda no le dejaba ver mas allá de la extensión de la propiedad.
El impecable aspecto del jardín, cuidado y fresco, contrastaba notoriamente del aspecto sombrío y derruido de la casa y de la galera de junto, a la que se vio inexplicablemente atraída. Camino hasta la enorme galera y leyó la inscripción de la tablilla de la entrada "Dojo Tendo".
Estaba en el … ¿Dojo Tendo? No imposible, debía ser una extraña broma, pensó, mientras ingresaba en el lugar.
Hola, ¿hay alguien? – pregunto a la nada, pero no le llego respuesta…
Estaba por darse la vuelta para salir de ahí, cuando escuchó un extraño gemido que hizo que se le pusieran los pelos de punta, pero… tal vez alguien necesitaba ayuda, tal vez el dueño de la casa se había lastimado, pensó, y a tientas avanzo más hacia el interior, la luz que tan brillante resplandecía afuera, apenas se colaba por la entrada dejándola apenas siendo capaz de distinguir algo entre la penumbra del interior y parecía que había alguien en el suelo.
¿necesita ayuda? – cuestiono de nuevo
Solo le llegaron de nuevo unos cuantos gemidos ininteligibles, parecía que a cada paso que daba todo se ponía más oscuro y cada vez podía distinguir menos, entonces cuando parecía estar a un par de metros de la persona en el suelo, las luces se encendieron de pronto.
Se llevo las manos a la boca para contener un grito y no vomitar. Ahí en el suelo estaba un cuerpo clavado al tatami de las manos, con las piernas amarradas, tenia el rostro y el cuerpo despellejado, la mandíbula despegada del resto del cráneo, las vísceras regadas a su alrededor destrozadas en el sanguinolento charco donde reposaba y un enorme cuchillo enterrado en su ojo derecho, a su costado alguien había acomodado la piel arrancada para formar una tétrica silueta…
Horrorizada vio como la hinchada y grotesca lengua parecía moverse dejando salir los gemidos que habían llamado su atención.
De pronto sintió una oscura presencia cerca de ella y un gruñido monstruoso pareció salir de todas partes y al mismo tiempo de ningún lugar, aterrada dio la vuelta y corrió fuera del Dojo, sintiéndose perseguida y sin pensarlo entro desesperada en la vieja casona, tropezó con el escaloncillo de la entrada y cayo a los pies de las escaleras
¡Ayuda! – grito, pero nadie contesto
Aun podía sentir la oscura presencia a sus espaldas y su penetrante mirada en ella, asustada se ayudo del barandal para ponerse de pie y corrió hasta la puerta de la habitación mas cercana y la cerro tras ella buscando dejar fuera al monstruo que la perseguía.
Dentro de la habitación se dejo resbalar con la espalda pegada a la puerta hasta caer sentada, sollozaba asustada, pero por encima de sus sollozos noto un sonido de goteo, como cuando las gotas impactan contra agua estacada. Quito sus manos de su rostro para mirar al frente, justo para observar el momento exacto en que una pesada gota caía al rojo charco en el suelo, aterrada levanto la mirada buscando de donde había caído esa gota.
Colgado a la lampara de techo que alumbraba tenuemente había un bulto chorreante y en el momento preciso en el que levanto la mirada, el bulto cayo pesadamente como la gota directo al charco en el suelo, este pareció convulsionarse unos segundos para luego moverse. Hacia ella se arrastraba como gusano lo que parecía ser un anciano calvo, su rostro arañado ya no tenia labios y su cavidad bucal parecía llena de coloridos y ensangrentados trozos de trapo, tenia un brazo y una pierna totalmente arrancados, el brazo restante no era mas que un trozo de muñón ensangrentado
¿Modelarías esto para mi querida? – resonó contra todo pronóstico; su voz rasposa, tétrica y chillante
Del charco de sangre surgieron de repente unas manos, se arrastraban con los dedos y parecían tener amarrados a ellas lo que parecía era un sostén y una tanga del color de la sangre. Un gruñido gutural se oyó entonces y el monstruo que creyó dejar fuera cayó sobre el viejo con un enorme baúl, apenas unos segundos antes de que la bombilla del techo explotara como había explotado la cabeza del viejo bajo el peso del baúl.
Desesperada se levanto de un salto y sale de la habitación aterrada de lo que puede pasar si la bestia la alcanza, corre por el pasillo y no se detiene hasta llegar a la cocina con la bestia al acecho a su espalda.
Entonces la mira… esta de espaldas meneando algo en un platón frente a ella. Pronto termina su labor, coge la pieza en sus manos y se voltea hacia ella.
La cena estará lista muy pronto – le asegura con una amable sonrisa en su desfigurado rostro, le falta un ojo y el otro cuelga fuera de su cuenca, los jirones de piel que aun le quedan tienen un raro aspecto; parece derretido y cocido al mismo tiempo, sus costillas están expuestas y sus vísceras cuelgan chorreantes por sus piernas. Camina suavemente hasta dejar el recipiente lleno de sangre, vísceras y carne sanguinolenta en la encimera, luego mira hacia la pared de costado en la que ella no había reparado antes
Parece que al final seremos mas en la cena, hermana – dice con el mismo tono dulce de antes
No puede evitar seguir su mirada y ahí en la pared contraria observa un torso clavado a la pared con cuchillos fuertemente enterrados, la cabeza unida al torso gira y clava su mirada de odio, con los ojos inyectados en sangre y sus cortos cabello enmarcándola, sobre ella. De la nada un cuchillo atraviesa la estancia hasta clavarse en el centro de su rostro. Se da la vuelta y se aleja entre tropezones, sus ojos llorosos vuelven borrosa su vista, sabe que la bestia ha lanzado el arma
¿Lo ves hermana? No se debe ser grosera con la familia y los invitados – puede escuchar que replica la joven dulcemente
Solo quiere salir de esta casa maldita, escapar de esa presencia oscura y cuando cruza el portón principal de la entrada sus peores temores se hacen realidad, aun aquí fuera de esa casa el monstruo la persigue.
¡ayuda! – grita desesperada
Las calles están desiertas, pero no deja de pedir auxilio; se desespera, a cada paso que da siente a la bestia cada vez mas cerca a su espalda, aterrada se acerca a un enorme portón, aporrea con fuerza rogando que abran hasta que el portón cede y se abre bajo su insistencia.
Ayuda por favor – ruega, siguiendo los ruidos que se escuchan al fondo del enorme jardín. Da la vuelta a los arbustos que obstaculizaban su visión y se horroriza.
Frente al enorme estanque hay un hombre con su espada de madera, su ropa rasgada y bañado en sangre, con la espalda destrozada y rodeado de negros pétalos regados por el suelo ensangrentado a su alrededor. Levanto un trozo sanguinolento de algo que parecía un brazo del suelo y lo lanzo al estanque
Disfrútalo Sr. Tortuga – murmuro con voz rasposa y se inclinó de nuevo para tomar algo mas
Incrédula pudo observar la cabeza que sostenía unos instantes antes de lanzarla al estanque, los largos cabellos negros ondearon mientras la cabeza giraba en el aire, antes de caer en el agua.
Ese era el ultimo bocado Sr. Tortuga – dijo y luego se volvió hacia ella – pero mira parece que ha llegado otra deliciosa presa – comento señalándola con el boken
No, por favor – gimió asustada, incapaz de moverse del terror. De pronto del estanque salió un cocodrilo gigante, atrapo con sus enormes fauces al hombre y lo arrastro hasta el fondo del mismo mientras el agua se teñía de rojo escarlata. Soltó un grito de susto y sorpresa, sus piernas al fin parecieron responder así que corrió de nuevo enloquecida del susto. La presencia monstruosa que la perseguía reanudó su caza y pudo sentirla de nuevo a su espalda.
Las calles seguían desiertas y no podía hacer nada mas que correr huyendo y gritando por una ayuda que no llegaba. De algún modo en esa carrera llego a las instalaciones de un colegio y rogando encontrar a alguien, entro con la bestia pisándole los talones.
Dentro revisaba cada aula en busca de alguien, quien fuera que pudiese ayudarle, pero la escuela parecía vacía. Entre los abandonados pasillos lo único bueno que sintió fue que parecía haber perdido a la bestia que la perseguía.
Cruzo una puerta y termino en la biblioteca, miro alrededor, un manchón rojizo llamo su atención y de pronto pudo sentir a la bestia en su cercanía, contuvo la respiración asustada y busco esconderse entre las enormes repisas plagadas de libros, y de nuevo esa sombra roja, a su izquierda, a su derecha, en su frente y a sus espaldas, se movía de un lado a otro persiguiéndola, acorralándola…
Huyendo llego a un espacio libre en la biblioteca rodeado solamente de las enormes estanterías, vio a un chico arrodillado en el centro de el espacio encendiendo velas que formaban un circulo en el suelo, con símbolos extraños en su interior que parecían escritos con sangre, dentro del dibujo de una estrella encerrada dentro del círculo de velas, en las puntas de esta había pequeños y deformes muñecos
Y ahora he aquí la pieza central del ritual – murmuro el chico pálido, con moradas bolsas bajo los ojos hundidos, los labios resecos curvados en una maliciosa sonrisa y su aspecto cadavérico, sosteniendo una muñeca con tan sospechoso parecido a ella que la dejo sin aliento, acerco la muñeca a la vela que sostenía en su otra mano y ella pudo sentir el calor en su piel como si estuviera acercándose a una enorme pira de ardiente fuego.
De la nada los libreros de alrededor se tambalearon y comenzaron a caer uno a uno sobre el chico, el primer impacto hizo volar la muñeca lejos de sus manos e ir a dar hasta sus pies, el resto de estantes hizo la presión suficiente para exprimir al muchacho y la sangre comenzó a manar de debajo de estos.
Un gruñido amenazante salió de las penumbras y reemprendió la huida, espantada salió del Furinkan y corrió sin rumbo, bajo el ahora oscurecido cielo, pronto las nubes ennegrecidas comenzaron a soltar su carga, el viento comenzó soplar con fuerza y los truenos resonaban con fuertes estruendos. Resbalo por la lluvia, con dificultad se puso de pie y dio con un restaurante al que ingreso buscando refugio, parecía de nuevo haber escapado por los pelos de aquella bestia sedienta de sangre.
El ambiente parecía asfixiante en el interior de aquel local y de pronto un extraño aroma golpeo sus fosas nasales, olía a agua podrida y lavanda. Por encima de todo el ruido de la tormenta escucho el chillido de las ratas, avanzo unos pasos y llego a la cocina de el local, en el suelo entre un charco de sangre diluida con la putrefacta agua de lavanda estaba el destrozado cadáver de una gata morada, con la cabeza partida era devorada por las ratas que se daban un festín con sus entrañas. Una de las ventanas se abrió de pronto dejando entrar el sonido de la fortísima lluvia, un gruñido gutural se oyó de nuevo y hasta las ratas huyeron aterradas, alguien o algo lanzo una silla con fuerza que se estrelló muy cerca de donde ella estaba de pie, intento huir, pero la jabonosa y putrefacta agua de lavanda la hicieron caer, gateo unos metros hasta la salida donde consiguió ponerse de pie y huyo hasta entrar en otro local más apartado.
Bienvenida- le dijo una voz amable y se permitió suspirar de alivio, pensando que al fin había encontrado alguien que la ayudase – La especialidad de hoy es el okonomiyaki de cerdo frito – agrego la voz y ella se volteo para mirar a su anfitriona
Lloro de nuevo aterrada cuando vio que la mujer que le hablaba era un cuerpo sangrante y arañado que sostenía un platón con un pequeño cerdo negro que parecía haber sido freído en una mano y en la otra, lo que debía ser su decapitada cabeza de largos cabellos castaños y penetrantes ojos azules. De la penumbra a sus espaldas se alzo una enorme pala con un filo tal que partió sin problema alguno el tétrico cuerpo decapitado, las mitades cayeron hacia los costados contrarios, la cabeza rodo hacia un lado y el cerdo frito cayo hacia el otro, dejándolos eternamente separados.
Abrió la puerta y huyo de nuevo de la oscura presencia que había seccionado el cuerpo, corriendo por las vacías calles sin importar la lluvia que arreciaba con fuerza, a pesar de los tropiezos y caídas por culpa de esta, esa presencia monstruosa que no hacía más que acosarle y perseguirle, la hizo correr sin detenerse hasta llegar sin saber cómo a la pista de hielo. El ruido de los patines raspando el hielo se podía oír por encima de una empalagosa melodía, que sonaba muy suavemente, a lo lejos en la punta contraria de la pista a donde ella se encontraba vislumbro a la patinadora que se movía con gráciles movimientos y que poco a poco fue acercándose y permitiéndole distinguir con cada metro mas cercano su traje y cuerpo destrozado, que realizaba impecable su rutina dejando a su paso un rastro de sangre y vísceras por toda la pista, de pronto la patinadora clavo su vista en ella
¡Tu! ¿has visto a Lidyanne? Mi precioso Lidyianne, seguro tú lo tomaste – acuso de pronto la chica patinando furiosamente hacia su dirección, asustada se alejo de la pista y se ocultó detrás de una pared cercana, lloraba y gimoteaba sin control por todos los horrores que había visto hasta entonces, se dejo caer hasta el suelo mientas lloraba, no supo cuánto tiempo permaneció así, poco le importaba ya si la bestia la atrapaba, estaba harta de huir y encontrar un horror tras otro. Repentinamente fue consciente de que ya no podía escuchar la música de fondo, quito sus manos de sus ojos y observo que ya no estaba más en la pista de hielo. No, había vuelto al jardín de la que ahora recordaba era la casa Tendo y estaba sentada junto al estanque koi, el ruido del roce de una cuerda atrajo su mirada y pudo ver el cuerpo colgante de aquel hombre que había elegido el camino de la cobardía o tal vez... el de la liberación…
Su gran cuerpo se mecía con el aire haciendo rechinar la cuerda y ondear sus largos cabellos negros, sus morados e hinchados miembros caían inertes acompasados a la tétrica melodía de la cuerda que le había arrancado la vida. Consternada aparto la vista, después de todo lo que había visto, acompañar al hombre en ese sueño eterno casi le seducía. Asustada del rumbo de sus pensamientos siguió el caminillo de piedras que ella sabia conducía hasta el Washitsu de reunión familiar. Una vez en la pasarela de la entrada alguien pronuncio su nombre, con voz calma y atrayente. Como hipnotizada siguió la voz a través de la casa hasta la cocina…
Esto ha sido tu culpa – dijo con voz dura, sentada en el suelo con la espalda recargada contra las encimeras, su cuello cortado y la sangre resbalaba empapando sus ropas
No – gimió cerrando los parpados incapaz de ver, la mirada acusatoria grabada en sus ojos
Claro que es tu culpa – otra voz distinta, abrió los ojos de golpe y ahí estaban todos, el anciano, el hombre del dojo, la decapitada y su cerdo mutilado, la gata morada, la patinadora, el hombre del boken con la cabeza de su hermana, la chica clavada en la pared de la cocina, el chico del ritual y el hombre del árbol, todos y sus cuerpos putrefactos le enterraban sus miradas acusatorias y de reprobación
Claro que es tu culpa, mi hermana merecía su final feliz – replico la castaña, poco quedaba ya de el dulce amable tono que la caracterizaba
Todas queríamos nuestro final feliz, no ese final abierto que derivo en esto – reclamo otra
Que explicaciones tienes para dar – increpo otro
Tu provocaste esto, tú le hiciste esto al hombre que amaba – agrego furiosa la peli azul, su pálida mano señalado la puerta trasera y ahí estaba… la bestia… no había duda era inconfundible esa sensación de ahogo y persecución que en ella despertaba, sus fieros ojos azules parecían perdidos, sin vida, su negra trenza estaba desecha y su sien tenia las marcas de sus garras clavadas, la herida en sus estomago sangraba profusamente, se movió agazapado hasta tenderse en el regazo de su amada, que acaricio sus cabellos con ternura
Esto es tu culpa – acuso de nuevo, sus ojos llenos de ira se clavaron de nuevo en ella y todos se unieron en reclamos. La bestia perdió la calma, se erizo y clavo sus ojos desquiciados sobre ella por perturbar a su amada. Sus piernas dejaron de sostenerla y cayó al suelo sollozante
No más, por favor, no más – lloro aterrada con las manos sobre los ojos, sabiendo que la bestia venia hacia a ella y ya era incapaz de huir, las voces resentidas taladraban sus oídos, llenas de odio, resentimiento y dolor en los reclamos que no era capaz ya de procesar y de pronto… el silencio…
Abrió los ojos desconcertada, ya no estaba en la casa Tendo. Estaba en un panteón, a unos metros una mujer castaña y elegante pronuncio su nombre, atrayendo su mirada. Sostenía entre sus manos una copa e hizo un gesto hacia ella, como si brindara antes de beber el contenido. Su mano libre señalo algo a su costado antes de desvanecerse en el suelo, siguió con la mirada la trayectoria que indico y entonces leyó la inscripción en la lápida junto a ella
Rumiko Takahashi
Para el mundo
Ranma ½
"It's a Rumic World"
Me desperté agitada, con el corazón bombeando a toda maquina en mi pecho, aun recostada pasé mi mano por mi frente perlada de sudor
Que horrible sueño – murmure mientras intentaba calmar mi pesada respiración
¿Un poco de agua, Rumiko Sensei? – ofreció una voz
Si, por favor – respondí distraída… con una extraña sensación inconsciente – espera ¿Qué? – grite y me incorpore de un salto en la cama
Le ofrecí agua Sensei – replico una de las 6 chicas que me miraba expectantes al pie de mi cama, debían ser fanáticas, a juzgar por sus elaborados disfraces de personajes icónicos en Ranma, las mascaras en sus rostros con las caras de Akane, Ranma-chan, Ukyo, Shampoo, Kodachi y Nabiki. Casi podría sentirme orgullosa del gran trabajo cosplay que hicieron, casi…de no ser porque, no parecían del todo amistosas. No cuando "Akane" llevaba un mazo enorme en mano, "Shampoo" una espada sospechosamente real, "Ukyo" una enorme pala cuadrada, "Kodachi" un boken de madera, "Ranma-chan" un puño americano y "Nabiki" ella no parecía llevar nada… al menos nada a la vista, pero su mirada astuta, basto para ponerme los pelos de punta
¿Quiénes son? – pregunte espantada
Nosotras somos… las arpías de Nerima – respondió "Nabiki"
Debería volver a dormir Rumiko Sensei – dijo "Ukyo"
Si, pero no se olvide, queremos continuación y final para Ranma – exigió "Shampoo"
Y queremos boda – agrego "Akane"
No se le vaya a olvidar o volveremos – aseguro "Kodachi" tendiéndome el vaso con agua… lo ultimo que pude escuchar fue la imitación de la enloquecida risa de Kodachi Kuno… esa agua debía tener algo…
Hasta Ranma sabe que no debe comer nada ofrecido por Kodachi… que ingenua – pensé para mis adentros…
Palabras:
Washitsu: Una gran sala que sirve como sala de estar y comedor y la localización más frecuente en la casa Tendo, ya que la familia pasa mucho tiempo aquí.
Participación especial de:
Marivyza como Ukyo Kuonji, Kalpana R Saotome como Akane Tendo, Hanna-chan95 como Nabiki Tendo, AkaneSaotome4 como Kodachi Kuno, A. Redfox como Shampoo y JanneST como Ranma-chan.
¡Hola!
Y vengo aquí con mi algo tardía participación en este genial e interesante proyecto de las "Arpías de Nerima"; Marivyza, Kalpana R Saotome, Hanna-chan95, AkaneSaotome4 y A. Redfox.
Chicas les agradezco muchísimo por permitirme ser parte de este grupo que sea ha convertido en un bello grupo de amistad sincera, son todas muy talentosas e hicieron brillar este proyecto a lo grande.
Y bueno a ustedes, que han leído esta historia con semejante derroche de talento, solo puedo esperar que este pequeño Spin off, basado en lo escrito por las demás arpías, sea de su agrado y quieran comentarlo…
¿Reviews? =D
Saludos… un beso… nos leemos… %-JanneST-%
